Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

Páginas vistas en total

lunes, 22 de septiembre de 2014

ADOLFO CELLI



Con acento alemán

Adolfo Celli es un emblema en la historia rojinegra. Llegó a Newell's procedente de Gimna­sia y Esgrima de Santa Fe en 1917 y a partir de allí estuvo ligado toda su vida al club. Fue jugador, director técnico y dirigente.

"El alemán" tal como lo apodaban, es una gloria muy destacada del club, lugo ocho años en Newell's en la era amateur. Su temple, su voz de mando y personalidad para liderar la defen­sa hicieron que su paso por la insti­tución no fuese uno más entre tantos. El viejo back derecho tenía una tarea titánica: dominar toda el área. Debía ser tiempista, veloz, corajudo y de marca firme. Se le exigía cubrir los espacios que dejaba por derecha el half
v por izquierda el otro back. Debía ser el patrón del área. Adolfo era un juga­dor que cumplía con esos requisitos a la perfección.

Celli era un ganador por naturaleza. A tal punto que al año siguiente de haber recalado en Newell's se procla­mó campeón de la Copa Vila, torneo que la lepra estuvo cinco años sin po­der lograrlo, debido al recambio de jugadores que sufrió por entonces. Llegó al equipo acompañado de su hermano Ernesto que desempeñaba como delantero.

El alemán Celli llegó a los 20 años a Newell's. Tenía un físico privilegia­do. Humilde y con estirpe trabaja­dora. Defendía con orgullo y mucho amor la camiseta que llevaba puesta. Todo eso, más el legado de "triunfar sólo triunfar" lo llevaron a conseguir todo lo que se propuso a nivel depor­tivo. Tenía el sentido de pertenencia marcado a fuego. El único tanto que le marcó al rival de toda la vida fue de visitante y en el último minuto de juego para darle el empate sobre la hora. Algo que representa el ciento por ciento a su persona, jamás se dio por vencido en ninguna ocasión.

Defendió 123 veces la camiseta roji­negra, convirtió 8 goles y conquistó 4 títulos con estos colores. Además de la Copa Vila en 1918, también la obtuvo en 1921 y 1922, ésta última de mane­ra invicta por tercera vez en la histo­ria del club. Sumado a estos trofeos, el alemán también se dio el lujo de alzar la Copa Ibarguren.

Hasta que en 1924 jugando para la Se­lección Argentina la Copa América en Uruguay, un jugador local le quebró la tibia y peroné. Fue aquel 2 de noviem­bre que decidió terminar su carrera como futbolista debido a la lesión su­frida.

Sin embargo, lo más trascendental que pudo lograr dentro del club fue su vocación de maestro en la formación de juveniles. Comenzó un modelo de captación y formación en el que varios años después se apoyó Jorge Griffa para idealizar el suyo y materializarlo a través de títulos. Pero el mentor de todo fue el alemán Celli. Él fue quien creó este modelo por primera vez en el club para que posteriormente lo tomaran otros maestros. Además fue quien trajo a Griffa al club en un viaje de captación de nuevos valores para las divisiones inferiores en la ciudad de Casilda. Sin dejar de mencionar que el alemán fue quien lo promovió a Primera a Griffa a los 19 años. Adolfo Celli fue un cazador de talentos nato. Descubrió   grandísimos jugadores que luego triunfaron en la Primera de Newell's tales como Eduardo Gómez, Juan Carlos Sobrero, Rene Pontoni, Julio Musimessi, Juan Carlos Colman, Francisco Lombardo, Juan Benavidez, Raúl Contini entre otros.

Luego le tocó ser entrenador del pri­mer equipo de Newell's. En su primer ciclo dirigió cuatro temporadas, a partir del segundo año que la lepra in­gresó a los campeonatos organizados por la AFA. En el segundo torneo que estuvo al frente del equipo Newell's finalizó tercero, siendo la gran reve­lación del certamen. Tuvo la dicha de poder ser entrenador de la delantera que muchos piensan, fue la mejor de la historia de Newell's. Se dio el gusto a falta de tres fechas de condenar al eterno rival a jugar en Primera B tras golearlo por 5 a 0 y ostentar el récord de la mayor goleada en la historia de los derbis rosarinos.

Al año siguiente, en 1942 el equipo siguió de la misma manera. Humilla­ba a cualquier rival que venía a jugar a Rosario, a tal punto que ese equipo de Don Celli tiene el récord de más victorias seguidas de local hasta el día de hoy, fueron 12 entre el final del 41 y el comienzo del 42, muy difícil de superar. El cuarto puesto manifestaba a las claras el poderío de Newell's en sus primeros años del profesionalis­mo a nivel nacional, sobre todo por la calidad de sus delanteros. Su última temporada en su primer paso como Director Técnico leproso no fue bue­na. De local no perdió contra ningu­no de los 5 grandes pero el problema fue saliendo de casa, donde no obtuvo triunfos y eso le impidió siquiera lle­gar a mitad de tabla.

