Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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martes, 18 de febrero de 2020

EL ACTUAL MONUMENTO NACIONAL A LA BANDERA



Por Héctor Bastianelli 




Cuando el 20 de junio de 1957— en medio del regocijo de todo el país, fue inaugurado oficialmente el Monumento Nacional a la Bandera, actuando como presidente de la Comisión Nacional el coronel Marcelino J. de Loredo, poníase feliz término al largo y accidentado proceso que demandó más de noventa y cinco años para concretarse. Porque si consideramos que desde la primera referencia a la bandera que se da con la creación del escudo de Rosario en 1862, por iniciativa de don Eudoro Carrasco: Una barranca coronada por una batería, de la que se elevará un brazo colosal que sostenga la bandera azul y blanca desplegada en conmemoración de haber sido por primera vez enarbolada y saludada la Bandera Nacional en esta ciudad bajo el amparo del poderoso brazo del ilustre general don Manuel Belgrano", hasta la consagración con el primer premio y consagración de la obra -22 de setiembre de 1940- en el concurso nacional de anteproyectos al lema "Invicta", presentado por los arquitectos Angel Guido y Alejandro Bustillo, se desenvuelve un compendio cronológico de fracasos, paralizaciones por falta de fondos, contramarchas, frustraciones, colectas populares entre 1936 y 1943 y el pintoresquismo amalgamado con la alegría y fe inclaudicable de sus realizadores. 

Todas estas cosas los argentinos deberíamos empezar a conocerlas desde la escuela primaria puesto que nos asombra el desconocimiento que exhiben no sólo los jóvenes estudiantes sino los adultos que deben aleccionarlos. Y en rigor no esjusto reconocimiento a tantos rosarinos que sacrificaron sus vidas para que la Patria levantara el Monumento a su Bandera, la que amamos, la de todos los hombres que habitan el suelo argentino. 

Aprendamos a defender con pasión el hecho más trascendente de la historia argentina. En nuestra barranca, a la vera del "río color de león", el general Belgrano creó la Bandera -como reza en letras de piedra en la cripta del Monumento siendo las 6,30 horas de la tarde del 27 de febrero de 1812.



SU ARQUITECTURA 

Cuando enfrentamos la plasticidad gigantesca del Monumento Nacional a la Bandera -totalmente construido en mármol travertino, sin patinar, de San Luis- nos sorprende el increíble equilibrio de las masas arquitectónicas del pétreo conjunto. En rigor es el primer ensayo de lo que en Latinoamérica podría llamarse "renacimiento de 1ra arquitectura monumental". Los griegos en su famosa Acrópolis de Atenas y los góticos en la época medieval con sus catedrales ojivales, usaron la arquitectura como monumento. Hoy frente a la escala enorme de valores traída por los rascacielos y los edificios de propiedad horizontal, el monumento exclusivamente escultural está decadente. No era posible en un ámbito rodeado de grandes edificios, ni la estatua aislada ni la manida ecuestre, expresiones magnificas desde el "Colleoni" del Verrochio y el "Gattamelata" de Donatello, desubicadas en tiempo y espacio. El monumento exigía grandeza capaz de competir y de triunfar sobre los aledaños edificios. Esta es la razón por la cual el Monumento Nacional a la Bandera fue concebido en escala grandiosa, ya que el tema de suyo tenía la ancha dimensión espiritual paralela también a la ancha dimensión estructural y plástica lograda. 


SUS PARTES 

El Monumento está dividido en tres grandes partes y el mástil de treinta metros de alto en donde ondea majestuosa la Bandera de ocho metros de largo por cuatro de ancho, con su sol de un metro veinte centímetros de diámetro bordado por mujeres rosarinas. Las partes a describir son la Torre Central, el Propileo Triunfal de la Patria y Galería de Honor de las Banderas de América y la Escalinata Civica Monumental que une ambos cuerpos arquitectónicos. 

