Escudo de la ciudad

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El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

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A 34 AÑOS DE LAS MALVINAS

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viernes, 28 de octubre de 2016

LIBERTAD LAMARQUE

Por Julio Chiappini





1. De muy poco a las candilejas

Libertad Lamarque nació en Rosario de Santa Fe el 24 de noviembre de 1909. Fue hija de Gaudencio Lamarque, uruguayo de origen francés, que se estableció en Rosario y trabajó como hojalatero. A fines de los años cincuenta, un puestero del mercado central me dijo que su negocio había estado, décadas atrás, por San Juan; a unos 15 metros de San Martín. No mucho después el mercado se demolió por iniciativa de Carballo y de su secretario de obras públicas, Alberto Montes. Carballo posiblemente fue el más progresista intendente, para algunos el único emprendedor, que tuvo la ciudad. Yo vivía en la Unione e Benevolenza, Maipú 1090, y recuerdo que de entre los escombros salían ratas de buen tamaño que los empleados municipales mataban a escopetazos. En la esquina estaba el cine Belgrano. Como el San Martín y el Odeón, era prohi­bido para menores. Pasaban películas de dudosa "moralidad". Y además el "ambiente". Los buenos y consabidos burgueses de entonces, bien que sin persignarse, decían "¡Qué elemento!". Pero me parece que no era para tanto. Lo cierto es que los adolescentes íbamos a ver tres películas al Bristol, en calle Maipú, y al Nilo, en Sarmiento. Aún me­ moro, aun en la chochez, filmes de terror como "La maldición de Ishtar", "El pueblo de los malditos" v "El monstruo de la laguna negra".

En el Radar. Grand Rex. Córdoba, Empire e Imperial, en cambio, daban "vistas" más nuevas y convencionales. Si resulta competente esta última palabra. Mientras, creo que la ciudad tenía 52 cines: cada barrio con el suyo y tantos en el centro.

Guadencio. entretanto, a sus 32 años se casó con Josefa Bouza. española, viuda de Pedro Quíntela y con seis hijos de ese matrimonio. La familia se había agrandado un tanto y entonces Gaudencio, delegado gremial anarquista, tuvo que fabricar juguetes y armar conjuntos florales. Vivían en una vieja casa ubicada en Ituzaingó entre Roca y España. Ahí nació Libertad, amaman­tada por su hermana mayor Eduvíges: y en buena parte criada por su abuela paterna.

Libertad cursó los estudios primarios en la escuela Juana Blanco, de la calle Buenos Aires. Y fue precoz: a sus 8 años comenzó con actuaciones teatra­les y al tiempo hizo giras. En 1926 se instaló con su familia en Buenos Aires, en Corrientes 17. Por ese tiempo el presidente Alvear inauguró, ahí no-más, el hotel Jousten. Y seis años lue­go, también en Corrientes al fondo, se erigió el Luna ParL llamado así pues carecía de techo. Hasta entonces había estado en donde ahora el Obelisco. El italiano Pascual Esteban Carca-vallo, dueño de El Nacional, le dio a Libertad el primer espaldarazo. Pues la hizo estudiar actuación y tener un papel en "El dueño del pueblo", del catamarqueño Julio Sánchez Gardel. Y enseguida la incipiente fama: como actriz, saínetes incluidos; y como cancionista de una época de oro: Azucena Maizani. Mercedes Simone, Ada Falcón y Tita Merello. Al principio ganaba 300 pesos por mes. Luego el cachet se abultó mucho. Máxime cuando la RCA Victor le pagó $150 por cada dis­co; y se vendían bien. Gaudencio mudó su hojalatería a la calle Paraná. Hacía de todo, sobre todo tarros lecheros. A los que los tamberos y minoristas (que iban a domicilio) les agregaban un litro de agua cada uno. Si el ama de casa protestaba por una leche aguachenta, la misma respuesta: "Sabe qué pasa, señora: llovió mucho y las vacas co­mieron pasto muy mojado". Picaros, en la Argentina, hubo siempre. Claro que no miríada como ahora. Si volaran, taparían la luz del sol. Y miles hasta se estrellarían contra Saturno. Aquí, el más despistado, pasa un avestruz y se hace un plumero. Menos, ciertamente, el autor de estos modestos apuntes.




