Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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domingo, 10 de julio de 2016

El pavimento une Rosario con el cordón industrial y Santa Fe.




Un nuevo entramado para la región

La prosperidad de la región portuaria y la actividad de sus instituciones de la producción y la sociedad civil permitieron concretar la realización del primer camino pavimentado entre las ciudades de Rosario y San Lorenzo, distante entre sí unos 30 kilómetros, en los que se encontraban media docena de localidades sobre las que se pondrían las bases de lo que más tarde sería el cordón industrial norte del Gran Rosario, y a lo que el complejo portuario respecta: los puertos privados de firmas exportadoras. Una asamblea de vecinos se convocó a principios de 1929 con la finalidad de obtener del gobernador de la provincia los recursos necesarios para hacer realidad el camino "macadamizado", entrevistándose con el mandatario en nombre de los vecinos Federico Franke, Gabriel Remondino y Ricardo Foster, este último ex consejero de la FACECYP de la UNL y futuro decano de esa casa.89 La puesta de la piedra basal del camino ocurrió el 16 de junio de 1929. Estuvieron presentes el gobernador de la provincia, Pedro Gómez Cello, sus ministros, legisladores provinciales, empresarios, y la dirigencia sanlorencina, junto a un marco multitudinario de concurrencia de público. En la oportunidad también se realizó, bajo el Histórico "Pino" de San Lorenzo, un homenaje al general San Martín. En nombre de la Comisión Pro Camino y los vecinos, Francisco Casiello (una persona vinculada al Colegio Superior de Comercio y a la FACECYP y futuro legislador provincial), manifestó la voluntad de los presentes de que la obra se concretara cuanto antes debido a que la República necesitaba como condición básica de su engrandecimiento nuevos caminos.90 La Capital, aseguró que aquel hecho revestía trascendencia por significar el comienzo de la puesta en marcha de una política inteligente en materia de vialidad por parte del gobierno provincial.91 Pasaron los meses y más allá de la colocación de la piedra basal el gobierno de la provincia no había iniciado las obras por lo que la comisión se volvió a reunir con Gómez Cello en noviembre para revertir esta inercia92, que por otra parte había motivado pedido de audiencias de vecinos de otras zonas de la provincia afectadas por la no concreción de obras anunciadas.93
El camino pavimentado a Santa Fe fue el resultado de una movilización de voluntades de los habitantes de Rosario y San Lorenzo. Se entendía que el tramo entre estas dos ciudades sería el menos conflictivo a la hora de efectuar la traza de la ruta proyectada, y que en poco tiempo se convertiría prácticamente en una avenida rodeada de casas. Al igual que lo planteado en la traza de la ruta Buenos Aires-Rosario se inició una disputa entre los que querían que la traza oficial privilegiara las necesidades de la producción y los que preferían el acortamiento de las distancias. La postura del recorrido "productivo", tuvo su espacio en La Capital y proponía que el camino se dirigiera desde Puerto San Martín (por el que se exportaba el 10% de lo producido en la provincia) a Aldao, Andino (fábrica de papel), San Carlos (diversas industrias), Gálvez (importante centro comercial) y luego con rumbo hacia la capital provincial. Para reforzar esta postura se sostuvo que tratándose de un camino afirmado que uniría las dos más importantes ciudades de la provincia, puestos de ultramar, a su vez enclavados en el mismo curso de agua, cuanto más se alejara de esa vía natural "más importancia alcanzaría en tráfico ya que se convertiría en camino convergente o de acceso por mitad para una y otra ciudad y puerto en vez de llevarlo paralelo, como lo establecía la ley 2157, al Paraná que colocaba a ambos puertos en igualdad de condiciones económicas por las tarifas marítimas en vigencia".94 En tren de buscar argumentos contrarios a la traza directa La Capital advertía que se pasaría por terrenos bajos y por cañadas, a partir de Coronda, y el impuesto al camino sería visto como algo gravoso sin repercusión directa en la zona.95
También por iniciativa local se había contribuido a la reparación del camino que partiendo desde Rosario se dirigiría a San Francisco de Córdoba, cuyo trazado había sido rectificado para mantener el camino recto, y para eso el Concejo Deliberante expropió un importante terreno en Nuevo Alberdi. De esa manera se empalmaría con la ruta Santa Fe-Córdoba96. También se había alentado la construcción de la carretera Rosario Casilda, licitada enjulio de 1928, y que contaba con el firme apoyo del gobierno nacional, quien había destinado a su construcción dos millones y medio de pesos y comenzaría en su primer tramo hasta la lindera localidad de Zavalla, luego Pujato para terminar en Casilda.97 Al poco tiempo surgió la iniciativa de denominar a esa ruta "Jorge Raúl Rodríguez", en homenaje al diputado nacional a quien la UNL le debía su existencia como tal. Es significativo que el primer camino de afirmado de la región que uniera a Rosario con la Escuela Agro Industrial de la UNL, en Casilda, llevara el nombre de un político que hizo de su vida un puente de integración social.98
El camino de Córdoba a Buenos Aires a través de Rosario era una de las obras que más expectativas deparaba pero sin embargo el más difícil. A finales de la década del 20, La Capital, afirmaba que el gobierno nacional y la sociedad cordobesa, se encontraban concentradas en la situación política interna más que en la realización de este tipo de obras.99
