Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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lunes, 17 de septiembre de 2018

Don Cornelio Casablanca


Por Jack Benoliel



Trascripción de un fragmento de la disertación pronunciada por Jack Benoliel en el inicio del ciclo de conferencias públicas propiciado por la Junta de Historia de Rosario, en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia



"Son aquellos que saben que sólo la obra de amor que encierra en su materialidad su fervoroso sentimiento humano está destinada a la memoria de los hombres más allá de la historia donde el tiempo se mide en profundidad.


Aquellos hombres que perduran, perduran por haber comprendido que la solidaridad y la fraternidad no es una concesión, es un deber. Y vamos a hablar de un hombre que hizo de su vida un símbolo de fraternidad y solidaridad.

Me emociona saber que está aquí la nieta de Cornelio Casablanca, Susana.

Si alguien acude al diccionario para ver quién fue y qué hizo Cornelio Casablanca, se va a encontrar con esto: Hacendado, nació en 1861 en San Nicolás, provincia de Buenos Aires y murió en Tigre, en 1945. Sus restos están descansando en la ciudad que tanto hizo por ella, en el Cementerio El Salvador.

Desempeñó variados y altos cargos bancarios en distintos puntos del país. Fue presidente de la Sociedad Rural de Rosario; presidente y fundador de la Liga Argentina contra la Tuberculosis; fundador e iniciador de la Facultad de Ciencias Médicas y del Hospital del Centenario de Rosario. En 1911 fue candidato a vicegobernador de la provincia de Santa Fe con Lisandro de la Torre.

¿Cómo surge la idea de crear el hospital escuela de Rosario?

Es el fruto del ideario de Mayo. En 1810 nace la libertad, se pone de pie la dignidad argentina. El pueblo inicia su camino de soberano. Y al cumplirse el centenario de ese primer gajito de la Independencia, Rosario debía celebrarlo. Como lo hizo: El hospital del Centenario y la Escuela de Medicina constituyen la esencia sublime de esa augusta celebración.

El de la idea original fue Lisandro de la Torre, que de regreso de los Estados Unidos había apreciado el aporte que brindaban ciertas escuelas libres de enseñanza y sabedor que en el Hospital Rosario los doctores Clemente Álvarez y Enrique Corbellini dictaban cursos libres en sus respectivos servicios, desde 1907, insinuó a este último la posibilidad de iniciar una escuela libre de enseñanza médica pública. Corbellini planificó esa escuela en 1908 y al comunicarle ambos esa iniciativa a Cornelio Casablanca, invitándolo a que se encargara de la suscripción como perito de finanzas, éste opinó que el momento no era el más oportuno y que no hallaría ambiente para la suscripción tendiente a la creación de una fábrica de doctores y convenía esperar una mejor oportunidad. Esa oportunidad llegó en 1910, al aproximarse la celebración del centésimo aniversario de la patria.

A mediados de abril, el intendente, el doctor Isidro Quiroga, invitó a un grupo de vecinos para intercambiar ideas sobre la forma en que se celebraría un mes más tarde el centenario de la Revolución de Mayo. Don Cornelio Casablanca una vez retirado de la reunión y recordando las exhortaciones que el doctor Eduardo Sempé, director de la Asistencia Pública, hacía en la tertulia del Club Fénix sobre la deplorable insuficiencia hospitalaria de Rosario y el postergado proyecto de de la Torre y Corbellini, dos noches después, el 8 de abril, en rueda de amigos en el referido club lanzó la idea de solemnizar la magna efeméride construyendo un hospital por suscripción pública, exponiendo con crudeza las consecuencias de la carencia hospitalaria y la vergüenza que significaba el diario rechazo de enfermos por falta de camas.

He aquí sus palabras textuales: "El hospital que falta y la escuela conjuntamente, eso si que tendría aceptación general".

Las crónicas recuerdan el siguiente diálogo entre Casablanca y Sempé: "Y si hiciéramos doctor amigo el hospital y la escuela por suscripción pública"... "Usted lo dice en broma -respondió Sempé- pero eso deberíamos hacerlo aunque no lo viéramos nosotros. Deberíamos iniciarlo". Y Casablanca contestó: "Primero, no hablo en broma, segundo, lo haremos y tercero, lo veremos. Ya tengo el nombre del hospital, será el Hospital del Centenario".

Y llega la fecha clave y decisiva, del 6 de mayo de 1910, convocada por Cornelio Casablanca en el Jockey Club. Se integra una comisión de quince miembros y se inicia la suscripción con los presentes. Casablanca leyó un manifiesto, redactado a su pedido por el doctor Francisco B. Correa. "Hemos acogido la idea cuya realización corresponde al pueblo de Rosario, de fundar una gran obra conmemorativa del Centenario de la Revolución de Mayo. La fecha está próxima. El 25 de Mayo, los 6 millones de hombres libres que habitan el suelo argentino festejarán regocijados el advenimiento de la nueva nación. Gloriosa por su pasado pero mucho más gloriosa por su destino".

"Pero es necesario algo más dejar algo que perdure... Carecemos de hospitales para las exigencias de la población y de los existentes ninguno se encuentra dotado de elementos completos. Se sabe además que el Rosario no atiende solamente a los enfermos de la ciudad sino a los de la zona de campañas y aún de otras provincias. No cuenta Rosario con ninguna escuela superior. Y esa ciudad de 200 mil habitantes debe tenerla. Las tres facultades de medicina de la República Argentina no alcanzan para formar profesionales. Todavía tenemos que aceptar que en la campaña existan diplomas extranjeros dudosos y sin revalidar. Seria más fácil recurrir exclusivamente a la munificencia oficial para estas iniciativas pero las energías que destinaríamos en pedir apliquemoslas en hacer. Conviene fomentar la iniciativa privada en Rosario que no dispone lo que disponen las ciudades que son sedes de gobierno.

"Invitamos al pueblo de Rosario y muy especialmente a los hombres de dinero a suscribirse. Los ricos tienen una función social y económica que legitiman las diferencias de la fortuna y en esta ocasión deben demostrar que son dignos del envidiado lugar que ocupan y de las ventajas que gozan por su dinero.

Abrigamos la esperanza un tanto arrogante de juntar la suscripción más grande que se haya hecho en ciudad alguna de la República siel 25 de Mayo ponemos la piedra fundamental del monumento podremos decir bien alto que nadie celebró con más honor el primer centenario de la Revolución argentina".

Esa misma noche de la primera reunión la suscripción alcanzó los 430 mil pesos. Corrieron los corresponsales de La Nación y La Prensa a transmitir la noticia. Pero los diarios no lo creyeron o pidieron confirmación. El diario La Capital abrió una suscripción popular. Lo mismo hicieron la Bolsa de Comercio, el Banco de la Nación y el Banco Español, donde trabajaba Cornelio Casablanca.

Al colocarse la piedra fundamental se habría recogido la cifra de 1.250.000 pesos. Pocas semanas depués mediante subsidios oficiales y de distinta índole se reunían 4.500.000 de pesos, casi 40 millones de pesos de nuestro tiempo.

