Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

Vistas de página en total

viernes, 11 de mayo de 2012

PRIMERA SALA CINEMATOGRÁFICA


Por Federico Dunger


En diciembre de 1898, solo un año después de que los hermanos Lumiere encendieran la primera luz del llamado séptimo arte, los ciudadanos de Rosario podían disfrutar de las primeras "vistas" que se empezaron a proyectar en un salón ubicado en Rioja 1151 (entre Mitre y Sarmiento). El lugar, como no podía ser de otra manera, se llamaba "Cinematógrafo Lumiere" y resultó ser el primer local de Sudamérica en realizar proyecciones. Pero la noche del sábado 15 abril de 1905, un grupo de privilegiados espectadores, fueron testigos de la primera proyección cinematográfica calificada como largometraje, en un local que resultaría ser la pionera de las salas de cines de la ciudad. El histórico hecho fue en calle Santa Fe 1206 (casi Mitre, entre ésta y Entre Ríos) y comenzó a funcionar con el nombre de "Salón Biógrafo".
El film proyectado fue "La pasión de Cristo" ("La Passion de Notre-Seigneur Jésus Christ" de Ferdinand Zecca) la cual duró la "eternidad" de 44 minutos. Antes de este evento, Rosario ya proyectaba "vistas", especialmente en lugares abiertos como la plaza 25 de Mayo, la flamante montañita del Parque Independencia, la Plaza López de avenida Pellegrini y Laprida o también en lugares más alejados como en pueblo Alberdi

Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia y Región. Fascículo N• 100 de Setiembre  de 1911

jueves, 10 de mayo de 2012

"NUEVAS ESTAMPAS" DEL PASADO ROSARINO


Por Federico Dunger

La Casa de Urquiza
Aunque no está demostrado con certeza, se estima que la vieja casona que hoy todavía sigue de pie en avenida Alberdi entre Génova y José Ingenieros, mano Este, fue mandada a construir por el General Urquiza. Según cuentan algunos.
el 25 de Diciembre de 1851 y el encuentro se produjo en la esquina de San Luis y Juan M. de Rosas, la misma que hasta hace poco se denominaba con ese histórico día) pasó por esta propiedad de Alberdi dejando su cuadrilla de caballos. Con estilo ibérico, esta casona fue modificada en la década del 30, y en los últimos años hubo un restauran­te, una casa de comidas y hasta un local bailable.
De confirmase no sólo estaríamos ante un lugar de importancia histórica, sino que sería una de las más viejas edificaciones de la ciudad.

Una inauguración no muy exitosa
Conocido es que el rosarino tuvo la oportunidad de vivir durante los primeros años de la década de 1870, de un espectáculo por demás desagradable para la gran mayoría, tanto hoy como antes: las Corridas de Toros. Este "Coliseo Taurino", como se lo denominó, tuvo su inauguración oficial el 2 de febrero de 1872. En ese caluroso viernes asistieron más de 4000 personas al estadio ubicado en la esquina NE de Dorrego y Córdoba. La mala organización de los responsables del evento, permitió la entrada a la arena de un entusiasta público, en su mayoría de condición humilde, que, amparados por una terrible borrachera, intentaban ser una suerte de improvisados toreros provocando serios destrozos ante la ecuanimidad de los vigiladores. Las gradas en las cuales daba la sombra, estaban dispuestas para la élite del ciudadano rosarino, pero fueron invadidas por esta "gentuza" invitando al rosarino "de bien" a retirarse presurosos del estadio. De más está decir que este evento fue alimento para toda la oposición que dirimió toda clase de conceptos a favor del cierre definitivo de este tipo de espectáculo

Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia y Región. Fascículo N• 100 de Setiembre  de 1911

miércoles, 9 de mayo de 2012

LAS CANCHAS DEL CLUB ARGENTINO


El actual club Argentino tuvo a lo largo de su rica historia tres estadios ubicados en distintos barrios de la ciudad de Rosario, a continuación haremos un repaso de cada de uno de ellos.
 
