Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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martes, 31 de agosto de 2021

Campeonato Metropolitano del 69

 



Por Andrés Bossio

El campeonato Metropolitano de 1969 —cuando ya lgnomirielo tenía el poder absoluto sobre el fútbol de Central, trajo grandes cambios. Se transfiere a Carnevali, Ainza y Poncini a Atlanta de donde se trajo a un excelente arquero: Carlos Angel Biasutto: Miranda volvió a Platense: Pignani quedó definitivo en Gimnasia, adonde también se fue Ricardo Ramón Palma, mientras que Giribet de gran rendimiento el año anterior. fue cedido a Huracán. En tanto, se incorporó a un mediocre jugador— Silva Pacheco, procedente de Tigre—, y se promovió a la división superior a Omar Pellegrini y Jorge Garello.

Para aumentar la confusión, el 1º de abril de 1969 renunció el presidente Boerio. El equipo seguía sin ganar y el clásico con Newell's dejó dos empates, uno de ellos con bemoles. Finalmente aquel Metropolitano resultó un rotundo fracaso y el gran papelón: en una zona de once participantes, el equipo salió octavo y fue a un cuadrangular con Newell's, Unión y Bánfield para clasificar un participantes más. Mientras Unión le ganó cómodo a Gimnasia, Newell's le ganó a Central uno a cero (gol de Avallay). Fue el trago más amargo de esta época que estamos evocando y el comienzo del fin de la era lgnomirielo. Poco después Francisco Erausquin asumiría interinamente como técnico (estaba en las inferiores) hasta la llegada de un famoso que dejó un recuerdo poco grato en Central: Enrique Omar Sívori.

Con Erausquin primero, con Sívori después, Central salió a palear su permanencia en primera en el torneo de Reclasificación junto a Los Andes, Gimnasia, Atlanta, Colón, Argentinos Júniors, Deportivo Morón, Bántield y Newell´s ( los rojinegros perdieren el cuadrangular ante Unión después de ir 3 a 0 en el suplementario). De es 9 los 7 primeros se clasificaban para el Metro '70 y los 2 restantes iban al descenso. Los hinchas auriazules recién respiraron aliviados en la penúltima fecha cuando un golazo de Ramoncito Bóveda le dio a Central el triunfo ante Argentinos Júniors y, con ello, la salvación. El equipo dirigido ya por Sívori sumó 14 puntos — igual que Newell's, Colón y Argentinos— superando a Deportivo Morón y Bánfield que, con 13 unidades se fueron al descenso.

También acabaría pronto la era de Sívori. Lo sucedería un hombre del club: don Angel Tulio Zof, de la mano de quien Central llegaría a una final memorable y a la Copa Libertadores de América. La bandera que empuñó en un primer intento de cambio don Adolfo Boerio sería recogida en 1970 por el escribano Vesco. Otra historia comenzaba para Rosario Central.

Fuente: Extraído del colección de Rosario Centra de Andrés Bossio

lunes, 30 de agosto de 2021

Café Berkel



Inauguración de Café Berkel en la esquina de Mitre y 3 de Febrero año 1960 su titular Juan Ruiz. Foto la señora Rosa esposa de Juan Ruiz, el Gerente de la empresa, Juan Ruiz y su contador el sr. Barrales, por si muchos no saben la historia de esta empresa les paso a contar, Juan Ruiz fundador de dos bares muy tradicionales en Rosario uno de ellos El Cairo y el primer bar Americano de Rosario Moganbo.El sr. Juan Ruiz compra las matrices de la fábrica de máquinas de café Omega en Bs As, fábrica que había quebrado, más tarde comienza a fábricar la famosa máquina de Crema Café las cuales llevaban su nombre Omega Ruiz en la calle Colon de Rosario donde también funcionaba el tostador de café  modelo con la marca Berkel café de Colombia y utilizaba la fotografía de Juan Valdez, su competidores en esos años Café Onkel Gregorio Bustinza y Café La Virgiania

Fuente:Anonima

viernes, 27 de agosto de 2021

EL NACIONAL '68: y OTRA VEZ CERCA

 



Por Andrés Bossio





A partir del Nacional del '68 una modificación reglamentaria dispuso la pocisibilidad de efectuar el cambio de un jugador antes de terminar el primer tiempo. El cambio de arquero -—por cualquier motivo y en cualquier momento— es- taba vigente desde 1959, Justamente por esa reglamentación, en el partido jugado con Vélez en Liniers por la 5ta. fecha, se dispuso el reemplazo de Gennoni por un chico de las inferiores que pintaba bien:hacia la zona del Palomar" Arroyito).

Raúl Osvaldo Castronovo; a poco de entrar anotó su primer gol con la casaca auriazul; al término del torneo tus el goleador canalla, con 7 tantos. En un campeonato de muy bajo nivel —del que tampoco pudo participar Newell's— Cen- tral volvió a acariciar la posibilidad de llegar a disputar el título, llegando con 21 puntos (a igual que Boca) detrás de los tres primeros que fueron Vélez, River y Rácing, que reunieron 22.

Y un apunte curioso de este aún curioso sistema de torneo: como el mismo era a una sola rueda se sorteaba la calidad de local o visitante como en cualquier campeonato pero sin posibilidad de revancha. A Central le tocó la “mala suerte” de enfrentar a quienes arribaron al primer puesto — Vélez, River y Rácing— en Liniers, Núñez y Avellaneda, respectivamente; perdió los tres encuentros. Un solo punto logrado de esos seis le hubiera posibilitado pelear el título, que finalmente fue para Vélez. Y: otro dato final positivo. En este torneo aparecieron en primera división dos valores de neta formación auriazul: Ramón César Bóveda y Miguel Angel Bustos.

Fuente: Extraído del colección de Rosario Centra de Andrés Bossio

jueves, 26 de agosto de 2021

LAS COTORRAS Historia de los ómnibus que reemplazaron al tranvía

 

AdrianYodice
BusesRosarinos
Marzo 2007


Quizás pocos conozcan la historia de este ómnibus que provocó reacciones controvertidas en el sentir del rosarino. Conocidos como “cotorras” asumieron la función de las últimas líneas tranviarias levantadas el 12 de febrero de 1963.





Los Ford Wayne

Los ómnibus adquiridos tenían un chasis de origen inglés pero la carrocería también era importada y ensamblada en el país, lo cual también dio lugar a las voces de disgusto de los industriales carroceros de la ciudad.

Las carrocerías eran de origen estadounidense marca Wayne modelo SM1-2908X Wayne con sede en Richmond, había tenido participación en 1948 en la entrega de 150 trolebuses Westram que circularon en Buenos Aires. Según datos aportados por el investigador Anibal Trasmonte, el contrato de adquisición de las unidades, fue aprobado por decreto 9979 del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, el 24 de agosto de 1961.




Origen

A partir del año 1960 cuando la Empresa de Transporte de Rosario (ETR) comienza a desprenderse de las líneas de ómnibus que tenía a su cargo y pasan a manos de particulares mediante el sistema de componentes, se inician los debates sobre el futuro de los tranvías.

El 10 de octubre de ese año en una reunión llevada a cabo por el Int. Luis C. Carballo junto al Gob. Silvestre Begnis, ministros y funcionarios provinciales se decide la progresiva eliminación del sistema tranviario y su reemplazo por ómnibus privados para poner fin al déficit que mes a mes arrojaba la Empresa Municipal.

