Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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lunes, 17 de mayo de 2021

El “Che” Guevara, un mito hincha de Central .

 


Por Jorge Brisaboa




Década de cambios la del 60,

En Central, a partir de la presidencia de Boerio en el 65 y con un mayor protagonismo del equipo en los torneos de AFA.

En el fútbol argentino, con los dos campeonatos que comienzan a disputarse por año —Metropolitano y el Nacional con la participación de equipos del interior— y los títulos que empiezan a lograr clubes chicos: Estudiantes en el 67, Vélez en el 68, Chacarita en el 69. Y Racing, que en el 67 obtiene la primera copa mundial de clubes con un golazo del “Chango” Cárdenas al Celtic de Escocia en Montevideo.

En el mundo, cuando el mayo francés del 68 sacude ala juventud, en un corolario de época de transformaciones, de mensajes revolucionarios, y de la rebelión contra la sociedad consumista sintetizada en una frase: amor y paz. Los Beatles, con su Música, se convierten en mensajeros y referentes.

Década de cambios la del 60.

Pero en el país la clase dominante nuevamente marcha a contrapelo de la historia. Y de la vida. Los militares, en los inicios de la década, habían decidido ensombrecer la democracia. Echaron a Frondizi y jugaron su propio partidito entre “azules” y “colorados” con tanques en la calle. Después idearon una transición que finalizó con las elecciones del 63: proscripto el peronismo ganó el radical Arturo lia. El 28 de julio de 1966 el general Juan Carlos Onganía, en nombre de la Revolución Argentina, lo desalojó de la presidencia para “salvar al país de su decadencia”, según entendió. La realidad es al revés: se profundiza la decadencia.

En mayo del 69 el régimen militar es jaqueado por el “Cordobazo”, una de las sublevaciones populares más fuertes de la historia argentina. En Rosario, estudiantes y obreros promueven el “Rosariazo”, entre corridas, incendios, barricadas y jóvenes muertos por la represión de las fuerzas de seguridad,

Década de cambios la del 60.

El hombre llega ala Luna, pero la juventud se preocupa por rescatar otros valores, otras banderas. Un rosarino, luchador por la independencia de los pueblos de América, había caído herido en combate en Bolivia el 7 de octubre de 1967. Un día después sería asesinado, según lo confirma la investigación del periodista y pedagogo cubano Vicente González Castro, :

Ernesto “Che” Guevara había apostado ala lucha armada para cambiar a la socie- dad, después se tornará un mito con una profunda inserción en los jóvenes latinoamericanos. Y curiosamente, con el transcurrir del tiempo, su nombre, su rostro, comenzarán a ser adoptados por las hinchadas de fútbol de muchos equipos argentinos en sus banderas. Entre ellas la de Central, que expone un espíritu de pertenencia.

Porque el “Che” era “canalla”.

Había nacido en Rosario el 14 de junio de 1936, a las tres y cinco horas, en un departamento de calle Entre Ríos 480, tal cual lo testimonió ante el jefe del Registro Civil, en el acta n* 324, su padre Eduardo Rafael Guevara, reconociéndolo como hijo legítimo suyo y de su esposa doña Celia de la Serna y Llosa,

La certificación sobre sus simpatías con Central sería conocida cuando el perio- dista Hugo Gambini escribió el libro “El Che”.

El 18 de agosto de 1961, arribado a la Argentina desde Uruguay, donde estaba representando a Cuba en una reunión de países americanos, y mientras a una entrevista con el presidente Arturo Frondizi elata Gambini-, el “Che” comen- zÓ a reconocer lugares, a rememorar episodios. San Isidro tenía un gran significado para él, allí jugó al rugby en el SIC antes de pasar al Atalaya. Cuenta Gambini:

—¿Cómo anda el SIC?- le preguntó al chofer del auto.

—¿El qué señor?

( Me parece que éste conoce poco de rugby. Mejor voy a intentar con el futbol). Rosario Central, digo, ¿cómo anda?

-Ah... ¿Rosario Central dice usted? ¡Bárbaro! . El domingo le hizo cuatro goles a San Lorenzo. ¡Qué boleta: 4 a 0 1!

Y bajo el subtítulo “Hincha de Rosario Central” narra que viviendo en Córdoba cuando tenía 9 años, “como la mayoría de sus amigos eran adictos de los mismos clubes (Boca Juniors River Plate), Ernesto quiso elegir uno distinto. Cuando descu- brió la existencia de Rosario Central, la ciudad donde él había nacido, se adhirió fervorosamente a la divisa. A partir de ese instante le encantaba que le preguntaran “ ¿ de qué cuadro sos?, de Rosario Central. Yo soy rosarino”. No tenía la menor idea sobre esa ciudad ni había visto jamás a su equipo, pero él era rosarino y defendía su identidad”.

“ Nosotros tenemos la camiseta a rayas azules y amarillas, así, de arriba para abajo», le explicó una vez un turista rosarino que se hospedaba en el Sierras Hotel.

Ernesto repetiría su explicación, rasgándose el pecho en franjas verticales, cada vez que alguien le preguntaba por los colores de su club. Al principio sólo conocía, por foto más rutilante del equipo rosarino: el Chueco García, un asombroso gambeteador que fuera transferido a Racing en 1936. Pero con el tiempo llegó a identificar a los jugadores, en la época en que Central se convirtió en un club más importante”.

El “Che”. El mito, hincha de Central.



Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.


jueves, 13 de mayo de 2021

Andrada: el “Gato” de 7 vidas

 



Por Jorge Brisaboa



El choque calle Wheeelwring espectacular. El Renault quedó con sus cuatro ruedas para arriba luego de ser impactado en dos tiempos por otros dos autos y voltear,em el descontrol, una motociclista. De entre los fierros retorcidos salieron dos muchachos doloridos y ensangretados. Para su suerte,lo primero que vieron delante suyo fue el inmenso edificio de Sanatorio Britanico. A cinco minutos ya los estaban atendiendo.