Por Leonardo Volpe (*i),
Cristian Volpe (*2) y Soccorso Volpe (*3)


La primera en Refinería

El primer campo de deportes del entonces Embarcaderos Córdoba y Rosario (luego Nacional y hoy Argentino) se ubicó en el barrio Refinería, más exactamente en las intersecciones del bulevar Avellaneda y Gorriti. En ese reducto comenzó de gran manera su participación en el certamen de primera división de la Federación Rosarina de Football, al golear el domingo 11 de mayo de 1913 a Brown de Santa Fe por 3 a 0, con tantos de Manuel Antuña, Callegaris en contra y Ennis Hayes. La histórica formación salaíta que jugó su primer partido oficial en un campeonato rosarino fue con Dionisio Flores; Ernesto Marconi y Eugenio Bonmargini; Bautista Trossero, Victorino Revilla y Juan Aragüez; Antonio Olmos, Julio Conde, Juan Molina Manuel Antuña y Ennis Hayes. Luego de la disolución de la Federación, en 1914 Embarcaderos se afilió a la Liga Rosarina de Football, donde actuó como local en ese field, en el cual se mantuvo hasta mediados de la década del 20, cuando se mudó hacia otra zona de la urbe rosarina.
La cancha del barrio Industrial
Posteriormente el club Nacional (denominación que adquirió en 1915y Cambió en 1935 por su actual nombre de Argentino) se trasladó entre las calles Gorriti e Iguazú, en pleno barrio Industrial. En un principio la cancha poseía una modesta casilla de madera, un alambrado, donde se colocaban lonas para evitar que se vean los partidos desde afuera y unos pocos tablones, que se asemejaban a una tribuna. Luego el reducto contaba con una humilde tribuna construida en uno de sus laterales, más tarde se amplió la capacidad del estadio y se levantó una grada de tablones de madera en el lateral opuesto a la tribuna que ya se encontraba. Asimismo, es importante remarcar que por algunos años fue vecino del club Tiro Federal, que tuvo su cancha en el terreno lindero a la del salaíto.
Allí permaneció hasta el año 1943, cuando el club decidió inscribirse en la Asociación del Fútbol Argentino, como ya lo habían hecho Newell's, Rosario Central y Central Córdoba. Pero la afiliación no le fue aceptada, puesto que el estadio con que contaba no reunía las condiciones adecuadas que requería la A.F.A. Por tal motivo era necesario efectuar nuevas remodelaciones en su vieja cancha de barrio Industrial. La comisión directiva quiso comprar un lote lindero donde se encontraba una casa para poder construir otra tribuna. El dueño del inmueble, que cuentan era el lechero del barrio, se negó a vender su vivienda, por lo tanto el salaíto tuvo que buscar otro lugar para erigir su estadio.

El Olaeta

Fue así que en 1944 se asentó en el denominado barrio Sarmiento, gracias al aporte de José Martín Olaeta, presidente del club por ese entonces, que compró un terreno en Roma (actualmente Víctor Mercante) y avenida Sorrento. Allí con esfuerzo y dedicación se construyó el estadio que ahora lleva el nombre de quien fuera el propulsor para que la obra se pueda llevar a cabo. Años más tarde la familia de Olaeta cedió al club los terrenos que eran de su propiedad.

Debut en barrio Sarmiento

El primer partido oficial que disputó en su nueva cancha se produjo el miércoles 15 de abril de 1944 ante All Boys, con quien igualó 2 a 2 por el campeonato de la Segunda División de Ascenso. Previamente al encuentro se efectuó la breve ceremonia e inauguración del nuevo reducto, en la cual se intercambian flores entre los capitanes de ambos conjuntos, asimismo ;   dirigentes del tipo de Floresta le regaron una planta recordatoria a pares rosarinos. puntapié inicial la confrontación estuvo a cargo de presidente honorario de la entidad salaíta, José Martín Olaeta. Tras un clima cordialidad comenzó el partido, que contrariamente a lo que se esperaba, fue jugado con suma brusquedad por sus protagonistas. Tan es así que producto de las reiteradas infracciones tuvo que dejar el campo de juego en el segundo tiempo el futbolista local Dioses. En los primeros minutos del encuentro, Argentino tomó la iniciativa del juego, señalando el primer tanto por intermedio de Atilio Trinchieri. Luego a pesar de las varias chances que tuvo el cuadro anfitrión para estirar su ventaja, la visita llegó a la igualdad mediante un gol de tiro libre anotado por Campos. Sin embargo, los dueños de casa lograron reponerse y convirtieron una nueva conquista, gracias a un remate de Mario Casagrande, que quebró la resistencia del guardameta porteño. En el complemento el delantero Rodríguez de All Boys aprovechó una salida en falso del jugador se encontraba en posición adelantada, que el arbitro no observó, dando por válido el tanto. Una total injusticia, puesto que Argentino había desplegado un mejor fútbol que su oponente y además dispuso de más ocasiones para poder quedarse con el triunfo. Más allá del resultado, que fue anecdótico, desde ese día Argentino encontró su lugar en la ciudad de Rosario, puesto que se quedó allí para siempre.
Hoy el estadio José Martín Olaeta cuenta con una capacidad para albergar doce mil espectadores y es motivo de orgullo para todos los hinchas salaítos.
 