Veinticinco temas escultóricos, diecinueve en torno de la torre y seis en el Propileo y Galería de las Banderas, forman parte del Monumento. Además encontramos cinco grandes estatuas de bronce, dos grandes estatuas y dos cruces de piedra, cuatro amplios bajorrelieves de mármol, dos bajorrelieves de bronce y dos de mármol en tamaño menor, sumándose y realizados en mármol, escudos argentinos de las provincias (diecinueve en total), así como cuatro soles incaicos. 




VALORES SIMBOLICOS 

Cuando reparamos en la magnifica simbología del conjunto, no dudamos, entonces, que debieron haberse conjugado múltiples propósitos estéticos, patrióticos, espirituales, históricos, técnicos y también económicos. En principio la originalidad de la concepción en gran escala consistió en tomar toda la plaza Belgrano - dos manzanas de longitud-, aunque las bases del concurso exigían la superficie extrema, donde hoy se levanta la Proa y la Torre. 

La simbología del Monumento - según expresiones del arquitecto Guido- está inspirada en los valores filosóficos conforme a Scheller. Valores, por orden jerárquico, espirituales, telúricos, históricos y económicos. Espirituales: la Patria y la Fe Cristiana, representadas en la Patria Abanderada y la Patria de la Fraternidad y el Amor; y la Cruz Cristiana a manera de mástil de la Patria. Telúricos: La Pampa y Los Andes, el Océano Atlántico y el río Paraná. Valores históricos: Creación de la Bandera por el General Belgrano, en Rosario, jura de la Bandera en Jujuy por el General Belgrano, el 25 de Mayo de 1812, las damas mendocinas bordando la Bandera de los Andes y jura de la misma por el ejército de San Martín, el 5 de enero de 1817. Valores económicos: los cuatro puntos cardinales de la Patria con sus riquezas naturales. 

Mencionaremos la Cripta de Belgrano cuya figura es obra del escultor José Fioravanti, enfrentada a una cruz de piedra instalada en un nicho adecuado y donde al pie, según fue pensado por los autores, en un futuro serian depositados los restos mortales del insigne Belgrano. 

La Escalinata Cívica, Propileo y Galería de Honor de las Américas, fueron introducidas después. La primera y el segundo, en 1947, siendo presidente de la Comisión Nacional el general Alberto Guglielmone, con grandes contratiempos puesto que no todos los miembros del organismo estaban de acuerdo. En 1956 se aprobó el proyecto de Galería de Honor de las Banderas, que resume el permanente homenaje a todos los pueblos americanos. 




LA TORRE CENTRAL 


La Torre Central es la parte más importante del Monumento. Y su diseño terminado en punta hacia las aguas de la fuente -manifiesta el doctor De Sanctis- sugiere una nave imaginaria que avanza en el mar de la eternidad hacia sus mejores y grandes destinos: esta nave se abre paso impetuosamente y su elevada y cortante proa separa enormes olas a derecha e izquierda sobre las cuales descansan dos colosos dioses del agua, el Océano Atlántico y el río Paraná. Esta nave que marcha victoriosa es la Patria, guiada por la Patria Abanderada (el arquitecto Guido tituló a esa escultura la "Samotracia Argentina", y en ella el artista Alfredo Bigatti ha logrado la expresión dinámica de la nave en macha), y la Patria de la Fraternidad y el Amor, de pie en la hornacina del altar de este Templo de la Argentinidad, en la parte pos-tenor de la Torre. La obra pertenece al artista José Fioravanti. 

Bajo la escultura de la Patria Abanderada, sobre la proa, se ve una rosa de los vientos que orienta el derrotero -dice Guido- de la nave señalada por la paz, el trabajo y la salvaguardia de nuestro patrimonio; más abajo, una inscripción en relieve, que, sentencia y dice: "La Patria a su Bandera". Mirando el Monumento desde el río apreciamos, a la izquierda de la Torre, "La Pampa", escultura en bronce de Alfredo Bigatti ya la derecha "Los Andes", realizada en el mismo metal por José Fioravanti. 

