Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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martes, 9 de junio de 2020

Martín Coppa S.A. Un pionero de la industria local




Desde 1950, el emprendimiento de Don Martín Coppa ha crecido atravesando décadase cambios y desarrollo. Hoy, 63 años después, su legado familiar y empresarial da testimonio de la labor de un adelantado en materia industrial. 


Familia, deporte y Armada, 


Martín Coppa nació un 15 de enero de 1910, en Capital Federal, en una familia numerosa, que provenía de Italia. Todavía siendo muy joven, su familia se trasladó a la vecina localidad de Pérez y, pocos años después, definitivamente a la ciudad de Rosario. 

Martín fue un apasionado cultor del deporte, y en su juventud brilló en el mundo del ciclismo. A lo largo de toda su vida, destacó con alegría y orgullo sus experiencias y el reconocimiento recibido al cumplir con sus obligaciones en el servicio militar. Destacado en la Armada Argentina, integró la primera clase que juró nuestra enseña patria en Ushuaia. 

Sus primeros pasos en el mundo del trabajo los desarrolló con particular destreza en el ejercicio de la herrería artística. 


De "Talleres Balco" a "Martín Coppa S.A." 



Instalado en la casa familiar del Barrio Arroyito,- y con la ayuda de su esposa, Josefina Filotti— fundó en 1950, los talleres metalúrgicos "Balco", dedicado a la fabricación dé implementos contra incendio: matafuegos a soda ácido, tetracloruro de carbono y los primeros en el país a gas carbónico. 

Se suma luego, la fabricación de resortes, de todo tipo y diseño y piezas y conjuntos metálicos. La producción crecía y el negocio prosperaba. Don Martín entonces decidió que era tiempo de pensar en ampliar la empresa. 

De este modo, adquirió un terreno en la zona de Capitán Bermúdez. El 9 de Julio de 1964, se hace la mudanza al predio actual, sito en la Ruta nacional N° 11-km 318. La nueva localización resultó totalmente estratégica. Ubicada en lo que se conoce como "cordón industrial", esta zona fue asentamiento de importantes empresas metalúrgicas, petroquímicas, etcétera. 

Durante esta etapa de crecimiento y consolidación del desarrollo obtenido, se abandona la figura de empresa unipersonal, y se constituye formalmente "Martín Coppa S.A." 



Años de crecimiento. 


Por entonces, Argentina estaba pasando por un período de "sustitución de importaciones". La disminución de la demanda internacional de los productos que nuestro país exportaba, la notable caída de los precios de los productos agropecuarios, el incremento de los productos industriales y el techo alcanzado en la frontera agropecuaria en la región pampeana, constituyeron las causas de una importante transformación en la actividad económica. Al no poder garantizar el nivel de importaciones, se obligó a reemplazar productos e insumos internacionales con producción nacional y el negocio prosperaba. Don Martín entonces decidió que era tiempo de pensar en ampliar la empresa. 

De este modo, adquirió un terreno en la zona de Capitán Bermúdez. El 9 de Julio de 1964, se hace la mudanza al predio actual, sito en la Ruta nacional N° 11-km 318. La nueva localización resultó totalmente estratégica. Ubicada en lo que se conoce como "cordón industrial", esta zona fue asentamiento de importantes empresas metalúrgicas, petroquímicas, etcétera. 

Durante esta etapa de crecimiento y consolidación del desarrollo obtenido, se abandona la figura de empresa unipersonal, y se constituye formalmente "Martín Coppa S.A." 


La empresa se convierte entonces en uno de los abastecedores principales de resortes y piezas estampadas para el ferrocarril de cargas y forma parte importantísima de la construcción de una industria nacional. Se estaba gestando una pléyade de los denominados "Hombres de Acero", que pusieron en ebullición la industria argentina. Martín Coppa SA acompañó la instalación en nuestro país, de empresas internacionales como J. Deere, Massey Ferguson, Grupo FIAT, y otras. 

Cuando la fabricación de piezas para máquinas agrícolas empieza a tomar mayor envergadura, se construye una nueva nave de iguales dimensiones a la original, separándose las dos unidades de producción (Fabricación de piezas en chapas y Resortes). Esta ampliación se inicia a partir de 1983, donde se incorporan prensas, guillotinas, plegadoras y puentes grúas para el manejo de piezas de gran porte. 

Nuevamente en el año 2004, la dirección de la empresa, decide una importante inversión en su estructura fabril. Fundamentalmente referida a la construcción de nuevas oficinas técnicas, ubicadas directamente en planta. También realiza mejoras en los laboratorios de ensayo y metalografia en planta y hace una restauración completa de vestuarios, baños, comedor de personal de fábrica y administración y áreas de descanso. 

Durante el año 2006, se inicia un nuevo proyecto: la construcción de una Planta de Pintado de última generación. Proyecto ya finalizado en su totalidad. 

Estas inversiones estratégicas se realizaron cumpliendo estrictas normas de higiene y seguridad, capacitando al personal en esta área e interviniendo en la formación de conciencia individual, para el bien organizacional. 

Como colorario final se obtuvo la certificación de acuerdo a las normas 1S09001, formalizando una manera de trabajar ya instaurada desde varios años atrás y sometiéndose a una auditoria anual permanente. 

Tecnología y recursos humanos. 

El desarrollo tecnológico es una premisa para la empresa, empeñada en la incorporación de máquinas y procesos que estén a la vanguardia de su actividad. 

Son los mismos directores los que analizan los detalles y las características de las nuevas tecnologías a adquirir, visitando ferias internacionales y las propias fábricas de origen. 

