Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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lunes, 8 de mayo de 2023

Fragmento del Libro " Paraiso Canalla" ( Aldo Pedro Poy)

 



Lo que más me impresionó del Colorado Vázquez fue el brillo y la expresión de sus ojos cuando le explicaba a la cámara, alargando las sílabas, por qué se llamaban «canallas» los hinchas de Rosario Central y «leprosos» los de Ñulsolboys. Acá en Rosario, decía él, o se es de Ñulsolboys o se es de Rosario Central: «Nos llaman canallas porque hace muchísimos años se organizó un partido para recaudar fondos para ayudar a los enfermos de lepra, y Rosario Central negó la participación de su equipo, cosa que no hizo Ñulsolboys».

El brillo y la expresión de sus ojos detonaron en mí una atracción inmediata hacia ese mundo habitado por canallas y leprosos.

Quiero conocer a Aldo Pedro Poy y al Colorado Vázquez, pensé, quiero ser parte de la fiesta del 19 de diciembre Hacerme canalla y acompañar a Poy en su vuelo en palomita a tocar el cielo, igual que cuando éramos pendejos y el mejor lugar del mundo era el que inventábamos con los amigos para vivir en él. Nos gustaba pasar todo el día con nuestros amigos, y nunca ibamos a permitir que uno de ellos quedara a la deriva, abandonado a suerte.

Casi no nos dimos cuenta, y esos amigos indestructibles perdieron su nombre, se esfumaron de nuestros días y muchas noches, salieron disparados como ráfagas de metralleta hacia. Otra galaxia.



Fuente: Extraido del Libro “Paraiso Canalla” Autor: Francisco Mourat. Homo Sapiens Ediciones.Año 2021

 

martes, 2 de mayo de 2023

Aldo Pedro Poy

 



Por Javier Armentano y Roberto Caferra

«El dueño del gol inmortal»

Aldo Pedro Poy Canalla, Uno de los mayores ídolos de la hinchada auriazul. Autor del gol más festejado del fútbol mundial. Prócer de OCAL• Todos los años se lleva consigo el cariño de los guerreros que lo llevan en andas reviviendo su gesta interminable. Gracias a ese gol Central accede a la final, descalifica a NOB y sale Campeón por primera vez en la historia. Algo más?

Una isla, un refugio,un sueño canalla

Las manos no soportan el dolor provocado por las llagas. Y esa red que baja para saciar la sed de alimento. Pescados grandes, gordos, deliciosos, que puedan comerse y si el buche está lleno venderlo al mejor precio del mercado.

Aldo cree que sus manos pueden reventar en cualquier momento. La belleza del amanecer amortigua el malestar. La brisa es suave. Y mientras suda con su amigo Pancho, pescador desde siempre, intenta detener la ansiedad y la angustia de estar escapando.

«Guarda, Pancho, mira que está por pasar un barco», grita Aldo." el pescador que maneja la canoa con la misma clase con la que Poy sacudía redes ajenas.

Huidizo, temeroso y esencialmente convencido, Aldo Pedro, en ese entonces con 24 años, decidió pasar algunos días lejos de su casa para enfriar el interés de Los Andes que, con Ángel Zof como técnico, intentaba negociar la compra de su pase.

Y se refugió en al isla. En una precaria choza de pescadores. Rodeados de amigos que lo hicieron laburar de lo lindo.

«No aflojés goleador, no aflojés, tiró la red dale que se escapan los peces», pedía Pancho.

La amistad entre ambos llevaba ya varios años. El padre de Aldo, un coleccionista de aves vivas, solía cazar en el Parque Alem, en la entonces agreste costa rosarina y con la ayuda de Pancho se cruzaban a la isla y pasaba tardes enteras detrás de esos ansiados cardenales de copete rojo y el plumaje blanco, con manchas negras.

Y allí el jovencito Poy, sin los bigotes tan característicos, conoció un mundo escondido. Aquel que lindaba junto al cauce del Paraná. Pura estirpe de un litoral lleno de misterios.

