Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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miércoles, 10 de abril de 2019

Una ciudad. en transición ; crisis (1930-1943)



SANDRA R. FERNÁNDEZ 

MARISA ARMIDA * 


"Sólo en una película podrían desplegarse todas las trampas topográficas en las que cae el novicio en todo su apasionante recorrido: la gran ciudad se le resiste, se enmascara, huye, teje enredos, seduce, hasta el agotamiento de vagar perdido por sus círculos ... Pero finamente triunfan los pianos y los mapas: a la noche, en la cama, la fantasía hace malabarismos con edificios, parques y calles 

WALTER BENJAMIN, Cuadros de un pensamiento. 




*Autora del apartado "La política Rosarina.” 




Durante los años treinta la ciudad cambió su figura y su imagen. Conservó de los años anteriores su impronta de ciudad fenicia, su postura de urbe construida sobre la base de su propio esfuerzo, sin tradición pero con futuro. Matizó su población aluvión si con más rostros, prolongó la percepción de su estado constante de mudanza, de cambio, de paso. En ese cambio incorporó a su paisaje las chimeneas de la industria, las gentes de otras provincias argentinas, se extendió en el espacio, rediseñó su plano, estiró sus calles, se miró hacia adentro para mostrarse hacia afuera, consciente de su modernidad transformista cosmopolita y trabajadora. 

La ciudad cambió en el tiempo, en el tiempo particular de los años que van de 1930 a 1943, período habitualmente considerado como la caída de un modelo económico acompañado por un quiebre político que habilitaba el retorno de la presencia conservadora en el poder y el gobierno. Pero el tiempo social de Rosario en esos trece años, tuvo su particular cadencia, orquestada en las incas de continuidad de la vida cotidiana, y en las pequeñas y grandes inflexiones en las historias de vida de sus habitantes. En la comprensión de esos cambios, en la red de las persistencias y vivencias, la historia rosarina se reconoce y se encuentra. 

La década del treinta marcó a la ciudad desde distintos ángulos. Por un lado la crisis iniciada en el veintinueve significó una ruptura del modelo económico implementado en el orden general del cual Rosario, dada su condición de eje regional y puerto era un paradigma, Por otro la llegada al poder de un gobierno de facto en septiembre de 1930. representó una serie de intervenciones a la política provincial y municipal de hombres directamente relacionados con el régimen conservador que dejaron una impronta muy fuerte en la cultura política ciudadana. 

Si la primera situación condicionó fuertemente la vida económica de la ciudad financiera, con altos indices de desocupación: la segunda instrumento una política del orden evidenciada en la represión de los grupos políticos, disidentes y de los activos núcleos, sindicales organizados para la resistencia. Pero además, los hombres del treinta rosarino, no pudieron prescindir de una realidad que los envolvía y los condicionaba: la crisis irrecuperable de la relación entre estado y sociedad tal como había sido planteada por el liberalismo. En este contexto, las temática político-ideologicas que circulaban en el orden nacional e internacional eran percibidas y readaptadas por la clase política rosarina que intentaba explicar y resolver cuestiones locales a la luz de aquellas. 

La realidad política local era sumamente compleja no sólo debido a la impronta de los gobiernos nacionales, sino por la presencia de partidos provinciales de mucha importancia como la Democracia Progresista, y las diletancias de las distintas facciones del radicalismo, divididos entre los grupos que iban a apoyar la candidatura de Agustín P. Justo, y los radicales alvearistas que optaron por diferenciarse no participando en los comicios ni tampoco en la actividad política provincial. 

La ciudad y su área de influencia contaba desde fines del siglo XIX con un número importante de fábricas y talleres, pero fue durante las primeras décadas del veinte cuando se instalaron industrias demás envergadura. Tales firmas que iban desde industrias frigoríficas, hasta cerámicas, textiles o químicas representaron, más allá de las serias dificultades que generó el impacto del crack del 29, para la economía argentina, un valor agregado al estímulo dado a la industrialización por el Estado nacional desde mediados de la década del treinta. 