Se creó una Comisión Pro Camino Carretero Buenos Aires-Córdoba, presidida por Salvador Raimondo, que dividió sus trabajos en dos secciones, hasta Rosario y después de esta ciudad. Una de las primeras gestiones consistió en gestionar ante los propietarios de los campos, empresarios y comerciantes colaboración con la obra, considerada la primera y principal ruta asfaltada para el tráfico comercial de la República. Luego se elaboró un memorial suscripto por la población de las provincias involucradas y que fue entregado en persona al presidente Hipólito Yrigoyen.100
En la provincia de Buenos Aires, ante la inminencia de la realización de las obras, distintas poblaciones manifestaron su voluntad de no quedar marginada del trazado. Uno de los casos documentalmente más perceptibles, dada la importancia de ambas ciudades, fue la disputa entre San Nicolás y Pergamino (ambas dentro del área de la influencia de la región puerto de Rosario), por lograr que la ruta pasara en sus proximidades. Según La Capital, la controversia no se daba sólo en el orden de la sociedad política y civil sino entre dos regiones muy definidas: la triguera central y la costera. El argumento de los pergaminenses era que la ruta debía servir preferentemente a la producción cerealera que requería el tránsito de los camiones por sus campos, donde eran más intensos los cultivos y mayores sus localidades que posibilitarían construir al mismo tiempo redes radiales; en tanto que los nicoleños sostenían que al tratarse de un gran camino nacional debía buscarse el camino más directo, que acortara distancia, y éste no era otro que el que corría paralelamente al trazado del Ferrocarril Central Argentino en su línea principal a Buenos Aires. El desarrollo presente y futuro del tráfico vehicular del litoral argentino dependería de la decisión final que el gobierno nacional adoptara al respecto, se sostenía.101
Asimismo, teniendo en cuenta que la vinculación entre Buenos Aires, Rosario y el norte santafesino con las gobernaciones de Chaco y Formosa ofrecían graves dificultades para el intercambio comercial, fue acogida con aplausos la iniciativa de la administración de ferrocarriles del Estado de establecer, a fines de 1929, una línea de vapores de pasajeros y de carga, entre Barranqueras y Buenos Aires, integrando al comercio de Bolivia y Chile, con el del norte argentino, Paraguay y Brasil.102
La presencia de José Benjamín Abalos, un hombre de Rosario en la titulan-dad del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, durante la segunda presidencia de Yrigoyen, alentó expectativas favorables en relación con la realización de obras de infraestructura para la ciudad o al menos que no se descuidaran las indispensables como el dragado del Río Paraná. El Concejo Deliberante de Rosario había solicitado al gobierno de la provincia de Santa Fe que intercediera al nacional para que no se disminuyera el dragado previsto en el paso de Martín García, una amenaza siempre presente. 103 En 1928 se había inaugurado la sede de la "División del Paraná Inferior", un amplio edificio para las oficinas nacionales abocadas a la cuestión fluvial."' Ese mismo año se realizó un viaje experimental tendiente a reflotar las líneas directas navieras de pasajeros de Rosario a Génova, lo que ocurrió efectivamente en el mes de julio, a través de una flota de vapores de la Compañía General de Navegación Italiana"', una concreción coincidente con el clima de confraternidad rosarino ligur con la inauguración de las estatuas gemelas de Manuel Belgrano en Rosario y Génova.
El ministro Abalos, abrió un crédito de 500 mil pesos para las obras de profilaxis sanitarias requeridas por el puerto de Rosario106 y para potenciar aspectos tales como la instrumentación de un sistema de balsas para el transporte de pasajeros y vehículos entre Rosario y Victoria. La primera balsa piloto, de propiedad de ese ministerio, unió ambas ciudades el 25 de noviembre de 1929.107
La cuestión vial y de caminos se siguió abordando en La Capital, a través de editoriales o artículos "sueltos", sin firma, a manera de noticias de la vida cotidiana. Aunque esporádicamente se hizo referencia a que la información provenía de colaboradores o lectores residentes donde la misma se originaba.
En relación con el más novedoso de los medios periodísticos de aquel entonces, el servicio de señales de boadcasting, constituye un hito la inauguración de las modernas y potentes instalaciones de radio "LOG", de la Sociedad de Cerealistas de Rosario, en junio de 1928, y que pasó a propalar a todo el país informes relacionados con las actividades comerciales y agrícolas de directa incumbencia a sus asociados de la región`. De esta manera Rosario fue la primera ciudad del interior del país en expandir su capacidad comunicacional al resto de las provincias, "al pulso del comercio del cereal".
En la década del 20 la Sociedad Civil adquirió un inusual protagonismo en la implantación de un sistema vial que redimiera de la incomunicación a las localidades
y regiones.
Notas
89 Ibídem, 2 de abril de 1929.
90 Ibídem, llde junio de 1929.
91 Ibídem, 14dejuniode 1929.
92 Ibídem, 20 de noviembre de 1929.
93 Se publican con cada vez mayor frecuencia la solicitud de audiencia de agrupaciones de vecinos y localidades al
gobierno provincial. La Capital, el 2 de agosto de 1929 explica las acciones en este sentido de pobladores de Cañada Rosquín, Las Bandurrias, Casas y TrailI.
94 Ibídem, 28de noviembre de 1929.
95 Ibídem.
96 Ibídem, 3 de noviembre de 1929.
97 Ibídem,29de mayo de 1928.
98 Ibídem, 23 de noviembre de 1929.
99 Ibídem. l8de mayo de 1929. løülbídem, 30 de septiembre de 1929.
101 Ibídem, 3 de septiembre de 1929.
102 Ibídem, 26 de noviembre de 1929.
103 Ibídem, 12 de agosto de 1929.
104 Ibídem, 27 de mayo de 1928.
105 Ibídem, Ilde junio de 1928.
106 Ibídem, 3 de noviembre de 1929.
107 Democracia, 26 de noviembre de 1929. 109 La Capital, 28 dejunio de 1928. llølbídem, 12 de diciembre de 1929.

