Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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martes, 20 de agosto de 2019

CAMBIO DE DIRECTIVOS. OTRA VEZ EL DESCENSO



Por Andrés Bossio


Problemas de distinto orden fueron provocando constantes cambios en la conducción del club. A partir de 1946 se suceden en la presidencia del club los señores Roberto Monserrat, Adolfo Boglione, Ernesto Arias Sanz y Abel Montes, que asumió en agosto del 49, cuando se disputaba ya la segunda rueda del campeonato oficial y a quien le tocó la responsabilidad de conducir a la institución en su triste destino que el fútbol le tenía reservado en 1950.

Justamente en la memoria de aquel período se hace constar que "el principal problema —y podríamos decir casi permanentemente de todas las comisiones directivas— ha sido el primer equipo profesional" por lo que debieron abocarse a ese problema, superando finalmente la posibilidad de descender. Mientras ello acontecía con el elenco de primera, a reserva ce AFA cumplía una brillante campaña que lo llevó a coronarse campeón del certamen, integrando en su alineación a algunos jóvenes que serían llamados más tarde a ser figuras en el equipo superior: los hermanos Federico y Juan Vairo, Humberto Rosa, Angel Tulio Zoff, Eduardo L' Epíscopo, etc.

Un poco por ello, otro porque las finanzas del club estaban sumamente escasas no se hicieron modificaciones para la temporada del '50. " nos hicimos el propósito —dice la memoria— de no transferir a ningún jugador que pudiera ser útil al club. Solamente concretamos una sola transferencia: la de Luis Isidro Bravo, jugador éste de actuaciones irregulares y que, en honor a la verdac, no satisfacía con su desempeño a la mayoría de los socios ni de los simpatizantes". Como vemos, poco a poco se va desintegrando aquella formidable delantera de 1948 integrada por Osvaldo Pérez, Benjamín Santos, Alejandro Mur, Luis Bravo y Antonio Vilariño, que fue la más goleadora de aquel torneo. Sólo quedaba al iniciarse el 50 el "Tato" Mur, quien poco después se iría a Colombia.

Ese año Central perdió sus primeros cuatro partidos para recuperar algo de terreno en las fechas sucesivas, finalizando la primera rueda con 16 puntos (junto a Bánfield), superando a River (sí, a River, que produjo lo que hasta allí era la peor campaña de su historia), por un punto, dos le sacó a Atlanta e Independiente otro grande venido a menos) y tres a Chacarita, Quilmes y Tigre. El descenso, si bien no era descartable, estaba aparentemente lejos. Por lo demás, dos triunfos de campanillas realzaron el ánimo: en la 10ma. fecha, los auriazules le ganaron a N. Old Boys en el Parque Independencia un partido memorable, por 4 a 3. Contini había puesto en ventaja a los rojinegros pero enseguida empató L'Epíscopo y sacó ventaja centralista el "Torito" Aguirre, empatando nuevamente Contini mediante un penal que los auriazules protestaron largamente. En la segunda etapa nuevamente el "Torito" Aguirre puso adelante a Central empatando Montaño para Newell´s. Cuando las cosas parecían que quedaban allí apareció Eduardo L'Epíscopo y marcó el tanto de la victoria. Y sobre el final de la rueda inicial Central recibió al gallardo y único puntero: Racing: ganó Central 4 a 1, anotando L'Epíscopo, Aguirre, Aresi, de penal, e Higinio García en contra. Formó aquel día el elenco local con Quatrocchi; Ares¡ y Cuello; Federico Vairo, Alfredo Pérez y Altomonte; De Zorzi, Aguirre, Mur, L'Epíscopo y Portaluppi era el mismo elenco que le había ganado a Newell's en el partido indicado anteriormente, con la sola excepción de que en el Parque estuvo Brito en lugar de Federico Vairo.

La segunda rueda fue desastrosa. Los primeros cuatro partidos —tres de los cuales se jugaron en Arroyito— fueron otras tantas derrotas. En definitiva, sólo ganó tres encuentros en la etapa de las revanchas e igualó ctros tres, perdiendo nada menos que once. Finalmente, Central reunió en el torneo apenas 25 puntos, cuatro menos que Huracán y Tigre.