Es así como en 1961 la Municipalidad llama a licitación para la compra de 100 ómnibus carrozados para reemplazar a las últimas lineas de tranvías existentes




De japonés a anglosajón

El 1 de febrero de 1962 se publica en el Diario Crónica de Rosario el resultado de la adjudicación a favor de la firma FEMMA S.R.L.para la compra de los 100 omnibus de origen japones marca Hino

La decisión se toma por razones técinico y canónicas. Las ofertas -por unidad- fueron las siguientes:
- Femma S.R.L. (Japon) $1.413.094
- Wayne Motors Int. Harvescer: $1.040.160
- Isuzu (japón) : $1.239.280

El 16 de marzo se concreta la operación de compra venta entre la comuna de Rosario y la empresa japonesa F.E.M.M.A. –representante de las firmas Marubeni Lida de Tokio- por la suma de 109.600.000 pesos. Se trata de 100 ómnibus marca Hino con dos puertas y una capacidad de 40 pasajeros sentados con un costo de 1.096.000 pesos por unidad incluyendo gastos. La forma de pago consistía en el 20% de contado y el resto en 12 cuotas semestrales dando un plazo de 6 años de plazo y un interés del 7 por ciento anual. Firma el acuerdo el intendente municipal Dr. Daniel L Gorni y el Sr. Federico Cañas en representación de la firma comercial.

A fines de marzo de 1962 es derrocado el Presidente de la Nación Arturo Frondizi por una intervención militar y asume el Gobierno Nacional José María Guido en tanto en Rosario el 25 de abril hace lo propio como Comisionado Comunal el Cnel. R.E. Sadi Rodrigañez Richeri quién un mes màs tarde crea una comisión investigadora de la licitación llevada a cabo por los 100 ómnibus debido a graves denuncias de irregularidades vinculadas a dicha adquisición.

El 6 de julio el Comisionado Eduardo Hertz se hace cargo de la Intendencia de Rosario y retoma las negociaciones para adquir los vehículos..
Finalmente el 22 de noviembre por Decreto Nº 011.015 la intervención Federal de la Provincia aprueba el decreto-ordenanza dictado por el Comisionado Hertz en el que se acepta la propuesta de la Secretaría de Transportes de la Nacion para la venta de 100 omnibus carrozados chasis Ford Thames Trader de origen inglés con capacidad 37 pasajeros sentados a razón de $1700000 cada uno. Las unidades son adquiridas para dar solución integral al problema del trasnp de la ciudad y suprimir definitivamente el sistema tranviario.

La venta se concreta a través de la gestión de un Santafesino oriundo de Elisa, el Sr. Alberto J. Armando, representante de Ford Motors en Buenos Aires y el mismo que fuera presidente del Club Boca Juniors.

El 1 de diciembre arriba a nuestra ciudad la primer tanda y el día 3 Hertz junto al Secretario de Obras.Públicas Ing.Domingo Rossi y Pedro Sanesi inspeccionaron los primeros 20 coches en el local de Ovidio Lagos 2001 donde estaban depositados. De esta manera fueron concretandose sucesivas entregas hasta completar el total

Las carrocerías eran de origen estadounidense marca Wayne modelo SM1-2908X Wayne con sede en Richmond, había tenido participación en 1948 en la entrega de 150 trolebuses Westram que circularon en Buenos Aires. Según datos aportados por el investigador Anibal Trasmonte, el contrato de adquisición de las unidades, fue aprobado por decreto 9979 del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, el 24 de agosto de 1961

En total fueron 400 las unidades que se trajeron a Argentina bajo el sistema denominado CKD –completamente desarmado- era un kit de piezas completas que permitía que las mismas se armaran en un taller de Buenos Aires sobre el chasis y así ahorrar costos en flete y mano de obra. Este tipo de vehículos fueron utilizados en Rosario, Córdoba y Corrientes, equiparon a organismo oficiales y también se destinaron al Ejército Argentino.




El fin de los tranvías

El 6 de febrero de 1963 se anuncia en los medios la supresión definitiva del tranvía y se fija como último día de circulación el 12 de febrero. Mientras tanto, se resuelve que el personal tranviario pase a conformar una empresa denominada U.T.A. –Unión Trabajadores Asociados- que tendrán a cargo la explotación de los servicios de las últimas líneas tranviaras 1, 2, 3, 6, 7, 8, 9, 10, 21 y 56 con las flamantes unidades Ford-Wayne cedidas por el municipio

EXTREMOS DE LAS LINEAS TRANVIARIAS REEMPLAZADAS POR AUTOMOTORES

1 Rosario Norte – 27 de Febrero y Bs.As
2 Junin y Formosa - Chacabuco y 3 de Febrero
3 O.Lagos y J.Cura - Necochea y 3 de Febrero
4 Marcos Lenzoni y Genova - Ayacucho y Ocampo
6 Rosario Norte - Uruguay y Necochea
7 Rosario Norte - San Martin y Uruguay
8 E de Luca y O Lagos - Maipu y Sta.Fe
9 Sta.Fe y Bs As - 27 de Febrero y O Lagos
10 Cordoba y Parana - 27 de Febrero y Bs.As.
21 Cem.La Piedad - Pza.Sarmiento
56 Pcias Unidas y J J Paso - E Rios y S Juan



Las Cotorras

El día 2 de marzo comienzan a circular estos ómnibus en las líneas 6, 9 y 21 y en las posteriores jornadas se iban poniendo en marcha el resto de las mismas. Los Ford Wayne estaban pintados de color verde “loro” y. rápidamente ganaron el apodo de “cotorras”

Eran frontales con puertas de ascenso y descenso con una cabina en la cual se situaba el conductor. Estaban construidos en chapa de aluminio tanto en su interior como exteriormente. Contaban con una capacidad de 37 asientos, eran ruidosos y duros de suspensión con una mecánica que no era de la mejor según los testimonios de la época..Tan es así que años más tarde también se los llamó “Felipe Varela” porque “matando llega y se va...” en alusión a su deficiente sistema de frenos que lo convertía en protagonista de la crónica policial de entonces, razón por la cual debieron ser reformados y adoptar frenos por aire comprimido.

A la U.T.A. no le resultó fácil su subsistencia, de arranque sufrieron conflictos de superposición de recorrido planteadas por otras líneas privadas cuyos amparos judiciales le produjeron suspensión del servicio y modificación de los mismos. Todo esto sumado al medio mecánico poco confiable hicieron que en 1967 la empresa se funda y las líneas a su cargo fueran distribuidas y absorbidas por otras.
La línea 1 pasó a una empresa llamada Santa Rita de Casia; la 2 a Empresa Ribera del Paraná; la 6 a Zona Sud quien ya operaba la línea 200, la 10 a Las Delicias que tenía la F, la línea 21 se transformó en Transportes Nicolàs Avellaneda mientras que la 56 a la Empresa Don Bosco. Las restantes líneas desaparecieron.

Apenas 5 años duraron las cotorras, un ómnibus que arrastra una historia controvertida, por un lado porque reemplazaron a un sistema tan caro a los sentimientos del rosarino como fue el tranvía y por el otro por el mal resultado de esos coches que hasta pasaron desapercibidos en la memoria popular, tanto que hasta hoy nos preguntamos si una cosa no habrá influenciado en la otra...

Ni siquiera han quedado restos de los mismos. La última unidad completa que pudo verse en la ciudad estuvo afectada a la Junta Nacional de Granos pintada de color crema en inmediaciones de las calles Colòn y Cochabamba hasta el año 1982.