2. El casamiento y... la fama

En 1927 Libertad se casó con Emilio Romero, un apuntador del teatro Smart. Tuvieron una sola hija, Mirtha. En 1930 actuó en la película muda Adiós Argentina. Y en 1931 Luis César Amadori la contrató para una revista en el Maipo, junto al genial Florencio Parravicini (se suicidó en 1941), Alberto Anchart y otras luminarias. Siempre en 1931, en el teatro Colón se consagró como "Reina del tango". Y en 1934 cantó "Volver", junto a Gardel, nuestro festejado barítono. Que hizo célebre ese tango al incluirlo en la película "El día que me quieras" (Long Island, 1935); en la que también actuó Astor Piazzolla. Gardel compuso la letra. La música fue del brasileño Alfre­do Le Pera Sorrentino, por un tiempo amante de Gardel. Ambos murieron asesinados en el aeropuerto de Medellín. en ese 1935. Gardel sin llegar a cantar "Cambalache", de ese año. El por desdicha profético tango de Disce-polo fue estrenado en el Maipo por Sofía Bozán. Y a días por la orquesta de Francisco Canaro y la voz de Ernesto Fama en la película Alma de bando­neón, de la Argentina Sonó Film. Sofía Bozán era hermana de Olinda, nacida en Rosario en 1900, actriz y grata can­cionista. El cantor, digamos de paso, tiene por qué. Y el cantante tiene con qué. Pero en todos los casos una cosa es el cantante y otra cosa es la canción. En realidad, y volvemos a Gardel y Le Pera, las letras y las partituras en general se compraban a autores anónimos. Por un "café con leche" (es un decir). Lo mismo sucedía con nuestros grandes directores de orquestas de tango: música de la mayor riqueza melódica salida de los arrabales, "reptil de lupanar" (Lugones, por cómo y dónde se bailaba), y llegada al centro pi consagrarse en París. En de "una tristeza que se baila": de Enrique Santos.

Libertad, en tanto, ya era celebrada América latina y España: la radiotelefonía, el cine, los teatros, los discos pasta de 78 RPM en los que su tanto aguda pero entonada y emocional deleitaba de lo lindo. Mujer acaudalada, hacia el final de su vida que tenía unas 1000 propiedades. Y leyendas surtidas, por ejemplo anatómicas: el corazón emplazado a la derecha y un ojo de vidrio; y amores varios bien que su corazón era una tumba ( o una necrópolis, no lo sé).




3. La pelea con Evita. Y el exilio

Sobre Lamarque puede escribí larga biografía. De modo que desde luego resumimos. Divorciada, optimismo de que la esperanza a la experiencia, en 1945 se el pianista Alfredo Malerba. de quien se separó en 1983. En 1944 se conoció con Eva Duarte en ocasión de la ayuda a San Juan por el terremoto, aportó $ 3.900, que era un dinero. Formaba parte de un comité de de cartelera, como Mecha Ortiz. Silvina Roth y Niní Marshall. Mirtha Legrand, muy bonita, ya era reconocida por "Los martes orquídeas". De 1941 junto a Enrique Serrano y Juan Thorry. Los Legrand (Martínez Suñarez) habían vivido en Rosario años, en Mendoza y Sarmiento. El 12 de junio de 1936 "La Capital" la primera foto periodística de Evita, nacida como Eva María Ibarguren.

En 1944, filmando "La cabalgata delcirco" con Evita, se dice que le dio una cachetada por razones a conjeturar. Lamarque, en su autor género que es el arte del olvido, niega el episodio. En la película, de dirigida Mario Soffici, Chila (Eva) cela a Nita (Libertad): ambas pretendía a Hugo del Carril. Armando Bó era partenaire; y en 1956 conoció a la entrerriana Hilda Isabel Tito, luego Isabel Sarli, Miss Argentina en 1955 con despampanantes medidas: 90-60-90. Centimetraje de veras.