«Pancho nos llevaba a la isla. Nos hicimos amigos. Era un tipo bárbaro, muy laburante», recuerda hoy Poy.

-Señora ¿está Aldo?-preguntó un hombre circunspecto a la madre del jugador canalla.

.De parte de quién?-respondió la mujer. .Digalé de parte de Palacios, presidente del club Los Andes. Dígale también que está Ángel Tulio Zof, el técnico del club. -un momentito, ya vengo.

-No, señor, mi hijo no está- sacudió la señora, ocultando a su hijo detrás de la mesa de la cocina.

«No me quería ir de Central. En 1970 había un interés de Los Andes en comprar mi pase. El técnico de ellos era don Ángel (Zof) y estaba armando un equipo muy bueno. Estaban Oberti, Gin arte, Va-paca... Yo sabía de ese interés. El presidente del club vino varias veces a mi casa con don Ángel y yo no los atendía. No quería ni sentarme o charlar con ellos. Yo no me quería ir de Central. Y menos a Los Andes.

Los directivos del club me querían vender y eso era dificil de manejar. Así que me escondí en la isla», dice Aldo.

En el amanecer del miércoles 18 de marzo de 1970, el joven Poy optó por alejarse de ámbitos conocidos. Se levantó temprano y le golpeó la puerta al ranchito de su amigo Pancho, ahí pegado a la orilla del río frente al Parque Alem.

No quería jugar en Los Andes.

No quería irse de Central. «Ni por toda la plata del mundo», le dijo al capitán del equipo canalla Aurelio José Pascuttini.

«Pancho, llevame con vos a la isla. Por favor, aguantame ahí un par de días», pidió Poy.

Y Pancho ni siquiera preguntó por qué.

«Me acuerdo que la presión de Los Andes para llevarme era cada vez más fuerte. El campeonato estaba apunto de empezar y don Ángel estaba obsesionado conmigo.

Así que yo decidí irme de casa.

No aguantaba más.

Me fui solo, con popuesto, sin un mango porque sabía que con 24 años todavía tenía qué hacer por Central», afirma el goleador canalla.

En la isla, Aldo ayudaba a pescar a sus amigos. Los apoyaba a para tirar la red y recogerla después. Salían sábalos, bogas, dorados. «Y o la noche nos hacíamos una panzada», ruer- da. «Descansé mucho. Y allá estaba incomunicado, los únicos que sabían donde estaba eran mis viejos.

Falté c los entrenamientos durante un por de día..

Los directivos no me dijeron nada. No estaba;, muy preocupados porque no era una transferencia importante», agrega Poy.

Pancho lo cruzó el sábado a la mañana. Aldo volvió a su casa, armó el bolso, hizo sr de llamados y viajó junto al plantel canalla a Buenos Aires.

Se hospedó en una habitación del Holtel Continental junto a Hijitus Gómez y esperó el paso de las horas.

-¿Dónde mierda te metiste?, le espetó Ángel Landucci.

Suda, ame fui a la isla, para que no me rernpan las pelotas con la transferencia, Poy.

-Aldo, abajo lo esperan el presidente deLos Andes y don Ángel- le dijo Sívori, en ese entonces técnico de Central.

-Uff, ahí bajo...

Durante esa charla le pedí un montan de plata para espantarlos y el directivo, que era un chanto y no le pagaba a nadie, me decía todo que sí.

Hasta que en un momento de la discusión aparecen Vesco con Rodenas y me preguntan si quería o no irme a Los Andes, Yo le dije que no. Y ahí nomás desarmaron el encuentro», dice Poy a la distan-Imaginemos que hubiese pasado si Al-se hubiera ido. «La historia de Central ole muchos de nosotros hubiese sido» dijo el goleador. y mirada de lejos, la historia de Al refugio en la isla, logró potenciaron los años. Aunque fueron sólo tres días y dos noches el mito popular habla de semanas enteras, casi un mes.

Los Andes terminó último ese campeonato. Don Ángel dejó el equipo enojado con el presidente Palacios a mitad del torneo y asumió en Central en la fecha decimoquinta reemplazando a Sívori.