Era viernes por la tarde. El Renault tenía un dueño. Enrique Lúpiz, el técnico de Central. Pero se lo había prestado al arquero del equipo. Edgardo Norberto Andrada, para que fuese a la sede de calle Mitre a buscar entradas – de las que los dirigentes les dan a los jugadores- para el partido del domingo contra Los Andes.

Andrada sacó del auto a Ramos, su compañero, lo vio mal herido y lo llevó al sanatorio. Cuando se miró al espejo advirtió que su estado no era muy distinto al de Ramos. Le brotaba sangre de cabeza, de la cara, de los brazos y de las piernas. Tenía un ojo caído empezaba a dolerle todo el cuerpo. Lo curaron, le tomaron placas radiográficas, y lo dejaron internado. Los médicos le adelantaron que lo que tenían en observación y que el domingo no Podría jugar.

Llegó el domingo. Los médicos no dudaban de lo pronosticado.

Depente, entró a la habitación el presidente de Central, Adolfo Boerio. Andrada estaba haciendo abdominales en el piso.

¿Cómo estás?

Bien, pero no me dejan jugar -advirtió el arquero,

Y entonces?

Si usted me consigue ropa me voy.

Al rato Boerio volvió con un pantalón. Andrada se lo puso, y los quince centímetros de altura que le llevaba al presidente se notaron. El pantalón le quedaba muy corto igualmente le servía para cumplir e objetivo<.escaparse del sanatorio.

Andrada y Boerio partieron hacía la cancha. Detrás suyo, cuando se dieron cuenta de la fuga, los médicos fueron tras el arquero. La preocupación de los profesionales fue satisfecha. Andrada firmó un papel deslindando responsabilidades de los médicos. Por si le pegaban un pelotazo en la cabeza, en la que tres profundos cortes le fueron prácticamente pintados con merteolate.

El “Gato” Andrada atajó anduvo – como siempre- a los revolcones. A Central le costó, porque un inspirado Montaño- delantero de Los Andes- convirtió tres goles, pero ganó 4a 3 y se salvo del descenso.

La historia vale para simbolizar el espíritu de un arquero que no faltaba nunca. Aún con fisuras en sus dedos, acudía a una tablita, y estaba en el arco. Ahi, vestido de negro, y durante nueve temporadas: del 60 al 69. “ La única vez que paré fue cuando en el 66 estaba practicando en la selección y me quebré el pulgar derecho”, recuerda. El accidente no sólo lo dejó unos partidos afuera – fue reemplazado por Silingasino que le impidió viajar al Mundial de Inglaterra: “Fuimos a buscar una pelota con Roberto Perfumo, me enganché con su pantalón y se me rompió el dedo”.

Más de 280 partidos oficiales durante los nueve años postergaron la ilusiós muchos arqueros, que nunca pudieron trasponer la barrera del suplente. El más -- rio, Daniel Carnevali, campeón de la tercera del 64 que finalmente debió emigrar To retornar recién en el 80 tras ser titular de la selección nacional.

Andrada... usted tapó a muchos arqueros.

—Habré faltado no más de quince partidos que jugar no es difícil, lo difícil es manteners estaba antes de llegar...

=... Y usted tenía excelentes condiciones físicas, casi naturales.

—Era nata mi agilidad, la traía desde chiquito, tenía mucha impulsión, mucha pier- na, y lo que no tenía de altura porque mido un metro setenta y ocho lo suplantabac - agilidad. Llegaba a todas las pelotas...

. Era un atajador, las sacaba todas, pero tenía problemas en las salidas.

—Para ser arquero primero hay que agarrarla, y después se va aprendiendo el res: Cuando me fui de Central todavía no sabía salir bien del todo, pero la pelota la agarraba. No salía tan mal, en algunas fallaba, pero fui aprendiendo. También fui aprendiendo a sacar con el pie, cuando llegué a Brasil ya sabía sacar. Creo que un arquero puede llegar a ser bueno si juega siete u ocho años seguido, porque recién ahí se empieza - adquirir la experiencia necesaria. A uno le tienen que pasar muchas cosas para ser un buen arquero, pero lamentablemente cuando esto pasa se termina el tiempo. Cuando yo aprendí a salir muy bien, a pegarle muy bien a la pelota, tuve que dejar el arco.

En verdad, Andrada dejó el arco después de muchos años. Tenía 43. Había debu- tado a los 21, a mediados del 60. Atajó en Central, en la selección, atrapó al periodismo porteño (“Fui cuatro veces tapa de “El Gráfico”), y en el 69 fue vendido al Vasce Da Gama. —Estuvo en los dos Central. En el antes y después de Boerio... —Yo diría que estuve en tres épocas. Agarré el final del 2-3-5 , Cuando jugaban Alvarez, Minni y La Rosa, después llegó el 4-2-4 y el cuadrado mágico de Jim López. con Menotti, Fernández, Pagani, el “Gitano” Juárez, y después vino la camada de los pibes campeones de la tercera: Pignani, Palma, Poy, Giribet.. Fueron tres camadas de jugadores.

—De acuerdo, pero fueron época diferentes con un gran quiebre entre una y otra.

Por esa fractura. Pero yo siempre “: e, hay que prepararse más de lo quéss

—Rescato todas, todas tuvieron sus pro y sus contras. Creo que el fútbol fue evo- lucionando para peor, se le dio importancia a la parte física, se hizo competitivo, más fuerte, pero no más bonito. En Brasil, en cambio bien, porque se respetó un estilo y no había descensos.

