Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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martes, 19 de mayo de 2015

TALLERES BELGRANO



Por Leonardo Volpe (i), Cristian Volpe (2) y Soccorso Volpe (3)*


Con la idea de fomentar el deporte entre ils obreros de la fábrica de herrajes Talleres Belgrano Sociedad Anónima, sita en la calle Alem y Gálvez se decidió ins­taurar una institución deportiva. Por tal motivo el 30 de agosto de 1923 se creó el Centro Dependiente Talleres Belgrano, siendo su presidente fundador el doctor Francisco Bértolo, que además era el di­rector de la empresa metalúrgica. Cabe destacar que la entidad alcan­zó un gran prestigio deportivo en sus años de participación en los torneos de fútbol de la urbe rosarina, además es importante señalar que la mayoría de sus jugadores eran trabajadores de la empresa. Algunos de ellos después militaron en otras instituciones, como por ejemplo Orlando Rao, que emigró a Italia para sumarse a las filas de San-remese, por una cifra de S 70.000 y el centro medio Bossich, que fue transfe­rido a Newell's por $ 61.000.
La camiseta de Talleres Belgrano era verde, con cuello y puños blancos. Asi­mismo tenía su campo de deportes ubi­cado en la calle San Martín 4253.

En 1943 se afilió a la Asociación Ro­sarina de Fútbol, donde actuó en la se­gunda división de ascenso, pero poste­riormente al año siguiente no intervino en el certamen. Recién en 1946 se vol­vió a afiliar a la A. R. F. para participar del campeonato de la categoría comer­cial en el cual se consagró campeón en su primera participación. Realizó una estupenda campaña, imponiéndose en casi todos los cotejos que disputó. De dieciséis encuentros jugados, ganó trece, empató dos y perdió solamente uno. Totalizó 28 unidades. Ese sería el primero de una serie de éxitos que consiguió en el fútbol de la ciudad. Luego en 1947 repitió el título con una performance aún mejor, ya que de dieciséis partidos que afrontó, se impuso en catorce, igualando y perdiendo sólo uno. Asimismo en 1948 obtuvo de nue­vo el galardón, pero el torneo fue más reñido. Esta vez jugó veintidós cotejos, de los cuales derrotó a sus rivales en diecisiete oportunidades, empató úni­camente una vez y cayó vencido cuatro veces. Al concluir el evento Talleres Belgrano cosechó 35 puntos, uno más que el cuadro del E. M. T. A. (Empresa Mixta Telefónica Argentina) (es el ac­tual Club Teléfonos Rosario). Durante el año 1948 los dirigentes del club pensaron que estaban en condi­ciones de afrontar una exigencia mayor y decidieron inscribir a su equipo nueva­mente en el campeonato de la segunda división de ascenso, pero para ello tuvie­ron que modificar su denominación, ya que no le permitieron utilizar el nombre comercial. Por tal motivo intervino si­multáneamente en el torneo comercial con su primigenia denominación y en el campeonato de segunda con el nombre de Club Atlético Talleres.


Ascenso a Primera
Si las anteriores presentaciones habían sido magníficas, la que realizó en el campeonato de segunda división en 1948 fue superlativa, puesto que jugó un total de dieciocho partidos, de los cuales salió airoso en todos. Cosechó 36 puntos, marcó 68 goles y le anota­ron 17. Entre sus victorias, la más des­tacada fue la goleada que le propinó a Unión de Arroyo Seco, a quien vapu­leó por 9 a 1. Al finalizar el certamen aventajó por 15 unidades a su escolta (la segunda de R. Central), ganando el derecho de jugar en la máxima catego­ría del fútbol rosarino.
Debut en el círculo superior

