Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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miércoles, 9 de enero de 2019

DEL DESCENSO TAN TEMIDO AL ASCENSO TAN QUERIDO




Por Andres Bossio

Fueron 17 los equipos que integraron el lote de aspiran­tes al ascenso en ese torneo. A Central le tocó quedar libre en la primera fecha por lo que recién comenzó su actuación 11 de abril, ocasión en que e-frentó a Excursionistas. Un rival aparentemente sin mayo­res pretensiones pero que de­mostró, con el correr de las fechas, la inutilidad de los pro­nósticos temerarios en mate­ria de resultados deportivos: 

Excursionistas fue finalmente subcampeón, siendo a la pos­tre el más serio rival en las aspiraciones centralistas hacia el título. En principio, se pen­saba que elencos con mayores y más fundadas pretensiones al título debían buscarse en­tre un lote de clubes con his­toria, tales como Vélez Sárs-field, Quilines, Argentinos Jú-niors, Unión de Santa Fe, Ta­lleres o Témperley. Sin embar­go, fue Excursionistas un pri­mer escollo difícil y le costó mucho a Central empatar (1 a 1) un partido que iba per­diendo y que recién pudo em-parejar en el marcador casi so­bre el final, con un gol de Juan Carlos Heredia, el primer jugador auriazul que logró un tanto en la "B". 

A partir de allí el equipo de Arroyito enhebra una serie de tres triunfos consecutivos (8 a 2 a Sportivo Acassuso y 3 a 2 a Vélez, ambos en Arroyito, y 2 a 0 a Sportivo Alsina, en Buenos Aires), peleando la punta de la tabla con Argen­tinos Júniors. Justamente la sexta fecha llevó a los auri-azules hasta el barrio de La Paternal, cayendo por prime­ra vez en el torneo en esa jor­nada del 16 de mayo, por dos tantos contra cero. Formó Cen­tral aquel día con Juan A. Mar­tínez; Pedro Perucca y De Zor­zi; Casalini, Nicéforo Fernán­dez y Fogel; Heredia, De Cic-co, José A, Martínez, Aguirre y Vidal. La derrota de Central lo llevó a la segunda posición en la tabla, a un punto de su vencedor aunque con un parti­do menos jugado. En las dos semanas que siguen los auri-azules le ganan a Quilmes 4 a 1 y a Talleres 2 a 1 para lo­grar siete días después (el 7 de junio) una goleada históri­ca: 12 a 1 a Nueva Chicago, en el estadio de Arroyito. El abultado marcador no fue la única particularidad de aquel "partido, ya que la misma le permitió al "Torito" Aguirre marcar nada menos que seis goles. La hazaña, como vere­mos más adelante la repitió ante Dock Sur. 

Para la fecha siguiente —cuando todavía duraba la euforia de semejante empa­cho de goles— el calendario le marcaba a Central un siem­pre riesgoso viaje hacia la ca­pital de la provincia, para en­frentar a Unión. El partido, como casi todos los que juga­ba Unión como local, se pro­gramó para el domingo. El día anterior Argentinos Júniors —puntero hasta allí— había perdido con Vélez. La recien­te actuación centralista y esta derrota del líder motivó aún más a los aficionados centra­listas que produjeron un he­cho singular, que sólo recono­cía antecedentes con los mis­mos protagonistas: una verda­dera muchedumbre se trasla­dó a Santa Fe en todos los me­dios posibles. La empresa fe­rroviaria reforzó conveniente, mente los servicios habituales y, no siendo la medida sufi­ciente, hubo que habilitar un convoy especial para respon­der a la demanda. Fue una fiesta completa para los cen­tralistas porque a la hora de retribuir semejante sacrificio a tan grande cantidad de aficio­nados, los jugadores supieron cumplir: 5 a 0 ganó Central en Santa Fe, con 3 goles de Vidal, uno de Aguirre y otro de De Cicco. Allí el equipo que dirigía técnicamente Enrique Palomini y que ya tenía como masajista a| legendario Cisne-ros, tomó la punta y no la abandonó jamás.

Fuente: De la colección de Revista de Rosario Cetral. Autor Andres Bossio


martes, 8 de enero de 2019

El retorno a primera después de una racha , triunfal. Presidencia de Rodríguez Araya.

Por Andres Bossio

Tres años en el fútbol ma­yor de la AFA son poca cosa para hacer historia. Los cam­peonatos superiores de 1939, 1940 y 1941 dejaron un saldo absolutamente negativo para el fútbol de Rosario Central. Pero Rosario Central no era entonces (mucho menos lo es ahora por cierto) sólo un equi­po de fútbol más o menos do­tado, capaz o no de entreve­rarse con los grandes. Rosa­rio Central ya era historia, ya era un sentimiento popular arraigado en la ciudad; ya era —como decíamos en nuestra primera entrega de este inten­to cronológico— "una enfer­medad". Por eso una inmen­sa legión de rosarinos no po­día entender cómo, con aque­llos jugadores, con aquel equi­po que reunía a jugadorazos como Fogel, De Zorzi, Waldino Aguirre, Casalini, Rubén Bravo y Vilariño, entre otros, debía afrontar ese año de 1942 la cruda realidad de competir en el torneo del ascenso, te­niendo como rivales a Excur­sionistas en lugar de River; a Sportivo Alsina y no a Boca; a Acassuso en reemplazo de Newell's Old Boys. 

Central era mucho más que un conjunto que había cumpli­do una mala campaña; era un pedazo enorme del fútbol na­cional. Era una pasión popu­lar. Pero la realidad marcaba ese tremendo contraste que a muchos aplasta hasta sepul­tarlos y a otros, como a la en­tidad de Arroyito, les da fuer­za para erigirse de entre sus propias ruinas. Para Central el torneo de la "B" fue un desa­fío. Así lo entendieron sus ju­gadores y también sus diri­gentes, que sin producir casi, modificaciones decidieron en­carar el retorno al fútbol gran­de con los mismos hombres que habían fracasado el año anterior. Y así lo entendieron también sus simpatizantes, que no dejaron en ningún mo­mento de prestar ese apoyo fundamental que todo hombre necesita para llevar a buen tér­mino los planes que se ha pro­puesto. 

Cuando el grueso de la hin­chada centralista despedía, con pañuelos en alto y gritos de esperanzado retorno, a su equipo el año anterior —par­tido ante Platense jugado en Arroyito, último en primera división antes de su tercera incursión en la "B"— estaba repitiendo un viejo rito que se inauguró en aquella primera aciaga experiencia de 1941. Estaba mostrando esa hincha­da fenomenal, única e inigua­lada, una condición, una cua­lidad que es propia de hom­bres que se han propuesto una meta y saben cómo llegar a ella. Estaban diciendo, en sín­tesis, que más allá de los par­tidos que se ganan o se pier­den, por encima de los juga­dores o dirigentes o técnicos que hoy cumplen y mañana no, por sobre todo eso sobre­salen los nítidos perfiles de al­go etéreo, indefinible, imposi­ble de describir con palabras; ese algo que se llama Rosario Central, Que convoca, que ex­cita, que conmueve, que pro­voca el llanto o el delirio, la alegría o la tristeza. 