Poy se estaba preparando para volar. Hizo en total 63 goles.

Se inmortalizó un 19 de diciembre de 1971. Cuando dejó el nido y voló festivo. Inmaculado y potente.

- Hacia un gol que no parará nunca de gritarse.

Fuente. Extraído del Libro “ Canalladas” “ Historias de la pasión” - HomoSapiens ediciones. Año 2000

miércoles, 19 de abril de 2023

Aldo Pedro Poy: una leyenda





Por Jorge Brisaboa.

Tiempos en que Rosario vivía de espaldas al río. Las islas de enfrente eran tierra casi desconocida para los rosarinos. Apenas unos ranchos habitados por los isleros, otros muy pocos de los urbanos que cruzaban para aislarse de la ciudad, la escuelita del Charigüé, la sacrificada y anónima maestra que iba y venía todos los días. desde la Estación Fluvial, los paisajes reflejados en las pinturas de Raúl Domínguez, los pescadores que traían bogas, sábalos, de vez en cuando un dorado, pacú no tanto porque a la especie el túnel subfluvial en Santa Fe ya le era una muralla, pescados que no estaban contaminados por los desechos desaprensivos del cordón industrial de este lado del río, de la "civilización".

Una canoa con motor que cruza. El sol de marzo pega tibio, los vientos y las aguas están tranquilos. Ahí va don Juan Antonio hacia su modesto rancho. Lleva al hijo de un amigo que ha decidido escaparse, esconderse, para que dejen de jorobarlo unos tipos que pretenden hacerle cambiar su vida. Es martes. El pacto es quedarse tres o cuatro días.

Aldo Pedro Poy había resuelto dejar de jugar al fútbol por una semana, y jugar - en cambio— a la escondida: "Me quedé pescando, charlando con este señor mayor que era amigo de mi papá, sin radio, en esa época en la isla no había nadie, los únicos que sabían adónde estaba eran mis viejos, y recién volví el viernes". La razón de esta actitud era tan sólo "seguir jugando en Central".

—¿Se escapó para que no lo vendieran?

—Yo quería triunfar acá, porque sabía que iba a poder. Pero Angel Zof me conocía, dirigía Los Andes y quería llevarme. Había armado un gran equipo en el 69 con Oberti, Lagraca, y para el 70 quería tenerme. Zof siempre confió en mí. Pero yo no quería moverme. Los dirigentes de Los Andes eran muy insistentes, estuvieron dos o tres días en Rosario, querían hablarlo y yo no quería ni charlarlo. Terminé yéndome a esconder, bah... a esconderme no, a sacarme un poco esa gente de encima, iban a mi casa a cada rato, yo les hacía decir que no estaba. Y me fui a la isla.

-¿ Y cómo siguió la historia? Porque, en algún momento, debió dar la cara...

—El viernes volví de la isla y el lunes tuve que viajar a Buenos Aires con el equipo, entonces tuvimos otra reunión con la gente de Los Andes en el Hotel Continental. Hablamos sobre cosas más firmes, sobre cuánto iba a ganar... le ponía todas las trabas para tratar de no ir. Por ejemplo, si yo en Central ganaba 500, les dije que quería ganar 5.000, y decían "...no hay problema". Y la prima? Cinco veces más de lo que ganaba acá. "... No hay problema. .". Claro que no iban a tener problemas, si después no me lo iban apagar, esos clubes terminaron desapareciendo. Llegó un momento en que se arrimó a la reunión el presidente Vesco y escuchó la charla, vio q1e yo daba tantas vueltas, ponía tantas trabas, y me preguntó: ",Vos querés irte o no querés irte?". No, me quiero quedar, le dije. "Bueno, demos por terminada la reunión", dijo Vesco. Y se terminó la reunión. El pase entre los clubes ya estaba arreglado, pero las cifras eran mínimas. Ese mismo año lo habían vendido a mi cuñado "Hijitus" Gómez al Cruz Azul, el mejor equipo de México, en 40.000 dólares. Las cifras de esa época no eran como las de veinte años después.

