Escudo de la ciudad

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El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

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A 35 AÑOS DE LAS MALVINAS

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19 de julio- día del amigo canaya

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lunes, 15 de junio de 2015

El ideal del "corpore sano

Por Rafael Ielpi

El comienzo del siglo XX iba a consolidar en forma definitiva otra de las instancias cotidianas que darían a los rosarinos una posibilidad de recreación, de entretenimiento y de competencia física la del deporte (en sus distintas variantes, que iban desde el cricket .1 la pelota a paleta, desde el fútbol al ciclismo, el remo, el automovilismo, el boxeo, algunos de ellos todavía incipientes en la ciudad) practicado por un porcentaje considerable, que se incrementaría con el arribo de los sucesivos contingentes inmigratorios, más allá de Ir, diferencias sociales.
Andrés Carretero expone respecto de la vida cotidiana en Buenos Aires, circunstancias que son asimismo aplicables al Rosario de la pi 1 mera década del siglo XX: Un ejemplo ha de servir para marcar Lis ¡lili rendas. Los hombres de la clase alta, la mayoría de ellos con títulos universita­rios, fueron los fundadores del jockey Club y practicaron y fomentaron el tur) En cambio, el pobrerío, carente de medios económicos y de títulos universitaria fue ferviente cultor de las carreras cuadreras, que representaban el turf  en pequeño y  con escasos medios materiales.
El pionero de los clubes deportivos de la ciudad fue el Rosario Cricket Club, cuyas actividades se iniciaron el 27 de marzo de 1867, presididas por el británico E. Harry Woods. Su primera sede estuvo emplazada en la calle Progreso (Mitre) entre San Lorenzo y Santiago (Urquiza), en tanto que el campo de juego se instalaba en la manzana delimitada por Buen Orden (España), Salta, Independencia (Presidente Roca) y Jujuy, actualmente ocupada por el Colegio Salesiano San José.
A. mediados de 1884, la entidad pasa a denominarse Atlético del Rosario y ocupa en 1889 el predio cedido por los hermanos Carlos y Eduardo Jewell, en Córdoba entre Crespo e Iriondo, que sigue siendo aún hoy el de su campo de deportes e instalaciones sociales. Allí el club, que estuvo integrado en sus comienzos mayoritariamente por ciudadanos británicos, protagonizaría algunas rea­les epopeyas deportivas como la obtención de la Copa Competencia en 1902, al derrotar al casi invencible Alumni de los hermanos Brown, y el mismo galardón en 1904-1905, cuando su vencido fue Peñarol de Montevideo.
En 1889, en los terrenos de la conocida como Quinta Sanguinetti, lindante con la Avenida Alberdi y en las cercanías de los grandes talle­res del Ferrocarril Central Argentino, se reunía una serie de trabaja­dores y empleados de la empresa inglesa para practicar con entusiasmo un deporte introducido en el país por ciudadanos de esa nacionalidad, como el legendario Alejandro Watson Hutton: el fútbol o foot-ball. Aquel entusiasmo por el balompié llevaría a un grupo de ellos a con­siderar la posibilidad de fundar un club que lo tuviera como actividad principal. Sucesivas reuniones en un café de Avenida Alberdi —que había sido primero sede de la iglesia anglicana luego trasladada a Paraguay y Urquiza y más tarde sede de la Escuela Taller del Central Argentino— concretarían sobre diciembre de aquel año la fundación del que fuera bautizado como Central Argentine Railway Club, cuya presidencia recayó por aclamación en Colin Bolin Calder.
El club, que en 1905 adopta la camiseta auriazul, recibe un año antes un decisivo impulso de crecimiento al aceptarse la propuesta de Miguel Green deque los criollos no ferroviarios pudieran asociarse a la flamante entidad, que como otro acto de independencia res­pecto de la empresa británica, pasa a llamarse Rosario Central a secas. Después de intentar un emplazamiento definitivo en la zona, en septiembre de 1925 el club obtiene la cesión de los terrenos ubi­cados en Bulevar Avellaneda, Calle 31 (actual Cordiviola), Avenida Central (actual Génova) hasta el río Paraná, predio donde se instalaría en forma definitiva hasta nuestros días.
La historia de Newell's Oíd Boys —el otro gran club de la ciu­dad— se vincula también con la colectividad británica y está íntima­mente ligada a la acción tesonera de Isaac Newell, un pedagogo nacido en el condado de Kent, enTaylor Lañe, arribado a Rosario en 1896. Su inmediata vinculación con su compatriota Guillermo Wheelwright, en cuya vivienda se alojaría inicialmente, le facilitarían las relaciones con el medio, hasta terminar fundando en Rosario el Colegio Anglo Argentino, en el solar en el que se alzara justamente la residencia del pionero de los ferrocarriles. Reemplazado en la dirección del mismo por Claudio Newell, su hijo, en 1900, es éste quien motoriza la fun­dación de un club que nuclearia a los jóvenes alumnos con predispo­sición y aptitudes para el fútbol.
El 3 de noviembre de 1903 queda oficialmente fundado el que pasaría a llamarse por decisión unánime de sus impulsores Newell's Oíd Boys —"los viejos muchachos de Newell"—, cuya forma legal termina por concretarse dos años más tarde. El club adquiere noto­riedad justamente en 1905 al ganar la Copa Pinasco y, un año des­pués, al hacer suyo el primer campeonato organizado por la flamante Liga Rosarina de Fútbol.