El descenso del '41 trajo tristeza. Pero marcó a fuego al simpatizante auriazul que supo sobreponerse con virili­dad a una contingencia adver­sa para convertir a ese año de 1942 en un rosario de ale­grías como consecuencia de una marcha triunfal y casi ininterrumpida hacia el ascen­so tan querido. Por eso al fi­nalizar ya la temporada y ase­gurado el retorno al círculo máximo del fútbol nacional, la Comisión Directiva —que en­cabezó en recordada gestión don Agustín Rodríguez Ara-ya— pudo afirmar con enor­me satisfacción que "esta vic­toria de singulares proporcio­nes ha sido lograda por pro­pios merecimientos, sin clau­dicaciones, con un tesón a to­da prueba y una fe inquebran­table en el éxito de cada com­petición. En la acción manco­munada de jugadores, director técnico, colaboradores, perso­nal administrativo, socios sim­patizantes y dirigentes radica el legítimo triunfo centralista". Así fue, evidentemente. Esa fuerza moral, nacida de la con­junción de voluntades de toda la familia centralista se reite­ró en 1951 tanto como en es­te actual 1985. No es casuali­dad que en las tres oportuni­dades que el destino llevó a Central a la "B" su tránsito fuera tan fugaz en esa divi­sión, tanto que ni siquiera ne­cesitó llegar a la finalización del torneo para gritar su triun­fo, anticipando en varias se­manas su lógico retorno al lu­gar de privilegio que le corres­ponde entre los más grandes del fútbol nacional. 

Fuente. De la colección de Rosario Central Autor Andres Bossio

lunes, 7 de enero de 2019

¿Colectivos en Rosario?



Por Adrian Yodice* 


Si nos referimos a la esencia del servicio, debemos decir que no, puesto que el colectivo propiamente dicho solamente existió en Capital Federal. 

Ahora desde el punto de vista del vehículo -tamaño y capacidad-hemos visto que existieron en Rosario tanto en manos de privados como de la misma ETR. 

Lo destacable es que nuestro transporte urbano a partir de que comenzó a concederse a cooperativas o sociedades de componentes, tomó muchas cosas heredadas del colectivo porteño, tanto en la conformación de las mismas como en la decoración externa de los coches que los hicieron pintorescos, vistosos y hasta panal. Estoy hablando del fileteado y la personalización del vehículo, tales como las vistosas caligrafias, dibujos y banderas, interiores con lentejuelas, corbatitas, luces de' colores, etc. Todo esto que en la actualidad no está permitido, en mi opinión produjo el quiebre sentimental entre el usuario y el sistema. 

Los estudiosos del tema, afirman que el colectivo -ya transformado en micro ómnibus- vivió hasta la desaparición del último chasis derivado de un camión, es decir cuando dejaron de tener "trompa" y pasaron nuevamente a ser frontales. En Rosario, el último de ellos dejó de circular apenas entrado el año 2000. 

En la actualidad ya no corresponde muchas personas valiéndose de la popularización utilizan equivocadamente el vocablo. 


* Adrian Yodice es Investigador y realizador del sito w'vw busesrosarinos.com.ar. Miembro del Grupo Busólogo Rosario.

Archivo Buses Rosarinos ,www.busesrosarinos.com.ar 


Fuente: Extraído la Revista “ Rosario y su Historia” Fascículo N.º 35 de Octubre de 2005

domingo, 6 de enero de 2019

El último café



Rosario hace culto de sus bares, billares, y confiterías 


Por Rubén Pereira 


“Llega tu recuerdo en torbellino, 

vuelve en el otoño a atardecer… 

Miro la garúa, y mientras miró 

gira la cuchara de café 


Es bueno iniciar esta crónica popular con las letras y acordes del recordado tango interpretado por el varón del tango, Julio Sosa, vocalizando la letra de Cátulo Castillo y música de Héctor Stamponi. 

¿Quién niega que el café se empareja con el tango, y viceversa? Típico sitio de historias de primeros encuentros. también de desencuentros. 

Para la vida cotidiana, los bares tienen la naturalidad de una panadería y en sus mesas se puede leer la historia de una comunidad, incluyendo sus sueños y fantasías. Los hubo de ramos generales, de copetín al paso, fondas de guisos suculentos y hasta en los trenes. Los hay buffet, snack y whiskerías.... También aquellos signados como los de "mala muerte" o simplemente "boliches". 

Escenarios de magos, músicos y bailarines, puentes para negocios y amores, glamorosos. 

Los bares y su anecdotario fueron el eje de las VI Jornadas de Historiadores y Cronistas Barriales, organizadas por el Museo del Barrio Refinería, y con la participación del Centro Cultural Cine Lumiere (de Vélez Sarsfleld 1027) y el Grupo de Historiadores Barriales. Las exposiciones tuvieron como eje historias de boliches famosos y legendarios, relatos sobre costumbres de dueños y parroquianos, evocaciones de mostradores, botellas y mobiliario en general. Además hubo reflexiones sobre roles ineludibles como el mozo y el papel de la mujer en la evolución de los bares. Tampoco faltó la mitología sobre las vivencias alrededor de sus mesas, pródigas en afectos, amores y negocios. Además, hubo una mirada sobre la actualidad de estos míticos sitios. 

Entre esos bares, los diarios anunciaban el "Café de París", en calle del Puerto, "digno de la cultura y el progreso de Rosario" y el Café de "Peyrano", donde en 1868 se recibían donaciones "a favor de dos niños cautivos de 10 y 4 años, arrebatados de su hogar por los aborígenes". 

Además del "muy bien instalado" "Café Arispe", sobre calle Córdoba, que en 1887 fue criticado por dejar jugar al billar en "mangas de camisa". 'Rogamos al propietario suprimir eso", escribió El Ferrocarril el 20 de enero de 1867. 

En 1891, los diarios hablaban del "espectáculo misterioso de fantasmas en el Café Español". 

"Los bares son espacios que suelen relacionarse con la bohemia y la tertulia literaria' dijeron las historiadoras Ana Bugiolacchi y Florencia Giménez, de la Universidad Nacional de Rosario, en su disertación sobre el poeta Jorge Isaías, en cuyos textos los cafés aparecen como escondite, oficina, punto de encuentro o trabajo. 


"Café para hombres" 

Los cafés de nuestra época hacia fines de los años 40 y principios de los 50 eran, tradicionalmente, para hombres con exclusividad. Se accedía al predio propicio para la confidencia, el escolazo y otras cosas, pero con dieciocho años cumplidos. Los menores eñtraban acompañados por sus padres. Y así la barrita de los dieciocho años se amontonaba en una, dos o tres mesas, mientras que más allá se sentaban los "mayores" (los que tenían de veinte años para arriba) y un poco más allá se juntaban los "viejos", algunos que ya eran jubilados, otros que todavía no lo eran y otros, los infaltables "mantenidos" por la familia, todos a conversar y jugar a los naipes... donde se permitía. En los barrios, los cafés generalmente tenían cancha de bochas en el patio de atrás que muchas veces era de tierra bien apisonada y un buen juego "del sapo". Algunos también tenían una o dos mesas de billar sobre la que jugaban los contertulios. 

La máquina de hacer café express consistía en un tanque niquelado, redondo y de gran tamaño, lleno de pocillos volcados arriba (para secarse) y de tres o cuatro canillas abajo así como el típico mostrador "de estaño", eran características infaltables en aquellos cafés que supimos conocer y frecuentar. 

Entre los del centro estaban: 

El "Siglo XX" con numerosos billares, en calle Corrientes entre Córdoba y Santa Fe; El "Imperial", en la esquina noreste de Corrientes y Santa Fe, debajo de LT2 donde muchas veces bajaba a tomar un cortado Juan Gerardo Mármora un serio periodista con quien hizo sus primeros palotes en opinar sobre deportes el actual comentarista de deportes del programa "de 12 a 14", Miguel Angel Tessadori, actualmente en canal 3, otrora ambos en "El clan' de canal 5. El bar, aún continúa en actividad y donde, en tiempos de la radiofonía con elencos estables, se agrupaban naturalmente los concurrentes en tres lugares distintos: los del radioteatro sobre la pared de la zona este; los músicos en las mesas del medio, y los parroquianos comunes en la parte oeste, sobre la esquina y al lado de las ventanas que dan por calle Santa Fe. 