-Por qué no se quiso ir?

—Porque quería triunfar en Central. Además yo andaba muy bien, habíamos hecho una pretemporada extraordinaria en La Cumbre, el jugador seda cuenta cuando anda o no anda bien, físicamente estaba diez puntos, estaba afilado para agarrar y no largar. Lo que pasaba es que el técnico era Sívori y no me ponía, habían venido jugadores de afuera. Y a mitad de año, Sívori se va a ver el Mundial de México, deja el equipo, cuando viene ya lo habían rajado, y ¿quién vino a dirigir?, Zof. Arma el equipo, a mí me encontró muy bien preparado porque Sívori no me ponía pero me exigía muchísimo, me controlaba, y terminamos jugando la final con Boca. Para mí fue un año excelente, mis goles decidieron un montón de partidos.

La convicción de Aldo Poy. Aunque él crea que tenga que ver con la fortuna porque "yo siempre digo que fui un afortunado y que el fútbol me dio mucho más de lo que yo esperaba y de lo que yo le di". Y recuerda que nació a tres cuadras de la cancha, en Drago y Reconquista, que desde muy chico fue hincha e iba a ver a Central con su padre, se pegaba al tejido detrás del arco de avenida Génova, para ver jugar a Rosa, Massei, Juárez, Menotti. Y cree que es un afortunado porque "cuando uno es pibe siempre tiene un ídolo, y el mío era el «Gitano» Juárez, a mí me encantaba verlo jugar al «Gitano», y cuando entré a Central a los dos o tres años estaba jugando con él, era una persona excepcional, como jugador era un virtuoso pero como persona era excelente, un tipo muy educado, muy vivo, muy cordial, muy amigo de los chicos de las inferiores".

Esa convicción fue la que —seguramente— lo ayudó a ser ganador. Ingresó en el 62 como centrodelantero y fue campeón con la cuarta común de la Asociación Rosarina. En el 63 fue campeón con la cuarta especial. En el 64 pasó a la tercera de AFA y fue clave en la obtención del título. En el 65 empezó a jugar en primera e integró la reserva campeona de AFA que jugaba los jueves: "Los partidos que no jugué en primera los jugué en reserva".

Hasta que llegó la hora de la titularidad en primera, la resistencia de muchos hinchas, la búsqueda de otros 9 para reemplazarlo.

-El que lo bancó decididamente fue Ignomiriello?

—Ignomiriello ordenó toda la estructura del fútbol, agrandó la cancha, mejoró el césped, actuó en el contexto del fútbol que los jugadores necesitamos para estar mejor. Y a mí me dio continuidad, jugando con el 9. El me respaldó, creyó en mí y me bancó. ¿El respaldo para un futbolista cuál es? Que lo pongan. Y él sabía que la función que me daba yo la cumplía, no era un 9 de punta, goleador, era casi un cuarto volante, tenía que marcar al 5 contrario.., entonces se me complicaba llegar al gol, yo metía un pelotazo para los punteros que eran muy veloces, Gennoni y Giribet, y no podía llegar con ellos para definir. Pero la gente no entendía, quería un 9 que hiciera goles.

-En la hinchada estaban los anti-Poy y los pro-Poy, aunque los anti eran mayoría.

- —Eso sí, yo tenía los binchas que eran a muerte. Uno de los hinchas míos valía por veinte de los otros. La adversidad los había hecho fuertes. Para mí fue una lucha interna muy importante que me propuse, sabía que iba a vencer. Para colmo cada vez que traían alguno para reemplazarme yo lo veía y me decía: "A éste le voy a ganar"...

Y trajeran a varios, el brasileño Araquem De Melo, Bedogni, Luque...

—Sí, con el brasileño no pasó nada, no tenía condiciones. La vez que trajeron uno que jugaba bien, Leopoldo Luque, no lo dejaron.