El doctor Manuel Pigneto, al serle requerida su opinión dijo que el nuevo hospital debía ser policlínico, es decir comprender los servicios de todas las especialidades del servicio yen cirugía al igual que los policlínicos de Roma, Viena y Berlín, de los cuales debe erigirse el modelo en que se inspire, porque estaban considerados los mejores hospitales del mundo. En lo que respecta a la creación del instituto libre de medicina, el doctor Pigneto opina así: "Todo lo que sea a la difusión de la cultura me parece excelente, pero en este caso particular, un instituto libre de enseñanza no es el más apropiado. La escuela de medicina que es más oportuna debe ser lisa y llanamente oficial, constituida en la misma forma, con la misma organización y plan de estudios que las existentes en Buenos Aires, Córdoba y La Plata, y cuyos diplomas tenga el mismo valor académico y legal que los expedidos por los nombradas". Unida a la vida de la Facultad de Medicina está la vida del Círculo Médico, que nace el 14 de septiembre de 1910, para contribuir al progreso de la medicina fomentando el espíritu de solidaridad entre los médicos, estrechando vínculos con las demás asociaciones similares del país, y publicando una revista. El primer director fue el doctor Clemente Alvarez. En un ejemplar de ella de 1911 dice: "El Rosario está empeñado en la formación de un policlínico y una escuela de medicina. Una suscripción pública que ha tenido el valor de un plebiscito no puede dejarnos dudas del deseo general de constituir aquí un centro de enseñanza médica superior centro que exteriorice y estimule la producción científica. Nuestro hospital y escuela, marchan adelante. Ha terminado el plazo para la presentación de planos en el concurso público. Constituyó un éxito. Trece proyectos fueron presentados. Algunos provenientes de Europa. El jurado ha considerado que ninguno llena por completo las condiciones de un primer premio en un torneo de esta naturaleza y resolvió adjudicar dos segundos premios. Los premios fueron acordados a los proyectos 'Ciencia y arte' y 'Paraná', correspondiente a Tomás Varsi y el arquitecto René Barba el primero. Ladrillo tras ladrillo, suspiro tras suspiro la obra avanza. "La primera obra mundial disminuye sus pasos pero no la detiene. La voluntad es arrolladora. Se vencen antagonismos y se encolumna a todos", dice Raimundo Bosch en su obra Historia de la Facultad de Medicina.

El 27 de octubre de 1919 fue promulgada la ley creando la Universidad Nacional del Litoral. La obra titánica ya muestra su presencia casi definitiva. El gobierno nacional nombra delegado organizador a un hombre de valía: El doctor Antonio Agudo Avila.

Y llega el día que se escribiría un capítulo de gloria para la ciudad y la ciencia argentina. Es el 11 de abril de 1920. Los autores del más grande homenaje a la Revolución de Mayo a nivel país, por intermedio de su presidente, Casiano Casas, hacen entrega de las instalaciones a las autoridades nacionales.

Ultima semana de mayo de 1920. Rosario está de fiesta. Se inauguran los cursos de la Facultad de Medicina. Luego del acto el diario La Capital informaba: "La Chicago Argentina, la tierra de promisión de especuladores se convierte en una ciudad universitaria, ciudad docta que junta con orgullo y regocijo a la rueda de Mercurio que ondea en sus blasones la frente alada hecha de azul, de sol y de infinito con la que medita el genio".

En 1927, con motivo de denominarse Cornelio Casablanca a uno de los pabellones del Hospital del Centenario, el diario La Capital publica las siguientes palabras de Casablanca: "Quiero dejar constancia de la razón única que me decidió a ponerme por propia deliberación al frente como propulsor de la idea, con detrimento aparente de mi modestia, fue el convencimiento de que vide que en aquella circunstancia era yo la persona más indicada. Quizás la única para obtener el mayor número de contribuyentes".

En 1930, el diario La Acción le hace una entrevista con motivo de una fugaz visita a Rosario, en la que afirmó: "Rosario ha sido ingrato con este hombre que puso a su servicio lo mejor había de él. Y no nos consuela saber que siempre ha sido así y quien sabe hasta cuando seguirá siendo así. Todavía vale más un puntapié, una trompada que toda una vida puesta al servicio de una idea buena. .




La Universidad rosarina es hija del Centenario de Mayo y la Reforma Universitaria



Por Miguel Angel De Marco(h)


Nunca será redundante recordar que el surgimiento de la universidad en Rosario está íntimamente ligado al proyecto nacional y cosmopolita (no existe contradicción alguna en nuestra ciudad entre estos términos) de una dirigencia que consideró que la mejor manera de honrar el Centenario de la Revolución de Mayo era crear una Universidad al servicio de las necesidades más acuciantes de la sociedad, en solidaridad con los menos beneficiados por el crecimiento económico, y ante un Estado que aún demoraría un par de décadas en intervenir activamente en la dirección y gestión de la salud pública. Rosario, dio un ejemplo a la República: La tan anhelada nación de hombres libres se construiría desde la solidaridad, la educación, y la iniciativa individual puesta al servicio del desarrollo de todos.

Fuente: Extraído la Revista “ Rosario y su Historia” Fascículo N.º 62 de Abril 2008

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El Hospital Centenario y un tributo secular a Mayo


Por Juan Pablo Robledo


El Hospital Centenario es unas de las instituciones de salud pública más antigua de la ciudad, cuyos orígenes datan de principios del siglo anterior. La idea fue impulsada por el doctor Cornelio Casablanca, quien lanzó el proyecto de honrar al Centenario de la Revolución de Mayo con una obra que excedieran los habituales festejos, los fuegos artificiales e iluminaciones: crear un hospital público. En sus paredes se encuentran silenciosas, la memoria y la historia de Rosario.

Un proyecto que empieza a tomar forma

La idea de impulsar la creación de un Hospital Centenario había surgido, en vísperas del aniversario de los cien años de la Revolución de Mayo, tomando la iniciativa y comprometiéndose a recaudar los fondos necesarios el gerente del Banco Español del Río de la Plata, el doctor Cornelio Casablanca, por cuyo impulso se creó la Junta Pública Pro Hospital, que él mismo presidía y que era una verdadera constelación de apellidos reconocidos: Lisandro de la Torre y Martín de Sarratea como vicepresidentes; José Castagnino y Angel Muzzio como tesorero y pro tesorero, entre otros.

Estos hombres se reunían en el seno del Jockey Club, donde intercambiaban ideas sobre el tema. Hablaban sobre la "segunda ciudad de la República de poseer una construcción de un hospital grandioso, capaz por sí mismo no sólo de lograr su objetivo, sino de construir un orgullo sudamericano”.

"De utilidad inmediata..."

El 6de mayo de 1910, se firma y se hace público un manifiesto dirigido al pueblo de Rosario expresando los dignos fines perseguidos y haciendo un llamado a todos, pero principalmente a los hombres de fortuna a colaborar con donativos: "Los ricos tienen una función que legitima las diferencias de fortuna y deben demostrar que son dignos del envidiado lugar que ocupan. Entre una obra puramente artística y otra que, sin excluir el arte, fuere a la vez de beneficencia, enseñanza científica y utilidad inmediata, nos quedamos con lo segundo..."

El propósito de transferir a la ciudad una donación digna del centenario logró entonces una hoy añorada unanimidad: levantar, merced al aporte económico privado, simultáneamente un hospital, una escuela de medicina y un policlínico de grandes dimensiones.

Las donaciones de los vecinos prestigiosos formaron rápidamente la importante suma de $1.650.000, a lo que poco después se agregarían aportes provinciales y nacionales y las cuatro manzanas cedidas por la municipalidad. Eso hizo posible el comienzo de los trabajos de construcción, de acuerdo con el proyecto del arquitecto francés René Barba, a quien secundaba un prestigioso médico, el doctor Tomás Varzi.

Honrar a la salud


El diario "La Capital" señalaba por esa fecha: "Dicho hospital tendrá un programa de aproximadamente 300 camas divididas en dos servicios (hombres y mujeres); dos servicios de cirugía, un servicio de medicina para niños; uno de oftalmología, uno de piel, sífilis y venéreas; uno de laringología y uno de vías urinarias. Si el terreno se prestase, por su extensión, podría construirse un pabellón aislado, para tuberculosos. Honraría a la ciudad este hospital."

Las obras, comenzarían recién en 1913, pero la crisis derivada de la Primera Guerra Mundial provocó cada vez mayores retrasos en su marcha. Fueron subsidios provinciales y nacionales los que posibilitaron que el proyecto (que en principio parecía una utopía motorizada por el sector privado) terminara finalmente en realidad, a lo que debe sumarse una importante donación de Adolfo Rueda, fallecido en 1918, que permitió completar los fondos necesarios para la construcción de la mayor parte de los pabellones planificados.