En 1949 hizo su debut en el torneo Go­bernador Molinas de primera división, donde culminó segundo, detrás de Rosario Central. Reunió 29 puntos, siete menos que el elenco canalla. También en el transcurso de ese año participó en el campeonato argentino de trabajado­res, donde se alzó con el título. Se ad­judicó el premio Fundación Ayuda So­cial María Eva Duarte de Perón, quien en persona les entregó una copa a los campeones del evento. El trofeo per­maneció por años en la sede del club. En 1950 volvió a ser protagonista en el círculo superior de la A. R. F. Cose­chó 38 unidades (ganó 16, empató 6 y perdió 2) y se ubicó a un solo punto del campeón, que fue Newell's Oíd Boys. Luego en 1951 declinó un poco su ren­dimiento y se colocó cuarto, detrás de Rosario Central, Sportivo de Álvarez y Provincial.
Campeón rosarino de primera división en tres ocasiones
Tras cumplir buenas actuaciones y mezclarse entre los primeros lugares de la tabla de posiciones en los certá­menes anteriores, en 1952 se vio cris­talizado el esfuerzo que venía reali­zando, puesto que logró conquistar el título de campeón rosarino, al quedar­se con el trofeo Gobernador Molinas. Se coronó luego de apabullar a Tiro Federal por 6 a 0 con goles de A. Piz-zorno (señaló dos), A. Pizzorno, Pizzichilo y Frade.

Al finalizar en campeonato sumó 37 puntos, producto de diecisiete triun­fos, tres empates y dos derrotas. En veintidós partidos anotó setenta y un tantos y le convirtieron veintiséis. El plantel que consiguió tal proeza es­tuvo integrado por: Gregorio Balero (arquero), Oscar Frade, Héctor Pizzor­no, Salvador Castaño, Jorge Boveri, Ángel Pizzorno, Antonio Valero, Ser­gio Villa, Hugo Frade, Hugo Martín, Norberto Bernardo, Alfredo Pereyra, Angelo Pizzichilo, Jorge Torrezán, Carlos Lopresti, Manuel Rodríguez, Osvaldo Andrade y Oscar Giovanetti. Previamente en enero de ese año se había adjudicado el torneo nocturno General San Martín.

Posteriormente al año siguiente volvió a consagrarse como el mejor en prime­ra división, con una campaña notable, ya que de veintidós partidos jugados se impuso ante su oponente en diecisiete oportunidades, mientras que solamen­te empató una vez y perdió dos. Acu­muló 39 unidades, siendo escoltado por Newell's, que obtuvo 33.

El elenco verdolaga dio la vuelta olím­pica una fecha antes de finalizar el certamen, tras batir precisamente al conjunto rojinegro por 2 a 1, asegu­rándose de esa manera el primer lugar en la tabla. Luego de la hazaña por la noche los dirigentes del la entidad de zona sur agasajaron a los jugadores con una cena en un restaurante céntri­co de la ciudad. A los futbolistas que consiguieron el campeonato el año anterior, se sumaron Bellis, Peyrano, Veira y Cantatore.

Finalmente en 1956 conquistó su úl­timo título de primera división en la Asociación Rosarina de Fútbol. Al terminar el certamen quedó al tope de las posiciones con 24 unidades, segui­do por Saladillo Club, que reunió 21 puntos.


Declive
Después de tantos logros deportivos su performance comenzó a mermar drásticamente. Tan es así que en 1958 y 1959 culminó en el fondo de la tabla, cosechando solamente cuatro puntos en ambos torneos. Posteriormente se desafilió de la entidad rectora del fút­bol rosarino. Asimismo recibió escan­dalosas goleadas en contra, como por ejemplo en el '58 ante Central Córdo­ba, con quien cayó vencido por 17 a 0 y frente al cuadro leproso, que le asestó 16 goles, contra ninguno de Talleres.

Se despidió de la Asociación Rosarina por la puerta chica. Muy atrás queda­ron sus grandes tardes de gloria en su cancha de la calle San Martín a la altu­ra del 4253, en la zona sur. No sabemos la fecha exacta de cuándo dejó de fun­cionar el club, pero la última referencia que tenemos es de 1959.


1) Periodista deportivo. Investigación.

(2)  Diseñador gráfico. Gráfica.

(3)  Licenciado en antropología. Asesoramiento.

Consultas en Internet:

leovolpe81 @yahoo.com.ar Espacio dedicado a la Historia del Fútbol Rosarino: http://histofutbolrosarino.blogspot.com


Bibliografía



Revista "Mundo Deportivo"(febrero 1953/, díario "La Capital" (noviembre1952), diario "La Tribu­na" (noviembre 1952, octubre 1953 y marzo de 1958), libro de tablas de posiciones A. R. F. Libro "Fútbol ly Recuerdos III (Julio Ongay- 1992).


