Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

Vistas de página en total

miércoles, 16 de septiembre de 2015

1925-1926 EL CLUB BOLSA DE COMERCIO. LA INDEPENDENCIA



   Durante estos dos años Rosario Central juega de local en la cancha que le alquila al Club Bolsa de Comercio,  en la manzana ubicada entre las calles Ovidio Lagos, Zeballos, 9 de julio y Callao.
 Pero para aquellos pioneros no parecía ser eso lo más impor­tante en aquel momento, sino la independencia: «Largo tiem­po estuvo Rosario Central bajo tutela. La empresa del ferroca­rril ejercía influencia directa sobre la institución. Sus altos emple­ados eran sus dirigentes. Sus asociados no podían ser otros que obreros y empleados del F. C. Central Argentino» (16).
Por eso, «el 1o de agosto de 1925 hay una Asamblea General en el Club. La presidencia informa que en la última reunión lle­vada a cabo entre altos jefes del F. C. se habló de fundar otro Club . a base de Rosario Central, oficializado por la Empresa, pero tal vez sin cambiarle el nombre y, además, que se sabía que para antes de fin de año la Empresa pediría a todos los clubes que ocupaban terrenos suyos, incluso el nuestro, que se los desocu­paran. Pide la palabra el Sr. Poy y manifiesta que Rosario Central es uno de los clubes más viejos de la ciudad, pero no ha progre­sado más a causa de verse siempre ligado a la Empresa, y que debe optarse por conseguir un terreno propio, liberándose defi- nitivamente de aquella tutela, máxime teniendo en cuenta que hace más de cinco años que se trata de oficializar nuestro Club por parte de la Empresa. El Sr. I. R Rota dice que cree compren­der por lo expuesto por la Presidencia que el Club tiende a des­aparecer y que, teniendo en cuenta que gran parte de los socios más viejos se hallan presentes, mejor sería no seguir tratando el asunto, pues considera que si se oficializara el Club, los socios estarían subyugados a los jefes y capataces de la Empresa y de tal manera quedarían oprimidas las ideas de los socios, que el Club antes de fusionarse con la Empresa debería disolverse, como lo hizo Alumni cuando creyó terminada su misión (aplau­sos), se entraría a formar parte de otro Club con nuestro capi­tal y premios y que así quedarían en el olvido todos los triunfos conquistados. Que vería con agrado que la C.D. tratara de lla­mar a la mayor cantidad posible de socios para tratar en otra Asamblea la cuestión.
La Presidencia manifiesta que, por no haberse recibido noti­ficación directa de la Empresa, sería prudente esperar un poco para tomar medidas concretas, pero que cree sumamente impor­tante que de inmediato se tomen medidas para conseguir un terreno para campo deportivo del Club, que de ninguna mane­ra se debe pensar en disolver la institución; que teniendo el terre­no, según sean las propuestas de la Empresa, se estaría en con­diciones de aceptarlas o rechazarlas. Habla otra vez el Sr. Rota y dice: que aquella es una de las mejores iniciativas que se pue­den tomar en previsión, y que la C.D. podría hacer suya la mani­festación del Sr. Presidente, que se busque un terreno, etcétera.
De inmediato se colocan avisos en los diarios solicitando terreno para el Club. Se hace otra reunión el día 3, y allí el Sr. Flynn informa que ha vuelto a ser invitado a otra reunión de jefes y que, aunque no se nombró a Rosario Central, cree él que se creará otro club, que ha de tener sede en el pueblo de Pérez y contará con todo el apoyo de la Empresa, pero ha de ser abso­lutamente un club ferroviario. El 10 de octubre hay otra Asamblea y la Presidencia informa haber recibido con fecha 7 de setiembre pp. una nota del nuevo club, llamado 'Deportivo Central Argentino', invitando a todos los socios para asociarse declarando hacerlo extensivo a los socios no empleados de la Empresa también, pero sin voz ni voto en las Asambleas.
   La Asamblea decide contestar correctamente la nota recibida donde se agradece la invitación, pero que este Club no tiene i en asociarse colectivamente y que podrán hacerlo los que así lo deseen, ya que los reglamentos de nuestro Club prohiben...
  El Sr. Sparpa pide un aplauso para Rosario Central, ¡pues entiende que desde ese instante el Club queda libre para siempre de extrañas tutelas!... La Asamblea de pie aplaude unánimente.
  La Asamblea, por moción de la Presidencia, nombra una Comisión de Finanzas para que de inmediato se aboque a la tarea de conseguir un terreno apropiado y así poder seguir adelante con los destinos de la institución. Dicha Comisión queda formada con los Sres. A Ré, A Rossi, J. Casagrande, D. Brangieri, • Fuggini, F. J. Flynn y M. Morales, con la Presidencia del Sr. Flynn. Se nombra una Comisión para la reforma de Estatutos, lt que cuenta con los Sres. J. Silva, V. B. Pisso, A. Pergolis y la Presidencia.
Se corre la voz entre la masa asociada de lo que acontece y en todo Rosario hay una verdadera convulsión. De inmediato se produce un hecho que es maravilloso para la historia de la enti­dad, infinidad de personas vienen a asociarse al Club, adhirién­dose así a la hora de libertad definitiva que disfruta Rosario Central!» (17).
Pongámosle cifras a esta afirmación: «En el año 1918 los socios apenas si llegaban a 182 y el capital oscilaba en los seis mil pesos. En 1926 los asociados sumaron la cantidad de 1.700 con un capital de 47.000 pesos. Tres años más tarde se triplica­ba el número de socios y el capital ascendió a 73.000 pesos. Apenas lograda la autonomía, el club fue organizado en su carác­ter de sociedad civil y el gobierno de la provincia le acordó la personería jurídica (18).
El 28 noviembre 1925 sucede un nuevo acontecimiento de importancia histórica: ante la imposibilidad económica de com­prar el terreno adecuado —que había sido el mandato de la Asamblea—, y por iniciativa del socio Rossi, quien además rea­lizó las gestiones, la Municipalidad le cede al Club Atlético Rosario Central por 20 años los terrenos de B. Avellaneda, Calle 31 (Cordiviola), Av. Central (hoy Genova) y el río Paraná, donde se comienza a construirla cancha. Las gestiones de Rossi contaron con el apoyo del Ministro de Hacienda de la provin­cia, Dr. Félix Roca, el intendente de la ciudad, Dr. Manuel Pignetto y una larga lista de concejales, entre los que debemos mencionar a Casas Duchenois, Bollero, Garavano, Nirich, Stoisa, Morcillo, Caramutti y Cepeda.

