Por Lorena Ratner

En cuanto al inmueble, el mismo se desarrolló en un lote bastante estrecho entre medianeras organizándose en planta baja y dos pisos altos. Casi todos los edificios de principios del siglo XX se construyeron con su sistema mixto de perfiles de hierro y muros portantes. El arquitecto en esta obra acentúa la diferencia de espacios interiores utilizando en la fachada diferentes tipos de aberturas en cada nivel y rematando el mismo con figuras alegóricas.
Para el mismo período, se crea el 31 de mayo de 1907, la Caja Municipal de Jubilaciones y Pensiones, para brindar servicios a los empleados de la Administración Municipal, otorgando sus primeros beneficios en 1912. A lo largo del tiempo, el régimen de prestaciones de la institución se fue modificando, incluyendo al personal del Banco Municipal, a otros entes autárquicos municipales y a diversas comunas de la provincia de Santa fe. La originaria Caja Municipal de Jubilaciones y Pensiones de Rosario inició sus actividades en las instalaciones del viejo edificio del Banco Municipal de Rosario, y se mantuvo allí hasta el año 1936 en que se trasladó a la calle Córdoba 954. Finalmente, en el año 1958 adquirió el histórico edificio proyectado por Le Monier, y construido por Alejandro Máspoli, donde el año 1959 hasta el presente.
En el año 1977, “la Caja” se transformó en el Instituto Municipal de Preveción Social de Rosario absorbiendo, en 1981 a dos entidades Municipales llanadas “Seguro y Subsidio Mutual Municipal” y “Fondo Especial Ordenanza 436/48”. En 1995 al generarse el proceso de traspaso de entidades provisionales y municipales por parte de la Nación y ante el advenimiento de la AFJP, se introdujeron reformas sustanciales en la legislación, con el objeto de conservar a la institución y a todos sus afiliados activos y pasivos en la órbita de la Administración Pública Municipal.
En el año 2001 se decide realizar una remodelación, ampliación y modernización del edificio, con el objeto de dotar al organismo, con más grandes y mejores instalaciones y equipamiento para la prestación de los servicios a los afiliados. No obstante el alcance de las reformas interiores, se preservó la fachada por tratarse de un edificio que su antigüedad y riqueza estilística ha sido declarado Patrimonio Histórico y Arquitectónico. El mismo evalúa cada intervenciones que pueden realizarse en el edificio. En este caso, el edificio se encuentra bajo el grado de protección “2A”, lo que implica que el mismo está sujeto a la preservación de la fachada y de las partes consideradas de valor, permitiéndose la alteración del orden distributivo, revalorizando el conjunto edilicio. Este permite realizar intervenciones de reestructuración, excluyendo los criterios de restauración “cientifica”
Fuente: artículo publicada en la Revista “Rosario su Historia y su Región y “ Fascículo N• 97
De Mes junio de 2011.-