En este sentido la postura industrialista permitió que dentro de la órbita de la ciudad se profundizaran, durante esta década, estrategias de radicación alimentada desde el Estado nacional. A pesar de que el fenómeno recién adquirirá contundencia durante los años cuarenta, tanto los establecimientos instalados en décadas anteriores corno los iniciales emprendimientos de los años posteriores a 1934 y 1935, se constituyeron en una fuente de demanda de - mano de obra tanto calificada como no calificada dinamizando el mercado de trabajo rosarino. De este modo no sólo los servicios, la actividad portuaria o ferroviaria aparecían como concentradores de mano de obra, sino que viejas y nueva industrias y talleres mejoraban sus condiciones de producción incorporando más personal y ampliado la oferta de productos tanto hacia el publico consumidor como abriendo nuevas ramas de trabajo.  

Pero en la nueva vitalidad de la actividad económica y considerando que la tasa desocupación había descendido considerablemente los salarios no recuperaron sus niveles históricos. Sumado a: esto ultimo, el deterioro de las condiciones de trabajo desató protestas y huelgas de distinto envergadura. 

El clima de lucha y acción sindical se intensificó a partir de 1935, y la actuación de los militantes obreros fue ahogada por políticas gubernamentales llamadas a bailar las voces disidentes y de denuncia, a partir no. sólo de actos directos de represión, sino apelando también a la esfera normativa con la promulgación de las leyes nacionales y provinciales y provinciales tendientes a reducir y detener las prácticas y manifestaciones partidarias y gremiales. 

La oferta por parte de las empresas de nuevos puestos de trabajo estimuló otro proceso:la migración interna hacia la ciudad Este fenómeno que existía desde hacia mas de cien años en la ciudad con distinto grados de intensidad, se reeditó durante la década del treinta. En este período (1930-43) Rosario era, mas que un punto de destino un área regular de paso. Pero el tránsito de población distaba de ser esporádico o menor, y llegaba a constituir toda una demostración de traslado de personas desde provincias como Santiago del Estero, Corrientes, Entre Ríos, Córdoba y. Chaco, con radicación espacial de tiempo corto. Pero si algunas tornaron simplemente como punto de tránsito hacia Buenos Aires, otros definitivamente,hicieron de Rosario su hogar. 

Al calor de estas transformaciones sociales y económica, la ciudad también cambió su fisonomía, especialmente la de sus barrios. Los loteas en áreas de quintas y fines de semana había empezado a comienzos del siglo XX, estimulados por el. - crédito barato y por la implementación de medios. de transporte que aseguraban el traslado de la población hacia sus lugares de trabajo. El proceso tenía su origen la reinvención, por parte de la burguesía rosarina, en bienes inmuebles corno forma de acumulación segura y entable a mediano y largo plazo. 

Esta dinámica se mantuvo en el tiempo incorporado, durante las décadas del veinte y del treinta, subloteos de las zonas va incorporadas y además nuevas áreas expandiendo la planta urbana. Este tipo de urbanizaciones no se bailaban contenidas en un diseño urbano integral. por- lo que en muchos casos las arbitrariedades que trajo aparejado este proceso generá problemas de di-tinta índole y de diverso grado de complejidad en torno a la organización de la infraestructura de provisión de servicios. Por otro lado este desarrollo demandó un tipo de construcción edilicia (vivienda obrera y de sectores. medios) que permitió la emergencia de “ nuevos operadores” ( arquitectos, ingenieros, técnicos constructores) que intervinieron directamente en el perfil de urbanístico de estos nuevos barrios. 


Otros de los elementos más característicos del período, fueron los mecanismos puestos de manifiesto para la construcción de identidades barriales, que parecían corno el producto de las distintas transformaciones sociales, económicas y políticas puestas en tensión durante la década del treinta. 

Definitivamente las respuestas al autoritarismo de estos años para una sociedad como la rosarina —realidad compartida por otras ciudades argentinas-, fue la búsqueda por parte de esta misma sociedad de soluciones alternativas para la acción comunitaria y participación. Si bien es cierto que en las dos décadas anteriores se habían instalado centros y bibliotecas en barrios y áreas-urbanas va reconocidas como barrios obreros, la difusión de estas prácticas comunitarias es un rasgo distintivo de la década del treinta, Los clubes, las bibliotecas populares,las vecinales se iban a levantar progresiva y sistemáticamente en distintos barrios de la dudad; con objetivos disímiles que iban de lo deportivo a lo político pasando por lo educativo y la simple sociabilidad, pero con la particularidad da la autogestión y participación social. 

