Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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martes, 13 de junio de 2017

Museo Histórico Provincial Julio Marc


La idea de erigir este importante museo surgió con motivo de conmemorarse el Segundo Centenario de la Ciudad de Rosario, en 1925. Sin embargo, recién el 20 de julio de 1936 se formó la comisión que se encargaría de su construcción, al frente de la cual estuvo el doctor Julio Marc, un destacado magistrado, historiador y  numismático, quien se ocupó de esta tarea totalmente ad honorem. Fue el 8 de julio de 1939 cuando el edificio que albergaba las instalaciones museológicas se terminó de construir sobre un predio del Parque Independencia, que perteneciera al casco de una estancia en el pasado y que fuera donado para los fines descriptos. Cabe agregar que el famoso ingeniero Angel Guido se ocupó de decorar el frontispicio y de diseñar los ambientes interiores. En 1951 se le practican nuevas ampliaciones (el acceso por el lado norte), lo que le permite a esta institución recibir un importante número de nuevas piezas de valor histórico, muchas de la cuales fueron donaciones del propio Dr. Marc, llegadas a través de la Asociación Amigos del Museo Histórico. Hoy, junto al museo en sí, encontramos en su interior una biblioteca, una hemeroteca y un archivo.
Julio C. Zalazar

lunes, 12 de junio de 2017

MUSEO HISTORICO PROVINCIAL “JULIO MARC”

Fundado en 1939 por el doctor Julio Marc, conserva y difunde la historia regional y nacional. Ubicado en el casco de una antigua estancia reciclada, guarda más de 5000 piezas, entre las colecciones de arqueología, arte hispanoamericano, numismáticas, plateria y objetos de culturas y precolombinas. Además cuenta con una biblioteca y archivo generales.
TE. 0341- 4721457

Fuente: Bibliografía Güias Visuales de la Argentina N• 13 Colección de Clarin

viernes, 9 de junio de 2017

MUSEO HISTORICO PROVINCIAL

 

En el antiguo casco urbano que ocupara la familia Tiscor­nia se inauguró el 8 de julio de 1939 el Museo Histórico Pro­vincial, Como un acto de es­tricta justicia fue designado director Julio More, su empe­ñoso impulsor, desempeñán­dose como secretario el arqui­tecto Angel Guido, autor de la remodelación del edificio pre­existente. Hoy, sus treinta y seis salas exhiben más de 50 mil piezas.
Fuente. Extraído de revista “ Rosario aquí a la vuelta” Fascículo Nº 11. Autoras: Ana M. Rigotti – Isabel m. DE San Vicente. De abril 1991

martes, 6 de junio de 2017

El museo provincial.


Con cierto retraso y luego de infructuosas gestiones, en 1936 se consiguió que el gobierno de Santa Fe diera entidad por decreto a la Comisión Honoraria que estaría a cargo de “la creación de un museo científico en la ciudad, procurando que contenga secciones de historia natural, de etnografía y de historia”. Detrás de la iniciativa había estado el Dr. Julio Marc (1884-1965), quien había ocupado distintos puestos en instituciones como El Círculo, la Filial Rosario de la Academia Nacional de la Historia, el Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, el Instituto Sanmartiniano y la Sociedad Argentina de Antropología, entre otras. Además, presidió la Cámara de Apelaciones de Rosario y fue vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas.
Tras la muerte de Juan B. Castagnino, Julio Marc pasó a ser el principal referente del coleccionismo en Rosario. A mediados de la década de 1920 su colección de platería criolla era una de las más importantes del país; en la década siguiente, su labor como coleccionista e historiador de numismática había obtenido gran cantidad de premios y menciones en las instituciones de esa especialidad. Asumiendo una misión patriótica y pedagógica, Marc se esforzó por la creación de un museo científico, tarea que se prolongó durante años hasta que, una vez disuelta la Comisión Honoraria, se le encomendó encontrar un sitio para la institución y formar sus colecciones.
Las piezas que constituirían el patrimonio del museo fueron elegidas por Marc y el secretario de la institución, Ángel Guido, sensibles ambos a la corriente historiográfica euríndica. Dejando de lado la sección etnográfica y de historia natural, en 1937 Marc solicitó al gobierno de la provincia el cambio de denominación, proponiendo la de Museo Histórico Provincial y justificando su petición en la donación del gobierno de Santiago del Estero de un conjunto de cerámicas de la civilización chaco-santiagueña. Pero no cabe duda de que fueron sus propias colecciones –las primeras en ser donadas– las que determinaron el perfil de la institución.
El Museo Histórico Provincial de Rosario fue inaugurado bajo su dirección el 8 julio de 1939. Bajo el designio de fortalecer la nacionalidad amenazada por la crisis política, la inmigración masiva y la guerra mundial, Marc invistió al museo de funciones patrióticas.