A la incapacidad de su propio equipo debió sumarse por entonces el deficiente arbitraje de muchos jueces y una serie de irregularidades que empañaron seriamente la marcha del torneo. Por segundo año consecutivo estuvo la mano de la AFA "salvando" a Huracán, ya que una denuncia por intento de soborno al arquero Roque Marrapodi, de Ferro, pudo comprobarze fehacientemente. Los autores estaban vinculados al Globito no obstante lo cual no se tomó ninguna determinación al respecto. Mejor dicho, si se tomó una decisión relacionada con Huracán: como había ocupado el penúltimo lugar junto a Tigre (el último fue Central) y los del Globito tenían un par de goles más a favor y un par menos en contra que los de Victoria, se "inventó" el gol-average o promedio de gol. Huracán se salvó y Tigre acompañó a Rosario Central en su triste segunda excursión por el certamen de los sábados.

Fuente: Colección de Rosario Central. Autor Andrés Bossio

lunes, 19 de agosto de 2019

Pérdidas irreparables: "El Palomar"



A propósito de la demolición del edificio de rentas de Corrientes y Rioja 




Por Roque A. Sanguinetti 


Qué bien quedaría ahora y todavía en la esquina noreste de Rioja y Corrientes donde se alzaba; formando parte de un conjunto urbano que empezaba en el barroco palacio Fracassi de San Luis y Corrientes para culminar en la magnífica esquina de Corrientes y Córdoba. Porque también era un majestuoso edificio, de esos que con su sola presencia prestigian y dan carácter al centro de una gran ciudad. 

Pero por esas cosas que suelen ocurrir en la Argentina, a mediados del siglo veinte se lo demolió y por muchos años en su lugar quedó un hueco, como un monumento a la indiferencia y a la incultura. Lo mismo que pasó con otros hitos de nuestro sufrido patrimonio urbano. 

No tenía un nombre oficial, pero como era un edificio de renta en el que vivían numerosas familias, la gente lo llamaba o lo conocía como "El Palomar" o "El Palomar de Silberstein", por el apellido de su segundo propietario. 

De líneas armoniosas, estilo afrancesado, cuatro pisos y con mansarda de pizarra coronada con una pequeña cúpula, ocupaba con imponencia toda esa esquina. Fue el primero de cuatro plantas construido en el radio céntrico de Rosario, y tenía en su piso superior bohardillas con ventanas que lo asemejaban a los edificios de los bulevares parisinos. Aquellos que tan bien registraron los pintores impresionistas y que a diferencia del nuestro y para suerte de París todavía existen. 

Lo había hecho construir un comerciante llamado J. L. González, que tenía un negocio de telas importadas de Inglaterra en calle Córdoba 943, con el que creó una fortuna que le permitió levantar a partir del año 1893 el susodicho "Palomar". Por los mismos años se empezaban a construir los dos grandes teatros de Rosario: el Colón, de calle Corrientes al 400 y que también víctima de una rutinaria barbarie fue demolido en 1958, y el Opera, de Laprida y Mendoza, que se salvó milagrosamente gracias a la asociación llamada El Círculo, que lo compró al borde de la demolición y cuyo nombre desde entonces lleva con justicia. 

No tenía ascensores, que sólo se empezaron a instalar bien entrado el siglo veinte, y en cambio poseía extensas y crujientes escaleras de madera con descansos. La más larga tenía más de un centenar de escalones, y era también la más usada y la que debían subir trabajosamente las familias que habitaban la planta de la mansarda, allá por donde suelen revolotear las palomas. Por los conflictivos años de 1930 pertenecía a Adolfo Silberstein, y cuenta Wladimir Mikielievich, historiador mayor de Rosario si los hay, que en la planta baja había numerosos locales comerciales, entre los que se destacaban la imprenta del criollo Aniceto Taborda que imprimía revistas y álbumes, y especialmente el Bar Central, ubicado en el ángulo de la esquina e instalado en 1926 por los socios Gesualdo y Pons y que era "punto de reunión de intelectuales atraídos por los platillos de ingredientes que acompafiaban el vermut o los vasos de grueso vidrio con cerveza, donde nunca faltaban los pajaritos tostados, estimados como manjar". Raro alimento. Allí mantenían prolongadas tertulias a veces plácidas y otras fogosas sobre temas culturales, filosóficos o políticos aquellos intelectuales y artistas como Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y el propio Wladimir. 

