Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

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martes, 30 de julio de 2013

MAS AL OESTE


Con su evolución en el tiempo, la zona de Echesortu se caracterizó por una población de fuerte inmi­gración, con predominio de italia­nos y españoles, o descendientes de dichas colectividades, y confor­mada por empleados, comercian­tes y profesionales, que se exten­dería poco a poco al Barrio Mendo­za, fundamentalmente con un nú­cleo de En dicho barrio, hoy denomina­do Barrio Azcuénaga, los primeros propietarios fueron los hermanos Julio Daniel y Faustino Infante. El primero, abogado de la empresa de Carlos Casado del Alisal, se desem­peñó como intendente municipal en un breve periodo entre los años 1912 y 1913, y extendía sus pro­piedades a los barrios Arrillaga y Godoy.
En sus comienzos se lo conoció como Barrio de las Rosas y en uno de sus extensos predios, los her­manos Infante construyeron una mansión con pileta y mirador, re­glamentando para el resto de las construcciones que se levantaron posteriormente, un jardín con plantíos de flores en su frente, lo que daría nacimiento, sin duda, al nombre del barrio. El perímetro Se cerraba de noche con cadenas ata­das a los postes que circundaban el sector para evitar el ingreso de animales sueltos, habituales en esos parajes.
Mónica Noemí Martínez de Neirotti consigna al respecto: "Al ini­ciarse el siglo un grupo de entu­siastas vecinos, entre los que se contaba el doctor Julio Daniel In­fante, promovió la construcción de los barrios obreros de Arrillaga. Mendoza y Godoy, a través de la sociedad conocida como La Inmo­biliaria Rosarino., la cual comenzó con la venta de terrenos alambra­dos en la zona oeste, y si los com­pradores lo deseaban, le colocaban una vistosa puerta de hierro, en­tregándoles las llaves como si se tratase de una casa de material. Si bien la Inmobiliaria entró en esta­do de liquidación en 1908, su obra no cesó puesto que sus iniciadores formaron un sindicato al que la ciudad le debe la compra de la Quinta Jewell, lo que permitió la apertura de las calles Vera Mujíca hasta el callejón de Urqulza, y San Lorenzo desde Crespo hasta la es­tación ferroviaria".
"Conocedores de los problemas de vivienda, los socios de la Inmo­biliaria decidieron entre 1908 y 1910 la construcción de 20 casi­tas, ubicadas sobre la calle Santa Fe entre las de Crespo e Iriondo, terreno alto, considerado, por en­tonces, que se encontraba en las afueras pero no tan lejano como para que resultara molesto relacio­narse con cualquier punto de la ciudad. Las casitas separadas en­tre si por cercos de alambre, eran de tipo chalet con una sala-come­dor amplia, un dormitorio en la parte alta, un cuarto de baño, co­cina, comedor y corralito. Las vi­viendas se vendían en mensualida­des de 65 pesos o bien se alquila­ban a 30 pesos mensuales..."
El Barrio de Las Rosas, mien­tras tanto, pasaría a ser Mendoza y en 1920 tomaría el nombre defi­nitivo y actual de Azcuénaga, reite­rando por lo demás una costumbre por lo menos discutible: la de asig­nar a los barrios de la ciudad nom­bres que —si bien altamente respe­tables— poco o nada tienen que ver con la historia de Rosario y, mucho menos, con la de los propios luga­res a los que denominan.
En esa zona se concretaría, en 1926, otra experiencia habitacional interesante: la de la llamada Vivienda del Trabajador, llevada a cabo con el patrocinio de la Muni­cipalidad, cuya intendencia ejercía entonces el doctor Manuel Pignetto. El proyecto estaba destinado a la construcción de casas para obreros y empleados municipales, provinciales y nacionales, jubila­dos y pensionados. Se trataba de viviendas inembargables, exentas de toda clase de impuestos muni­cipales y de contribución directa por 15 anos, y pagaderas total­mente en mensualidades no mayo­res que el simple alquiler de plaza. Las cuotas eran de 83,60 pesos para la vivienda de tres piezas y de 65,43 para la de dos, requiriéndose como única garantía el importe de dos mensualidades y media por adelantado. A los precios mencio­nados se les efectuó en 1933 una rebaja del 30 por ciento, que en 1935 alcanzó a un 40 por ciento, por disposición del intendente Es­teban Morcillo.
