Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

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martes, 10 de septiembre de 2013

LOS ORÍGENES DEL CÍRCULO DE LA BIBLIOTECA


Por Sandra Fernández (CON1CET-UNR)

La creación de "El Círculo" de Rosa­rio, tiene como origen la inauguración oficial de la primera biblioteca pública de la ciudad. La Biblioteca Argenti­na inaugurada en julio de 1912 iba a consolidar un discurso alrededor de "lo público" y representaba los va­lores propios de la cultura le trada, en una ciudad que por su historia y constitución carecía de fuertes refe­rentes institucionales dentro de tal ámbito. Al momento de inau­gurar la biblioteca se nombra como direc­tor a Juan Álvarez. Por estos años la fi­gura de Álvarez aún no había trascendido ampliamente el es­cenario de la ciudad. Más allá de su perfil austero   de abogado abocado a la función pú­blica con fuertes preocu­paciones historiográficas, su más activa participación tenía que ver con su reformismo políti­co y su compromiso en pos de la edu­cación y la cultura.
Álvarez, en calidad de director acom­pañado por algunos reconocidos nom­bres de la élite rosarina, organizaría a partir de ella "El Círculo de la Biblio­teca". En el texto "La Obra Cultural Circulo" de 1921 se recordaría tal posición diciendo:
""...la dirección del establecimiento -o oportuno amenizar el acto con --nos números selectos de música de cámara, y ante el éxito obtenido por la fiesta -era la primera vez que sin propósitos de lucro se traía de la capital federal un conjunto musical de importancia- el Dr. Rubén Vila Ortiz lanzó la idea de repetir periódicamen­te reuniones de tal tipo organizando al efecto una asociación..." .
Este espacio institucional representa­ba el cimiento para una prolongación asociativa que con claros objetivos artísticos, pero también con metas que no ocultaban la posibilidad pa­ralela de la reunión social y festiva.
 Sin embargo si en otros lugares de la ciudad se podía disfrutar de una socia­bilidad galante e informal, el registro de periodicidad de las reuniones ten­dría una directa relación con lo que se consideraba selecto e intelectual.
La sociabilidad se encontraría reglada por esta forma de encontrarse que te­nía objetivo último armonizar la esfera pública y el ámbito privado bajo el cristal de una reunión artística, que no tenía fines de lucro. El perímetro se sellaba justamente en torno de es­tos elementos: articulación del espacio público y privado, institucionalizando tal relación a través de una entidad municipal; universalización de valores y percepciones detrás de un ideal ar­tístico y cultural, y finalmente la legi­timación de este lugar corriéndolo de la esfera del mercado.
Tanto el proceso de creación, así como la denominación   que se eligió para bautizar la novel entidad mostra­ron el vínculo perdurable entre la biblioteca mu­nicipal y la institución cultural. El acto eleccio­nario desarrollado en la sede del ejecutivo local, con la certificación de sus autoridades refrendó tal   unión: 'Asociación Cultural El Círculo de la Biblioteca". Controlado y rubricado por el propio pro­secretario del ejecutivo cata­pultó a la presidencia de la insti­tución a Juan Álvarez.
Inmediatamente se procedió a elabo­rar los estatutos donde claramente se dejaría señalada la vocación de la en­tidad para propender a la cultura inte­lectual y artística del Rosario . Es así que "...buscando evitar el escollo en que antes naufragaran iniciativas muy loables", los comisionados pensaron que el éxito de la nueva institución había de radicar, por lo menos en sus comienzos, sobre estas dos bases: "su­presión de los gastos de local, servicio, luz y calefacción, que habitualmente absorben la mayoría de los recursos en los centros culturales... ofrecimiento de mayores ventajas a los asociados que las que pudiera ofrecer cualquie­ra otra organización de conciertos y conferencias hecha con fines de lucro o por empresarios" . Las metas diseñadas por los estatutos se concretarían en "conciertos, confe­rencias, exposiciones de arte, publicar libros y revistas, crear premios de es­tímulo, acordar becas y subsidios y organizar certámenes literarios y ar­tísticos, quedando facultada al efecto para hacer todos los gastos que estos festivales demanden ... adquirir obras de arte las que podrán ser donadas a Instituciones culturales de esta ciu­dad, así como también aceptar dona­ciones o legados" . La eficiencia entre la formulación de los objetivos institu­cionales y la proyección de tales prác­ticas en el espacio público fue sustan­cial. En tal sentido la adquisición y legado de obras de arte, no era vista por "El Círculo" como una forma de acrecentar el patrimonio particular de la entidad, sino por el contrario como una manera de ayudar a gestar una co­lección "pública" de obras de artistas plásticos argentinos que en un futuro próximo pudiera ser expuesta en un museo.
La vida cultural de la institución se organizó sobre la base del diseño de un profuso plan de actividades que redondeaban las expectativas de los organizadores y que encontró amplia respuesta en un público de pares ávi­do por insertar a la ciudad en el esce­nario cultural, intelectual y artístico argentino.
Durante la gestión de la primera co­misión directiva se formalizaron doce conciertos  y  cuatro conferencias, además de inaugurarse el primer Sa­lón de Bellas Artes; en los años que llegan hasta 1920, se realizaron más de setenta conciertos y audiciones, y alrededor de treinta conferencias y espectáculos de poesía, y se retomó el Primer Salón Rosarino de Bellas Artes. Este sintético panorama nos habla no sólo del perfil de la actividad artística deseada por los promotores de la institución, sino además de los nichos sobre los cuales "El Círculo" quería desarrollar su propuesta. La música y las artes plásticas ocuparían un lugar relevante. La primera a par­tir de una dilatada lista de funciones que recorrerían el Salón Blanco de la Biblioteca Argentina y las tablas de teatros rosarinos, presentando un sinnúmero de compositores, obras y ejecutantes -argentinos y extranjeros,  profesionales y aficionados-.
Como puede advertirse en los progra­mas la actividad de la comisión di­rectiva de "El Círculo" fue casi febril organizando audiciones desde abril a diciembre de cada año. El recorrido musical fue bastante heterogéneo en los gustos, géneros e intérpretes. Des­de conciertos sinfónicos ejecutados por prestigiosas orquestas naciona­les, hasta más modestos recitales de señoritas, pasando por conjuntos de cámara que reunían visitantes extran­jeros del Conservatorio Imperial de Leipzig, del Metropolitan House de Nueva York o del Conservatorio Na­cional de Bruselas.
Tan atractivas como las reuniones musicales eran las conferencias de los programas de "El Círculo", que me­nores en cantidad, eran una muestra de los vínculos con destacados inte­lectuales del momento. A Ricardo Ro­jas, Leopoldo Lugones, José Ortega y Gasset, Ramón Menéndez Pidal, Ma­nuel Ugarte, Carlos Ibarguren, José León Pagano, le seguían higienistas como Gregorio Araoz Alfaro; biólo­gos, Clemente Onelli, e historiadores. Ramón Cárcano, viajeros y periodis­tas, y diplomáticos.
 No obstante fue en los actos dedicado a las artes plásticas donde existió ma­yor correspondencia entre "El Círculo" y las instancias gubernamentales, anticipando lo que sería la aprobación de políticas culturales en torno de la creación de museos. El sábado 30 de agosto de 1913, "El Círculo" inauguró el Primer salón de Bellas Artes, con la presencia del señor presidente de la Nación, Roque Saenz Peña.
Continuando con esta iniciativa cua­tro años más tarde, el 24 de mayo de 1917, se abría el Primer Salón Nacional de Bellas Artes de Rosario, organizado también por decisión de "1 Círculo" y con la presencia del director del Museo Nacional de Bellas Artes Cupertino del Campo. El éxito de esa primera muestra logra que el entonces intendente municipal F. Remonda Mingrand, creara el 19 c julio de 1917 la Comisión Municipal de Bellas Artes que tuvo por finalidad "la creación de un museo, una acade­mia y demás trabajos que tiendan a fo­mentar el arraigo y el crecimiento del espíritu".
Durante la inauguración Nicolás Amuchástegui, presidente de la Comisión Municipal, desplegó convincentes argumentos para incentivar a la bur­guesía local a ser generosa en la poten­ciación de una gran colección pública de arte, y así delinear la proyección de una perspectiva cultural en la ciudad tildada de fenicia.
Para sintetizar estos primeros pasos de la Asociación Cultural "El Círcu­lo" están las palabras de sus socios a casi diez años de su creación, en 1921: "Entre las características más simpáti­cas del Rosario se desataca la de haber organizado una poderosa institución cultural que agrupa en derredor acti­vidades intelectuales y artísticas, an­tes dispersas o faltas de apoyo eficaz. Conferencias, conciertos, exposiciones de pintura y escultura, concursos lite­rarios, premios de estímulo y otras ma­nifestaciones de alta cultura tienen su origen y su mejor apoyo en un centro directivo que las armoniza y orienta, habiéndose llegado gradualmente por tal camino a la honrosísima situación actual, acaso única en el país, de que sea una biblioteca pública el punto de cita habitual, familiar pudiera decirse, de los elementos sociales más repre­sentativos de la ciudad. Esa institución es 'El Círculo'."