Datos:
16- Revista del Cincuentenario, op cit.
17- Revista Bodas de Brillante,  op. cit.
18- Revista del Cincuentenario. op. cit

Fuente: Bibliografia del Libro “ El Gigante de Arroyito – La Verdadera historia Autor Fabián Bazán Editorial Cultura Canaya – Año 2009

martes, 15 de septiembre de 2015

EDIFICIO MOLINOS FÉNIX S.A.



DIRECCIÓN: CÓRDOBA 1437



Esta imponente estructura, pro­yectada por Hernán Walz y rea­lizada por los ingenieros Tito y José Micheletti entre 1926 y 1927, fue la casa central de la empresa harinera Molinos Fénix. La obra combina el estilo neoclá­sico con columnas de orden dórico y elementos del neoba­rroco alemán. Se destacan el basamento de su fachada y la escalera, revestidos en granito negro. Las columnas dóricas, de impecable diseño, acentúan la lectura hacia arriba; el planteóse continúa en un paño central y dos laterales, para remataren distin­tas cornisas que jerarquizan el plano superior, simulando una mansarda, con el motivo de un ave que acompañaba el nombre * de la empresa y a la que se ve alzando la cabeza.


Se cruza a la vereda opuesta. En la esquina de Cór­doba y Corrientes, frente a La Inmobiliaria, está la Bolsa de Comercio.