Era un edificio bohemio, no sólo por su carácter de "Palomar" y por las tenidas culturales del Bar Central, sino también porque en la segunda planta funcionaban varios conservatorios y academias de bellas artes, como la de Fernando Gaspary, donde se formaron numerosos artistas plásticos. Quizás por eso también ahí tuvo su sede el Círculo Artístico de Rosario, fundado en 1919, y que agrupaba a pintores y escultores como Pedro Blanqué (retratista), César Caggiano (pintor), Domingo Fontana (escultor), Diego Masana (autor de las estatuas del Club Español), Olinto Gallo (medallista), Eugenio Fornells (pintor, ceramista y vitralista) o Eduardo Barnes (creador de tantas esculturas en Rosario). 

Un "Palomar" cultural, o una colmena humana, un edificio no sólo bello arquitectónicamente sino con carácter y espíritu, y seguramente con un largo prontuario de anécdotas que el tiempo disipó con los escombros. 

Porque como dijimos, desafortunadamente a mediados del siglo veinte se resolvió demolerlo, para construir en el sitio una sucursal del Banco Hipotecario Nacional. Y lo demolieron, pero por uno de esos despropósitos burocráticos el Banco nunca se construyó y durante años quedó el baldío acusador. Después, desde fines de la década de 1950, funcionó ahí una feria alimentaria y más adelante la consabida playa de estacionamiento. Actualmente hay en el lugar un conjunto o galería de negocios de baja altura, que ni arquitectónica ni culturalmente puede compensar en lo más mínimo la pérdida de aquel valioso, pintoresco y vital "Palomar", orgullo de una época y que aún hoy como otros bellos edificios también perdidos debería estar en pie. Si fuésemos un país un poco menos autodestructivo, por supuesto. 

Por eso, recordando estas "pérdidas irreparables", debemos preservar y revitalizar el patrimonio arquitectónico, que tanto jerarquiza a una ciudad. Como la nuestra, ni más ni menos. 

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región . Fascículo N.º 114 de Diciembre de 2012.

viernes, 16 de agosto de 2019

NUESTROS LIRICOS



Nicolás E. de Vita.

Sabemos que para poder llegar a descollar, aún medianamente, dentro del difícil arte de la lírica, quienes así lo pretenden no sólo deben poseer condiciones naturales propias para ello, sino que deben recorrer, con mucho sacrifico y tesón, un largo y tedioso camino. Se hace necesariamente indispensable no sólo contar con buena voz y fino oído musical, sino también vocación en exceso, cualidades interpretativas y, más que nada, someterse diariamente a largas y fatigosas horas de estudio. Son ellos los factores principalísimos para poder alcanzar la hipotética meta buscada y llegar a tener la posibilidad de poder representar un papel, aun insignificante, en cualquiera de las grandes óperas que nos fueran legadas por los incomparables maestros de tan difícil como complejo arte.

Ello hace que el plantel de los futuros divos finalmente quede reducido a un número muy insignificante. Muchos buenos cantantes, con grandes posibilidades de éxito por contar con los atributos necesarios para poder llegar a triunfar, por diversas causas ajenas o no a su buena voluntad, las más de las veces sea por falta material del tiempo necesario para dedicarlo con exclusividad al estudio o por no poder pagar buenos maestros para su perfeccionamiento, han sido los motivos determinantes de su lamentable frustración.

Nuestro barrio ha contado en determinados momentos con figuras promisorias, algunas de muy buen nivel artístico, entre las cuales ha sobresalido nítidamente la cotizada soprano Blanca Rosa Baigorri Urtubey, quien poseedora de una bien timbrada, afinada y potente voz, luego de triunfar en los escenarios de nuestra ciudad, por sus excelentes cualidades llegó a ocupar durante muchos años uno de los principales lugares dentro del cuerpo estelar del máximo coliseo argentino, es decir el Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires. Fue en realidad lo que en el ambiente lírico se conoce como "prima donna".

Al repasar las crónicas teatrales de los años 1935/50, la figura de esta exquisita soprano ocupa lugares destacados, donde los mejores y más exigentes críticos operísticos le brindan los más entusiastas y elogiosos comentarios. Blanca Rosa Baigorri Urtubey, si bien no nació en nuestro barrio, vivió la mayor parte de su vida en él, en la finca sita en calle San Nicolás 1336 y lamentablemente, joven aún, en el mayor apogeo de su incomparable arte, cuando todavía se esperaba mucho más de ella, falleció en la ciudad de Buenos Aires, apagándose con su vida una brillante estrella de la lírica argentina.