Es esta sociabilidad barrial que se inicia en los años treinta, la que se va a incorporar más adelante como una forma romántica dentro del imaginario populista del peronismo. Tanto desde su veta deportiva, que fue sistemáticamente aprovechada por el gobierno como cambien por la-sencilla - identificación del trabajador y su familia con el barrio, y de manera lineal y directa con “ el pueblo” peronista 

Fuente: Historia de Rosario Juan Alvarez



martes, 9 de abril de 2019

El "himno canalla": la Marcha de Rosario Central




Por Jorge Brisaboa 


8 de mayo de 1945. El. mundo festeja "el día de la victoria". 

Se ha destruido al Tercer Reich, ha caído Berlín en manos de los aliados. Se supone que Hitler se ha suicidado y Mussolini es ejecutado. Pero Japón aún resiste. 

En el país se afianza entre la clase trabajadora el liderazgo del coronel Juan Perón. En Rosario pasan al Estado los elevadores y dependencias portuarias, como corolario del reintegro del puerto al patrimonio nacional. 

El fútbol es cada vez más popular. 

Laerte Carroli, un músico habitué en animar veladas con su orquesta en los salones, teatros y radios de Rosario, está a punto de producir la grabación de la Marcha de Rosario Central, ya aprobada por la comisión directiva. 

"Un día estaba esperando el tranvía en calle Mitre y empecé a armar unas estrofas, y las palabras fueron saliendo solas" le contaría veinticinco años después a uno, puesto a colaborar en el diario "Crónica" de Rosario. 


Te aplaude y te saluda jubilosa 

la hinchada deportiva que te admira.. 

Campeón de cien jornadas victoriosas 

valiente triunfador que orgullo inspira. 

El símbolo auriazul de tu divisa 

se enciende y resplandece como el sol 

cada vez que la cancha se electriza 

al estallar de la victoria al gol... 

Con su violín "corneta", el primero que se incorporó a la música de la ciudad, el maestro Laerte Carroli entusiasmaba al público. Pero la pasión que ponía sobre el escenario se trasladaba totalmente a las discusiones futboleras en el café "Madrid" de Rioja y Mitre, a pocos metros de la secretaría del club. En ese territorio "canalla" las estrofas le siguieron brotando... 

..Rosario Central, forjador de campeones. 

Con Rosario central, vibran los corazones. 

Corazones rosarinos que te aclaman 

y que tus glorias de entusiasmo inflaman. 

Otro gol de central rubrica la victoria 

y laurel triunfal reverdece en su historia 

esa historia jalonada de coraje 

de hazañas sin par, 

la gloria eterna de Rosario central... 


La idea del maestro era que la marcha fiera grabada por la orquesta de Héctor Lagna Fietta, que solía animar los bailables en el Hotel Savoy. Mientras, hacía los últimos ajustes a la letra y a la música. 

.Honrosos paladines del deporte 

atletas invencibles en la lid 

impávidos luchad sin que os importe 

la talla del rival fuerte y viril. 

Que nunca empalidezcan tus blasones 

que siempre brille el símbolo triunfal 

Arriba pues, campeones de campeones, 

para gloria del fútbol nacional... 

El 15 de mayo de 1945, catorce músicos y un cantor dirigidos por Lagna Fietta grabaron la marcha en los estudios Odeón de Buenos Aires. Durante más de cuatro horas se editaron diecisiete matrices hasta que se logró el okey del sonidista. 

El club corrió con los gastos tras la gestión de Carroli con el presidente Roberto Monserrat. Veinte días después los discos llegaron a Rosario y comenzó la difusión: con los años terminaría siendo el "himno canalla". 

Por más de cuarenta años esa grabación pasaría de generación en generación. Nunca imaginaría Laerte Carroli que un sobrino suyo, Enrique "Quique" Llopis, cantor popular de reconocimiento internacional, produciría la segunda grabación acompañado en el piano por el maestro Jorge Cánepa. 