Fuente: Bibliografía  Guías Visuales de la Argentina N• 13 Colección de Clarín.

lunes, 14 de septiembre de 2015

MANO DE OBRA EN EL BARRIO SALADILLO



El establecimiento de esta ma­no de obra en el barrio del sur rosarino produjo —junto con la instalación de la fabrica, como se denominaba al Swift— un cambio de fisonomía y trajo aparejados asimismo nuevos conflictos sociales.
Estos coincidirían con lo que podríamos llamar una segunda etapa dentro del movimiento obre­ro argentino, caracterizado por una tendencia reformista, en la que predominaron las corrientes socialistas y sindicalistas, en con­traposición con la primera etapa signada por una tendencia revo­lucionaria en la que predominaban los anarquistas.
En Rosario, el sindicalismo fue un fenómeno fundamentalmente urbano. En el período 1880/87, con el paralelo ingreso a la ciudad de una importante corriente inmi­gratoria, es que se organiza el gremialismo rosarino con el aporte de europeos que ya habían conocido el movimiento sindical en sus res­pectivos países de origen. Puede señalarse ese momento inicial co­mo coincidente con las huelgas fe­rroviarias de 1886/88, cuando ya se había constituido La Fraterni­dad y funcionaba una filial de la misma en nuestra ciudad.
El movimiento sindical local de esa primera etapa carecía de una organización definida, aunque existía por cierto el sentido de soli­daridad en sus dirigentes y se pro­ducían ya enfrentamientos entre tropas y manifestaciones po­pulares.
Con la instalación del frigorífico se produjeron las primeras luchas sindicales de los trabajadores de la carne, entre 1924 y 1926, las que se profundizaron entre 1928 y 1930, cuando se inicia la huelga más dilatada realizada hasta en­tonces, iniciada en Rufino y en el puerto de Rosario, y a la que se plegaron otros gremios y los obre­ros del Swift.
Estos movimientos habían te­nido dramáticos antecedentes en el año 1904, cuando en Rosario, Zarate, Berisso y Avellaneda los trabajadores de los frigoríficos La Negra, La Blanca y Angla recla­maron la jomada laboral de ocho horas y mejoras salariales. El sa­lario, por entonces, era menor que los gastos necesarios establecidos por el Ministerio de Trabajo de la Capital Federal. También en 1917 se reiteraron sucesivos paros en los frigoríficos de capital norte­americano situados en territorio bonaerense: Berisso, La Plata y Avellaneda.
Las condiciones de trabajo del Swift no diferían de las que eran comunes a los obreros en la Argen­tina posterior a 1920. Los testi­monios actuales de quienes viven y conocen el barrio son diversos. Daniel Malaponte afirma: "El fri­gorífico, siempre en manos nortea­mericanas, explotó permanente­mente a sus obreros, y ninguno de estos salía, al cabo de su vida en la empresa, en mejores condiciones económicas. Se hacían sus casitas en muchos años, es cierto, pero eran intelectualmente someti­dos..."
Jorge Leiva, en cambio, tiene una opinión diferente: "El Swift tu­vo siempre un alto porcentaje de producción y se trabajaba en for­ma distinta a la de ahora, es decir, se tomaba personal para un pe­ríodo o dos, tres o cuatro meses. No había contrato alguno, se to­maba personal temporario, a veces para trabajar dos días seguidos, cuando se preparaba la "picada".
Después, el trabajo, mermaba y se suspendía transitoriamente a la gente. Pero ellos no se iban, porque sabían que a lo mejor pasaba un mes, 6 15 a 20 dias y volvían a llamarlos... Cuando necesitaban tomar mucho personal, por ejem­plo 300 a 400 personas, inmedia­tamente la gente ya estaba en la puerta esperando. Muchísimos eran conocidos ya por la empresa y se tomaba a esa gente: ya tenían la mano de obra práctica..."
El inmigrante Piotrowski, por su lado, consigna su propia expe­riencia: "No se trabajaba en las mejores condiciones, pero no se podía protestar mucho tampoco, porque si no uno perdía el trabajo. Asi que adonde a uno le tocaba tenía que ir. No se podía uno enfer­mar porque si se enfermaba tam­bién lo echaban", para rememorar luego: "La primera huelga de 1928/29 hizo que echaran a mu­cha gente a la calle. No les gusta­ban los que hacían problemas..."
Fue en esos movimientos huel­guísticos que comenzó a estructu­rarse la idea de un gremio unido, mientras se mantenían vigentes sindicatos de obreros de la carne en los que predominaba aún la dirección de anarquistas y comu­nistas. El establecimiento del Swift y la consecuente instalación en la zona de obreros que trabajaban en él, así como sus tempranas del Saladillo para ceder espacio a un presente obrero que se afianzaba e imponía inexorable­mente.
Fuente: Extraído de la revista “Rosario, Historias de aquí a la vuelta”. Fascículo Nº 15  de Julio 1991. Autores: Sandra A. Bembo-Nelly I. Sander de Foster – Marisa Richa.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Eduardo Bondone (1872-1948)