Pero, si bien no con la extraordinaria calidad de aquella, hubo también otros dos vecinos que se dedicaron de lleno a cultivar el "bel canto", y si bien, por causas diversas no llegaron nunca a brillar en la constelación de los grandes, por sus buenas condiciones vocales e interpretativas merecen ser también aquí recordados. Nos estamos refiriendo a los hermanos Nicolás y Orlando R. Gazzo, barítono el primero y tenor el segundo, que dentro del ámbito artístico de nuestra ciudad y en el desaparecido teatro Colón, como en la vieja Opera (hoy El Círculo) y en La Comedia, tuvieron ocasión de mostrar su calidad en memorables representaciones al interpretar difíciles personajes de óperas como Tosca, Rigoletto, Madame Butterfly, La Boheme, etc., en cuyas oportunidades los recordados artistas, además de compartir su actuación con Blanca Rosa Baigorri Urtubey, lo hicieron también con otros no menos valiosos cultores de la lírica, como lo fueran en su época los tenores Olinto Gallo, Oliviero Bellusa, Mario Cavaradossi, Reynaldo Canevara, Tiberio Manfrin y Pedro Mirasson; las sopranos María Luisa Coli Casas de Cuminetti, Mary Bestard, Otilia Armas, Alicia Cánova de Salvatierra, Tina Furettini de Metelli y María Esther Chiodi de Cafferata; los barítonos Alejandro Corea y Antonio Rottger; los bajos Juan Zanín y J. Capmany; y con la dirección de un gran maestro orquestal que se llamó César A. Metelli.

Cabe acotar que el tenor Orlando R. Gazzo, encontrándose en el año 1949 en Italia perfeccionando sus estudios de canto, tuvo destacada actuación el 5 de junio de dicho año en la ciudad de Milán, en donde, en el acto de clausura de la Peregrinación de la Madonna Pellegrini, realizado en el Arco de la Paz, interpretó brillantemente el Ave María de Gounod. Anteriormente había intervenido en los actos preliminares cumplidos durante el mes de mayo del mismo año en homenaje a la citada Madonna, cantando durante muchos lunes en la Catedral de Affosi. En todas sus presentaciones Gazzo, puso de manifiesto sus excelentes cualidades vocales e interpretativas, que le valieron el unánime elogio tanto de los públicos asistentes como así también de la prensa especializada.

Los hermanos Gazzo, que durante la mayor parte de sus vidas vivieron en calle Mendoza 3623, eran hijos del matrimonio formado por doña Felipa Salfi y don Salvador Gazzo, debiéndose destacar que este último, que ejercía la profesión de constructor de obras, era también poseedor de una buena voz y entusiasmo por el canto lírico, lo que le hizo acreedor, entre sus amigos, al mote de "Caruso" en alusión al célebre tenor napolitano.

De ninguna manera podríamos dejar de recordar en este capítulo a otros no menos destacados cultores del canto mayor, como en su época lo fueran Mario Miglietta, tenor y a la vez concertista de piano y compositor, que vivió en calle Mendoza 4358, autor de excelentes composiciones musicales entre las cuales, por su importancia, merece ser recordada su "Canción de Cuna" para orquesta de cámara; y el Bajo Juan Zanín, poseedor de la más grave de las voces humanas, quien por su innata calidad de cantante, era presencia indispensable en cuanta obra necesitaba representar al personaje de tan difícil registro vocal.

En los últimos años, si bien no con la calidad de los antes mencionados intérpretes, han surgido positivos valores, tales como los tenores Pedro Di Carlo, que además practica con buen suceso el difícil arte de la pintura, domiciliado en calle 3 de Febrero 3820, y el Dr. Dantón Notario, abogado de profesión, con domicilio en calle 3 de Febrero 4038, quienes también, por sus excelentes dotes vocales e interpretativas han recibido los más cálidos ehigios en cuanto recital han intervenido.