CARROZADOS Y FUENTES DE TRABAJO

Por aquel tiempo a fines de 1961 el Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación (MOSP) autorizó la importación de 1500 automotores carrozados para servicios de transporte de pasajeros aduciendo la falta de capacidad instalada para abastecer la demanda.
La presión de los industriales carroceros del paìs hicieron que se diera marcha atrás a la medida y el MOSP llamó a licitación para carrozar 600 chasis en 10 meses. Se presentaron 19 fábricas ofreciendo carrozar 1575 unidades en ese plazo. Las firmas involucradas fueron: Scarponi Hnos, Mordazini y Colonnese, Andreoli y Dalessandro, Establ.Metalurgico San Isidro, Metalurgica Moreno, Santiago Martono S.A., Anibal Rusca c/Neoplan SRL, El Expreso y las firmas rosarinas: SAFAC San.Antonio, Cametal, Decaroli Hnos y Molitermo. La cámara que los agrupa solicitó en enero de 1962 al Concejo Deliberante de Rosario se tenga esto en cuenta para la licitación de los 100 coches, sin embargo no se concretó..

 

En la localidad de Monte Hermoso Pcia de Buenos Aires el frente de un bar esta formado por restos de uno de estos vehículos




REFERENCIAS:
* Diarios La Capital y Crónica de Rosario –números varios-
* Testimonios de Mariano Antenore, Pedro Sotelo, Anibal Trasmonte, Alejandro Scartaccini, Foro Autobus
* Los tranvías de Rosario –Aquilino Gonzales Podestá – Editado por ARAR –1996-
* Rosario, historias de aquí a la vuelta ed Nº 14– El Tranvía autor J.C. Muñiz- 1991
* Revista Automóvil Internacional –Mc Graw Hill- Junio 1963


martes, 24 de agosto de 2021

INELRO, Industria Electrónica Rosarina.

 






El 19 de Junio de 1959, Alfredo Quattoni, Juan Maiz y Julián Menecier comenzaron una pequeña empresa familiar en un local de la calle Moreno 545. Comenzaron con la fabricación de televisores en blanco y negro a válvula. Atendiendo otras demandas de la industria de la electrónica, también fabricaban muebles para combinados, gabinetes para televisores y radios en inyección de plásticos, que fue toda una novedad en la década del '60.

El crecimiento de la empresa involucró mudarse a Lavalle 368. Allí inició la Escuela de Capacitación Técnica, que era pública y gratuita. Incluso INELRO integró a su directorio personal de trabajo que habían sido capacitados allí mismo.

El 1 de Octubre de 1987 pasa a llamarse El Dorado S. A., posicionando su planta fabril en Salto Grande, Santa Fe, y su centro de distribución en Av. Circunvalación, entre Uriburu y Avellaneda, inaugurada en el 2020.




Fuentes:

Inelro, Industria electrónica rosarina, Claudio Scabuzzo.

Situación De La Industria Del Frío En Rosario, Pujadas María Fernanda y Castagna Alicia Inés.

El Dorado S. A.


lunes, 23 de agosto de 2021

 








Ubicación: Plaza de la Resistencia

Av. Abanderado Grandoli y Güiraldes




En este territorio se respira historia. Desde el golpe de estado del 16 de setiembre de 1955, Rosario se convirtió en un bastión de la resistencia peronista. En el #tanque de agua, empleadas y obreros del frigorífico Swift, portuarios y ferroviarios izaron una leyenda: “Todos los países reconocen a Lonardi. Villa Manuelita no lo reconoce”.

Una formación de soldados llegó con la orden de tomar el tanque de agua, pero nunca logró su cometido.


Fuente: La Capital

Fotos: 22-08-2021

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viernes, 20 de agosto de 2021

TROLEBUSES ROSARINO

 



Adrian Yodice
Buses Rosarinos
Marzo 2007



SU HISTORIA

A pesar de que hubieron frustradas intenciones por instalar una red de trolebuses en Rosario, fué el rosarino Dr.Alejandro Gómez -Vicepresidente de la Nación- quién en 1958 dió el impulso necesario para hacer realidad el proyecto.

En junio de 1958 arriban dos unidades MAN usadas procedentes de Capital Federal para permitir que el día 19 de ese mes se inaugurara simbólicamente el servicio en un acto llevado a cabo en Plaza Sarmiento al que asistió el Dr.Gómez.

Mientras se llevaban a cabo los trabajos de tendidos de la red de electrificación, continuaban arribando vehículos similares a los mencionados.

El 24 de mayo de 1959 con 10 unidades alemanas MAN comienza a prestarse el servicio correspondiente a la línea G, en un acto que presiden en la Plaza Sarmiento el Gobernador de la Pcia de Santa Fe Carlos Sylvestre Begnis y el Intendente Luis Cándido Carballo.

Esta primer línea de trolebuses unía la Plaza Sarmiento con la intersección de Av. San Martín y Saavedra, lugar en el que existía una mini terminal para hacer combinaciones hacia la zona sur. Con el tiempo se extendió hasta Salta y Paraguay, luego llegó a San Nicolás, y dos años después hasta la Estación Terminal de Omnibus Mariano Moreno.

Trolebús MAN

Una de las primeras unidades. En octubre de 1959 se adjudica la compra de 40 unidades al consorcio Fiat - Alfa Romeo - CGE de Italia. El modelo se llamaba Montevideo por ser el que se desarrolló para la capital Uruguaya y que brindaba excelentes resultados desde hacía varios años.

El 15 de abril de 1960 se inauguró la línea H desde Plaza Sarmiento hasta el control policial ubicado en el límite de la ciudad con Granadero Baigorria. Para reforzar este servicio de gran demanda, en 1961 se crea la línea I que unía las Plazas Sarmiento y Alberdi.

Entre agosto y diciembre de 1961 fueron llegando a Rosario los flamantes Fiat permitiendo ampliar la red con la creación de nuevas líneas.

El 24 de Septiembre de 1961 inicia la línea J que partiendo desde Plaza Sarmiento llegaba hasta San Martín y Muñoz.

El 3 de diciembre de 1961 se pone en funcionamiento la línea K, la única que queda en servicio en la actualidad, en un acto que se lleva a cabo en la intersección de Boulevard Avellaneda y Mendoza, con un recorrido que unía Necochea y Av.Pellegrini con Mendoza y Nicaragua. Su flota estuvo compuesta enteramente por unidades Fiat.

Unidades FIAT-ALFA ROMEO-CGE durante el acto inaugural de la línea K

Vayamos analizando la importancia que tenía el trolebús cubriendo las troncales Norte-Sur y Este-Oeste con un servicio silencioso, rápido y eficiente

Al igual que lo ocurrido con la H, la K también experimentó una fuerte demanda lo que motivó a implementar el 8 de enero de 1962 la línea L que desde Pellegrini y Necochea llegaba hasta Bv.Avellaneda y Mendoza. Por petición de los vecinos, en 1964 amplía su recorrido hasta Parana y 9 de julio frente a la Estación Rosario Oeste del Ferrocarril General Belgrano.

En 1967 para optimizar el uso de la flota, se dispone la eliminación de las líneas intermedias y la fusión de las líneas G y J para dar orígen a la línea M desde San Martín y Muñoz con la estación Mariano Moreno el 23 de agosto.

Así entonces quedarían las líneas M, H y K funcionando con 45 unidades en total.