Por Sebastián Alonso

Juan Bautista Eduardo Bondone nació en Rosario el 17 de noviem­bre de 1872 y fue bautizado en la Catedral el 25 de diciembre de ese año.(l) Era hijo de los italianos Luis Bondone y Luisa Codevilla. Tenía va­rios hermanos: María Luisa, nacida en 1869 en Buenos Aires, donde sus padres residieron un tiempo; Pedro nacido en 1876; Rosa, nacida en 1880; José, María, señora de Molina; Juana, señora de Colavecchia; y Angela Bondone, ca­sada con Arturo L. Willems, ingeniero del ferrocarril, afincados en Casilda. Eduardo Bondone realizó sus estudios secundarios en Rosario y se graduó de médico en la Facultad de Buenos Aires en 1899.
En 1895 fue censado en Buenos aires en la Sec­ción 9, Manzana 65, como farmacéutico. Al comien­zo de su carrera se especia­lizó en Pediatría. En 1903 aparece en un aviso de la revista "Caras y Caretas" recomendando el uso del agua mineral de "Nocera Umbra", para problemas estomacales. Desempeñó importantes cargos: fue médico de la Asistencia Pública, del Hogar del Huérfano y de la Casa de Aislamiento (hoy "Hospital Gabriel Carrasco"). Fue varias veces director del Hospital Italiano Garibaldi y diri­gió también su Administración Sani­taria.
Integró también el grupo de fundado­res del Círculo Médico en 1910 y fue su presidente entre 1928 y 1930. También estuvo entre los socios fundadores del Colegio Médico, el que fue presiden­te. El 9 de agosto de 1939. fue uno de los fundadores de la Sociedad de Medicina del Hospital Italiano Garibaldi. junto a los doctores Rolando Rinesi, Eugenio Travella, Raúl Ferretti. Rabean, Guido Tutti, David Staffieri, Elias Luque, Enrique Fidanza y Alber­to Baraldi, concretando el anhelo de los profesionales médicos de constituirse en una asociación, reunidos por - afectivos y solidarios.
Fue además, miembro de la Asocia­ción de Médicos Especialistas del Sa­natorio Americano. Se dedicó especialmente a la atención de enfermos de escasos recursos y desvalidos(2) Tenía su consulto­rio en Entre Ríos 1087.
En  dos   oportunidades fue miembro del Concejo Delibe­rante en representación del Partido Demócrata Progre­sista.
Fue socio vitalicio del Joc­key Club y del Club So­cial de Rosario
Eduardo Bondone se casó con Celina Lavalle, nacida en 1903. hija de Manuel Lavalle  Zamudio y Francisca García Cervi­no, matrimonio que no tuvo descendencia.
Eduardo Bondone  tenía su residencia en Rioja 1268. Fa­lleció el 26 de julio de 1948 y fue enterrado en el Cementerio El Salvador.(3)
Fuentes
1-  Catedral Rosario. Libro de Bautismos 18 f. 242. Padrinos: Bautista Moro y María Casas.
      2- "Rosario Biográfico". 1955

FUENTE: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región. Fascículo Nº 134 de Octubre de 2014.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Expansión urbana