•Otro café fue "La Cosechera" que estaba en Rioja 1002, esquina noroeste con San Martín. Allí, una mañana en que casi no había nadie se cayó un ventilador de techo que partió una mesita de aquellas con tapa de mármol marrón que eran características en aquel lugar. Años después en esa esquina se ubicó "Casa Seijo" una tienda para caballeros y niños, sucursal de la original de Buenos Aires fundada por Luis Seijo, antiguo presidente del club Huracán de parque Patricios. 

•Cruzando calle San Martín en la ochava noreste se encontraba "Los Dos Chinos", una paqueta confitería donde los "piojos-resucitados" que se querían hacerver"como adinerados" se sentaban en la mesa de la ochava y ponían sobre la tapa un paquete de cigarrillos Saratoga a la vista de los transeúntes que pasaban delante de la ventana. 

•En Rioja 978, a la vuelta de "Los Dos Chinos" y frente a la disquería de Max Gluksman (un empresario fundador de varios cines desde los años de la Primera Guerra Mundial) estaba "Los Veinte Billares", un bar-billar muy antiguo donde se disputaban campeonatos y que empezó y terminó llamándose "Olimpia". 

•Al lado (hacia Maipú) existía un café de japoneses más largo que ancho, llamado "Kamachi", mismo nombre que tuvo una confitería de cuya existencia hablaremos párrafos más adelante. 

•Debemos recordar casi obligadamente a otras dos confiterías del centro: la "Córdoba", en la esquina noreste de Córdoba y Mitre, donde después se instaló el "BarHobby" (ahoraun negocio de ropa) y "La Perfección" que estaba enfrente, o sea en la esquina noroeste, donde antes atendía la "Confitería Kamachi" que mencionamos antes, y años después la conocida "Farmacia Puiggari" hasta su cierre (ahora otro negocio de ropa). 

•"Confitería Palace" en Córdoba 1398 pegada al viejo cine Palace Theatre, esquina N.E. donde hoy está la «Confitería Augustus» fundada en 1964. 

•Otro más viejo era el «Londres», fundado en 1850 (el año que murió el general San Martín) siempre en la esquina suroeste de Maipú y Rioja donde aún se encuentra y que a raíz del conflicto con Inglaterra pasó a llamarse «Malvinas Argentinas», y que luego recuperó su antiguo nombre. 


El " Japoneses, al frente 



Es interesante e ilustrativo recordar la existencia de numerosos cafés atendidos por japoneses, como el "Kamachi" ya nombrado antes. 

•"Los 4 Japoneses", en San Martín 935, frente al cine "Capitol", con un costoso revestimiento de madera en sus paredes, espejos en las columnas, sillas acolchadas y palco para orquesta, donde actuaba una de señoritas, enfundadas en vestidos de lamé amarillo, color del agrado del dueño. Si no me dicen lo contrario, creo que es e. mismo local donde se ubicó la confitería "Royal" o la Copa Royal, famosa por su copa para 4 personas y sus increíbles panqueques con dulce de leche que nunca podía terminar cuando mi padre me llevaba a las infaltables "pelis" de acción del "Capitol" y de] "Belgrano", o a las tardes infantiles de dibujos animados en el "Heraldo". La Royal creo fue ocupada posteriormente por loterías "Los dos chinos". 

•El "Nuevo Japonés" estuvo en San Lorenzo 999 esquina sureste con calle San Martín (enfrente al Hotel Savoy que subsistió con varios nombres entre ellos el de "Bagdad Café") y todavía presta servicios. 

•El "Café Imperio" estaba en Córdoba 1134, donde hubo posteriormente otros, al lado del viejo cine "Radar” Hasta no hace mucho funcionó un bar y panquequería y terminó siendo ui local de negocio textil. 

•El "Nuevo Japonés", después "Sao Paulo", estaba afincado en Sarmiento 888 (enfrente de "La Capital", al lado de lo que luego sería la "Galería de Paseo"). Su propietario era don José Harakaki, condecorado por el mismo gobierno de Japón. 

•Otro era el "Café Japón", ubicado en Santa Fe 1069 (enfrente del Restaurant "La Querencia"), al que también concurrió muchos años el pintor don Arturo Zinny, quien dibujaba bailarinas de ballet al estilo Degas, acodado a una mesa de la vidriera por donde entraba el Sol y trabajando con su mano izquierda ya que la derecha la tenía inutilizada debido a una hemiplejía. Cesó aquel café cuando en el silencio nocturnal de una madrugada con luna y todo, se desplomó el techo del local. 

Otros cafés mentados fueron el "Gran Japonés" en Sarmiento 1198 esquina noreste con Mendoza, enfrente del palacio que ahora es el ex teatro Lavardén y el "Tokio" en San Martín 779, frente al Banco de la Nación y al lado de un salón de lustrar y peluquería. El tal salón era muy angosto, tenía tres sillas en lo alto de una tarima y era atendido por un tal Negro Palacios. 


Los renombrados 

•El "Saigo", también conocido como el "de los japoneses", en la esquina suroeste de Corrientes y avenida Pellegrini, visitado por taitas, malevos y también trabajadores, pegado al mítico cine "Sol de Mayo". En el esplendor del Mercado Central sito en la manzana entre Pasco, Mitre, Sarmiento y Amenábar (hoy plaza de la Libertad), fue visitado por los puesteros y estibadores. Me comentaron que eran parientes de la familia Teruya, ellos vinculados con los tintoreros. 

•Donde hoy está la casa Ortiz y Ortega, en calle Mitre al 800, entre Rioja y Córdoba, (hoy sería enfrente del bar Junior, fundado en 1952, y de la misma sede de Rosario Central), funcionó "La Voz del Hambre", así bautizado por los artistas de variedades que después de sus actuaciones generalmente en el teatro "La Comedia", concurrían a satisfacer sus naturales necesidades gastronómicas por algunas monedas. 

•"El Cairo" que aún funciona en la esquina de Santa Fe y Sarmiento, antiguamente asiento de la tienda y casa de artículos para hombres "Dos Mundos" En el enorme salón que tenía "El Cairo" había muchas mesas de billar y a h entrada una tarima hacía las veces d escenario donde actuaban orquestas. 

•Otro café muy conocido y muy con currido era el "Nuevo Madrid" o "Madrid", como le llamaban todos, en Mitre 898, en la ochava noroeste donde ahora se ubica una sucursal de la librería Lader, ahí se jugaban campeonatos de billar y hacían exhibiciones afamados billaristas corno el rosarino Perés, y también los porteños Navarra ("Navarrita") y los famosos hermanos Carrera. Además podía jugarse al dominó y al ajedrez, habiéndose prohibido los naipes. Como el café estaba abierto día y nocle, tenía un quiosco de cigarrillos a la entrada que también estaba abierto las 24 horas, igual a otro ubicado enfrente del teatro "La Comedia", entre la sombrerería de Calderini y el "Restaurant National" en el que se podía comer un buen puchero a la española en horas de la madrugada. 

•"La Capilla", en la esquina noroeste de Mendoza con bulevar Avellaneda, enfrente de la iglesia de la congregación franciscana. Se comentó que iba a ser demolida para construir un edificio de departamentos, pero se inauguró un nuevo bar. 

Subsiste aún el Café "La Capital" que supo ser de Francisco Parés, en Sarmiento 750, frente al matutino "La Capital". 