Fuente:  extraído del  “Libro Ciudad Puerto Universidad y Desarrollo Regional  De Marco, Miguel Angel  De Marco ( h)  – Rosario 1919-1968 “ Editado diciembre 2013.

viernes, 8 de julio de 2016

Desarrollo urbano




Pocas cosas cambian tanto en Rosario durante estos años como la arquitectura. Sobre fines de la década del '20 las propuestas arquitectónicas se presentan dentro de la amplia gama del eclecticismo propio de la Argentina posterior a 1880. Al iniciarse el año '30 la mayoría de las viviendas se encuadra en lo que se denominaba casa tipo chorizo, con fachadas italianizantes o art nouveau y tipología poscolonial. También están los petit hotel, de reminiscencias francesas o, más excepcionalmente, inglesas. Pero la década de '30 introduce cambios sustanciales. Crecerán los edificios de a bajo el nombre de maqui norteamericano, maquinólatra o moderno.

Según el arquitecto José Jumilla, las nuevas construcciones o remodelaciones son las siguientes balcones redondeados, ventanas redondas tipo ojo de buey y ventanales corridos en forma de banda. Se prefiere el juego de los volúmenes o de los planos, característica del cubismo. En viviendas individuales pueden citarse como ejemplo representativo la casa estilo Yacht, o barco, ubicada bajada Puccio, o la de Tucumán y Oroño, esquina noroeste.

Con respecto al desarrollo urbano, según los cálculos real por el ingeniero Mongfeld 1930 Rosario cuenta con 408.543 habitantes. El aspecto que presenta la ciudad es el de una urbe muy extendida, casi dispersa. El centro abarca la zona comprendida los bulevares Otoño y 27 de Febrero y el río, pero con mayor miento en las calles Córdoba Martín, en especial del poder publico, en tanto que los barrios se quejan de la falta de pavimento de obras de desagüe sin realizar, de alumbrado y transporte deficientes.