El primer grupo de esas vivien­das, que aún subsisten (la mayoría de ellas con reformas edilicias) se construyó en los barrios Parque y Sarmiento, comenzando posterior­mente la edificación de las mismas en Barrio Mendoza, sobre calles sin pavimento. El plan resultó de tal magnitud y resonancia nacional que el diario La Nación le dedicó, en su edición del lfi de enero de 1933, una pagina completa, con vistas fotográficas de la zona Hacia el este, desde el límite que fijaba la calle Ovidio Lagos, y ac­tualmente englobado en la totali­dad que constituye el Barrio Bella Vista, se encontraba San Franctsquíto, barrio cuyo nombre provenía de un oratorio levantado en 1832, ya mencionado. El diminutivo, por su parte, se refería a la pequeña imagen del santo de Asís, cobijada en el lugar. Posteriormente, en el mismo terreno de San Nicolás y Gal vez, y en 1899, se levantaría la capilla del mismo nombre.
En 1902 se dispuso que en la zona, ocupada también por quin­tas como gran parte del oeste rosa­rino, se trazara la Avenida Godoy, por donde, antiguamente, habían corrido hacia La Candelaria, ac­tual ciudad de Casilda, las vías del ferrocarril Oeste Santafesino. El tendido de la nueva avenida esti­muló el loteo y venta de terrenos y en 1931, sobre la flamante arteria, se construyó la iglesia de Lujan.
Wladimir Miklelievich señala que además de numerosas quintas y hornos de ladrillos en explotación en los alrededores del caserío, den-tro de su planta urbana funcionó una curtiembre perteneciente a A. Ferragut, establecimiento del que todavía en 1935 quedaban ruinas y una chimenea de regular altura". Y agrega: "La formación del Parque Independencia, inaugurado la no­che del de enero de 1902, cuyo vértice SO quedó a siete cuadras y media de la capilla, como asi la inmediata instalación de una línea del tramway Anglo Argentino, con terminal frente al Hipódromo em­plazado en ese paseo público, fo­mentó la construcción de modes­tas viviendas, dispersas sobre la hoy cortada Independencia desde la calle La Plata (Ovidio Lagos) has­ta la Capilla".
Luego de la Primera Guerra Mundial, la fisonomía urbana del barrio comenzó a desdibujarse por el crecimiento, hacia el sur, del barrio Cinco Esquinas, que des­pués pasaría a denominarse Bella Vista. "San Francisquito —señala Mikielievich— marchaba al olvido como toponímico". Lo cierto es que el puebltto de San Francisquito, como lo denominan documentos de mediados del siglo pasado, pasó a ser aldea el 13 de junio de 1873, cuando la Municipalidad sancionó la ordenanza de creación en extra­muros de tres aldeas: las de Sala­dillo, Ludueña y San Francisquito, y terminó en modesto barrio del oeste.
La antigua zona de quintas y hornos de ladrillos fue poblada por trabajadores de esos sectores y to­mó mayor expansión en la década del 50 al levantarse, junto a la capilla, el Mercado de Productores, que concentra la producción hortí­cola proveniente del cordón verde que circunda a Rosario.
Los barrios Triangulo y Moder­no, por su parte, englobados en la Asociación Vecinal Justo José de Urquiza, en el perímetro compren­dido entre Avda. Godoy y Avda. Uriburu, vías del Ferrocarril Bel-grano y Avda. Provincias Unidas, cubren en la actualidad 45 manza­nas en las que habitan unas 8000. personas. Cercado por terraplenes del mencionado ferrocarril, su pro­greso quedó estancado y padece aún deficiente condiciones de sa­lubridad, con carencia de elemen­tales obras de desagüe, sanitarias, etc. La población de la zona —la más alejada del centro de la ciu­dad—, precariamente atendida por líneas de transporte colectivo, fue conformada por obreros jornale­ros, de la construcción, hornos de ladrillos, recolección de residuos, maestranza, changarines y vende­dores ambulantes sin ingresos fi­jos.
Más al oeste aún, a la altura de Felipe Moré y Bvard. Seguí, se edi­ficó la lujosa Villa San Augusto, propiedad del ciudadano de origen francés Carlos Deliot, rodeada de frondoso parque. Deliot y Mau­ricio Casal adquirieron el extenso solar que se extiende entre las vías del ferrocarril y la Avda. Provincias Unidas, casi en el límite oeste del municipio.
Fuente: extraído de la revista “Rosario, Historia de aquí a la vuelta  Fascículo Nº 18 .  De Enero 1992. Autor: Alberto Campazas