Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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miércoles, 17 de mayo de 2017

ALEGRES CARITAS CRIOLLAS

1928. La Reacción se lleva la palma del mes al denunciar a todo lo ancho de la primera página con grandes titulares:
"Los doctores Miguel Llanos y Fernando Prémoli al pretender cobrar 519.500 por una intervención quirúrgica en la persona del señor Rafael Bensuley, por la que habían tratado 5 5.000 han mostrado su catadura moral.
No dudamos que dentro de poco todo Rosario ha de saber que...
El famoso "Sanatorio Llanos" instalado en la calle Italia entre Santa Fe Córdoba ha caído en el descrédito".
La crónica es extensa y da a conocer, entre otros detalles, el fallecimiento de Bensuley "víctima de la operación practicada en ese sanatorio", así corno la "tentativa de asalto a nuestra imprenta por el doctor Premoli, que pudimos evitar con el auxilio de la policía. No intervino en la operación del señor Bensuley y, sin embargo, quería cobrar los honorarios..." (1)
Como para atemperar la virulencia de ataques y contraataques. un suelo dedicado al Carnaval, pone la nota, entre risueña y evocativa.
Carnaval
Una vez más, en el incesante rodar del tiempo, vuelve el calendario a señalar la bullanguera fecha del Carnaval que comienza hoy para terminar pasado mañana. Tres días (le fiesta en honor de Baco y Momo, dioses (le la borrachera y de la risa, respectivamente, y que tienen muchos adoradores en la masa del pueblo, siempre dispuesta a todo lo que significa expansión y divertimiento.
Mucho, muchísimo se ha dicho y se ha escrito sobre el Carnaval, que en otro tiempo se denominaba Carnestolendas, siendo la creencia más aceptada que tiene su origen en las bacanales que celebraban los romanos, dando durante esos días libertad a los esclavos.
Algunos atribuyen el Carnaval a una reminiscencia de las fiestas griegas, que se pierden en la oscuridad de los tiempos. Pero sea (le una manera u otra, las fiestas de Baco y de Momo, datan de fecha muy remota, transmitiéndose hasta nuestros días con varias transformaciones, pero conservando, no obstante, un sello característico propio, que las distingue de las demás festividades que se suceden durante el año.
" Estamos pues, en pleno Carnaval, durante el que suspende el pueblo todas las actividades de lucha diaria para dedicarse a bailar, cantar, comer, beber y divertirse, con antifaz y cara descubierta, olvidando, siquiera sea transitoriamente, las penas y los contratiempos, que vuelven después, abrumadores, a pesar sobre la pobre humanidad el Miércoles de Ceniza.
"Bienvenido sea el Carnaval con sus farsas y mascaradas, que es un paréntesis en la vida. Vengan los payasos, los arlequines, los gauchos, los cocoliches y las comparsas a traer momentos de alegría y expansión a nuestro pueblo trabajador y honesto, que a ello tiene perfecto derecho: Rindamos culto a Baco y a Momo, deidades mitológicas cuyas imágenes se dibujan en forma ridícula y grotesca en el inmenso cuadro del mundo" (2)
Después de este discurso, La Reacción informa estar de acuerdo "con nuestro colega La Capital, que aplaude sin reservas las medidas de la Intendencia Municipal prohibiendo el uso de la careta y antifaz los días de Carnaval, pero aboga porque se tolere en las mujeres que concurran a los bailes, en los teatros y cines, pues de lo contrario esas diversiones perderían sabor propio haciéndolas a cara descubierta hasta el punto de que fracasarían".
El 25 de abril La Nación da cuenta del fallecimiento del general de división Eduardo Broquen en una extensa nota necrológica. En su brillante foja de servicios figura el haber sido jefe político de Rosario durante la intervención del doctor Anacleto Gil, ocupando nuevamente este último cargo a pedido del gobierno de la provincia. Broquen, el terror de los cafiolos de Pichincha, ha pasado a mejor vida...
Y como en Rosario, según La Reacción, "se juega al monte con puerta, a la guitarrita y es el foco de las quinielas", otro jefe de policía, Eduardo Moré, que no tiene nada que ver con Broquen, no ha encontrado mejor cosa que meter presos a los canillitas que venden La Reacción, a lo que responde el diario diciendo, entre otras cosas:
" Mientras quede en pie un Duchein, que son nueve hermanos varones, no faltará director a La Reacción que con toda valentía dirá a don Eduardo Moré, hombre falso e hipócrita, incapaz de mantener una palabra, todas las cosas que se merece. Sería muy conveniente que el jefe de Policía, señor Moré, en vez de dejarse sugestionar en la Jefatura por cualquier persona, preguntara a uno de sus antecesores, señor Natalio Ricardone, en que forma se hace policía sana, como se reprime el nefasto vicio del juego y cómo debe tratarse a los quinieleros. El señor Ricardone está vivo y sano y tiene su domicilio en Rioja 1243"... (3)
En la misma edición se anuncia la presencia, para fecha próxima, de Julio De Caro con su orquesta típica. El empresario que contrata es Anibal D 'Agostino. "que no hace mucho tiempo trajo a Rosario la típica de Pedro Maffia. a Libertad Lamarque y un buen conjunto de artistas que se desempeñaron en la sala de "La Bolsa". Dicho conjunto está compuesto por su director Julio De Caro. 1 er. violin concertino: Francisco De Caro al piano. Pedro Laúrenz, Armando Blasco y P. Pollet, en bandoneones: Emilio De Caro. 1 er violín y en contrabajo E. Kraus ".
Y ya en tren de macarrónicos espectáculos. La Reacción inserta unos versos pergeñados por un tal Fan - Fan, donde se toman en solfa personajes conocidos que concurren a Pichincha y a la confitería La Perla, que está ubicada en las antípodas de ese barrio. Del jocundo estro poético extraemos para el sufrido y paciente lector que ha tenido la audacia de llegar hasta aquí.
La otra noche en lo de Aida.
"La otra noche en lo de Aída/ hubo un farrón colosal / como en los tiempos de otrora / con gran curda de final. La Gringa estaba de gala ¡lo mismo que las pupilas / se recibía en la sala / a los piernas más tranquilas.
En medio del batifondo/ la gringa terció un mantón/ y se puso a "cantar hondo / dando dique a la reunión. Era de ver la algazara / que en aquella casa había / el premio "a la cosa rara" / lo ganó El chivo Larquía.
El premio de " pizzicata" / otorgado al más bobeta / que era cocaína en lata / lo ganó El tata Mendi eta. El premio "a la cosa grande" / discernido en mayoría / lo ganó Pedro Labrande ¡ Como la cosa seria!
Luego vino un pericón/ y un gato con relaciones / y se armó la gran cuestión / con el chocar de pasiones. Manzano - La Sise bula - ¡y filoso como una daga / tiró el guante de disputa / a Pedrito Madariaga.
Después de bronca y candengue / tornóse el ambiente yermo / dieron biaba con merengue / Marcos y Agustín Palermo. "(4)
El asunto con el Jefe de Policía Eduardo Moré, tiene visos de no terminar; La Reacción sigue arremetiendo contra el funcionario bajo estos titulares:
"La jefatura de Policía en manos de Don E. Moré quien recibía $ 1.000 mensuales de coima que le pasaba el funesto Jefe Bartolito, está en peligro".
"El diario La Capital ataca virilmente a las quinielerías ya las agencias clandestinas de carreras". (5)
Ocho días después, o sea el 9 de mayo, con el ceremonial de práctica asumen en Santa Fe, las nuevas autoridades: el doctor Pedro Gomez Cello como gobernador y el doctor Elías de la Puente, vicegobernador. Con los destinos de la provincia en otras manos, renuncia Luis Cousirat como secretario de la Jefatura de Policía de Rosario y lo mismo ha hecho el señor Lozón en circunstancias que desempeñaba interinamente la Comisaría de Ordenes. Lo anuncia la Reacción de este modo.
La obra de Eduardo More
Agencias clandestinas de Sports - Quinielas - Monte con puerta - Guitarrita - Golfo - Riñas de gallos.
Tanto el Señor Lozón como el señor Cousiral renunciaron de la Jefatura para no complicarse con el viejo coimero Moré.
Y saluda, como es de esperar al nuevo jefe de Policía, prestigioso médico (6) y antiguo caudillo radical, de quien me he ocupado en otra obra de mi autoría.
El Pueblo ansioso, espera del Doctor Ricardo Caballero, jefe de Policía de Rosario, que prohiba e/juego de azar en esta ciudad.
El nuevo gobierno ha designado Jefe (le Policía del Rosario al Dr. Ricardo Caballero, quien se encuentra en posesión de su cargo.
El Doctor Caballero es un político (le larga y accidentada actuación, ex vicegobernador (le la provincia y senador nacional, miembro destacado como elemento de primera fila (lela Unión Chica Radical v uno de los buenos amigos de¡ doctor Hipólito Yrigoyen. No dudamos, teniendo en cuenta los antecedentes personales del Doctor Caballero, que su actuación al frente de la repartición policial será fecunda en obras y en iniciativas de positivo interés.
La repartición policial, viciada y corrompida por los antecesores del Doctor Caballero, especialmente del último, cine "puritano" don Eduardo Moré, que dejó chiquito a Bartolito Aldao necesita a su frente a un hombre honesto, activo y enérgico, que encarrile las cosas en debida forma, saque del Departamento los malos elementos que allí abundan, especialmente los comisarios seccionales y seleccione el personal que ha de compartir con él las tareas propias de la policía, cuya principal misión es velar por la seguridad de la poblacion y la moral pública, colectiva e individual
Las condiciones personales a que aludimos en el párrafo anterior, las posee el nuevo Jefe de Policía, y es por eso que creemos las ha de poner en práctica desde el alto cargo que ejerce, haciéndose acreedor así al aplauso que le tributará sin reservas todo el pueblo de Rosario".(7)
El 26 de mayo, La Reacción denuncia arbitrariedades de la Compañía de Gas, quien obliga a trabajar a sus obreros por salarios de hambre, deja las calles intransitables con el pavimento destruido, intenta suministrar "gas líquido ", con el consiguiente peligro, y vende los artefactos a costos siderales. (8) El diario La Nota, por su parte, defiende a un suscriptor que compró un par de zapatos en la Casa Palma y al segundo día de uso se le deformaron por completo las punteras". (9) Arremete contra el curanderismo La Reacción, el 24 de junio y en la misma edición da cuenta de la
Clausura de un Lenocinio
Disposición moralizadora.
"Por resolución de la Intendencia Municipal, ha sido clausurada en forma definitiva urna casa de Lenocinio que funcionaba en la calle Rioja 469 y que esta hoja denunció varias veces como antro de corrupción en el centro mismo de Rosario.
Ha sido una buena disposición la de la Intendencia, que aplaudimos sin reservas, y se impone que medidas de esta índole se tomen sin reparos ni miramientos, siempre que lo exija la moral pública". (10)
El 8 de julio de 1928, llega al Cine San Martín - de San Martín esquina San Luis la Compañía de Revistas de Antonio Daglio con la vedette Anita Bobasso, la tiple cómica Tina Miranda, el Chansonier Rodolfo Migueres, y como bailarina, una muchachita en ascenso y rosarina para más datos: María Esther Gamas, quien ha de mantener su vigencia por largos años en el mundo del espectáculo, interviniendo con Carlos Gardel en Luces de Buenos Aires y pasando de bataclana a comediante en teatro, radio, cine y televisión.
La característica de esta sala es que se abre al público desde las 10.30 de la mañana y ofrece cuatro secciones continuadas. En la primera y segunda hay películas, con la animación de la orquesta de Juan de Dios en los entreactos.
En la tercera, o sea en la Sección Familiar, se anuncian tres orquestas: Clásica. Típica y Jazz Band, dirigidas por el maestro Manuel Cuevas. Además, se proyecta una película y sale a escena la compañía de Antonio Daglio con la revista titulada Mujeres, AíujeresvMujeres, en un prólogo y 10 cuadros. La sección Noche repite el programa con el agregado de dos películas más...
Entre noticias varias transcurre el año 28. A mediados de setiembre, un raid que sorprende el de Aime Tschiffelv con los caballos Gato y Afancha. desde Colonia Sarmiento a Buenos Aires. 190 kilómetros: de Buenos Aires a Laredo. Méjico. 16.612 kilómetros: de Laredo a Washington. 3.105 kilómetros. Total : 21.617 kilómetros.( 11)
El 22 de ese mes se anuncia para el día siguiente" el último recital poético de la celebrada recitadora Berta Singernian en el lujoso coliseo de la calle Laprida". o sea el Teatro La Opera, de Rosario. Mientras en el teatro Oli,npo prosigue con éxito su temporada el actor Carlos Morganti que ha puesto en escena la obraA raca corazón... callate un poco. Pero, algo más informa el diario La Reacción en esa jornada, debajo de una fotografía impresa a una columna.
"De tiempos viejos2
He aquí la vera efigie de Lili Gils, la otrora figuranta de compañías de revistas, cuando el bataclán fuera recién importado.
Luí logró destacarse de entre el conjunto de contemporáneas, y hoy su casa de pensión es la continuación de la vida de camarín, desde que allí reúne en cada temporada la flor y nata de la alegre y andante bataclanería". (12)
Un rotundo éxito acompaña a los autores Antonio y Arturo de Bassi, quienes son los responsables de la revista en un prólogo y 13 cuadros que ofrece el teatro La Comedia desde el viernes 21 de setiembre, titulada Alegres caritas criollas.
Encabeza el reparto la sensacional vedette Gloria Guzmán, junto con los actores Marcos Caplán. y. Climent, Carlos Dix, Blanco García y la cancionista Olga Arenas, entre otros. En un reportaje concedido al cronista teatral de la Reacción dice Gloria Guzmán con su castizo acento:
"Lo primero y lo más importante, es mi agradecimiento a este público rosarino, que siendo tan parco en sus manifestaciones de aprobación, no escatima aplausos generosos para mí y mis gentiles compañeros.
Si este público supiera cuando estimula y fortifican sus aplausos en esta tarea teatral, menos amable de lo que a primera vista parece, bastaría para él, como la mejor muestra de comprensión y agradecimiento, esa sonrisa un tanto dura, pero hija de la emoción que agradecemos, luego de cada número". (13)
Notas
1/2 La Reacción. Rosario 19.2. 1928 3/4 La Reacción. Rosario 15.4. 1928
5 La Reaccion. Rosario 1. 5. 1928
6 V. El Rosar,o de Satanás. T. 1. Obra del autor. Págs. 33/34 7. La Reacción. Rosario 13. 5. 1928
8 La Reacción. Rosario. 26. 5. 1928
9 La Nota. Rosario 20. 5. 1928
10 La Reacción. Rosario, 24. 6. 1928 11. La Nación. Bs. Aires. 16.9. 1928
12/ 13. La Reacción. Rosario 22. 9. 1928.
Fuente: Extraído del Libro “Rosario era un espectáculo”- vida teatral, cotidiana. Prostibularia y Radiofonica. Tomo I. Editorial Homo Sapiens. Año 1995.

