Escudo de la ciudad

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El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

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miércoles, 15 de junio de 2011

LA LUCHA POR EL DESCANSO

Las luchas sindicales durante aquel año 1904 se caterizaron por su especial combatividad. La jornada de 8 horas y la implantación del descanso hebodomadario fueron las reivindicaciones fundamentales.
Los dependientes de comercio, el 22 noviembre, aprobaron en una asamblea general el petitorio por el que solicitaban el reconocimiento de su entidad, la Unión Dependientes de Comercio, de reciente creación. A ello suman otros dos ejemplos: descanso hedomadario absoluto, ocho horas de trabajo, vida externa, suspensión de multas y el no despido de aquellos las reivindicaciones fundamentales.
Los dependientes de comercio, el 22 de noviembre, aprobaron en una asamblea general el petitorio por el que solicitaban el reconocimiento de su entidad, La Unión Dependientes de Comercio, de reciente creación. A ello suman otros dos ejemplos: descanso hebdomadario absoluto, ocho horas de trabajo, vida externa, suspensión de multas y el no despido de aquellos trabajadores que hubiesen participado de las huelgas. Circulaba por entonces un documento ( el texto de la ley sancionada por el Parlamento español, que reglamentaba las actividades laborales de los dependientes de comercio hispánicos ) que servía de modelo y aliciente al gremio.
Ante la negativa patronal de aceptar el pliego, los empleados mercantiles optaron por la huelga, a la que se unieron otros gremios como Sociedad de Resistencia de los Panaderos. Estos protagonizaron uno de los tantos episodios luctuosos de la gesta sindical, cuando al concretar una manifestación de apoyo a sus compañeros del comercio en el centro de Rosario fueron violentamente reprimidos por la polícia.
Un obrero panadero, Jesús Pereyra, engrosaría la larga lista de obreros caídos antes las balas policiales por defender sus derechos.El oficial culpable, de apellido Mansilla, por su parte entraría a la no menos extensa nómina de los represores. Como colorario fue clausurada la sede donde se reunían los empleados de comercio.
Los continuos atropellos de “la autoridad” contra los trabajadores, que además iban en ascenso  en sus métodos violentos, motivaron la Federación Obrera local reuniera a los dirigentes de todos los gremios adheridos y decretara, en esa asamblea, una huelga general por 48 horas.
El asesinato del modesto obrero Pereyra indignó al pueblo rosarino. Alberto Ghiraldo, escritor y periodista anarquista de reconocida trayectoria, presenció a la sazón el episodio en que fuera ultimado aquel y publicó un valiente artículo en el periódico La Protesta, que contribuyó a aumentar el sentimiento de irritación y de protesta general contra la represión brutal de la polícia.
La huelga general paralizó las actividades económicas y hasta la vida social de la ciudad. Los organizadores habían decidido la realización de una manifestación en la Plaza Santa Rosa, que congregó a cerca de 3000 trabajadores. La policía, en una escalada que sin duda respondía a órdenes precisas, arremetió una vez más contra los obreros con un saldo otra vez trágico y de mayores proporciones, ya que resultaron muertos a balazos el secreterio general del gremio de los zapateros, Luis Carré, el obrero panadero Jacobo Giaccomelli y el niño obrero Alfredo Serén.
El flamante diputado nacional por el barrio porteño de la Boca, Alfredo L. Palacios, asistió al acto de la Plaza Rosa y fue testigo de todos los desmanes policiales. El Municipio, el combativo diario de Deolindo Muñoz informaba: “Cuando el diputado Palacios y sus ocasiones compañeros y conrregionarios volvieron el rostro hacia la Plaza Santa Rosa, se encontraron con que 25 fusiles les apuntaban a sus pechos…”.
Estos hechos drámaticos de terminaron que la huelga se prolongase 48 horas más, nombrándose comisiones solidarias con los huelguistas y una comisión femenina presidída por Virgnia Bolten, infatigable luchadora por las reivindicaciones de los trabajadores rosarinos. Las obreras planchadoras, lideradas por Balbina A. de Iglesias, y la Sociedad Cosmopolita de Obreras de Rosario realización una encomiable tarea solidaria, recolectando fondos para ayudar a la viuda del obrero Carré, con la cooperación de “El Municipio”, dirigido por el radical Muñoz.

Fuente: Bibliografía  publicada en la Revista “Rosario  Historia de aquí a la Vuelta “ Fascículo N• 20
Autor: Placido Grela  Ediciones De aquí a la Vuelta de mayo 1992-------