 Por Miguel Angel De Marco
La formación de nuevos barrios expandió notablemente a la ciudad hacia el norte, el sur y el oeste. El Cuarto Censo Municipal, de 1926, revela que la población era ya de 407.000 habitantes, de los cuales 223.853 eran argentinos y 187.147 extranjeros, entre los que predominaban los italianos y los españoles. La oleada de inmigrantes comenzó a mermar precisamente a partir del año de la confección del censo.
Las edificaciones mostraban, en general, un avance. A las casas de cate­goría que continuaban construyéndose, se agregaban otras más modestas pero de material. Casi no había ranchos y quedaban pocas habitaciones de lata y madera. El 90 por ciento de las casas estaban dotadas del servicio de agua corriente, y muchas contaban con teléfonos automáticos: Rosario fue la primera ciudad del país en contar con dicho adelanto.
En cuanto al transporte colectivo, además de los tranvías eléctricos, en 1923 comenzaron a circular ómnibus que unieron los distintos barrios con el centro comercial.
No debe pensarse que todos gozaban de bienestar económico. Hubo desocupación y "ollas populares", como en 1915, en que la Municipalidad también se hizo presente organizando la venta de pan a bajo costo en sus propias dependencias. En algunas salas y en los sótanos del Hospital del Centenario se habilitaron albergues nocturnos.
Las huelgas fueron frecuentes, y en 1928 eran de tal magnitud que el diario La Capital expresaba: "La situación se hace cada vez más inquietante. La potencialidad de Rosario se resiente y quebranta".

Fuente: Extraído de Libro “ Rosario desde sus orígenes hasta nuestros días” Síntesis Histórica. Editorial Librería API  2º Edición. Rosario 1984.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El doctor Emilio R Solari (1880-1974)



