Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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jueves, 12 de abril de 2018

UN "ERROR" IMPERDONABLE - ANECDOTARIO

La primera incursión de Central en la "B" dio pábulo a gran cantidad de anécdotas. Algunas creíbles, otras no tanto. Esta que aquí narramos nos fue arrimada hace años por alguien que dijo ser testigo presencial del hecho y está vinculada al famoso partido en el que Central, contra todos los pronósticos, perdió con Dock Sur por 4 a 3 en la cancha de San Lorenzo, como consecuencia del cual los futbolistas fueron multados por jugar desganados". Al mediodía de ese sábado el club local agasajó a dirigentes y allegados de nuestra ciudad con un almuerzo, parece que bien "regadito". Al llegar al viejo estadio de Boedo el partido ya había empezado y el local, Dock Sur, estaba luciendo en la ocasión una camiseta similar a la de Central, que usó en la oportunidad otro atuendo deportivo. Coincidió la llegada de los dirigentes con la obtención de un gol por parte de Dock Sur. Y nos contó nuestro informante que más de un dirigente —tal vez por problemas visuales o por las consecuencias que dejó en ellos el suculento almuerzo— se abrazó alborozado con su vecino festejando el gol del equipo rival. Que usaba la camiseta de Central. Un error imperdonable que, a la hora de la sanción a los jugadores, éstos se encargaron de hacer circular profusamente en los corrillos de la popular entidad de Arroyito.
Extraído de la Colección de Rosario Central de Andrés Bossi

miércoles, 11 de abril de 2018

LOS HOMBRES DE LA VICTORIA - ANECDOTARIO

Central no estaba en condiciones de hacer grandes erogaciones para afrontar el torneo de la "B". Así fue que su plantel resultó ser casi el mismo que había sufrido la tremenda desazón del año anterior. La nómina completa de los que integraron el elenco campeón de 1941 es la siguiente:
Héctor Ricardo, Pedro Perucca, Rodolfo De Zorzi Justo José Lezcano, José Casalini, Adolfo Santiago, Constantino Claro Rivero, Nicéforo Fernández, Alfredo Augusto Fogel, Isidro Bruno, Juan Carlos Heredia, Bernardo Vilariño, Elmo H. Tissera, Angel De Cicco, Luis G. zaga, Rubén Bravo, José E. Martínez, Waldino Aguirre, Juan Martínez, Víctor Bachet, Humberto Maffei y Aníbal Maffei. El director técnico de! campeón fue Enrique Palomini en tanto que se desempeñó cómo masajista Antonio Cisneros.
 