El Centenario (como se lo denominaría popularmente) sería reflejo, entonces, de ese fervor de Mayo de 1910, que iba a impulsar, como nunca antes ni después, que los excedentes económicos de un sector se volcaran a una obra comunitaria. Una decisión que, transcurrido casi un siglo, sigue vigente. Como dijo un pensador "Lo más bello y noble de la vida radica en hacer algo más perdurable que la vida misma. Que lo que hagamos nos sobreviva" y el hospital Centenario es parte de una construcción que sobrevive, como identidad rosarina, como así también, para prevenir, curar, asistir humanitariamente y profesionalmente a los habitantes de todas partes del país.

Bibliografia

Utilizada: Archivo Diario "La Capital"

Artículo "Los fervores del Centenario" de Rafael lelpi

Artículos de "Rosario, su historia"

Fuente: Extraído la Revista “ Rosario y su Historia” Fascículo N.º 62 de Abril 2008

viernes, 7 de septiembre de 2018

Calles de Rosario que recuerdan a los hombres que integraron la Primera Junta


Por Guadalupe Gómez
.


Calle: Cornelio Saavedra 

Sentido: corre de este a oeste, desde Colón hasta Juan 

Manuel Casal 

Numeración: desde 00 bis a 5700 

Imposición del nombre: ordenanza 3 de 1905. 

Barrio: desde Barrio Centro hasta Barrio San Martín 


Calle: Mariano Moreno 

Sentido: corre de sur a norte. 

Numeración: Nace en los paredones del ferrocarril Central Argentino y termina en avenida Uriburu. Barrio: desde Barrio Centro hasta Zona Sur 


Calle: Juan José Paso 

Sentido: corre de oeste a este en su tramo inicial entre las calles Carrasco y Del Valle Ibarlucea 

Imposición de/nombre: ordenanza 3 de 1905 

Barrio: su trazado recorre De la Torre, Empalme Graneros y Fisherton. 


Calle: Manuel Alberti 

Sentido: Corre de este a oeste, paralela a la calle Ernesto Brandt 

Numeración: desde 7500 a 7800, a la altura de la calle 

Baigorria al 3300 

Imposición del nombre: ordenanza 25 de 1920 

Barrio: Alberdi 


Calle: Miguel de Azcuénaga 

Sentido: de este a oeste 

Numeración: desde boulevard Wilde al 200 bis hasta Eva Perón al 8800. Imposición de/nombro: ordenanza 25 de 1920. Barrio: Azcuénaga 

Avenida: Manuel Belgrano 

Sentido: de norte a sur, desde avenida San Martín a boulevard 27 de Febrero 

Imposición del nombre: ordenanza 3 de 1905. Barrio: Centro 

Cortada: Juan José Castelli 

Sentido: de norte a sur, entre las calles 1° de Mayo Juan Manuel de Rosas 

Numeración: desde la calles Ayolas a boulevard Segi Barrio: San Martín 


Calle: Juan Larrea 

Sentido: de norte a sur 

Numeración: desde la calle Reconquista a Camino l Broca. 

Imposición del nombre: decreto 220 13 de 1958 Barrio: Ludueña 

Calle: Domingo Matheu 

Sentido: de este a oeste Numeración: desde 300 a 1600 y desde 2800 a 34 Imposición del nombre: ordenanza 25 de 1920. Barrio: Alberdi 

OTRAS REFERENCIAS EN LA NOMENCLATURA URBANA 


La Plaza 25 de Mayo: 

Nació como plaza pública frente a la Capilla. Fue germen urbanizador del poblado. Sus primeras obras de ornato ocurrieron a partir de la declaración de Rosario como ciudad y en 1854 aparece por primera 

vez la mención de plaza "25 de Mayo". (Investigación de José Jumilla). 


Bustos de los miembros de la Primera Junta: 

Manuel Belgrano (Plaza Belgrano) 

Domingo Matheu (Plaza Matheu) 

Mariano Moreno (Estación Mariano Moreno) 

Cornelio Saavedra (Plaza Saavedra) 

Sabias que la Avenida de Circunvalación se denomina 25 de Mayo? 

Fuente: Extraído la Revista “ Rosario y su Historia” Fascículo N.º 62 de Abril 2008

jueves, 6 de septiembre de 2018

La pintura rosarina falsificada



Por Julio Chiappini 

1. Recuerdos en conserva 

Una vez y cuando los años setenta, charlamos con Julio Vanzo acerca de la falsificación en la pintura rosarina. Me dijo que era muy escasa. Y que deberíamos agradecerle que él no falsificara. Se expresó sin ninguna jactancia: era un hombre seguro de sí mismo, y cómo no serlo, pero nada arrogante. 

Es que Vanzo era inigualable para dibujar y conocía la cocina de la pintura. Solía confiar a quien se ponía a tiro que su error consistía en haberse quedado en Rosario. Otros rosarinos que emigraron, en cambio, son hoy los artistas argentinos más cotizados en el mundo: Lucio Fontana y Berni. De todos modos, mi ilustre tocayo no sucumbía a jeremiadas: la ciudad le fue un destino de esos que no se eligen sino que se cumplen, y no la pasó nada mal; salvo los muchos años en los que cuidó con devoción a su pareja enferma, Rosa Wernicke. Que, para colmo en tamaño trance, fue un poco tiránica: Cochabamba 2010. 

Lo cierto es que Vanzo, y a él volvemos si es que de él salimos, no contento me contó una anécdota: Herrero Miranda le llevó un cuadro del propio Herrero para que se lo restaure. Al tiempo, Vanzo se lo devolvió bien reparado. Oscar Herrero, que murió malogrado (1918-1968) por una gripe mal curada, ponderó el trabajo. Y entonces Vanzo le confesó que no, que había copiado el cuadro por su cuenta y que al otro sí lo había restaurado. Y le dio ambos óleos. Herrero admitió ignorar cuál era el suyo. Era un tiempo en el que los pintores intercambiaban cuadros. Vanzo, de cuando estuvo en Italia en 1946, tenía un autorretrato de Giorgio De Chirico. Y un paisaje de Fader, de esos adocenados: más artesanía que arte; y dos pequeños Pettoruti y Spilimbergo. Y luego, claro, respecto a esos y tantos otros cuadros e incluso dos esculturas de su ex socio y amigo Lucio Fontana, con taller compartido en Córdoba 585 desde 1939, la película que ya sabemos: "Lo que el viento se llevó". 

Vanzo era muy mujeriego y tenía un éxito descomunal con el bello sexo. De manera que se repartía entre las bellas artes y las bellas partes. Fue incluso un caso extrañísimo. Ya que las damas a menudo lo procuraban a él. Aunque lo de "extrañísimo" debe ser un anacronismo: ahora, me explican, algunas cosas han cambiado... bastante. ¿Será así, será para tanto? 

2. Una modesta biblioteca 

Como este asunto de las falsificaciones en el arte siempre me interesó, seguramente que por la ingenua morbosidad de los aficionados me preocupé un poco por conseguir libros sobre el divertido asunto. Divertido, claro, salvo para al que le encajaron una obra "trucha". Es que la falsificación de pintura es un arte y a la vez una ciencia. En el caso de la pintura rosarina, hay una inicial ventaja: nada de carbono 14. Es decir, al falsificador astuto le basta, para el crimen perfecto, con conseguir unos lienzos viejos, unos marcos de época y un habilidoso horneado. Y con eso, ¿listo el pollo? Pues para nada, falta lo más difícil: la imitación. Que a su vez se facilita en cuanto los conocedores, marchands, pintores, coleccionistas avispados y demás "expertos", van falleciendo. Y hasta desapareciendo, como por arte de birlibirloque, las galerías de arte. 

Una biblioteca, entonces, y por módica. que sea, nos alecciona. Pérez Reverte fue mucho más allá: "no tengo ideologías pues tengo bibliotecas". En cuanto al crimen perfecto que imaginábamos, cualquiera que sea sobrelleva un solo problema: no se puede contar. 