martes, 16 de mayo de 2017

LO QUE PASA ADENTRO Y LO QUE PASA AFUERA

Por Héctor N. Zinni

La rueca del tiempo sigue hilando fino en torno a la sociedad de los años 20 que, de alguna manera, estamos perfilando. Lo que en años posteriores sería catalogado como una manera de expresión dirigida a provocar la ira de los débiles, y por consiguiente en permanente censura, en los 20 se reclutaban por el diario. Me refiero a los agitadores.

"Obreros Herreros y Bronceros de Camas
Para el miércoles 21, a las 20.30 horas, en Méjico 2070, quedan citados los miembros que componen el Comité de agitación y, conjuntamente con este, se hace un llamado especial a todos los compañeros que integran esta rama de la industria metalúrgica, que se encuentran dispuestos a cooperar en los trabajos de agitación general".(l)
Pero, hay otras agitaciones que mucho público acepta con agrado, en especial las carreristas. Es la producida en las tribunas del Hipódromo Independencia cuando el caballo Flipper gana el premio Carlos Pellegrini el domingo 18 de noviembre de 1928. El diario porteño El Telégrafo reproduce los instantes de la fiesta burrera en estos términos
Flipper ganó en Rosario el premio Carlos Pellegrini
"Un lote selecto de caballos y productos disputó el clásico Dr. Carlos Pellegrini, sobre la distancia de 3.000 metros. Después de algunas tentativas frustradas dióse la orden, con Sifón al frente seguido de Flippery Gringazo, luego el resto del lote y cerrando la marcha Doña Robustiana que largó retrasada.
Sin mayores variantes se desarrolló la primera vuelta y al cumplirse la segunda Juguetón fue mejorando hasta colocarse tercero cuando Flipper había dado cuenta de Sifón al que precedió en la meta por cuatro cuerpos. De Sifón llegó cerca Berenjena, que atacó violentamente en los tramos finales para desalojar a Juguetón, que terminó cuarto. La mala perfomance de Gringazo atribúyese a que fue ahogado en el freno. A continuación se disputó el clásico local Haras Argentino, donde el favorito Finobolo, tuvo una largada desfavorable. Osorio, seguido de Ausonia, corrió en la vanguardia, mientras Oriol desde la tercera colocación hizo una cómoda carrera, pasando con facilidad frente a las populares sin inquietarse por la carga de Mastuerzo, que le valió a este conquistar el segundo puesto." (2)
Mientras en Buenos Aires, se prepara activamente un festival a beneficio de la eminente actriz argentina Orfihia Rico. "hoy alejada de la escena por una enfermedad grave, en medio de una situación económica que es, si no angustiosa, muy triste ". (3) Y no solamente Orfihia Rico es receptora de una función benéfica. También lo es Angelina Pagano quien no está enferma, si no que, de acuerdo con sus empresarios, obtendrá los beneficios de la última representación que realizará en el Teatro Ideal, lugar en el que ha trabajado toda la temporada. Dice un diario sobre el particular que nos ocupa:
"Para especial lucimiento de la beneficiada se representarán, el segundo acto de la
Hermana María, el segundo acto de Cartas de Amor y el segundo acto, de Sendero en las Tinieblas. A continuación prestarán su concurso los siguientes artistas: Azucena Maizani, Wally Zenner, Olinda Bozán y Paquito Busto, Florencio Parravicini, Enrique Muiño, Pierina Dealessi, Pablo Acchiardi y Alemany - Villa. Habrá un pericón nacional por la Compañía Infantil que dirige la beneficiada, y un concierto de guitarra de
Emilio Bó y su hijo César.
Coincide el beneficio con la función de despedida de esa compañía que se trasladará enseguida a Rosario, para debutar en el Teatro Odeón".(4)
Y ya que a Rosario hemos vuelto, no está demás consignar que, pese a los primeros anticipos veraniegos, entre auras primaverales un poco subidas de tono durante el día, pero transformadas en tonificantes y agradables por las noches, ha debutado con mucho éxito Luis Arata en el Teatro La Comedia. Este gran actor, que viene en gira desde Córdoba, llena totalmente la sala que administran Bravo y Robertaccio:
"No puede ser más cordial la acogida tributada a la compañía, habiendo tenido el público especiales muestras de aprobación para Arata, Berta Gangloff, Leonor Rinaldi, Mecha Delgado, Bouhier, Varela y Arias, como asimismo para los demás elementos del elenco. La temporada iniciada con tan buenos auspicios, se prolongará hasta los primeros días de enero." (5)
Luis Arata, personaje querido en todas partes por su natural bonomia y don de gentes, da origen a comentarios que se vuelcan de mesa en mesa por los cafés rosarinos y porteños:
"Lo que se dice por los cafés de Rosario
are/a narro una partida de caza que dirigió Arata. "Ibamos juntos - dice – y de pronto advertimos una perdiz A rata hace fuego, y triunfahnente. corre hacia el lugar donde debe estar la presunta victima. Al instante vuelve. Trae el trofeo de guerra. Es una rana". (6)
Estamos en plena época de Pichincha, con la jprostitución oficializada, no solamente en ese barrio característico de Rosario, si no en toda la ciudad. Por eso no es de extrañar la grita de diarios '' vecinos cuando las actividades nosanctas se pasan de la raya:
El cabaret Montmartre sigue con sus escándalos
Las autoridades no se preocupan de su clausura
"A pesar de los continuos escándalos del Cabaret Montmartre, las autoridades no se preocupan de su clausuro. Se permite que escandalosamente hagan sus dueños, dos sujetos repugnantes llamados Neumman y Haglas, cuanto les de la real gana.
Las escenas de pugilato son corrientes. No pasa noche que no ocurran y subsisten con la vista gorda de las autoridades, que están en el deber de impedirlas, procediendo a
su inmediata clausura.
El ruso Haglas ha manifestado que el cabaret no podrá ser clausurado, dado a que su
reapertura le ha costado más de 10.000 pesos en coimas.
Sea cual fuese el motivo para que el repugnante de Haglas o de Neumman tengan a su favor el silencio de las autoridades, es deber de éstas reprimir los escándalos, ya que si bien no se clausura por intereses creados, como vulgarmente se podría decir, siquiera podría procederse a multar a sus propietarios por los escándalos que e realizan en su
interior.
Además, están nuevamente a disposición del público las habitaciones reservadas" que
50 fueran prohibidas expresamente, como así también se expenden bebidas alcohólicas adulteradas y de fabricación casera.
Personas allegadas al Cabaret Montmartre, nos han manifestado que los parroquianos que se pasan con las bebidas, encontrándose "bien mamados", son robados por las mujeres de ese antro de corrupción por indicación de sus propietarios, quienes se hacen de las carteras de esos infelices que están en estado de inconsciencia.
Una casa de inmoralidades como ese cabaret, con ladronzuelos y mujerzuelas de la misma calaña, donde se adulteran las bebidas alcohólicas y que es lugar propicio para escenas de escándalos y pugilatos, no puede permanecer en una culta ciudad como es Rosario, trabajando con la complicidad de las autoridades, por lo que es menester proceder de inmediato a su clausura.
El Intendente Municipal, Señor Arribillaga, que no ha. vendido ningún permiso especial a los rusos Neummam y Haglas, debe constituirse personalmente para verificar cuanto afirmamos y cerrar ese antro de corrupción.
La ciudad así lo espera y el señor Arribillaga no defraudará esa esperanza". (7)
Lamentablemente, ni el intendente Arribillaga las tiene todas consigo. Aparece un suelto en el diario rosarino La Acción donde, con semblante de mosquetero, se puede ver un retrato del intendente bajo el título:
El intendente Arribillaga debe renunciar
Al parecer. la gestión del Lord mayor de Rosario al frente de la Municipalidad, no conforma a Francisco Pancho Scarabino, el dueño del diario, manifestando haber creído en un principio que Don Tobías, como lo llama con familiaridad al intendente, iba a desarrollar una buena administración, pero "..obligado por ciertos caudillos a 'seleccionar' sus colaboradores entre los más malos, el intendente debía fracasar como ha sucedido". La serenata es larga y. al final, termina diciendo: "La presencia del señor Arribillaga al frente de la intendencia es un peligro real para Rosario. Tenga pues el funcionario sehalado por el índice acusador de la opinión pública el gesto que le cuadra en estos momentos y renuncie de inmediato. Su pueblo se lo agradecerá .v la retirada será honrosa".
Noticias más alegres llegan desde la Capital Federal:
Simari actuará en Rosario
"Leopoldo Simari ha firmado contrato con la empresa Carpentiero para iniciar sus actividades en 1929, en el Odeón, de Rosario. Debutará el 1ro. de marzo y actuará allí hasta el 28 de abril. Luego pasará a La Comedia, en la ciudad de Córdoba". (8)
Pero, pronto el panorama se torno sombrio.Dos días después, la prensa de nuestro país da cuenta que
"Acaba de producirse un conflicto entre Paraguay y Bolivia, el que ha causado la pérdida de vidas humanas...". "Hace tiempo que estos dos países disputan por ciertas zonas de sus territorios. Son países con un promedio mínimo de habitantes por kilómetro cuadrado. Les sobra territorio. Y sin embargo se pelean ensafiadamente por unas cuantas varas, más o menos explotables".
"Mientras el capitalismo extranjero avanza por América dominándolo todo, comprándolo todo, estos presidentillos de opereta organizan sus matanzas para darse el gusto de sentirse guerreros y heroicos..." (9) Otra noticia sacude a los lectores. Con grandes titulares, el diario La República anuncia