Extraído de la Colección de Rosario Central de Andrés Bossi

martes, 10 de abril de 2018

UN TRASPIE INESPERADO: MULTA A LOS JUGADORES

Las sucesivas presentaciones centralistas hilvanaron una serie de victorias: 4 a O con Defensores de BeIgrano; 3 a 2 con El Porvenir, 2 a O con Almagro y 4 a 1 con AH Boys, matizadas ellas con una inesperada derrota ante Colegiales (3 a O), que había ocurrido en oportunidad de jugarse la 129 fecha. No obstante, lo curioso aconteció en oportunidad de disputarse la 169 fecha, cuando el sorteo le marcaba a Central la obligación de visitar al modesto equipo de Sportivo Dock Sur. Lo que se pensaba sería un triunfo sin mayores sobresaltos llevó quizás a los jugadores auriazules a subestmar al adversario que sorprendió a todos al derrotar al gallardo puntero por 4 a 3. La cosa no terminó ahí, puesto que la Comisión Directiva, dispuesta a no tolerar ninguna clase de tropiezos (ni siquiera los que podían considerarse lógicos dentro de la actividad deportiva), tomó una drástica como curiosa determinación al sancionar a todos los jugadores con una multa. La resolución —firmada por.. Agustín Rodríguez Araya como presidente y Erland N. Ross como secretario— decía así: "No teniendo ninguna explicación la actuación desganada y deficiente del conjunto qué disputa el torneo de ascenso, $e resuelve: 1º) Aplicar una 'multa de $ 100 :m/n a todos los integrantes del equipo que enfrenté a Sportivo Dock Sur. 2º) Esta sanción quedará sin efecto si el cuadro, en los próximos tres encuentros en que actuare como visitante, no retorna vencido ja esta ciudad. 3º) Queda absolutamente prohibido a los jugadores por un término de 15 días solicitar autorización para entrevistarse con los miembros 10 la Mesa Directiva". Como se podrá apreciar de la simple lectura de semejante disposición, los directivos no andaban con vueltas y se confirma, de alguna manera, la metodología que solía utilizar don Agustín Rodríguez Araya durante el breve aunque trascendente período en que le tocó actuar como titular de la entidad. Su personalidad avasallante y su enorme pasión centralista lo llevó, más de una vez, a no reparar demasiado en las formas cuando de defender los intereses auriazules se trataba; con todo, algunos de quienes estuvieron muy cerca suyo en aquella campaña de 1942 descalificaron totalmente ante este cronista algunas absurdas versiones sobre supuestas actitudes del ex político, parlamentario y dirigente auriazul que partes interesadas se encargaron de hacer circular en su momento y que muy poco le favorecían. Lo cierto es que aquel partido con Dock Sur no se podía perder y se perdió. Y que los dirigentes, cn Rodríguez A raya a la cabeza, vieron extrañamente desganados a sus jugadores por FG que les aplicaron la sanción mencionada aunque dándoles la posibilidad de que la misma quedara sin efecto. No pudo ser porque dentro del período fijado Central perdió en Buenos Aires con quien más luchaba —muchas veces deslealmente—por ascender:Vélez Sársfield El elenco de Liniers le ganó en la 22 fecha por dos a cero, siendo el último traspié centralista hasta la conquista del tituló. El tercero en discordia, Quilmes, le sacó un punto al igualarlo 2 a 2 en la 24a jornada. Esos tres puntos, más uno que dejó al empatar en Arroyito con Excursionistas (O a O) en la apertura de la segunda rueda, fueron las cuatro unidades que los aun-azules dejaron "escapar" en la etapa de las revanchas. El resto fueron todas victorias, algunas por marcadores contundentes (7 a 3 a Sportivo Alsina; 6 a 1 a Argentinos Júniors; 5 a 0 a Unión y El Porvenir; 6 a 3 a Almagro y 9 a 0 a Dock Sur).
Ya vimos que Vélez fue un antagonista enconado de Central en la marcha hacia el titulo y hubo indicios y presunciones de que algunos allegados a la entidad velezana estaban dispuestos a no reparar en medios para conseguir el fin esencial: el ascenso a primera división. Con todo, la solidez del equipo auriazul, el masivo apoyo de su hinchada y la prolija atención que sus dirigentes prestaban a todo movimiento extraño alrededor del plantel, aventaron los fantasmas tan corrientes en aquellas épocas y permitieron que al final, como siempre debiera ser, triunfara el fútbol. Argentinos Juniors, que habla iniciado el torneo con bríos, cedió rápidamente en sus aspiraciones y terminó ocupando uno de los últimos lugares en la tabla de posiciones. Quilmes tuvo algunos pasajes positivos que le permitieron alternar los primeros puestos, pero sin llegar a provocar tropiezos o dificultades en la segura marcha centralista hacia el título.
Conviene reiterar que fueron frecuentes en esa temporada los comunicados de agradecimiento que los dirigentes hacían públicos para la hinchada centralista, movilizada y enfervorizada por los triunfos de su equipo. Por una razón atendible solía extenderse el reconocimiento a los clubes adversarios y también a los árbitros, aunque más de una vez la atención recibida no fuera un modelo de cortesía y la actuación de los jueces dejara serias y fundadas dudas. De todas maneras, se cuidaban los mínimos detalles para impedir que factores extradeportivos pudieran frenar la marcha hacia el título, convencidos todos de que futbolísticamente era imposible parar a aquel equipo, cuya formación más habitual registró estos nombres: Ricardo, Perucca y De Zorzi; Casalini, Rivero y Fogel; Vilariño, De Cicco, Bravo, Aguirre y Vidal.
Extraído de la Colección de Rosario Central de Andrés Bossi