Desaparecidas ya hace muchos años, instituciones de alto nivel artístico, como lo fueran, entre otras "La Cultural Lírica" y la "Sociedad Cultural Alemana-Argentina", verdaderos centros de formación de cantantes y con ellos la representación de las grandes óperas por parte de intérpretes rosarinos, lamentablemente el interés por el "bel canto" ha ido paulatinamente decreciendo al no contarse con una real incentivación como la que en su época ofrecieran aquellas recordadas instituciones culturales; no obstante lo cual, gracias a la labor más que eficiente y perseverante de coros polifónicos y en forma personal por amantes a la buena música, se trata en lo posible no sólo de mantener latente el interés por ello sino el de procurar el retorno a lo clásico y con ello poder reverdecer aquellos exitosos pero hoy marchitos laureles. Quiera Dios que, en breve espacio de tiempo, no sólo nuestro barrio sino la ciudad toda, pueda otra vez, volver a gozar de aquellas grandes representaciones teatrales y en "ellas la presencia de algunos de nuestros vecinos en los principales roles protagónicos de las más brillantes páginas operísticas de la música universal.




Fuente: Extraído del Libro ¡Echesortu! ( Ciudad pequeña, metida en la ciudad) Apuntes para su futura historia ( ensayo) y Segunda Parte (Miscelaneas de la Ciudad). Editorial Amalevi. Agosto 1994

jueves, 15 de agosto de 2019

NUEVO PRESIDENTE —ACCIDENTE MORTAL – MUERE D. ALFREDO J. ROUILLON - OTROS HECHOS



Por Nicolás E. de Vita.


En Asamblea General Ordinaria celebrada con fecha 31/5/1950, es elegido como nuevo presidente del Club, el socio don José Carasa. Asimismo es electo como Vicepresidente D. Hugo E. Cattáneo a quién luego, y por circunstancias fortuitas seria reemplazado por don Leopoldo Mugnani.

En un lamentable accidente ocurrido el 9/6/1951, pierden la vida el piloto Miguemie Friedemberg y el vocal titular de la C.D. don José Miguel Martínez Cilvetti.

A su vez, el 14 del mismo mes y año muere el pionero y primer presidente del originario Aero Club Rosario, Don Alfredo J. Rouillón. En tal circunstancia, la C.D. del Club en sesión extraordinaria dictó una serie de decretos propios del cargo y a la personalidad del extinto, y disponiendo ademas que una escuadrilla de aviones sobrevolara el trayecto del cortejo fúnebre hasta el cementerio.

A esta altura de la vida del club el mismo contaba con el siguiente personal: Instrucción: Sub-Oficial Ayudante D. Eros Duston Cossettini, quién además ejercía la Jefatura del Aeródromo, secundado también en sus funciones por el instructor de vuelo D. Angel José Alvarez. Personal de Mecánicos: Dependientes de la Dirección General de Aviación Civil: Cuerpo integrado por Don Segundo Odone, como Jefe, y por los señores R. Telmo Pozzobon, Francisco y Miguel Silverio Fernández. Encargado administrativo y de fichero: Don Roberto C. Burtin; y jardinero: Don Dionisio Ríos.

Desde el inicio de sus actividades específicas, es decir desde el mes de noviembre de 1938, al 30 de abril de 1952, habían obtenido en el club sus respectivos brevets de pilotos, 210 aspirantes.

Y en lo que respecta al material de vuelo, a la fecha última citada el club cont acon el siguiente material: De propiedad de la Dirección General de Aviación Civil: 1 Piper Cub P.A. 12, triplaza, LV—YGW; 2 Piper Cub P.A. 11, LVYHU y LV—YOM; 2 Piper Cub J. 3, LV—XUG y LV—XUI; 1 Boyero. LV—ZFS: De propiedad del ACR. 1 Fleet Canuck, LV—NQR; 1 Aeronca Chief, LV—NXN; 1 Piper Cub J. 3, LV—NIG; y 1 Piper Cub P.A. 12, LV—RTI.

Durante el período 1952/53, obtuvieron sus patentes de pilotos privados 19 aspirantes, los que sumados a los ya existentes hacían un total de 229 pilotos formados por el A.C.R.; yenlo que respecta a actividad de vuelo lo fue en horas de 2.371,15.

Y en lo que respecta a nuevo material, con fecha 11/5/1953 tienen éxito las gestiones que desde hace tiempo venía realizando el club tendientes a conseguir que el avión Piper P.A. 12, T. 16, de la Fuerza Aérea Argentina, destinado a la Dirección General de Aviación Civil, le fuese asignado definitivamente al mismo.