Fuente: extraído de la Revista “Rosario y su historia y región” Fascículo N• 113 de Noviembre de 2012.

lunes, 18 de mayo de 2015

TALLERES: Los equipos pioneros



Por Leonardo (1), Cristian (2) y Socorso Volpe (3)

En el año 1923 se produjo una grave escisión en Rosario Central debido a una fuerte discrepancia entre algu­nos de sus socios integrantes. Estos decidieron separarse de la entidad de Arroyito para formar su propio club. El nombre que eligieron para la nue­va institución fue el de Club Atlético Talleres. Es menester remarcar que al elenco canalla por aquellos años se lo apodaba talleres, por su vinculación a los talleres del ferrocarril Central Argentino. Ese fue el motivo de la elección del nombre de la flamante institución fundada por ex miembros de Central, que solicitó afiliación pro­visional a la Liga Rosarina de Fútbol para jugar partidos amistosos con los conjuntos que militaban en ella. Lue­go en 1924 se fusionó con Aprendices Rosarinos (ver aparte) y tomó el lugar del mencionado club en el campeonato Vila de primera división, donde par­ticipó hasta 1926, al año siguiente se desafilió y se disgregó.
En un principio Talleres no contó con un campo de juego propio, sino que al­quiló el estadio de Gimnasia y Esgrima de Rosario para efectuar sus partidos. Luego en 1925 tuvo su cancha frente a los depósitos de Aguas Corrientes de Rosario (1). Posteriormente en 1926 se quedó sin campo de deportes y arren­dó el de Nacional (hoy Argentino).
Discreta actuación
En su primera presentación, en 1924, ocupó el noveno puesto en la tabla de posiciones. Sobre catorce encuentros disputados, cosechó un total de doce unidades, producto de cinco triunfos y dos empates, siendo derrotado en los restantes cotejos. Cabe señalar que el torneo se desarrolló a una sola rueda. Sus victorias las consiguió ante Rosario Puerto Belgrano (2 a 0), Sparta (2 a 1), Estudiantes (2 a 1), Atlantic Sportsmen (4 a 1) y Provincial (1 a 0). No salió ai­roso de sus compromisos ante Newell's y R. Central, por quienes fue abatido por 3 a 0 y 2 a 0 respectivamente.
Posteriormente en 1925 se ubicó en el undécimo lugar, en un certamen que se jugó a dos ruedas. Disputó veintiocho partidos, de los cuales se impuso ante sus rivales en nueve ocasiones, igualó en cuatro y cayó derrotado en quince. En total sumó veintidós puntos, con­virtió treinta y un goles y le anotaron cuarenta y seis. De la mediocre cam­paña que realizó se pueden rescatar las goleadas que les propinó a Provincial por 4 a 0 ya Riberas del Paraná de Villa Constitución, a quién batió por 3 a 0. También se puede destacar el meritorio triunfo por 1 a 0 que logró ante Belgrano, que se había procla­mado campeón en el torneo anterior. La formación del elenco ganador esa tarde del 3 de mayo fue la siguiente: Benigno Reigada; Gerardo Molina y Francisco Pérez; Enrique Quinteros, Gustavo Reyna y Saturnino Reynoso; Eulogio Antonio Echeverría, Francisco Neme, A. Oviedo, Juan Fedele y D. J. Dagnino. Ese año nuevamente volvió a ser derrotado por canallas y leprosos.
Catastróficas goleadas
Finalmente su última presentación en la Liga Rosarina se registró en 1926, donde cumplió una desastrosa actua­ción. A tal punto que culminó en el úl­timo puesto de la tabla, con sólo cuatro unidades sumadas. En veintiocho en­cuentros únicamente pudo ganar uno e igualar dos, luego fueron todos sin sabores. Anotó veinticuatro goles y le convirtieron la estrepitosa cantidad de ciento treinta y siete tantos.
El único equipo que no pudo doble­gar a Talleres ese año fue Provincial, a quién se impuso por 3 a 1 y empató 3 a 3.
Algunas de las catastróficas goleadas que sufrió fueron ante Belgrano, tras caer por 13 a 1, ante el conjunto roji­negro, que lo venció por 10 a 0 y 14 a 1 y contra Tiro Federal, por quien fue sometido por 8 a 0 en un solo tiempo, ya que en el complemento se retiró del cotejo con la aplastante derrota consu­mada en su contra.
Fusión
En 1924, en su segundo año de exis­tencia, Talleres se fusionó con Apren­dices Rosarinos, que se había fundado en 1907 y militaba en la primera divi­sión de la Liga Rosarina de Fútbol. El nombre que utilizaron tras la unión fue el de Talleres, por lo que se puede en­tender que Aprendices Rosarinos fue absorbido por éste (cediendo todo su patrimonio, jugadores y socios) y dejó de existir. Talleres ocupó el lugar en la máxima categoría donde intervino hasta 1926, puesto que se disolvió en 1927.
Insólita decisión:
El arquero se va de la cancha
En 1925 se enfrentaron Talleres y Na­cional, en la cancha que los menciona­dos en primer término poseían frente a los depósitos de Aguas Corrientes. Una aceptable cantidad de público se dio cita para presenciar el encuentro, debido a que ambos venían de tener una buena performance en la fecha an­terior. Rápidamente el trámite del par­tido se hizo favorable al elenco salaíto, que se fue al descanso ostentando una considerable ventaja de tres goles. Antes de comenzar la segunda mitad todos se percataron de la ausencia de Reigada, arquero del elenco local, que decidió dejar el campo de juego para no seguir disputando el encuentro, porque le habían marcado tres tantos.
Su lugar lo ocupó el wing izquierdo (2) Páez y así arrancó el complemento. En los primeros instantes del mismo, Nacional convirtió dos goles más y amplió la diferencia a cinco tantos. A los catorce minutos del segundo tiem­po el jugador Reynoso de Talleres le cometió una falta dentro del área a De Muri. De inmediato el arbitro Blanco sancionó la pena máxima. Esto generó la protesta de Reyna, capitán de Talle­res, que consideró injusta la sanción del penal. Por tal motivo le ordenó a Páez que se hiciera a un lado y no ata­jase el remate. El improvisado guarda­meta aceptó el pedido y Conti marcó el sexto gol de Nacional con un débil disparo que terminó en la red del arco desguarnecido. Luego de esa acción, con un 6 a 0 en contra, Reyna decidió retirar a su equipo de la cancha y ce­der los puntos al rival. Posteriormente los dirigentes de Talleres resolvieron sancionar a Reigada, por su actitud ab­surda y poco deportiva, que dejó en in­ferioridad numérica a sus compañeros. Por tal motivo en el encuentro siguien­te lo suplantaron por Agapito.