lunes, 9 de abril de 2018

DEL DESCENSO TAN TEMIDO AL ASCENSO TAN QUERIDO

Fueron 17 los equipos que integraron el lote de aspirantes al ascenso en ese torneo. A Central le tocó quedar libre en la primera fecha por lo que recién comenzó su actuación —el 11 de abril, ocasión en que enfrentó a Excursionistas. Un rival aparentemente sin mayores pretensiones pero que demostró, con el correr de las fechas, la inutilidad de los pronósticos temerarios en materia de resultados deportivos: Excursionistas, fue -finalmente subcampeón, siendo a la postre el -más serio rival en las aspiraciones centralistas hacia el título. En principio, se pensaba que elencos con mayores y más fundadas pretensiones al título debían buscarse entre un lote de clubes con historia, tales como Vélez Sársfield, Quilmes, Argentinos Júniors, Unión de Santa Fe, Talleres o Témperley. Sin embargo, fue Excursionistas un primer escollo difícil y le costó mucho a Central empatar (1 a 1) un partido que iba perdiendo y que recién pudo emparejar en el marcador casi sobre el final, con un gol de Juan Carlos Heredia, el primer jugador auriazul que logró un tanto en la "B".
A partir de allí el equipo de Arroyito enhebra una serie de tres triunfos consecutivos (8 a 2 a Sportivo Acassuso y 3 a 2 a Vélez, ambos en Arroyito, y 2 a O a Sportivo Alsina, en - Buenos Aires), peleando la punta de la tabla con Argentinos Juniors. Justamente la sexta fecha llevó a los auriazules hasta el barrio de La Paternal, cayendo por primera vez en el torneo en esa jornada del 16 de mayo, por dos tantos contra cero. Formó Central aquel día con Juan A. Martínez; Pedro Perucca y De Zor-
zi; Casalini, Nicéforo Fernández y Fogel; Heredia, De Cicco, José A Martínez, Aguirre y Vidal. La derrota de Central lo llevó a la segunda posición en la tabla, a un punto de su vencedor aunque con un partido menos jugado. En las dos semanas que siguen los aun-azules le ganan a Quilmes 4 a 1 y a Talleres 2 a 1 para lograr siete días después (el 7 de junio) una goleada histórica: 12 a 1 a Nueva Chicago, en el estadio de Arroyito. El abultado marcador no fue la única particularidad de aquel partido, ya luego la misma le permitió al "Torito" Aguirre marcar nada menos que seis goles. La hazaña, como veremos más adelante la repitió ante Dock Sur.
Para la fecha siguiente —cuando todavía duraba la euforia de semejante empacho de goles— el calendario le marcaba a Central un siempre riesgoso viaje hacia la capital de la provincia, para enfrentar a Unión. El partido, como casi todos los que jugaba Unión como local, se programó para el domingo. El día anterior Argentinos Júniors —puntero hasta allí— había perdido con Vélez. La reciente actuación centralista y esta derrota del líder motivó aún más a los aficionados centralistas que produjeron un hecho singular, que sólo reconocía antecedentes con los mismos protagonistas: una verdadera muchedumbre se trasladó a Santa Fe en todos los medios posibles. La empresa ferroviaria reforzó convenientemente los servicios habituales y, no siendo la medida suficiente, hubo que habilitar un convoy especial para responder a la demanda. Fue una fiesta completa para los centralistas porque a la hora de retribuir semejante sacrificio a tan grande cantidad de aficionados, los jugadores supieron cumplir: 5 a O ganó Central en Santa Fe, con 3 goles de Vida], uno de Aguirre y otro de De Cicco. Allí el equipo que dirigía técnicamente Enrique Palomini y que ya tenía como masajista al legendario Cisneros, tomó la punta y no la abandonó jamás.
 