Su campo de deportes (el "field" de los ingleses) estaría ubicado sucesivamente en un terreno cercano al Hipódromo Rosarino en Sorrento; en otro de Bulevar Avellaneda y Humberto Primo; en la zona de Barrio Vila hacia 1907, hasta obtener el actual e importante predio en el Parque Independencia, en 1911.
Cuando ya los dos anteriores tenían presencia en la ciudad, en 1902 surge una tercera institución de extensa trayectoria posterior: Gimnasia y Esgrima de Rosario, uno de cuyos impulsores sería Carmelo Zanni y cuyos gestores pioneros fueron los integrantes de un animoso grupo de muchachos que se congregaban en los baldíos de la zona de Necochea y Bulevar Argentino (luego Avenida Pellegrini) para jugar al fútbol. Ellos son los fundadores ese año del llamado ini­cialmente Estudiantes Football Club, cuya modesta sede se emplaza­ría en General López 183, hoy calle Estanislao Zeballos.
El pionero de los clubes deportivos de la ciudad fue el Rosario Cricket Club, cuyas actividades se iniciaron el 27 de marzo de 1867, presididas por el británico E. Harry Woods. Su primera sede estuvo emplazada en la calle Progreso (Mitre) entre San Lorenzo y Santiago (Urquiza), en tanto que el campo de juego se instalaba en la manzana delimitada por Buen Orden (España), Salta, Independencia (Presidente Roca) yjujuy, actualmente ocupada por el Colegio Salesiano San José.
A mediados de 1884, la entidad pasa a denominarse Atlético del Rosario y ocupa en 1889 el predio cedido por los hermanos Carlos y Eduardo Jewell, en Córdoba entre Crespo e Iriondo, que sigue siendo aún hoy el de su campo de deportes e instalaciones sociales. Allí el club, que estuvo integrado en sus comienzos mayoritariamente por ciudadanos británicos, protagonizaría algunas rea­les epopeyas deportivas como la obtención de la Copa Competencia en 1902, al derrotar al casi invencible Alumni de los hermanos Brown, y el mismo galardón en 1904-1905, cuando su vencido fue Peñarol de Montevideo.
En 1889, en los terrenos de la conocida como Quinta Sanguinetti, lindante con la Avenida Alberdi y en las cercanías de los grandes talle­res del Ferrocarril Central Argentino, se reunía una serie de trabaja­dores y empleados de la empresa inglesa para practicar con entusiasmo un deporte introducido en el país por ciudadanos de esa nacionalidad, como el legendario Alejandro Watson Hutton: el fútbol o foot-ball. Aquel entusiasmo por el balompié llevaría a un grupo de ellos a con­siderar la posibilidad de fundar un club que lo tuviera como actividad pi mcipal. Sucesivas reuniones en un café de Avenida Alberdi —que había sido primero sede de la iglesia anglicana luego trasladada a Paraguay y Urquiza y más tarde sede de la Escuela Taller del Central Argentino— concretarían sobre diciembre de aquel año la fundación del que fuera bautizado como Central Argentine Railway Club, cuya pi esidehcia recayó por aclamación en Colin Bolin Calder.
El club, que en 1905 adopta la camiseta auriazul, recibe un año antes decisivo impulso de crecimiento al aceptarse la propuesta de Miguel Green de que los criollos no ferroviarios pudieran asociarse a la   flamante entidad, que como otro acto de independencia respecto de la empresa británica, pasa a llamarse Rosario Central a secas. Después   de intentar un emplazamiento definitivo en la zona, en septiembre de 1925 el club obtiene la cesión de los terrenos ubi cados en Bulevar Avellaneda, Calle 31 (actual Cordiviola), Avenid.i Central (actual Genova) hasta el río Paraná, predio donde se instalaría en forma definitiva hasta nuestros días.
          La historia de Newell's Oíd Boys —el otro gran club de la ciu­dad— se vincula también con la colectividad británica y está íntima­mente ligada a la acción tesonera de Isaac Newell, un pedagogo nacido en el condado de Kent, en Taylor Lañe, arribado a Rosario en 1896. Su inmediata vinculación con su compatriota Guillermo Wheelwright, en cuya vivienda se alojaría inicialmente, le facilitarían las relaciones con el medio, hasta terminar fundando en Rosario el Colegio Anglo Argentino, en el solar en el que se alzara justamente la residencia del pionero de los ferrocarriles. Reemplazado en la dirección del mismo por Claudio Newell, su hijo, en 1900, es éste quien motoriza la fun­dación de un club que nuclearia a los jóvenes alumnos con predispo­sición y aptitudes para el fútbol.
El 3 de noviembre de 1903 queda oficialmente fundado el que pasaría a llamarse por decisión unánime de sus impulsores Newell's Oíd Boys —"los viejos muchachos de Newell"—, cuya forma legal termina por concretarse dos años más tarde. El club adquiere noto­riedad justamente en 1905 al ganar la Copa Pinasco y, un año des­pués, al hacer suyo el primer campeonato organizado por la flamante Liga Rosarina de Fútbol.
Su campo de deportes (el "field" de los ingleses) estaría ubicado sucesivamente en un terreno cercano al Hipódromo Rosarino en Sorrento; en otro de Bulevar Avellaneda y Humberto Primo; en la zona de Barrio Vila hacia 1907, hasta obtener el actual e importante predio en el Parque Independencia, en 1911.
Cuando ya los dos anteriores tenían presencia en la ciudad, en 1902 surge una tercera institución de extensa trayectoria posterior: Gimnasia y Esgrima de Rosario, uno de cuyos impulsores seria Carmelo Zanni y cuyos gestores pioneros fueron los integrantes de un animoso grupo de muchachos que se congregaban en los baldíos de la zona de Necochea y Bulevar Argentino (luego Avenida Pelleg] ini) para jugar al fútbol. Ellos son los fundadores ese año del Hámulo mi cialmente Estudiantes Football Club, cuya modesta sede se emplaza ría en General López 183, hoy calle Estanislao Zeballos.