Queda claro. La de Aldo Poy fue una batalla con varios frentes. Pero Aldo, con su melena y sus bigotes cual mosquetero con total desparpajo, enfrentó todo y t todos. Aun con escondidas estratégicas para dar la lucha final, por ejemplo, en ese intento de venta a Los Andes en el 70.

El 71 fue el año bisagra para el fútbol de Central. "El equipo se hizo más maduro y logramos el campeonato". Y para Poy que ofrendó el valor agregado del título: la palomita: "Fue el gol que quedó más marcado en la gente de Central por todo lo que representó, porque fue contra Newell's y permitió eliminarlo y ganar después el primer campeonato, y porque el 1 a O sirvió para que fuera más importante. Si hubiera sido 3 a 0, bueno.. .hubiera habido tres goles para festejar. Eso sí, fue un hermoso gol, no fue un gol hecho de casualidad".

—La palomita empezó a crecer, Aldo...

—La palomita es la excusa para el festejo, la gente de Central la necesita para festejar algo que fue importante, pese a que después se ganaron más campeonatos.

-A partir de la palomita la mayoría de los anti-Poy se pasaron al bando de los pro-Poy..

—Sí, empecé a ganarme a casi todos. El fenómeno de la gente conmigo fue increíble.

-Y se terminó de afianzar cuando Griguol le sacó la camiseta número 9y le dio la 10. Ahí ya terminaron las obligaciones de gol que la gente le pedía...

—Griguol me puso de volante, pero ya Zof —cuando vino en el 72 en lugar de Labruna— me quería poner y yo no quería saber nada. "Pibe, métale ahí... que me arma de atrás", me decía don Angel. Pero yo no quería, porque ¿vio cómo es uno?, ya tiene un puesto e ir a pelear otro puesto... bueno, hasta que llega Griguol y me marca la posición justa. Timoteo me hizo hacer el mismo trabajo que yo hacía con Ignomiriello, marcar al último volante pero teniendo un delatenro adelante, Cabral, que hacía la otra función mía. Ya no tenía la obligación de llegar hasta el arco porque estaba Cabral, y me dio la posibilidad de jugar más suelto.

—Sí, pero igualmente hizo goles...

-Hice un montón de goles pero con el 10. Entonces, fue como si valieran más. —Usted combinaba un buen manejo de pelota con un gran despliegue físico. —Quizá la mejor de mis condiciones era el despliegue. Siempre estaba en posición libre para recibir, para hacer salir al equipo. Eso también es algo natural, ubicarse en los lugares justos para poder recibir.

Con la número 10 Aldo Poy fue campeón en el 73: "El equipo tuvo mayor poder defensivo que en el 71, aunque hizo muchos goles". E integró en el 74 "el mejor equipo en que yo jugué en mi vida", logrando el título de subcampeón en los dos torneos, el Metropolitano y el Nacional, y adjudicándose el triangular con los dos campeones de ese año -Newell's y San Lorenzo- por lo que "fuimos campeones argentinos, fue la estrella que nunca pintaron, tuvimos la valla menos vencida, el equipo más goleador, y al goleador del año: Mario Kempes".

-,Por qué el del 74 fue el mejor equipo?

-Había una mezcla de todo, había jugadores jóvenes y maduros, unos que eran leones como Daniel Killer y Aimar, y otros técnicos, era un equipo que iba predispuesto a ganar en cualquier cancha. Y lo teníamos a Kempes.

_¿ Usted fue quién lo recomendó a Kempes?

-Creo que a Kempes lo apuntó un ex jugador, Luis Indaco. Lo que pasó fue que una noche me citó Rodenas al club y me preguntó que me parecía Kempes. Yo le di mi opinión de lo que había visto cuando trabajamos juntos durante 40 días en la "selección fantasma" en Bolivia y Perú. Mario hacía goles en todos los partidos, en esa pierna izquierda tenía una condición natural, pateaba e iba a parar dentro del arco. Y tenía diez kilos más de lo que terminó teniendo cuando vino a Central.