Referencias:
(1): La Compañía Consolidada de Aguas Corrientes de Rosario, de capitales ingle­ses, se inauguró en 1887. En 1948 pasó a manos del Estado y posteriormente en 1995, se privanza. Hoy en día el servicio está a cargo de Aguas Santafesinas Socie­dad Anónima.
Según la información que pudimos reca­bar, la cancha de Talleres se encontraba frente a los depósitos de Aguas Corrientes. El problema que surge es: saber frente a qué depósitos se hallaba. En 1922 se cons­truyó el primer depósito elevado, que aún se encuentra, aunque fuera de uso desde la década del '60, entre las calles Ocampo, Italia, 27 de Febrero y Dorrego. Esa es una de las posibles ubicaciones de la can­cha de Talleres en 1925. La otra es frente a los depósitos de las actuales calles Eche­verría (que estaba cerrada y fue abierta en la década del '70) y Juan José Paso, donde a nuestro entender también es factible que haya estado ubicado el citado campo de juego hace ochenta y cuatro años.
La posibilidad de que se haya encontra­do en postrimerías de los depósitos de la calles La Paz y Alem o San Luis y Juan Manuel de Rosas está descartada porque se construyeron en 1927y 1929 respectiva­mente, es decir se crearon cuando Talleres ya no existía.
(2): Wing izquierdo (en la terminología de la época se estilaba usar el nombre en in­glés para referenciar puestos o leyes en el fútbol, incluso al mencionado deporte se lo denominaba football) era el delantero que se desempeñaba por el sector homó­nimo, cuando los equipos jugaban con cinco atacantes. La traducción al caste­llano sería extremo o puntero izquierdo. Posteriormente con el correr del tiempo los esquemas tácticos fueron variando y se siguió denominando como puntero a aque­llos jugadores que se desempeñaban en los costados, pero ya no en delanteras com­puestas por cinco futbolistas, sino por tres o dos. Hoy en día no abundan los punteros e incluso el término está casi en desuso.
Bibliografía: Puntapié Penal (J. Dellacasa - hijo - 1938), Anales del Fútbol Rosa-rino (Cipriano Roldan - Aparecidos en el diario La Tribuna - 1958), Diario La Ac­ción (junio de 1925).