La avenida Costanera es iniciada en 1934, en tanto que el puente Ortiz Grognet, que cruza la bajada Puccio, es inaugurado en 1937. El parque Ludueña se inicia en 1935, y el Palomar del Independencia y el Jardín Zoológico ven la luz dos años más tarde.  
Fuente: Extraído de Revista del “Diario La Capital “ 125 años. Año 1997.

jueves, 7 de julio de 2016

URIARTE, Carlos. ARTISTA PLASTICO (1910-1995)

Metafísica al óleo

El poder de síntesis y los colores puros definen la obra de un creador de severo talento,
que dio cuenta -de su entorno físico de una manera tan intensa como personal

Por Fernando Farina
Hay imágenes inconfundibles, reconocibles, que llevan la marca del artista, como las famosas acuarelas de los hombres y mujeres que viven a la orilla del río pintadas durante años por Carlos Uriarte (Rosario, 1910-1995). Estas imágenes, que contaron con amplia aceptación del público, se convirtieron en una estampa en muchas casas no sólo de Rosario sino de todo el país.

Uriarte perteneció a una familia de origen vasco, fundadora, junto con otras, del barrio Echesortu. Con claras inclinaciones artísticas, comenzó su formación en la academia de Fernando Gaspary, pintor francés que le enseñó dibujo y pintura. En sus primeros trabajos las temáticas giraron en torno a su barrio y la quinta de sus abuelos, las cuales fueron reemplazadas luego por las costas del Paraná, sus islas y pescadores, una fuente de inspiración que perduró a lo largo de toda su producción.
En 1929 realizó su primera muestra individual y obtuvo un pronto reconocimien to en el medio, aunque su consolidación se produjo en los 50 cuando fundó el grupo Litoral junto con Juan Grela, Hugo Ottmann y Leónidas Gambartes, entre otros.
Esta agrupación, que logró posicionarse tanto en el campo artístico local como en el de Buenos Aires, reunió a artistas que coincidían en la necesidad de la renovación artística, a partir de la búsqueda de un lenguaje universal que pudiera dar cuenta de las problemáticas locales, en abierta oposición a la política cultural del peronismo.
Si bien cada uno de sus integrantes tuvo una estética propia, todos ellos fundaron una tradición de lo moderno en términos regionales, cuyas representaciones oscilaron entre la figuración y la abstracción.
Por entonces, la obra de Uriarte se alejó de la interpretación naturalista y se inclinó hacia las propuestas no figurativas, abogando por la síntesis de elementos y por la utilización de colores puros. No obstante, su lenguaje estético se definió a partir de la segunda mitad de la década del 50, cuando sin abandonar la representación, eligió trabajarla pintura con mayor libertad.
Entonces absorbió elementos de las corrientes informalistas y aunque continuó con sus temas predilectos, eligió quitarles a sus pinturas carga literaria o anecdótica.
Este tipo de obras le permitió ganar en 1965 uno de los galardones más importantes de la Argentina: el premio Palanza.
Destacado maestro, Uriarte fue profesor de dibujo y pintura en la Escuela Normal N 2 y en el Instituto Superior de Bellas Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNL. Y Rosario lo reconoció concediéndole el título de ciudadano ilustre.
Para la memoria colectiva quedan muchas obras fáciles de identificar: las pintaras metafísicas donde expresa la soledad de la vida de los pescadores y también las de los pueblos blancos españoles. Sin embargo estos trabajos producidos en serie nunca alcanzaron el reconocimiento de la crítica, que contrariamente no olvida aquellos óleos que realizó entre los 50 y los 60.

Fuente: Extraído de la Revista del “Diario La Capital” del 140 aniversario. Año 2007.-

miércoles, 6 de julio de 2016

LAS DROGAS - EL CASO DE LA CLINICA BASELLI -REAPARICION DE LAS PATOTAS

Por Nicolás N. De Vita
 


En el año 1930, es decir en las postrimerías de existencia de las tristemente casas públicas de Pichincha, a la vez que la policía se encontraba empeñada en una dura batalla contra los tratantes de blancas, paralelamente lo hacía también contra los traficantes de alcaloides, evidentemente ambos conectados entre sí, pues las principales droga-dependientes lo eran las pupilas de los prostíbulos quienes, voluntariamente u obligadas por quienes las regenteaban, eran a no dudar las destinatarias finales de ese repugnante tráfico.