-Con Kempes integró la "selección fantasma" que en el 73 clasificó para el Mundial de Alemania, y después fueron juntos a Alemania...

-Fuimos a Cuzco a aclimatarnos para jugar un solo partido, contra Bolivia, en la altura. Nadie nos daba bola, estábamos en una ciudad chiquita, el hotel era terrible, la comida incomible, si alguien se enfermaba no había medicamentos. ..entonces dijimos: acá hay que llamar la atención, preparamos unas capuchas de fantasmas, llamamos a los periodistas, y nos sacamos fotos con las capuchas puestas: era una "selección fantasma". Enseguida empezaron a llegar los medicamentos, mejoraron la comida, y nos quedó lo de "selección fantasma"...En el 74 fuimos a Alemania, pero si bien fue importante haber participado de un Mundial, no fue una experiencia importante en mi vida futbolística, para nada.

-Por qué?

-Primero porque no jugué, y segundo porque yo estaba acostumbrado a otra cosa, a Otro esquema de trabajo.

-¡Qué curioso año el del 74! Jugó en el mejor equipo de su vida, estuvo en un Mundial, salió campeón argentino...y prácticamente dijo adiós al fútbol...

-Claro, me lesioné en la rodilla izquierda en el último partido del año contra Newell's, en un choque con Zanabria. Después me operaron, volví pero me resentí de la rodilla, me operaron de nuevo. ..pero debí terminar mi carrera como jugador...

-Pero la palomita siguió creciendo...

-Conmigo se da algo especial que ni yo lo entiendo, hay algo que me conecta con la gente de Central Estaba en el "Olivia" tomando un helado y firmé unos cincuenta autógrafos, el más grande de los pibes que venía tenía 809 años. Hace más de veinte años que dejé de jugar... ése es el fenómeno que no entiendo. Lo de los centralistas va de generación en generación, el padre se lo va contando al hijo y el hijo lo toma como si fuera de él.

El tiempo pasa.

Rosario ya no vive de espaldas al río. Las islas, más allá que sean entrerrianas, están integradas alo cotidiano de la ciudad.

Aldo Pedro Poy. Su vida, su sintonía "canalla", su palomita que continúa en vuelo, parecen una leyenda. Por todo lo que tiene de maravilloso. Aunque sean hechos verdaderos.

Fuente: Extraído del Libro “ de Rosario y de Central”. Autor Jorge Brisaboa. HomoSapiens.Ediciones. Año1996


miércoles, 12 de abril de 2023

La palomita de Poy

 




Por Jorge Brisaboa

19 de diciembre de 1971.

—Prepará la máquina que ahora hago el gol.. .apuntá bien, no te lo pierdas—le avisa Aldo Poy a Fernández, el fotógrafo de "El Gráfico" que está ubicado detrás del arco de Fenoy. Se trata de un manido ardid de Poy para ponerlo nervioso al arquero rojinegro.

Pero Fenoy salta, corta la pelota en el aire, y el córner de Bóveda desde la izquierda ya es olvido. Fenoy intenta salir rápido, Central presiona, corta en el medio Colman, mete un caño, toca para Almar. González ve el espacio por su lateral derecho y se adelanta. Almar lo ve, le tira la pelota. Poy presagia el final, pica al área. González lanza el centro, seco, a media altura. Poy se zambulle, anticipándose al cruce de De Rienzo y ala salida de Fenoy. Palomita ... cabezazo abajo con el parietal izquierdo, ala derecha del arquero. Y el grito inacabable de g00000l...

Fernández gatilló. Y el "Colorado" De Marco, de "La Tribuna", también. Y la palomita se hará foto eterna. La promesa, aunque con una jugada y unos segundos de diferencia, ha sido cumplida por ese 9 bigotudo.

Central 1, Newell's O. Diez minutos del segundo tiempo. El clásico rosarino en cancha de River. Semifinal del Nacional 71.

Los hinchas centralistas, de a miles, saltan, cantan, festejan; se enloquecen, allá en lo alto de la cabecera que da a Figueroa Alcorta, acá en las dos bandejas laterales de la tribuna Belgrano. Central es finalista.