En Martín Coppa S.A. siempre se consideró importante el departamento de RRHH. La firma se caracterizó por fomentar que las personas sintieran un respaldo desde la institución de la que forman parte, algo así como una red de contención. Ya sea, recibiendo préstamos sin interés, para remodelar su vivienda, adquirir un terreno, o comprar un vehículo, o absorviendo parcialmente los costos de los medicamentos para el empleado y su grupo familiar. 

Esta atención hacia sus empleados la inició Don Martín Coppa, que se caracterizó por su generosidad y solidaridad, pero que también fue dueño de un carácter enérgico, y con pocas pero precisas palabras, sabía alentar y motivar a sus trabajadores, y premiar al que realmente hacía el esfuerzo. Esta premisa todavía está vigente entre los que lo continúan. Se recuerda que Don Martín siempre decía "primero se pagan los sueldos, y después,.-si queda, retiran los directores". 


Años buenos y años malos. 

El mejor período de crecimiento para Martín Coppa S.A. fue durante las décadas de 1960 y 1970. 

Pocos años después, en la década del 80, John Deere anuncia nuevos proyectos de fabricación, acordando con Martín Coppa S.A. para que sea el proveedor de diferentes piezas y conjuntos de grandes dimensiones. Fue entonces, cuando la sociedad decide la gran obra en planta: la construcción de la nueva nave. Finalmente, John Deere cancela el proyecto, termina despidiendo a su personal e incluso, trasladando su fábrica a Brasil y el Directorio de Martín Coppa SA, en una decisión audaz pero con gran perspectiva a largo plazo, decide terminar igualmente la construcción. 

Respecto al período más complicado para la firma, debe señalarse el año 1999. Durante el mismo, y por única vez en la historia de Martín Coppa S.A. tuvo que apelarse a una reducción horaria en la jornada de trabajo. El manejo conservador de las finanzas —característico de la dirección— un férreo control de los gastos, y serenidad de parte de la Conducción, permitió a la firma mantenerse, sin dejar de pagar en término a ningún proveedor, ni pagar sueldos en cuotas, ni recurrir a concursos. Tampoco tuvo que pedir ninguna ayuda estatal, como los REPRO. Martín Coppa S.A. atravesó la crisis con seriedad y profesionalismo, y logró retomar la senda de desarrollo sostenido y crecimiento auténtico. 


Cuestión de familia. 

Don Martín Coppa, el gran pionero de Martín Coppa S.A. ocupó la presidencia de la empresa, desde su constitución hasta su fallecimiento. Sus hijos Norberto Mario, Edgardo Andrés y Miguel Angel, lo acompañaron desde muy jóvenes, ingresando a la empresa, primero como empleados, y luego en puestos directivos. 

Norberto asumió la presidencia a partir del fallecimiento de su padre. Don Martín falleció el 02 de septiembre de 2007, por esas raras coincidencias del destino, un auténtico pionero de la itklustria nacional, muere en el mismísimo Día de la Industria. 

Norberto Coppa marca el rumbo de la sociedad, con una clara visión del mundo, con análisis de la realidad económica y política. Edgardo se ocupa de la producción y las ventas, y Miguel Angel de la administración y las finanzas. 

Pero todos están unidos por la misma bandera: la de ser industriales. Es una característica singular, en general en la industria metalúrgica y no tanto en otras. Pero es la mejor definición del espíritu que los guía. Su mayor satisfacción es ver sus recursos plantados en la empresa, en su modernización y en su ampliación. 

Ya hace más de 5 años, la tercera generación —al mando de Martín Norberto, Martín y Marcelo— va haciendo camino, con el orgullo de todo lo logrado y con la enorme responsabilidad de continuarlo, renovando energías y aportando ideas nuevas. 

Las premisas de la empresa, las que iniciara Don Martín y las que - perduran hoy, son: mejorar los productos y procesos para satisfacer las necesidades del cliente; asegurar siempre la calidad; Listar permanentemente el crecimiento y la competitividad. 

Don Martín Coppa fue un visionario y un luchador incansable. Y amaba la vida como pocos. Y la honraba. Amó a su país, Mar del Plata era su ciudad preferida, pero recorrió el mundo entero y de cada lugar recogió una experiencia. 

Martín Coppa S.A. es una obra viva. Un testimonio familiar y empresarial reconocido por su trayectoria y éxito, y atravesado por los valores y el esfuerzo de un grupo de personas, lideradas por la estela de un verdadero pionero de la industria: Don Martín Coppa. 


Fuente: Extraído del Libro “Pioneros Presentes El espíritu empresarial que hace grande a Rosario” Vol. N.º 2 Fundación Libertad. De Octubre 2013

lunes, 8 de junio de 2020

Amoblamientos Reno El artesano que desarrolló una red empresarial







A 57 años de su creación como un pequeño tallerparticular de carpintería, Amoblamientos Reno se erige hoy como una compañía líder en Argentina y la región y con prestigio internacional. Su presidente-fundador cuenta la proeza. 



PIONEROS PRESENTES 

Las firmes convicciones del éxito. Reno Arcadigni nació en 1934 en el seno de una familia modesta de Álvarez, localidad vecina de la ciudad de Rosario. 

Desde muy pequeño conoció el sacrificio y la responsabilidad. Con sólo siete años de edad, antes de las 7 a.m., repartía el pan que su madre hacía en un horno de barro. "Cuando volvía, me ponía el guardapolvo e iba a la escuela", recuerda Reno Arcadigni. "Lo primero fue aprender a hablar español, porque al pertenecer a una de esas clásicas familias de inmigrantes Italianos hasta allí solo hablaban en ese idioma, pero bueno.., no fue difícil y además resultó simpático" 

A los 11 años, ingresó a trabajar en una carpintería de Álvarez, cuyo propietario lo capacitó en muy poco tiempo, a tal punto que rápidamente supo reconocerle la habilidad para el oficio y la voluntad que mostró desde el principio y mantuvo a través del tiempo. Así, siendo casi un adolescente lo participó con un 40% de las utilidades de la empresa, "Por cada peso que yo gane, 40 centavos son para vos", le dijo, "Pero ocurrió que luego el dueño de la carpintería se jubiló, cerro y me quede sin trabajo".El problema era muy preocupante, pero a Reno Igualmente este hecho le sirvió para hacer sus primeras armas en lo que luego sería un futuro más que prominente. 