Sí, pero al hablar de dos épocas vale insistir en un antes y después de Boerio ahí cambió Central.

—Boerio llegó con ideas revolucionarias, ideas de un empresario.

—.. Y Boerio trajo como técnico a Miguel Ignomiriello...

—... Ignomiriello no trajo nada, los jugadores ya estaban, venían de las infericras, -zaomiriello cambió los vestuarios, el baño, la cancha, hizo obras, pero entonces qua 35: ¿un arquitecto o un técnico?

Las diferencias con Ignomiriello determinaron que en mayo del 69 partiera hacia =- Vasco Da Gama y se estrenara nada menos que en el Maracaná con 120.000 perso- =3s, en el clásico contra Flamengo. Y que en ese majestuoso estadio de Río de Janeiro fuera protagonista del gol 1.000 de Pelé. “A Pelé se lo dejé hacer para que lo conocieran”, dice y se sonroja: “No... es una broma”. Lo concreto es que Andrada estaba en el arco cuando el negro marcó su gol 1.000, de penal. “Yo fui una contigencia en su vida, él dijo que lo iba a hacer en el Maracaná contra el Vasco Da Gama y lo hizo. Tenían la plaqueta puesta, las flores, los chicos... vino un penal que lo inventó él y vino el gol. Me lo pateó a la izquierda, casi lo saco”.

Desde Brasil regresó a la Argentina. Estuvo en Colón de Santa Fe y terminó su carrera en Renato Cesarini, en Rosario. Y volvió al barrio, a Tiro Suizo, en la zona Sur.

Cuando atajaba en el barrio, de pibe, le decían “Ratón”...

—... Porque era flaco, de Orejas grandes.

—Y después fue “Gato”.

—En Central la hinchada me puso “Gato”. Viene por la agilidad.

¿Nadie podrá olvidarse de esos saltos que realizaba cuando entraba a la can- cha, en el círculo central...

—Yo iba en el aire, saltaba hasta cerca de la altura de la cabeza y me doblaba todo en el aire. Lo hacía siempre. Tenía tanta agilidad que cuando saltaba iba muy alto. Y hacía un doble salto.

Y siempre de negro, ¿por qué esa vestimenta de negro?

—Yo tenía que marcar algo y creo que en la vida hay que ser serio. Cuando a uno lo tildan de loco después no lo respetan y no lo aguantan mucho. Y ser serio no significa estar callado, ni no reírse o hacer bromas, ser serio es tomar la profesión con profundidad. Entonces me propuse vestirme todo de negro, la camiseta, el pantalón, las medias, y hasta las rodilleras que teñií eran de color negro. Y en el arco me tiraba en todas, metía la cabeza, la paraba, entonces, cuando me equivocaba la gente me daba un crédito más...porque no me ponía bermudas ni me dejaba el pelo largo. Yo representaba ser serio.

—¿Quién fue su modelo?

Amadeo Carrizo. Le debo mucho al viejo Amadeo, fui suplente de él en la selec- ción, y cuando me iba a Buenos Aires iba a verlo a su casa de calle Beiró, me quedaba a tomar un whisky charlando dos o tres horas, y me decía “vos la tenés que entregar así, tenés que hacer esto, no tenés que hacer aquello”. Cuando lo conocí, cada quince días iba a su casa. A Amadeo Carrizo lo adopté para los consejos.

Y de todos los defensores que tuvo de compañeros, cerca suyo, cuidando el área, ¿admiró a alguno?



—A Casares... qué jugador Casares. -Usted se lucía mucho cuando Ce los equipos grandes...

—De local éramos un equipo atrevido, pero en los primeros tiempos que jugué hacía difícil ir de visitante, Si arrancábamos montar un resultado. Y bueno, nos atacaban

En el año de su debut, en el 60, Racing les hizo once goles.

—Perdimos 11 a 3 contra el Racing de Corbatta, Pizzutti, Mansilla, Sosa y Belén. Me hicieron once goles y dicen que fui el mejor de la cancha, Imagínese lo que fue. el equipo se desbandó. Perdíamos 4 a 3, Pagani erró un gol y después vino la goleada. Pudieron ser veinticinco.

El “Gato” Andrada fue aprendiendo a goles. pelea... al final se va curtiendo, con los arqueros Cosas, goles zonzos, equivocaciones, y así se van és así. Y que cuando se aprendió todo, o casi todo, llega el final. Como dijo el extrovertido boxeador Oscar “Ringo” Bonavena, en una doméstica pero célebre definición: “La experiencia es un peine que te dan cuando te quedaste pelado”.

Eso sí, cuando de arquero se habla, Andrada asegura que “ hay que corregirle los defectos pero no el estilo, cada uno tiene su manera de tirarse, agacharse agarrarla, de caminar”.

Por eso, en el Central de los grandes arqueros no puede negarse que, una vez, vestido de negro, volando de palo a palo, revolcándose por el piso, y exponiéndose a recibir golpes en cada batalla, un “Gato” de siete vidas impuso un estilo: el “estilo Andrada”.

Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Centenario diario “La Capital”



El día 15 de noviembre de 1967 se celebra el centenario de LA CAPITAL. El Decano de la Prensa Argentina recibe en aquella ocasión el homenaje de sus colegas de todo el país y de la comunidad local, mediante actos que se desarrollan a lo largo de todo el año y consisten en colocación de placas alusivas, actos, conferencias, paneles; exposiciones en las que se destaca la gravitación de este diario en la vida rosarina a través de una centuria.

Aquel día se ofrece al lector una gran novedad: el cambio de estructura de las páginas del matutino. Desde hace varias décadas la primera página está dedicada a los avisos clasificados; a partir del 15 de noviembre se registran en ella, Con amplios títulos y grabados, los principales acontecimientos locales, provinciales, nacionales e internacionales.

