Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

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martes, 22 de noviembre de 2011

La Montañita ( Cuento)

por Barbijo*


Lejos del ruido esgunfiador al cohete
y con el berretín de vida pura,
a la orilla de un lago de juguete
se levanta tu cumbre en miniatura.

Montañita: Ya estás en decadencia
 y ya no tenes pinta de Recreo.
 Todos te olvidan pero ante esta ausencia
 yo te ensoco mi música de reo.

Te han espiantado ya de tu memoria?
Te amuraron, sin nada que te enmarque?
¡ A vos que fuiste de los niños gloria
Y monumento vegetal del Parque!

Resto de la ciudad, hay todavía
dos secretos que tu figura encierra:
un cono fiel a tu melancolía
y un círculo que es tumba de tu tierra

En el medio de un triángulo preciso
 —cancha, hipódromo, lago— sos el centro
del "carrousel" plateado del Hechizo
que juega con mi sangre, muy adentro.

Estampa antigua; tengo tu silueta
bien metida en mis ojos sin halagos
mezclada con la límpida viñeta
de Iguazú que era pingo de estos pagos.

Como toda montaña, tu costumbre
 fue contar las estrellas una a una
 y para la ciudad tuvo tu cumbre
 muy fijo el sol, pegada bien la luna.

Punta gastada hoy, no entras al cielo;
ni engrupís a la luz de la mañana;
arrinconada estás en tu recelo;
 nada junas de la milonga urbana.

En tu rincón de olvido no te queda
más que una pinta de caricatura,
aunque a veces los árboles de seda
adornan tu minúscula figura

 y los burreros del Independencia
y los del fútbol —en su inmensa gríta­
te quieren animar con su presencia.
. ¡pero no hay caso vieja Montañita!

Estás muerta—bien muerta—. No se alza
 ni se ve en tu favor ni un solo gesto.
Te resucito en verso que te ensalza
 pero lo mismo te darán el pesto.

* Barbijo fue el seudónimo con el que Fausto Hernández firmó sus únicos cuatro poemas dedicados a la ciudad. Al ocultar, su nombre, ocultó también su verdadera identidad poética, definida en sus libros “Pampa y Río” por la armonía y el léxico refinado, y tan distante del lunfardo como de los temas urbanos.


Fuente: Publicado en la Revista de “Rosario Ilustrda” Guía literaria de la ciudad Editorial Municipal de Rosario 2004.-