Ese alio 1945, en lo futbolístico, sería irregular. Central ganaba partidos difíciles —a Boca le hizo perder el campeonato al vencerlo 2 a O y posibilitó que River lograra el título— y perdía fáciles. Tenía buenos jugadores (Bravo, Aguirre, Fogel, Ricardo, Yebra, Casalini), pero le costaba funcionar como conjunto. 

Los hinchas, igualmente, seguían al equipo. Y ya tenían un "himno de guerra". 

La guerra en serio, la letal, había terminado. La bomba atómica lanzada por Estados Unidos, con su secuela de doscientos mil muertos y ochenta mil heridos, hacía que Japón se rindiera. 

En la Argentina, el 17 de octubre produciría un profundo cambio social y político. El coronel Perón pasó a encabezar un singular movimiento de masas con el apoyo de obreros y trabajadores. Entre los principales gremios que lo sostenían se encontraba la Unión Ferroviaria que, en Rosario, congregaba mayoritariamente a los empleados del ferrocarril que le daban vida a Rosario Central. 

Un delegado de los trabajadores rosarinos del riel, veinteañero y atrevido, empezaba a participar en reuniones gremiales con Juan Perón y Evita, la precursora de ese 17 de octubre: Antonio Osvaldo Rodenas. Por supuesto, era hincha de Central. Y ya se sabía de memoria la marcha compuesta por Laerte Carroli. 

Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.

lunes, 8 de abril de 2019

LA MARCHA OFICIAL DEL CLUB ROSARIO CENTRAL - ANECDOTARIO





Por Andres Bossio 

Laerte Carroli fue un destacado músico y poeta de nuestra ciudad, con actuaciones consagratorias en los principales escenarios locales y nacionales en la década del 30. Sus grandes conjuntos orquestales actuaban por entonces en las emisoras LT1 y LT3, en los teatros Colón y La Comedia, en el legendario y añorado Salón Cifré, en infinidad de reuniones bailables y "kermeses" de época. Eximio violinista, trajo a Rosario el novedoso violín "corneta", introducido por don Julio De Caro en su famosa orquesta típica. 

Su ponderada inspiración y su profunda pasión centralista lo llevaron a plasmar lo que sería tiempo después la marcha oficial de Rosario Central, a lo que se llegó después da aguilas alternativas que vale la pena contar. 

El 26 de abril de 1945 Laerte Carroli le escribe una carta al entonces presidente de Rosario Central, Roberto Monserrat, donde le cuenta que ha estado haciendo gestiones en Buenos Aires en las casas RCA Víctor y Odeón para lograr se grabara la marcha. La primera no podía encargarse del trabajo por falta momentánea de material, así es que realizó el autor los trámites con Odeón, que cotizó los siguientes precios: para la matriz de un disco de 25 cms., de una sola faz, $ 100,—; de doble faz, $ 175. En ese precio iban comprendidos 6 discos de la grabación mientras que la orquesta debía ser provista por Central. Por cada disco complementario después de los 6, la compañía grabadora cobraba $ 2.— En la misma misiva, Carroli recomienda al presidente la contratación de la orquesta de Héctor Lagna Fietta, por entonces a cargo de los bailables en el Hotel Savoy, ya que teniéndola en Rosario posiblemente se podría conversar personalmente y obtener mejores condiciones" (había solicitado su director $ 300.— para grabar la marcha), 

Un mes después Carroli continúa en Buenos Aires gestionando la grabación de la marcha y escribe al presidente dando cuenta de sus pasos. Odeón tiene sus salas de grabación ocupadas y sus equipos comprometidos y pretende diferir la fecha. Carroli cuenta: 'Ante tal situación (la postergación de la grabación) aproveché que en esta Capital tengo un pariente que milita en el Ejército, de alta graduación, y apelé a sus buenos oficios. Tal como esperaba, la prórroga se redujo notablemente ya que fijaron el día martes 15 (mayo de 1945) para proceder a grabar la obra'. Las alternativas de la grabación definitiva de la marcha son narradas por, su autor, textualmente, de la manera que sigue: 