Aparte de los cafés nombrados estaban los llamados Café y Bar, que eran más o menos lo mismo. Como bar figuraba el "Pancho's Bar" en San Martín 647 "El Pampa" en Córdoba y Paraguay, el "Perú" en esquina S.E. de Rioja y Entre Ríos; el "Teléfono", en Santa Fe y Entre Ríos; "La buena medida", de Buenos Aires y Rioja ahora con nuevos dueños. 

•"Los Colonos", en esquina noroeste de San Luis y Entre Ríos; el "Astral en Rioja 970, que tenía el mismo nombre del cine a pocos metros que se incendió y desapareció un enero de 1970 el de don Ramón Cifré en Sarmiento 716; el "Central" en Corrientes 715 el "Ideal" en Córdoba 950, el "Urquiza" en Corrientes 499 en la esquina noroeste, enfrente del "Teatro Colón que años después tuvo como dueño don Vicente de la Mata, famoso futbolista que triunfó en Newell 's Old Boy, Independiente de Avellaneda. 

•Quién no recuerda el bar "Olimpo” en ochava noroeste de Mitre esquina Urquiza, que todavía se encuentra, e memoria del teatro de mismo nombre que se ubicaba por calle Mitre 520 aproximadamente, donde si no me equivoco ahí se ubicó una conocida concesionaria automotriz. 

Para el amante de los billares están le de San Martín y Montevideo ochava, suroeste, y el de San Martín al 156; famosos donde se comentaba que ad más del casín circulaban las apuesta de carreras clandestinas, y otros qi escapan a nuestra memoria. 

En cuanto a los cafés y bares de mi barrio, podemos citar: 

Café y bar "Villamil", primero en Salta y Riccheri (ahora "Pichincha"), y luego en Salta y Ovidio Lagos. 

Café y bar "Gibraltar" en Salta y Sr pacha, ahora cerrado. 

El de Salta y avenida Francia, ochava suroeste. El de avenida Francia y Urquiza, enfrente del Hospital del centenario, ochava noroeste. 

El de Richieri y Brown, esquina S.E. que modernizado "con wifi inclusive” aún persiste. Como así también el de Richieri y Jujuy, ochava suroeste, incorporados a la movida del barrio Pichincha.. 

Fuente: Extraído la Revista “ Rosario, su Historia y Región” Fascículo N.º 145 de Octubre de 2015

sábado, 5 de enero de 2019

EL TRUENO DE LA MUERTE



Por. Héctor N. Zinni



Es hora de volver a Rosario. 1945 es el año en que desaparece un renombrado pintor local: Juan Berlengieri, quien comenzara desempeñándose en el taller de Alfredo Guido y completara su formación en talleres de instituciones artísticas de las que había formado parte. El 11 de abril ha muerto Cornelio Casablanca, el gran financista y benefactor que alcanzó a ver concretada su idea de fundar un hospital y una escuela de medicina costeados por la comunidad rosarina.1 

Por decreto del 28 de junio, el gobierno nacional designa con el nombre de Bernardino Rivadavia al Liceo Nacional de Señoritas, creado en marzo de 1934 sobre la base del turno de niñas —que funcionó desde 1921 a 1934— del Colegio Nacional NO 2. Al comenzar el mes de julio, la comunidad rosarina denota preocupación por la atención de los enfermos mentales "dada la carencia de medios —dice La Capital, en su edición del día 10— para que dicha asistencia pueda prestarse en forma eficiente", y agrega: "En Rosario no se ha contado hasta ahora más que con el Hospital de Alienados, que funciona anexo a la Facultad de Medicina. Pero un establecimiento de este género, por su dependencia de una casa de estudios, no puede llenar una verdadera función social". 

Próximo a cumplir sus juveniles 78 años, el diario fundado por Ovidio Lagos ocúpase cotidiana e ininterrumpidamente de asuntos que competen a la marcha de la ciudad y del país. Por supuesto que no faltan las informaciones y 'noticias internacionales, pero es en la prédica local y nacional donde finca sus mayores logros. No hay piedra que resista a la gota de agua de sus comentarios, ni hay institución que no se vea reflejada en sus páginas. 

Así es como el día 2 se hace referencia a las deficiencias y vacíos encontrados en textos de historia argentina, el 3 a la promoción de mejores niveles de vida, el 4 a las normas para el ejercicio de la función pública, el 5 al problema de las fronteras desguarnecidas y el 6 al Monumento a la Bandera en construcción: "Cuando se terminen de quitar los galpones que obstruyen desde el puerto la vista del Monumento, Rosario habrá recuperado, aunque sea en un breve trecho,' su río. Algún día —afirma— tal vez lo recupere del todo, o casi todo, y entonces ganará infinitamente en belleza; pero ya ese pequeño trozo de río que por requerimiento patriótico va a serle restituido es mucho, pues significa que se ha abierto la primera brecha en la cintura de monótonas construcciones que contribuyen a dar a la ciudad un aspecto fenicio, y la aíslan del río embellecedor". 

Este diario, decano de la prensa argentina, intérprete y vocero de las aspiraciones ciudadanas, anuncia en su edición del 10 de julio:

"Dos importantes obras públicas para la ciudad.
La población de Rosario ha tenido en estos días dos manifestaciones de que las autoridades nacionales y provinciales reconocen que la segunda ciudad de la República merece recibir de ambos gobiernos la atención necesaria para la solución de los problemas vinculados a su progreso.
A los efectos de contribuir al embellecimiento y mejor presentación de la zona adyacente al Monumento a la Bandera, las autoridades nacionales han dispuesto la eliminación de todas las construcciones que actualmente obstruyen el acceso del público al río Paraná.
El otro reconocimiento del derecho de Rosario a merecer la atención de los poderes públicos es la inminente construcción del Palacio de los Tribunales, que si bien se ubicará en un lugar alejado de la zona céntrica, ubicación a la que siempre opusimos reparos, permitirá contar con un local adecuado para el desenvolvimiento de las importantes funciones judiciales que hoy se vienen realizando en forma dispersa y en edificios insuficientes".



Conducen La Capital, en este período, tres de los nietos del fundador: Joaquín Lagos, Adolfo Lagos y Leopoldo Amadeo Lagos, conscientes de la responsabilidad de la hora que les está tocando vivir y que traerá aparejada una profunda división en la sociedad argentina. El 11 de julio el diario publica un comentario sobre economía y justicia retributiva donde se habla del equilibrio "que sólo puede existir mediante la espontaneidad con que obren los factores de la producción y del intercambio". El 12 se fustiga a una de las consignas fascistas que más agradaban a los dictadores totalitarios: "vivir peligrosamente". El 13 arremete contra la actual prestación de los servicios de riego y barrido de las calles rosarinas, sus paseos y la recolección domiciliaria de residuos "siempre deficiente por la sencilla razón de que las dificultades financieras en medio de las cuales se ha desenvuelto la administración municipal han impedido a la dirección de Maestranza atender su cometido con verdadera eficacia". 