Florencio Parravicini está grave

Y, a continuación, después de informar que el célebre bufo ha caído postrado en Bahía Blanca víctima de un ataque cerebral, publica una especie de nota necrológica a dos columnas, de regular extensión. Será una de las tantas veces que al célebre Parra se lo dará por liquidado. Su verdadera muerte ocurrirá por mano propia, en la mañana del 25 de marzo de 1941. (10)
En Italia, Mussolini se ha hecho cargo, por real decreto, de la séptima cartera de su propio gabinete. "Es ahora, además de primer ministro, ministro de Guerra, Marina, Relaciones Exteriores, Interior, Aviación, Corporaciones y Colonias". Todo un récord. (11)
Donde falta el pan es en Moscú, que, como siempre en esta época, está cubierto de nieve.
"El problema del pan en Moscú
Moscú. 18 (AP) La población de esta capital asedia las panaderías tratando de comprar reservas de este producto. En la sesión plenaria de anoche el Soviet de Moscú discutió ampliamente la situación y en el curso de la misma el comunista Molotoff exigió una investigación para castigar severamente a los culpables del pánico actual.
Las autoridades han anunciado que la ciudad dispone de una reserva de harina para 20 días. El pan de hoy ha sido de mejor calidad que el de otras veces, informándose que las panaderías están ampliamente abastecidas".
"Desórdenes en Moscú
Paris, 18 (AP) - Informaciones procedentes de Berlín y dirigidas a "Le Matin" dan cuenta de que se realizaron manifestaciones tumultosas en Moscú durante el día de hoy. Agregan que la muchedumbre reclamaba con insistencia, víveres". (12)
Un par de acontecimientos para consignar: el 16 de diciembre. poco antes de las 10 de la mañana. abandona el puerto de Buenos Aires en el crucero del mismo nombre, rumbo a la capital uruguaya, el presidente norteamericano Herbert Hoover. quien ha estado de visita en nuestro país. El andéndel desembarcadero alfombrado - dice - La Nación -y/as cubiertas y palos del Buenos .4 ¡res, ofrecían un espectáculo gratísi/no y blanco, con una marinería abundante, alineada y disiribuída..." ". El presidente Hoover llegó después de las 9.20, acompañado del presidente de la república, sr Yrigoven, quien había ido a buscarle a su residencia, del vicepresidente, dr Enrique Martínez; de los ministros de Relaciones Exteriores, Marina e Interior; del intendente Municipal, señor Cantilo y del embajador de los Estados Unidos, mr Robert Wood Biles..."
El otro acontecimiento que, al igual que el anterior, acapara las ocho columnas de la primera página de la Nación, dice:
El paraguay decretó la movilización militar
 
Notas.
1/2. El Telégrafo, diario de la tarde. Bs. Aires. 1.11.1928 3/4. La República. Buenos Aires, 12.11. 1928. 5/6. La República. Buenos Aires. 30.11.1928.
7. La Nota. Rosario. 1.12. 1928.
8. La República. Bs. Aires. 6.12. 1928.
9. La República. Bs.Aires. 8.12.1928
52
10. El hombre que, según Zamacois, era la unica alegría de Buenos Aires, tenía una salud nada estable. Ya en el año 1912 había debido dejar sin efecto una función teniendo todas las localidades vendidas. En 1914, al regresar de uno de sus viajes a París estuvo tan grave que hasta hizo su testamento; en 1918 suspendió un viaje al Paraguay impedido por sus achaques; en 1924 canceló sus obligaciones con el Uruguay porque no se sentía nada bien, yen 1928 una intensa hemorragia sufrida en Bahía Blanca hizo temer por su vida.
A fines del año 1940, encontrándose en Montevideo se sintió enfermo. Suspendió la temporada y volvió a la Argentina, refugiándose por prescripción médica en Ascochinga. Allí se agrava y, a sus instancias, se le trae a Buenos Aires de urgencia. Pasó días duros que disimuló con una mueca ante sus familiares... Cesar Tiempo. Florencio Parravicini. Colecc. La Historia Popular. Nro. 52. Págs. 42/43. Bs. As. 1971. Ver también El diablo. por Patricia Suárez, en diario La Capital. Rosario 31.3.1995.
11/12. La Nación.Buenos Aires. 19.12.1928
Fuente: Extraído del Libro “Rosario era un espectáculo”- vida teatral, cotidiana. Prostibularia y Radiofonica. Tomo I. Editorial Homo Sapiens. Año 1995.

lunes, 15 de mayo de 2017

Angel Tulio Zof, la historia de una nobleza deportiva (Reportaje)



Con el siguiente reportaje a don Angel Tulio Zof ciudadano ilustre de Rosario y actual director técnico del Club Atlético Rosario Central, efectuado por Oreste Francisco Cirimele, continuamos con la serie de entrevistas que la revista "Rosario, su historia" realiza sobre la identidad histórica de los dirigentes y referentes culturales, sociales y deportivos de la ciudad y su región.

Son las 19 y don Angel dio por finalizada la práctica del primer equipo de Rosario Central en el Complejo Palos Verdes. En los últimos días asumió como director técnico del equipo de la mencionada institución por novena vez en la historia. El siguiente diálogo se inició en el bar del predio y luego continuó en el marco de una amena caminata.

Algunos persiguen la gloria, otros el confort económico, algunos la fama

¿Cuál fue su principal motivación a la hora de ser jugador?

En aquellos años jugábamos en las divisiones inferiores de Rosario Central. La satisfacción más grande nuestra era jugar en la primera. Nunca pensamos en el dinero. Se ganaba como en un trabajo más, quizás algunos pesitos más... pero ahí. La gran satisfacción la tuve entonces al debutar en primera.

¿Fue contra Newel’s?
Sí, y salimos uno a uno.

¿Con gol de Di Loreto?

No, yo creo que fue el Torito (Aguirre).

¿Pudo mantener económicamente a su familia como jugador?

Sí, pero como jugador de fútbol fueron pocos años porque yo dejé de jugar al fútbol cuando nació mi hija más grande y yo llevaba dos años de casado. Así que sin tener familia no me fue difícil.

¿Después de Rosario Central jugó en México?
El año que yo me fui de Rosario Central fue en 1955. En 1956 jugué en Huracán, de Buenos Aires; en 1957 en Quilmes, que ya estaba en la B; y en 1958 viajé a México, donde jugué cuatro años.

¿Allí terminó su carrera como jugador?
No. De México fui a Canadá, y en este último país también inicié mi etapa de Director Técnico, en el Toronto Italia. De allí fui a los Estados Unidos y terminé mi carrera como futbolista en Nueva York.

¿ De donde son originarios sus padres?

De Italia

¿Es cierto que su madre cruzó el atlántico embarazada de usted?

Sí, pero nací en Rosario.

¿Qué aspectos de la cultura de sus padres usted recuerda, en costumbres, comidas, dichos, etc?
De mis padres (Antonio y María) siempre tengo el mejor de los recuerdos. Eran muy humildes. Mi papá en aquellos años trabajaba de peón de albañil, de obrero, en el campo... de esto y lo otro. Me acuerdo que siendo yo muy chiquitito mis padres iban al campo a juntar maíz. En aquellos años se juntaba manualmente. Eran trabajadores. Lucharon por hacerse su casita. Vivíamos muy humildemente pero bien.

¿Qué le gustaría destacar de lo que aprendió de sus padres?
A nosotros nos enseñaron la honestidad. Tal así que yo recuerdo todavía, me quedó grabado (podría tener tres años de edad, era muy chiquito), teníamos unos parientes que vivían a dos cuadras de nosotros a quienes visitábamos seguido. Una vez me volví a casa con una pelota de goma que encontré allí. Nosotros no teníamos en casa. Al día siguiente empecé a jugar. Me preguntaron de donde la había sacado y yo le dije "de la tía", entonces me dijeron "anda y devolvé esa pelota". Así que fui y la tuve que devolver. Me dieron un ejemplo.

¿Cuál es el barrio de su infancia?
Donde viví hasta hace no mucho: Barrio La República. Aunque de chico estuvimos en el campo, y en la zona de Ituzaingo y Provincias Unidas. En frente de nuestra casa había una quinta "La Nelida". donde iban los pibes. Pero ahí vivimos no más de un año. En Barrio La República viví en frente de la cancha de Gath y Chaves (la tienda de San Martín y Córdoba alquilaba una cancha en Montevideo entre Paraná y Carriego; Pellegrini. todavía se encontraba cerrada al transito como avenida). Comencé a jugar en la Gath y Chaves (la tienda de San Martín y Córdoba alquilaba una cancha en Montevideo entre Paraná y Carriego; Pellegrini. todavía se encontraba cerrada al transito como avenida). Comencé a jugar en la división más chica
Gerardo Ríos, un gran jugador internacional paraguayo y que después jugo en Central. Después, la imagen de Alfredo Fogel. Yo lo veía jugar y era que se yo... a mi me mató siempre... amen de otros jugadores. Nosotros queríamos imitar como Alfredo Fogel jugaba en la cancha. ¿Quién fue su primer maestro en la vida? Yo no me acuerdo de los nombres de las maestras que tuve... pero de una de ella me acuerdo bien, Zara Nimo, era hija de una persona que trabajaba en el Registro Civil. Fue mi maestra de quinto o sexto grado en la Escuela 120, en Mendoza al cinco mil y pico. ¿Cuáles fueron sus ídolos deportivos en la niñez y juventud? A mi me impactaron muchos jugadores de la época cuando éramos chicos. Ya le digo, Alfredo Fogel. Me encantaba el "Torito" Aguirre; Rubén Bravo, Benjamín Santos... Gran goleador...
Goleador y cómo le pegaba a la pelota, fuertísimo. Y después, por supuesto, grandes jugadores, como Arsenio Erico, (Paraguayo), Vicente de la Mata, Moreno, Pedernera, Mario Boye, Ricardo por ejemplo. El arquero Ricardo? El arquero, volaba de palo a palo. Dezorzi me parecía impasable, grandote, con un gran físico.