"El día martes 15, a las 9,30 se inició la grabación con ensayos previos e intensos de la orquesta (de Héctor Lagna Fietta). La misma estuvo integrada por 14 ejecutantes 'y el cantor. Se hizo la impresión de 'prueba en un disco que a tal efecto posee la compañía y de inmediato se procedió a la grabación en firme. La misma no se inició hasta que el técnico de sonido no ubicó a la orquesta en los lugares exactos que de conformidad a lo que escuchaba en la cabina de control su experiencia le dictaba. Fue preciso utilizar 17 matrices hasta que se obtuvo una perfecta grabación. Al respecto, tanto la orquesta como el técnico de sonido pusieron el máximo de buena voluntad para hacer las cosas bien. Recién a las 13 pudo darse fin a la tarea y, a fin de retribuir con una gentileza la .valiosa colaboración de la orquesta, al salir de la compañía los invité a tomar un vermouth" (El subrayado es nuestro). 

Finalmente, el 5 de junio de 1945, los discos grabados por Lagna Fietta en los estudios de Odeón veinte días antes, llegaban a Rosario. Desde que sus estrofas empezaron a difundirse, cientos de miles de centralistas corearon alguna vez ese tema creado 

por Laerte Carroli, que dejó de pertenecerle al maestro para ser de todos los hinchas auriazules - ...



Te aplaude y te saluda jubilosa 

la hinchada deportiva que te admira 

Campeón de cien jornadas victoriosas 

valiente triunfador que orgullo inspira. 

El símbolo auriazul de tu divisa 

se enciende y resplandece como el sol 

cada vez que ja cancha se electriza 

al estallar de la victoria el "gol”. 

Rosario Central, forjador de campeones. 

Con Rosario Central, vibran los corazones. 

Corazones Rosarinos que te aclaman 

y que tus glorias de entusiasmo inflaman. 

Otro gol de Central rubrica la victoria 

y laurel triunfal reverdece en su historia 

esa historia jalonada de coraje 

de hazañas sin par, 

la gloria eterna de Rosario Central. 

Honrosos paladines del deporte 

atletas invencibles en la lid 

impávidos luchad sin que os importe 

la talla del rival fuerte y viril. 

Que nunca empalidezcan tus blasones 

que siempre brille el símbolo triunfal 

Arriba pues, campeones de campeones, 

para gloria del fútbol nacional .




Fuente: Extraído de la Colección de Rosario Central. Autor. Andrés Bossio



viernes, 5 de abril de 2019

AGUSTIN RODRIGUEZ ARAYA, CENTRAL Y LA POLITÍCA ANECDOTARIO

Por Andre Bossio



Don Agustín Rodríguez Araya tuvo una más que destacada vida pública como político y parlamentario. Fue, además, presidente de Rosario Central en 1942 cuando el equipo logró el ascenso a primera división, tras su inicial caída a la "B". Cientos de anécdotas circulan en torno a procedimientos poco ortodoxos que habría empleado en algunas ocasiones, inclusive hasta con sus propios jugadores. Pero si hay una referencia que merece ser contada es ésta que extrajimos de la revista TODO ES HISTORIA, que dirige Félix Luna, N 108, correspondiente a mayo de 1976. En la página 48, al explicar la llamada número 12 el autor del artículo. "Política y Estado", Horacio Sanguinetti cuenta esto:


"De Rodríguez Araya, recuerdo una anécdota inédita. "diputado, había bombardeado el presupuesto de Culto. Pero desesperado porque el club Rosario Central se iba al "descenso, aceptó el consejo de algún amigo para  solicitar"la mediación del Cardenal Copello. «Usted me recibirá  con"una piedra en cada mano», dijo el carbonario al entrar.
"«Con guante blanco, hijo mío», fue la respuesta. Y en efec"to, Copello, impresionado por los argumentos fue de inmediato a entrevistar al presidente Castillo para evitar la candiato a entrevistar al presidente Castillo para evitar la catástrofe social que acarrearía en Rosario la supresión del fútbol los domingos: la mocedad iría al hipódromo, a las timbas, al vicio. Por desgracia para ros centralistas, Castillo estaba en reunión de gabinete. Salió el ministro Culaciatti a recibir al arzobispo.