Las pesquisas al respecto estaban directamente a cargo del entonces Jefe de Investigaciones D. Félix de la Fuente, quien contaba con la eficaz colaboración del Comisario de la Seccional 9na. D. Julio Bastarrechea y personal a sus órdenes, quienes hasta entonces y a pesar del enorme celo puesto en sus funciones, no habían podido encontrar la punta del ovillo y con ello conocer ciertamente procedencia e identidad de quienes eran los principales proveedores; hasta que, en forma totalmente casual, en uno de los tantos trámites de rutina, los representantes de la ley observan a la distancia como el conductor del automóvil taxímetro, chapa 28003, llamado José Perez, que hasta poco tiempo antes se había desempeñado como empleado del cine-teatro Casino, facilitaba disimuladamente al chansoniert, Juan Colombo, con domicilio dentro del Barrio Echesortu, calle Servando Bayo 1595, un pequeño sobre que luego se comprobaría contenía una pequeña dosis de cocaína, ante lo cual los empleados policiales, al darles la voz de detención, el primero de los nombrados procede a arrojar a la calzada varios pequeños envoltorios, acción que no pasa desapercibida para los pesquisas quienes de inmediato proceden a la incautación de los mismos y al requisarse su contenido surge evidentemente haberse dado con la pista buscada.

En el interrogatorio que le es formulado al mencionado Pérez en el local de la Seccional, este declara que la mercadería le era provista por un sujeto llamado Bernardo Pudeng, con domicilio en calle Brown 3331 y del allanamiento que se efectúa en tal dirección, si bien no se pudo encontrar existencia alguna de estupefacientes, por anotaciones incautadas en el procedimiento se comprueba que su morador no era ajeno a esa actividad, como así también que a ella estaba estrechamente vinculada un ex mozo del café "Armennoville"2, llamado José Ziluelberg, domiciliado en calle Brown 2779, lugar ya harto conocido por la policía en razón de que allí, un hijo del antes nombrado, llamado Simón, aceptaba jugadas clandestinas de quiniela.

Efectuada la detención de todos los antes mencionados sujetos los mismos, ante las irrebatibles evidencias que los delataban, finalmente acaban por confesar su activa participación en el tráfico de estupefacientes como así también que la "mercadería" les era provista por el Dr. Antonio Cervino que tenía instalada, bajo el nombre de "Baselli", una clínica médica en el Barrio Echesortu, más precisamente en la calle Mendoza 3361. Constituidos en dicho domicilio, los representantes de la ley, luego de las indagaciones efectuadas, se constata efectivamente que el "Doctor" Antonio Cervino, que usaba indistintamente el citado nombre y apellido como así también el de Marcos Vatteone, no era médico sino tan sólo un "vulgar curandero, corruptor de menores, embaucador de desocupados, corredor sin patente de negocios turbios, vendedor de alcaloides, etc., "como tan certeramente lo habría luego de definir un conocido diario de la época. Más aún, en ese entonces, el nombrado Cervino o Vatteone ya se encontraba bajo la lupa de la justicia a raíz de una grave acusación que se le había efectuado por parte de los familiares de un "paciente" suyo, de nombres Juan Cristetto, quien enfermo de tuberculosis había fallecido en razón de habérselo medicado erróneamente por aquél.

El allanamiento de la clínica "Baselli", como así también la del amante del ilegal médico, sito entonces en la Cda. Marcos Paz 3852, fue efectuado el 26/5/1930, y en esos procedimientos, la policía pudo incautarse de numerosos frascos conteniendo estupefacientes diversos; ante lo cual, de inmediato, se procede a la detención de los inculpados, al decomiso de la droga y al cierre del pseudo centro asistencial, y con ello, darse por definitivamente terminadas las andanzas de dicho sujeto, un verdadero peligro para la salud física y moral, no sólo del barrio Echesortu sino de la ciudad toda.