En "La escuela de los pillos' 1922, el entrerriano Juan José de Soiza Relly delató que "Detrás de todo gran caballero se esconde un gran sinvergüenza". O la tersa rima: "No hay moneda tan falsa como el pillo que por bueno pasa". 

En "La falsificación de antigüedades y objetos de arte", Pablo Eudel aconseja no revelar al poseedor de una chuchería acerca de su cuadro simulado: "¿,Para qué quitarles sus ilusiones?". Ouvrard, en cambio, cuando veía una obra fingida preguntaba con cierta sorna: "Y esto, ¿qué quiere ser?". 

3. Una pintura cara 

En verdad: la pintura rosarina, los buenos óleos, son costosos. Y hasta caros: Uriarte, Vanzo, Koek Koek, Musto, Schiavoni en los últimos años. Y Cochet: el gran pintor académico, que no es lo mismo que clásico. Al tiempo que lo clásico no lo es por épocas o estilos sino por calidades. A tal punto que hay obras que nacen clásicas. Por lo cual no precisan de la a veces caprichosa recomendación del tiempo. 

Si en un medio hay bastantes pintores que cotizan bien y escasos connaisseurs, se supone que aumenta el número de obras apócrifas. Y no hay manera de obstar las imitaciones. Como explica Fritz Mendax en "El mundo de lo falsificadores", resulta ímprobo censurar esos cuadros "mientras el arte se la meta de tantas nostalgias". 

4. "La psicopatología en el arte" 

En su ensayo con ese título, José Ingenieros sugiere que si el arte aliena veces a quien lo crea (la ciencia descubre) o a quien lo contempla, es posible que adquiramos y exhibamos una obra de arte acerca de cuya autenticidad dudamos o, ya derechamente, sabemos que es falsa. La ostentación y el afán de figuración sobrecogen con esas cosas. El hombre pasó del ser al tener; y luego al parecer y ahora al aparecer. El comprador, entretanto, me pare ce que suele ser cándido. Compre quien compre. Por ejemplo dibujos de Gambartes: son tantos, que alguno aseguran que dibuja en el más allá Y las falsificaciones burdas. Por de pronto las firmas, lo primero que un debe observar. Y también la parte d atrás del cuadro. Hay gente que tiene un verdadero olfato de indio para estas pesquisas. Bien que a veces es tan acomodado como pescar en un barril: falsificaciones alevosas. Por lo artístico; o por un óleo que se advierte requete fresquito relativo a pintores antañones o... por lo que sea. 

De Koek Koek, que nació en Londres, vivió añares en Rosario y murió asesinado en Chile por asuntos de malas pasiones, hay falsificaciones a carradas. Así como él pintó a rolete. Como asestan los norteamericanos, "Corot pintó 1800 óleos. De los cuales 1900 están en los Estados Unidos". 

La temática enseguida lleva al derecho penal. Y, antes, a los límites que el derecho le puede fijar a los artistas. Savonarola y Hitler mandaron quemar cientos y hasta miles de obras por considerarlas "arte degenerado". Parejamente, la quema de libros: el 10 de mayo de 1933 Goebbels incineró en Berlín 40.000 volúmenes porque no congeniaban con el nazismo. Pero luego Goebbels, y sobre todo el propio Goering, rapiñaron cantidad de obras de arte: de Francia ocupada, de judíos o de quien podían. Obras algunas cuyos autores ya habían sido fulminados por la Reichkulturkammer, fundada el 22 de septiembre de 1933. Destinada a aprobar o a reprobar la prensa, el arte, la cinematografía, la literatura, el teatro, la radiotelefonía y la música alemanes. Su director, Hans Johst, fue quien trompeteó la propagada frase "Cuando oigo la palabra cultura saco mi pistola y disparo". Goebbels también la propinaba pero más moderado: omitía la parte del disparo. En cuanto a Goering, pese a que era mariscal del aire, acumuló las obras depredadas en un tren con seis vagones. El transporte terrestre, aunque los cielos se pueblan de personas y mercaderías, siempre tendrá sus ventajas. 

Y sentencias parecidas a la de Johst que regenteaban. Por ejemplo: "El arte no es un asunto estético sino biológico" (Rüdiger, racista). O Alfred Rosenberg, que le birló el ministerio de educación a Heidegger: "No hay idea más peligrosa que la tesis verdadera-. mente francesa del arte por el arte". Y hasta el Führer, que había sido un pintor frustrado cuyas témperas de tanto en tanto se subastan en Europa: "El arte de un siglo cristiano no pudo ser otra cosa que cristiano. El arte de un siglo nacionalsocialista no puede ser otra cosa que nacionalsocialista". Si en 1913 la Academia de Bellas Artes de Munich lo hubiera aceptado como estudiante, acaso otra hubiera sido la historia del siglo XX. Ese tipo de conjeturas creo que se llaman "ucronía de la historia" o "historia contra fáctica". En ese 1913, Hitler pintaba para vivir en el barrio bohemio de Schwabing. Estaba a tiro de piedra —es un decir—de Paul Klee, Franz Marc y Wassily Kandinsky. Pero probablemente ignoraba semejante vecindad. 

Entre leo además, no hallando árbol del que colgarme, de Julio C. Ledesma, "Del arte y el derecho penal". Y de Guillermo E. Ortiz de Guinea, "El arte ante el derecho". Y memoro a los tres o cuatro pillos de siete suelas, como autores o instigadores, que falsificaban a los pintores de caballete Schiavoni, Vanzo, Cochet, Koek Koek, Gambartes, Berni y algunos otros. No los nombro, a estos granujas, porque se me hizo una laguna. Además, "nomina odiosa sunt". Ya no están; y supongo que son insustituibles. O al menos, hasta ahora, insustituidos. Lo más lindo es que eran, salvo uno, de lo más simpáticos y "entradores". Es que como supo Benavente, "la pillería es lo más parecido a la inteligencia". 

Lo mismo respecto a los que "certifican" obras. Marchands y galeristas, expertos y descendientes del pintor. Y. uno, que ahora retorna la latosa primera persona: ya más que anochece en los cristales y me apresto a hojear, de Enrico Ferri, "Los delincuentes en el arte". No sin acordarme de que ciertas falsificaciones han sido toscas y otras pasables y hasta buenas. Y del viejo truco: el pintor que denuncia lo falsifican para darse corte, para cotizar mejor. Hay en cambio artilugios "legítimos". Es el caso de los que falsifican muy bien y entonces empeñan las obras en el Banco Municipal y así, en una de esas, consiguen una certificación estatal con sellos y todo. Se bañaron en las aguas del Jordán. Máxime si quieren vender pintura rosarina en Buenos Aires, que ahora nos depara mercado... bien que selectivo. Una plaza en la que se falsifica de lo lindo. Pero también, y por aquello de que una de cal y una de arena, hay muy buenos restauradores y... restauradoras. 

En fin: alguien tenía que escribir sobre estos espinosos asuntos. Se ve que se hizo un sorteo imparcial y me tocó la aventurada empresa. De todas formas, sospecho que actual burguesía rosarina, y pese a que toda cultura es burguesa, se desinteresa por el arte. Esto se sigue de lo obvio: la indiferencia por la arquitectura. Y carecemos, salvo las protocolares excepciones del caso, de buenos curadores y conservadores de museos, martilleros que fueron sastres y conocen el paño, "comissaires priseurs" y demás peritos. A alguno nos encanta la pintura. Pero si es má de un litro nos atragantamos: "más d un litro me empalaga". Mientras, com prendimos que el mejor arte es el d saber mandarse la parte. 