No se alarme, Eminencia"—sonrió—, la gente no dejará de ir al fútbol los domingos e irá también los sábados". . . Culaciatti era rosarino, perro de Newell's".


Obviamente que el intento de Rodríguez Araya por salvar a su club del descenso no admitía barreras. Tanto que decidió llegar al propio presidente de la Nación y, para ello, se valió del cardenal Copello a quien logró convencer con sus argumentos, aun cuando político y prelado se encontraban en las antípodas en materia religiosa y filosófica (harto demostrativa es la expresión de Rodríguez Araya al referirse a ser recibido con "una piedra en cada mano"). Pero la intentona —nada deportiva, por cierto— abortó al cruzarse un rojinegro —el Dr. Miguel Culaciatti— en el camino. Y corno para certificar aquel acerto del refranero popular según el cual "Dios no quiere cosas sucias", Newell's precipitó el descenso centralista al ganarle 5 a O sobre el filo del campeonato, con tres goles de Morosano y dos de Pontoni.


Pero Agustín Rodríguez Araya, que ese año de 1941 no pudo salvar a su club del descenso, mucho tendría que ver en 1942 para que la vieja entidad de Arroyito volviera a ocupar la primera división del fútbol argentino.


Fuente: Extraído de la Colección de Rosario Central. Autor. Andrés Bossio

jueves, 4 de abril de 2019

Cine en el teatro de la Opera

Por Sidney Paralieu



El Teatro de la Opera fue inaugurado el 7 de junio de 1904. En dicha oportunidad presentó la ópera "Otello" de Verdi, bajo la conducción del maestro Arturo Padovani.

Este magnífico coliseo rosarino denominado "El círculo" desde 1943, brindó en algunas oportunidades estrenos de importantes películas y grandes temporadas cinematográficas.

Sus primeras proyecciones se remontan a principios de la década del diez, exhibiendo films como "Episodios de la guerra ítalo-turca". Posteriormente, el 26 de junio de 1913, presentó la producción italiana "Quo Vadis?", interpretada por Amieto Novelu y dirigida por Enrico Guazzoni. Al año siguiente, el 2:1 de mayo exhibió la extraordinaria película "Excelcior", protagonizada por Armando Berruccini y realizada por Luca Camerio. Ese mismo año, a partir del 31 de mayo, comenzó a ofrecer sus populares matinés dominicales, proyectando: "Napoleón", "Verdi en la vida y en la gloria", "El bandolero de la Siria", "Frente a la serpiente", "Trafalgar", "Las aventuras de Catalina", "Los soldaditos del Rey de Roma", "Los muertos hablan", "Aventuras policiales", para citar las más destacadas. Dichas matinés estaban consideradas como unas de las más importantes de nuestra ciudad por la calidad del material filmico y por la orquesta que acompañaba las proyecciones. Las mismas se realizaron hasta el 28 de noviembre de 1915.

Uno de los grandes acontecimientos cinematográficos del Teatro de la Opera, presentado el 1 de octubre de 1915, fue el estreno del exitoso film nacional "Nobleza gaucha", con Orfihia Rico, Celestino Petray, María Padín y dirigido por Humberto Cairo, Eduardo Martínez de la Pera y Ernesto Gunche. Esta película tuvo un impecable tratamiento cinematográfico para la época. También brindó en ese mes durante los días 16 y 17, el reconocido film europeo "A Trieste - Vencer o morir".

El 1 de julio de 1916 presentó la producción rosarina "El General Ricardo López Jordán", film en diez actos que tuvo gran aceptación por parte del público.

En el transcurso del 17, 18 y 19 de septiembre de 1917, ofreció una acreditada selección de films, pudiéndose citar: "El ejército portugués", "La máscara de la cortesía", "El instinto salvaje", "Carlitos en la parodia de Carmen", "Semilla de celos", "La gran división", "Santa Fe", "El jorobado de Ceder Hall", "De la noche a la luz", "El vencedor de la carrera", "Dificultades de abastecimiento en Macedonia" y "La doncella india".