El programa cultural de la burguesía

Este sesgo estrechó los lazos con el régimen conservador, lo que era por otra parte
conveniente por razones presupuestarias, ya que para mantenimiento y adquisiciones era necesario recibir fondos estatales de la Nación, la Provincia y el Municipio. Para Marc, sin embargo, el progreso del museo dependía en gran parte del apoyo de los particulares que, teniendo en cuenta el fin instructivo y cultural que perseguía la institución, debían desprenderse de los objetos y documentos históricos que poseían. Bajo esta premisa, colocándose él mismo de ejemplo, Marc consiguió que los miembros de las antiguas familias de Rosario entregaran piezas de valor, o bien sumas de dinero para realizar adquisiciones de importancia, como fue el caso de la colección de pintura virreinal sufragada por los dueños de la tienda La Favorita, Ramón y Ángel García, en 1936, cuando el museo era un proyecto a concretarse. Este gran lote de pintura americana de los siglos XVII y XVIII había pertenecido a Alfredo y Ángel Guido, quienes por ese entonces pretendían subastarlo en el mercado de arte internacional.

En su afán coleccionista, Marc solicitó objetos de valor a instituciones estatales y
eclesiásticas y no dudó en emplear métodos poco ortodoxos. A los allegados y amigos del museo repetía que cuando vieran algo útil lo pidieran, si no lo entregaban ofrecieran comprarlo, y si se negaban a venderlo lo robaran, porque robar para el museo no era delito. Si bien Marc recurrió a numerosos anticuarios, galeristas, marchantes y hasta huaqueros, privilegió su vínculo con una casa de antigüedades de Buenos Aires. La mayoría de las adquisiciones del museo fueron hechas a la Casa Pardo, cuyo dueño incluso compraba piezas por encargo de Marc en los remates de colecciones especializadas en platería y arte colonial y recibía donaciones en nombre del Museo Histórico de Rosario.Otro de los mecanismos utilizados para dar mayor visibilidad al museo y acrecentar su patrimonio fue la organización de las exposiciones de Arte Religioso Retrospectivo. En 1941 el motivo fue la Coronación de la Virgen del Rosario, y en 1950 el V Congreso Eucarístico Nacional. Ambas muestras, realizadas con los aportes de las colecciones de los hogares tradicionales” de Rosario, constituyeron hitos en la vida de la institución, en cuyo acervo el arte religioso pasó a tener un papel destacado. Tan estrechos fueron los lazos generados por las exhibiciones entre el museo y los expositores que en 1950 muchos de ellos formaron, por iniciativa de Marc, la Asociación Amigos del Museo Histórico de Rosario, la cual, en el momento en que el Estado limitaba la asignación de presupuestos para adquisiciones, contribuyó a arraigar entre los miembros de la alta burguesía rosarina las donaciones como práctica cultural distinguida. La articulación de lo público y lo privado, característica del espacio cultural rosarino de la primera mitad del siglo XX, fue en el caso del Museo Histórico Provincial más notoria que en el de otras instituciones. A tal punto que, en el momento de la muerte de su director, ocurrida en 1965, sus restos fueron velados en el edificio de la institución y hasta pretendieron sepultarlo a los pies del altar de plata del siglo XVIII por el que Julio Marc y los Amigos del Museo Histórico habían bregado tanto para conseguirlo
Fuente: Libro de Ciudad de Rosario Museo de la Ciudad Editorial Municipal de Rosario Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010. 228 p. ; 23x18 cm. Municipalidad de Rosario Secretaría de Cultura y Educación Editorial Municipal de Rosario
© Museo de la Ciudad
Bv. Oroño 2300 Rosario, Santa Fe, Argentina
info@museodelaciudad.org.ar
www.museodelaciudad.org.ar
© Editorial Municipal de Rosario
Aristóbulo del Valle y Callao
Rosario, Santa Fe, Argentina
emr@rosario.gov.ar
www.rosario.gob.ar/emr
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
ISBN 978-987-9267-73-8
CUIT 30-99900315-6
Impreso en la Argentina


lunes, 5 de junio de 2017

MARC, JULIO – COLECCIONISTA ( 1884-1965)

Por Marcelo Castaño


EL CAZADOR DE TESOROS

Buscador infatigable de obras de arte y objetos de valor, su intuición, perseverancia y conocimiento engrandecieron el patrimonio de la ciudad.
Parque Independencia invalorable, que tiene apellido: el Museo Histórico que allí-se levanta es uno de los más importantes de país y algunas de sus colecciones no tienen competencia en Argentina. Y si todos saben que le deben el nombre y la existencia al coleccionista Julio Marc, no son tantos lo-que conocen la vida de este hombre de leyes y de los ámbitos académicos que llegó a ser camarista. Marc contribuyó a engrandecer a Rosario como coleccionista privado e impulsor del coleccionismo del Estado.