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región” Fascículo N.º 128 de Abril de 2014

miércoles, 5 de septiembre de 2018

La interpretación inicial del 1º de Mayo en Rosario



Los periódicos locales entre negativas, advertencias y augurios 



Por Miguel De Marco (h) 

"Hay una gran diferencia de cómo se haya nuestra clase obrera y la de Europa. Aquí las ideas socialistas carecerían de sentido porque el obrero puede llegar a ser propietario con la mayor facilidad. En Europa conmemoran el 1ª de Mayo por motivos lamentables de opresión del obrero. Aquí nosotros asociamos el 1° de mayo con otras cosas: Hace 32 años que el general Urquiza se pronunció contra Juan Manuel de Rosas, el primer paso de la culminación de la tiranía. Hoy en Santa Fe se debe abrir un nuevo hospital, hoy se coloca en Morteros, la piedra basal de una colonia nueva, destinada como han sido otros un centro de progreso de habitantes felices". "La Capital", 1 de mayo de 1892. 

El relevamiento de los diarios rosarinos en relación con los primeros aniversarios del Día del Trabajador, entre 1890 y 1893, permite observar el marcado escepticismo de sus redacciones acerca del porvenir y arraigo de esta efeméride en la Argentina, partiendo del concepto de que las reivindicaciones sociales y el movimiento obrero no tendrían razón de ser en un país que ellos consideraban como tierra de oportunidades igualitarias. 

Sí, en cambio, se conmemoraban usualmente en dicha fecha dos acontecimientos considerados "basales" de la historia nacional, provincial y local: el pronunciamiento del general entrerriano Justo José de Urquiza contra el de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas y la sanción de la Constitución nacional de 1853. La crisis financiera, el despilfarro económico y la corrupción moral ponían en jaque a la presidencia de Miguel Juárez Celman. El único había sometido los poderes del Estado al Ejecutivo, establecido la hegemonía de su sector interno del Partido Autonomista Nacional en los gobiernos provinciales, a través de la manipulación electoral, la presencia de fuerzas de seguridad inconstitucionales y las concesiones de obras públicas y de transporte. 

El crecimiento basado en el endeudamiento externo fue uno de los flancos más débiles del modelo. A principios de 1890, meses antes del estallido revolucionario del Parque de Artillería, no había circulante en la calle. En la provincia de Santa Fe, los sectores más afectados por la crisis fueron los de menores recursos de Rosario —que tenía por entonces 70.000 habitantes, dé los cuales el 41 % eran extranjeros— y el Estado, responsable de garantir los servicios esenciales. 

El gobernador Juan Manuel Cafferata había asumido el 7 de abril, en la cresta de la crisis pronta a estrellarse contra la arena política. En ese mismo mes nació oficialmente en Rosario la Unión Cívica, que ya venía reuniéndose con la mayor cautela, y aceleró los trabajos conspirativos para adherirse a un movimiento armado nacional. Por su parte, las fuerzas productivas de Rosario activaron los trabajos de la Unión de Contribuyentes para exigir moralidad en la Intendencia y una rebaja en las tasas. 

Paralelamente, en el seno del Club Vorwarts, de la Capital Federal, surgió la idea de celebrar el 1 de Mayo, a los efectos de cumplir las resoluciones del 1 Congreso Internacional Obrero de París, en conmemoración de los mártires de Chicago y sostener la implementación de una jornada de ocho horas. El presidente de la comisión creada a tal fin, José Winiger, redactó un manifiesto dirigido a todos los trabajadores de la República. Los 20 mil ejemplares impresos fueron distribuidos entre Rosario, Buenos Aires y Bahía Blanca.


"Esos gringos extravagantes" 

En nuestra ciudad, los anarquistas tenían más adherentes que los socialistas, en el seno del movimiento de los obreros. Los panaderos ya habían puesto en circulación el periódico "El Obrero Panadero", dirigido por el anarquista Francisco Berri. 

Ante la proximidad del anunciado acto, la policía advirtió al gobierno que se habían incrementado las reuniones de "los gringos extravagantes, que usaban corbata negra y moño volador", y que una mujer, Virginia Volpe, había distribuido unos manifiestos mandados desde Buenos Aires. 

El 23, de abril se resolvió crear un sección del Comité Internacional par cumplir las disposiciones del Congreso Socialista Obrero de París. 

La concentración del 1 de Mayo ei Rosario se realizó en la plaza López zona entonces de extramuros y qrn tenía una fisonomía muy distintala actual. Era propiamente un bosque, con eucaliptos de 35 metros de altura. La columna de los obreros abarcó media cuadra, y el "pésimo" mal tiempo por jugó en contra de una mayor convocatoria. 

La manifestación estaba encabezada por una bandera de luto, con la inscripción "1 de Mayo, Fraternidad Obrera Universal", en letras rojas, que fue llevada por un miembro de la comisión organizadora rodeado por una guardia de honor. 

Una coincidencia histórica 

Por calle Comercio (Laprida) la marcha llegó hasta Mendoza, tomó por Buenos Aires, continuando hasta la plaza 25 de Mayo, cuyo contorno recorrió —bajo la atenta mirada de los funcionarios de la jefatura política—siguiendo por Córdoba, Puerto (San Martín), San Luis y Entre Ríos, hasta Urquiza, donde se encontraba el predio construido por el circo Frank Brown. La historia quiso que ese lugar, donde se realizó la primera concentración obrera rosarina por el Día del Trabajador, fuera el solar donde naciera el Che Guevara. 

En el acto hizo uso de la palabra el italiano Juan Invaldi, "quien en el bello idioma del Dante" pronunció un discurso sobre el derecho de gentes y encomendó a los obreros calma y tranquilidad, instrucción, templanza, unión y solidaridad. 

En ese espectáculo cosmopolita, el cronista no pudo precisar el nombre de todos los oradores y de los distintos idiomas que allí se escucharon. Rafael Torres predicó a la concurrencia moderación y unión entre los obreros. 

En el acto se resolvió la constitución de un comité provisorio para recibir adhesiones, que funcionaría en el café "La Bastilla", reducto de los anarquistas en el centro de la ciudad, y se consideró la necesidad de formar comités por nacionalidades. Así se envió a Buenos Aires el siguiente despacho telegráfico: "Los obreros de Rosario, reunidos en número de mil, festejaron el 1° de mayo; orden del día, solidaridad al Congreso Internacional Obrero. Tiempo malo, demostración imponente, en orden, tranquilidad, animación". 

Una prueba de que el gobierno de Santa Fe, antes de la reacción que despertó en el oficialismo la participación de los extranjeros en las revoluciones de 1893, no guardaba mayores temores hacia el movimiento obrero, es que en el operativo de seguridad del acto figuraron solamente dos oficiales y seis soldados, a caballo, del Batallón de Bomberos. 

"Una planta exótica" 

En los periódicos de época, oficialistas y opositores, acuerdistas e intransigentes, se observa que el surgimiento del movimiento obrero, entre 1890 y 1893, "fue simpático' a la opinión pública, por su carácter reivindicador de los derechos de los trabajadores y por su postura no violenta. 

La principal preocupación de los sectores liberales, conservadores e independientes, que apoyaban al régimen liderado por el general Julio A. Roca, era salir de la crisis financiera y conseguir la estabilidad política integrando o anulando a la intransigencia radical. El movimiento obrero no parecía constituir un peligro al orden establecido. Además, en la élite dirigente existía el convencimiento de que si bien los obreros tenían necesidades "que merecían ser tenidas en cuenta, para el progreso de la sociedad en general", no sufrían las condiciones de vida que los atormentaban en Europa, en especial en Inglaterra, Francia y Rusia, porque en Santa Fe, aseguraban, cualquier inmigrante recién llegado "podía ser propietario con facilidad". 

Los periódicos rosarinos, "La Capital", de filiación liberal mitrista, "La Razón", liberal modernista, y "La Opinión", órgano del gobierno provincial aseguraban que ni el socialismo ni L conmemoración del Día del Trabajado tendrían razón de ser. 

