Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

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viernes, 27 de abril de 2018

El plan Institucional



Era reelaborado con todo el grupo docente a principio de año para adaptarlo a la realidad y po­sibilidades del momento.




La estructura del plan es de fácil comprensión. Incluyó todas las ac-uvidades. las teóricas y las prácti­cas, las experiencias directas y las indirectas, los materiales y recur­sos audiovisuales, las excursiones y propuestas extracurriculares. Es la urdimbre a partir de la cual cada maestro con sus alumnos tejió su propio e inimitable quehacer.




En la elección de los contenidos se evidenció la prioridad de la ex­periencia directa, la reflexión y el análisis social; ejemplificaremos con un "clásico" de la curricula, el tema "Mi barrio". Olga propone pa­ra 3fi grado (4a actual por la supre­sión del 1° superior) desarrollarlo a partir de ia proposición "Ei hom­bre no puede Wvir solo". Paseos y entrevistas convergen en la necesi­dad que tiene cada persona de vivir en contacto con sus pares.

Desarrolló con los temas "La fa­milia unida", "La escuela unida" y "El barrio unido" sugerentes pro­puestas: planos con los negocios del barrio, entrevistas para relevar las fuentes de trabajo, información sobre costos de mercaderías, suel­dos, alquileres e impuestos, para asi obtener el perfil económico de Alberdi.

Con el mismo énfasis social pla­nificó las propuestas para los otros grados: una exposición de pintura francesa visitada por los alumnos de 4Q grado sirvió para introducir­los en el estudio de Europa y las relaciones internacionales. La visi­ta de la poetisa Gabriela Mistral no sólo trajo bellas palabras sino que motivó una charla ocasional sobre la construcción del canal de Pana­má ya que un grupo de niños esta­ba estudiando los medios de comu­nicación y los intereses que mue­ven a los distintos gobiernos a impulsarlos y a otros contenerlos. Respetó la ciencia triunfante en este siglo, y preparó a los maestros para estimular y practicar la inves­tigación y el desarrollo del pensa­miento científico; posibilitó el per­feccionamiento de los maestros con predisposición para esta área poniéndolos al frente del laborato­rio de ciencias para coordinar y asesorar a sus compañeros.

Analizando la documentación existente percibimos que Olga no adhirió a una linea pedagógica de­terminada. Estudió y conoció mé­todos y experiencias pero siempre las adaptó a su grupo escolar. El mecanismo para la enseñanza de la lecto escritura en el primer ciclo muestra su posición inteligente y heterodoxa: evaluaba con las maestras el resultado de distintos controles previos al inicio de cla­ses, madurez (test ABC) y cociente individual que se integraba a una ficha de apreciación de la conducta emocional, salud física, conoci­miento del hogar y medio circun­dante. A estos datos le adjuntaba las preferencias e inclinaciones por determinados juegos y trabajos manifestados por el alumno ingre­sante. Con tales elementos, pero sabiendo que el estudio previo aproxima pero nunca determina con exactitud el futuro rendimien­to escolar, organizó grupos homo­géneos cuyo funcionamiento des­cansaba en lo que cada niño podía aprender. Se utilizó la frase como punto de partida para leer y escri­bir en los grupos de buen desarro­llo físico y madurez mental y para los otros el método de palabra ge­neradora. Estos grupos no eran estáticos, se reagrupaban para las otras clases, especialmente para los juegos verbales, música, plás­tica y artesanía. En todo el primer ciclo era respetado el apotegma de que la lectura deriva del lenguaje verbal y que no se aprende a leer si no se sabe hablar, ni a escribir si no se puede dibujar.

Aún en nuestros dias es fre­cuente escuchar comentarios que la escuela activa, creadora y libre no alcanza calidad en la enseñanza de las ciencias exactas. Nada de esto es cierto, la Escuela Serena es uno de los ejemplos que podemos señalar.

Toda situación social estudiada por los alumnos lo era también en Matemática: mediciones, compra­venta, longitudes, tiempo, eran da­tos que servían para los enuncia­dos de los problemas escritos y orales. En forma sistemática -en sus reuniones de personal y en el asesoramiento individual- Olga fundamentaba con los estudios psicológicos de los profesionales e investigadores del momento la ne­cesidad de conocer y respetar las particularidades del desarrollo del pensamiento de cada niño. El alumno podía recurrir a diagra­mas, dibujos y/o elementos para llegar a la respuesta del problema planteado según sus necesidades. Recomendaba especialmente el ejercicio de cálculos orales basa­dos en situaciones cotidianas. En forma práctica y utilizando el juego motivador ejercitaban la memoria, se introducían en el uso del léxico especifico y arribaban a la exacti­tud de las definiciones.

Todo lo manifestado anterior­mente con respecto al plan de tra­bajo quedaba supeditado a la bue­na salud física y psíquica del niño. Los maestros tenían claras consig­nas de estar alertas ante los sínto­mas de enfermedad o problemas afectivos o emocionales y comuni­carlos en forma inmediata a la di­rección. Olga se responsabilizó de anteponer la salud a cualquier otra experiencia de aprendizaje.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario Historias de aquí a la vuelta. Fascículo Nº 19. Autora. Amanda Paccotti de marzo 1992