¿El fútbol fue para usted diversión o trabajo?

Yo creo que el fútbol para mí siempre fue una diversión. De chico jugábamos al fútbol para divertirnos porque nos gustaba. Era una diversión jugar en los equipos de barrios. Poníamos los palos del arco y lo sacábamos porque si no nos lo robaban. Para nosotros era una gran satisfacción jugar todo el día. Después, sin darnos cuenta fuimos progresando, seguimos jugando y llegamos a hacer profesionales, casi sin darnos cuenta. Y si no hubiera sido profesional hubiera seguido jugando hasta cuando pudiera porque me gustaba.
¿Le tocó vivir como futbolista una situación insólita o sorprendente?

Me tocó por ejemplo viajar, conocer otros países, como México, Canadá y Estados Unidos. Giras que hicimos con equipos mexicanos por Centroamérica, Nicaragua, Honduras, Costa Rica... Conocer todo esos países... y todo por el fútbol, porque si no no creo que los hubiera conocido.

¿Qué recuerdos tiene de los estadios futbolísticos de la ciudad de su niñez?

Comparándolo con los estadios actuales se ha progresado enormemente porque antes yo recuerdo que Rosario Central tenía una cancha donde jugaba la primera, entrenaba la primera, la reserva, divisiones inferiores, las locales, se jugaba y se entrenaba allí. La cancha no aguantaba. Estaba linda el primer mes. En verano estaba todo verde, no. Pero inmediatamente después quedaba pelada. Por eso hoy ya hay canchas auxiliares y distintos predios.

¿Cuál fue su mayor emoción profesional?

Cómo jugador cuando debuté en primera división y salí a la cancha con la camiseta de la primera. Ver en ese estadio, en esa cancha, jugaban los que yo iba a ver siempre, mis ídolos, los grandes jugadores y que yo me encontrara también dentro de eso, con la gente en las tribunas.
Después por supuesto, algunos triunfos que se han logrado como técnico, ser campeón... Ver a la gente contenta, feliz... Porque el fútbol tiene eso: familias felices y contentas. Todas esas cositas siempre fueron impactantes para uno.


¿Cuál fue su mayor emoción personal?

El casamiento fue un hecho trascendental, luego el casamiento de los hijos, de los nietos... los yernos que llegan... son todas etapas muy lindas en la vida.

¿Hay un gol que usted recuerde como memorable?

Recuerdo un partido que estábamos jugando contra Independiente en cancha de Rosario Central. Creo que ese partido lo ganamos 3 a 2. Se originó un MI favorable a Central. Del medio de la cancha, un poquito más allá, era lejos, como a unos cuarenta metros del arco y tirado hacia las plateas de abajo, se acuerda, las que estaban sobre Cordiviola... Y el que pateaba fuerte y muy bien con nosotros era Federico Vairo.
El era ful bak izquierdo
Sí. El era fool back izquierdo pero le pegaba con las dos piernas, más bien era derecho pero le pegaba con las dos. Viene a tirar ahí y en ese sector, el izquierdo de Independiente, jugaba Ernesto Grillo, un gran jugador que fue número 10 en la selección... Grillo le dijo: "Que vas a hacer, vas a patear al arco desde acá". Yo estaba al lado de Federico por eso recuerdo el diálogo. El le contestó: "Este te lo dedico a vos". Sacó un zapatazo y fue un golazo impresionante.
Hablando de este tipo de anécdotas imborrables recuerda un partido en el que Central le ganó a Tigre 9 a 2, en un día de mucha lluvia. £1 arquero de Tigre era Rugilo. Fue un día de tanta lluvia que medio se suspendió el partido. Nos tuvimos que refugiar bajo un inmenso árbol donde estaba el buffet de la Cerveza Quilmes. Fue en ese partido que Humberto Rosa hizo un gol con la cola.
 
 
 ¿Lo recuerda?
Yo jugué ese partido. Vino el centro y el estaba a un metro de la línea. En vez de tocarla con la pierna puso la cola (se ríe)...
¿Alguna vez vio algo similar?

No. De ese partido recuerdo que debutó como número 5 Duca.

Recuerdo que también jugaron Rugilo, Cuchiaroni y Zin, de número 10
¿ Humberto Rosa se radicó en Italia?

Si está allá. Fue un jugador espectacular, bárbaro. Cuando paraba con el pecho la pelota parecía que se le pegaba. Cómo la pisaba. Y qué personalidad. En algún momento fue muy resistido porque era muy gambetero, y cuando las cosas no salían bien la perdía y la perdía. El siguió, y siguió pisándola hasta que se impuso, le salió y fue el gran maestro. Cuando nos reunimos con los muchachos de aquella época siempre lo recordamos con cariño.

¿Oscar Massei?

Otro gran jugador de la misma época. También está radicado en Italia. Gran cabeceador, rápido y habilidoso.

¿Un dirigente de Rosario Central que usted destaque?

A Federico Flyn, fue prácticamente el primer presidente de Central cuando yo me incorporé al Club. Viajaba con nosotros en el micro, en el tren, y nos acompañaba en las giras. Para mí fue uno de los grandes directivos de Central. Dejó un estadio plantado y un club sin deudas. También tengo grandes recuerdos del escribano Víctor Vesco, especialmente de su primera etapa.

¿Le tocó hacer el servicio militar?

Sí, cuando era el Regimiento 11 de Infantería, hoy Batallón de Comunicaciones 121. 
 
 ¿Se casó muy joven?

Tenía, a ver... 27 años. Linda edad. En aquellos años que uno salía todo los días, vio como es, más un jugador de fútbol... Casarse muy jovencito quizás hubiera significado perder cuatro o cinco años.
Cuándo pudo tener su propia casa?
Cuando regresé del extranjero, al poquito tiempo. Tuvimos en una casa que se la compré a mis padres, porque era de ellos. Pero no se si le pagué una cuota o dos y después no le pagué más... Le dije "viejo".... y el me dijo no hay problema... El sabía que si faltaba un mango siempre estaría con ellos. En la familia nos ayudamos mucho, entre los padres y mis hermanos.
¿Su primer auto?

Ya de grandecito. Primero yo no había manejado, salvo en México, un poquito. A la vuelta podía haberme comprado un auto pero como no era una costumbre para mí dije no., no.. Me manejaba en taxi de allá para acá. Pero cuando me tocó ir a dirigir a Ledesma, la distancia era más grande y no tuve más remedio que comprarme un coche.

¿Cuántos hijos tiene?

Tres.

¿Nietos?

Ocho. Uno de mis yernos es Mur, hijo del Tato, es preparador físico. De ese matrimonio nacieron Santiago, María Rosario, Francisco, y Valentín. Después de mis otras hijas: Benjamín, Estanislao, y María. Me falta uno que tiene el nombre de un tenista ruso famoso.

¿Le interesó la política?

No. A veces me quisieron incorporar como concejal o algo de eso. La pensé bastante y no. Yo sigo con lo mío que es esto. Posiblemente a lo mejor yo no tenga la capacidad de ser político. No la tengo. Pero también se que lo más importante es la buena voluntad. Lo que pasa que uno sólo no lo puede hacer, usted se debe a un partido. Un ejemplo: Por ahí puede pasar que se proponga aumentar el boleto diez centavos y para mi sea una barbaridad. Pero que pasa si el partido dice hay que levantar la mano y votar el aumento... ya no me gusta eso.

¿Algún político o dirigente u hombre público que admire?


En mi juventud me encantó Perón, al igual que a muchos de mi generación. Perón nos impacto porque nosotros éramos muy jóvenes, recién comenzábamos con cosas... Nos dio las vacaciones, licencias, algunos beneficios laborales. No significa que yo sea peronista. Yo he votado al hombre y no al partido y por eso he votado a distintos partidos. A lo mejor le erré casi en todas... (serie).

¿Le tocó presenciar algún acontecimiento histórico para la ciudad, por ejemplo la visita de un personaje ilustre?

A mi me impactó muchísimo cuando vino el Papa Juan Pablo II. Nosotros fuimos con mi señora y mis hijas, al Monumento a la Bandera. Lo vimos pasar en el Papamóvil.

¿Cuál es el lugar que más le gusta de Rosario?
Rosario es todo lindo. Es una maravilla la costa, la apertura del río a la ciudad. Veo un progreso enorme. La veo distinta. Hay avenidas y calles siempre en construcción. Porque a lo mejor estuvo mucho tiempo estancada. Pero ahora es una ciudad de turismo.

¿Cuáles virtudes usted más aprecia en las personas?

Por sobre toda las cosas la honestidad. Una persona que no es honesta no sirve. Cada uno es como es pero ser honesto es fundamental. Lo peor que le puede ocurrir a una persona es ser deshonesto. Porque no vive tranquila con su propia conciencia. Hoy se escuchan cosas increíbles.

¿Un jugador bajo sus órdenes que lo haya sorprendido por su técnica?


Siempre hubo muchos jugadores. Voy a nombrar a uno solo para no olvidarme de varios. A través de él quiero recordar a otros. Me refiero a Ornar Palma, un jugador espectacular. Una gran calidad, y en la cancha todo sacrificio.

¿Alguno que lo haya sorprendido por su calidad humana?


En la época que nosotros comenzamos no todos veían con buenos ojos al jugador de fútbol. Hoy sí, pero no fue siempre así. El jugador de fútbol es como un ser humano cualquiera, con defectos y virtudes, pero generalmente el jugador de fútbol es una buena persona, y aquellos que han tenido la suerte de triunfar tienen actos solidarios. A mí me han dado muchas satisfacciones. Como jugador un es un compañero pero como director técnico hay muchos intereses y por ahí usted tiene que reemplazar a uno o dejar sin jugar a otro, puede haber problemas pero son los menos. El deportista es un hombre sano.

¿Cómo definiría a la ciudad de Rosario?

Es una ciudad pujante. Yo creo que está en una etapa de progreso. Cada vez está más preciosa y más linda. 
 
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, Su Historia “. Fascículo N.º 37 de Diciembre 2005.

viernes, 12 de mayo de 2017

ANGEL TULIO ZOF – EX DIRECTOR TECNICO DE CENTRAL

Hace falta que los clubes de barrio participen la formación de los pibes



"Estábamos todo el día

con la pelota. Era la

leche y a jugar, con la
de cuero o la de goma"




Ángel Tulio Zof estrecha la mano derecha para dar la bienvenida y detrás de ese gesto se esconde una persona que a los 84 años ya vio pasar todo por una cinta cinematográfica. Tiene la serenidad propia del que nunca cree sabérselas todas. Sólo le mete fichas a la nostalgia y con un pincel traza una pintura de su época. Entonces, la catarata de aquellos momentos en los que aparece Rosario surcado por las huellas del tranvía que pasaba por Carriego y Mendoza lo bañan sin piedad y se arremolinan hasta asfixiarlo: 'Cuando paso por la esquina de Carriego y Mendoza y veo que hoy hay una tintorería siento una profunda tristeza. Es que con la desaparición del bar La República se me fue gran parte de mi vida. Ese era mi lugar en Rosario para estar con la muchachada. Recuerdo que la gente se sentaba en las mesas que estaban en la vereda y se pasaba horas charlando, comiendo un familiar de jamón y queso o tomando un cafecito. Yo me subía al tranvía que pasaba por Mendoza, creo que era el 20 o el 14, y me dejaba justo en el bar. Hacía ese viaje todos los días. Ya teníamos una mesa asignada con los muchachos y jugábamos al billar, al casín y a los naipes. Era una rutina inmodificable. Qué hermosa etapa, no había que preocuparse por nada porque no existían los problemas de inseguridad de la actualidad. Por ejemplo, yo me volvía a la madrugada caminando por las vías y no pasaba un auto. Hoy los vecinos de ese barrio viven encerrados, sólo salen para realizar los trámites que son necesarios y de nuevo adentro de sus casas. Es una lástima que todo haya cambiado tanto. Yo no soy de los que creen que las cosas del pasado eran mejor, pero antes se vivía de otra manera Don Angel arranca lentamente la charla, pero cuando enciende motores es imposible pararlo.