Hijo de Augusto y de Eugenia Dusarrat nació en Rosario el 6 de abril de 1884. Creció en la ciudad pero fue a Buenos Aires para estudiar y volver con el doctorado en y diplomacia. Tuvo una carrera meteórica Juez de la Nación, docente, vicedecano de Ciencias Económicas, fue también camarista provincial y nacional. Pero lo que más lo hizo trascender fue su pasión por el coleccionismo y la numismática, que le abrió las puertas de los centros más prestigiosos del país ocupados en estos as Se conectó con el arte y el coleccionismo en 1913,en una exposición de la Biblioteca Argentina. A partir de allí empezó a participar en círculos culturales y ya en el 20 era una figura destacada-.

Soltero, 1,68 metro de estatura, tez blanca-frente despejada, ojos pardos, nariz recta, pelo castaño. Así lo describe su pasaporte. Su personalidad extrovertida, que no escatimaba ironía, lo convertía fácilmente en centro de atención. Y esto, juntos a su prestigio como coleccionista y a influencia que le daba su figura pública, le fue fundamental para erigir la institución que lo perpetua.

La idea de un museo histórico venía de 1910, pero en el 36 Marc consiguió el decreto de la provincia para su creación, que se plasmaría en 1939. Las primeras colecciones fueron las suyas. Sobresalen las de numismática, imaginería colonial y la mates de plata Pero ese no fue lo único legado.

Marc inauguró también una forma de trabajar-para que el Estado invirtiera en arte. Fue-impulsor del coleccionismo publico.

Cuando en 1950 dejaron de llegar fondos, concibió la Asociación de Amigos del Museo. La idea respondía también a la intención de cuidar las piezas de las tentaciones del poder, y no era para menos los presidentes Perón y Onganía quisieron hacerse de algún regalo de la institución, lo que se sorteó con la excusa de que las piezas no eran del museo, sino de sus Amigos.

Así lo recuerda Eduardo de Oliveira César: "Había descubierto que el monje bibliotecario del convento de San Lorenzo era afecto a bebida y el cambió 
por una botella de whisky y el salmerio que se encuentra al frente al auditorium”.

Cuando murió, en 1965, sus restos fueron despedidos con una misa de cuerpo presente en el altar de plata del museo. Y la ciudad se quedó, entonces, sin su gran buscador de de tesoros.

Fuente: Extraído de la Revista del diario “ La Capital de los 140 aniversarios” . De 2007

viernes, 2 de junio de 2017

MARADONA ESTEBAN LAUREANO – MEDICO ( 1896- 1995)

Por María Laura Cicerchia

Un día de 1935 eligio quedarse en un remoto paraje del norte de Formosa y Así inicio a una leyenda. Su abnegación iba de la mano de la humildad y su conocimiento. Los aborígenes lo veneraban

El hombre que perdió el tren
El tren hizo un alto en un paraje perdido en el monte formoseño. Era 1935. Unos lugareños se acercaron a la formación buscando ayuda para una mujer que agonizaba por un parto complicado y un esmi­rriado pasajero de 40 años acudió al pedido: abandonó su viaje a Tucumán y se internó en sulky entre las malezas para salvar a la esposa de un empleado ferroviario que dio a luz a una beba.
 
Esteban Laureano Maradona dejó par­tir ese y muchos trenes más de los que pa­saron por Estanislao del Campo: 52 años permaneció allí ayudando a los olvidados del poder, curando y alfabetizando a los in­dígenas. Allí forjó una tarea que le valdría distinciones (de las que renegaba) y dos nominaciones al Nobel de la paz.
 
En la vida de los hombres ilustres hay un momento mítico. En la biografía de Maradona fue cuando el­ azar tropezó con las ruedas de un tren. En la imagen de ese viaje interrumpido se revela el alcance de su elección: pudo optar por una vida cómoda, pero rechazó un ofrecimiento de trabajo en Buenos Aires para quedarse medio siglo en un pueblo sin agua ni elec­tricidad, sin aceptar jamás pago por sus cu­raciones. Se radicó entre indios y criollos harapientos, en una casa de ladrillo sin re­vocar, alero de chapa y un solo cuarto que fue laboratorio, consultorio y hospital.
 
