Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

Vistas de página en total

lunes, 13 de marzo de 2017

A la pista, señoras y señores

Por Rafael Ielpi
En los años iniciales de la década del 30, algunos de los cines y teatros rosarinos se transformaban regularmente en pistas de baile pa­ra organizar reuniones bailables en las que coincidían más de una vez las grandes orquestas porteñas con las rosarinas. Era el ca­so, por ejemplo, del Cine Teatro Real, en Bvard. Oroño y Salta, que en julio de 1934 anunciaba a la orquesta de Ed­gardo Donato, del mismo modo que un mes después lo ha­ría con Mercedes Simone, una de las figuras tangueras del momento, y con el popular "Pirincho" Canaro.

La tradición del Real como enorme salón de baile ve­nía en realidad de los años del Centenario, cuando para los días de Carnaval ocupaban su vasto escenario orquestas muchas veces formadas especialmente para esa ocasión, co­mo la que reuniría en 1916 a músicos como Fresedo, Aro-las, Canaro, Roccatagliata y otros, todos ellos ingresados a la historia del tango.Ese mismo año de 1934, mientras moría en Francia Madame Curie, la ciudad se movilizaba ante otras noticias menos livianas, como la inauguración del llamado Sanato­rio de Llanura, en Avda. Godoy y Provincias Unidas, dirigido por la Liga contra la Tuberculosis o el anuncio, en julio, de la pronta finali­zación de las obras que habilitarían el camino asfaltado hasta Santa Fe. Sin olvidar el interés general que despertaría la llegada a Buenos Aires del Graff Zeppelin, el Io de julio, que aterrizaría en Campo de Mayo cerca de las 9 de la mañana y partiría dos horas después rumbo a Río de Janeiro.
En el lapso que transcurriría hasta los inicios de los años 40, los bailes se sucedían mientras tanto durante todo el año, reiterando sobre todo en los barrios una ceremonia que iba desde la ardua elec­ción de la indumentaria, en una época en que el traje era poco menos que una imposición, a ensayos de alguna coreografía o las técnicas pa­ra entablar alguna relación con el sexo opuesto. Las convenciones y ri­gideces que persistían entonces podían advertirse incluso en los salones de baile, con las muchachas y mujeres con sus madres o acompañantes femeninas y los varones en el otro extremo. Aquellas reuniones baila­bles obtenían mucha mayor concurrencia y aceptación, sin embargo, en los calurosos meses de verano correspondientes al Carnaval.
Así por ejemplo, en los primeros días de febrero de 1940, la ciudad tenía una oferta bailable casi increíble en la actualidad, en la que se anotaría otro de los grandes ámbitos del espectáculo en Rosario: el tradicional Teatro Colón, de Corrientes y Urquiza, cuya publicidad en los diarios rezaba: "A fin de evitar las aglomeraciones en la pista central, se habilitará también el amplio salón de baile del segundo pi­so, con grandes balcones a la calle".
Otro local no convencional, el Cine Rex, promocionaba una oferta nada convencional: tres orquestas típicas (las de Luis Chera, Jo­sé Sala y Juan Alberto Migliazzo), tres de jazz (Lac Prugent, Talgueras y Ochoa) y la Característica Monumental, junto a otras dos del mis­mo género, las de Orlando y Nocito. Aquella fiebre danzante se exten­dería a todo tipo de recintos: el Cine Star, en 27 de Febrero 1065; el ex Cine Ideal, el Edén Park, con la vasta pista al aire libre; el Teatro Nacional de calle San Martín, donde además de las orquestas de rigor podía asistirse a las exhibiciones de baile del Profesor Scudin y señora.
Este matrimonio descubriría un filón anexo a esa pasión gene­ralizada: la enseñanza del baile. Así, en su academia de Mitre 720, de 10 de la mañana a 12 de la noche, José Scudin y su cónyuge trataban de convertir en eximios danzarines a hombres y mujeres con el slogan de que "para divertirse en los bailes de Carnaval hay que saber bailar", sin dejar de recordar que eran "los verdaderos campeones sudamerica­nos de bailes modernos". La enseñanza debía de ser realmente eficaz si se piensa que despachaban a los alumnos "en 10 lecciones, con cursos económicos".
Mucho más distinguido que otros clubes, por la composición social de sus socios y por el poderío económico mismo de la institución, Gimnasia y Esgrima proponía a un músico también elegante, Osvaldo Fresedo y a Los Dados Negros locales, anunciando que "la en­trada general da derecho al libre acceso a la pista de baile, como a las 1.000 mesas y 4.000 sillas, no reservadas".
Fuente: Extraído de la Revista “ Vida Cotidiana Rosario 1930/1960” Fascículo Nº 5