Fuente: Extraidos de la revista de diario " La Capital" 2007

martes, 11 de mayo de 2021

Recuerdos del Séptimo Arte en Rosario: Debiazzi y el Cine Madre Cabrini

 




Por Rubén Pereira




BREVE HISTORIA DE LA SALA

El cine Madre Cabrini nació el 2de mayo de 1967, en su ubicación actual, Pellegrini 668, a metros de la calle Buenos Aires y la plaza López, con equipos importados de Italia, y administrado por la comisión de padres del Colegio Madre Cabrini. Como otros cines "parroquiales", la sala estaba (y está) ubicada en el salón de actos de la institución.

En 1969, la misma pasó a ser alquilada por Nicolás Andrisani, y posteriormente por Armando Matiussi (eran los mismos que fundaron el cine San José, de Presidente Roca io). En 1983, Jorge Debiazzi, reabrió el "Cine Madre Cabrini". Además de sus funciones normales en 35 mm, se dedicó a proyectar cine del recuerdo en DVD. Obviamente, la evolución de la tecnología digital en imagen y sonido, permiten nuevas ediciones "remaste rizadas" en formato "alta definición" (H.D.) para disfrutar obras maestras de la historia del cine en imágenes ultra nítidas y en sonido Dolby Digital. Pudiéndose apreciar en mejores condiciones que en el estreno.

La entrevista se realizó en el "Detrás de la escena", en la sala de proyecciones del cine Madre Cabrini, de Pellegrini 668, lugar "de culto" si los hay. Es un lugar de reducidas dimensiones, con dos proyectores de 35 mm. En la pared cuelga un poster original de la recordada "Lo que el viento se llevó". Hay otros objetos que enamorarían a cualquier cinéfilo: rollos de 9 y 16 mm, los primeros DVD (que en realidad se llamaban "Video Disco" o "Laser discs", del tamaño de los viejos discos de pasta), y afiches varios por doquier. Era lunes, casi las ocho de la noche y Jorge Debiazzi proyectaba una de "cowboys". En ese mágico clima tuvo la amabilidad de responder mis inquietudes.




-Cómo aprendió el oficio?

¿Cómo comenzó?

- Vengo de haber sido "habitué" de un cine de barrio (el viejo "Tiro Suizo", en la zona Sur de Rosario) siendo chico y tener la inquietud de saber por qué salía ese haz de luz de ese huequito. Como el Totó de "Cinema Paradiso" que quería saber "cómo" salía ese haz de luz con imágenes y sonido de esa gran boca de león. En una oportunidad me acuerdo de haber golpeado la puerta de la cabina de proyección y pedirle permiso al proyeccionista "para ver". De esa forma comencé a ir continuamente, hasta que un día me animé y le pregunté: ¿me dejás cambiar la máquina. Me contestó que sí, y al otro día ya le pregunté: ¿me dejás cambiar el rollo? Y también recibí una respuesta positiva. Hasta que el día 1 de mayo de 1961, no había proyectorista porque era el "Día del Trabajador", se buscaban operadores y me llamaron porque sabían que yo "ya había aprendido". Tenía 17 años de edad y esa fue la primera vez que proyecté solo todo el día.




- ¿Desde cuándo está en el Madre Cabrini?

- "En 1983 comienza mi actividad en este cine, pero ya desde el 70 al 83 manejé la programación y la proyección de la ex sala de cine-arte "Microcine Arteón", de calle Sarmiento 778, enfrente del diario "La Capital", que era lo que posteriormente fue la cerrada sala del cine Del Patio.




- ¿De qué forma retorna la actividad del Madre Cabrini?

-En principio era una sala dedicada a la familia, la película que se proyectaba tenía que ser "ATP" (apta para todo público), porque el lugar pertenece a un colegio religioso. El primer año seguimos esa línea y después hablé con la gente de aquí y les manifesté mi inquietud de dar cine por la noche ya que solamente había función sábados y domingos entre las 14 y las 20. Retomando mi experiencia en Arteón empecé a hacer un ciclo de cine nocturno pero con películas de contenido. Desde el 83 al 94 proyectábamos películas cinematográficas ya vistas en otras salas. No estrenábamos. Sin embargo, en 1994 se produce un cambio en la programación.




-¿Debido a qué?

- Se estrenaba "Jurassic Park" en el cine Broadway, y a los 2 meses la película cae en espectadores por cuestiones climáticas: sobre fin de agosto hay un desusado fin de semana con calores de 31 grados y estas altas temperaturas hacen que la gente no se vuelque al cine. El cine Broadway decide levantarla y me llaman desde Buenos Aires para ver si yo quería hacer el cruce de la película al Madre Cabrini. Yo acepté y ocurrió lo inesperado: la película comenzó a ser un éxito, con decir que la mantuve unas 36 semanas. Comercialmente rindió mucho y por eso decidí cambiar las butacas, y poner calefacción. Por eso digo que hay un antes y un después de "Jurassic Park".




-¿Cómo elige la programación?

-Primero tengo que estar convencido yo. Es complicado porque pasamos cerca de 40 películas distintas por mes y hay que trabajar mucho para elegir. Hay "para todos los gustos", pero no se puede complacer a todos, ya que muchos espectadores preguntan cuándo va a reponer ésta, o esa otra. No es "Complaciendo su pedido" de Clarita y Severito, recordando a ese ciclo de radio. Una vez terminamos de proyectar un serial (películas en episodios muy habituales hasta la década del 50) llamado "El rey de los hombres cohetes" i la gente salió fascinada. En la década del 50 se daban los sábados y los domingos. Eran de 12 o 15 episodios, con sus infaltables finales del héroe atado esperando una sierra circular que se acercaba a él peligrosamente, o la huerfanita que no podía sacar su

pie del cruce de vías, o el niño dentro de un tonel que se acercaba al salto de agua en una catarata". Y después el clásico: "Continuará".