El 14 —día de la muerte de Esteban Piacenza2—, bajo el título Anomalías inadmisibles, toca de cerca el problema de la escasez señalando que "no puede racionalmente admitirse que cuando la producción vernácula es lo suficientemente abundante como para lanzar al mercado internacional masas ingentes de artículos vitales —carnes, cereales, oleaginosos, productos lácteos y hortícolas, etcétera—, grandes núcleos de población padezcan escasez en el propio país que las exporta". El 15, hace un llamado a

"La unión de los argentinos.
"Con unanimidad sumamente expresiva, los diversos sectores de la opinión pública —profesores, estudiantes, instituciones representativas, - de las fuerzas activas y dirigentes políticos— han expresado en este último tiempo a través de declaraciones, discursos y manifiestos, el anhelo de un pronto restablecimiento de la legalidad, sobre la base de levantar previamente el estado de sitio, restaurar las garantías individuales y la libertad de pensamiento y permitir la reanudación de las actividades cívicas.
Si el gobierno hubiese compulsado el estado de la opinión nacional para saber qué es lo que piensa y desea, no hubiera obtenido una' respuesta más categórica. El país, o mejor dicho, el pueblo, sin marbetes partidarios o ideológicos, sin diferencias de orden social o económico, desea que se ponga término al interregno constitucional en que se vive, que se convoque a elecciones y que éstas se realicen sin presiones ni candidaturas oficiales".

Como la escasez, sobreviene la carestía, La Capital, que no se da señalar todo tipo de distorsiones, puntualiza al día siguiente
"A cada aumento en los precios de aquellos artículos que se juzgan indispensable para la vida de la población, ésta —en cuanto es consumidora y se ve forzada a pagarlos— se pregunta si no existirá una fórmula realmente eficaz para resolver el problema que de tal fenómeno se deriva. Y hay que convenir en que el interrogante es tan lógico como oportuno. En efecto: como una superviviencia de la vieja contienda entablada entre el productor, que sólo aspira a obtener las mayores utilidades posibles por su trabajo y el capital que aplica a sus fines económicos, y el consumidor, que se esfuerza por reducir sus gastos habituales necesarios, la carestía de la vida en el momento actual cobra la significación de un fenómeno contradictorio con relación a las posibilidades del medio ambiente".



La próxima partida de Jacinto Benavente, de Barcelona a Buenos Aires, es informada por La Capital en su edición del día 19. Benavente, que en la travesía cumplirá 79 años y que viajará acompañado por Lola Membrives, declara humorísticamente que ha firmado incontable número de papeles en muchos consulados: "Me han confundido con un pianista —dice—, he tenido que poner las huellas de los diez dedos para que me sacasen las digitales. Antes sólo había que poner seis. Indudablemente, el mundo se complica". 

No existe tema de interés general que no aborde el diario de los Lagos: el 20 brega por que se dote a las escuelas técnicas de laboratorios y gabinetes con el instrumental y los elementos de enseñanza requeridos por los mismos: el 21, y con motivo de su fallecimiento, publica una semblanza de Paul Valery; el 22, advierte sobre los peligros de la propaganda totalitaria que "estuvo dirigida a la juventud, como que entre ella habría de encontrar el terreno más propicio para la nefasta siembra"; el 23 protesta por "los altos precios a que en la actualidad se expenden las carnes de consumo en nuestro país, precios que constituyen un justo motivo de preocupación en todos los hogares modestos y que en gran número de los mismos obligan a una abstención absoluta del producto alimenticio, denuncian la existencia de un hecho anómalo con todos los caracteres de un urgente problema a solucionar". 

El 24, hace un serio llamamiento para que no se distorsionen las prédicas de orientación:

"Nada más peligroso, actualmente, que la confusión que se apodera con tanta facilidad de las mentes jóvenes, frente a las corrientes de ideas divergentes en materia política y económica que son consecuencia de la extraordinaria agitación que impera en todo el mundo desde hace una década.
La prédica periodística, pues, ha de estar bien definida para contrarres. tar en lo posible las campañas orales o escritas que nan procurado y persisten todavía en desacreditar la democracia.
La economía dirigida puede resultar un arma de doble filo, y al ofrecer un bienestar material inmediato halagüeño puede, en cambio, representar la negación de la libertad individual y el derrumbe de la democracia".



Mientras en nuestro país, el coronel Perón hace declaraciones en favor del voto femenino, el día 26, informaciones procedentes de Londres indican que tropas norteamericanas, británicas y francesas se han unido a los rusos en Viena. El clima será aprovechado por Carol Reed, posteriormente, para rodar allí una película de suspenso y un acertado fondo musical. Su nombre habrá de ser El tercer hombre y actuarán como protagonistas Orson Welies, Joseph Cotten, Alicia Valli y Trevor Howard. El realizador catapultará a la fama, además, a un desconocido músico vienés, Anton Karas, autor del tema que da nombre a la película y de El vals del café Mozart. Ambas partituras, convenientemente arregladas, se constituirán en el 500/o del éxito del filme. 

El 30, la policía federal —que el 14 de este mes ha entregado la Casa del Pueblo a los socialistas—, prohibe un acto de la Unión Cívica Radical. Comienza agosto. El 2 es designado ministro del Interior el doctor Hortensio Jazmín Quijano y se dispone la libre comercialización de las cosechas de trigo, lino y maíz. El 6, es levantado el estado de sitio, la UCR cancela la afiliación partidaria de Quijano y aparece una declaración firmada por radicales, socialistas y demócratas oponiéndose al Es-tatuto de los partidos políticos. Pero, este día, sucede un hecho terrible para el mundo, que empalidece cualquier otro suceso: cae la bomba atómica sobre Hiroshima causando más de 100.000 víctimas en el momento de la explosión, número que luego aumentará hasta 250.000.3 

En realidad la bomba había estallado por primera vez el 17 de julio en el desierto de Alamogordo, cerca de la ciudad atómica de Los Alamos (EE.UU.) y, a la vista de la experiencia algunos de los científicos que la produjeron, renegaron de su obra pidiendo que nunca fuera utilizada. Pero era demasiado tarde. En el deseo de terminar la guerra con Japón cuanto antes, evitando así nuevas víctimas norteamericanas, el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman —sucesor de Rooseveltasumía la responsabilidad del proyecto Manhattan, al que el gobierno norteamericano destinara miles de millones de dólares y en el que colaboraran numerosos científicos alemanes.4 

El 8 de agosto, Rusia entra en guerra contra el Japón ocupando los territorios de Corea, Manchuria, las islas Kuriles y la de Sajal(n. Al día siguiente, una segunda bomba atómica cae sobre Nagasaki. Prácticamente, Japón deja de combatir. El 10, este país ofrece la paz que es rechazada en principio, pero el 14 la Guerra Mundial termina a medianoche. La rendición incondicional es firmada el 10 de setiembre a bordo del acorazado Missourí, anclado en la bahía de Tokio, en presencia del general Mac Arthur, comandante supremo de las fueras aliadas. La guerra ha terminado al precio total de 55 millones de muertos, 35 millones de heridos Y 3 millones de desaparecidos.