Desde el 30 de marzo hasta el 5 de mayo de 1918 exhibió un ciclo de cine universal compuesto por películas nacionales, europeas y norteamericanas, sobresaliendo: "La vida de casado", con Charles Chaplin; "El corazón de Nora", interpretada por Marie Dore, "Flor de durazno", protagonizada por Ilde Pirovano; "El conde de Montecristo", con James O Neil; "Bajo dos banderas", interpretada por Theda Bara.

El último suceso cinematográfico de este teatro se realizó el 1 de junio de 1933, cuando fue transformado en Cine Teatro La Opera, ofreciendo exhibiciones diarias de cine, aparte de las teatrales. En dicha fecha proyectó en calidad de estreno "El ladrón galante", con William Powell. Además, en escena, actuó el circo "Royal Kelier". Entre las primicias presentadas a lo largo de ese año se pueden recordar: "Damas entre rejas", interpretada por Barbara Stanwyck; "El expreso de Manchuria", protagonizada por Fu - Chin - Cho y "El hijo de Papá", con Luis Sandrini.

Esta etapa cinematográfica que brindó La Opera, finalizó el 15 de abril de 1934, con la proyección en sección Matiné de "Tony en el museo" (dibujo animado), "La vuelta del secuestrado", "Atrapándolos vivos" y "La zarpa del jaguar"; y en sección Familiar, "Rey de vacaciones", con George Arliss y "Ladrón de honras",rotagonizada por james Cagney.

* El autor es investigador especializado en la historia del cine. Autor del libro "Los cines de Rosario, ayer y hoy".

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario la fuerza de su Historia” Fascículo N.º 24 de Agosot 2004.-

miércoles, 3 de abril de 2019

El golpe de 1943 y el fin de un ciclo en la Universidad

Por Miguel Angel De Marco (h)

El 4 de junio de 1943 un movimiento militar derrocó al gobierno del presidente Ramón Castillo, y a pocos meses de triunfar se consolidó dentro de la estructura de poder un sector nacionalista católico que también intervino en la vida universitaria. La designación de Gustavo Martínez Zuviría como ministro de Justicia e Instrucción Pública fue prueba de ello, al igual que los nombres de los designados como interventores de las universidades. El profesor Jordán Bruno Genta, asumió el rectorado de la UNL. Permanecerá en el cargo sólo dos meses, hasta ser reemplazado en octubre por Salvador Dana Montaño, que al poco tiempo es sucedido por Rómulo Echeverry Boneo. Todo esto en 1943. En las facultades rosarinas se sucedió un desfile de interventores. En Ciencias Económicas, Bielsa fue sustituido por José Rieffolo Bessone y luego Ricardo Piccirilli.97

Por entonces Bielsa había terminado el trabajo que le había solicitado el gobierno anterior como miembro de la Comisión encargada de proyectar la reforma de la coordinación nacional de transportes, y publicaba su artículo: "El orden político y las garantías jurisdiccionales". 98' Permaneció en el ejercicio de sus cargos docentes, como profesor titular de la cátedra de derecho administrativo en la FACECYP, y como profesor extraordinario de la cátedra de derecho administrativo de la Facultad de Derecho de Buenos Aires. En 1946, el Poder Ejecutivo lo designó profesor titular de esta última cátedra,99 en la que permaneció hasta 1952, en que debió abandonarla por imperio de la fuerza.100 Asimismo en esa misma casa de estudio se había desempeñado como director del seminario de Historia de las Instituciones de Derecho Público.

Décadas más tarde el ex decano expuso una visión muy crítica del período iniciado en 1943, señalándolo como el comienzo de la pérdida de la jerarquía internacional del país y aconteciendo el golpe de Estado no podía presentar ningún pretexto y que no tenía otra explicación que lograr "la posesión anticonstitucional de poder, organizar una demagogia a costa de la disciplina en todos los órdenes, mediante los resortes del dirigismo gubernativo". 101

Aún quedaba mucho por hacerse en función de la aplicación integral de los postulados de la Reforma Universitaria. Es que al decir de Gabriel del Mazo en 1946, el progreso de la Universidad democrática exigía en forma coetánea "progreso democrático de la República mayor, en sí y en el Estado", dándose para la Universidad las condiciones recíprocas de persona y ámbito "hasta constituir una armoniosa hermandad de alumnos y maestros, de discentes y docentes, de aprendices y graduados de toda promoción y categoría: una República de Estudiantes". 102