Las importantes esculturas el "Océano Atlántico" y "El Río Paraná", fueron realizadas por Bigatti y Fioravanti, respectivamente. 

Hacia la mitad de la Torre, cuatro figuras orientadas según los puntos cardinales representan los valores geográficos. Son los "cuatro horizontes de la Patria -afirma Guido-; el Este, figura vigoroso conteniendo el sol naciente; el Norte, con todas sus riquezas naturales, el Oeste representación de los Andes del mineral y la vida, y finalmente el Sur, con el epicentro cósmico de la Cruz del Sur. Las figuras Norte y Oeste fueron modeladas por Fioravanti, y las del Sur y Este por Bigatti". 

Cuatro amplios bajorrelieves en mármol representan los episodios más importantes de la Bandera ocurridos en Rosario, Jujuy y Mendoza. 




LA CRIPTA DE BELGRANO 

Vos bajorrelieves sobre las puertas que llevan a la Cripta de Belgrano simbolizan "El Ideal" y "La Gloria". Enmarcado en significativos juegos de luces celeste y blanca, encontramos la figura de Belgrano realizada por Fioravanti. Es el Belgrano civil que, con un libro en sus manos, medita sobre el destino de la Nación. La efigie del héroe junto con la Cruz de Cristo "forman un recinto recoleto que es sagrado". Ahí visitante puede leer "En este sitio sagrado para los argentinos-entonces barrancas del Paraná- el general Belgrano izó, por primera vez, la bandera de la Patria, siendo las 6.30 de la tarde del día 27 de febrero de 1812". 

Al salir de la cripta por la puerta de "La Gloria", nos encontramos con el distico del poeta Carlos Guido y Spario, que dice "La Bandera que alzóse en el Rosario del argentino es gloria o sudario". 





EL PROPILEO Y LA GALERIA DE LAS BANDERAS 

El Propileo Triunfal es una grandiosa construcción reminiscente del templo dedicado a Atenea en la Acrópolis de Atenas. En sus muros encontramos esculpidas las vibrantes palabras del Himno Nacional, que llaman a cumplir con el "sagrado deber de conservarla inestimable herencia de un pasado que nos honra". 

También en el Propileo se encuentran cuatro estatuas estupendas ejecutadas por el arquitecto Angel Guido en hornacinas de esquinas terminales. Representan las etapas de la historia americana, que son las mismas de la evolución argentina. América India, América Colonial, América Republicana y América del Futuro. La primera es una robusta mujer indígena. La segunda es de prestancia apolínea, empuñando en una mano la espada y en la otra una carabela. América Republicana es representada por una figura femenina que, puñal en mano, descabeza una serpiente que envuelve sus piernas y simboliza la tiranía: con la mano izquierda sostiene el libro de las "Constituciones Americanas, sintetizando una triunfal visión de la libertad sobre la opresión. La cuarta estatua, América del Futuro, es una matrona que sostiene un niño con una mano yen la ancha palma de la otra la paloma de la paz. Conceptualmente es premonitoria del mensaje americano que aspira a llevar al mundo el ejemplo de amor y justicia que emana del Monumento en su conjunto. Justo en el centro de ese sector del Monumento se halla "La llama de la Argentinidad", que fue encendida el 20 de junio de 1957. En la base de la urna votiva se encuentran las cenizas del soldado desconocido de la independencia "dignamente representadas con los restos de granaderos muertos en el combate de San Lorenzo". 

Debajo del Propileo, con entrada por Santa Fe, se encuentra la Galería de Honor de las Banderas de América, pareciendo al visitante una extendida nave. En ella se exhiben las banderas de las repúblicas americanas y la Argentina presidiendo el conjunto. Dos bajorrelieves del escultor Eduardo Barnes representando la bendición de la primera Bandera por el cura párroco, doctor Julián Navarro, y el momento en que la misma es izada por don Cosme Maciel, completan el admirable conjunto donde cada país está representado por su bandera, escudo, himno y flor nacional. 