El servicio se mantiene en todo su esplendor con mínimos inconvenientes hasta el 16 de setiembre de 1969, fecha fatídica para el servicio de Trolebuses, dado que el movimiento conocido como "EL ROSARIAZO" produjo que 8 unidades Fiat y 3 MAN quedaran destruídas totalmente por el fuego y 14 con daños de distinta consideración



Uno de los coches FIAT siniestrados en "El Rosariazo" (1969)

A raíz de estos sucesos cesa el servicio de la línea H y tan solo las 32 unidades sobrevivientes cubren los servicios de las líneas K y M

En 1970 se incorporan al parque de unidades 12 coches Mercedes Benz -fabricados en 1953- cero kilómetro ) más otros 11 provenientes de la ciudad de Mendoza que estaban fuera de circulación. Estos 23 coches permiten que en enero de 1971 se rehabilite la línea H.



Fuente: Anonima

jueves, 19 de agosto de 2021

La Iglesia en conflicto




Por Rafael Ielpi

También en 1969 Rosario asistiría a otro hecho inédito: una aguda crisis en el seno de su Iglesia, cuyo obispo Guillermo Bolatti encarnaba al sector conservador del clero argentino. La renuncia de cerca de una treintena de sacerdotes de su diócesis, en marzo de ese año, iba a ser el signo inequívoco del duro enfrentamiento entre el sector tradicional y el enrolado en el paulatino progresismo consolidado sobre todo a partir de la Conferencia Episcopal de Medellín del año anterior.

La creciente preocupación de numerosos sacerdotes por los problemas sociales y económicos, la presencia de cinco curas españoles, provenientes de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana trabajando en la ciudad y la rigidez del clero tradicional, serían los que llevarían a que situaciones que habitualmente no trascienden fuera de los ámbitos eclesiásticos, adquirieran notorio estado público.

Un pedido de Bolatti para que los sacerdotes españoles regresasen a su país incluía en ese grupo a Néstor García Gómez, que compartía el trabajo manual con su feligresía, en los hornos de ladrillos de la zona, por ejemplo, y cuya capilla en Barrio Godoy congregaba a la comunidad; el obispo no había trepidado en calificar al cura obrero como sembrador de odios: a tal grado había llegado la polémica.

Los "renovadores", se sentían avalados por llamamientos directos como el efectuado por una voz tan indiscutida y prestigiosa como la de monseñor Eduardo Pironio, secretario general del Consejo Episcopal: El Consejo hace un llamado a todos sus miembros para que abandonen sus posiciones tradicionales y conservadoras. Las llamadas rebeliones clericales no serán evitadas mientras no se aplique la urgente e indispensable renovación de la Iglesia Católica en el continente.

La negativa de monseñor Bolatti a atender un documento elevado por numerosos sacerdotes de su diócesis e incluso a recibirlos personalmente; el reemplazo del padre García Gómez en su parroquia y la reimplantación por su sucesor del pago de derechos para servicios como bautismos o casamientos, eximidos por aquél; la actuación policial solicitada por Bolatti para desalojar de la Curia a vecinos de Barrio Godoy que querían llevar su apoyo al cura obrero, fueron episodios que conmocionaron a la ciudad.

El domingo 16 de marzo, el conflicto estalla con una decisión meditada pero no por ello menos sorpresiva del sector de sacerdotes comprometidos con una Iglesia renovada: la renuncia de 27 de ellos a cargos en la diócesis, que iban desde parroquias, vicarías, capellanías y cátedras en universidades administradas por la Iglesia. La nómina, encabezada por el obispo de Cañada de Gómez, monseñor Antonio Amiratti, a quien se consideraba el inspirador de ese movimiento progresista en la ciudad incluía asimismo la firma de los padres Arroyo, Campmajó, Canavera, Clavijo, Giarnello, Ferián, Ferrari, Larrambere, Lúpori, Mallaría, Maurizi, Medina, Muré, Parolo, Luis y Francisco Parenti, Presello, Rolandi, Sinoba, Sonnet, Tettamanzi, Toledano, Torres¡ y Varea, refrendando un documento que dejaba claras las profundas divergencias de ambos sectores.

Mientras usted promete visitar las parroquias con el objeto de tomar contacto más estrecho con los fieles e instituciones, usted se niega a recibir a instituciones y comunidades que sufren gravísimos problemas y hasta pretende acallarlas, en reiteradas ocasiones, con la fuerza policial, expresaba el documento. La negativa al diálogo del obispo no impidió el envío de una carta a cada uno de los renunciantes, solicitándoles la ratificación o rectificación de sus renuncias y preguntándoles si aceptarían cargos fuera de su diócesis. La respuesta unánime fue la de ejercer el sacerdocio fuera de Rosario. Bolatti, cuya renuncia pareció varias veces a punto de concretarse, viajaría sin embargo a Roma a buscar la mediación del Vaticano.

El conflicto concluiría con el abandono del sacerdocio por varios de los nombrados, la suspensión de algunos y el traslado a otros destinos del resto del grupo. Mientras tanto, en Santa Fe, otro conjunto de sacerdotes adquiría relevancia por su compromiso social: los llamados "curas del monte" o integrantes del Movimiento Sacerdotes para el Tercer Mundo, enfrentados también allí con un exponente del clero conservador: el arzobispo Nicolás Fasolino. El padre Amiratti definía en julio de 1969, a cuatro meses del conflicto, cuál era la Iglesia que anhelaban: Debe rechazarse una Iglesia que se atrinchera en una posición ahistó rica y se ha de abrazar una Iglesia para el mundo; debe rechazarse un cristianismo vivido exclusivamente como un íntimo comercio entre el alma y Dios y se ha de aceptar una Iglesia que carga sobre sí las exigencias nuevas de la caridad que se presenta hoy como con una dimensión política y liberadora.

Amiratti sería removido de su cargo pastoral en Cañada de Gómez y sus reemplazantes serían ignorados por la ciudad, llegándose a la intervención policial para reprimir manifestaciones a su favor o a la furiosa represión en otros casos. El regreso de Bolatti de Italia conllevaría la llegada, con él, del apoyo vaticano al sector conservador que representaba y el paulatino decrecimiento del conflicto. Su saldo sería una Iglesia convulsionada por el abandono de muchos de sus pastores, una feligresía dividida y un movimiento que, poco a poco, crecería en su seno en forma visible, aún hoy a despecho de un sector de firmes convicciones conservadoras.

El compromiso de los curas rosarinos y su diferenciación de la cúpula eclesiástica local e incluso de la nacional se identificaba puntualmente con el documento que 21 sacerdotes elevaron a Onganía el viernes 20 dé diciembre de 1968, solicitando la paralización de las acciones de erradicación de villas miseria, entonces en pleno proceso, aunque indicándole al presidente de facto: No dejamos de reconocer que su libertad de acción está claramente delimitada por fuerzas poderosas que, desde el extranjero, dirigen nuestra política económica...

Fuente: de la Colección “Vida Cotidiana de 1960-2000 del Autor Rafael Ielpi del fascículo N•4

miércoles, 18 de agosto de 2021

"La batalla de Rosario"

 




Por Rafael Ielpi


De ese modo llamaría la revista "Boom", en junio de 1969, a los sucesos que, en mayo de ese año, conmoverían a la ciudad con una sucesión de enfrentamientos entre estudiantes, obreros y ciudadanos con la policía y el saldo de dos jóvenes abatidos por una irracional represión: el estudiante Adolfo Bello y el obrero Luis Norberto Blanco.