Por Sebastian Alonso

Emilio Félix Solari nació en la ciudad de Corrientes el 18 de mayo 1880. Fue el penúltimo de los once hijos del doc­tor Justino Solari, nacido en Buenos Aires en 1836 y fallecido en Rosario en 1917 y de la correntina Ninfa de la Trinidad Romero1. Justino Solari, radi­cado en Corrientes en 1855, fue abo­gado y juez, presidente del Banco de esa provincia2, diputado nacional en 1880, 1884 y 1892, senador, ministro de gobierno, gobernador interino de Corrientes en 1890 y gobernador del Territorio de Misiones entre 1908 y 1910, cuando fue nombrado Adminis­trador de la Aduana de Rosario, a don­de se trasladó con su esposa e hijo que continuó allí sus estudios y se radicó definitivamente. Emilio F. Solar ció sus estudios secundarios en  Buenos Aires y los concluyó en el Colegio Nacional N° l de Rosario donde tarde sería profesor e inclusive por concurso desde 1934 a 1946 cuando se jubiló3. Se graduó de médií la Universidad de Buenos Aires radicó en París durante dos año dedicándose con exclusividad al estudio de la dermatología en los hospital Saint Louis y Necker. Posteriormente recibió el título de doctor en Medicina  el 23 de mayo de 1906 con "Delirios producidos por auto-intoxicación intestinal primitiva"4. Luego instaló en Rosario y ejerció su profesión durante más de sesenta años forma privada y en la salud pública ya que ocupó cargos en la Asistencia Pública donde fue jefe del Consulto­rio de Enfermedades de la piel, sífilis y venéreas. Allí llevó estadísticas que fueron publicadas como "Estadística del consultorio de enfermedades de la piel, sífilis y venéreas de la Asisten­cia Pública, correspondiente al año 1911"5. En 1918 escribió "El oleato de mercurio y colestearina en el trata­miento de la sífilis" y en 1919, "Forma agravada de la enfermedad de Raynaud". En 1917 escribió "Primer caso de micetoma o pie de madura obser­vado en Rosario de Santa Fe", donde diagnosticó y describió una rarísima enfermedad que tenía un ciu­dadano  boliviano  radicado en Salta que vino a Rosario a recibir atención médica y él descubrió que la causa de esta dolencia era un parásito ve-getal alojado en la pierna del paciente. Fue también director del "Hospital Carrasco", jefe de servicio del Hospital de Caridad y jefe médico de policía en los Tribunales. Fue director y miembro fundador del Colegio Médico de Rosario y presidente de la Comisión Vecinal del Barrio Fisherton. Docente de alma, se graduó como profesor de Historia Natural en junio de 1921 en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario, pero ya desde 1911 era profesor de Zoología, Botánica, Mineralogía, Anatomía, Geología y Fisiología e Higiene en el Colegio Nacional. Escribió también un folleto con un estudio sobre los hongos, su clasifica­ción y diferenciación de otras talófi-tas. En 1924 fue miembro de la Comi­sión del Cincuentenario de su querido Colegio y, desde 1929, presidente de la Asociación Mutual del mismo. Hom­bre de grandes inquietudes culturales, fue además historiador e investigador, miembro de la Comisión Municipal de Cultura y de la Comisión Nacional de la Bandera, además de secretario de la Junta Ejecutiva del Monumento a la Bandera y prosecretario de la sub­comisión que actuó como jurado del concurso de los proyectos que, el 22 de septiembre de 1940, se expidió a favor de los arquitectos Ángel Guido y Alejandro Bustillo y los escultores José Fioravanti y Alfredo Bigatti. Asistió a numerosas jornadas y con­gresos y fue enviado por la Munici­palidad al Primer Congreso Paname- ricano de Tuberculosis en 1927 que se realizó en Córdoba. Ese año fue enviado como delegado del Congreso Nacional N° 1 a la Segunda Asamblea Nacional del Profesorado de Enseñan­za Secundaria Normal y Especial. Re­presentó a la Provincia de Corrientes en el Congreso de Cooperativas que se reunió en Rosario también en 1927. En 1944 y como rector del Colegio Nacional implemento la donación vo­luntaria de un día de sueldo de todo el personal docente y no docente para contribuir al auxilio de las víctimas del terremoto de San Juan y recaudó la suma de $850. Fue miembro de la Co­misión Organizadora de las Primeras Jornadas Nacionales sobre Historia de Mayo que se realizaron en Santa Fe en 1960. Escribió "Escritos y discursos" (1948), donde reunió la mayor parte de sus discursos y publicaciones durante su actuación como rector del Cole­gio Nacional, "Centenario del Primer Hospital de Rosario" (1954), "Historia del Monumento a la Bandera Argenti­na y sus inscripciones" (1962) donde describe minuciosamente el proceso de selección de los proyectos para la obra de nuestro Monumento y las mo­dificaciones sugeridas al proyecto ga­nador, como así también la elección de las inscripciones en alto relieve que se encuentran en la base y las alas latera­les de la torre. Colaboró asiduamente en el diario "La Capital" con sus cró­nicas de viajes y artículos sobre temas históricos, médicos y religiosos.
De convicciones americanistas,  escribió en julio de 1945 en ese  diario el artículo "América en la  futura reconstrucción de Europa". Ocupó diversos cargos en  la comisión directiva del Jockey  Club y fue su presidente entre  1924 y 1927 e integró, en ese  carácter, el jurado para evaluar el proyecto del arquitecto Le  Monnier para el nuevo edificio del club6. Fue además miembro honorario del Rowing Club y del  Golf Club de Rosario. Se casó H en Rosario con Elina Ayala y  fue padre de María Elina, María Marta, María Teresa, Sara Elvira y Beatriz Magdalena Solari Ayala que le dieron numerosos nietos y bisnietos, de los cuales llegó a conocer a once. El doctor  Emilio Félix Solari falleció en Rosario el 24 de enero de 1974 a los 96 años y está enterrado en el Cementerio El Salvador.
Datos
1 Era nieto paterno del marino genovés Francis­co Solari y de Colomba Costa y nieto materno de José María Romero y de Casilda Sánchez Negrete. Ver Jaime, Juan Cruz, "Corrientes, poder y aristocracia", Ed. Letemendia, Buenos Aires, 2002, pág. 360.
2 Fue quien impulsó la instalación del ferroca­rril en la Provincia de Corrientes (una estación con su nombre recuerda este hecho "Estación Solari").
3 Nombramiento por decreto n° 43735-414-J55.
4 Universidad Nacional de Buenos Aires, Fa­cultad de Ciencias Médicas, "La Semana Mé­dica", 1906. Padrinos de tesis: el Dr. Benjamín T. Solari, su hermano. Dedicada a sus padres y hermanos.
 5 "Revista Médica del Rosario", n° 2, Rosario, 1912.
6 Tartarini, Jorge, y Viñuales, Graciela María, "Le Monnier, arquitectura francesa en la Ar­gentina", Centro de Documentación de Arqui­tectura Latinoamericana, 2001.