"Aquí en América, la Virgen del Mundo, cómo pueden algunos seriamente hablar de socialismo. Cuáles son la causas que pudieran determinar aquí si existencia. Acaso, como en Rusia, en poblaciones americanas, poblaciones enteras se están muriendo de hambre. Hay aquí divisiones de castas. Acacase el 1º de Mayo, aniversario de 1 socialistas, de la primera huelga ui versal y nosotros no vemos el porque de tales pretensiones. El socialismo nc pasa entre nosotros de ser una planta exótica. El socialismo y el anarquismo están entrelazados. El socialismo dado su punto de partida es impotente para- edificar y viene el anarquismo señalarle lo que hacer, destruir, ya que el socialismo no sabe edificar. Hecho el vacío del amor, arquitecto que lleno la tierra, el anarquismo es la fermentación de muchas malas ideas, representando un siglo de propaganda irreligiosa". "La Capital", 22 de abril de 1892. Dos días antes el mismo matutino explicaba: "Pocos saben que también en nuestra ciudad se va a celebrar la fiesta del primero de mayo. La conmemoración entre nosotros revestir sin embargo un carácter muy distinta al utilizado en Europa, que mantienen en alarma a la policía. El ambiente e completamente distinto y las necesidades por las cuales luchan los obreros de allí. En Europa sabe que ni ni sus descendientes jamás llegarán independizarse. Los obreros de aquí no en el grado de el de allí tienen también. necesidades que merecen ser tenida en cuenta y cualquier esfuerzo que se haga para superarlas, merecen el apoyo, que son conducentes al progreso de la sociedad en general". "La Capital", 2 de abril de 1892. 

Y reflexionaba en lo que en su opinión podría el socialismo ser útil: "En Argentina, la justicia raramente s encuentra para el pobre, si se comen ten atropellos contra las clases meno acomodadas, creen que asociándose podrán obtener algo en este sentido. Puede que tengan razón. La clase obre ra es perjudicada también por la especulación, que no pueden adquirir cosas de primera línea y por eso dicen que no se los protege en su salud. Los organizadores dicen que el acto en Rosario será muy modesto, debido a las circunstancias políticas que el país atraviesa y que podrían hacer confundir esta manifestación como política". "La Capital", 20 de abril de 1892. 

La conmemoración del 1º de Mayo, en 1891 y 1892, fue inadvertida, porque diferencia de 1890 regía el Estado de sitio en todo el territorio nacional. gobierno provincial no autorizó las celebraciones programadas para el 1º Mayo de 1892, pero las reuniones formativas que se impartían de noche y forma gratuita en la sede de la Sociedad Internacional Obrera, en San Lorenzo 253, se realizaron en forma continua sin ningún tipo de restricciones: "En local privado, reuniéronse alrededor de 80 socialistas en su mayoría obreros, celebrando a su modo la moderna fecha del j0 de Mayo. Previo lujo de discursos breves pero incisivos, en los cuales la nota resaltante fue la lucha entablada entre el Capital y el Trabajo, -y después de apreciaciones muy discutibles por lo que respecta al socialismo en América-se resolvió transmitir un telegrama al centro socialista de París, adhiriéndose en todo y por todo, a sus resoluciones y propaganda. Se nos informó que los que dirigían la reunión, que los socialistas del Rosario elaboraron un manifiesto, que publicaremos cuando acaben las medidas del Estado de sitio. Los socialistas de aquí, han estado este año muy prudentes y bastantes templados". "La Razón", 2 de mayo de 1892. Este vespertino dio a conocer que existía en Rosario un escritor socialista que insistentemente llevaba sus artículos al periódico pero que no estaban dispuestos a publicarlo: "empeñándonos nosotros a no darle el gusto hasta que cambie su manera de pensar", amonestó aunque para demostrarle a sus lectores el talante de esta persona teniendo en cuenta que "para muestra bastaba un botón" transcribió el siguiente fragmento: "El argentino creyó que, dando un esfuerzo magno a la industria, el comercio, a las artes, a la política y a las letras, podría ocupar fácilmente una silla de honor a la altura de las naciones europeas. 

Mas se olvidada de un punto capital, se olvidaba de la base y quería hacer un monumental edificio olvidando adoptarse ideas socialistas que le hicieran reformar la religión de sus padres". "La Razón", 19 de enero de 1892. 

Teodoro Malony, el primer secretario de Partido Internacional Socialista Obrero (PSI) de Rosario, escribió una carta pública al director del diario "La Capital", Ovidio Lagos, fechada en la capital provincial, 10 de mayo de 1892, en que denunciaba que en razón del estado de sitio y "por ser de carácter socialista la federación de trabajadores de Santa Fe", el Jefe Político de esa ciudad había prohibido la celebración del 1º de Mayo proyectada en el Jardín del Recreo. Pero que aun así se reunieron en el local de la asociación dando un resolución donde se ponía "en solidaridad y estrecha unión con el gran Partido Internacional Socialista Obrero"; hacía suyo "el programa socialista cuyas bases se hayan trazadas y precisadas en El Manifiesto Comunista, escrito en 1847 por Marx y Engel"; y que concientes de su misión, "declaraban su separación de los anarquistas, tanto a su descabellada teoría como a su táctica criminal". Por último, Malony explicaba a Lagos que de acuerdo a tácticas adoptadas por los congresos socialistas constituían "un partido político obrero, por si solos, separados de los partidos burgueses", y que trabajarían en la constitución de sociedades gremiales, sindicatos y sociedades obreras "de resistencia para la lucha económica contra el capital, con carácter socialista". Desde el diario "La Capital' se le respondió que "Aquí en Rosario, la burguesía la constituyen los mismos trabajadores, que han dejado de serlo por haber adquirido fortuna, por eso no nos explicamos la razón de esta asociación aquí, que bien podría existir en Europa", "La Capital", 5 de mayo de 1892.

El diario "La Opinión", oficialista galvista, y sostenedor del gobierno provincial y municipal opinaba días, des-pues del Día del Trabajador de 1891: "Después de todo y observando las múltiples evoluciones del socialismo, se ve que persiguen utopías. Y utopía es pedir que el Estado de mordiscos de capital para que reparta esos trozos entre el obrero. Con imprevisión que no tardará en pasarle, el gobierno alemán ha sido el primero en atender este pedido y la Francia le ha imitado. Tenemos, pues, en ambas naciones al Estado ejerciendo el papel de sociedad de mutuo socorro para los obreros. Los economistas se alarman y con razón. Es una carga enorme la que se ha hecho al Estado. Carga que tendrá que arrojar de sus hombros más tarde o temprano. Porque el Estado no puede dar más que lo que le dan sus habitantes; esto es el Capital y la industria del país. Si estos son prósperos, la prosperidad alcanzaría a todos, si su situación es precaria, el Estado tiene que reflejar esa situación. La situación del obrero no es tan precaria como la pinta el socialismo. Su presente es mucho mejor que su pasado. Excepto en un número no muy grande de de clases o gente pobre explotada en Inglaterra y Francia, los restantes son sueldos bien remunerados. El Estado con funciones en la que no debe inmiscuirse, desanimara a los industriales y producirá emigración de capitales, dado que estos encontrarán en el exterior mejores condiciones, "La Opinión", 23 de agosto de 1891. 

Por último cabe señalar que el diario "El Municipio", de Deolindo Muñoz, convertido en bastión de la Unión Cívica que había dicho presente en la Revolución del Parque de Artillería de 1890, apoyó la realización del 1º de Mayo de ese año. Ese día, pero de 1891 escribió: "Defensores de todo lo que significa progreso e igualdad, hemos visto con placer desarrollarse entre los obreros el espíritu de asociación, cuyas ventajas morales y materiales todos los gremios reconocen. El año pasado en ocasión del primero de mayo, fuimos los únicos en considerar bajo el punto de vista de la ciencia social y del derecho democrático las aspiraciones de la federación obrera internacional, creada por legítimas necesidades y desarrollándose en medio de las vicisitudes de este siglo hasta formar una religión, cuyos principios fundamentales son tan sagrados y sociales, como los del Evangelio cristiano y de la moral socrática. Hemos aplaudido y aplaudiremos la adhesión de los obreros residentes en nuestro país a las manifestaciones que celebránse en Europa". 