"Los de Newell's me van a soñar toda la vida", dirá el eufórico Poy en los vestuarios, anticipándose al futuro.

19 de diciembre de 1971. Fecha patria para los "canallas".

Porque, el vuelo continúa.

Fuente: Extraído del Libro “ de Rosario y de Central”. Autor Jorge Brisaboa. HomoSapiens.Ediciones año 1986

viernes, 24 de marzo de 2023

CONTROL DE LA CONTAMINACIÓN EN ROSARIO









El 22 de marzo de 1972 en el Palacio de los Leones se lanzó la primera campaña oficial efectuada por la Municipalidad para determinar el grado de contaminación de las aguas del río Paraná, en un acto que contó con la presencia de autoridades municipales, provinciales y nacionales especializadas en el tema junto a profesionales del área. 

El intendente municipal, doctor Pablo Benetti Aprosio, señaló que "el gran problema de la década del 70 sería la reparación del daño causado al aire, el agua y al suelo". Luego tomó la palabra el doctor Benjamín Berisso, presidente de la Comisión Permanente para el Estudio de la Contaminación de las Aguas del Río Paraná y sus Afluentes, y anunció el inicio de la primera etapa de un operativo inédito, de 25 días de duración, que consistiría en el cerco de las ocho industrias más importantes que volcaban sus desechos directamente en el río Paraná entre Puerto San Martín y Rosario, tomando, durante las 24 horas del día, muestras de los líquidos de cada una de las bocas de salida de los establecimientos. Paralelamente, un grupo de profesionales realizaría el control desde el interior de cada planta y los resultados serían enviados a los laboratorios centrales de Obras Sanitarias de la Nación. El personal afectado al operativo, coordinado por el ingeniero Sergio Carlson, estaba integrado por 80 personas. En una segunda etapa, el trabajo se repetiría con el estudio total de las industrias existentes entre Puerto San Martín y Villa Constitución. De esa manera se procuraba establecer por primera vez y en forma concreta la contaminación que cada industria volcaba en el río.


LAS EFEMÉRIDES: Son un retrato, un recorrido histórico, un día a día, a través de los sucesos, acontecimientos y personajes que marcan los hechos esenciales de nuestro pasado y también, de nuestro presente. 


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miércoles, 22 de marzo de 2023

INUNDACIÓN EN ROSARIO






El de 22 de marzo de 1966 con la finalidad de coordinar las tareas de auxilio a las víctimas de la gran inundación que afectó a Rosario en esos días, se constituyó un comando especial de emergencia, integrado por los gobiernos provinciales y municipales y el II Cuerpo de Ejército. Un amplio operativo solidario, coordinado por la Cruz Roja, involucró a la mayoría de las instituciones rosarinas que realizaron colectas y suscripciones. También llegó a la ciudad el comandante en jefe del Ejército, teniente general Pascual Ángel Pistarini, para visitar los puntos de la ciudad más afectados y aprobó la disolución del comando especial de emergencia ante la tendencia bajante de los arroyos.


Estaba como intendente Rodolfo Bercovich que había asumido el 14 de octubre de 1963 y se mantuvo hasta el 28 de junio de 1966.

La provincia era comandada por Aldo Tessio que asumió el 12 de octubre de 1963 hasta el 28 de junio de 1966.


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jueves, 16 de marzo de 2023

El descubridor de la insulina visita Rosario







13 de marzo de 1951


El destacado científico doctor Charles Best, descubridor de la insulina junto a Frederick Banting y jefe del departamento de fisiología de la Universidad de Toronto, llegó a Rosario. El protagonista de tan trascendental descubrimiento de notables efectos en el tratamiento de la diabetes y que permitió a millones tener una expectativa de vida superior a la niñez, visitó distintos hospitales y centros de investigación.

Charles Herbert Best nació en West Pembroke, Maine, Estados Unidos el 27 de febrero de 1899 y falleció en Toronto, Canadá el 31 de marzo de 1978.


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