El tiempo, implacable con su marcha, le fue marcando el camino a Zof. Aunque los rasgos permanecen intactos según el fiel testimonio de lo que cuenta: "Me crié en Mendoza al 4800 y ahí hoy sólo hay edificios. Está todo modificado, algunos dicen que es para bien, pero la verdad es que a mí me dolió en el alma que se remataran los terrenos que estaban enfrente de mi casa. Había una cancha que pertenecía a la tienda Gath y Chaves que tenía las medidas profesionales. Ahí empecé a jugar al fútbol y aprendí todo. A esa cancha la usaba el club Estudiantes, que en ese tiempo participaba de la Liga Rosarina. Tenía dos tribunas y por calle Montevideo estaban las canchas de tenis de polvo de ladrillo y las de bochas. Era un terreno enorme en el que además se realizaban los bailes del fin de semana. Eso también se perdió, ya no existen las reuniones barriales, con la gente bailando y comiendo en las calles. Extraño un poco eso, más allá de que me gusta cómo remodelaron la zona de La Florida. Arreglaron los accesos y la costanera es un lugar ideal para que vengan a conocerlo los turistas. Me parece bien que la Municipalidad explote esa zona para el turismo y además los rosarinos debemos estar orgullosos de los cambios que muestra la ciudad. Igual, a mí me gustaría ver más espacios verdes porque creo que esa es la mejor forma para que los chicos vuelvan a interesarse por el fútbol. No digo recuperar los potreros porque la ciudad ya no tiene más espacios, pero sí sería bueno que los clubes de barrios tengan más participación en la formación de los pibes. A nosotros la verdadera escuela que nos enseñó a jugar fueron los potreros. Ahí aprendimos a gambetear, a tener picardía y a engañar con la pelota. Ya no pasa eso porque los chicos no juegan al fútbol todo el tiempo como lo hacíamos nosotros. En mi época estábamos todo el día con la pelota. Tomábamos la leche ya la calle con la pelota de cuero o de goma. Jugábamos a las cabezas, se armaban unos picaditos que se terminaban de noche debajo de un farol. Nuestros padres nos compraban un par de zapatillas y a la semana ya tenía-

mos los dedos afuera de tanto patear rememora el ex entrenador de Central, equipo con el que consiguió el torneo 86/87 de la primera división, el campeonato nacional de 1980 y la Copa Conmebol 95, el único título internacional que tienen los canallas.

La radiografía que realiza Zof de su Rosario natal abarca variados perfiles. De ahí que luce cautivador con todo lo que tiene para revivir y recordar: "Una de las principales diversiones que teníamos de pibes era ir al cine Echesortu (hoy no existe más) y ver algunas películas subiditas de tono. Ahora se dice eróticas. En ese tiempo ir al cine era todo un logro y de paso aprovechábamos para pasear por la ciudad. Otro lugar de encuentro

con los muchachos era el club Libertad, en San Juan y Felipe Moré. Ahí se realizaban los bailes populares con orquestas y venían artistas muy destacados como Estela Raval y Juan D'Arienzo. También se festejaban los carnavales donde la gente se reunía para comer, se llevaba la vianda para hacer un picnic. Era una vida tranquila, sin desesperarnos por nada. Nos quedábamos hasta la madrugada porque sabíamos que nos podíamos volver caminando a nuestras casas y nadie te molestaba. Quién te iba a hacer algo si a las tres o cuatro de la madrugada estaban todos sentados en la vereda tomando mate y te saludaban',' responde don Ángel con la rapidez del que no tiene dudas.
Fuente: Extraído de la Revista del “diario La Capital 145 ” año 2012

jueves, 11 de mayo de 2017

Angel Canalla

Por Guillermo Ferretti
 
Un poco de historia, y un enfoque personal



Los padres de Don Ángel viajaron desde Italia a la Argentina con la idea de «hacerse la América», como la mayoría de nuestros abuelos y bisabuelos. Antonio Zof y María Boemo eran friulanos. Él vivía en Santa María La Longa, y ella en Meretto, dos pueblítos separados por escasa distancia, enclavados en la provincia de Udine. En 1927, con apenas 23 años, la pareja armó las valijas y se lanzó a cruzar el Océano Atlántico en barco.

Ángel Tulio Zof nació en Rosario el 8 de julio de 1928. Y se crió junto a tres hermanos, María, Lucía y Roberto, en el barrio La República. Allí dio los primeros pasos de su dilatada y rica historia en el fútbol, disfrutando de jugar a la pelota en los potreros y en el club Gath & Chaves.

Ya siendo jugador profesional, en 1956, Ángel Zof contrajo matrimonio con Norma Márquez. De esta relación nacieron tres hijas, Diana, Sandra y Carina. Y con ellas llegaron ocho nietos: Santiago, María Rosario, Francisco, Valentín, Benjamín, Estanislao, Serafín y María.

El pibe que sueña, el hombre que cristaliza, el papá que se multiplica, el jugador trotamundos, el técnico que hace historia, el mito, el Ángel Canalla... Conocer buena parte de todos ellos, contar sus vivencias, recrear sus historias. Eso es lo que intentaremos en esta pretenciosa aventura literaria. Nada más, y nada menos.

Desde su temprana juventud, Don Ángel dedicó su vida al desarrollo de actividades futbolísticas, que mucha gente conoce. Aunque quizá no todos las hayan asimilado con la profundidad necesaria como para valorar sus esfuerzos y sus logros. Esas tareas pueden separarse claramente en las que desempeñó como jugador, y como técnico.

He tenido el privilegio de conocerlo, y de intercambiar con él largas horas de conversación nostálgica y evocativa de sus más caros recuerdos recogidos a lo largo de su trayectoria por el Club de sus Amores, Rosario Central. Ahora me propongo exponer, uno por uno, los resultados de los más interesantes reportajes que tuve el placer de efectuar. (se)

Cada vez que nos encontramos en su casa, Don Ángel exhibe el mismo comportamiento campechano: entra caminando despacio, saluda siempre atento, y se acomoda en el sillón, como si no le importara su ex-condición de futbolista profesional, con casi mil partidos jugados; y de director técnico, también expuesta en casi mil juegos. Después de forjar su propia historia en el fútbol, hoy retirado, Zof transita el «reposo del guerrero». Disfruta de su familia, de su hermosa casa con parque, de su huerta, de sus amigos, y del afecto y el respeto de la gente. Y también, de sus propios recuerdos.

Ha vivido intensamente desde ambos lados de la línea de cal. Un lujo del que no todos los protagonistas del mundo futbolístico llegan a disfrutar. Supo de los sinsabores de la derrota; lógico. Pero gozó como pocos del éxito. En una de sus noches de gloria, en diciembre de 1995, se dio el gusto de levantar los brazos ante más de 40.000 personas locas de alegría, que cantaban su nombre como una manera de hacerle Regar una muestra de agradecimiento infinito.

Nos conocemos; pero desde la distancia que implica la diferencia entre nuestros trabajos profesionales. Esa que (que) queda expuesta cada vez que se pone en juego la relación entre el entrenador y el periodista deportivo. Entre el que conduce un equipo de fútbol, y el que pregunta por las razones de un resultado, o el por qué de un cambio. Sin embargo, en esta ocasión en particular, las cosas serán diferentes, y los dos lo sabemos. La relación se irá transformando. La idea es recorrer, juntos, la historia de su vida. Llevarla al papel. Contar cómo un chico que jugaba en el potrero de su barrio se convirtió, por la magia de la pelota, en un Ángel. En el Ángel Canalla.

«Le parece que empecemos?», le pregunto, en la temerosa búsqueda por abrir la primera charla, por romper el hielo. Me mira. Se nota que no está acostumbrado a que le marquen los tiempos. Mucho menos, a que le digan qué hacer. Es más: pasó buena parte de su vida en la vereda de los que comandan; de los que organizan. Pero Zof sabe que este partido será distinto. No está en la cancha, su hábitat natural.

Tampoco hay ayudantes, ni colaboradores. La pelota y el saco de técnico quedan a un costado. Es hora de jugar con la memoria.

Coloco el grabador sobre la mesa, delante del sillón, donde el narrador busca su comodidad. Don Ángel coloca sus remembranzas en fila; las ordena, y comienza el relato.

El primer intercambio


No he encontrado mejor manera de transportar al lector la valiosa experiencia de recoger el reportaje, que transcribir siempre, directamente, sus palabras originales. Escuchémoslo, en la primera instancia de encuentro.

«Mis viejos, los dos, lucharon y trabajaron por todos lados. En aquella época, cuando yo era pibe, trabajando se vivía. El nivel de vida era diferente.

Se vivía con poco. Casi todos los días comíamos puchero. En la olla metían de todo. No hace mucho leí lo importante que es el puchero en la dieta. Al final, mire cómo son las cosas: sin saberlo, de chico nos alimentábamos bien.

Vivía en el barrio La República. ¿Se ubíca? Desde Avellaneda hasta la vía, hacia el oeste, y entre las calles Montevideo y Córdoba. Pero no nací allí. Creo que fue en Refinería, aunque no estoy seguro. Lo que sí sé es que, cuando tenía un año y medio, ya estaba en La República. Luego, mis padres me llevaron al campo. De esa época recuerdo muy poco, únicamente que estábamos cerca de la ciudad. Tengo la imagen de que cuando tenía unos cuatro años hacía de boyerito. Cuidaba que las vacas no se pasaran a otro campo. Después, cuando tenía cinco, volvimos a Rosario, al barrio donde estaba la quinta La Nélida. La quinta abarcaba unas tres cuadras, estaba en la calle Pasco y llegaba hasta Provincia Unidas. Allí se hacían pícnics todos los fines de semana en temporada veraniega. Había parques arbolados con plantas frutales muy grandes donde la gente pasaba todo el día. Yo vivía enfrente de esa quinta. Hasta que más tarde nos mudamos e hicimos raíces otra vez en el barrio La República, donde nos establecimos definitivamente.

A los seis años ya estaba jugando a la pelota con los chicos en el pasaje Jorge Newbery.

Frente a mi casa estaba la cancha de Gath & Chaves. Uno siempre jugó a la pelota, desde chiquito, porque era el mejor juguete que se podía tener. Jugar y patear la pelota, ése era el único pasatiempo. Jugaba solo, o con algún chico que anduviera por allí. Pero el chiche era la pelotita de goma. En esa época, viviendo frente a la cancha, me la pasaba jugando a la pelota. La cancha estaba entre la vía y calle Carriego por un lado y entre Montevideo y Pellegrini por el otro. En aquél tiempo, Pellegrini era una calle de tierra. Recién en 1937 la pavimentaron hasta Avellaneda.