-¿Es uno de los pocos cines que recupera esta tradición cinematográfica?

-Sí, y creo que es el único en el país, que se puede dar el lujo de proyectar mensualmente tanto cine. Aunque en Buenos Aires la cadena Hoyst tiene una sala dedicada al cine clásico en versiones 2D pero no al precio que brindamos nosotros, lo hacen casi al precio de los estrenos normales.




-¿Cómo es el público del Madre Cabrini?

-Hay de todo, hay gente que viene desde hace 20 años.. .y 30. Casi des-

de nuestro inicio en 1983. Lo lindo que hay en esto, es que la persona que viene sola, con el tiempo sale al hall y comienza una charla con otra, comentando lo que vio. Luego se conoce con otras personas, a veces se sientan juntas y después debaten lo que vieron. A veces los hacemos entrar antes, no los dejamos esperar media hora afuera, menos en invierno o con lluvia. Si tenemos tiempo les ponemos imágenes y música para que esperen viendo "algo". Porque abajo, en la sala, hay más de 50 personas que, religiosamente van a dicho cine a vivenciar esa "pasión" que muchos llaman "cmefilia"'Generalmente son mayores de 50 y 60 años; todavía enamorados de los westerns de Randolph Scott, Joel McCrea, Audie Murphy, John Wayne, luego Clint Eastwood y Lee Van Cleef y por no mencionar las comedias de Rock Hudson con Doris Day, y los inolvidables musicales de la MGM, del "cine negro" y de "gangsters" del tipo Humphrey Bogart, James Cagney y otros. Nada ha quedado olvidado, por eso muchas empresas del entretenimiento en USA siguen apostando en crear nuevas herramientas visuales y sonoras, para perpetuar esas verdaderas joyas del cine.

-Permítame que le pregunte sobre los famosos conciertos de André Rieu. ¿Cómo es que empieza con eso?

- Esto precisamente tiene que ver con el hecho de que aquí proyectábamos otro tipo de cosas. Dábamos óperas, conciertos y ballet: se abrió otro abanico, muy aceptado por otro tipo de público muy cultural. A mediados de 2007 se cumplen 3 años que estamos proyectando conciertos del violinista holandés André Rieu, concertista del cual la gente se había hecho fanática. Ya hemos pasado más de 30 conciertos diferentes, y vamos consiguiendo de a poco: anualmente, actuaciones que él va haciendo en distintos lugares y las principales capitales del mundo. Debo reconocer que Rieu es el mayor convocadtr de público en esta sala, más que cualquier película. El 98 % del público son mujeres, y a veces cuando salen me hacen comentarios del tipo: ¿Cómo puedo hacer para llevármelo a casa?, y estamos hablando de mujeres de 60, 70 y hasta 80 años... Y este buen señor no está ni enterado que acá en Rosario tiene este gran séquito de admiradoras. Las conquista con su carisma y buen humor.




-¿Se puede mantener el orden?

-"No, es difícil, pero no se matan... Acá hay un grupo de fanáticas que vienen a. todas las funciones. Vienen con las remeras y fotos de él, y hasta festejan su cumpleaños!! Van al bar de la esquina y piden a la persona encargada poner una foto de André Rieu y ahí cortan una torta. En 2005 compramos 2 tortas y le dimos un pedazo a cada espectador aunque fuera solo simbólico" Ahora casi lo hacemos frecuentemente.




-Terminamos la charla con una anécdota de la sala?

- Dábamos "Tuya en septiembre" con Rock Hudson y Gina Lollobrigida. El era un actor por el cual las mujeres de esa época morían. Antes de la película existe un pequeño agregado biográfico donde se comentaba sobre su homosexualidad y posterior muerte . Un hombre que parece estaba en otra cosa, grita: "Pero qué estamos viviendo??? ¿Una película de gays".




Epilogo

Cuando uno entra a este cine le parece recordar la película "La Rosa Púrpura del Cairo" de Woody Allen. Además de películas en video DVD proyectadas a pantalla grande (formato de cine) con poderosos video proyectores, también incluye videos musicales de conocidos profesionales del canto y grandes orquestas, como el ciclo del director holandés André Rieu como dijimos. Desde 2013 se incluyen presentaciones de películas en 3D , con sus clásicos anteojos especiales. Incluso presentó en estreno "Los Simpsons" en cine, simultáneo con las principales ciertos de André Rieu.
 Así como se presenta de esa manera moderna, acorde a las últimas tecnologías demuestra su cara clásica. Por ejemplo, presenta una película sobre Jesucristo, en un día de la Semana Santa. Puede ser "Ben-Hur", "Rey de Reyes", "El Manto Sagrado", "Jesús de Nazareth", "La historia más grande jamás filmada", etc. Todas superproducciones de Hollywood con elencos multiestelares. También se rememora alguna de Gardel, como recuerdo y homenaje, en la semana del 24 de junio cada año. Yo consideraba que Jorge desde los 70 y luego desde 1983 era el precursor de que Rosario tuviera un cine para mostrar a un público selecto grandes obras del Séptimo Arte. Pero es más que eso. Creo que solamente con un gran amor al cine puede dedicarse tantas horas a la pasión de 'compartir" con todas las personas que "sienten lo mismo", y no lo pueden plasmar en sus hogares. Jorge, además de su ocupación en el Madre Cabrini, fue el comentarista de espectáculos, especializado en cine, en el programa "El Clan", conducido por Raúl Granados por canal 5, de lunes a viernes, en la década del 70.