Otra vez sería la protesta estudiantil la que desataría en Rosario, como en otras ciudades, una solidaridad generalizada en la que se unían las reivindicaciones que los jóvenes exigían para la Universidad, el disconformismo creciente hacia un gobierno sin sustento popular y la acción de los sindicatos combativos, en especial desde Córdoba.

El detonante, esta vez, sería Corrientes, donde las quejas de los universitarios por el aumento desmedido que se pretendía imponer en el comedor universitario se fueron intensificando a comienzos de mayo ante la tozudez y soberbia del rector Carlos Walker. El 15, finalmente, la policía mata de un balazo, en uno de los tantos enfrentamientos, al estudiante Juan José Cabral y su muerte desata, sobre todo el 16 y 17 de mayo, jornadas sangrientas en Rosario.

El 16, la agitación estudiantil es evidente, con manifestaciones de repudio, tensión en las escaramuzas con la policía, y la difusión de la suspensión de las clases hasta el lunes 19, medida que según Cantini estaba destinada a exhortar a todos los que participan de la vida universitaria a agotar las vías de solución pacífica para que nunca más haya que lamentar desgracias como las que en este momento pesan sobre la Universidad Nacional del Nordeste. El sábado 17, húmedo y caluroso, el centro de la ciudad es escenario de una serie de actos relámpago, en los que los estudiantes arrojan volantes y se desplazan a los gritos de ¡Asesinos!, ¡Asesinos!, contra los uniformados. Paralelamente una enfervorizada asamblea en el Comedor Universitario de Corrientes al 700 finaliza con los universitarios en la calle, enfrentados a una policía que no tiene empacho en desenfundar prontamente sus armas.

La revista "Boom", en una exhaustiva cobertura, narra esos momentos que culminarían trágicamente: Un grupo perseguido por algunos policías que han llegado para reforzar a sus escasos pares, corre por Corrientes hacia el sur y dobla por Córdoba. En ese grupo está Adolfo Ramón Bello, un estudiante de Ciencias Económicas. La desesperación se apodera de todo el mundo, estudiantes y ocasionales transeúntes. Desde Entre Ríos, por Córdoba, aparecen más efectivos policiales en un coche, abriendo fuego desde las puertas traseras. El grupo que huye se detiene e intenta volver sobre sus pasos pero está rodeado.

Bello y sus compañeros -prosigue la crónica-, junto con numerosos hombres y mujeres se dirigen hacia el interior de la galería Melipal, que tiene una sola boca de entrada y salida. Varios agentes cierran esa única escapatoria mientras otros, entre los que se encuentra el oficial inspector Juan Agustín Lezcano, recorren la galería acorralando a la gente en su parte final y descargando sus garrotes sobre todo lo que se encuentra a mano. En medio de esa confusión de insultos, gritos y llantos, suena un tiro y aumentan los alaridos: en el suelo, a un costado de la puerta que da acceso a la escalera que conduce a los pisos superiores, con la cara bañada en sangre, yace un joven. Viste pantalón vaquero y camisa clara: es Adolfo Ramón Bello.

Su matador, el mencionado Lezcano, sería justificado en un burdo comunicado de la Jefatura de Policía rosarina el 18 de mayo, que contribuiría a aumentar la indignación general. Mientras tanto, internado en la Asistencia Pública, Bello era operado por el doctor Alfredo Yáñez en un infructuoso intento por salvar su vida, que se extinguiría a las 19.30. Rodeando el edificio, esperaban estudiantes y público a los que un impresionante operativo policial obligó a circular primero y a retirarse después. Rosario asistía a una ola de irritación popular que amenazaba con desbordarse en cualquier momento.

Ese clima se palparía en los días siguientes, sobre todo después de las declaraciones del ministro del Interior Guillermo Borda quien anuncia al país: Todo lo que altere la vida de las aulas será enérgicamente reprimido. No es posible confundir inquietudes con violencia. Es ésta la que debe extfrparse de la Universidad, porque ya se sabe que, desgraciadamente, la violencia engendra violencia.

Al paro anunciado por la CGT rosarina para el 23 de mayo se agregaría el llamado a una "Marcha del silencio", a la que adhirieron entidades profesionales de todas las ramas, gremiales, estudiantiles, vecinales, católicas, de profesores, de industriales y comerciantes, para el miércoles 21. El 20 de mayo, la policía desaparece de las calles de la ciudad y pueden realizarse sin incidentes una concentración de estudiantes secundarios, varias colectas en el centro de la ciudad, un homenaje a Bello en la galería "Melipal" y dos ollas populares en reemplazo del comedor universitario clausurado por orden del rectorado. Muy distintos serían los hechos del día siguiente.

Cerca de las 6 de la tarde, hora de la convocatoria, más de 2.000 personas se agrupaban en la esquina de Córdoba y Maipú, colmando incluso las escalinatas del edificio del Jockey Club, mientras seguía engrosándose la columna. Un impresionante operativo policial ocupaba mientras tanto la esquina de Córdoba y Laprida, señalada como punto de concentración por los organizadores. La multitud, en sus estribaciones finales, alcanzaba casi la calle Corrientes, cinco cuadras más hacia el oeste. A las 18 en punto, un silencio total señaló el inicio del acto, cortado apenas por algunos gritos hostiles a la policía, prontamente reprimidos por los propios manifestantes.

Sin previo aviso, la policía lanza cuatro bombas de gases lacrimógenos que provocan las primeras reacciones de protesta. Pese a ello, la concentración se mantiene en silencio, muchos de sus integrantes sentados en la calle, hasta que se renuevan las bombas indiscriminadamente y se produce el desbande, la ira y la confusión de la gente. La columna retrocede hasta calle San Martín y a partir de ese momento se suceden agrupamientos en casi todas las esquinas céntricas, mientras se reiteran los ataques policiales y los insultos de los agredidos. Desde las ventanas de casas y edificios comienzan a arrojarse papeles encendidos, maderas, trapos, para alimentar las hogueras que simbolizaban la protesta ciudadana generalizada.

La policía es impotente para contener todos los focos e incluso los bomberos convocados con sus autobombas son obligados a retirarse casi en desbande por la gente. A las 9 y media de la noche la policía desaparece prácticamente de las calles de Rosario: en ese momento de la jornada, eran las 10 de la noche del miércoles, puntualizaba "Boom", la segunda ciudad de la Argentina estaba prácticamente tomada. Pero faltaba aún lo que la revista define como el último y sangriento acto de la jornada.

Cerca de las 21.30 un grupo de manifestantes intenta la toma de a radio LT8, en Córdoba entre Italia y Dorrego, mientras otro trata de organizar una marcha hacia la cercana Jefatura de Policía, que no se concreta. Alertada la policía, las columnas son detenidas antes de llegar a la última arteria citada, donde comienzan a escucharse los numerosos disparos policiales y el estruendo de las bombas de gases. Alcanzado por el tiroteo, cae un joven de aspecto aniñado, que es llevado prontamente al cercano Sanatorio Palace, en cuyo ingreso los agentes vuelven a agredir a quienes transportan el cuerpo ya exánime, incluyendo al médico Aníbal Reinaldo.

Ya en el interior, se constata la existencia de varios heridos por las balas policiales, inclusive uno de sus propios miembros, y de un muerto: el obrero metalúrgico Luis Norberto Blanco, de 15 años. Recién después de su muerte, mucho después incluso que uno de los sacerdotes disidentes de Rosario, el padre Rogelio Parenti, le administrara póstumamente los sacramentos, la ciudad pudo tomar conciencia de que el saldo había sido esta vez incalculable. Habían matado prácticamente a un niño, sentencia "Boom".