Yo de chiquito vendía verduras, salía con un verdulero para hacerme unos pesitos. Después vendía helados sueltos, con un carrito. Ganaba buen dinero. El mejor día de venta era el sábado; y, sin embargo, mis viejos me dejaban ir a jugar al futbol, que era lo que yo más quería.

La de la tienda Gath & Chaves era una cancha preciosa. Había pertenecido antes a Estudiantes, un club que participó de la liga rosarina, pero que más tarde desapareció. Tenía un césped hermoso. Si hasta llegó a jugar, allá por 1929, el seleccionado paraguayo contra el rosarino. Cuentan que ese día se vivió una verdadera fiesta. La empresa Gath & Chaves arrendó ese predio por un plazo de quince años para que lo usen sus empleados, pero también se fue asociando la gente del barrio. Yo creo que recién me hice socio a los trece o catorce años. Antes de eso, le pedíamos al canchero, don Germán, que nos dejara patear un rato. A veces, él mismo nos prestaba una pelota, y nosotros aprovechábamos.

En Gath & Chaves había, además, dos canchas de tenis con piso de polvo de ladrillo, que estaban en muy buenas condiciones. También tenía canchas de bochas y de básquet. En esa época, esa era una de las canchas de fútbol más lindas de Rosario. Me acuerdo de otra que estaba ubicada antes de llegar a la Avenida Godoy, que también estaba buena; pero la nuestra era una de las mejores.

El predio de Gath & Chaves se remató cuando yo tendría, más o menos, 17 años. Se remató, y yo ahí inclusive compré algunos materiales para mi casa, pero me daban ganas de llorar, cómo de golpe no había más nada.

Antes, los barrios eran diferentes: se formaban pequeñas comunidades. Todo estaba arraigado allí. Uno tenía sus amigos y hacía las compras ahí mismo. El almacenero, el carnicero, el panadero, eran todos vecinos. No había grandes supermercados, como ahora. Es cierto que los supermercados representan un adelanto, pero rompieron con esa cosa familiar de los barrios. Usted no tenía el peso y el almacenero le fiaba. Siempre había para comer. Vaya hoy al súper a pedir fiado con la libreta: no hay manera. La tienda, el cine, los bailes... Servando Bayo, Luchador, Federal, Libertad, el Salón Marino y alguno más, todos los clubes hacían sus bailes. Hasta la novia era del barrio. Generalmente era así. Además la relación de amistad que existía con los vecinos era estupenda. Muy pocos tenían tapial entre casa y casa, la mayoría contaba con una puertita de alambre, sin candado, ni nada. Si alguien ponía tapial, decíamos: A la miércole, puso untapial. Entre vecinos, la separación era un alambre. Uno se levantaba, salía a la calle y se encontraba con todos. Hola doña Juana, que tal doña Pepa, cómo le va, qué dice. Uno tenía una quintita, el otro un gallinero. De vez en cuando una gallina se pasaba para este lado y el vecino la venía a buscar (risas). Eran cosas muy lindas.

Yo vivía en el pasaje Newbery, casi esquina Montevideo. Caminando por las cuatro cuadras que tenía la cortada, hasta la calle Mendoza, uno no paraba de saludar. Todos estaban sentados en las puertas.

Después está la plaza que corre desde Zeballos hasta 3 de Febrero. Son dos cuadras: en una manzana están todos los juegos, y la otra era el parque. Y todo frente a la plaza la Estación Rosario Oeste. Cuando éramos pibes, íbamos a hacer changas a la estación, cuando venía el tren de las 11 (23 hs) les llevábamos las valijas a los que bajaban, y nos daban una moneda. Ese tren de las u venía del norte, del Chaco. Venía completo. Y en verano, la gente lo esperaba, era como un paseo, daban la vuelta al perro mientras esperaban en la plaza. Paseaban un poquito y en la otra esquina había un Café Bar, el «Mayo», que todavía está.

En una de las esquinas formada por las calles Carriego y Mendoza ahora hay una tintorería; pero antes estaba el Café y Bar La República. Allí me juntaba con mis amigos a jugar al billar, al casín o a los naipes. Nos reuníamos en el bar para ir a los bailes, porque en esa misma esquina tenía parada el tranvía. El boliche era nuestra segunda casa.

A veces, agarrábamos el tranvía, el 21, y nos íbamos hasta el Puente Gallego. El tranvía tomaba por Ovidio Lagos y nos dejaba en un almacén. Desde allí teníamos que caminar hasta el puente. Ahí nos pasábamos toda la tarde tirándonos al arroyo. Nos mojábamos un poco, nos embarrábamos, embromábamos en el agua, y listo. No nos metíamos a nadar, porque casi nadie sabía. Si prácticamente no había piletas... El que sabía, había aprendido por su cuenta. La única pileta que conocíamos entonces era la que usaba la vieja para lavar la ropa, nada más.


El fútbol de entonces

Mi casa quedaba a unos 20 0 30 metros del arco de Gath & Chaves. El ruido del primer pelotazo de la mañana hacía que me levantara y saliera corriendo para ir patear. Me despertaba con ese sonido.

Empecé a jugar en la sexta división de Gath & Chaves, cuando tenía unos trece años. Antes había formado parte de los equipos de distintos comercios y de otros clubes del barrio: la bicicletería Cechíni, Relámpago, Carriego, Honor y Patria, y la bicícletería Gutiérrez. La cuestión era armar desafíos. Lo que sucede es que antes había cualquier cantidad de equipos. Cada dos o tres cuadras se formaba uno, para participar en torneos de siete jugadores. Potreros había por todas partes, pero
fueron desapareciendo a medida que

«Mi casa quedaba a unos 20 o 30 metros del arco de Gath & Chaves. El ruido del primer pelotazo de la mañana hacía que me levantara y saliera corriendo para ir patear. Me despertaba con ese sonido.» se pobló la zona.

Entrenaba el que quería. No había ninguna obligación. Es más: sino íbamos, era mejor para el club. No hacía falta practicar, porque todos jugábamos en los potreros. El entrenamiento era jugar, y jugábamos todos los días, todo el día. Había un delegado, que venía los jueves a la tardecita, y nos decía contra quién se jugaba el sábado. Y si no, directamente, nos llegábamos hasta el club el mismo sábado, a jugar. Había tan-

tos equipos, que era muy difícil que no se consiguiera rival para el fin de semana. Se jugaba los sábados y los domingos. Sobraban rivales; teníamos la agenda cargada. Generalmente, sabíamos de antemano contra quién teníamos que jugar cada fin de semana. Gath & Chaves no tenía apodo, era el equipo de la tienda. Pero cuando era chico, por muy poco tiempo tuvimos un equipo junto a mis amigos del barrio, al que llamábamos Punto Muerto. En su momento hicimos furor.

El nombre se lo colocamos en relación con una película norteamericana que vimos en el cine en aquella época. Se trataba de una barra de pibes, atrevidos, sinvergüenzas, que hacían toda clase de diabluras. En el barrio, éramos varios chicos que teníamos cierto parecido con los protagonistas de aquella película; por eso adoptamos el nombre de esa barra. El Colorado, el Peludo, Carrasca, Pajarito, éramos toda una banda. Inclusive, algunos de ellos jugaban descalzos. No teníamos ni cancha. Jugábamos desafíos en cualquier parte.

No vaya a creer que las categorías se formaban por edad exacta. En sexta jugábamos los más chicos; en quinta, los que nos seguían, y la cuarta era una especie de segunda división o reserva. Eran todos partidos amistosos. A veces conseguíamos alguna sede social, que era una pieza en alguna casa, nada más. La camiseta de Gath & Chaves era con listones bien finos, muy parecida a la de Los Andes, pero los colores eran azul y blanco. Pagábamos una cuota societaria, y el club se mantenía muy bien. Había un canchero, encargado del mantenimiento del piso. No recuerdo que regaran la cancha, pero para mantener parejo el césped tenían una o dos ovejas. Central también tenía una oveja, y eso que eran profesionales. Pero ese sistema era el más efectivo para ese entonces.

Los sábados jugaban los más grandes: la primera y la segunda. Los domingos a la mañana, lo hacían la tercera y la cuarta, mientras que mi división, la sexta, lo hacía por la tarde. A medida que fui creciendo, me tocó jugar en distintas categorías. Si faltaba alguno a la mañana, me llamaban y jugaba. Así, me fui entreverando, hasta llegar a la segunda división; y, poco tiempo después, a la primera. Tendría unos 16 años cuando sucedió esto. Yo era uno de los más chicos del primer equipo; el resto eran casi todos grandes.

El director técnico no existía. Teníamos un delegado, que se llamaba Manolo Oliva, quien se encargaba de organizar los partidos y nombrar a los que jugaban. Después, nosotros nos acomodábamos dentro de la cancha, porque sabíamos de qué jugaba cada uno. Antes, todos los equipos, ya sean amateurs o profesionales, jugaban con el mismo sistema táctico. Se formaba la famosa W-M, o, sí prefiere, el 2-3-5. Te decían vos jugás de wing, vos de centrofoward (centre forward), y cada uno se ubicaba en su posición; era así de sencillo. Durante el partido, nadie daba indicaciones. Tomá o dame; más que eso no se escuchaba.

Ni siquiera se armaban barreras para defender los tiros libres. A veces, se ponían dos o tres jugadores, pero porque ellos querían. Nadie los obligaba. Me acuerdo que algunos se colocaban de espaldas. Yo era chico, y no me daba cuenta del peligro que significaba que le pegaran a uno un pelotazo en los riñones, o en la nuca.

Para patear un tiro libre, se ponía el que le pegaba más fuerte. Venía uno, y le metía un zambombazo que no se imagina. La pelota era una verdadera piedra. Los córners los ejecutaban los wines, sí o sí, sin que importara si cabeceaban bien o no. Era cuestión de jugar, y jugar, respetando las posiciones de siempre.

Recuerdo que había jugadores muy buenos. El de Gath & Chaves era un equipo muy fuerte. Venían los profesionales a jugarnos, y no nos podían ganar. No venía un equipo profesional completo, pero muy seguido enfrentábamos a jugadores de Central y de Newell's. Lo que pasa es que antes había buenos futbolistas por todas partes. En cualquier potrero aparecía un buen jugador, pero no todos podían llegar a Central o a Newell's. Antes, la Liga Rosarina era fuerte. Estaban Argentino (antes se llamaba Nacional, pero el gobierno lo obligó a cambiarse

de nombre), Central Córdoba, Sparta, Provincial, Beigrano, Tiro Federal, y otros. Había muchísimos equipos.

Entre los buenos jugadores que tenía Gath & Chaves, había dos fenómenos. Uno era insíde izquierdo (volante) y se llamaba Garcés. Jugó en Argentino y más tarde pasó a Lanús. Antes se había probado sin suerte en Newell's y en Boca. Garcés era muy habilidoso. El otro fenómeno era el zurdo Victorio Panasci. Jugó de wing en Central; después pasó a Independiente, y más tarde a Nacional de Montevideo. Había varios muchachos del barrio que también jugaban lindo, como Antonio Giménez, Murcia, los Renón, los Parachini y el Turco Roque, que pateaba como un animal.