NOTAS
1 Cornelio Casablanca, n. en San Nicolás de los Arroyos, en 1861. Se radicó en Rosario en 1894, desempeñando la gerencia del Banco Nacional (en liquidación).Luego ejerció las mismas funciones en el Banco Español del Río de la Plata. El 18/4/1910, próximo a celebrarse el centenario de la Revolución de Mayo, lanzó, en al Jockey Club de Rosario, la idea de fundar un gran hospital y una escuela de medicina. El proyecto fue aprobado de inmediato, de modo que, en vísperas de la fecha magna, se colocó la piedra fundamental de lo que $.ie el Hospital Centenario de la Facultad de Medicina en nuestra ciudad.
2 Esteban Piacenza, n. en Italia, llegó con sus padres al país en 1893, ocupándose como peón en tareas agrícolas. Aficionado a la lectura, fue después capataz y mayordomo de estancia. En 1904 se estableció por cuenta propia en Moldes, provincia de Córdoba, En 1912, con motivo de la primer huelga agraria, se vinculó con el doctor Netri, defensor de los colonos y fundador de la Federación Agraria Argentina, ayudándolo en la organización de dicha entidad. Después de la muerte de Netri —quien fue alevosamente asesinado en una calle de Rosario, por manos anónimas, el 5 de octubre de 1916—, fue designado sucesor en la presidencia, la que desempeñó hasta su deceso el 14.7.1945.
3 La primera bomba atómica que cayó en el Japón, se precipitó como un gigantesco trueno, como un impacto equivalente al de un ataque de 2.000 superfortalezas volantes, haciendo impacto en Hiroshima que desapareció en una nube de humo hirviente y llamas. Fueron arrasados completamente diez kilómetros y cuarto cuadrados de la ciudad —o sea el 60 por ciento de la zona edificada—, además, fueron destruidos cinco grandes objétivos industriales. La Capital. 8.8.1945.
4 "21.3.1942: He recibido un informe respecto a los últimos avances de la ciencia germana. Las investigaciones respecto a la desintegración atómica alcanzan un punto que permite esperar que sus descubrimientos puedan emplearse posiblemente en el transcurso de la misma guerra. Se afirma que pueden ocasionar tremendas destrucciones con un mínimo esfuerzo, de forma que son aterradoras las perspectivas de una guerra muy larga o de una guerra futura. La técnica moderna pone en manos de los seres humanos medios de destrucción que parecen increíbles. La ciencia germana está a la cabeza en esta materia. Es esencial que mantengamos nuestra superioridad, porque quien sea capaz de introducir novedades revolucionarias en esta guerra tiene las mayores posibilidades de ganarla". Dr. Joseph Goebbels, op. cit. Pág. 133.
Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II . Editorial Fundación Ross.

viernes, 4 de enero de 2019

Manuel Musto


Por Julio Chiappini *



1-Biografía sumaria 

Musto nació en Rosario de Santa Fe el 16 de septiembre de 1893. Llevó el nombre de su padre. Su madre se llamó María Mosto. Tuvo un hermano mellizo, Andrés; un hermano mayor, Juan, y otro menor, Carlos. Manuel padre era comerciante. Estafado en 1910 por un pariente, quebró. 

En 1906 nuestro personaje fue L alumno de Matteo Casella; fundador ese año del "Instituto de Bellas Artes Domenico Morelli", ubicado en Libertad, hoy Sarmiento, 548. Luego concurrió a la academia, nombre algo pomposo, "Fomento de bellas artes": Entre Ríos entre San Luis y San Juan, frente a la plaza Santa Rosa, antes Laguna de Sánchez y hoy Plaza Sarmiento. Ferrucio Pagni le enseñó a dibujar: el primer paso de alguien que quiere ser pintor. 

Y un paso crucial: resulta ímprobo que un mal dibujante sea un buen pintor; o que un buen pintor sea un mal dibujante. En realidad ("La realidad siempre es anacrónica": Borges) hoy en día son ímprobos ambos virtuosismos. Las virtudes, en cambio, son éticas. Y en el artista no quitan ni ponen rey. Picasso lo patentó así cuando confesó que "Yo cuando puedo robar, robo". 

El 24 de junio de 1911, de pulmonía, murió su hermano Andrés. Manuel había sufrido, tiempo antes, una mordedura, de un cerdo y en la plaza saladillo, en la cara; y al tiempo, una enfermedad en la piel. En mayo de 1914 viajó a Florencia con Schiavoni. Pararon en casa de unos tíos de Musto por un año y medio. Pintaron mucho, y es probable que gran parte de esa obra se haya vendido y quedado en Italia. Se encuentran con Pettoruti y Musto lo dibujó con carbonilla. Propone una pequeña exposición. 

Volvió en 1915 pues su padre había muerto. Se instaló en la quinta Landó, apellido genovés, que estaba al terminar el cementerio La Piedad. Luego se mudó a Alberdi y convivió con Pagni. Según Montes i Bradley pinta una enormidad: p. 61. En 1917 se presentó al primer Salón nacional de Bellas Artes, aquí en Rosario. Lo mismo Guido y Bertolé. Hicieron un buen papel. 

Musto nuevamente se muda, esta vez a Saladillo: con la herencia paterna y algo que había ahorrado por la venta de sus cuadros, compró, en la calle Petrópolis hoy Sánchez de Bustamante, una modesta vivienda. Fader lo embelesa. Concurre todos los años a los salones en Rosario. Se enamoró de una prima que vivía en Buenos Aires, pero no pudo ser. Ya Bullwer-Lytton había descifrado que "el amor es el ocio de los ocupados y la ocupación de los ociosos". De todos modos conchaba a una modelo, Elvira Fernández, para pintar sus desnudos. Pero no hubo, parece, amoríos: el hombre ama con los ojos y la mujer con los oídos, y esa ecuación mal podía fraguarse. La mujer quiere que la quieran y el hombre quiere que lo admiren, y eso tampoco. Cuanto mucho, por un tiempito. Shakespeare bien lo sabía y por eso el cuantioso amor de Romeo y Julieta tuvo un corto ciclo. El deterioro del amor hubiera perjudicado la tragedia. Algunos años luego, incluso, Oscar Wilde plumeó con gracejo: "En el amor hay una pequeña tragedia y una gran tragedia. La pequeña consiste en que te digan que no. La grande consiste en que te digan que sí". En 1922 Musto expuso 54 óleos en la galería Witcomb: San Martín 874. Witcomb cerró en 1938 y la sucedió la galería Renom, de Rómulo Renom, en Córdoba 916. Con los años, la ciudad fue perdiendo galerías de arte. 

Queda alguna, contra viento y marca. Y unas pocas casas de antigüedades que venden cuadros. Como en el cuento de Mario Benedetti, Caramba y lástima. 

Desde 1925, por poner una fecha, Musto fue reconocido como excelente pintor. Le va bien en los salones, vende sus cuadros, cofundó el grupo Nexus en 1926. Optó más por la espátula que por el pincel. Coleccionistas y museos lo incorporan. En junio de 1930 pintó un muy buen retrato de Schiavoni, y en agosto partió a Italia. Regresó en octubre de 1932 con muchos óleos. Había que venderlos porque de eso vivía. Reencarnaba a Prins: "Llegar a la forma por el color". El premio Sivori, obtenido en 1926, lo respaldaba. 

En mayo de 1933 murió su madre. En 1936, según Montes, llegó a su auge. Expuso en el XXVIII Salón de primavera y el Museo nacional le compró un óleo por $ 800. Una bicoca. El 24 de agosto de 1940, en la agonía por un cáncer en la piel, redactó su segundo testamento. Murió el 12 de septiembre, con 46 años. Malogrado; pues todavía podía dar muchísimo de sí. Dos años luego se fundó la Escuela Provincial de Bellas Artes. Su primer director fue el pintor César A. Caggiano. En "La Capital" del 13 de septiembre, a p. 13, se publicó una gacetilla acerca de Musto. Reproduce notas de pésame de la Asociación Argentina de Artistas Plásticos, de la cual Manuel era vicepresidente. La firman Caggiano, presidente, y César Pierre, secretario. Y otra, dirigida a la familia, del Museo Castagnino: presidente: Hilarión Hernández Larguía; secretario, Julio Vanzo; destacan del pintor sus "cuadros de los más desiguales coloridos, aunque se revelase siempre insigne colorista". T la cromática, mientras tanto, que debate: el negro, ¿es un color o la ausencia de color? Y uno que lamenta muchísimo no haber escrito hace años, hablando con Vanzo, acerca de Musto. Al menos aprendí que ciertas crónicas anidan más en personas de época que en archivos. Y que, entonces, hay que entrevistarlas antes de que... sea tarde. 