FUENTE: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región. Fascículo Nº 103 de Diciembre de 2011.

martes, 8 de septiembre de 2015

La saga de los Pagliano

Por Rafael Ielpi


   Sin embargo, el que establecería sensibles diferencias, desde lo arquitectónico a la infraestructura de servicios que pondría a disposición de sus clientes, sería el "Hotel Italia", de Albino Pagliano, en Maipú 1051, convertido también hoy, como el de "France et d'Anglaterre", en una dependencia oficial, en este caso de la Universidad Nacional de Rosario.
El edificio, terminado en 1886, tenía una superficie de 5000 m2 y su ampliación ulterior estuvo a cargo del ingeniero Antonio Meliga, que viajó a Europa junto a Pagliano para estudiar los grandes hoteles y comprar la vajilla, las doce arañas de cristal de Baccarat, alfombras, muebles y demás elementos que lo convirtieron en un hotel de gran categoría. Posteriormente fue ampliado y reformado bajo la dirección de la empresa Candía, siempre adaptándolo a las necesidades que impo­nían los tiempos.
En 1900, se lo publicitaba mencionando que recibe mensualmente 500 barriles de Barbera, Brachetto, Nebiolo, Barolo, Moscato, para venta al por mayor. El establecimiento contaba con cien habitaciones en seis patios, señalándose que está montado a la altura de los de primer orden en Buenos Aires y otras ciudades.
En 1909, el "Italia" alojó a más de 10 mil pasajeros en sus 200 habitaciones y 25 departamentos; el comedor tenía capacidad para 400 comensales y trabajaban por entonces 130 personas de servicio, diri­gidas por Pagliano y sus hijos Francisco y Antonio. En marzo de 1910, de seguro por la fiebre de lucimiento del Centenario, el establecimiento incorporaría una orquesta de 14 profesores que amenizaban almuer­zos, cenas y banquetes. Ya por entonces, el Italia contaba con su servi­cio propio de transporte y sus carruajes hacían numerosos viajes dia­rios llevando y trayendo pasajeros a la estación Rosario Norte.
El hotel albergó, a partir de su inauguración, a la mayor parte de los grandes personajes de paso por la ciudad, y en especial a los artistas más renombrados, desde Enrico Caruso a Parravicini o el legendario matrimonio de actores Guerrero-Díaz de Mendoza, sin excluir poi cierto a familias tradicionales, políticos, embajadores o conferencistas. de nota que llegaban a Rosario. Incluso antes de ser vendido por la familia Pagliano, se alojaría en el hotel el entonces presidente de Italia, Giovanni Gronchi. Este recibiría entonces a todos los descendióme, de Albino Pagliano incluidos sus bisnietos.
El apellido Pagliano se reiteraría en el rubro hotelero y gastro nómico del Rosario de esos años, en 1905, con el  "Hotel y Restaurat  Pagliano", de Alejandro Pagliano (hermano de Albino) .en San Luis 1038/42, frente al Mercado Central, casa atendida por el mismo dueño, muy conocido y antiguo en esta plaza. El apellido Pagliano aparece asi­mismo, entre los años 1909 y 1911, como perteneciente al dueño del "Nuevo Hotel Italia", en la cuadra siguiente al anterior (San Luis 1136), con un depósito de vinos del Piemonte anexo.
Albino, por su parte, tenía a su cargo, por los mismos años, el "Hotel Central", en Urquiza 1264, al que en 1911 se lo promocionaba como especial para familias, con departamentos amueblados con todo el confort exigible. En 1919, una promoción lo consigna como de propie­dad de B. Terzano y Compañía, otro de los apellidos de larga tradición en el rubro en la ciudad Mikielievich precisa que el edificio de este hotel fue construido en el siglo XIX por el arquitecto José Soler (la sociedad Soler Her­manos sería el primer propietario del mismo), con líneas de reminis­cencias moriscas, de bello exterior, cuya remodelación, en 1978, que lo convertiría en el actual "Hotel Imperio",dio lugar a una construc­ción indefinida sin ningún parentesco con la antecesora. En 1888 los Soler alquilan el inmueble a la firma Auzades y Plumet, propietarios del "Hotel Central" de Buenos Aires. En los años del Centenario, Pagliano era dueño también, como se mencionara, del "Hotel Europa" (ex "Hotel de France et d'Angleterre").