Corrían los años 50, pero nadie imaginaba que aquel adolescente, con hambre de trabajo y desarrollo personal, lograría consolidarse como un prestigioso empresario en el mercado rosarino, regional, nacional e internacional. "Yo necesitaba mejorar mi calidad de vida y para lograrlo empecé a trabajar muy fuerte desde los 18 años", cuenta Reno. 

Con los primeros conocimientos de carpintería incorporados, sumado a su envidiable ingenio y manualidad, y frente a la situación que estaba atravesando Reno decidió trabajar por cuenta propia, "contaba en esos momentos con unos pesitos ahorrados y una bicicleta, que la rasqueteé y la pinté con la máquina de flit". Así estuvo conformado, entonces, el capital inicial de la que, hoy en día, tras décadas de intenso trabajo, es considerada una compañía líder y vanguardista en diseño y fabricación amoblamientos. 

Los primeros pasos de la empresa Arnoblamientos Reno fueron en el año 1956 como un taller particular de carpintería. Su fundador recién cumplía, apenas 20 años. Por aquel entonces, Reno tenía un objetivo claro: trabajar fuerte para crecer. 

Para alcanzar el reconocimiento que la marca ostenta hoy, Reno Arcadigni debió atravesar un camino de esfuerzo y dedicación durante 57 años. El presidente-fundador de la compañía cuenta que desde muy joven dedicó un importante tiempo de su vida al trabajo. "Esforzado, serio, con grandes sacrificios, pero siempre con mucha fe, esperanza y con objetivos claros. Íntimamente sabía que existía la oportunidad de progresar, y no me equivoqué", afirma. 

Comenzó con su bicicleta oficiando de, como él lo denomina, "carpintero remendón". Según narra, en aquel tiempo, las aberturas no se tiraban, sino que se reconstruían. Entonces, él cortaba el tramo deteriorado y lo reemplazaba por otro nuevo. De esa manera, explica, "yo compraba sólo el material que faltaba, y no el de toda la ventana o puerta, esa formula me permitía trabajar con una menor inversión y esto era para mi fundamental." 

Con una conducta responsable, Reno Arcadigni supo capitalizar las ganancias que obtenía para empezar a alimentar su sueño. Él anhelaba una empresa importante, líder en el mercado. Por eso, ya en el año de su fundación había redactado un manuscrito en el que estampaba la filosofía de la compañía. 

En ella, siendo apenas un proyecto artesanal, consideraba que la honestidad profesional sería el activo más importante de la empresa. También centró su pensamiento empresarial en construir un entorno de respeto mutuo, donde sea primordial el trabajo en equipo y la integración de los recursos humanos. 

Una de las claves del éxito de Amoblamientos Reno es el impulso al desarrollo, capacitación y motivación de sus empleados; aspecto que muchas veces, por algún motivo, se descuida en las empresas y luego se pagan las consecuencias. "Es muy importante nivelar para arriba", señala. 

"El éxito alcanzado fue logrado gracias a la capacidad y esfuerzo constante de cada una de las personas que integramos Amoblamientos Reno S.A. Nosotros impulsamos el crecimiento y profesionalismo de cada uno de ellos de acuerdo a sus capacidades. Elaboramos anualmente un plan orientado a la capacitación permanente de nuestro staff, reza el manuscrito. 

Por otra parte, la pasión que le imprime la empresa a sus trabajos hace de los mismos productos de excelente calidad, otro de los principios fundamentados en aquel manuscrito y que hasta hoy en día es una máxima de Reno. "Hacemos de la calidad una prioridad en nuestro trabajo diario, logrando una constante fiabilidad en todos nuestros productos. Incorporando nuevos materiales, perfeccionando nuestros sistemas de producción, capacitando intensivamente al personal y esencialmente, ofreciendo un producto innovador y superior", enuncia. 

Otro principio importante para Reno Arcadigni es la funcionalidad de sus productos. "Nosotros sentimos la necesidad de decirle al cliente, qué es lo que le conviene. Una adecuada funcionalidad es una solución de mucha importancia a lo largo de la utilización del amoblamiento", considera el empresario. "Aunque los muebles que producimos sean miles; sabemos que cada familia tiene una necesidad diferente y nuestros amoblamientos serán parte de la vida de cada una de ellas", expone la empresa en su filosofía. 


Siempre a la vanguardia 


Basados en tres premisas fundamentales: satisfacer al cliente, lograr el bienestar de su gente y ganar dinero, desde sus inicios netamente artesanales, la empresa se ha ido sofisticando y expandiendo a todo el país. 

A lo largo de su historia, la innovación e inversión en nuevos sistemas productivos fueron también asuntos de desvelo para Reno Arcadigni. "Estamos a la vanguardia en muchos aspectos: fuimos los primeros en introducir el mueble de cocina modulado en nuestro país y casi siempre los primeros en incorporar nuevos materiales, que después nuestros colegas van incorporando". 

La compañía ha ido marcando tendencias en cuanto a nuevos diseños, materiales y combinaciones de los mismos en los mobiliarios, sobre todo, destinados a los amoblamientos de cocina de los hogares. En la década del 70, Reno fue el primer empresario del rubro en importar maquinaria automátizada de Italia, Alemania, Holanda y Austria. 