(*1) Periodista deportivo
(*2) Diseñador gráfico
(*3) Licenciado en antropología

FUENTE: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región. Fascículo Nº 73 de Abril de 2009
 

viernes, 15 de mayo de 2015

CLUB VELOCIDAD Y RESISTENCIA



Por  Oscar Delgado

A modo de sencillo homenaje presentamos esta nota, en el mes de su fundación, puesto que el club nació el Io de Mayo de 1923. En tal sentido fuimos invitados por su presidente, el señor Modesto Villoría, más conocido como "Chiche", para compartir un asado aniversario. Recopilamos datos sobre una historia que merece ser contada y que se originó cuando unos entusiastas jóvenes reunidos en un local de Tucumán y Entre Ríos, decidieron dar la formalización de una entidad deportiva, que destacaría por la práctica del basquetbol. De aquella cita Edmundo Matute, Eugenio Urribarri, Ernesto Bassi y Roberto Fontanarrosa, entre otros. El club ocupó en sus comienzos un predio alquilado en las calles Paraguay y Jujuy. Pero en la década del '30 se consiguió su propio solar, que es donde actualmente se encuentra, en calle Urquiza 2835 de nuestra ciudad, contando con otra entrada por calle Callao. En sus instalaciones además del básquet, se practica fútbol de salón, masculino y femenino, patín artístico, voleibol, gimnasia deportiva y gimnasia para madres. Velocidad y Resistencia participó de la fundación de la Asociación Rosarina de Basquetbol, junto con clubes como: Provincial, Ben Hur y Leña y Leña, entre otros. El equipo de primera división d basquetbol se consagró campeó rosarino en 1942 y también obtuv ese año el Campeonato de Campeones de la Provincia. Aquel equipo estuvo integrado por : I. Malvicini (capitán), H. Oberti, E. Sojo, R. Majorano, R. Re, J. Aguirre, J. Mothe, A. Ledesma, A. Lanciotiy A. Giani. En la actualidad cuentan con 13 socios, cifra que comprende a los activos y los vitalicios. Con respecto a las prácticas deportivas la cifra asciende a 350 adherentes. La entidad además, facilita sus instalaciones a escuelas e institutos educacionales para prácticas deportivas.

Fuente: Extraído de la Revista "Rosario y su Historia". Fasciculo N• 41 de Mayo de 2006.-

jueves, 14 de mayo de 2015

Una familia dedicada a la joyería artesanal



Por Patricia Babbini


El señor Germán Müller Burkle nació en el  seno de una familia que emigró de Alemania. Su bisabuelo Augusto Müller pertene­cía a la localidad de Forthzein, quien fue uno de los pioneros en el oficio de técnicas manuales en alhajas de alta calidad, junto a su esposa e hija Frida, la cual realizaba pulidos con piolines de algodón. Su padre, Carlos Godofredo Burkle llego de Forthzaim en 1919 con conocimientos de engarzado de piedras preciosas.
Durante el transcurso de los años fue perfeccionándose y adquirien­do un verdadero conocimiento de las diferentes gemas. Su inquietud y nobleza lo llevaron a participar de la fundación del Colegio Crisol, (Colegio Técnico de Joyeros Grabadores Engarzadores, y Relojeros), donde con gran esmero educó y formó a engarzadores. Carlos Augusto Burkle fue educándose en el oficio junto a su padre y abuelo desarrollando un gran avance en las técnicas de corte y ajuste. Motivado por su gran inspiración que lo destaca hasta el día de hoy, paralelo a sus activida­des participó en la docencia en el Colegio Crisol.
Por su parte, Germán Müller Burkle desde su adolescencia fue ayudante aprendiz en el taller de su familia. Técnicos joyeros como el colorado Aguilar y el gallego Rodríguez, fueron grandes colaboradores en la tareas de aprendizaje del oficio, finalizando su formación en el Colegio Crisol. Su creatividad y habilidad hereda­da de sus antecesores hizo que incursionara en las más variadas técnicas, tanto en joyería como orfebrería, con tendencia a trabajar en artesanías de platería criolla, junto a la compañía de su maestro, el señor Federico Ciliberti, quien le enseñó las técnicas de cincelado y otras técnicas que en la actualidad no se utilizan.
Por estos días su mayor pasión es diseñar y confeccionar logotipos e imágenes institucionales, y/o empresariales, para ser aplicadas en diferentes artículos masivos y luego industrializados utilizando técnicas como matricería de acero para estampa, también aplicando el sistema de cera perdida y la utilización de metales, de baja fusión inyectados en matriz de acero, o el método de centrifugado en modelos de caucho. La tradición y la herencia logró formar, "Cuatro generaciones en el oficio" unidas por un mismo orgullo y que se resume en una frase que le expresara desde niño su madre: "El que trabaja con las manos es un operario. El que trabaja con las manos y la cabeza es un artesano. El que trabaja con las manos, la cabeza y el corazón, es un artista".