Fue recientemente inaugurada la "Sala de Honor de las Banderas Antárticas Argentinas", que testimonia el accionar en pro de la reafirmación de nuestra soberanía nacional en las desoladas regiones australes. 

El recinto es un homenaje a lo pueblos americanos apretando e abrazo fraterno a las enseñas de lo pueblos libres del continente. Por ello se proyectaron dos heráldicas, una dedicada a San Martín y otra Bolívar, hermanándolas en este verdadero templo, puesto que contribuye estética y espiritualmente a la necesaria confraternidad y esperanzada unidad americana sin fronteras rígidas, sin límites coercitivos, sin restricciones fisicas y espirituales. 




LA ESCALINATA CIVICA 

Sorprende la gigantesca Escalinata Cívica que se nos ocurre teatro griego modernizado o rampa azteca, dentro del atrio en cuyo altar se encuentra la estatua de "La Patria de la Fraternidad y del amor", que asciende hasta el Propileo Triunfal simbolizando el "esfuerzo heroico para llegar a la Gloria". Alegoría que bien sugiere la idea de ascenso lento pero seguro, bordeado de parapetos que impiden desviarse de la línea recta, norma de los próceres argentinos. Veintidós farolas-mástiles flanquean la subida. Y el flamear de las enseñas al ascender la escalinata, es una fiesta para los espíritus pues todas las banderas brindan un espectáculo para el asombro. 




EL MASTIL MAYOR 

Señalamos para completar la descripción del conjunto arquitectónico un detalle fundamental, aunque pareciera no integrado originariamente al mismo: el Mástil Mayor, que acusa verticalidad frente al Monumento. Razones técnicas y militares jugaron para ubicarlo en el cruce de dos ejes: Avenida y Monumento. Ahí flamea la Bandera bordada por manos de mujeres rosarinas. En ese sitio el país y Rosario la ven desplegar sus colores, gallardamente bella, pura e invicta. 




INAUGURACION DEL MONUMENTO

Por motivos, el 20 de junio de 1957 permanecerá indeleble en el corazón de los rosarinos. Ese día el presidente provisional de la República teniente general Pedro Eugenio Aramburu, inauguró oficialmente el Monumento Nacional a la Bandera. Alas 13.01 arribó con su comitiva al Parque de la Bandera, vestido de civil, acompañado de altas autoridades. Junto al mástil levantado frente al Monumento, fue bendecida la enseña bordada por las damas de Rosario para la ceremonia central de la jornada. Rodeado por granaderos el primer mandatario escuchó la invocación del cardenal Antonio Caggiano, que luego bendijo la enseña que estaba en manos de la presidenta de la comisión, señora Clelia Pinasco de Martinez Díaz, Seguidamente la Bandera fue colocada en el cable del mástil y el teniente general Aramburu puso en marcha el mecanismo para llevarla al tope. En esos momentos las bandas militares ejecutaron el Himno Nacional. Cuando la enseña llegó a lo alto, fueron soltadas miles de palomas y se arrojaban paracaídas con la leyenda Viva la Patría". Miles de pañuelos batían el aire mientras, desde la torre, escolares de todo el país lanzaban flores y papeles azules y blancos. 

Luego de celebrada una misa de campaña, el presidente de la Comisión Nacional del Monumento, coronel Marcelino T. de Loredo, "entregó al país el Altar de la Patria". Agradeció en vibrante discurso el presidente provisional Aramburu. Luego juntamente con autoridades y comitiva oficial se dirigieron a la cripta en donde el cardenal Caggiano procedió a la solemne bendición del Monumento. Desde ahí y por la Escalinata de Honor, Aramburu y acompañantes se encaminaron al Propileo. A ambos lados formaban alumnos secundarios y de las escuelas de artes y oficios, que vitorearon a las autoridades. En la parte alta se encontraban los abanderados escolares. Una vez junto ala urna votiva que alumbraba la urna cineraria del Soldado Argentino muerto por la libertad de la Patria, el teniente general Aramburu con el hisopo encendido que le entregara el coronel de Loredo encendió la llama perenne del fuego sagrado. Eran las 14.20. El toque de clarín llamaba a silencio. 