En la década siguiente, ya gozando de un crecimiento exponencial, la compañía instaló un departamento de investigaciones y diseño en Europa, con el objetivo de seguir de cerca los últimos avances del primer mundo e incorporarlos en Argentina. 

Luego, llegarían los años 90, que a la compañía le sirvieron de catapulta al exterior. Amoblamientos Reno trascendió fronteras y comenzó a exportar a los países de la región (Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Venezuela) y a otros como Costa Rica, España y Estados Unidos, participando en ellos tanto en importantes edificios como en unifamiliares y además en los más destacados proyectos de Argentina. 

"Creemos que hay que pensar en el comercio exterior siempre, no sólo cuando tenemos un cambio monetario favorable, porque el comercio exterior te permite jugar en las grandes ligas y competir con los grandes del mundo. Aunque no ganes el campeonato, te permite adquirir conocimientos que sirven para el mercado interno", sostiene Arcadigni. 

En esta década de finales del siglo XX, además, la empresa creó un departamento de "prueba y envejecimiento de nuevos insumos y materias primas", logrando someter a sus productos a supervisiones constantes que aseguren la excelencia. Así, en 1999, la compañía obtuvo la certificación de la norma internacional ISO 9001. 


El aporte familiar. 

En los últimos años, la empresa ha logrado consolidar su arista comercial, a la par de la industrial, gracias a la formación universitaria de los dos hijos de Reno (Pablo y Aníbal). Ellos empezaron en la compañía, desde niños, enderezando clavos para reutilizar los mismos. Una vez que adquirieron experiencia y conocimientos en el rubro, y con sus estudios vinculados al área comercial, comenzaron a desarrollar estrategias de ventas para la empresa. 

"Hoy, aunque la actividad más importante de Reno.es la industria, ponemos mucha atención en el aspecto comercial. Tenemos varios canales de comercialización: proveemos a las obras en construcción y a las familias, y también hacemos exportación, pero comprendiendo la pendularidad de nuestro país en ese punto. Siempre destinamos un porcentaje de la producción que no afecte nuestra atención del mercado interno", explica Reno. 

-Con un caudal de ventas ya destacado, en los comienzos del nuevo siglo, la compañía decidió activar un sistema de franquicias que le ha permitido tender una red en todo el país. Hoy en día, cuenta a lo largo de todo el pais con más de 70 socios comerciales (franquicias). Como dato especial, uno de ellos inauguró su franquicia en el primer semestre de 2013 en la ciudad de Ushuaia. A las franquicias se les deben sumar los locales propios de la empresa, instaladas en las ciudades donde no se concretaron concesiones, como, por ejemplo, en Rosario. 

En otro momento importante de su vida, en el año 2011, Amoblamientos Reno entendió que sus muebles para cocinas ya habían adoptado un reconocimiento a nivel nacional, regional y mundial, por lo que decidió ampliar su oferta con nuevas líneas de productos. Así fue como surgieron RenoLife, dedicada a la fabricación de amoblamientos de cocina y placares en general; Reno Exclusive, que apunta a un nicho de mercado "Premium" a través del sistema Minoru; y Esenciales, una unidad de negocios anexada con el fin de brindar soluciones de organización y funcionalidad para los espacios donde se instalan sus mobiliarios. 


Cada persona Cumple una misión. 


Reno Arcadigni, a esta altura de su vida, si bien asevera que ha cedido, en forma gradual, gran parte de la misión ejecutiva de la Compañía a sus hijos, aclara que aún mantiene la pasión por participar en los negocios de su emprendimiento fundado hace 57 años. 

"Para la salud de la empresa, la mía y la de todo lo que nos rodea es muy bueno que mis hijos y sus equipos tomen las decisiones. No tengo dudas que serán las correctas, porque están muy bien preparados para afrontar con éxito esta nueva etapa de nuestra compañia", afirma. 

Pese a su progresivo alejamiento, confía en que la empresa seguirá por el camino trazado en estas casi seis décadas de desarrollo y éxito. Es que Amoblamiefltos Reno ha instaurado un "sistema de organización de red tendida, donde en cada pico de la misma están perfectamente marcados los derechos y las responzabilidades de cada funcionario. Y ese esquema nos demostró que, entre otros beneficios, el principal es que despersonaliza la mayoría de las tareas", indica. 

"Para mí, hay cosas que en una empresa son fundamentales, como ser por ejemplo la despersonalización, y saber separar claramente la gestión de la misión. Además es absolutamente necesario creer mucho en la práctica y la teoría, en el taller y en la facultad. Eso hace que se Consiga Una combinación de trabajo que, invariablemente, va Camino a la excelencia, allí siempre veo un futuro promisorio. Claramente, aquí hace mucho tiempo que se dejó de cumplir la gestión, porque Reno le dio a sus seguidores participación en decisiones de la empresa. Entonces hoy, muchas decisiones se toman sin la participación de él. Eso permite formar el equipo y consolidar el grupo. Quiere decir que si Reno no esta, Reno funciona igual", explica. En ese funcionamiento, Reno Arcadigni visualiza perspectivas positivas debido a la profesionalización que ha logrado la compañía con la incorporación de personal joven universitario, altamente capacitado para brindar un servicio de primer nivel. 


Una empresa, varios hitos. 

Tanto Amoblamientos Reno, como su artífice, Reno Arcadigni, han vivido varios acontecimientos que fueron coronando la labor desarrollada, a nivel empresarial, dirigencial y honorario. 