Nota

97 RAIMuNDO BoscH, Historia de la Facultad de Medicina, ob.cit. p. 191.

98 Archivo del diario La Capital, correspondiente a Rafael Bielsa.

99 La Capital, 22 de julio de 1946.

100 Artículos varios publicados en el diario La Capital, de febrero de 1952. Además periódico Adelante...! de la ciudad de La Plata, del 2 de febrero de 1952, resumiendo las discusiones entre Bielsa y el decano de la Facultad de Derecho, originadas en la postura crítica del catedrático ante el examen del diputado peronista Miel Asquía.

101 RAFAEL BIELSA, Democracia y República, ob. Cit. P. 180.

102 GABRIEL DEL MAZO, Estudiantes y gobierno universitario, El Ateneo, Buenos Aires, 1946, p. 12.


Fuente: extraído del “Libro Ciudad Puerto Universidad y Desarrollo Regional De Marco, Miguel Angel De Marco ( h) – Rosario 1919-1968 “ Editado diciembre 2013.


lunes, 1 de abril de 2019

Perón en Rosario



En octubre de 1943 el coronel Juan Domingo Perón es designado en el Departamento Nacional de Trabajo, que al poco tiempo se transforma en la Secretaría de Trabajo y Previsión, lugar desde donde comienza a tejer sus relaciones con el movimiento obrero y a través del cual obtiene un prestigio inusitado entre los trabajadores, a causa de concebir impensadas conquistas para dicho sector. 

La primera visita de Perón al interior del país la hace precisamente a nuestra ciudad, a menos de dos meses de haber asumido su función en la dependencia nacional. Luis María Caterina, en su reseña histórica de la época, señala que al teniente coronel Domingo Mercante, muy probablemente, se deba el primer contacto de Perón con Rosario. También indica que "la elección de esta ciudad no fue caprichosa ni producto del azar, sino cuidadosamente evaluada: Rosario era la ciudad industrial más importante fuera del Gran Buenos Aires y además —y aquí adquiere toda su dimensión la vinculación de Mercante con el gremio ferroviario— era un núcleo destacado de actividad vinculada al riel y donde dicho gremio t una marcada gravitación". 

Antes de arribar a Rosario, Perón recorre los talleres del Ferrocarril Central Argentino de Pérez. En nuestra ciudad mantiene una reunión —conceptuada como "asamblea gremial"— de la que participan jefes militares y gentes gremiales. El encuentro es abierto con la entrega de un memorial a Mercante, en su carácter de interventor de la Unión Ferro- viana, en el cual se solicita la libertad de ferroviarios detenidos, libertad sindical amplia y concretas reivindicaciones salariales y sobre condiciones de trabajo. Cuando le toca el turno de hablar, Perón dice que "nadie podría dejar de sentirse compañero de quienes, como los ferroviarios, levantan el lema de «Patria, honestidad, prosperidad y trabajo»". También reseña su tarea desde la secretar admite que no podía merece confianza de su auditorio por había sufrido muchos engaños, pero que la ganaría con hecho no con palabras. Alaba a la clase trabajadora "compuesta textualmente— por hombres puros, más puros que los que han dirigido hasta este momento la cosa pública" y al ejército, al que define como "una organiza gremial ejemplar". 

A partir de este acto, la delegación Rosario de la Secretaría Trabajo y Previsión realiza una intensa actividad en la ciudad y su vasta zona de influencia. Actúa como mediadora en los conflictos laborales, en la inspección de condiciones de trabajo, en la cesión de personería gremial a nuevas entidades y, en general en. el apoyo a las entidades sindicales. De algún modo este es el punitapié inicial de la consolidación del movimiento obrero organizado nacimiento de una nueva fuerza política. En Rosario se crean 67 sindicatos de distintas especialides, que reúnen a 12.000 personas. 

En julio de 1944 Perón vuelve a nuestra ciudad para inaugurar Hospital Ferroviario. 

Fuente: Extraído de la Revista del diario “La Capital 125 años ” de 1992