En el último año en el que estuvo al frente del equipo, obtuvo el único tí­tulo internacional que hasta entonces tiene Newell's Oíd Boys. La Copa de Oro de 1943, o como popularmente se lo llamó "El Torneo de los Grandes" fue el primer torneo internacional lo­grado por un equipo rosarino. Al no existir todavía la actual Copa Liber­tadores, dicho torneo pasaba a ser el más importante a nivel sudamericano. Los demás equipos participantes eran Boca, San Lorenzo, Independiente, Racing, Peñarol y Nacional, éstos úl­timos dos de Uruguay.

Si bien ese fue su proceso más largo como Director Técnico de Newell's, luego estuvo al frente en 5 períodos más. Después de conseguir su pri­mer logro internacional, la institución tuvo que soportar un lustro sin volver a estar en los puestos de vanguardia, sufriendo una gran transición desde lo futbolístico. En 1946 el alemán vol­vió a hacerse cargo del equipo pero no realizó una buena campaña en Prime­ra División. Fuera de Rosario los re­sultados no fueron buenos, a tal punto que sólo ganó un partido y el equipo no tuvo la regularidad necesaria para ser protagonista. Y luego de perder por goleada con Estudiantes en La Plata por la tercera fecha del torneo de 1947 dio un paso al costado a la direc­ción técnica.

En 1953 Adolfo Celli regresa en un momento crítico a nivel deportivo. Cinco derrotas consecutivas al co­mienzo del torneo decretan la salida de Ezequiel Tarrío como entrenador del club. El alemán consigue levantar el equipo con resultados positivos y por diferencia de gol con Estudiantes termina salvándose del descenso. La salvación fue con el último suspiro, el alemán cumplió con el objetivo de mantener la categoría y sus ganas de ayudar al club fueron muy valoradas por los hinchas.
Luego de 5 años volvió a tratar de lle­var al club a los primeros planos del país como cuando asumió por prime­ra vez a la conducción de su querido Neweffs. La década del 50 fue deci­didamente mala para la institución desde lo futbolístico. La campaña de 1958 con Celli como entrenador no iba a ser la excepción y fue muy mala ya que finalizó penúltimo, gracias a la pésima campaña de Tigre. Sólo 4 partidos pudo ganar en el torneo. Fal­tando 3 fechas para el final el Adolfo renunció.

Luego de que se decretara el único descenso de la historia, Celli volvería una vez más en la hora más delicada del club en el plano futbolístico. Se hizo cargo del equipo las últimas tres fechas de ese torneo sólo para cumplir con el calendario. En el torneo de la Primera B asumió a la dirección téc­nica cuando faltaban 9 encuentros, en los cuales ganó 8 y perdió 1 y se aseguró el primer puesto. Continuó al mando del equipo en 1962, pero en la fecha 12 luego de caer 2 a 0 con Cen­tral Córdoba se aleja de la conducción del primer equipo.
Su ultimo paso como Director Técni­co de Newell's fue en una dupla jun­to a Ángel Tulio Zof en 1965, donde ambos dirigieron la mayor parte del torneo desde la fecha 11 hasta la 30 finalizando en mitad de tabla.

El alemán Celli pasó toda una vida en el club. Recorrió muchos momentos dentro de la institución, de los bue­nos y los malos, tanto como jugador como entrenador. Estuvo siempre tra­bajando en Newell's dando una mano en todo momento que se lo necesita­ra. Realizaba todo tipo de informes y recabo de información. Hasta se des­empeñó como cobrador de cuotas. Siempre listo para cuando su querido Newell's lo necesitara. Una persona que le dio todo a la lepra, jamás se guardó nada.
La importancia de Celli en la insti­tución excede cualquier resultado deportivo. El alemán comenzó una formación educativa y deportiva que luego continuó Griffa, dejando a Mar­celo Bielsa como máximo discípulo y exponente. Por eso es importante mantener esta línea y seguir por este camino, instaurando cada vez más el sentido de pertenencia en los más jóvenes a través de un maestro. Cla­ro que no es una tarea fácil y sencilla, para eso se debe contar con la persona indicada y sobre todo que sienta los colores como lo hacía el querido ale­mán.
Hoy en día se desarrollan diversas actividades culturales en la sede del club del Parque Independencia en lo que se denomina "Salón Adolfo Celli", en honor al alemán. El lugar que le asignaron condice con su vocación de maestro, ya que con sus conocimien­tos futbolísticos y educativos, culturizó a Newell's para siempre. Adolfo es un parte importante e indiscutida de la historia rojinegra que nadie puede soslayar ni desconocer. Hizo mucho por esta camiseta y es un gran res­ponsable de que los valores que Isaac enseñaba día a día hoy sigan vigentes dentro del club.

Fuente: Extraído de la revista Leprosa Fascículo Nº 7 de agosto de 2014