Entre los numerosos hitos empresariales, cabe destacar la construcción de la nueva planta en la vecina localidad de Piñero, en un principio de 1000 m2 en el año 1975, además el cambio tecnológico realizado ese mismo año, que permitió incorporar nuevas máquinas automáticas. Cinco años más tarde, en 1980, se amplió la planta multiplicando su superficie hasta los 3.500 m2. En 1990 llegaría el control numérico computarizado y una nueva ampliación de planta productiva a 6.000 m2, que en 1996 alcanzó los 9.000 m2.  


Más tarde, durante 2006, Reno renovó la tecnología de la planta, ingresando la automatización. Dos años después, adquirió el campo lindero a la fábrica de cerca de 17 hectáreas para futuras ampliaciones. Hace apenas dos años, la planta de Amoblamientos Reno alcanzó los 10.000 m2. 

También en el año 2011 puso en marcha una nueva planta de produccion, en este caso para fabricar placares. 

Reno también sintió en muchos momentos de su vida la necesidad de participar activamente en actividades institucionales y sociales, es por eso que cuando tenía ventisiete años fundo junto a otros amigos la (C.C.R.A) Caja de Créditos Regional Alvarez, más adelante también fundo la mutual de socios del S.F.C, luego el cablehogar y tambien ocupo la presidencia del club. Luego fue Presidente de la (DAT) Dirección de Asesoramiento Técnico de la provincia de Santa Fé y posteriormente fué secretario de industria de la misma provicia, también fundador de (A.D.R.R.) Agencia de Desarrollo Regional Rosario y en su vida institucional fué consejero de la cámara de comercio Italiana y luego asesor de presidencia, fue vicepresidente de la cámara de la madera de Cañada de Gomez y en la actualidad ocupa la presidencia de (F.E.G.C.Oj) Federacion Gremial de Comercio e Industria de Rosario. 

Todo este trabajo le valió el reconocimiento de sus pares y de la sociedad, por eso entre otras cosas recibió de manos del entonces presidente de la republica, Dr. Fernando De La Rua el premio "CARLOS PELLEGRINI" máximo galardón otorgado a la industria nacional y además obtuvo el premio al merito industrial de Santa Fe. 

Desde el año 2012 ostenta el titulo honorifico otorgado por gobierno Italiano de "Cavaliere al Merito della Repubblica Italiana". 


Los valores y la filosofía de Reno. 

Sorprende leer las bases fundacionales que Reno escribió en 1956, cuando la empresa todavía no era más que un proyecto incipiente. Por entonces, la filosofía que se planteaba tanto para clientes, accionistas y recursos humanos, mostraba gran visión de futuro y compromiso con los valores empresariales. 

El texto "Filosofía de Reno" en vigencia desde su fundación, sienta las bases que siguió la firma, entre ellas el respeto por el cliente, "lograr satisfacciones mutuas y tener claro que la relación comercial es beneficio para las partes"; por la necesidad de modernizarse "siempre hay que volcarse a la reinversión en tecnología, tanto en maquinarias como en capacitación y no olvidar que cada empresa tiene tres premisas fundamentales: satisfacer al cliente, lograr el bienestar de su gente y ganar dinero". 

Además, traza el camino de la política de recursos humanos, solicitando ciertos valores "debemos contar con recursos humanos cuyas características personales destaquen por su honestidad, humildad, dedicación al trabajo". Además, el texto requiere "pasión por lo que se hace" y destaca la necesidad de sentir orgullo por la empresa. 

Reno es ante todo, una estructura de valores y principios, dotados por su fundador, y puestos al servicio de una empresa, comprometida por el largo plazo, la calidad y el compromiso con la excelencia. 


Fuente: Extraído del Libro “Pioneros Presentes El espíritu empresarial que hace grande a Rosario” Vol. N.º 2 Fundación Libertad. De Octubre 2013

viernes, 5 de junio de 2020

Estación Fluvial



Ubicada frente al Monumento Nacional a la Bandera, la estación que funciona desde 1957 es en sí misma un paseo turística, con restaurantes, bares y espacios comerciales. De allí parten las embarcaciones que bordean la costa rosarina hasta el puente que une Rosario con Victoria o van hacia las islas Uladimir dejado Banco San Andrés. Dentro del predio funciona el Museo del Paraná y sus islas que expone la producción del artista plástico rosarino Raúl Dominguez, cuya obra refleja la vida del Alto Delta del Paraná y las costumbres de los isleños. 

Avda. Belgrano y Rioja 

TE: 0341 447338 

Museo 4400751

Fuente: Extraído de la Revista de Diario la Capital del 140 aniversario

jueves, 4 de junio de 2020

EL TROLEBUS



Este primo directo del tranvía llegó a la ciudad en 1958, cuando Luis Carballo era Comisionado Interventor Municipal. Se trataba de dos unidades alemanas M.A.N., con las que se inauguró el servicio en forma simbólica, dando comienzo pronto los trabajos para la instalación de la línea aérea hacia el sur de la ciudad. 

El trolebús hizo su primer viaje el 24 de mayo de 1959, desde Corrientes y San Luis hasta Saavedra, con la sigla "G" como identificación de esa primera línea,, dependiente de la E.T.R. (Empresa de Transporte de Rosario). El precio inicial del boleto era de 1,70 pesos moneda nacional. 

En 1961 arribaron a Rosario 40 coches italianos, fabricados por el consorcio Alfa Romeo Fiat—CGE. Algunas de esas unidades fueron destinadas a la línea "J", que comenzó a circular entre la Plaza Sarmiento y la esquina de San Martín y Muñoz, para alcanzar una posterior extensión hasta la estación Rosario Central. Ya por entonces corría asimismo la "II", desde Plaza Sarmiento hasta el control de Granadero Baigorria, reforzada por la "1", que sólo llegaba hasta la Plaza Alberdi, en el norte de la ciudad. 