Marcha de Argentino

Salud, viejo Embarcadero
Fuiste luego Nacional
actualmente mi Argentino,
pero siempre Salaíto
del principio hasta al final.

La tribuna que te alienta
día a día sin cesar
en espera de tu ascenso
¡Vamos viejo Nacional!
No te quedes que ganamos
Salaíto hasta al final,
te acompaña permanente
el aliento de tu hinchada
que no olvida
el valor de tu historial.

Te expresamos con anhelo
esta marcha que cantamos
con sinceros sentimientos
se haga carne entre la gente
de nuestro Barrio Sarmiento
Vamos, vamos Salaíto
vamos, vamos a ganar
Por el viejo Embarcadero,
Argentino y Nacional
Y en la buenas y en las malas
Salaíto, Salaíto hasta el final.

Bibliografía:
“Puntapié Penal “ ( Juan Dellacasa-h- 1938).
“Anales del Fútbol Rosarino”( Cipriano Roldán – 1959)
Diario  ”La Capital” del 12 de Mayo de 1913 y del 16 de abril de 1944.

(*1) Periodista deportivo (*2) Diseñador gráfico (*3) Licenciado en antropología

Consultas en Internet:
leovolpe81@yahoo. conuar
Espacio dedicado a la Historia del Fútbol Rosarino:
http://histofutbolrosarino.blogspot.com

Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia y Región. Fascículo N• 100 de Setiembre  de 1911

martes, 8 de mayo de 2012

CENTRAL CÓRDOBA: UN CLUB QUE NO TIENE “CONTRA”

Retrocedamos un poco en el tiempo para ubicarnos en la zona sur de la ciudad, más precisamente en el barrio de Tablada, allá por 1904. La vieja estación ferroviaria de la línea Córdoba y Rosario estaba rodeada por viviendas humildes de gente muy modesta, que a fuerza de trabajo y sacrificio iba dando lentamente su propia fisonomía a ese suburbio rosarino. Las precarias casitas se iban levantando dificultosamente y grandes espacios vacíos circundaban la imponente estación, que aún hoy conserva su encanto si se la mira con ojos atentos.
En uno de esos terrenos aparecieron un día plantados cuatro palos en forma de sendos arcos sin travesaño, y eso fue suficiente para que la pasión futbolera de los muchachos de Tablada se concentrara en el lugar. El "viejo" Carman -afirma Roldan- fue el propulsor incansable que núcleo voluntades en gente allegada a la empresa ferroviaria, decidiéndose finalmente la creación de un club con "todas las de la ley". El acta 1 data del 6 de setiembre de 1906, recibiendo la institución el británico nombre de "The Córdoba and Rosario Railway Athlelic Club castellanizado en el habla popular por el "Córdoba y Rosario" con que se lo conoció hasta/l914; para esta última fecha cambio su denominación para adquirir la definitiva de Central Córdoba.
Central Córdoba, además de sus propios hinchas, es el "cuadro de la ciudad". Todo simpatizante de fútbol -cualquiera sea su divisa- se interesa por la suerte charrúa y "hace fuerza" para verlo ganador. Sus mejores campañas en los torneos del ascenso de la AFA se vieron siempre enmarcadas por su numerosa y seguidora hinchada "propia", engrosada notablemente por el resto de la ciudad, sin distinción de banderías.
Es probable que ese consenso generalizado que reciben los charrúas haya operado con el tiempo como mecanismo inconsciente del hincha de fútbol de la ciudad, acostumbrado al deleite de los grandes jugadores nacidos en esta urbe. Central Córdoba fue una usina proveedora de cracks que terminaron de plasmar sus notables condiciones en los dos clubes más importantes de la ciudad. Con la lujosa excepción de Gabino Sosa, los nombres de Vicente de la Mata, Waldino Dante Álvarez, Indalecio López, Ricardo Ráccaro y tantos más pasearon su fútbol de excelsa calidad -tras sus comienzos charrúas- en las otras instituciones rosarinas antes de trascender en el concierto futbolístico nacional.

