Escudo de la ciudad

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El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

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miércoles, 26 de abril de 2017

BEPPO LEVI Un gran homenaje al científico humanista

El pasado 2 de septiembre se rea­lizó el acto central de homenaje al científico italiano radicado en Rosario, Beppo Levi. Tuvo lugar en el Espacio Cultural Universitario de la Universidad Nacional de Rosario, en San Martín 750.
Disertaron el ingeniero Oscar Peire, Decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (UNR); la licenciada Patricia Sartor, Directora del Instituto de Educación Técnica N° 25 "Beppo Levi"; el inge­niero Amadeo Lombardi, Vicepresi­dente de la Asociación Cultural Dante Alighieri; el ingeniero José Adjiman, Miembro Comisión Cultura de Asocia­ción Israelita de Beneficencia Kehila Rosario; y el licenciado Pedro Marangunic, Profesor del Departamento de Matemática FCEIA (UNR). Fue uno de los más prestigiosos inves­tigadores y profesores de Rosario, exi­liado italiano por su condición de judío y su oposición a Mussolini. Por eso se sumaron a su organización la Facultad de Ingeniería, la Asociación Israelita de Beneficencia Kehilá de Rosario, la Asociación Cultural Dante Alighieri y el Instituto Superior ISET Na25 "Bep­po Levi" (Pto. Gral San Martín). Así mismo participaron con interpre­taciones artísticas el Coro Litúrgico "Víctor Lein" de AIB Kehilá Rosario (20 voces), interpretando "Aleluya" de Salomone Rossi, y "Los Ríos de Babi­lonia" de Charles Gounod; y el Coro de la Opera de Rosario (60 voces), in­terpretando el Tercer Acto de la Ope­ra "Nabucco" de Giuseppe Verdi, "Va Pensiero".
También, el 28 de agosto tuvo lugar una ceremonia con motivo de la restau­ración de la lápida de Beppo Levi, en el Cementerio Israelita viejo, de avenida Provincias Unidas esquina boulevard 27 de Febrero.
Beppo Levi nació en Turín en 1875. A los 21 años ya se había doctorado en matemática y luego siguió una carrera exitosa en varias universidades italia­nas. Después vinieron la guerra y la in­tolerancia hacia su condición de judío. Fue perseguido y expulsado de su país cuando tenía 64 años y ya se mostraba como uno de los matemáticos más bri­llantes del siglo XX. Llegó a Rosario de la mano solidaria del profesor Cortés Plá (por entonces decano de Ingeniería), quien lo invitó a radicarse en el país y a dirigir el Ins­tituto de Matemática de la facultad. Lo hizo desde 1939 hasta 1961, cuando falleció Uno de sus ex alumnos fue Miguel Werber, fallecido tiempo atrás. Cuan­do en el 2011 se cumplieron cincuen­ta años de su muerte recordó: "Era un hombre de 1,56 metro de alto, pero por un problema de columna parecía de estatura más baja aún. Tenía una barba muy particular y siempre andaba con un gran portafolio. Pero cuando se lo veía, se advertía en él su inteligencia y su alegría de vivir". "El asunto de los pizarrones era todo un tema", dijo Werber para detenerse en una de las anécdotas que todos repasan de la vida académica del matemático. Y continuó: "Se entusiasmaba tanto desarrollando demostraciones que su­bía los escalones para llegar más alto cuando no podía más daba unos saltitos y se colgaba para seguir escribiendo". Para Werber, una de las preguntas que se hacía en su época de estudiante uni­versitario era "si hacía falta saber tanta matemática para un ingeniero civil". Y contó que el tiempo junto a Levi le dio la respuesta: "Nos enseñó a razonar, a pensar y a meditar, que son los fun­damentos para cualquier persona que ejerce una profesión". Levi desarrolló una intensa actividad en el Instituto Matemático que le con­fiaron a su llegada a la ciudad, en es­pecial para entusiasmar a los jóvenes estudiantes con la teoría y la aplicación de la disciplina; publicó una revista especializada y varios libros, quizás el más famoso fue "Leyendo a Euclides", editado en Rosario por los años 50. Y por si fueran pocas sus contribuciones a la ciencia, hasta hay un teorema que lleva su nombre. El acto del día 2 de septiembre fue uno de los actos académicos mejor organi­zado en el último año en la ciudad, lo que se vio reflejado en la cantidad de asistentes, que colmaron el ECU.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región”. Fascículo Nº 133 año Setiembre de 2014.