*Sandra Fernández es investigadora de CONICET y docente de la carrera de Historia de la UNR. Su investiga­ción actual es sobre las formas de la sociabilidad en el espacio público rosarino y santafesino en las primeras décadas del siglo XX. Su tesis doc­toral tiene como objeto de estudio el asociacionismo cultural en Rosario, específicamente la Asociación Cultu­ral El Círculo de la Biblioteca en sus primeros años de acción.
 Pueden señalarse sobre el tema los siguientes textos de su autoría:
FERNANDEZ, SANDRA (2010) La revista "El Círculo" o el arte de pa­pel, EDITUM, Universidad de Mur­cia-Servicios de Publicaciones, Mur­cia, España, pp. 253.
FERNANDEZ, Sandra (2006) Sociabilidad, corporaciones e instituciones, Tomo 7, en BARRIERA, Darío (dir.) "Nueva Historia de Santa Fe' Prohistoria/La Capital, Rosario, pp 198.
FERNÁNDEZ, Sandra (2002) Li arena pública de las ambiciones privadas. Relaciones sociales y asociacionismo en la difusión de la culture burguesa: Juan Álvarez y El Circuito de Rosario (1912-1920), Tierra Firme revista de historia y ciencias sociales N° 78, Caracas.
FERNANDEZ, Sandra (dir) (2012, La ciudad en movimiento: espacie público, sociedad y política. Rosario. 1910-1940, Ediciones del ISHIR, CO­NICET, Rosario.

1 La Obra Cultural del Circulo, Rosario 1912-1921, Talleres Woelflin, Rosario, 1921, p.6.
2 Estatutos de "El Circulo", Art. 1, Estableci­mientos Gráficos Woelflin, 1921.
3 La Obra Cultural del Circulo, Rosario 1912-
1921. p.7
4 Estatutos..., art. 10.
5 La Obra Cultural del Circulo, Rosario 1912-1921           p. 5.


Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia y Región. Fascículo N• 111 de Setiembre de 2012.-