Aun así expresó sus reparos: "Sin embargo y con toda franqueza afirmamos que de ninguna manera serían aceptables aquí las formas de manifestaciones que se practican en Europa (en sus regiones industriales), donde el pobre trabajador gime y muere de escófulas y anemias, enterrado durante la mayor parte del día en las minas o asfixiados por la atmósfera de los talleres. Si allá las masas populares tienen derechos a protestar en huelga, aquí no pasaría de absurda una tentativa violenta, siendo que aun en las condiciones presentes, la República Argentina ofrece al obrero y al trabajador en general medios de vidas más amplios y más fáciles que en otro país del mundo". "El Municipio", 1° de mayo de 1891.


¿SABÍAS QUE LA CALLE 1º DE MAYO NO SE DENOMINA Así POR EL DÍA DEL TRABAJADOR?

En el primer nomenclador de 1903 se explica el porqué de la denominación de la calle 1° de Mayo: "Recuerda la fecha del pronunciamiento del general Urquiza contra la tiranía de don Juan Manuel de Rosas el año 1851, y se conmemora, a la vez, la fecha en que se sancionó en 1853 la Constitución que nos rige". Como se señala en la colaboración adjunta: "La interpretación inicial del 1° de Mayo en Rosario", según la dirigencia local de fines de siglo XIX, (que asociaba al progreso institucional, económico, cultural y social experimentado hasta entonces en Rosario con la caída del rosismo, el triunfo de Urquiza y la apertura de los ríos al comercio internacional), la nomenclatura urbana debía representar esa identificación. Por eso se perpetuó en el nombre de aquella calle el pronunciamiento contra Rosas, entendida como el origen de los acontecimientos que condujeron a la declaratoria de Rosario como ciudad, y la sanción de la Constitución Nacional, el 1º de mayo de 1853. En la misma manzana, a la calle siguiente, se la denominó 25 de Diciembre, fecha en la que Rosario adhirió a la causa urquicista, (actualmente Juan Manuel de Rosas), y se impuso a otras el nombre de Urquiza, Constitución y Caseros. 

De allí que quizás, bastante entrado el siglo XXI, sería conveniente de que se denomine "Del Trabajador", a un paseo, calle o espacio de Rosario, recordando específicamente a la conmemoración que pugnaron exteriorizar a partir de 1890 los promotores del Día Internacional del Trabajo. Nota del Director General. 

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región” Fascículo N.º 128 de Abril de 2014

martes, 4 de septiembre de 2018

Cambios en el transporte




Paralelamente con las consecuencias de la crisis y los cambios en las actividades económicas, se redujo la importancia relativa del sistema ferroportuario local, en el marco de una reestructuración general de los medios de transportes. En los años treinta se inició la pavimentación de las principales rutas nacionales que pasaban por Rosario. Es la época en que se instala la destilería de petróleo (YPF, San Lorenzo), actividad dependiente del automotor como demandan-le de combustibles líquidos. 

La construcción de los caminos pavimentados rompe el monopolio ferroviario y en consecuencia, altera las relaciones existentes entre transporte por ferrocarril y negocios portuarios. Pero además, la competencia del transporte automotor significa una segmentación del mercado de las cargas: las de mayor valor se vuelcan hacia el transporte puerta a puerta, quedando para el FFCC aquellas

1933- Ruta pavimentada a Santa Fe. 

1935• Ruta pavimentada a Buenos Aires(vía Pergamino). 

1936- Ruta pavimentada a Córdoba. 

1937- Destilería de YPF en San Lorenzo 

1942- Nacionalización del puerto. 

1948- Nacionalización de los ferrocarriles. 

Fuente: Raposo y Pellegrini,1992. Cuaderno Nº9 IlE. 

de mayor volumen y de menor valor unitario. El transporte ferroviario local decayó así, sistemáticamente hasta el presente, desapareciendo la mayor parte de los servicios de pasajeros hacia fines de la década de 1970. 

Las funciones que antes cumplía el ferrocarril fueron asumidas progresivamente por el transporte automotor de personas y de cargas que, por su mayor flexibilidad en la oferta de servicios, posibilitó el desarrollo de una estructura urbana mucho menos concentrada y, seguramente, contribuyó a la constitución del Aglomercado. El transporte automotor exigió también caminos pavimentados con un trazado paralelo a las vías férreas en sus conexiones interurbanas, provocó competencia pero no conflicto con el ferrocarril Por el con-en el interior de la ciudad, la antigua estructura ferroviaria fue una traba para el desarrollo de la red vial. 

Este conflicto tuvo su primera expresión político-cultural en el Plan Rosario, cuyo autor fue el Agr. Alberto Montes. Este proyecto de reordenamiento urbano propuso la reconstrucción total de las instalaciones ferroviarias en la ciudad, frente a la crisis de sistema. Básicamente este Plan consistía en 

1 °Reconstrucción de las instalaciones ferroviarias 

2 º Liberación de instalaciones no especificamente portuarias de las Barrancas del Río Paraná, 

3 º Habilitación de un sistema longitudinal carretero. 

4 º Sistematización de los accesos radiales y de las vías perimetrales camineras. 

5 º Principio de la demarcación funcional del territorio con la creación de1 los primeros distritos industriales. 

6 ° Creación de espacios libres orientados hacía la solución simultanea de los problemas de orden sanitario, de seguridad civil y de estrategia. 

7 º Saneamiento de las cuencas de los arroyos cuencas Ludueña y Saladillo 

La ciudad sigue creciendo y para el Cuarto Censo Nacional de Población realizado en 1947 su población era de 466.850 habitantes. Cercana al medio millón de habitantes tenía necesariamente ofrecer, también posibilidades de diversión . En este aspecto cabe destacar la existencia le un numero importantes de cines: en 1930 había 21 salas, que se incrementaron a 38 en 1945. En el año 1931 se habia intentado establecer una industria cinematográfica local con la empresa «Rosario Film»,instalando dos años después estudios de cine sonoro. Sin embargo luego de producir sólo algunas películas, la actividad en la ciudad se circunscribió cortometrajes.  

Otro aspecto importante es el relativo a las vivienda. El encarecimiento de la propiedad céntrica llevó al traslado de la población hacia zonas periféricas, extendiéndose el ejido urbano hasta los límites del municipio. 

Sin embargo el problema habitacional hizo que, proliferaran los inquilinatos. En 1940 existían cerca de 178 conventillos con más de 1300 piezas ocupadas por unas 3.000 personas, situación que continuó agravándose posteriormente: en 1948 se contabilizan 317. El problema de la vivienda siguió sin solución durante la década del cincuenta, si bien el número de permisos otorgados para construir sufrió un incremento, y aún en la década del sesenta cuando se da el boom de la construcción en Rosario. 

Hasta mediados de 1950, el área y Rosario en particular, ofrecieron ocupación permanente al incremento de mano de obra proveniente tanto del crecimiento vegetativo corno de las migraciones internas. 

Rosario tuvo un rol fundamental en el proceso de absorción de esa creciente oferta, por la expansión de la industria liviana durante la primera etapa del proceso sustitutivo. 

Posteriormente, en el decenio 53-63 con departamento Rosario deja de ser un área receptiva del empleo industrial siendo San Lorenzo quien genera empleo adicional. Mayor aún es el incremento del Valor Agregado sectorial, por el tipo de industrias instaladas, con altos índices de productividad.

Fuente: Extraído del Libro de Rosario de Juan Alvarez

lunes, 3 de septiembre de 2018

La industria liviana



La caída del modelo agroexportador y los inicios del sustitutivo de importaciones, acompañado por políticas de tipos de cambios e incentivos, posibilitó la expansión del sector industrial.

En un diagnóstico sobre la economía local realizado por la Municipalidad de Rosario en 1971 se señalaban algunos aspectos que es bueno recordar. A nivel nacional la crisis había provocados por las exportaciones y limitado notabalemente nuestra capacidad de importar. Ello obligó un nuevo modelo de desarrollo no basado ya, exclusivamente en la exportación de productos agrícolas sino en la industrialización sustitutiva de importaciones. El centro de gravedad de la actividad se había trasladado del sector de intermediación al sector transformador de materias primas.