Las últimas líneas habilitadas fueron la "K", desde Mendoza y Nicaragua hasta Pellegrini y Necochea (aún hoy en servicio) y la "L", de igual recorrido que la anterior pero sólo hasta Mendoza y Avellaneda, para alcanzar desde 1964 la estación Rosario Oeste. 

Tras una reestructuración llevada a cabo en 1967, las intermedias "I' y "L' fueron suprimidas, en tanto que la "G" y "J" seflisionaron dando origen a la "J". La línea tuvo por su parte un final más drástico, ya que en los disturbios del "Rosarlazo" fueron destruidos 11 trolebuses y la línea debió ser eliminada por falta de unidades. 

En 1970 llegaron los Mercedes Benz, que fueron pintados con los colores municipales, verde, crema y plata, reimplantándose entonces la línea "H". Rosario, que en la década del 60 contaba con seis lineas de trolebuses que constituían el medio de transporte predilecto, vio sobrevenir la decadencia del sistema en la década del 70, cuando los coches comenzaron a acusar la falta de un adecuado mantenimiento. En 1979, el sistema fue privatizado y llegaron a la ciudad unidades soviéticas cuya mala calidad motivó su pronta salida de servicio, en tanto se modificaban algunos de los vehículos existentes, reduciendo su tamaño y calidad. 

A principios de la década del 90 en Rosario sólo quedan dos subusinas alimentadoras, 20 kilómetros de tendido aéreo utilizable y 11 coches en servicio. Se acerca de ese modo el final para un medio de transporte ágil, silencioso, económico y no contaminante para el aire de todos. Un nuevo capricho de ese dios pagano que responde al nombre de Progreso... 


Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario Historia de aquí a la vuelta” Fascículo N.º 14 . Autor Juan Carlos Muñiz. De Julio 1991.

miércoles, 3 de junio de 2020

INSTITUTO MOVILIZADOR DE FONDOS COOPERATIVOS



El 23 de noviembre de 1958, al término de un congreso argentino de cooperativas realizado en Rosario, nacía el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. 

Con la finalidad de "centralizar, compensar y encauzar el movimiento emergente de las operaciones realizadas por las cooperativas asociadas, en su mayoría cajas de crédito populares, inspiradas en los nobles postulados de la cooperación; apoyando en cada momento las de producción agropecuaria, extractiva, industrial, comercial, profesional, de vivienda, consumo, de crédito y todas las ramas que atañen al movimiento cooperativo, contribuyendo en todo sentido al progreso económico y social de !as más vastas regiones del país, la flamante entidad ocupó al principio un pequeño local en la cortada Sargento Cabral, siendo designado Moisés Scheinfeld como presidente del consejo de administración. 

Se inicia así lo que se convirtió en la época dorada de las cajas de crédito, los llamados 'banquitos con alma', que revolucionarían el sistema financiero argentino atendiendo con créditos a bajo interés y largo plazo a un vasto sector social ignorado hasta entonces por la banca tradicional: pequeños y medianos empresarios, comerciantes, industriales, productores, artesanos, profesionales, obreros, empleados, amas de casa... Diseminados por ciudades y pueblos de todo el país y comprometidas con las necesidades cotidianas de sus habitantes (al punto de que fueron decisivas en la financiación de obras comunitarias como pavimentos, luz eléctrica y construcción de viviendas y escuelas), las cajas de crédito fueron hallando en la zona de Santa Fe, particularmente en el sur provincial y en la ciudad de Rosario, un campo muy propicio para desenvolver sus actividades. Habiendo inaugurado la etapa del cooperativismo financiero como sistema, al IMFC le cupo desempeñar un papel esencial no sólo en la evolución cuantitativa y económica de las organizaciones cooperativas sino también, y acaso fundamentalmente, en la difusión de la filosofía “rochdaleana”, o sea la de los pioneros de la localidad inglesa de Rochdale donde el pensamiento cooperativo vio la luz a mediados del siglo pasado. 

Fue así como desde el primer momento los dirigentes del Instituto decidieron crear un medio de comunicación que divulgara las ideas de solidaridad, ayuda mutua y transformación social inherentes a la práctica de la cooperación y fue asi como se denominó precisamente "Cooperación y Crédito" la publicación de 26 páginas que, con una tirada de 4000 ejemplares, apareció casi de inmediato. Algunos años después esa revista precursora dejó lugar al periódico "Acción", un quincenario que desde la mitad de los años sesenta comenzó a ocupar un espacio significativo en el periodismo nacional (no ya sólo cooperativo), constituyendo hoy (en 1991, cuando acaba de celebrar su cuarto de siglo y cuando su tirada bimensual es del orden de los 70.000 ejemplares) un modelo de periodismo alternativo, tanto en el valor conceptual de sus textos como en la creciente calidad de su presentación gráfica. 




LA PROPUESTA COOPERATIVA 


El modelo de gestión solidaria iniciado por el IMFC comenzó a manifestarse en la práctica desde el principio y en un doble plano. Por un lado, su crecimiento como organización; por otro, la continuidad de un enfoque doctrinario que en una trayectoria de luchas incesantes, se nutrió siempre de la activa y protagónica participación de los asociados. 

Desde el punto de vista de su progreso cuantitativo, los resultados se vieron casi de inmediato. Ya a mediados de 1959 había 57 cooperativas adheridas (las nuevas habían surgido, además de Santa Fe, en Chaco, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires) y en menos de dos años la cifra ascendería a 141 (de las cuales 86 eran cajas de crédito). 