Esa tradición de favorable consenso se ha continuado con el correr de los tiempos y llegar a nuestros días, en que la ciudad entera hace fuerza para verlo a central Córdoba en una posición mucho más airosa que la que ostenta en la actualidad, luchando en la: mediocridad de torneos sabatinos sin alicientes y de escaso nivel futbolístico. Pero el publico rosarino sigue siendo fiel al sentimiento de simpatía que despierta la casaca charrúa, igual que en 1973, cuando al influjo del talento de Cariovich, la potencia goleadora de Oscar Fachetti y el despliegue inteligente de Mainonis, logró el ascenso a Primera B, en una campaña excepcional. O como cuando, más atrás en el tiempo, la ciudad vibró de emoción tras el histórico triunfo de Central Córdoba en cancha de Quilmes que posibilitó su más grande halago: el ascenso a primera división.

Aquella tarde de fines de octubre de 1956, Rosario se vistió de azul para recibir a Palmintieri, Alvarez, Riboiro, Valenti, Villagra, Chan, Schubert, Fruttero, Leonetti, Ráccaro, Indale­cio López, Cechini. Federico, Delogú Bertral y otros que se escapan a la memoria, coronados en una , Jornada inolvidable. Recuerda el cronista (todavía hincha sin pretensiones de periodista), la impresionante recepción brindada a los campeones en Rosario Norte. Banderas de Central, Argentino, Tiro etc., flameaban junto a la de Tablada; un desfile monumental se armó espontáneamente desde la vieja estación ferroviaria hasta la sede de la avenida San Martín; en medio de tanto jolgorio, de semejante alegría, un morocho sesentón brillantes ojos negros y penetrante mirada, lloraba dignamente ante tamaña demostración.



Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia de aquí a la vuelta  Fascículo N• 9 de Enero de 1991 . Autor Andrés Bossio

lunes, 7 de mayo de 2012

CHARRUAS Y SALAITOS


Ya contamos en un trabajo anterior para esta colección los orígenes, motivos y explicaciones diversos que derivaron en el mote de "canallas" para Rosario Central y "leprosos" para Newell’s Old Boys. Corresponde ahora bucear en la memoria de la historia menuda de la ciudad para acercarnos a una explicación que nos lleve a determinar por qué jugadores y aficionados de Central Córdoba se vanaglorían de ser "charrúas", y cual es el motivo para futbolista e hinchas de Argentino reivindiquen para  sí el original apodo de "salaítos".

La primera versión relacionada con el mote de "charrúas" es, a juicio del cronista, bastante endeble. Alguna vez se contó que don José González Castillo, dramaturgo de gran vuelo, padre de Cátulo Castillo y autor de tangos famosos (Organito de la tarde, Griseta, Sobre el pucho, El aguacero, Silbando, etc.), viendo jugar a Central Córdoba se impresionó por la forma implacable de su ataque y expresó en voz alta que ese equipo atacaba “ como un malón charrúa” La versión  es un creíble porque González Castillo, si bien nacido en Rosario, se crío en Salta, vivió de pequeño  en Chile para radicarse  posteriormente en Buenos Aires, donde murió en 1937. Es poco probable que el autor de "Los dientes del perro" haya sido asiduo concurrente a los partidos de Central Córdoba, porque en esa época no eran frecuente las salidas del equipo de esta ciudad; por lo demás, ese estilo depurado y sutil inconfundible del fútbol rosarino  -que mucho tiene que ver con la fineza de Gabino Sosa en el trato con la pelota-tuvo en Central Córdoba a un exponente cabal, de donde no se explica cómo un amante del deporte pudo asociar aquel estilo, de pura belleza estética, con e! matón de ia indiada y su carga de furor desenfrenado, carente de armonía.
Adherimos, entonces, a la segunda versión, recogida entre otros por Ci­priano Roldan, en sus inolvidables comentarios del diario "La Tribuna". Afirma que allá por 1911, los hermanos Claro Arturo Charras y Juan Charras eran el alma y nervio de Central Córdoba. El primero de ellos pole­mizó duramente en una reunión de la Liga con Alejandro Berrutti, hombre de fútbol y crítico teatral de la época, de pluma muy ágil, a veces irónica, a veces corrosiva. Berrutti salió malparado de su disputa verbal con Claro Arturo, publicando al día siguiente un brulote en el periódico "La Nota", donde hacía crítica teatral y asoció el apellido de sus "ofensores" con los bravos indígenas que supieron reinar en las orillas del río Bermejo, en el noreste argentino, y con el simple agregado de la letra "u" redondeó lo que seguramente supuso una ingeniosa respuesta a la discusión perdida la noche anterior. No sabía que estaba dejando para la historia un sello de distinción que identifica al hincha de Central Córdoba, que alardea orgulloso al grito de "Charrúas corazón. . !!!".