Luego de tales episodios corrieron muchos años sin el conocimiento o presunción de tráfico de drogas dentro de nuestro barrio y así lo hicimos constar en nuestro apunte anterior; pero ahora, ante la gravedad de los hechos que en los últimos años se vienen Produciendo en nuestras calles y lugares públicos, principalmente en las madrugadas de los días sábado y domingo, mediante situaciones bochornosas tales

corno roturas de cristales, embadurnamiento de paredes y obras artísticas de real importancia, como lo son las existentes en la plaza Buratovich, que sin lugar a dudas han sido provocadas por patotas de inadaptados que a la salida de las reuniones danzantes, durante esos días se realizan en un local bailable de calle Mendoza al 3900 y en otros clubes de la zona, cabe preguntar si no estamos frente a un recrudecimiento total del vicio y del patoterismo entre la juventud de nuestro barrio; y con ello, ya sea espontáneamente o mediante engaños, cierta cantidad de jóvenes, débiles de carácter, ser así inducidos a una actividad degradante que al final los habrá de llevar, irremediablemente, a la locura, a la muerte, o, cuando menos, a ser condenados por la ley por delitos comunes.

No podemos menos que suponer, ante los vandálicos hechos producidos, que evidentemente ellos han sido producto de la pérdida del raciocinio que la droga produce en sus consumidores; pues es imposible concebir que jóvenes supuestamente dotados de una esmerada educación y en su gran mayoría miembros de respetables familias, amparados por las sombras de la noche y por la evidente falta de una vigilancia adecuada, puedan prestarse tan ingenuamente a cometer tamañas tropelías.

Quienes somos vecinos de este barrio sabemos positivamente de lo que en sus calles ocurre en las madrugadas de los días anteriormente indicados. En patotas, a veces de ambos sexos, las mismas se prestan a toda clase de desmanes, procederes soeces y violentos contra personas y bienes, libaciones en plena vía pública, depredaciones, abusos deshonestos y hasta actos sexuales formalizados en zaguanes o en la misma plaza Buratovich, sin contar con las infaltables y peligrosas picadas entre inconscientes automovilistas o motociclistas que han tomado la calle Mendoza como pista de carreras.

Cuesta creerlo, pero esas gavillas de inadaptados sociales, amparados por una vergonzosa impunidad, se agrandan día a día no sólo dentro de nuestro barrio sino en toda la ciudad. De seguir así, a no dudar que todo aquellos que en los primeros años de existencia del Barrio Echesortu llegaron a adquirir justa fama de matones, vagos y gente de malvivir, quizás como consecuencia de la extrema pobreza y promiscuidad en que se desenvolvían, a la postre habrán de resultar unos pobres "angelitos" al lado de estos modernos patateros, verdaderos cobardes que sólo exhiben sus falsas bravuconadas cuando están drogados y/o en barra, pero que al final no son más que unos pobres desgraciados en todo el sentido de la palabra.

Nota
1. Chansonier: Denominación que entonces se le daban a las personas que cantaban temas de jazz.
2. Café Armennoville: Estaba ubicado en calle Pichincha 90, es decir en pleno barrio prostibulario.
 
Fuente: Extraído del Libro ¡Echesortu! ( Ciudad pequeña, metida en la ciudad) Apuntes para su futura historia ( ensayo) y Segunda Parte (Miscelaneas de la Ciudad). Editorial Amalevi. Agosto 1994.

martes, 5 de julio de 2016

DEPORTE Y DEPORTISTAS

Contando con una juventud aficionada a los deportes, la zona oeste vio surgir un gran número de instituciones socia­les y deportivas, entre las que se destacarían, por su impor­tancia, entre otras, el club Atlético del Rosario (Plaza Jewell), cuyo origen se remonta a 1867; Echesortu, en 9 de Ju­lio 3654, fundado en julio de 1933; Unión y Progreso, San Juan 3464, fundado en marzo de 1932 y cuyo primer presi­dente fuera Emilio Rueda; El Luchador, Lima 1350, de mayo de 1932, cuyo primer secreta­rio general (no se incluía el cargo de presidente según sus estatutos) fue Isaac Porcel; Servando Bayo, San Luís 4471, fundado en julio de 1929; Nue va Era, frente a las llamadas "cuatro plazas", en octubre de 1933.

A estos pueden agregarse, sin agotar la lista, a El Uru­guayo, de Marcos Paz al 4700; Sportivo Mendoza, en Tte. Agnetta al 1200; Ideal, en San Luís y Felipe Moré; Unión y Amistad, en Marcos Paz al 5400; Río Negro, en Forest 6250; Unión Argentina, en San Juan 4357; Atlantic Sportsmen, en Lavalle 936; Unión Americana y Club Atlético Fis­herton, en este último barrio y otros.