En lo atinente a su inserción en la sociedad, la adhesión del IMFC a una multitudinaria concentración convocada por la Federación Agraria Argentina en marzo de 1959 no fue más que el primer eslabón de una larga serie. En efecto, en cierto modo, la historia del movimiento cooperativo nucleado en torno a esta entidad de segundo grado es la historia de la participación popular, de los actos públicos, de las marchas por las calles como parte de una lucha por las más anheladas y justas reivindicaciones populares. En ese sentido, la nómina de actividades es practicamente inabarcable en una crónica breve pero se hace insoslayable mencionar los masivos actos del estadio Luna Park de Buenos Aires -con 40 ó 50.000 personas en la década del 60, cuando el golpe militar encabezado por Juan Carlos Onganía intentó destruir el funcionamiento de las cajas de crédito- o de la década del 70 es ese mismo ámbito, en la Federación Argentina de Box o en el Teatro El Círculo de Rosario. Esa presencia popular y esa lucha sistemática en defensa de las entidades dio sus resultados más de una vez en una realidad cambiante, contradictoria: como consecuencia de esa lucha se logró recuperar al movimiento tras el apagón de 1966 y se logró proyectarlo en una nueva etapa coincidente con la recuperación de las instituciones democráticas (por las que siempre bregaron sus dirigentes y asociados). Entre los muchos nombres que jalonaron esta trayectoria, el de Amero Rusconi (1905-1979), ex presidente del IMFC, suele erigirse a menudo como un ejemplo de conducta, de actitud ética y de identificación con el ideario cooperativo. 

HISTORIA DE PARTICIPACION 

Durante los años aciagos de la última dictadura militar el movimiento debió apelar a diversas maneras de continuación de ese espíritu participativo: el apoyo de millares de entidades y asociados fue decisivo en la férrea oposición (manifestada en solicitadas, declaraciones, actos, etc.) que impidió el proyecto elaborado por el ministerio de Economía (ya en manos de Martínez de Hoz), para desarticular definitivamente la operatoria de las cajas de crédito. La respuesta, obligada por esas circunstancias, determinó la creación, durante el año 1979, de los bancos cooperativos, a partir de las fusiones de aquellas entidades pioneras. 

En la actualidad forman parte, como asociados y/o utilizando los servicios del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, los bancos Aliancoop, Ces, Coopesur, Credicoop, de la Ribera, Horizonte, Institucional, Local, Nordecoop, Sycor, Vaf y otros. Asimismo, forman parte del movimiento, muchas cooperativas asociadas de otras ramas, entre las que se destacan "Campo de Herrera (Tucumán), FRI-COOP (Cooperativa de Carniceros de Rosario), C.A.M.I. (Rosario), C.O.M.I. (Bs. Aires), Segurcoop, Residencias Cooperativas de Turismo, C.O.F.A.R., 

C.O.P.R.O.A., Club Cooperativo Los Pinos de Recreación y Turismo, TAWA (Cooperativa Fílmica), Argentina de Productores Agrarios y muchas más diseminadas a lo largo y ancho dé! país. 

El IMFC, a su vez, reparte su quehacer (consistente en las prestaciones de servicios a esas entidades, en una amplia y variada gama que va desde la tarjeta de crédito Cabal a su centro de cómputos; desde el periódico Acción a las tareas educativas organizadas por el Instituto de la Cooperación-Fundación Educacional (IDELCOOP) en filiales en Buenos Aires, Mendoza, Mar del Plata, Bahía Blanca, Córdoba, Tucumán y Litoral. La sede de esta última es asimismo la casa matriz del Instituto: está ubicada en Urquiza 1539, Rosario y consta -además de todos los adelantos tecnológicos necesarios para la eficaz prestación de aquellos servicios-con una salade espectáculos que funciona regularmente y está abierta para toda la comunidad. 

Hoy por hoy, el movimiento cooperativo nucleado en el IMFC continúa con su conocida posición en defensa de un sistema financiero al servicio de los sectores populares y nacionales, por una política económica independiente y en benef icio del mercado interno; todo ello en el marco de las instituciones democráticas, del respeto de la ley y de los derechos humanos. 

Todo ello aparece desarrollado en La Propuesta Cooperativa", un documento que, tras analizar la actual crisis propone un conjunto de soluciones alternativas para su superación. 




Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario Historia de aquí a la vuelta” Fascículo N.º 12 . Autores: Héctor G. Deppeler- Ricardo Roccuzzo. De Mayo 1991.- 





martes, 2 de junio de 2020

Fútbol y boxeo, las atracciones



El boxeo y el fútbol comparten en esta década la mayor adhesión del público. Newell's Old Boys y Rosario Central continúan con la vieja rivalidad. Unos en el parque Independencia y otros en el barrio de Arroyito viven cada partido clásico como una cuestión de honor. 

El domingo 20 de octubre de 1947, rojinegros y auriazules se enfrentan en el estadio de Rosario Central. El partido termina empatado en un gol. Medina, para Newell's, a los 41 minutos del primer tiempo, y Santos para Central, a los 10 minutos del complemento, son los goleadores del cotejo. 

La actividad pugilística se concentra en el Estadio Norte, inaugurado en 1950. Grandes boxeadores locales, como Amelio Piceda y Oscar Pita, alcanzan títulos nacionales y sudamericanos. 

En automovilismo, se disputan importantes competencias, algunas de nivel internacional. Juan Manuel Fangio y otros destacados volantes corren en la ciudad. La primera carrera con autos de fabricación nacional se efectúa en Rosario en el año 1951. El escenario es el parque Independencia y el triunfador, Froilán González. 

La sola mención, en turf, de Angel Oscar Baratucci es sinonimo de orgullo y profesionalidad Desde 1951 encabeza la estadística hípica, supera a Irineo Leguizamo y obtiene el récord mundial po montar a ocho caballos ganadore en el Independencia. 