Más sencillo y nunca discutido, es el origen del apodo de "salaítos" con el que se identifica a Argentino. La tradición cuenta que en la vieja cancha de Embarcaderos -uno de los nombres que precedieron al actual, un vendedor ambulante aparecía los días de partido con su canasta repleta de lupines o altramuces. La clientela estaba asegurada porque en el barrio había gran mayoría de pobladores de origen español quienes difícilmente permanecieran indiferentes al grito del ignoto vendedor: "Lupines. . Lupines.. salaítos los tengo.. salaítos.." Y "salaíto" fue, en principio, el nombre que le dieron al vendedor, luego extensivo a todo el barrio, más tarde identificado con mayor precisión con los hinchas del humilde cuadro, que saboreaban los ricos lupines mientras aguardaban un gol...

Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia de aquí a la vuelta  Fascículo N• 9 de Enero de 1991 Autor: Andrés Bossio

jueves, 3 de mayo de 2012

HISTORIA DEL DEPORTE Y LA PASIÓN ROSARINA - LOS EQUIPOS PIONEROS DEL FÚTBOL


Por Leonardo Volpe, Cristian Volpe y Soccorso Volpe

ARGENTINO

Todo comenzó el 15 de enero de 1912, en el barrio Refinería (hoy Malvinas Argentinas). Allí un grupo de empleados ferroviarios, constituyeron un equipo de fútbol, que participó en una liga independiente. Con posterioridad decidieron darle forma de institución, al conjunto que habían creado, por tal motivo, el 6 de mayo, se realizó una asamblea en la casa de Juan Romero, vecino de la zona, en la que asistieron alrededor de diez personas, entre ellas Zenón Cabral, que fue elegido primer presidente, Miguel Antuña, Julio Conde, Manuel Romero, A. Delpino y Román Caballero. En dicha reunión se resolvió formalizar al Club Atlético 1o de Mayo. Asimismo se estableció un acta de fundación, con una comisión directiva, que conjuntamente con los presentes, la integraron: Adolfo Moncamps, A. Olmos, Jesús Antuña y J. Aragüez, entre otros. Más tarde debido a que ya existía en la zona, un club con el mismo nombre, la entidad pasó a llamarse Embarcaderos Córdoba y Rosario, tomando la denominación de la estación de ferrocarril de donde eran la mayoría de sus fundadores. Gracias al aporte de destacadas personalidades de la ciudad, como por ejemplo el Dr. Lisandro de la Torre, el club instaló su sede en la calle Junín, entre Falucho y Rawson, mientras que la primera cancha se situó en bulevar Avellaneda y Gorriti. Ya establecido en un campo de deportes, en 1913, se afilió a la Federación Rosarina de Foot ball, un organismo que se desprendió de la Liga Rosarina, a causa de una fuerte discrepancia, con la misma en 1912. En ese torneo debutó el 11 de mayo, ante Brown de Santa Fe, al cual venció por 3 a 0. Alienando esa tarde a: Dionisio Flores; Ernesto Marconi y Eugenio Bonmargini; Bautista Trossero, Victorino Revilla y Juan Aragüez; Antonio Olmos, Julio Conde, Juan Molina, Manuel Antuña y Ennis Hayes (hermano de Harry, histórico futbolista de Rosario Central).
Solo un año duró en la Federación, ya que ésta se disolvió, por tal razón se incorporó a la Liga
Rosarina de Fútbol, en donde intervino en primera división de 1914 a 1930. Luego fue uno de los fundadores de la Asociación Rosarina de Fútbol, que se instauró en 1931. Actuó en la máxima categoría, disputando el Torneo Gobernador Molinas, en forma consecutiva hasta la temporada 2007, cuando descendió a Primera B.
LOS SALAÍTOS