Alrededor de la cancha se juntaba mucha gente para ver los partídos. Todos venían a ver si perdía Gath & Chaves, pero muy pocas veces les dábamos el gusto. Se formaban grandes equipos para derrotarnos; por eso, era cada vez mayor el entusiasmo de la gente para ver esos

encuentros. En ese momento, el espíritu de juego era diferente al de   ahora. Eran todos desafíos.

Por aquella época eran muy famosos los campeonatos de siete juga- es dores en cancha grande. Allí jugaban muchos profesionales. Cuando yo estaba en la primera de Central, participaba de esos torneos. También lo hacían los jugadores de Newell's, y hasta algún futbolista rosarino que estuviera en Buenos Aires. Allá no se conocían esos torneos. Se anotaban equipos de diez jugadores (siete más tres suplentes), y se jugaba por simple eliminación, durante todo el día. Los partidos se disputaban en dos tiempos de quince minutos, y, en caso de empate, se jugaban quince minutos más (dos tiempos de siete minutos y medio cada uno). Si seguía el empate, se recurría a los penales, hasta que uno de los dos quedara eliminado. Los torneos empezaban alas ocho de la mañana; y, a veces, se anotaban tantos equipos, que había que continuar jugando al día siguiente, o en el fin de semana próximo. Los premios eran unas medallitas para cada uno, y una copa para el campeón. Al segundo le daban nada más que medallas, pero eso no importaba. El asunto era salir campeón; volver al barrio después de haber jugado todo el día, y poder decir: salimos campeones, nada más.

Se armaban unos líos bárbaros. Imagínese, no existían las alambradas, ni nada que sirviera para contener a la gente. Los organizadores ponían a alguno que supíera dirigir más o menos como árbitro oficial, y lísto. A veces, la gente estaba pegada a la raya de la cancha, y uno les pasaba a cincuenta centímetros de distancia. Siempre traían a un par de escuadrones depoli cía a caballo, porque de otra manera no se podía jugar Cuando había lío, los escuadrones intervenían, y desparramaban a la gente. Cuando no había policías, y se armaban problemas entre las hinchadas, la cosa se solucionaba únicamente cuando se cansaban de pegarse. Pero se jugaba de todas maneras, y los torneos siempre terminaban. Había algunos equipos que eran bravos, y llevaban su propia hinchada. Usted sabe cómo es esto del fútbol: a nadie le gusta perder. Entonces, alguíen metía una pierna de más, y se armaba.

Me acuerdo de un partido que me tocó ver entre Carriego y Sportivo Mendoza, participando de una liga que se había formado en esa zona. En Carriego jugaban varios de Gath & Chaves. Fue en un partido de la cuarta o de la primera; para el caso, es lo mismo. Lo importante es que se trataba del último del día, y se armó un lío terrible. Fue una batahola entre los 22 jugadores y todos los hinchas. Entre los espectadores había dos barras de muchachos; serían20ó 30 de cada lado, que estaban al borde del campo de juego, sin alambrado de contención, ni policías para poner orden. Fue terrible, Sportívo Mendoza era un equipo bravo del barrio Beigrano. No me olvido de un tal Giordano, que jugaba de centre haif. Un rival sacó el banderín del córner, y se lo partió en la cabeza. Giordano cayó redondo, y perdió el conocimiento, mientras la batalla continuaba. Para resolver la situación, uno que vivía a unos doscientos metros de allí mandó a buscar un revólver a su casa. Era Tomaso, un tipo que trabajaba en el Correo, con fama de ser muy guapo y valiente. Cuando le alcanzaron la pistola, se armó un desbande impresionante. Todos, hinchadas y jugadores, salieron rajando. De esas cosas uno nunca se olvida.

Esos torneos de siete en cancha grande se disputaban únicamente en verano. Había algunas canchas con iluminación; entonces, esos clubes aprovechaban para organizar un nocturno. Los partidos se jugaban los lunes, miércoles y viernes, desde las ocho hasta las doce de la noche. Había una cancha famosa para jugar, que era la de Racing. Estaba ubicada entre las calles Pellegríní y Montevideo, y entre la vía y Vera Mújica. La cancha de Racíng tampoco tenía alambre para contener a la gente, y allí se jugaron unos torneos de verano bárbaros, y los primeros nocturnos. El campeonato duraba entre uno y dos meses. Uno esperaba esos partidos para ir a verlos. Aunque éramos profesionales, jugábamos igual. Lo que pasa es que no existía esa disciplina de ahora. Por allí nos decían: cuídense, pero nada más. Participábamos de esos torneos, y nadie nos reclamaba nada. Lo hacíamos porque nos gustaba. Además, las vacaciones que teníamos cuando terminaba el torneo profesional eran largas. El campeonato culminaba siempre a mediados de diciembre, y volvía a iniciarse el primer domingo de abril.

Nos quedábamos más de tres meses sin fútbol profesional. Los entrenamientos empezaban a mediados de enero. Más allá de algún partido amistoso, o una pequeña gira por la zona, no jugábamos mucho. Por eso, nos venía muy bien participar en los torneos de verano. Cabanella y Río Negro eran otros clubes que organizaban este tipo de campeonatos nocturnos.

Los profesionales también jugaban en los potreros, en cualquier hueco. Vicente de La Mata, cuando estaba en Central Córdoba, allá en Tablada, venía a los potreros del barrio. En Tablada eran bravísimos, y tenían muy buenos jugadores. Una vez vino un equipo que lo tenía como número cinco a Perucca (jugó en Newell's y en la Selección), a jugar contra Gath & Chaves. El Piojo Franco, un gran gambeteador de Newell's, también jugó en contra de Gath & Chaves. Tengo un recuerdo imborrable de cuando era chico. Jugó el seleccionado rosarino de veteranos ante Gath & Chaves. Creo que ganaron los veteranos. Esa tarde estuvieron en la cancha muchos futbolistas de los que yo había leído algunas cosas. El Mono Francia, Soneíro (jugó en Newell's), Cardona (estuvo en Central). Pero del que me acuerdo siempre, que vi jugar por primera y única vez allí, fue Gabino Sosa. Entonces ya era veterano. Gabíno Sosa fue un legendario jugador de Central Córdoba, que integró el seleccionado rosarino y también el argentino. Era el estandarte del fútbol de la ciudad, y dejó de jugar en el 36, cuando recién surgía De La Mata, aunque creo que llegaron a jugar juntos. En ese equipo eran todos veteranos, pero... ¡Qué bien jugaban!

Por supuesto que no existía esa disciplina que hay ahora. Inclusive siendo profesionales, concentrábamos contadas veces la noche anterior a un partido. Una vez teníamos que enfrentar a Boca, cuando el técnico era Mario Fortunato, y nos tocó concentrar. Pero no lo hacía ningún equipo. Te citaban al mediodía en el club para almorzar; y después, había que jugar. Entonces, la noche antes, nos decían: muchachos, no vayan al baile; pero nosotros, a veces, íbamos igual; o nos juntábamos en el café, el boliche. Claro, nos estábamos portando bien, porque no íbamos para bailar; pero nos acostábamos después de la una de la mañana. Jugábamos a las cartas, a los dados, y al billar; y ni hablar del cigarrillo, y el humo. Eran otras costumbres, y otro fútbol.

Los sábados salíamos todos los muchachos juntos. A veces arrancábamos para la milonga, que terminaba a las dos de la mañana. Si uno tenía la suerte de hacer alguna relación con una chica en la milonga, por allí la acompañaba hasta la casa. Pero, generalmente, ellas iban con las madres. Entonces, nos íbamos a comer a la parrilla La Carmelita y volvíamos a las 4 de la mañana. De vez en cuando participábamos en esos torneos, que duraban un fin de semana, y nos tocaba jugar el domingo a primera hora. Me acuerdo que nos venían a golpear la puerta, porque ni existía el timbre. Vamos, muchachos, que nos tocó el primer turno... Jugábamos a las ocho de la mañana, y hacía tres horas que nos habíamos acostado. Y casi siempre nos tocaba seguir jugando durante todo el día. Lo que pasa es que, los que éramos profesionales, jugábamos en los mejores equipos. Entonces, si no salíamos campeones, recién perdíamos en las semifinales o en la final. Siempre estábamos ahí, y por eso teníamos que jugar un montón de partidos en el mismo día.

Entre los equipos nos conocíamos todos: Azcuénaga, La Tablada, Barrio Mendoza, Barrio Belgrano, Fisherton. En todos lados había equipos. Me acuerdo que, en un radio de ocho cuadras por cinco, había una cantidad impresionante de canchas: Gath & Chaves, Plus Ultra, Aconcagua, El Uruguayo, Unión Argentina, Servando Bayo, y Luchador, entre otras. Los fines de semana, no daban abasto. Si llovía, se jugaba igual. Tenía que caer mucha agua para que no se armaran los partidos. En la mayoría de las canchas de los barrios no había ni vestuarios, ni baños. Había que cambiarse al costado de la cancha, y dejar el montoncito de ropa junto con la de los compañeros. Siempre había algún amigo que iba de hincha, y de paso cuidaba la ropa. Pero nadie tocaba nada. A la vuelta, nos bañábamos cada uno en su casa. Además, siempre íbamos a jugar caminando, sin que importara dónde fuera el partido. Era algo normal.

Jugar en alpargatas



En los potreros había muchos jugadores; pero nadie usaba zapatos de fútbol. Para jugar, yo tenía unas alpargatas. Me acuerdo de algunas de las marcas que existían: Rueda, Flecha, y creo que Teros. A las alpargatas había que cuidarlas, porque eran multiuso. Además de utilizarlas para el fútbol, las usaba para ir a la escuela, y para salir. Nosotros jugábamos con alpargatas, y algunos lo hacían descalzos. Me acuerdo de un tal Lucho, que jugaba en patas, y le daba de punta a la pelota. Con lo dura que era, ¿cómo hacía? Jugar en alpargatas te permitía adquirir una sensibilidad bárbara en el pie. Por eso, siempre que algún padre me pregunta sobre el entrenamiento de un chico, le explico que me parece que los botines quitan sensibilidad: no le permiten al chico sentir el golpeteo del pie con la pelota. Cuando pateábamos descalzos, nos quedaba colorado el empeine de tanto darle a la pelota. Al que se acostumbraba a jugar con alpargatas, después le costaba mucho ponerse zapatos de fútbol. Yo usaba alpargatas, y muy rara vez pateaba descalzo, porque me parecía peligroso. Sin embargo, había gente que jugaba sin nada en el pie, y metía con todo. Los zapatos de fútbol de antes no tenían nada que ver con los de ahora. Uno se compra los que vienen actualmente, se los pone, y juega. No le provocan ningún tipo de inconvenientes. Pero antes eran duros, con punteras similares a las de los zapatos de salir. Los tapones se hundían, porque estaban apoyados en unos travesaños de fibra que se hundían. Los clavos atravesaban la suela, y te lastimaban la planta del píe. También eran pesados. Cuando uno se los ponía, parecía que estaba jugando con patines. Para muchos era muy difícil acostumbrarse al cambio. Inclusive, algunos se fabricaban sus propios botines. Los primeros zapatos de fútbol que empecé a usar fue cuando estaba en Gath & Chaves. Tendría unos 15 6 16 años cuando le compré unos botines usados a una familia del barrio. Eran familiares o amigos de Ignacio Díaz, que había sido un gran jugador de Central en esa época. Me costaron monedas, porque estaban bastante viejos. Prácticamente, los únicos que tenían zapatos de fútbol eran los que habían jugado. No me acuerdo bien, pero yo podía decir: miren, juego con los zapatos de Ignacio Díaz.