En cuanto a otras cosas, en El camino de Manuel Musto, Montes i Bradley sugiere que Musto fue algo así como misógino. De ser así, fue una suerte o un destino. De esos que no se eligen, que apenas se cumplen. La biografía de Montes, publicada en Rosario en 1942 por la editorial Hipocampo, lleva un prólogo de Juan Filloy. 

De Musto hay un buen retrato que hizo su amigo Schiavoni en 1930. algunos autorretratos. Por ejemplo dos de 1938. Hombre entrado en carnes. Pícnico, como abotagado en esas telas, mucho ni nos en las fotografías. Curiosa discordancia. Se ve nomás que hay gente fotogénica. De todos modos el hombre tiene derecho a ser feo. Bien que algunos abusamos de ese derecho. 

2. La pintura, ¿tiene épocas? 

La historia, que por suerte ya ha dejado de ser solamente crónica de las guerras y de los crímenes, ha dicho que sí. Que hubo un renacimiento italiano, el impresionismo la francés, pléyade de los pintores rosarinos. Desde luego que hay escalas en esos ejemplos tomados casi al azar. Simplemente querían suponer que, en efecto, hay tiempos en que los talentos se congregan. Por algo Whistler "el arte sucede", art happens. Es que como la historia, no pide permiso. 

En el caso de Rosario (una geografía que traicionó a la historia), Musto fue contemporáneo, y en la mayoría de los casos coetáneo, de Domingo Candia y de Koek Koek: nacido en Londres y asesinado en Chile y rosarino por adopción; de Alfredo Guido (apellido también italiano; se pronuncia Güido); Uriarte; Vanzo, Greta; Ouvrard, Cochet (para algunos el mejor pintor académico que dio el país); Gambartes, y muchos otros. Y desde ya Lucio Fontana y Berni; los dos rosarinos y los dos los pintores argentinos con obra más cotizada y con mayor difusión en el extranjero. Fontana porque inventó el espacialismo; y Berni porque fue un gran pintor decorativo que incursionó en temáticas de política proletaria o contestataria. Lo cual da réditos: los del "arte comprometido". Y ciertamente que fueron notables artistas y que entonces se justifica que sus cuadros sean costosos. Ahora de allí a que sean caros no sé. Bien que ser pintores de caballete (Fontana no lo fue) no los desacredita. Mal pueden estigmatizarse por ser pintores "burgueses", tal como en México y por ejemplo se descalifica: así al menos trompetearon Rivera y Alfaro Siqueiros. Sin olvidar que Berni ensayó frescos de buena superficie. Eso sí, mayormente en casas de adinerados. 

Emilia Bertolé con sus pasteles, Gaspary, Zaino, Zinny, Guaragna, Berlingieri, Olivé; Gerbino, Benvenuto, Antoníades, Oscar Soldi; Anselmo Piccoli, Beltramino, Schwender, Munné (cuya hija fue mi maestra de dibujo); Pedrotti, Ambrosio Gatti, Herrero Miranda; García Carrera, Ottmann, Raúl Domínguez, La Menza, Cantalamesa; Calabrese, Correale, Traficante, Giacagua; Warecki, Domingo Garrone, Paino Martínez Ramseyer y otros pintores, también formaron parte de la constelación o elite que decíamos. Aunque tal vez estaban un escalón por debajo. De todas formas, cuando alguien es el mejor solamente lo saben cuatro o cinco personas. Este tipo de ranking ("carrera de reyes") que uno ensaya se presta al ingenioso retruécano de María Elena Walsh: "antojolías". Lo cierto es que, en pintura, Rosario tuvo un gran futuro en el pasado. 

Isidoro Siullitel, entretanto, en Cronología del arte en Rosario (Biblioteca, 1968), desde p. 51 reseña cantidad de buenos artistas nacidos en Rosario o que desarrollaron aquí su obra. El vademecum de Slullitel, pese a que hizo lo que pudo y aporta datos, sobrellevó una feroz crítica de Mikielievich en la Revista de la Sociedad de Historia de Rosario Nos. 17-18, 1969, p. 183. Wladimir, que lucía una bellísima caligrafía y me hacía teclear como un galeote en su máquina de escribir Olivetti rarísima: enorme carro y letra muy pequeña, era corrosivo; y, cuando podía, mojaba su pluma en vitriolo. Dicen que los que no perdonan nada a nadie, todo se lo perdonan a sí mismos. Pero ignoro si fue su caso. 

Varios de los pintores que mencionamos se adocenaron, se convirtieron en artesanos. Desde ya Koek Koek, Uriarte y Vanzo. De todos modos hay que juzgarlos por sus mejores obras, por tantísimos de sus espléndidos óleos, O a veces témperas, con buena voluntad, que siempre hemos de tener o fingir. Pero acuarelas no: es un arte menor porque deriva de una técnica menor. Son ejercicios. Más temprano que tarde en el óleo, y mejor, al menos para uno, si con volumen, está "la verdad de la milanesa". Ahora tamaña empresa demanda conocer la "cocina" de la pintura. De los oid masters, Bernardo Miguel Ballesteros (1935) resulta un buen ejemplo de ese virtuosismo técnico. Es una condición indispensable y muy pocos la recrean. Pero no asegura un gran pintor, falta un pasito más. Un endiablado pasito. Algo así como escalar la ladera sur del Aconcagua y... con ventiscas. 

Musto, pese a lo que propala la Wikipedia, no fue un pintor autodidacto. Porque ninguno lo es. Incluso tuvo enseñanzas formales. Si fue genial, que me temo que casi, fue más por transpiración que por inspiración. Acaso sin saber que el genio es una suma de pequeños detalles. Y que precisa de una buena cuota de aridez y de abstracción. Todo eso se averigua viendo sus cuadros, muchos de sus cuadros. Y comprendiendo que "el gusto no es un juicio estético". Frase con Jaque Vanzo me retó una vez. Tras explicarme que quien no es pintor mal puede opinar. Si tenía razón, no tenía razones. Creo. 

En el N°98 de esta tan hospitalaria, grata y aleccionadora revista, contestamos afirmativamente a la modesta perplejidad de si existe una "pintura rosarina". 

3. Lo que más fracasa es el éxito 

Como pintor, a Musto le fue bastante bien en vida y luego otro tanto. Pero los precios de sus telas y su fama, fea palabra, no están en consonancia con los quilates de esa obra. 

Es el sino de muchos grandes artistas. Incluso la pobreza, las muertes prematuras, la angustia existencial. En el caso de Musto, me parece que careció de organización cerebral para tramar y difundir su obra. Y que se quedó en Rosario. Lucio Fontana y Berni se fueron jóvenes. Otros, como Vanzo, Schiavoni, Uriarte y Cochet, posiblemente mejores si medidos por sus mejores óleos, no quisieron, no supieron o no pudieron emigrar. Pero sí, muchas veces, cumplir con Quintiliano: "El arte consiste en ocultar el arte". 

A veces se dice que es cuestión del marchand. Que si el pintor lo tiene, le va bien. Sin embargo, un par de galeristas y traficantes de los pintores que mencionamos los "representaron". Y se llevaron la parte del león. Eran sumamente pícaros: pasaba un avestruz a la carrera y se hacían un plumero. Si los pillos volaran, taparían la luz del sol. Pero ese dúo se hubiera estrellado contra Saturno. 

Y seguramente que también influye la suerte. De la cual nunca debemos esperar justicia. Para los talentos, basta con no tener mala suerte. Salvo que sobrevivan en países precapitalistas y subdesarrollados sin meritocracia: no hay correspondencia entre el mérito y el destino de las personas. 