Acababa de escribirse una jornada gloriosa en la historia de la Patria 




PRESENCIA DEL FUTURO 


Muchos años hablan pasado desde los augurales gestos de Eudoro Carrasco y Nicolás Grondona, pero la suma del genio y fe inquebrantable de generaciones de esclarecidos hijos de Rosario hizo posible se plasmara el Monumento Nacional a la Bandera, en donde está la mayor gloria de Belgrano y el mayor orgullo de los argentinos. 

Todos los años -como en aquella jornada inaugural- el Monumento repite el milagro de convocar el futuro en la presencia de miles de guardapolvos blancos, abanderados escolares de los puntos más distantes del país y jóvenes soldados argentinos que juran defender la Bandera "hasta perder la vida", revitalizando el profundo sentido y vigencia espiritual del mandato que nos enseña que la sacrificada historia del Monumento resume el alma de la Patria, su voluntad, su entendimiento y nuestra memoria. 

Su luz siempre nos congregará en el devenir de los tiempos. 




BIBLIOGRAFIA 

Historia de Belgrano, Bartolomé Mitre, Ed. Anaconda, Buenos Aires, 1950. 

Biografía de Beigrano, Bernardo González Arrili, 2a. edición, Ed. Kapelusz, Buenos Aires, 1948. 

Belgrano, creador de nuestra bandera, Joaquín V. González, articulo publicado por "La Tribuna", Rosario el 19 de junio de 1957. 

Historia de Rosario, Juan Alvarez, la. reimpresión, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1981. 

El Monumento a la Bandera Argentina - Gestación y primeros pasos para erigirlo, Wladimir Mikielievich, números 23 y 24,Revista de Historia de Rosario, enero-diciembre de 1972. 

Rosario, desde lo más remoto de su historia, Augusto Fernández Díaz, talleres gráficos Pomponio, Rosario, 1941. 

Monumento y Parque Nacional a la Bandera, Oscar Mongsfeld, Revista de Historia de Rosario, números 7 y 8, julio.-diciembre de 1964. 

Belgrano, la Bandera Argentina y el Monumento, Félix Chaparro, diario "La Capital", 19 de junio de 1957. 

La Primera Bandera, sus colores y su destino, Oscar Luis Ensinck, diario "La Capital" 20 de junio de 1960. 

Diversos antecedentes sobre el origen del Monumento, Néstor R. Lemus, diario "La Capital" 19 de junio de 1958. 

Suplementos de "La Capital", 1979 y 1980, con artículos de Francisco Cignoli, Wladimir C. Mikielievich, Horacio J. Lencina, Andrés lvern y Carlos D. Giannone. 

Monumento a la Bandera, por Héctor Nicolás Zinni, artículo publicado en el semanario "Rosario", número 38, del 27 de junio d9 1981, 




HECTOR A. SEBASTIANELLI 

En la ciudad de Rosario -donde ha nacido- ejerció la docencia durante muchos años y desarrolla una intensa labor periodística. Colabora en "La Capital", "Clarín", "La Voz del Interior", y en revistas especializadas en historia. 

Es autor de cuentos que ha reunido en dos libros, "La venta de la casona", en 1986 y "La rebelión de la basura", en 1988. Ha merecido significativas distinciones por parte de la Municipalidad de Rosario, de la Dirección de Cultura de La Plata, del Instituto Literario y Cultural Hispanoamericano de Westminster, EEUU, de la Revista Histonium de México, de la Editorial Atlántida de Buenos Aires, entre otras, y una distinción especial por parte del gobierno de la provincia de Santa Fe, por su permanente contribución a la cultura. 




Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, Historia de aquí a la vuelta”. Fascículo N.º 1 de año 1991