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viernes, 5 de agosto de 2016

Cine Lucero y Cine Diana, las luces del Saladillo



Por Oscar Benito Ríos


Yendo hacia el sureste, por la que por ese entonces se llamaba avenida Luce­ro, en la margen derecha, se levanta­ban los famosos Baños del Saladillo, atravesados por el arroyo del mismo nombre, a través de compuertas, sobre enormes piletas de natación. El Saladi­llo, poco después, realizaba una larga curva que desembocaba en el río Para­ná. Uno de sus brazos llegaba por otra vía y desembocaba en el Paraná, frente al frigorífico Swift.

En la margen este, se levantaba un edi­ficio de ladrillos vistos, para mí, impo­nente: era el cine Lucero. Debía yo contar con nueve o diez años, cuando comencé a repartir volantes, casa por casa, lo que como retribución, me valía la entrada gratis al cine. El cine estaba enclavado en un predio con una especie de bosque y matorra­les que lo rodeaban y constituían nues­tro principal lugar de juegos infantiles. En la parte posterior había una espe­cie de basural de deshechos, trozos de películas, porque en aquellos tiempos, los films se "cortaban" frecuentemen­te, dando lugar a silbidos y griterías para que repusieran de inmediato la película de turno.

Yo, revolvía entre los deshechos y en­contraba cintas, a veces de dos o tres metros. Las enrollaba y conservaba, casi todas por muchísimos años, has­ta que, adulto ya, se perdieron en una mudanza.

El cine Lucero era también un casino y, cuentan que, en sus sótanos, existía una casa de citas, hecho que por mi edad, nunca pude confirmar. Un mal día, la picota. El cine fue de­molido para levantar en ese predio lo que iba a ser el Policlínico del Sindi­cato de la carne. Su estructura se fue levantando, pero, finalmente, sólo que­dó el "esqueleto" porque nunca llegó a concretarse la obra. En el lado opuesto, frente a la enorme rotonda donde finalizaba su recorri­do y doblaba de ida hacia el centro, el tranvía "11", lado suroeste, nacía un cine emblemático; el cine Diana. Cruzando la calle y la rotonda se ubi­caba el "Bar griego", muy famoso al igual que varios bodegones a lo largo de la avenida Lucero y cerca del frigo­rífico Swifft, con excelentes comidas para los parroquianos, marineros y gente del lugar.
Una farmacia emblemática: "la del rengo Fernández", se ubicaba al inicio de la calle Diana que hoy, se llama Lituania.

Se confunden un poco los recuerdos y las fechas, pero, de los años que inten­to recordar, el cine Diana era entonces regenteado por el señor Loria, un ca­ballero recto, muy apreciado y el señor ítalo Bigagli, maestro de la escuela 526 Provincia de Córdoba "mi" escuela, sita en calle Anchorena y la calle que nacía en avenida Lucero y Tupungato y moría en las puertas de la C.A.P. a cuyo lado, se encontraba la entonces comisaría 11.