Extraído de la Colección de Rosario Central de Andrés Bossi

viernes, 6 de abril de 2018

ESCANDALO EN ARROYITO - ANECDOTARIO

Los partidos entre Central y Boca estuvieron muchas veces cargados de tensiones, desde el comienzo mismo del enfrentamiento entre dos de las más populares divisas del fútbol nacional. En 1941, cuando Central vislumbraba la inminencia del descenso, vino el equipo boquense a Rosario, con Estrada, Valussi, Lazatti, Valsecchi y el "pibe" Carlos Sosa.
De entrada hizo un gol Ríos, centrehalf auriazul. Faltaban veinte minutos para terminar el encuentro y Boca apretaba contra el arco de Ferraris en busca del empate. En una escapada centralista, Rubén Bravo logró el segundo tanto pero el árbitro —el inefable J. J. Alvarez— lo anuló sin que nadie supiera por qué. Ardió Troya. Los espectadores invadieron el campo de juego y como J. J. Alvarez desapareció prontamente por el túnel, el público agredió a algunos jugadores de Boca. El encuentro se suspendió y la AFA lo hizo terminar quince días después, en cancha de San Lorenzo, jugándose dos tiempos de diez minutos. En ese breve encuentro, el 'Torito" Aguirre consolidó la victoria centralista ante Boca, que sufrió otro contratiempo: Luis Carniglia chocó (?) contra el fuerte zaguero auriazul Rodolfo De Zorzi, sufriendo la fractura de su pierna derecha.
Extraído de la Colección de Rosario Central de Andrés Bossi

miércoles, 4 de abril de 2018

Ambrosio Gatti, pintor del Saladillo

Por Alfredo Monzón



Ambrosio Gatti nació en la ciudad de San Nicolás un 18 de mayo de 1918, y desde pequeño se despertó en él su vocación por el dibujo y todo lo relacionado con el arte.

En el año 1933 junto con su familia se traslada a Rosario, instalándose en nuestro barrio en una casona ubicada sobre avenida Lituana (ex Diana) 5355. En esa propiedad, años más tarde el recordado doctor José Braulio Felibert se afincaría fundando el "Sanatorio Lucero".

Ambrosio, de joven trabajó como cadete de la recordada "Farmacia Victoria" de Lucero y Diana, y en las horas libres tomaba su paleta y pintaba los distintos paisajes del Saladillo. Con el paso de los años, Ambrosio Gatti fue: maestro y luego Director de la escuela de artes plásticas "Manuel Musto", hasta el año 1984, presidió la Sociedad de Artistas Plásticos del 74 al 86, actuando como jurado en salones oficiales y privados. Fue invitado por la embajada Argentina en Roma a la exposición "Pintores del litoral Argentino 1980; también expuso en "Pintura Santafesina" en el Congreso de la Nación 1993.

A partir de 1938, concurre a salones oficiales recibiendo numerosas distinciones: Premio adquisición XXXVIII y XLI Salon Nacional de Rosario, Primer premio Honorable Senado de la provincia de Buenos Aires y Segundo premio Adquisición y Medalla de Oro "Salón Provincial de Santa Fe", Primer Premio y Plaqueta de Oro "Salón Municipalidad de San Nicolás"; Premio Medalla de Oro diario "La Capital". Sus obras se hallan esparcidas en museos: De Bellas Artes "Juan B. Castagnino" de Rosario, en Concordia Entre Ríos, Marcos Juárez e infinidad de pinacotecas del país y del mundo. (Estados Unidos, Uruguay, Alemania, Israel, España, Italia, Inglaterra)

En el año 2004 el Honorable Concejo Deliberante de Rosario lo declara "Artista Plástico Distinguido de la ciudad de Rosario" como reconocimiento a su amplia trayectoria, con más de 70 años pintando distintos paisajes del mundo.