Si bien el paso de los años y la inseguridad disminuyó la concurrencia de los "habitué", se puede observar que una nueva juventud se está acercando a esa sala. Muchos son estudiantes de carreras como cine, periodismo, derecho, psicología, filosofía, etc. Algo similar a lo ocurrido en los 70's cuando luego de conversar en profundidad sobre escritos del pensamiento contemporáneo en algún café del centro concurrían al "Microcine Arteón" de Sarmiento 778, para "paladear" una película en blanco y negro de Trouffou o Goddard..

Nota : se cerró 28 de febrero de 2018




Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región”. Fascículo N.º 150 de Abril de 2016.

lunes, 10 de mayo de 2021

VALENTIN SUAREZ: LA REESTRUCTURACION

 



Por Andrés Bossio





Los cambios que habían ensayado los dirigentes del fútbol argentino hasta entonces siempre estuvieron enfocados a suprimir equipos mediante más descensos, o a extender la nómina de participantes mediante la supresión de los mismos. La única modificación importante, que dejó una inmediata y perecedera trascendencia fue la incorporación de los dos clubes grandes de nuestra ciudad, en 1939.

La de 1967 fue —cualquie- ra sea la posición crítica a su respecto— una verdadera revolución. Contra el tradicional campeonato anual ce primera división, se dispuso la realización de dos torneos: el Metropolitano y el Nacional, El primero contó con la participación de veintidós equipos y, para acortar el término de su duración, se los dividió en dos zonas, definiéndose el torneo en un cuadrangular final en el que entraban los dos primeros de cada sector.

Y aquí debemos señalar a la paciencia del lector —tanto como para recordar lo que ya conocía como para conocer lo que ignoraba —porque aún en el momento de su realización no fue nada fácil entender cómo funcionaba exactamente aquella reestructuración: es que simultáneamente el interior del país —dividido en cuatro regiones— clasificaba a los ganadores de cada una de ellas para jugar el Nacional, junto a los seis primeros de cada zona del Metropolitano. En tanto, los segundos de cada región del interior y los clasificados en los lugares séptimo y octavo de caca sector del Metropolitano disputaban un torneo (en realidad un “torneíto”) denominado Promocional. Finalmente, tos tres últimos de cada zona del Metropolitano y los dos primeros de cada una de las dos zonas en que también estaban divididos los participantes del campeonato de primera ''B” —formando un lote de 10 equipos— jugaban otro torneo llamado de Reclasificación, que disponía el destino ce los clubes para el año siguiente: los seis primeros quedaban (0 subían, según el caso) a la primera “A”; los otros cuatro se iban (o se quedaban) en el fútbol de los sábados.

Aunque decididamente confusa, la reestructuración de Suárez fue novedosa. Otra novedad fue la televisación en directo de un partido en cada fecha lo que trajo aparejado un fenómeno pocas veces mencionado por los cronistas deportivos: los equipos colocados fuera de la reducida élite de los clubes grandes merecieron mejor tratamiento de los árbitros y de la prensa porteña: los jugadores cita danos que aparentaban ser verdaderos fenómenos perdieron consideración ante la evidencia de una mediocridad que era prolija- mente encubierta por quienes estaban encargados de juzgar sus méritos. En una palabra, fue mucho más fácil conocer las virtudes de tal o cual jugador, apreciar los méritos de tal o cual equipo sin necesidad de oír o leer la opinión de los expertos, no siempre sincera y no del todo expertos. Por lo demás, los árbitros ya fueron un poco más justos porque sus injusticias -——a veces involuntarias a veces no— llegaban incuestionablemente a un sector mucho más vasto de público que el que se acomodaba en las tribunas de los estadios.

La reestructuración permitió, a través de estos factores ligeramente mencionados y a la corta duración de los certámenes, que varios clubes chicos se encaramaran a posiciones de privilegio. Pero también debe citarse que el nuevo sis- tema escondía posibilidades latentes de enormes injusticias, como la que a guisa de colo- tón para esta necesaria introducción debemos recordar, En el Metropolitano de 1968 el San Lorenzo de Albrecht, Coco, Pedro González, Rendo, Veglio, Telch y Calics le sacó al segundo de su zona —Estudiantes -— nada menos que 12 puntos de ventaja sobre 44 en disputa; los azulgrana no perdieron nunca en su zona, ganaron 14 encuentros y empataron 8. Por el novecioso sistema de que el torneo lo debían definir los dos primeros de cada sector, al ganar San Lorenzo y Estudian- tes los respectivos encuentros semifinales ante los elencos de la otra zona, azulgrana y pincharratas debieron definir el título. Y en el partido final, San Lorenzo estuvo perdiendo por uno a cero, pudiendo ganar trabajosamente. También trabajosamente logró hacer un gol en el tiempo suplementario y se quedó así con el título. No obstante debe repararse en ese detalle; un equipo como el de San Lorenzo —que había robado" en la competición con todos los de- más— casi pierde el torneo ante Estudiantes, que demostró estar muy lejos de los azul. granas.

En ese contexto corresponde analizar a Rosario Central edición 1967, Anticipamos que ese Central sin grandes incorporaciones y con el juego ta- caño y muchas veces aburrido que le impuso lgnomirielo paralizó por unos días la respiración de miles de centralistas.

El cambio prometido por Boerio se ponía en marcha, Don Adolfo repetía en su primera campaña electoral: no queremos un Central peleando el descenso sino el campeonato. Y ese año, como veremos, casi se le da.