El 22, Rosario había perdido su perfil habitual para convertirse en "zona de emergencia" bajo el control militar del II Cuerpo de Ejército, cuyo comandante Roberto Aníbal Fonseca quedó a cargo de la seguridad y el orden de la ciudad. La policía local, desplazada por su desprestigio a tareas de vigilancia en instituciones, es reemplazada por la Gendarmería Nacional y la Policía Federal, que esa misma tarde reprimiría violentamente algunos conatos de agrupamientos en el centro, protagonizando asimismo un intenso tiroteo con presuntos francotiradores apostados en Córdoba y Mitre, en los techos del edificio del Banco de Boston. A las 10 de la noche, la ciudad estaba vacía y controlada por los uniformados mientras más de un centenar de personas era detenido. El paro general decretado para el 23 de mayo contribuye a mostrar la protesta general contra la violencia del régimen pero también a extinguir los enfrentamientos violentos, situación que se consolidaría el sábado 24, cuando el "Rosariazo" comenzaba a ser historia.

Fuente: de la Colección “Vida Cotidiana de 1960-2000 del Autor Rafael Ielpi

lunes, 16 de agosto de 2021

Iglesia y utopía



La década del 60 fue también un período de cambio para la Iglesia Católica. En 1965 pe se clausuraba el Concilio Vaticano ll, el cual había tenido por finalidad establecer una nueva relación entre la Iglesia y el mundo, Entre otras cosas, ello implicaba renovar la liturgia, otorgar un papel relevante al laicado, redefinir las relaciones con la autoridad eclesiástica y, particularmente, actualizar el concepto mismo de autoridad. En América latina, el impacto del Concilio fue notable. En 1968, representantes de la Iglesia de la región se reunieron en Medellín, procurando ajustar Sus postulados a la realidad americana. En la Argentina, las directivas del Concilio fueron reafirmadas por los obispos católicos en la Conferencia Episcopal de San Miguel. Poco antes, con el propósito de hacer realidad las ideas de compromiso activo frente al ¿problema de la pobreza, había surgido el «Movi- miento de Obispos para el Tercer Mundo», cuya inmediata consecuencia fue ta formación del «Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo»

Evidentemente, la convocatoria de un Concilio que sesionó durante tres años, no era arbitraria. Ella respondía a un desajuste entre las estructuras eclesiásticas, que parecían anquilosadas en el pasado, y la dinámica de las sociedades donde ellas debían insertarse. En el seno mismo de la Iglesia se vivía esa tensión desde hacía tiempo, dando lugar primero, a la reunión del Concilio luego del mismo, a una sucesión de crisis que pondría de manifiesto la conflictividad de los cambios propuestos. La Argentina, y en especial Rosario, no serían ajenos a ello.

La de Rosario era una diócesis de creación reciente. Ya hemos visto que, como tal, se había escindido de la de Santa Fe en 1935. A comienzos de los años 60 fue: elevada a arquidiócesis, de modo que su jurisdicción excedía los límites de la ciudad, alcanzando numerosas poblaciones vecinas. Un 1963 fue designado primer arzobispo monseñor Guillermo Bolatti, quien estimuló la creación de «vicarias para parroquiales extramutos» . Estas eran unidades menores que una parroquia, establecidas en las zonas periféricas de la ciudad, que anexaban al templo una escuela, una sala de primeros auxilios y otras dependencias para ser utilizadas por la comunidad barrial. Paradójicamente, en estas zonas postergadas de la urbe estaría el germen de la crisis que se desataría a fines de la década. Entre 1968, y 1969, Rosario seria el epicentro de un conflicto que comenzó con la demanda de ajustar la acción de la Iglesia diocesana alas directivas del Concilio Vaticano II y terminó por plantear un serio cuestionamiento a la autoridad del obispo, dividió a la opinión pública local y nacional, y provocó la movilzación popular en algunas zonas específicas de la arquidiócesis —Barrio Godoy, Cañada de Gómez, Coronel Bogado— como respuestas medidas consideradas arbitrarias. Era, una vez más, la reacción anti-autoritaria que, por entonces, movilizaba a distintos sectores de la sociedad.

En realidad, el primer signo de la crisis posconciliar se dio en 1966. Ese año, un grupo de diecisiete estudiantes de los cursos superiores del Seminario Diocesano «San Carlos Borromeo» solicitó una renovación. de su estructura y de los conteni- dos que se enseñaban, ajustándolos a las nuevas propuesta del Concilio Vaticano II .

Los temas sugeridos para incorporar al programa de estudios revela el interés por revisar la noción de autoridad eclesiástica y su ejercicio, la articulación entre la iglesia y el mundo, y una mayor comunicación Y ejemplaridad entre los miembros del clero. La propuesta provocó el alejamiento por tiempo indeterminado de estos estudiantes, que terminaron poniendo en duda la posibilidad de realizar su vocación, y el desplazamiento del entonces rector del Seminario, Tomás Santidrián, quien se había mostrado proclive a los cambios pos- conciliares.

Un conflicto de índole semejante se dio al interior de la Acción Católica, la cual, fundándose en la enciclica «Populorum Progressio», reclamaba un aggíornamiento de la institución, para asumir una mayor responsabilidad como laicos continuar a lograr la renovación del orden temporal.

El obispo decidió intervenir los órganos de gobierno de la Acción Católica local, designando nuevas autoridades que no fueron reconocidas por el entonces asesor nacional de la institución, Eduardo Pironio.

Por otro fado, en los años 60, la iglesia rosarina experimentaba dificultades emanadas del crecimiento de la población y la insuficiencia de sacerdotes para atenderla.

Por tal motivo, Mons.Bolatti recurrió al auxilio: de instituciones extranjeras. En 1964, fueron contratados cinco sacerdotes españoles para hacerse cargo, precisamente, de áreas periféricas y populosas de la ciudad.

El contrato era renovable a cinco años. Estos sacerdotes, imbuidos de la experiencia europea, introdujeron nuevas prácticas en los barrios que les fueron adjudicados.

En especial, los presbiterios Néstor García, enviado a la Capilla del Cementerio «La Piedad» y Florentino Andreu, a la Vicaría «María Josefa Roselló», ambas en Barrio Godoy. El padre Néstor García incorporó formas innovadoras de expresar la religiosidad que, paulatinamente, fueron cambiando también las prácticas de la comunidad que participaba en las actividades del culto, Así, realizó homilías dialogadas, permitiendo la participación activa de sus fieles, suprimió los aranceles que se cobraban por la administración de los sacramento promovió reuniones semanales a fin de interesar a los laicos a la vida de la Capilla.

Ello significaba cierta democratización en la relación entre el sacerdote y los laicos, que otorgaba a estos últimos un papel más relevante, asociándolos a la construcción de una vida comunitaria. Por otro lado, la religión se presentaba accesible para todos, superando el estrecho circulo del saber eclesiástico.

Se modificaba, entonces, la forma de el ejercicio de la autoridad dentro del la Iglesia que en espacios micro. Por otro lado. García fue el primer sacerdote obrero de Rosario. Es decir que, habilitado un barrio de trabajadores, decidió vivir la experiencia de ser él mismo un obrero, trabajando en un horno de ladrillos.

Si bien el caso de García, por haber crístalizado el conflicto, era significativo, no era el único.