Con fecha 14/8/1953, se concede autorización a los pilotos del club D. Raúl N. Jacobs y D. José Margaritini, para intervenir con el avión LV—RTI, de propiedad del club, en una carrera de regularidad organizada por la Dirección General de Aviación Civil.

Con fecha 21/9/1953 queda designada la primer comisión de damas que tuvo el club. La misma quedó integrada en sus puestos principales por las señoras: Laura de Mugnani, como Presidenta; Elsa de Cossettini, como Secretaria; y Sara Soneyro, como Tesorera.

Fuente: Publicado en el Libro “Acercamiento a la Historia del Aero Club de Rosario”. Ensayo Nicolás E. de Vita. “impreso en Impresiones Modulo S.R.L.”

miércoles, 14 de agosto de 2019

VIAJES AEREOS A ENTRE RIOS



Nicolás E. de Vita


Durante los primeros meses del año 1950 el Club inicia viajes aéreos a la Ciudad de Victoria (E.R.), a cuyo efecto se instala una Delegación en dicha ciudad a cargo del Sr. Ovidio Ramirez. Se establecen los costos de viaje así: Ida solamente (de Victoria a Rosario y viceversa) m$n. 50; Ida y vuelta: m$n. 90; Ida, para dos personas juntas: m$n. 85; Ida y vuelta, para dos personas juntas: m$n. 150; Transporte de mercaderías, repuestos, etc., mismo precio que por pasajero. Dichos viajes, en sus comienzos fue todo un éxito, pero poco a poco fue declinando el entusiasmo de los usuarios, razón por la cual el club decidió suspenderlos.

Fuente: Publicado en el Libro “Acercamiento a la Historia del Aero Club de Rosario”. Ensayo Nicolás E. de Vita. “impreso en Impresiones Modulo S.R.L.”

martes, 13 de agosto de 2019

EL CLUB PRESENTE EN TODA MANIFESTACION



Por Nicolás E. de Vita




Durante los días 5,6 y 7 de noviembre de 1949 se realiza en la ciudad de Florida (R.O. Uruguay) el Gran Festival Internacional de la Aviación, y en representación del Club concurren al mismo el Jefe de Instructores Suboficial D. Eros Duston Cossettini y los pilotos M. Federico Cabrera Shaw, Roberto Arguello, Raúl N. Jacobs, José Carasa, Norberto Oroño, Héctor Soneyro, Ricardo Ferroni, y José Martínez Cilvetti; en vuelo de escuadrilla formada al efecto. Luego, durante los días 5 y 6 de agosto de 1950, otra escuadrilla, compuesta por tres biplazas (2 Piper, y un Fleet Canuck) al mando del socio D. Héctor Soneyro, concurren al festival que en la oportunidad es realizado por el Aero Club de Concordia; y, otra escuadrilla, presidida por D. José A. Reggiardo, viaja al Festival que la Asociación de Aviadores Civiles de San Pablo, realizó en dicha ciudad brasileña.

Fuente: Publicado en el Libro “Acercamiento a la Historia del Aero Club de Rosario”. Ensayo Nicolás E. de Vita. “impreso en Impresiones Modulo S.R.L.”

lunes, 12 de agosto de 2019

BALANCE DEL PERIODO 1939/49



Por Nicolás E. de Vita




Durante el período referido, la actividad aérea desarrollada por el club fue extraordinaria; y del balance practicado por la Dirección General de Aeronáutica Deportiva, con respecto a las horas voladas por los aero-clubes del país, el Aero Club Rosario fue aventajado tan sólo por el Aero Club Argentino y por el Centro Universitario de Aviación de Buenos Aires.

De dicho balance surgía además que, desde el mes de noviembre de 1939 hasta el 30 de abril de 1949, en aviones del Estado y propios, el ACR, había totalizado 15.889,49 horas de vuelo; y, en pilotos recibidos, también dentro de dicho período, lo fueron 169.

Todo ello habla bien a las claras de la enorme importancia que el Aero Club Rosario representaba para el país en lo referente a la preparación de pilotos civiles.

Fuente: Publicado en el Libro “Acercamiento a la Historia del Aero Club de Rosario”. Ensayo Nicolás E. de Vita. “impreso en Impresiones Modulo S.R.L.”