Fuente: Extraído de la Colección de Rosario Central. Autor. Andrés Bossio

miércoles, 5 de mayo de 2021

TRIVIA HISTORICA CENTRALERA N° 42





La expansión territorial del Ferrocarril Central Argentino en la ciudad de Rosario, con el establecimiento de los nuevos talleres, la compra de los importantes terrenos a los hermanos Jewell para ampliar su frente sobre las barrancas expandiendo su actividad portuaria, y el aumento del tráfico a partir de la vinculación con los recientemente establecidos ferrocarriles Oeste Santafecino y de Buenos Aires y Rosario, volvieron apremiante la necesidad de contar con mayor capacidad de vías para recepción, clasificación y redespacho de vagones, tanto los de tránsito como los que se giraban hacia o desde los numerosos depósitos y desvíos particulares.


La oportunidad se presentó en la segunda mitad de la década de 1880 cuando al tiempo que se adquirieron los terrenos necesarios los nuevos talleres sobre la avenida Castellanos [hoy Alberdi] también se compraron tierras junto a la vía a Córdoba -entonces ya en avanzadas tareas de duplicación hasta Tortugas- al Oeste del paso a nivel de la arteria mencionada, sector que con el tiempo se conocería como el “Cruce Alberdi”. 


Pronto se instalaron allí los primeros desvíos para estacionar vagones en espera de descarga en los numerosos embarcaderos situados sobre las barrancas del Paraná. Para contar con un acceso alternativo al hasta entonces único posible desde el cuadro de la estación Rosario (a la altura de calle Balcarce), se tendió una vía que cruzando en rápida sucesión la avenida Castellanos y la extensión a Sunchales del FCBAyR, ingresaba al predio de los futuros talleres por el que luego se conocería como “Portón Nº 2” situado sobre la apropiadamente denominada calle “Central Argentino” y la prolongación de las actuales calle Constitución -al Sur- y Echeverría -al Norte-, atravesándolo hasta su salida por el “Portón Nº 4” situado sobre la actual Avenida Caseros y la prolongación de calle Vera Mujica, e ingresando inmediatamente al gran área recientemente adquirida a los hermanos Jewell con importante frente ribereño (ver Trivia… Nº 41).


Con el paso de los años y especialmente luego de la compra del F.C. Oeste Santafecino en 1900 y la fusión con el F.C. Buenos Aires y Rosario en 1902, el entonces ya denominado “Patio Rosario Parada” se constituiría en el más importante de los varios que las sucesivas ampliaciones y amalgamas coadyuvaron a establecer y desarrollar en Rosario. 


Lamentablemente, pese a que el FCCA desde 1908 presentó varios proyectos para resolver el problema de los tres cruces consecutivos de vías sobre la avenida Alberdi (de Sur a Norte: la línea a Córdoba, la vía de enlace entre Patio Rosario Parada y el Portón Nº 2, y la línea a Sunchales y Tucumán del ex FCBAyR), por desencuentros políticos locales entre la Intendencia Municipal y el Concejo Deliberante nunca pudieron llevarse a cabo las propuestas para cruces a desnivel, la rediagramación de los patios para cargas, depósitos de locomotoras y nuevas estaciones para pasajeros, perpetuando hasta la actualidad un problema que con un poco de comprensión y menos mezquindad podría haberse resuelto hace más de un siglo.


Para otros detalles, ver capítulos 10 y 13 del libro "Historia del Ferrocarril Central Argentino (1854-1901)".

lunes, 3 de mayo de 2021

Miguel Ignomiriello: la casa en orden

 

Por Jorge Brisaboa


Miguel Ubaldo Ignomiriello fue contratado por Adolfo Boerio para ordenar las divisiones inferiores. A los tres meses, ya estaba ordenando todo el fútbol de Central y dirigiendo la primera división.

"En marzo del 67 fui el primero que estableció la doble jornada de trabajo" se jacta Ignomiriello, con la que Menotti —que había retornado como jugador— "no estuvo de acuerdo y decidió irse". Además fue "el primero" —se ufana— en implantar una serie de tareas para que Central, "un club grande con alma de aficionado cuando yo llegué, fuera un club profesional".

Y a la doble jornada agrega: "el riego por aspersión en la cancha", "el acondicionamiento físico básico (léase pretemporada) en La Cumbre", "la creación de un departamento de fútbol", "el arrendamiento de la cancha de Argentino para practicar, arreglando los vestuarios y la utilería", "el reacondicionamiento de los vestuarios en Central". Y más. En todo, este platense que venía de un largo trabajo en las inferiores de Estudiantes y uno corto en Platense, intentó ser primero

-¿Si vino para dirigir las inferiores, por qué se hizo cargo de la primera?

—Yo no quería. Cuando José Minni renunció como técnico Boerio me consultó y le propuse tres nombres: Renato Cesarmni, Alejandro Scopelli y el uruguayo Enrique Fernández Viola que había sido campeón con el Real Madrid. Cesarmni y Scopelli no podían venir, y Fernández Viola bajó a Buenos Aires para ver un partido de Central y cuando terminó me dijo: "Yo a este equipo no lo puedo dirigir, le faltan buenos valores". Entonces Boerio insistió y me hice cargo.

—Boerio lo bancaba pero otros dirigentes lo resistían...

—Claro, porque en Central el equipo lo formaban los dirigentes. Los viernes a la noche se reunían y votaban para resolver quiénes jugaban. Por esto, mientras conducía las inferiores, tuve una fuerte discusión con Rodríguez Araya. Y le dije: si algún día dirijo, al equipo lo armo yo.

Finalmente, Ignomiriello asumió la conducción técnica de la primera. Ya le había dado forma al departamento de fútbol de los juveniles trayendo al club —desde Newell's— a Francisco "Pancho" Erausquin. Ahora, llegaría el momento de provocar los cambios con los profesionales.

-¿Qué fue lo que cambió?