Maradona fue el noveno de 14 herma­nos. Se recibió de médico en Buenos Aires en 1928 y dos años después instaló un con­sultorio en Resistencia. Sus disertaciones sobre legislación laboral le valieron la per­secución en la dictadura capitalistas me tenían e recordaba esos días). 

En condujo a Paraguay, a su novia a manos de la solitario, no se volvió a e paraba con el coatí, "que anda solo”
 
La selva vio envejecer asombrosa al "hombre que perdió el tren como lo llamaron. Apenas superada en medio y medio de estatura-pañuelo blanco al cuello sombrero, se ganó la confianza de los tobas, matacos, mocovíes y pilagás. Vivió pobre y rechazó premios. Escribió e ilustró libros de lingüística, sociología, etnografía, animales y plantas de la región.
 
Rosario lo recibió a los 91 años. Pasó últimos años de su vida en la casa de su sobrino nieto, en Castellano el 14 de enero de 1995. Casi cien años, la ciudad lo reconoció como hijo ilustre.
 
A pesar de su humildad, Maradona se convirtió en personaje en un escenario olvidado. El mismo que hoy ve el drama de indios expulsados por el desmonte.

Invirtió todo en mitigar la miseria de esas vidas invisibles. De quienes se consideró alumno: "Les construí a a cambio, me dieron otra visión del mundo .Yo aprendí mucho y as vida, cursando la universidad de los indios” Quienes lo bautizaron Piognak ( doctor Dios) aunque él eligiera presentarse con "el desconocido de la selva” o “ el médico zaparrastroso" del norte argentino.
Fuente: Extraído de la Revista del diario “ La Capital de los 140 aniversarios” . De 2007

jueves, 1 de junio de 2017

EXISTIO...CUANDO?...

En el ano 1935, durante el gobierno del Dr. Luciano Molinas y siendo Director General de Educa­ción el Dr. Pío Pandolfo se trasladó a Olga Cossettini desde su Rafaela natal para tomar a su cargo la dirección de la escuela Carrasco. Al finalizar el primer arto de trabajo demostró con los hechos la posibi­lidad de cambiar el proceso del aprendizaje y la dinámica de la escuela oficial convirtiendo al niño en protagonista y no considerán­dolo como simple depositario de datos y transmisor estereotipado de información.
En tan poco tiempo Olga Cosse­ttini logró transformar la escuela en forma tan rotunda que las au­toridades educativas la reconocie­ron como experiencia piloto. Esta disposición le permitió mayor au­tonomía y aval oficial para distin­tas iniciativas.
Ano tras ano va logrando en la tarea del aula la concreción de los objetivos delineados con claridad y sensatez. El ideario pedagógico de Olga demostró su validez, y fue reconocido a nivel internacional.
Lamentablemente -el tiempo nos demuestra esta situación en distintos momentos de nuestra historia- el sistema educativo ar­gentino se cierra a toda persona o institución que escapa de lo prees­tablecido. La Escuela Serena, con sus múltiples posibilidades de ta­reas, facilitaba el respeto por la opción del compañero, estimulaba el pensamiento sin dogma y prac­ticaba la observación y análisis de la realidad. Estos niños y jóvenes que pensaban con libertad inquie­taron a ciertos funcionarios simpa­tizantes de las frases rígidas y au­toritarias. Aparecieron las vallas... algunas veces encubiertas en apa­rentemente Ingenuos requerimien­tos y otras por decreto. Es asi que en 1944, siendo interventor del Consejo de Educación el escritor Leopoldo Marechal se suprimió, sin juicio previo ni pruebas que lo motivaran, el decreto que recono­cía a la escuela su carácter de experimental.
Al leer la correspondencia oficial de la escuela podemos reconstruir la repercusión de la experiencia en dos niveles bien diferenciados. Mientras Olga recibia invitaciones para disertar en congresos, dictar conferencias y cursos, se editaban sus libros y recibía visitas de artis­tas, pedagogos y pensadores rele­vantes, en el nivel oficial, algunos personeros de la mediocridad y el oscurantismo le negaban licencias personales, permisos para actua­ciones del coro o el teatro de los niños, se rechazaban propuestas para evaluar la tarea escolar en forma cualitativa y hasta se intentó un compulsivo traslado en el año 1947 que no se efectivizó por el rechazo unánime y activo de los padres, los alumnos y el barrio. El ensayo continuó prestigiando a la educación santafesina hasta agosto de 1950. El día 28, por la fuerza. Olga es separada de su es­cuela. Quince años de plenitud y armonía de ideales y trabajo diario cortados por un decreto inapela­ble.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario Historias de aquí a la vuelta. Fascículo Nº 19. Autora. Amanda Paccotti de marzo 1992