En 1904 y luego de un frustrado intento de fusión con el Club Provincial, nacido un año antes, el flamante club decide solicitar al 11 n endenté Santiago Pinasco los terrenos del Parque Independencia cine hasta hacía poco habían sido ocupados por elVeloz Club Rosario, ante la disyuntiva de la extinción de este último. Un pedido similar realizado por el Club Atlético Argentino obliga a Pinasco a una solu­ción salomónica: la unión de las dos entidades que solicitaban el pre­dio y la entrega de éste al club que se constituyera. El enroque del intendente tendría éxito y el 10 de septiembre de 1904 la nueva ins­titución, que conservaría el nombre de Club Atlético Argentino, queda concretada formalmente y se instala en el corazón del amplio paseo rosarino. Diez años más tarde, el 9 de agosto de 1914, pasa a llamarse Gimnasia y Esgrima de Rosario, con Ricardo Foster como presidente.
Sería en la zona cercana al Mercado Modelo, emplazado en Bulevar Oroño y Jujuy, donde tendría su origen otra de las institu­ciones rosarinas tradicionales, el Club Atlético Provincial. Según uná­nimes testimonios, la idea de constituir un club de fútbol se origina­ría en él entusiasmo de algunos jóvenes adeptos a ese deporte que frecuentaban la peluquería de Risso Patrón, cercana al mercado alu­dido, en los primeros años del siglo XX.
El proyecto se concretaría en el originalmente denominado Club San Martín, merced al apoyo decidido de un funcionario del Banco Español, Juan A. Cecchi, que el 25 de mayo de 1903 preside la reunión en la que el flamante club adopta el nombre de Provincial. El primer campo de juego estaría emplazado en la misma zona, en Pueyrredón entre Urquiza y Tucumán, y allí se disputarían los encuentros de fútbol hasta 1908, cuando queda inaugurado el estadio de la institu­ción en terrenos del Parque Independencia cedidos por la Municipa­lidad de Rosario.
Como ocurriría con otros equipos rosarinos, Provincial lograría —desde el inicio mismo de su trayectoria— algunos triunfos notables, como la conquista de la "Copa Competencia", en el año del Centena-no (1910), al vencer al famoso Alumni por 3 a 2, infligiéndole la pri­mera derrota de su historia en el interior del país.
Contemporánea de la del anterior sería la fundación de otros clubes rosarinos como Tiro Federal, fundado el 29 de marzo de 1905 y cuya cancha se instalaría en terrenos vecinos al Stand del I iro Federal Argentino, en el barrio Talleres, y el Club Sparta, cuyo nacimiento si produciría primero espontáneamente al conjuro del empeño de quienes jugaban al fútbol en la llamada "Quinta La Amistad", de San Martín y Amenábar, y tendría acta fundacional el 8 de septiembre de 1905. El periodista Alejandro Berutti sería quien propondría el nom­bre definitivo para el nuevo club, antes del traslado del mismo a la zona norte de Rosario.
En los mismos años surgiría el club Albion Rosario, integrado sobre todo por empleados de comercio, de casas cerealeras o de impor­tadores de artículos navales, con el apoyo del Banco Español del Río de la Plata. Hacia 1905, su modesto estadio —en realidad una cancha y unas casillas de madera— se emplazaba en terrenos ubicados en Vera Mujica y Mendoza.
Un año más tarde, el 6 de septiembre de 1906, se produce en el barrio Tablada el nacimiento de otro de los grandes clubes de fútbol de la ciudad: Central Córdoba cuyas primeras actividades se llevarían a cabo en improvisados campos de juegos que enmarcaban el edificio de la estación del Ferrocarril Córdoba y Rosario. La extracción ferro­viaria de muchos de sus primeros adherentes y el peso de la empresa misma decidieron el primer nombre de la institución: The Córdoba and Rosario Railways Athletic Club, que subsistiría hasta 1914, cuando pasa a llamarse como en la actualidad.
Los "charrúas" (mote cuyo origen forma parte ya del folklore de la ciudad, como el de "leprosos","canallas" o "salaítos" en los casos de N.O. Boys, Rosario Central o Argentino de Rosario) iban a tener una tradición de grandes jugadores en su historia —que llega hasta nuestros días—, tres de los cuales bien pueden ser considerados para­digmáticos desde las primeras décadas del siglo a la actualidad: el legendario Gabino Sosa, acerca de cuya habilidad y talento futbolís­tico coinciden los testimonios de quienes lo vieron vistiendo lanío esa casaca como la de la selección argentina; Vicente "Capote" de la Mata, que iniciado en el club obtuviera su consagración en Independiente, uno de los clubes "grandes" de la Argentina, en la década del 30 al 40, y Tomás "Trinche" Carlovich, uno de los más talentoso', fulbolistas de los años 70.
Estaba la estación Central Córdoba, que era muy importante, y también lo era el club que tenía el mismo nombre: yo era hincha y vi la época gloriosa del cuadro. A los 10 o 12 años iba a la cancha cuando jugaba Gabino Sosa, que fue un gran jugador: era un morocho que tenía el naso colorado de tanto tomar. Nosotros íbamos a los boliches que él solía frecuentar antes de los partidos y le llevábamos la valija con la ropa y los botines. Ibamos con él a la cancha y entrábamos gra­tis. Gabino tomaba antes de jugar pero generalmente se moderaba, aunque según cómo iba el partido uno sabía si había tomado un poco de más, porque era imparable... El fútbol que se jugaba era más lento, más vistoso que el de hoy. Hoy es mucho más rápido pero mucho más violento también.