Mi bisabuelo, Albino Pagliano, había nacido en Piemonte, Italia, y tuvo una infancia difícil, ya que quedaría huérfano de padre a los cinco años. La suya era una familia pudiente, pero a la muerte de su padre las cosas cambiaron. Por eso, siendo adolescente todavía, viaja al sur de Francia y trabaja un tiempo allí, tratando de mejorar su situación, cosa que logra. A los diecinueve años regresa a su patria y conoce a Dorina Fessia, de diecisiete, hija de un comerciante propietario de viñedos que comercializaba sus vinos y los repartía personalmente en carros, como se hacía a comienzos de siglo XX. Al decidirse a venir a Argentina, como otros cientos de miles de italianos, se casa con Dorina con la conformi­dad del padre, que le dijo: "Aunque sé que nunca volveré a verte", lo que sería verdad... La llegada de la joven pareja, de veintiuno y dieci­nueve años, se produjo en el puerto de Rosario y tentaron suerte pri­mero en el campo, en Gesler, al norte de Santa Fe, donde Dorina no se adaptaría, por lo que volvieron a nuestra ciudad instalando una casa de comidas en la zona del Bajo portuario; ella estaba encargada de la cocina  y Albino del salón. Ese emprendimiento, sumado al capital que habían traído de Italia, les permitió acceder a un crédito del Banco de Londres, a sola firma, con el cual comprarían los terrenos donde se levantaría el Hotel Italia. Allí iniciaría a la vez una actividad hotelera notable, que lo convertiría en uno de los pioneros del rubro en Rosario.
(Dr. Mario Spirandellli: Testimonio personal recogido en octubre de 1999)

Pagliano tuvo dos hijos varones, los nombrados Francisco y Antonio, este último muerto de neumonía a los 22 años en Capilla del Monte (Córdoba). El primero sería quien llevaría a la sociedad familiar a un nivel económico muy alto, llegando a manejar una cadena de nueve hoteles propios, entre ellos algunos de gran jerarquía para la época, como el "Hotel Savoy" y el "Grand Hotel", en Buenos Aires, y el "Hotel Regina" en Mar del Plata, con dos más en el exte­rior: uno en Montevideo y otro en Chile. A la muerte de Francisco, a los 50 años (Albino había fallecido ya), comenzaría la lenta disolu­ción de aquel complejo hotelero.
De sus hermanas mujeres, Magdalena, Luisa y María, mellizas, y Lili, la menor, sólo la segunda tendría directa vinculación con el manejo de la empresa a través del conde Adalberto Angeleri, que sería administrador del "Hotel Italia" por muchos años, pero cuya pasión era en realidad la pintura, al punto de que algunas de sus obras, fir­madas con el seudónimo Stolz, llegaron a la pinacoteca de la Capilla Sixtina.
    María se casaría con otro italiano, el doctor en química José Deambroggi, quien concretaría a su vez una empresa familiar que alcanzó más tarde renombre local y nacional por largo tiempo, a través del "Detergente Dea" que elaboraban; Lili lo haría con un prestigioso médico de la Capital Federal, el doctor Campana, mientras Magdalena contraería matrimonio con Gualtiero Spirandelli (que fuera uno de los precursores de la elaboración de manteca en Rosario, con su marca "Flor de Crema", elaborada con leche de sus propio tambos), quien iniciaría, con su apellido, otra de las familias reconocidas de la ciudad. De ellas surgirían un intendente municipal, el doctor Celio Spirandelli y un reconocido médico cirujano, Edgardo Spirandelli.

Fuente: extraído de libro rosario del 900 a la “década infame”  tomo III  editado 2005 por la Editorial homo Sapiens Ediciones