FUENTE: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia . Fascículo Nº 51 de Abril de 2007

miércoles, 13 de mayo de 2015

ABRIÓ LA "BUENA VISTA" ,



Abrió sus puertas una de las firmas comerciales más emblemáticas que tuvo la ciudad en el siglo XX, del visionario Abraham Benzadón. La primera tienda fue habilitada en Tucumán y Cafferata, y luego se extendió hacia Urquiza; siguiéndole la apertura de la sucursal "La Buena Vista centro", en Rioja 1666, y la de la esquina Córdoba y San Martín.
Fuente: Extraído de la Revista ”Rosario, la fuerza de su Historia”. Fascículos 21 de  Abril- Mayo de 2004.

CLUB ATLETICO PROVINCIAL



Nació el club Provincial, el que comenzó a funcionar en el terreno delimitado por las calles Pueyrredón, Rodríguez y Urquiza. Tres años más tarde consiguieron la concesión de los terrenos que hoy ocupa el Rosedal, en el Parque Independencia, sobre Bulevar Oroño. En 1915 la institución se trasladó el predio que hoy ocupa 27 de Febrero y Callao.
Fuente: Extraído de la Revista ”Rosario, la fuerza de su Historia”. Fascículos 21 de  Abril- Mayo de 2004.

martes, 12 de mayo de 2015

UNA ORDENANZA POCO FELIZ




   Ante las dificultades del transporte de pasajeros, la Muni­cipalidad decide fomentar la com­petencia con la Compañía de Tran­vías para obligarla a mejorar su servicio.
 Sin embargo, la norma que debe regular esa competencia resulta inadecuada. Se trata de la Orde­nanza Na 23 de noviembre de 1923, por la que se faculta la libre cir­culación de ómnibus automóviles para el transporte de pasajeros.


  • La reglamentación permitía al propietario del coche fijar el reco­rrido que creyera conveniente, el horario y también el precio del pa­saje, exigiendo como derecho de explotación sólo el cuatro por cien­to de las entradas brutas. Tal in­vitación al desorden tiene el efecto que era de esperarse: las calles rosarinas se llenan de todo tipo de vehículos que circulan en total anarquía. A partir de entonces se intentó una solución licitando el establecimiento de nuevas empre­sas tranviarias, pero los llamados no tuvieron eco.
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  • Es la propia CGTER. entonces, la que propone dos planes de am­pliación de recorrido, pero aunque el segundo de ellos es aceptado, los trabajos se dilatan mientras los ómnibus ganan terreno y los in­gresos de la compañía tranviaria caen hasta ponerla en situación deficitaria.
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  • Los planes de expansión, en­tretanto, sólo se cumplieron en la zona oeste, con el tendido de las vías en la línea de Córdoba a Pa­raná, el ramal hasta Fisherton y el agregado de un trayecto circun­dando el Parque Independencia. La ampliación de la flota se logró incorporando 50 coches de carro­cería inglesa fabricados por la English Electric Co.
    Las condiciones de trabajo para los empleados tranviarios eran precarias, por lo que en 1928 hay frecuentes huelgas en reclamo de la jornada laboral de ocho horas y otras reivindicaciones, con lo que tomar el tranvía se convirtió en esos tiempos en una cuestión azarosa.

    Fuente. Extraído de revista “ Rosario aquí a la vuelta” Fascículo Nº 14. Autor: Juan Carlos Muñiz. De julio 1991