Algunos nombres adquirie­ron especial relevancia en dis­tintos rubros deportivos: Julio Libonati, excepcional futbolista y el primero del país en ser contratado para actuar en Eu­ropa; Alfredo Carlomagno, bo­xeador, representante olímpi­co en Berlín; el "Patón" Acosta ciclista, campeón olímpico en Tokio; Alberto Demidi, remero, múltiple campeón en certáme­nes mundiales. Todos ellos provenientes de los barrios del oeste.

Fuente. Extraído de revista “ Rosario aquí a la vuelta” Fascículo Nº 18. Autor: Alberto Campazas . De Enero 1992

lunes, 4 de julio de 2016

LOS ARTISTAS DEL BARRIO


Vecino del barrio Mendoza, José Luís Roncallo (nombre grande de la historia y evolu­ción del tango) fue uno de los artistas populares de la zona oeste de la ciudad. En tiempos en que otros legendarios músi­cos como el rengo Domingo Santa Cruz, autor de "Unión Cívica", y el taño Genaro Espósito, actuaban en el café "El Guaraní", surge como pianis­ta Roncallo, hijo de un inmi­grante genovés. Su padre, fa­bricante de pianolas y organitos (la firma era Rinaldi-Roncallo) le transmitió su amor a la música, y Santos Discépolo, padre de Armando y de Enri­que Santos, fue su maestro de música.

A los 17 años ya actúa al frente de una orquesta clásica en la elegante confitería del Jockey Club porteño, en los hoteles "Español" y "París" y en el célebre restaurant Royal Keller. A los 26 años escribió su primer tango, "El purrete", al que seguirían, entre otros, "El rosarino", "La cachipo­rra", "La payada" y "El ameri­cano". Roncallo tiene un méri­to inaugural: cuando el tango aún era prohibido por conside­rárselo "música orillera y ru­fianesca", lo ejecutaba con su orquesta en el elegante Teatro Colón rosarino.

Llevó al pentagrama el fa­moso tango 9 de Julio, de José Luís Padula, en el Teatro Ca­sino, por deis pesos, y algunos hasta le atribuyen la autoría de ese clásico tanguero. Tiene otro mérito de real pionero: estrenó El choclo, de Ángel Villoldo (que su autor le dedica­ra afectuosamente) en el café "El Americano", de la calle Cangallo frente a la Cortada de Carabelas. Roncallo, que había nacido en Buenos Aires en 2875 se radicó en Rosario en 1904 y vivió y falleció en su domicilio de Barrio Mendoza, Pje. Central 1250.
Fuente. Extraído de revista “ Rosario aquí a la vuelta” Fascículo Nº 18. Autor: Alberto Campazas . De Enero 1992

viernes, 1 de julio de 2016

Fraude electoral


Las denuncias de irregularida­des parecen ser la carta de presen­tación en cada comicio, y no desentonan con los casos generali­zados de fraude electoral que vive la Nación toda en plena década infame, como suele recordársela.
Más allá de las denuncias presenta­das sobre irregularidades (doble y triple inscripción de los padrones, robo de urnas y secuestro momen­táneo de autoridades de la mesa, entre otros casos publicados desde el '35 al '40), tanto en Rosario como en la ciudad de Buenos Aires el fraude no adquiere características notorias pues las evidencias hubieran sido más fáciles de detec­tar; cobraba sí importancia en las pequeñas poblaciones del interior, especialmente en los departamen­tos más alejados. Años después Arturo Jauretche recordaría que "lo que ocurrió después de la revolución del '30 ya no fue frau­de, porque era una cosa desembozada: simplemente, no votaba. O, mejor dicho votaba otro por uno.
Bajo este marco de sospecha se realizan en 1937 las elecciones generales que designan para la presidencia de la Nación a Rober­to M. Ortiz, ex ministro de Obras Públicas de Alvear y de Finanzas del gobierno anterior del general Justo, y candidato esta vez de la Concordancia. Por primera vez ­ocho años un civil vuelve a vestir la banda presidencial, aunque sos­pechado de triunfar gracias a una elección manipulada por el gobier­no saliente.



Fuente: Extraído de la revista “ Diario La Capital de los 125 años de 1992