Allí, junto a un querido amigo de la in­fancia, que me invitó a reemplazarlo, porque él deseaba embarcarse, que era su sueño, me convertí en bombonero y acomodador a tiempo completo: matineé, familiar y noche.
Trabajaba para Heladerías Noel, que nos suministraban un lindo uniforme y un apreciable descuento en todo lo que ofrecíamos: helados, bombones, cara­melos, chocolates, pastillas, etcétera. Allí pasé varios años felices. Almorza­ba muy temprano y regresaba a media­noche. Mi madre solía esperarme, con ojos de cansancio y sueño, con guisos de lentejas o mondongo, y cenábamos alrededor de la una de la mañana. Pos­tre: queso y dulce de batata. Recuerdo que limpiábamos el cine, entre función y función, con grandes escobillones, previo tirar por el piso aserrín mojado que dejaba los pisos limpios y brillantes. Entre intervalo y película - en ese entonces, tres pe­lículas por función- pasaban música de la mejor: tangos con la orquesta de Alfredo D' Angelis, fox trot, boleros y cuanta música de auge estaba en las disquerías de aquel entonces. Yo venía de las experiencias del cine Lucero, completando en el cine Diana los mejores recuerdos de famosos epi­sodios y películas: Mencionaré algu­nas de ellas sólo a título recordatorio: El famoso detective Dick Tracy prota­gonizando "Guardacostas, alerta" o" Dick Tracy contra el hombre invisi­ble", "Bill Elliot, el conquistador de las praderas", Bud Jones, Tim Mackoy."La ciudad infernal", "El tesoro de la isla misteriosa", Charles Starret, "Las aventuras de Búfalo Bill", "El arquero Verde", "La araña negra", "La sombra", "La sombra del escorpión", "El rayo de la muerte", "La mano que aprieta", "Las aventuras de Flax Gordon", "La invasión de Mongo", "Los tambores de Fu Man Chú, "El llanero solitario" episodios con los cuales años más tarde, se realizó un famoso concurso que consistía en descubrir quién de lo cinco llaneros que aparecían en la serie era el verdadero y tantos otros qu escapan momentáneamente a la memoria.
Asimismo, las películas de terror como "Drácula" protagonizada p Bela Lugosi, que se adueñó tanto del personaje que dormía en un féret especialmente acondicionado; Boris Karloft, protagonizando a Franskestein; Lon Chaney (h), como el lobo humano. Entre las de terror que se destacaron estaba "El profanador de tum­bas", por Boris Karloft y "La pavorosa casa de Usher", por otro maestro del terror: Vincent Price. Mi asistencia al cine, era perfecta, y todas las grandes películas, argentinas y extranjeras, desfilaron ante mis ojos. El cine Diana, un día nefasto para el barrio, cerró sus puertas. Felizmen­te, muchos años después, vecinos de la zona, gestionaron y lograron su reapertura. En horabuena.


Una historia que está en Internet
Las tareas de recuperación del cine Diana, luego de estar 34 años inactivo, en la esquina de Lituania y avenida del Rosario, fueron encarados por la Aso­ciación Cultural Amigos del Barrio Saladillo y no fueron fáciles, ya que la sala, que en todos estos años fue en general sede de comercios de distin­tos rubros, estaba muy deteriorada, se destaco en Rosario3. El cine Diana fue reabierto a través del programa Espa­cios Solidarios del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), "haciendo realidad la recuperación de un patrimonio perdido durante déca­das en un barrio emblemático de la ciudad", informó ese organismo. El trabajo de los vecinos del barrio y la recuperación del cine Diana puede con­sultarse en las siguientes direcciones de facebook: www.facebook.com/video-php?v=224955300847870 o http://www.facebook.com/pages//BARRIO-SALADILLO/182855874532

La histórica sala fue inaugurada en 1943 en Avenida del Rosario 501 bis, y cerrada en 1972. La Municipalidad local, por su parte, aporta desde el año pasado el dinero para el alquiler del edificio. La sala cuenta con la pantalla que pertenecía al cine Broadway y se utiliza para proyecciones infantiles los sábados. El equipo que entregará el In­caa es desmontable y cuenta con un sis­tema de sonido, proyector, reproductor DVD, reproductor VHS, micrófonos y un "banner" con la identificación de Espacio Solidario. (Fuente Rosario3. com). Mención aparte merece la de­cidida actuación de Alfredo Monzón, (ver nota adjunta) técnico electromecá­nico, docente en el taller de la escuela para adultos que funciona en la Casa de la Cultura Arijón, en el corazón del Saladillo. Desde hace décadas trabaja arduamente en pro de la recuperación del Cine y de la historia de barrio. El portal de Monzón es http://barriosa-ladillo.com/portal/index.php/aportes/ alfredo-monzon.html





Fuente: extraído de la Revista “Rosario y su historia y región” Fascículo N• 102 de noviembre de 2011.

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