En otros barrios y pueblos de la diócesis había sacerdotes que comenzaron a incorporar nuevas prácticas, desdibujando las rígidas formas jerárquicas que habían caracterizado a la Iglesia hasta entonces.

En estos casos se propiciaba la participación lalcal en las actividades del culto, pero también se contemplaban aspectos materiales que derivaron en experiencias cooperativas de cierta envergadura.

Además estos sacerdotes habían comenzado a estudiar sistemáticamente los postulados del Concilio Vaticano II y de Medellín a la vez que, muchos de ellos, combinaban, la actividad parroquial con con otras funciones en distintas instituciones, Como el dictado de clases en el Seminario, en la la Facultad Católica y asesorías espiritual de la Acción Católica Argentina -ACA -Emaús, Cáritas.

Por tanto, a la vez que sus prácticas se reproducían en las comunidades que asistían, también tenían la capacidad de difundir sus ideas entre los dirigentes que a diario Se formaban con ellos.

Un grupo de 30 sacerdotes —un tercio del total de sacerdotes existentes en la diócesis—llegó a a diferenciarse por adherir a nuevas formas de acción eclesiástica y por: demandar explícitamente, al obispo la aplicación de los cambios conciliares en la diócesis.

En 1968, plantearon privadamente la necesidad de renovar la estructura de la arquidiócesis, de mejorar la articulación entre la Iglesia local y su feligreses de haber coparticipe a todo el clero diocesano de las decisiones del prelado. Con ello propugnaban lo que llamaban una « obediencia responsable».

El obispo hizo público el reclamo, trasladando el debate al interior de la comunidad eclesiástica y desatando un conflicto entre bandos. Allí se involucraron otros Lentas nodales como el cumplimiento del celibato y el posible marxismo de los renovadores. -

El conflicto se prolongó buena parte del año 69, agudizado por la no renovación de los contratos delos sacerdotes españoles. Además, mientras Mons. Bolatti desautorizaba la experiencia obrera del cura García, el grupo de los sacerdotes renovadores lo apoyó, animándolo a continuar un año más con dicha experiencia.

Por otro lado, el retiro de Garcia fue resistido por la comunidad del Barrio Godoy. Fueron designados, en su reemplazo, los padres Casey y Novello, quien luego sería obispo.

Este último confrentó abiertamente con la fejigresía, agudizando la resistencia. En este caso, como luego en Cañada de Gómez y Coronel Bogado, los laicos se movilizaron para contestar a una autoridad cuyas decisiones se percibían arbitrarias, inconsultas y contrarias a los intereses de los propios involucrados. o

En Barrio Godoy, la gente intentó evitar el ingreso. de Novello al templo, en Cañada. de Gómez el,pueblo legó a pedir la renuncia del obispo. En Coronel Bogado, cerca de la mitad dle la población urbana se movilizó, involucrando a todos los secto- res sociales.

Adhieran a las nuevas prácticas, defendían la idoneidad de sacerdotes que eran desplazados «desde arriba», con tos que se identificaban.

Además, el conflicto de Barrio Godoy desembocó en la renuncia de los 30 sacerdotes disidentes, que a su vez provocaron la adhesión pública de los sectores progresistas, dentro y fuera de la Iglesia, y generaron nuevas dimisiones en la conducción de la ACA.

Por su parte, la autoridad eclesiástica -igual que las autoridades de gobierno en casos de con- estación social— recurrió a la policía para desarticular la protesta popular y, simultáneamente, profundizó la respuesta «duras, ta Vez asegurado el respaldo de Roma. La jerarquía recuperaba el con- trol del orden perdido, mientras el grupo de sacerdotes renunciantes se disgregaba rápidamente.

En el fondo se divina una puja de poder, donde cada parte fue definiendo un modelo de iglesia propio, que parecía excluir al otro. La misma se expresaba ea una crisis de autoridad de matices complejos.

Los sacerdotes renovadores, muchos de ellos con años de vida sacerdotal, habían cifrado sus expectativas en los cambios conciliares y en Medellín, habían concentrado su interés en «los oprimidos» e incorporaron a su discurso la crítica al capitalismo, la preocupación par el desarrollo y la transformación concreta del espacio social-micro donde estaban insertos.

Ello tes permitió una mayor articulación con sus comunidades de base y un progresivo alejamiento de la autoridad jerárquica. La Iglesia institución y los grupos conservadores adheridos a ella, creían que Rosario no estaba preparada para aplicar las ideas conciliares, que la mejor opción era permanecer sin grandes cambios y que la adhesión a critica a la autoridad erá un deber ineludible lo cual, por lo demás, prevenía de las «desviaciones izquierdistas».

Un sector cuestionaba al gobierno en lo político y en lo económico, otro sector comulgaba con él, admitiendo la consigna del «Occidente Cristiano». La Iglesia reproducía, por lo demás, una división que también atravesaba al conjunto de la sociedad de la época.

Fuente: Extraído del Libro “ Historia de Rosario

viernes, 13 de agosto de 2021

EL ROSARIAZO









Por Héctor Nicolás Zinni




Mientras la ineluctable fatalidad sigue su curso, y la ineluctable bajada de las aguas vuelve el problema a fojas cero, los inundados regresan a sus hogares: sólo encuentran barro a granel, pisos y paredes destrozados, muebles y enseres domésticos inutilizados e desaparecidos. El sol sale y vuelve a salir, y sale para todos: los arroyos desbordados vuelven a sus cauces, la inundación desaparece, todo se seca.

Ningún avión sobrevuela ya el sector, los mapas se ertrollan. Pero no importa: las lluvias otoñales del próximo año traerán nuevamente al avión que sobrevuela, al mapa que se analiza, a los vagones de ferrocarril, a los galpones de la Sociedad Rural, a las cuadras del Regimiento, a las parroquias, a las frazadas, a las latas de conserva, a los llamados a Ja solidaridad. También traerán nuevamente la desesperación de los inundados. Pero, ¿a quién le importa?.

Para que le importe a alguien, la Federación Rosarina de Vecinales organiza el viernes 25 una Marcha de los Inundados, que habría de partir desde el local de la Asociación Vecinal Empalme Graneros, en Juan José Paso al 2400, con un objetivo preciso y el recorrido también: atravesar a pie toda la ciudad y llegar a las puertas de la Municipalidad para entrevistarse con el intendente Luis Beltramo, cuya preocupación principal parece ser repavimentar la ciudad.

Tan buena idea -la de la Marcha- no es compartida con el mismo entusiasmo por las autoridades policiales que, para evitar cualquier ulterioridad ante lo caldeado de los ánimos, se resuelve por una medida tan habitual como terminante: la Marcha es prohibida. Ante la imposibilidad de llevar a buen puerto lo previsto, los manifestantes se las ingenian para llegar por diversos medios de transporte al centro de la ciudad.

La dispersión no está acompañada, sin embargo, por el desorden y la irresponsabilidad: una hora más tarde de la prevista para la iniciación de la marcha -las 18-se concentran en la plaza 25 de Mayo, exactamente frente a las escalinatas y los leones del Palacio Municipal. El intendente, accede a recibir entonces a una delegación de cinco vecinalistas, quienes ingresan al despacho del jefe comunal, luego de una identificación previa y un riguroso como intespestivo palpado de armas por las fuerzas policiales que se han agrupado, en número realmente exagerado, en las esquinas de Buenos Aires y Santa Fe y Buenos Aires y Córdoba.