(José Rescia: Testimonio personal recogido en agosto de 2000)

En 1911 puede fijarse en cambio el nacimiento del Club Belgrano, que tuvo su origen en el llamado Centro Recreativo Mercado Central, cuyas actividades deportivas se llevaban a cabo en la zona oeste de la ciudad, en Barrio Vila, donde se congregaban en forma regular obre­ros y trabajadores de dicho mercado. Posteriormente, Belgrano trasla­daría sus instalaciones a los terrenos ubicados en Italia y Rueda, enton­ces calle América.
Sería otro de los "barrios populares", el de Refinería, el ámbito para el surgimiento de otro de los clubes reconocidos de la ciudad: Argentino de Rosario. Éste quedaría constituido el 6 de mayo de 1912 como Club Atlético Io de Mayo, bajo la presidencia de Zenón Cabral, debiendo modificar al poco tiempo su nombre por la existencia de un homónimo que sintió afectados sus derechos de prioridad, pasando a denominarse Club Atlético Embarcadero Córdoba y Rosario, y luego Club Atlético Nacional hasta adoptar la denominación actual, con la que ingresara en la historia del deporte en Rosario.


 

Fuente: extraído de libro rosario del 900 a la “década infame”  tomo III editado 2005 por la Editorial homo Sapiens Ediciones




A TRES AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141

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