El apodo que ostenta hoy en día Argentino es bastante particular y distintivo, ya que ningún otro equipo tiene el mismo sobrenombre. Pero para saber el porqué de ese seudónimo, hay que remontarse a los primeros años de existencia del club, más precisamente a la vieja cancha de Embarcaderos, donde un vendedor ambulante de origen español, llamado José Pernía, pregonaba los lupines que vendía, gritando: "¡A los Altramuces! ¡Salaítos, salaítos los tengo! Luego una tarde cuando se disputaba un decisivo encuentro con la cancha abarrotada de público, al producirse un gol, la señora Isabel, esposa del mercader ibérico, vociferó: "vivan Los Salaítos y dulces". Fue así que estos dos inmigrantes, oriundos de Cádiz, que se radicaron en Rosario, junto a sus hijos, bautizaron con ese mote a la institución de zona norte, el cual ha sido motivo de orgullo para hinchas y jugadores, durante toda su historia y lo sigue siendo en la actualidad.
NACIONAL

Después de disputar como Embarcaderos, el certamen de 1914, en el que se ubicó octavo, en 1915 cambió su denominación por la de Club Atlético Nacional, volviendo a situarse en la misma colocación que en el torneo anterior. Tuvo algunas actuaciones destacadas, una muestra de ello fueron las victorias que obtuvo ante Provincial y Central Córdoba, a los que venció por 8 a 1 y 3 a 0, respectivamente. En contraposición a esos excelentes partidos, cayó estrepi­tosamente, en condición de local ante Rosario Central por 11 a 0. En los campeonatos subsiguientes no sobresalió demasiado en sus campañas, hasta 1922, donde tuvo una gran performance, al ubicarse segundo con 25 unidades, detrás de Newell's, que sumó 29. Posteriormente continuó por la buena senda y en el torneo de 1923, fue nuevamente protagonista. Tras disputar 28 cotejos, se posicionó tercero, cosechando 37 puntos, producto de quince triunfos y siete empates, siendo superado solamente por canallas y leprosos. En 1928, estuvo muy cerca de poder consagrarse campeón rosarino, ya que luchó junto con rojinegros y auriazules (a los que derrotó por 2 a1,de local) los primeros puestos, finalmente quedó tercero a dos puntos de la gloria. Obtuvo 28 unidades, luego de jugar veinte encuentros, de los cuales ganó trece, igualó dos y perdió cinco.
Algunos triunfos que logró fueron categóricos, los más resonantes fueron ante Alberdi New Boys, por 8 a 1, contra Atlantic Sportsmen, por 5 a 1 y Central Córdoba por 4 a 2.

Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia  Fascículo N• 63 de  de 1911

miércoles, 2 de mayo de 2012

CLUB ARGENTINO

A comienzos de 1912 nace otra institución que, tras alternativas muy diversas, sigue ocupando un lugar preponderante en la actualidad. Se trata del Club Atlético Argentino,  animador permanente de los campeonatos locales y de los torneos de ascenso de la AFA El acta de fundación señala que el 6 de mayo de 1912, en el barrio Refinería, alumbra a la vida el Club Atlético 1 - de Mayo, que designa pre­sidente a don Zenón Cabral. Inmediatamente reciben las quejas de una entidad que bajo el mismo nombre venía luchando por progresar, por lo que el cambio de se hace un imperativo; de inmediato surge la alternativa: se llamaría Club Atlético Embarcaderos Córdoba y Rosario, en atención a que la mayoría de sus integrantes eran miembros de esa empresa. Con los años, cuando la misma dejó de operar, se llamó Nacional: más tarde, recibió su último y definitivo bautismo: Club Atlético Argentino

 Fuente: extraído de la revista “Rosario, su Historia de aquí a la vuelta  Fascículo N• 9 de Enero de 1991 Autor: Andrés Bossio