Escudo de la ciudad

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El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

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martes, 6 de junio de 2017

El museo provincial.


Con cierto retraso y luego de infructuosas gestiones, en 1936 se consiguió que el gobierno de Santa Fe diera entidad por decreto a la Comisión Honoraria que estaría a cargo de “la creación de un museo científico en la ciudad, procurando que contenga secciones de historia natural, de etnografía y de historia”. Detrás de la iniciativa había estado el Dr. Julio Marc (1884-1965), quien había ocupado distintos puestos en instituciones como El Círculo, la Filial Rosario de la Academia Nacional de la Historia, el Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, el Instituto Sanmartiniano y la Sociedad Argentina de Antropología, entre otras. Además, presidió la Cámara de Apelaciones de Rosario y fue vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas.
Tras la muerte de Juan B. Castagnino, Julio Marc pasó a ser el principal referente del coleccionismo en Rosario. A mediados de la década de 1920 su colección de platería criolla era una de las más importantes del país; en la década siguiente, su labor como coleccionista e historiador de numismática había obtenido gran cantidad de premios y menciones en las instituciones de esa especialidad. Asumiendo una misión patriótica y pedagógica, Marc se esforzó por la creación de un museo científico, tarea que se prolongó durante años hasta que, una vez disuelta la Comisión Honoraria, se le encomendó encontrar un sitio para la institución y formar sus colecciones.
Las piezas que constituirían el patrimonio del museo fueron elegidas por Marc y el secretario de la institución, Ángel Guido, sensibles ambos a la corriente historiográfica euríndica. Dejando de lado la sección etnográfica y de historia natural, en 1937 Marc solicitó al gobierno de la provincia el cambio de denominación, proponiendo la de Museo Histórico Provincial y justificando su petición en la donación del gobierno de Santiago del Estero de un conjunto de cerámicas de la civilización chaco-santiagueña. Pero no cabe duda de que fueron sus propias colecciones –las primeras en ser donadas– las que determinaron el perfil de la institución.
El Museo Histórico Provincial de Rosario fue inaugurado bajo su dirección el 8 julio de 1939. Bajo el designio de fortalecer la nacionalidad amenazada por la crisis política, la inmigración masiva y la guerra mundial, Marc invistió al museo de funciones patrióticas.

El programa cultural de la burguesía

Este sesgo estrechó los lazos con el régimen conservador, lo que era por otra parte
conveniente por razones presupuestarias, ya que para mantenimiento y adquisiciones era necesario recibir fondos estatales de la Nación, la Provincia y el Municipio. Para Marc, sin embargo, el progreso del museo dependía en gran parte del apoyo de los particulares que, teniendo en cuenta el fin instructivo y cultural que perseguía la institución, debían desprenderse de los objetos y documentos históricos que poseían. Bajo esta premisa, colocándose él mismo de ejemplo, Marc consiguió que los miembros de las antiguas familias de Rosario entregaran piezas de valor, o bien sumas de dinero para realizar adquisiciones de importancia, como fue el caso de la colección de pintura virreinal sufragada por los dueños de la tienda La Favorita, Ramón y Ángel García, en 1936, cuando el museo era un proyecto a concretarse. Este gran lote de pintura americana de los siglos XVII y XVIII había pertenecido a Alfredo y Ángel Guido, quienes por ese entonces pretendían subastarlo en el mercado de arte internacional.

En su afán coleccionista, Marc solicitó objetos de valor a instituciones estatales y
eclesiásticas y no dudó en emplear métodos poco ortodoxos. A los allegados y amigos del museo repetía que cuando vieran algo útil lo pidieran, si no lo entregaban ofrecieran comprarlo, y si se negaban a venderlo lo robaran, porque robar para el museo no era delito. Si bien Marc recurrió a numerosos anticuarios, galeristas, marchantes y hasta huaqueros, privilegió su vínculo con una casa de antigüedades de Buenos Aires. La mayoría de las adquisiciones del museo fueron hechas a la Casa Pardo, cuyo dueño incluso compraba piezas por encargo de Marc en los remates de colecciones especializadas en platería y arte colonial y recibía donaciones en nombre del Museo Histórico de Rosario.Otro de los mecanismos utilizados para dar mayor visibilidad al museo y acrecentar su patrimonio fue la organización de las exposiciones de Arte Religioso Retrospectivo. En 1941 el motivo fue la Coronación de la Virgen del Rosario, y en 1950 el V Congreso Eucarístico Nacional. Ambas muestras, realizadas con los aportes de las colecciones de los hogares tradicionales” de Rosario, constituyeron hitos en la vida de la institución, en cuyo acervo el arte religioso pasó a tener un papel destacado. Tan estrechos fueron los lazos generados por las exhibiciones entre el museo y los expositores que en 1950 muchos de ellos formaron, por iniciativa de Marc, la Asociación Amigos del Museo Histórico de Rosario, la cual, en el momento en que el Estado limitaba la asignación de presupuestos para adquisiciones, contribuyó a arraigar entre los miembros de la alta burguesía rosarina las donaciones como práctica cultural distinguida. La articulación de lo público y lo privado, característica del espacio cultural rosarino de la primera mitad del siglo XX, fue en el caso del Museo Histórico Provincial más notoria que en el de otras instituciones. A tal punto que, en el momento de la muerte de su director, ocurrida en 1965, sus restos fueron velados en el edificio de la institución y hasta pretendieron sepultarlo a los pies del altar de plata del siglo XVIII por el que Julio Marc y los Amigos del Museo Histórico habían bregado tanto para conseguirlo
Fuente: Libro de Ciudad de Rosario Museo de la Ciudad Editorial Municipal de Rosario Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010. 228 p. ; 23x18 cm. Municipalidad de Rosario Secretaría de Cultura y Educación Editorial Municipal de Rosario
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ISBN 978-987-9267-73-8
CUIT 30-99900315-6
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