—Todo. Empecé con la doble jornada y la concentración antes de los partidos. Pensar que Menotti no estaba de acuerdo y se fue, y después cuando fue técnico de la selección en el 78 tuvo al equipo seis meses concentrado con doble jornada de labor.

-¿ Usted lo borró a Menotti?

—No, a él no le gustaba cómo trabajábamos, tampoco que hiciéramos manejo de pelota con tres pelotas, primero una de tenis, luego una de goma y después la número cinco. Luego de un partido con Ferro, en el 67, le di descanso. Jugábamos contra Newell's, y le ganamos 1 a O con gol de Bielli. Al otro día vino un directivo: Menotti

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se quiere ir. Hablé con él y se fue a Estados Unidos.

—De todas formas, las ideas futbolísticás de Menotti no coincidirían con las suyas...

—Hay que ubicarse en la época. Yo tomé un equipo vencido, que estaba en los últimos lugares de la tabla, indisciplinado. Tuve que cambiar toda una mentalidad. —¿Y qué hizo?

—Armé un departamento de fútbol. Además del preparador físico Carlos Cancela, integré aun odontólogo, Mario Ghione, saqué un aviso en el diario pidiendo un secretario administrativo' con experiencia, buena caligrafía y redacción propia: se presentaron 28, seleccioné cinco y después elegí a Fernando Teijeira para que manejara el área y armara una carpeta con los datos de cada jugador. Y lo insólito fue lo que me pasó con los médicos. Tenía dos profesionales de renombre, pero no venían alas prácticas, los jugadores se lesionaban y había que llevarlos a sus consultorios. Hasta que se armó un lío bárbaro con Casares...

¡Qué jugador ese Casares..!, ¡qué calidad que tenía para salir jugando desde el áreal...

Espere que le cuente. Casares tenía una lesión y los médicos de Rosario decían que no podía jugar. Entonces me lo llevo a Buenos Aires para que lo vea el doctor Barbieri, un médico de Agremiados muy prestigioso. Barbieri dice que tiene un dolor residual y que puede jugar. Pero los médicos del club le insistieron enque si entraba este partido y jugaba lesionado podía llegar a no jugar más. Conclusión: entró y a los diez minutos se retiró de la cancha, y me dejó con uno menos. Fue contra Gimnasia y perdimos 3 a 1. Cuando volví, Boerio me comentó que sus pares de la comisión me querían echar pero que él me respaldaba. Logré entonces hacer una selección para contratar un médico que estuviera todo el día con el plantel, y así surgió José Somenzini. Y para las inferiores contratamos a Francisco Aparicio.

La idea que da Ignomiriello es la del orden, los cambios estructurales para que el ámbito fuera más propicio a la práctica del fútbol. Un detallista. "Si hasta tuve que hacer arreglos en los vestuarios para evitar que durante una charla en el entretiempo de un partido los policías pasaran delante nuestro porque no tenían otro lugar para ir a orinar". Pero, ¿y el fútbol?, ¿y la pelota?, ¿y los jugadores?

—Hablaba de Casares... ¿por qué lo borró?

—No era un buen profesional, por ahí se iba a Santiago del Estero, desaparecía... —Pero usted cambió la fonna de jugar, desapareció el fútbol de toque, lindó... —Insisto, hay que ubicarse en la época, en cómo estaba Central. Atrás lo puse a

Pascuttini en lugar de Casares, y estaba Messiano que lo hacía ir sobre el nueve rival. Un lateral lo marcaba el uruguayo González y el otro Sessana. En el arco estaba Andrada. En el medio Carlos Timoteo (Griguol) era el patrón del equipo, sin manejo pero fuerte, de marca; a Ricardo Palma lo puse como lanzador y a Bielli como conductor. Y adelante busqué dos punteros veloces, Gennoni y Giribet, y de centrodelantero ubiqué a Aldo Pedro (Poy) que se tiraba atrás, a los costados, no era un nueve de punta. La gente lo resistía...

-Armó un equipo para el contragolpe...

—Sí, pero fue por necesidad. Y nos dio resultado. Para el contragolpe, llegando con velocidad por las puntas y tirando el centro al segundo palo, o para buscar el fhul cerca del área que permitiera que Griguol, Pascuttini y Messano fueran a cabecear.

—Y también lo tuvo al "Chango" Gramnajo...

—Sí, vino de Santiago y lo fuimos llevando de a poco hasta que debutó en primera. Un gran goleador.

Miguel Ubaldo Ignomiriello. Nació en La Plata el 11 de junio de 1927. En el 67 llegó a Rosario, debió irse en el 69 tras la renuncia de Boerio ("siempre me respaldó y un día dije que cuando él se fuera yo también me iría porque otros dirigentes no me querían").

Ordenó el fútbol de Central de la cancha para afuera, lo cambió adentro. "Rompimos con el toque corto, con el dribbling", dice y aporta una referencia histórica de su revisionismo: "con el ferrocarril llegaron dos corrientes inmigratorias, la de Escocia y la de Londres, en Rosario desembarcaron los escoceses cuyo fútbol era el del toque corto y la gambeta; y en Buenos Aires, los de Londres que traían el juego del fondo y centro atrás. Por eso a los rosarinos les gusta el toque corto".

Paradójicamente, la ruptura histórica estimulada por Ignomiriello acercó al club a la lucha por los títulos. Como buen adicto a los números, recuerda que "en el 68 igualamos un récord de River, terminamos invicto y sin un gol en contra en nuestra cancha", y que "el desarrollo de las inferiores se vio en el 71, cuando en el plantel del equipo campeón 24 de los 27 jugadores habían surgido en el club".

Pese a esto, y a todo, Miguel Ignomiriello está convencido de que en Rosario, yen Central, no le reconocen lo que hizo.


Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.