En este con texto Rosario vio disminuir la importancia relativa de su papel de intermediario en la colocación de los grandes saldos exportables de cereales, al perimir la etapa del desarrollo económico nacional orientado exclusivamente hacia fuera.

Crece en cambio, el número empresas y su oferta se destina a sustituir importaciones de productos terminados provenientes del exterior. El sistema económico regional se expandía pero concentrándose en las ramas relacionadas con la metalúrgica liviana, principalmente metalmecámicas, dedicadas a la producción de bienes de uso durable y máquinas agrícolas. Las empresas típicas eran pequeñas y_medianas, de capitales nacionales (en su mayoría locaIes)y utilizaban técnicas de producción intensivas en mano de obra.

En nuestra provincia se dictó en 1932 la ley 2190 que. acorde con las políticas del orden nacional, otorgaba beneficios a las industrias que se instalaran en Santa Fe., Rosario que había capitalizado en obras de infraestructura parte del excedente producido durante la vigencia del modelo anterior, que contaba con un buen mercado dada su población y, además, con un puerto que la comunicaba con el exterior, es uno de los lugares beneficiados por este nuevo esquema.

El censo de 1935 indica que del, total de Valor Agregado de los Departamentos Rosario y San Lorenzo, el primero participa con un 97% y mientras que el segundo sólo lo hace con un 3% Por aquellos años se consideraba que el 50% de las industrias de la provincia se hallaban radicadas en nuestra ciudad.

Sin embargo en San Lorenzo ya había comenzado a desarrollarse la industria, de modo que en el censo de 1946 el valor agregado aquí alcanzado superaba en veinte veces al valor del censo de 1935.

La segunda guerra mundial y la política proteccionista inaugurada en consecuencia, otorgan un nuevo impulso al proceso sustitutivo. La región participa activamente de tal proceso, dado el nivel de entrenamiento de la mano de obra,el mercado que abarca su área de influencia y las favorables de aglomeración y punto de transbordo).

Al mismo tiempo, el puerto de Rosario iba cediendo su importancia intermediadora a favor de los puertos de Buenos Aires, Bahía Blanca, Necochea y Mar del Plata. Tanto las exportaciones como las importaciones de cargas generales disminuyeron notablemente en la década del cuarenta y las actividades portuarias se fueron concentrado en la exportación granos y derivados,

Por otra parte, bajo la presión del crecimiento de la ciudad ya se comenzó a pensar en el traslado de las instalaciones del puerto hacia el surde la localización original, que había quedado rodeada por el centro urbano y resultaba poco accesible para el transporte automotor. -

Mientras tanto, el puerto de San Lorenzo desarrolló una nueva modalidad de actividad asociada a los movimientos. de combustibles y otras .mate-rías primas utilizadas por las industrias petroquímica, química y papelera que, siguiendo a la destilería de YPF, se instalaron en la zona en las décadas siguientes y construyeron muelles propios sobre el río. La instalación de la planta de YPF, a mediados de la década del 30, fue el desencadenante de las modificaciones en la estructura productiva de esta localidad y sentó las bases de un promisorio desarrollo industrial en el área que provoco un creciente tráfico regional con el fluir de las materias primas y la distribución de sus producciones. Esta localización sería decisiva para el desarrollo del «Aglomerado» veinte años después.

El auge industrial se ve acompañado de la apertura de una serie de establecimientos y del aumento de las actividades del clering bancarios, que pasa de movilizar a 1.500.000 documentos en 1935 a 2.500.000 una década después según datos de los boletines estadísticos de la Muncipalidad de Rosario.

Durante el primer período del gobierno peronista actividad industrial era la llamada a sostener el crecimiento y, de hecho, la ciudad recibió numerosas fábricas, las que en 1952 represeniaban el 62% del total de las industrias de la provincia.

Un hecho destacable es que la industria pesada apareció en Rosario tempranamente. Así, en 1943 se instala la primera acería de la ciudad, Acindar. Sus efectos fueron muy significativos, no sólo por la magnitud de esta planta, sino porque ella favoreció por encadenamiento hacia delante, el establecimiento de otras que utilizaban insumos siclerúrgicos, generándose, en sus proximidades, un núcleo de concentración fabril.

Casi simultáneamente se establece la fábrica «Domingo Matheu Fabricaciones Militares. Con ello, se instalan por primera vez dos grandes establecimientos manufactureros fuera del área de do-nimio del núcleo ferroportuario principal esto es en la periferia cíe la ciudad y sobre una via de acceso que era una ruta (entonce recientemente) pavimentada. De todos modo, la localización de Acmdar fue elegida en la intersección de la ruta con un tendido ferroviario.

En 1948, gracias a la evolución del desarrollo manufacturero, se efectuó una muestra en la que se expusieron gran cantidad de productos elaborados en Rosario, entre los cuales se destacaban los implementos y maquinarias agrícolas. La rama metalicánica era una de las dominantes, teniendo las fabricas rosarinos un mercado de alcance nacional. Se estima que en 1952 el 25% de las piezas materiales que componían los automotores nacionales eran elaboradas en Rosario así corno la mitad de las partes de los tractores «Pampa» y de los Rastrojeros, que requerían las empresas Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado.

Hacia 1955 la estructura industrial de la ciudad había adquirido ya las características que persistirían durante muchos años. Las actividades sidero1úcas y metalmecánica eran las predorminates con más de un tercio del total de estable-

cimientos, seguido por las industrias textiles y de confecciones, y luego las alimenticias. En ese año había 46.828 personas ocupadas en 6.458 establecimientos industriales.

Entre éstos se destaca la presencia de un pequeño grupo de grandes establecimientos (tamaño medido por la cantidad de obreros ocupados), coexistiendo con un gran número de establecimientos muy pequeños. Más de la mitad de ellos no empleaba obreros asalariados mientras que, en el otro extremo, poco más del 1% de los establecimientos ocupaba más de 100 obreros cada uno y, entre ellos, sólo tres ocupaban más de 500 cada uno.

A finales de la década del cuarenta, y a pesar del crecimiento señalado, continuaban las filtraciones de ingresos fuera de la región, lo que provocaba problemas financieros al municipio de Rosario. Si bien el mismo contribuía a las rentas provinciales y nacionales con un importante porcentaje, no ocurría lo mismo con su participación en la distribución de las mismas. Esta situación se ve reflejada en el informe “ Saneamiento integral de las ordenanzas de Rosario”, del Concejo Municipal elegido en 1948, que señala que la ciudad concentraba el 28% de la población provincial, el 33% de los establecimientos comerciales y el 29% de los industriales , su clering participaba con el 89% de la provincia por su puerto pasaba el 78% de las exportaciones y el 93 % de las importaciones.

A pesar de ello, el gobierno local sólo había recibido poco más de 2.000.000 de pesos de los 53 millones que la provincia había recibido de la nación por la coparticipación de impuestos. Indudablemente estos datos inducen a pensar que existieron flujos hacia la nación y la provincia de las rentas generadas en Rosario.

Durante esta época tienen activa participación, en vida económica de la ciudad, la Bolsa de Comercio, la Federación Agraria, la Federación Gremial de Comercio e Industria y la Sociedad Rural, instituciones intermedias de importancia. En 1957 se creó la Asociación Empresaria de Rósario. Tuvo sus bases en la Asociación Comerciante Minoristas de Rosario creada en 1934 y en las Cámaras que surgieron posteriormente: De Grandes Tiendas y Anexos (1944), Cámara Gremial de la Arena (1947), Cámara de Confeccionistas y Anexos (1949), Cámara de Librerías y Anexos,Ópticas y Anexos, de Tintorerías, Lavaderos y Anexos, entre otras.*
Fuente: Historia de Rosario. de Juan Alvarez