El extenso y conjunto debate del problema no tiene resultados concretos inmediatos. Entonces la delegación hace entrega al intendente Beltramo de un extensísimo memorial, en el que reclaman lógicas y urgentes soluciones al drama de los inundados. Uno de los delegados se dirige a los silenciosos manifestantes que esperan pacientemente en la plaza, para informarles que han recibido "la promesa de construcción del Emisario -una de las soluciones más urgentes del problema- para fines de 196 principios de 1970. La silbatina y la reprobación de quienes aguardan salida a sus angustias de habitantes bajo el agua, es unánime, una

El Dr. Beltramo no es insensible a los reclamos de la ciudad. Ha gravad en un peso el impuesto municipal para juntar los caudales necesarios que le permitan realizar la Administración Sanitaria en el llamado Monumento al Pozo. Pero como está puesto a dedo por el gobierno santafesino, éste se lleva todo el dinero para las arcas del gobierno que tutela el contraalmirante Vázquez. El caso del mentado Emisario 9 también pasa por la benevolencia de la burocracia santafesina, que contribuirá según su estado de ánimo a la terminación de los tubos aliviadores del arroyo Ludueña, la canalización del arroyo Saladillo y a la apertura de canales que desemboquen directamente en el río Paraná.

Mientras los técnicos municipales deciden que es lo que conviene más, lo real es que lo que sea debe ser hecho de inmediato porque en Rosario, desde tiempo inmemorial, las inundaciones pasan y los problemas siguen quedando a flote. Simultáneamente con las gravísimas inundaciones toca casi a su fin la fabulosa recaudación opcional de los $ 2.000 millones para el Viaducto Avellaneda. No faltan quienes consideran que la millonaria suma obtenida tendría un destino verdaderamente social si se la utilizara para solucionar definitivamente el problema de las inundaciones en Rosario.

Por supuesto, este es un planteo simplista. Sostener que es mejor, terminar con el problema de los desposeídos de Empalme Graneros, que destinar una suma semejante para aliviar el problema de los propietarios de automóviles, es casi subversivo. Pero, desgraciadamente, no cabe duda que la simultaneidad de los sucesos no favorece la imágen de la acertada disposición de la Municipalidad.. ¿Podrá encararse alguna vez, de una manera parecida, la solución del insólito problema de las inundaciones?.

El mes de mayo trae otras novedades. Los acontecimientos precipitados en el interior del país por la absoluta negativa al diálogo de parte de las altas autoridades universitarias hacia los estudiantes estallan también en Rosario. Este último año de la década de los '60 está signado por un abierto desafío al gobierno de facto ejercido por el general Juan Carlos Onganía. A través de movilizaciones populares y huelgas obreras y estudiantiles, en, prácticamente todo el territorio nacional -el Cordobazo estallará a fines de mayo-, los sucesos que tienen como epicentro a Rosario tienen características bien diferenciadas.

El detonante ha sido la muerte, el 15 de mayo en Corrientes, del estudiante Juan José Cabral. El día 21, estudiantes y obreros de la CGT de los Argentinos, controlan la zona céntrica de la ciudad de Córdoba. En nuestra ciudad, la respuesta al asesinato de Cabral ha sido inmediata, y el 16 de mayo al rector de la Universidad Nacional del Litoral, dr. José Luis Cantini decide la suspensión de las actividades. Al día siguiente la protesta se concreta en el comedor universitario ubicado en Corrientes al 700.


Desde ese lugar una marcha se dirige hacia la calle Córdoba, donde se arrojan piedras contra el edificio de la Bolsa de Comercio. La acción policial origina el desbande de los manifestantes que huyen en distintas direcciones. Un grupo es acorralado en la galería Melipal, en Córdoba al oo y allí resulta herido de un disparo en la cabeza el estudiante Adolfo Bello de 22 años, quien fallece en la Asistencia Pública.

La indignación es unánime. Encabezados por los estudiantes, se gesta un movimiento de rechazo a la desmedida represión policial, organizándose una Marcha del Silencio. Los principales incidentes se producen en la esquina de Corrientes y Córdoba. Allí se concentra la policía que -es oportuno señalar- sale con las armas descargadas. Desde las calles Santa Fe y Rioja avanzan las columnas de manifestantes.

Las fuerzas del orden, concentradas en dicha esquina, apelan a los gases lacrimógenos. La gente, desde los balcones, arroja todo tipo de proyectiles, además de gran cantidad de papeles a los que previamente les ha prendido fuego, su efecto contribuye a paliar el de los gases. La policía se retira y la esquina queda en poder de los manifestantes. La represión ha consistido, además de los gases, en arrojar agua con camiones hidrantes que en un principio estaba coloreada de rojo. Luego se comenzó a lanzar simplemente agua, y por fin se agotaron las reservas.

Como consecuencia de la gravedad de los acontecimientos, Rosario es declarada zona de emergencia. El 23 de mayo se realiza un paro general de actividades que es acatado por los sectores y logra repercusión nacional. El 29 de mayo, el ya anónimo poder de Onganía empieza su cuenta regresiva en Córdoba: obreros en huelga, estudiantes en conflicto y activistas profesionales de izquierda convierten la capital en un pandemónium. Hay francotiradores, barricadas, incendios, choque entre militantes y fuerzas de seguridad, muertos, heridos. Nombre El Cordobazo. Un negro fantasma empieza a tener cara, cuerpo y armas: la guerrilla. En adelante, pocos seran los días de paz.

'Un hecho casi banal desencadenará los sucesos de setiembre en Rosario: la suspensión de un obrero ferroviario es suficiente excusa para que el día 8 se ponga en marcha una huelga en el sector de 72 horas. El 12 se declara un paro por tiempo indeterminado, que se extiende al resto del país. En Córdoba se ocupan fábricas y en Cipolletti -Río Negro- se producen levantamientos masivos.

"El día 16 ganan la calle columnas de trabajadores. Desde el local de La Fraternidad, en calle Crespo entre Salta y Jujuy, 7.000 ferroviarios se dirigen a la empresa fiderera Minetti y Cía. que está a dos cuadras de allí. También se movilizan los obreros textiles, del vidrio, de la construcción, de Luz y Fuerza, incorporándose las entidades a estas marchas cuyos integrantes intentan llegar a la CGT ubicada en Córdoba al 2000.

De inmediato sobreviene la represión, pero sólo se logra dispersar parcialmente a los manifestantes ya que la organización de autodefensa ha sido puesta en marcha: las barricadas se levantan rápidamente incendian colectivos y troles que se atreven a circular. Las fuerzas represivas controlan solamente algunas manzanas del centro. Con el corre de las horas las luchas se trasladan a los barrios los que, prácticamente, se constituyen en zonas liberadas.

"Por la extensión geográfica que abarca el estallido no existen cifras coincidentes sobre el número de participantes. Pero se estima que ente 150 mil y 250 mil rosarinos, en una ciudad que tiene 800 mil habitantes han protagonizado uno de los procesos más intensos de la lucha antidictatorial. Al cabo de dos días de intensas refriegas, los partes de prensa registran dos muertos, 25 heridos y centenares de detenidos. En. tre los daños materiales se contabilizan 11 troles y 15 colectivos calcinados.1

Notas:

1. Carlos Vallejos. A 30 años de la revuelta antiedi
torial en la ciudad Rosario. La Capital. 9. 10. 1999-




Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanás” Tomo III. Editorial Fundación Ross. Año 2000.