El maestro Ambrosio Gatti hace ya algunos años que no está entre nosotros, pero su espíritu sigue vivo a través de sus obras, principalmente aquellas donde plasmó los extraordinarios lugares de su entrañable Barrio Saladillo.-
 

 
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario,su Historia y Región”. Fascículo N.º 134 de Octubre 2014.

martes, 3 de abril de 2018

ASCENSO 42

Por Andrés Bossio



Tres años en el fútbol mayor de la AFA son poca cosa para hacer historia. Los campeonatos superiores de 1939, 1940 y 1941 dejaron un saldo absolutamente negativo para & fútbol de Rosario Central. Pero Rosario Central no era entonces (mucho menos loes ahora por cierto) sólo un equipo de fútbol más o menos dotado, capaz o no de entreverarse con los grandes. Rosario Central ya era historia, ya era un sentimiento popular arraigado en la ciudad; ya era —como decíamos en nuestra primera entrega de este intento cronológico— "una enfermedad". Por eso una inmensa legión de rosarinos no podía entender cómo, con aquellos jugadores, con aquel equipo que reunía a jugadorazos como Fogel, De Zorzi, Waldino Aguirre, Casalini, Rubén Bravo y Vilariño, entre otros, debía afrontar ese año de 1942 la cruda realidad de competir en el torneo del ascenso, teniendo como rivales a Excursionistas en lugar de River; a Sportivo Alsina y no a Boca; a Acassuso en reemplazo de Newell's OId Boys.

Central era mucho más que un conjunto que había cumplido una mala campaña; era un pedazo enorme del fútbol nacional. Era una pasión popular. Pero la realidad marcaba ese tremendo contraste que a muchos aplasta hasta sepultarlos y a otros, como a la entidad de Arroyito, les da fuerza para erigirse de entre sus propias ruinas. Para Central el torneo de la "B" fue un desafío. Así lo entendieron sus jugadores y también sus dirigentes, que sin producir casi modificaciones decidieron encarar el retorno al fútbol grande con los mismos hombres que habían fracasado el año anterior. Y así lo entendieron también sus simpatizantes, que no dejaron en ningún momento de prestar ese apoyo fundamental que todo hombre necesita para llevar a buen término los planes que se ha propuesto.

Cuando el grueso de la hinchada centralista despedía, con pañuelos en alto y gritos de esperanzado retorno, a su equipo el año anterior —partido ante Platense jugado en Arroyito, último en primera división antes de su tercera incursión en la "B"— estaba repitiendo un viejo rito que se inauguró en aquella primera aciaga experiencia de 1941. Estaba mostrando esa hinchada fenomenal, única e inigualada; una condición, una cualidad que es propia de hombres que se han propuesto una meta y saben cómo llegar a ella. Estaban diciendo, en síntesis, que más allá de los partidos que se ganan o se pierden, por encima de los jugadores o dirigentes o técnicos que hoy cumplen y mañana no, por sobre todo eso sobresalen los nítidos perfiles de algo etéreo, indefinible, imposible de describir con palabras; ese algo que se llama Rosario Central, Que convoca, que excita, que conmueve, que provoca el llanto o el delirio, la alegría o la tristeza.

El descenso del '41 trajo tristeza. Pero marcó a fuego al simpatizante auriazul que

supo sobreponerse con viril-dad a una contingencia adversa para convertir a ese año de 194-2 en un rosario de alegrías como consecuencia de una marcha triunfal y casi ininterrumpida hacia el ascenso tan querido. Por eso al finalizar ya la temporada y asegurado el retorno al circulo máximo del fútbol nacional, la Comisión Directiva —que encabezó en recordada gestión don Agustín Rodríguez Ara. ya— pudo afirmar con enorme satisfacción que "esta victoria de singulares proporciones ha sido lograda por propios merecimientos, sin claudicaciones, con un tesón a toda prueba y una fe inquebrantable en el éxito de cada competición. En la acción mancomunada de jugadores, director técnico, colaboradores, personal administrativo, -socios simpatizantes y dirigentes radica el legítimo triunfo centralista". Así fue, evidentemente. Esa fuerza moral, nacida de la conjunción de voluntades de toda la familia centralista se reiteró en 1951 tanto como en este actual 1985. No es casualidad que en las tres oportunidades que el destino llevó a Central a la "B" su tránsito fuera tan fugaz en esa división, tanto que ni siquiera necesitó llegar a la finalización M torneo para gritar su triunfo, anticipando en varias semanas su lógico retorno al lugar de privilegio que le corresponde entre los más grandes del fútbol nacional.
Extraído de la Colección de Rosario Central de Andrés Bossio