Cuando fui a Central, en las inferiores nos daban botines; pero ya habían sido usados por los jugadores de primera. El club les compraba zapatos a los futbolistas de la primera,

y, a medida que se ponían viejos, los iban pasando para los más chicos.




Fíjese como cambian las cosas: ahora, los futbolistas tienen convenios comerciales, y las marcas les mandan botines como publicidad. Para conseguir buenos zapatos de fútbol, nos íbamos a Buenos Aires. Me parece después le costaba que los Sportlandia eran los mejores Ya venían con la puntera un poco más blanda. Estando en la primera, cuando nos daban botines nuevos, se los prestábamos a alguno de la reserva para que los ablandaran. Toma, amansalos , les decíamos, para que los usaran un tiempo. Eran muy duros. Aunque parezca difícil de creer, muchos futbolistas se frustraron porque no podían adaptarse a jugar con botines. En el potrero eran fenómenos, pero ahí jugaban descalzos, o en alpargatas».

Don Ángel se detiene, revuelve su café en silencio. No tiene apuro. Se relaciona amablemente con el tiempo, sabe esperar. Hasta se podría decir que disfruta de las esperas, de ese tiempo necesario para la formación de procesos sólidos. Disfruta cuando espera, confiado en el fruto de su trabajo; el que hace falta para que un jugador-promesa culmine con el proceso de aprendizaje, de maduración. Que las semillas de rúcula que plantó al final del verano se conviertan por fin en una verde y lozana planta en otoño. Que el equipo pensado y diseñado vaya formando su personalidad...

Este punto pareció culminar una primera aproximación, particularmente interesante, al objetivo trazado. Una descripción plena de simpleza, pero suficientemente concreta, de una historia rica en facetas simpáticas. Un relato que reflejaba, por sobre todas las cosas, el carácter sencillo, humilde, si se quiere, de alguien cuya trayectoria puede pesar toneladas más que todo lo contado. Y que se había referido más a su entrañable entorno que a sí mismo. Los cafés establecieron el p de esta primera relación «personaje/periodista». Él apuró y disfrutó el suyo de a sorbos, entre los párrafos de su narración. El mío se enfrió.

«Lo espero la semana que viene, ¿le parece?». La pregunta de Don Ángel es una formalidad. Lo mismo que mi respuesta. El encuentro ya está pactado. La historia recién empieza.
Reseña cronológica de los clubes dirigidos
Don Angel Zof actuó por primera vez como director técnico de primera división de AFA el 13 de junio de 1965, al frente de Newell's, en un empate con Platense (1 a 1) en el Parque Independencia. Y la última vez que lo hizo fue el 1° de marzo de 2006, dirigiendo a Central en otra igualdad, pero frente a Argentinos Juniors (1 a 1), en el Gigante de Arroyíto. En primera división, Zof dirigió 909 partidos: 607 a Rosario Central, 97 a Newell's, 72 a Los Andes, 49 a Atlético Ledesma de Jujuy, 34 a Platense, 28 a Atlanta, y 22 a San Martín de Tucumán. Esta vasta experiencia reconoce una compleja trayectoria, que es conveniente describir cronológicamente, para interpretar mejor los interesantes reportajes alusivos que se reproducen más adelante. Revisémosla:
Newell's - Primera etapa (1965-67). Desde 1965 hasta fines de 1967, Zof reemplazó al Oso Gerónímo Díaz, quien renunció luego de haber ganado un clásico. Luego de algunas diferencias que tuvo con el presidente del club, dejó el cargo.
Los Andes - Primera etapa (1968). Un año después, fue contratado por Los Andes, reemplazando al brasileño Alejandro Galán, más conocido como Jím Lopes.
Newell's - Segunda etapa (1969). Durante el primer semestre de 1969, Zof tuvo otro paso por Newell's, pero este no fue fructífero, y ese mismo año renunció.
Los Andes – Segunda etapa (1969-1970) El 1º de junio de 1969, quince días después de haber dejado a Newell`s Zof dirigió nuevamente a los Andes consagrándolo campeón del Torneo Reclasificatorio de ese año ante Newells, y acompañandolo hastga mediados del Metropolitano de año siguiente.
Rosario Central – Primera etapa ( 1970-71) el debut de Zof como DT de Central se produjo luego de la renuncia de Enrique Omar Sívori, en junio de 1970, ganándole 2 a 1 a Huracán por el Metropolitano, en Rosario. De 42 partidos, ganó 19, empató 13 y perdió 10; y logró, por primera vez para un equipo del interior, el Subcampeonato en el Nacional de mayo de 1971, tras empatar2 – 2 con Vélez Sarsfield en Rosario, Zof le dejó su lugar Carlos Timoteo Guiguol.
Atlanta ( 1971). Antes de finalizar el Metropolitano de 1971, Don Ángel sustituyó a Victorio Spinetto en Atlanta, equipo al cual salvó del descenso y lo colocó cuatro en el Nacional del mismo año, perdiendo la clasificación para las semifinales contra Central.
Central – Segunda etapa ( 1972–73). En su segunda etapa en Central. Zof reemplazó a Ángel Amadeo Labruna lugo de que éste ganara el Campeonato Nacional de 1971, en junio de 1972, inagurando su actuación empatando 1-1 con Racing en Rosario, jugando en total 39 encuentros, de los que ganó 17, empato 11 y perdió otros 11 y culminándola perdiento 5-0 contra el Hucarán de Menotti en Rosario, en mayo de 1973.
Atlético Ledesma de Jujuy ( 1976-78) Zof clasificó a este equipo 3 veces, de las 5 que disputó, en los Torneos regionales del Nacional, con triunfos importantes sobre el Independiente de Pastoriza, el Argentino Juniors de Maradona; y el Newell`s de Yudica.
Rosario Central – Tercera etapa ( 1979). En el tercer regreso a su “segunda casa”, Zof sustituyó a Griguol, inaugurando la actuación de lo que ibga a ser “La Sinfonía de Don Ángel”, goleando 6-0 a Chacarita en Arroyito, y cerrandola en dieiembre de 1979, cuando, como local, Central fue eliminado por River de las Semifinales del Nacional. En esta etapa dirigió 37 partidos, de los cuales ganó 18, empató 11y perdió sólo 8, y fue reemplazado por Roberto Marcos Saporiti.
Rosario Central - Cuarta etapa (1980-82). Reemplazando a su propio sucesor, Saporítí, Zof comenzó empatando o-o con Quilmes en Rosario por el Metropolitano en junio de 1980. Luego, conquístó el primer título Canalla: el Nacional de ese año, frente al Racíng de Córdoba de Alfio Basile, jugando en total 134 partidos, de los cuales ganó 50, empató 45, y perdió 39, para ser reemplazado interinamente en enero de 1983, tras perder 3-1 contra Talleres en Córdoba, por José Aurelio Pascuttíni y Ricardo Palma; y luego, definitivamente, por Vicente Cayetano Rodríguez.
Platense (1983). En Platense, Zof sustituyó al técnico interino Luis María Atela durante el Nacional de 1983, ganando sus primeros 6 encuentros como local, pero siendo luego eliminado por Temperley. En el Metropolitano de ese año, su Platense venció a Boca luego de 12 años, y también al Ferro de Griguol.
Atlético Ledesma de Jujuy - Segunda etapa (1984). Zof clasificó a este equipo para el Nacional de 1984, pero no pudo superar la primera fase.
Rosario Central - Quinta etapa (1986-90). Reemplazando a Jorge Pedro Marchetta luego de ganar el ascenso a Primera División en 1985, Zof inició el Campeonato 86/87 empatando i-i con San Lorenzo en Buenos Aires, y finalizándolo como Campeón, concretando un hecho único en la historia del fútbol argentino: obtener sucesivamente los campeonatos del Ascenso y de la Primera División. Esta larga etapa comprendió 173 encuentros, de los que ganó 63, empató 67, y perdió 41, además de los dos disputados contra Newell's, que la AFA les dio por perdidos a ambos equipos; y culminó en diciembre de 1990, cuando Central cerró el Apertura perdiendo 1-0 con Ferro en Arroyito. En esa oportunidad, Zof fue reemplazado por Carlos Daniel Aimar.
Rosario Central - Sexta etapa (1991). Zof sucedió de nuevo a quien antes lo reemplazara, esta vez a Carlos Aimar, en abril de 1991. En el primer partido, Central derrotó 2-1 a San Lorenzo en Rosario por el Clausura 90/91. En este ciclo dirigió 30 partidos, de los que ganó 8, empató 14, y perdió 8, siendo reemplazado por Eduardo Solari luego de perder 3-1 con Deportivo Mandiyú, en diciembre de 1991.
San Martín de Tucumán (1992-93). Zof dirigió a este equipo recién ascendido al Apertura 1992, con buenos resultados de visitante frente a los «grandes»: empató con River y San Lorenzo, le ganó a Racing, y sólo perdió con Independiente. Además, su equipo protagonizó el histórico empate con el cual Boca salió Campeón del Metropolitano de 1981, después de 11 años sin logar el título. En el Clausura San Martín arrancó con 3 derrotas consecutivas, y Zof tuvo que dejar su cargo.
Rosario Central - Séptima etapa (1995-97). En esta nueva oportunidad, Zof reemplazó a Marchetta, perdiendo como visitante i-o su primer encuentro con Vélez por el Apertura 95/96. El 19 de diciembre de 1995, se consagró campeón de la Copa Conmebol, en una histórica final frente a Atlético Mineiro de Brasil, y obtuvo el primer título sudamericano para un equipo del interior del país. Esta etapa comprendió 69 partidos, de los que ganó 24, empató 25, y perdió 20. Se despidió derrotando 2-0 a Banfield en Arroyito, en junio de 1997, por el Torneo Clausura.
Rosario Central - Octava etapa (2004-05). Ya retirado del fútbol profesional, y trabajando en las divisiones inferiores como Director General del Fútbol de Rosario Central, Zof tuvo que volver a hacerse cargo del equipo. En agosto de 2004, asumió junto con Ariel Cuifaro Russo, reemplazando al uruguayo Víctor Pua, cosechando 30 puntos en el Apertura 2004, y 31 en el Clausura 2005. Esto permitió que el equipo logre la clasificación para disputar la Copa Sudamericana 2005 y la Copa Libertadores 2006.
Rosario Central - Novena etapa (2006). Ariel Cuifaro Russo se había hecho cargo del equipo durante el Apertura 2005; pero, luego de eliminar a Newell's de la Sudamericana, Central no hizo pie en el torneo local, y el técnico tuvo que renunciar en la 15a fecha. Zof dirigió en las últimas 4 fechas del Apertura 2005, en las 2 primeras de la Líbertadores 2006, y en las 7 primeras del Clausura 2006. Por fin, una noche, tras empatar 1-1 con Argentinos Juniors en Arroyito, Zof decidió dar un paso definitivo al costado.
Tras esta sucinta descripción, disfrutemos las remembranzas de Don Ángel, a través de reportajes referidos a todas estas actuaciones suyas como entrenador.

Fuente: Extraído del Libro “Angel Canalla-Autobiografía de Don Ángel Zof” Editorial Homo Sapiens. Año 2013