El Jockey Club habilita ej 1957 su pista de equitación en el Country de Fisherton. 


Fuente: Extraído de la Revista del diario “ La Capital” de 125 aniversarios. 1992

lunes, 1 de junio de 2020

El Arroyito Béisbol Club



Por Leonor Añielka Saltiveri 




Esta es la historia de un club muy especial del barrio de Arroyito. 

Un grupo de jóvenes de los equipos de béisbol del club Rosario Central, soñaron con que sería bueno tener un club propio para poder jugar todos. Eran allí muchos jugadores y pocas las oportunidades de participar en los equipos de primera o segunda división. 

Iban a las prácticas pero quedaban en el banco, esperando. 

El sueño no era tan fácil de realizar. Había que conseguir dinero para comprar los implementos que el club les facilitaba, bates, guantes, pelotas, caretas de protección. 

Tenían requisitos básicos que cumplir: una buena Comisión Directiva que llevara adelante los proyectos, una sede, una cancha y otras formalidades. 

Los muchachos hablaron con sus padres, con los vecinos del barrio, el director de la escuela José Manuel de Estrada, porque unos cuantos chicos eran de la comisión de ex alumnos. 

Finalmente, con el apoyo económico necesario, el P de marzo de 1959 se creó el Arroyito Béisbol Club, el famoso A.B.C., con la cantidad de socios requeridos para cumplir sus objetivos. ¡Cuántas expectativas nacieron ese día! Las reuniones de la Comisión Directiva se hacían en la escuela Estrada, la sede era la casa de uno de los jugadores. Las madres, abuelas, hermanas, novias y amigas colaboraron en la confección de la indumentaria. Todos los simpatizantes tuvieron que estudiar el reglamento del juego. 

A quienes empezábamos a vivenciar este deporte nos costó bastante comprenderlo. Nos gustaba alentarlos y gritar, contentos, ante la obtención de cada base y cuando conectaban con el bate un hit que el equipo adversario no lograba atrapar. También protestábamos cuando creíamos que habían cobrado mal una jugada. 

Practicaban en el parque Alem y los partidos locales los jugaban en el estadio Municipal. Competían con los equipos de Central, Ñuls, Gimnasia y otros. La comisión del club trabajaba para conseguir prestado un predio conveniente. Obtuvieron, por fin, el permiso para utilizar el campo que la cervecería Quilmes tenía en Granadero Baigorría.  

Esto fue todo un logro, ahora tenían su cancha y hasta obtuvieron sus campeonatos la primera y segunda división. 
 

Contrataban un colectivo del barrio para llevar a los jugadores, familiares, amigos, sillones plegables y banderas. Era todo un acontecimiento dominguero. Cuantos más iban, menos les salía el pasaje a cada uno.  

La historia del Arroyito es gloriosa como lo son los años de la primera juventud. 

Fue pasando el tiempo y llegaron las bodas de casi todos. Las reuniones seguían efectuándose como siempre. Se festejaban los triunfos, los fines de año y los aniversarios del A.B.C. 

Mientras tanto iban llegando los herederos. Cada vez, que nacía un varón los abuelos pronosticaban: "Uno más para formar el nuevo equipo del Arroyito Béisbol!! Eso lo decían por decir, pero con el correr del tiempo se hizo realidad. Cuando la Asociación Rosarina de Béisbol armó un equipo infantil para competir en la ciudad de Córdoba en mayo de 1974, convocó a los hijos de los jugadores que tuvieran entre 9 y 12 años. En el Arroyito había cinco con esas edades; practicaron en el club Provincial unos meses y luego participaron junto a seleccionados del resto del país. Viajaron muy entusiasmados, se divirtieron y fue, para ellos, una experiencia única. En las siguientes competencias que se realizaron en Capital Federal y Bahía Blanca obtuvieron buenas posiciones. 

En Rosario cada club empezó a formar su equipo de infantiles y a entrenarlos con dedicación. 

Así, como en los cuentos, el Arroyito Béisbol pudo contar con su equipo de infantiles dirigido por sus propios padres que se alternaban para hacerlo, y luego siguieron participando en las categorías juveniles y mayores. También intervinieron en torneos nacionales e internacionales como los Juegos Cruz del Sur. Esa amistad lograda continúa en ellos como fue la de sus padres. 

En el año 1984 el Club cumplió sus bodas de plata y las festejó con una reunión inolvidable. Veinticinco tortas blancas, cada una sobre cada mesa, con una vela encendida a la hora del brindis, formaron parte de ese espectáculo emocionante. 

Asistieron representantes de la Asociación Rosarina de Béisbol y del resto en de los clubes de la ciudad. 

Un día, no sé de que año, los chicos del barrio dejaron de jugar el béisbol. nar Como ahora nuestros nietos integran dos equipos de fútbol infantil, hace tiempo que comparto béisbol cuando veo por circuito cable alguna película que proyecta ese de deporte. 

 

Hay muchos de esos primeros jugadores que partieron de este mundo, pero seguramente desde ese lugar mágico donde están continúan jugando en sus respectivos puestos, con el mismo jugadas entusiasmo y comentando sus mejores jugadas después de cada partido, como lo hacían acá. 

Ahora el Arroyito Béisbol Club, sigue una inscripto, pero en los corazones de quienes, con alegría, lo recordamos. esa, Sea éste un humilde homenaje a ese ejemplo de emprender con pasión y coraje un sueño de juventud. Un fuerte ¡Hurra! Por el querido Arroyito Béisbol Club. 



Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región. Fascículo Nº 106 de Diciembre de 2012