4. Falsificaciones. Y otras contingencias 

Aunque parezca más facilitado, al trabajar con espátula y contraluces es arduo. No obstante, hay algún Musto falsificado: en Rosario, créase o no, hay granujas de siete suelas. Pero nada si comparamos con Vanzo y ni hablar Gambartes. Que parece sigue dibujando desde el más allá. Lo mismo Koek Koek. Hay fraudes incluso burdos "certificados" por marchands, por familiares o por el licenciado Lagaver; que es, a su vez, claro, un personaje también apócrifo. El arte, después de todo, es fantasía. Y el más redituable arte, en el mundo, es el de saber mandarse la parte. 

En tanto, hay antiguas espátulas marfil. Las más prácticas son de acero sea para tomar el óleo de la abigarrada paleta, sea para estamparlo en la tela. Los dedos del artista a veces hacen las veces. Pero no lo contéis; o al menos que de Sudamérica no salga. 

Musto, y como que retornamos, fatigó varias temáticas: naturalezas muert huertos, desnudos, paisajes, ambientes, hogareños, ateliers, muñecos y muñecas, retratos y bouquets. Y alguna pintura abstracta. Mal definida como "no figurativa". Pues las nociones negativas sirven poco y nada. 

Andrea Giunta halla que "En el desnudo y el paisaje se libraba la batalla por la modernidad. Probablemente nada sea más elocuente que comparar los de nudos de Musto con el de Guido. Los de aquél tienen encuadres desafiantes; el de éste —una inmensa y mortecina mestiza en una tela de gran formato—una pintura pensada para enviar a salones, además de un manifiesto estético e ideológico. Si Musto podría remitir a Gauguin o a Matisse, Guido lo hace a tradición a la española de la maja desnuda de Goya": en La sociedad de los artistas. Historias y debates de Rosario, Museo Castagnino, Rosario, 2004, p. 38. Según el diserto José León Pagano, los primeros paisajes de Musto fueron "acromados, de líneas un tanto secas y no muy logrados como finura de luz": El arte de los argentinos, Goncourt, 1981, p. 127. Por de pronto, al principio, los pintores trabajan con materiales de- menor calidad, hasta opacos. Aun hogaño siguen siendo onerosos. Lo mismo un buen marco. Las cosas se hacen cuesta arriba. 

Tal vez la retratística, y retomamos las falsificaciones, sea lo más difícil de imitar. Aunque parezca mentira, lo primero que hay que ver en un cuadro es la firma. Otro recurso consiste en iluminarlo bien (si es que ya no lo estaba...), y cerrar un ojo. Con el otro, el menos tuerto, mirar a través de un hueco del puño cerrado. Sin ver el marco por esa hendija. Otro modesto sortilegio estriba en no hacer nada. El problema de los que nunca hacen nada es que nunca tienen tiempo para nada. El consabido ocio. 

En tanto, consultar a un experto no está mal. Salvo que sea el que vende el cuadro. Y el hecho de que ya no haya más expertos, carece de importancia. Los im- 

postores son señorones, poseurs o simpáticos. Y, claro, hay más clasificaciones. Las dejamos ahora en el tintero, no faltará oportunidad. 

Mientras, ¿cuántos cuadros pintó Musto? Como sucede con muchos de los pintores rosarinos, es arduo aventurar un número. Pintar era su medio de vida y lo hacían para la burguesía local. Sabemos que Uriarte y Vanzo ejecutaron miles de piezas y posiblemente más aun. Otros grandes maestros, en cambio, trabajaban más los óleos. Por ejemplo Musto, Schiavoni y Cochet. Y ni hablar Alfredo Guido. Por lo cual dejaron una obra mucho más pareja y reducida bien que Cochet, en Funes, pintaba sin parar. Fueron, ¿y me atreveré a decirlo?, más responsables. Bien que los otros estaban en su derecho. Pintar a rolete. Algunos, hasta seis acuarelas al mismo tiempo. Y la esposa que se encargaba del celeste del cielo. Con nubes y todo. Empresas fenicias que degradan a las personas y sobre todo el arte. 

En cuanto a las falsificaciones, y ahí volvemos si es que de allí salimos, según los norteamericanos "Corot pintó 1100 cuadros. De los cuales 1500 están en los Estados Unidos". Grela Guerrero, hermano del tan agradable Plácido, cuando le mostraban algún cuadro falsificado incluso con su firma, preguntaba: "Y esto, ¿qué quiere ser?". 

Otros pintores, en cambio, denunciaban que los falsificaban cuando no era así: un modesto .artilugio para afamarse. Por algo Benavente: "Lo más parecido a la inteligencia es la pillería".


5. Rosario que recuerda a Musto 

Musto donó su casa y taller a la municipalidad. Allí funciona, desde el 12 de octubre de 1945, la Escuela de artes plásticas que lleva su nombre: Sánchez de Bustamante 129. Primer director, el tarraconense Eugenio Fornells: 18821961. Bien que, hoy en día, los nacidos en Tarragona prefieren cotizarse derechamente como catalanes. 

Una calle de la ciudad se llama Pintor Musto. Como no figura en la guía de teléfonos ni en los mapas, oficiamos de cartógrafos: corre al norte entre la avenida Eduardo Carrasco y la rotonda emplazada en el cruce de la avenida de Circunvalación 25 de Mayo y el boulevard Rondeau. 

En Manuel Musto en la pintura rosarina (La Capital, 6 de abril de 1977, p. 16), opiné que muchos cuadros de Musto eran, como a veces también Maiharro y Fader, de impresionismo tardío. Hoy, francamente, no suscribiría tan vulnerable dictamen aunque a lo mejor tampoco espantoso. Por suerte Borges: "La juventud cuenta con la absolución del tiempo". Bien que cuando dije esa pamplinada —si eso fue— ya era bastante grandecito; me temo que treintaflero al menos. 

Si fue otro error más, "todo pasa". Lo cual significa, en general, que pasa de todo. 

No obstante, muchos críticos enrolan a Musto en el impresionismo. Omiten decir "algunos cuadros". Arnoldo Gualino, más preciso, halla impresionismo en ciertas primeras telas de Musto. A grandes rasgos, en su obra se calcula el abandono del naturalismo positivista con la consiguiente proscripción de los temas religiosos, mitológicos, históricos o literarios propios del realismo y de los académicos ("clásicos" no es lo mismo). Esto, por supuesto, no convierte a Musto en un pintor surrealista o algo así. Sí en lo que Julio E. Payró llama "héroes del color". Exaltado por el óleo grueso. Y como nunca cuando el vernissage: aceite brillante que se propina al óleo una sola vez, al terminarlo. Por eso muchas exposiciones invitan al "vernissage". Al principio uno creía que la palabra significaba "copetín" y no "barniz". Hay gente que concurre a esos eventos en procura de vituallas y bebidas gratuitas y para entretejer relaciones (humanas). No me excluyo; bien que esos saraos ya no se estilan. Lo cierto es que Oscar Wilde se quejó una vez: "Había tantos cuadros que no podían verse las personas". 

Los críticos, y casi olvidaba decirlo, suelen ser pobres que indican a los ricos dónde están los tesoros. Y hasta aquí llegamos... con ese sayo a cuestas. 



* Abogado (UCA 1970). Master en economía agraria: Facoltá di Economía e Comercio, Roma 1976. Doctor en Derecho, Ciencias Sociales (UCA 1980). Doctor en Derecho: UNR 2014. Ex Fiscal de Estado de la Provincia de Santa Fe 1983-1987 Ex vocal de la Cámara Civil y comercial de Rosario: 1987-1994. 


Fuente: Extraído la Revista “ Rosario y su Historia” Fascículo N.º 143 de Agosto 2015