Lo cierto es que en 1946 a Libertad ya no le ofrecieron trabajo en la Argentrina. Junto a Tita Merello, partieron del aeropuerto de Morón rumbo a México.

En Buenos Aires quedaron su marido y su hija, que le dio seis nietos.

Libertad vivió un tiempo en la Casa Latinoamericana. Actuó en decenas de películas algunas incluso de buena movida en los EE. UU. Ya era "la novia de América" y también "la reina de las lágrimas"; por algunas de sus escenas sobreactuadas pero convincentes: la emotividad, aunque la ocultemos, siempre está a flor de piel. Al menos, y toléreseme que hable en la latosa primera persona, a mí me pasa eso. A veces uno hace papelones. O finge. Aunque no debí confesar esas cosas. Cuando el derrocamiento de Perón, y retomamos, Lamarque volvió varias veces a Buenos Aires e incluso se quedó por bastante tiempo. El hecho de que no basara sus sucesos en la sen­sualidad, y menos aún en la sexualidad, la hizo perdurar en escena toda su larga vida.

4. Los años finales. La muerte

En 1970 Libertad comenzó a protagonizar, también con éxito, en la televisión. Fue una máquina humana de producir arte; casualmente su arte, pues bien puede considerarse una artista. En 1982 participó en un programa des­tinado a recaudar fondos para la guerra de Malvinas: no se había olvidado, pese a la opulencia, de su país. Estuvo ahí junto a Lolita Torres en una audición a cargo de Pinky (Lidia Satragno) y de Cacho Fontana, seudónimo de Norberto Palese. Ya estaba próxima a la grabación de 450 discos, no cualquiera. Y a 64 películas también resonantes. Cuando un periodista le preguntó acerca del secreto de su des­comunal éxito, contestó: "borrar los malos recuerdos de la mente y no ser soberbia".

Siempre trabajando, vivió, alternando, en Miami y Ciudad México, donde mu­rió de neumonía, filmando la telenovela "Carita de ángel", el 12 de diciembre de 2000. El velorio fue multitudinario y se interpretaron varias canciones. Por ejemplo "Veracruz", "Despierta" y "Vereda tropical". Cantaron mariachis (del francés mariage). Sus restos fueron cremados en el Panteón Español y las cenizas arrojadas al mar, en Miami, frente a su casa en Coral Gable.

5. ¿Conclusiones?

Ninguna. La muerte, si bien a todos nos equipara, propicia balances y comparaciones. La carrera de Libertad Lamarque, si agrupamos y cotizamos todos los géneros que trajinó, demandaría un grueso volumen. Tras su sonrisa afable seguramente había una mujer que sabía lo que hacía. Pues si no, ¿cómo llegar adonde ella llegó, tan lejos, tan rutilante, tan estelar y por tantos años? Posiblemente, porque esto suele suceder, a la protagonista de "Besos brujos" le fue extraordinariamente bien en su vida profesional y no tanto en su vida sentimental. Decepciones habrá enhebrado, hay mucha bibliografía al respecto. Tal vez por eso resultó un icono del melodrama. Por suerte el amor, alerta Ortega (también Gasset), es un "estado de imbecilidad transitoria". Y, casi lo olvidaba, Bulwer Lytton: "es el ocio de los ocupados y la ocupación de los ociosos". Según San Agustín, "Los muertos no son seres ausentes sino invisibles". Y según Cicerón, "La vida de los muertos con­siste en vivir en el alma de los vivos". Y uno que ha propinado, tarde pero me doy cuenta, una seguidilla de frases prestadas... con cargo de devolución.
Fuente: Extraído de la Revista “Rosario, su Historia y Región”. Fascículo N º 119 . Junio de 2013.-

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