viernes, 10 de marzo de 2017

Su integración con las avenidas Pellegrini y Godoy

El 10 de septiembre de 1906 se elevó al antiguo bulevar Argentino al rango de avenida, imponiéndole el nombre de Carlos Pellegrini, en homenaje de quien fuera presidente de la República y uno de los pilares del modelo de transformación del país, fallecido en el mes de julio de ese año. Esta arteria cobró relevancia urbanística con el levantamiento de las vías del Ferrocarril Oeste Santafesino que corría por su cantero central. Asimismo se convirtió en el más directo y eficaz puente de comunicación entre la nueva avenida Belgrano, el moderno puerto de Rosario, el Parque Independencia, y más allá, hacia el oeste, con la recientemente abierta avenida Godoy (todos hitos registrados durante la intendencia de Lamas). La primera ampliación "del parque", tuvo lugar en octubre de 1912, y se realizó sobre avenida Pellegrini hacia Ovidio Lagos y sobre calle Moreno, entre Cochabamba e Ituzaingo. Eran tiempos que la población rosarina trepaba a 200 mil habitantes y administraba la ciudad el doctor J. Daniel Infante, recordado por su propuesta de abrir una avenida central, que partiendo de la plaza 25 de Mayo (Córdoba y Laprida), llegara en diagonal hasta el parque Independencia, para seguir luego hacia la localidad de Pérez. La obra no se concretó. La ampliación se realizó.
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historiay Región “ . Fascículo N.º 151 de Mayo 2016.

jueves, 9 de marzo de 2017

PREGONES Y RECUERDOS

De Francisco Plano
Hubo una época, otros años, en que la ciudad se Poblaba depregones y otros ruidos. Días que comenzaban con el pasar de una vaca con un cencerro que colgaba debajo del cuello, anunciando su llegada. Arrancaba desde la calle 3 de Febrero y Balcarce; el recorrido era de pocas cuadras. Mi vieja y otras madres esperaban con la jarra en la mano, y al pie de la vaca, sentado en una sillita ordeñaba Don Luis.
El lechero de carro, con su gorra y zapatillas vascas, camisa blanca, la faja negra y un pañuelo rojo al cuello, era la vestimenta clásica: Cuando se aproximaba el carro se oía el cascabeleo que llevaba debajo del eje, con cinco tarros de leche y uno de agua
El verdulero pregonando "¡Durazno a 40 el ciento!'. En verano: "¡Sandía calada y colorada, para las niñas enamoradas!"... La inconfundible flauta del afilador, con la correa y rueda grande en la bicicleta. El vendedor de ricota fresca y lupines. En días de lluvia el paragüero, llevando paraguas para sus arreglos. El diarero pregonando "La Capital", "La Acción", Caras y Caretas', "el Mundo Argentino".
El botellero: "Compro diarios viejos, revistas, camas viejas, palos de escobas, botellas vacías"... El arropero, "arrope, tunas". La calesita movida por un caballo. "Pajaritos frescos para la polenta, patrona". El plumerero, "cepillos, escobillones". El turco Elías. "peines, peinetas, jabón, jabonetas, puntillas, agujas
¡Tachero, arreglo ollas, cacerolas, fuentonesL.. El manicero "maní caliente para las viejas sin dientes". El churrero, con la estridente cornetita. El algarrobo, "algarrobo, patrona! ¿Quiere comprar?. Los patitos de cera, no comen ni beben y siempre gorditos". El cartuchero, con el tableteo de una placa metálica golpeando una madera, donde aprendíamos a contar al dar vuelta la ruleta, para ver cuántos cartuchos sacábamos. El manicero nocturno,con su caja de lata, con carbón encendido dentro, parecía una pequeña maquinita de tren, por la chimenea donde salía el humo.
Bibliografía: Güía de Rosario de Francisco Planos

miércoles, 8 de marzo de 2017

Llega al barrio el Centro Castilla ( Alberdi)

El 27 de noviembre de 1934 el Centro Castilla adquiere los terre­nos que actualmente posee, ubicado en Pago Largo y Ruiz Moreno, campo al que llamaron "Soto La Moncloa", recordando el paseo de Madrid. Allí se celebra cada año la tradicional fiesta llamada del "Entierro de la Sardina". Esta institución fue fundada en Rosario alrededor de septiembre de 1920, como entidad recreativa y social.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia. Fascículo N º 61 . Marzo de 2008

lunes, 6 de marzo de 2017

ROSARIO, CAPITAL ECONOMICA

Por Héctor N. Zinni
La revista porteña Leoplan, que dirige don Ricardo Sopena, en su cuarto número correspondiente a febrero de 1935, se ocupa de Rosario, rica plaza comercial que atrae al comercio nacional e internacional. Don Ramón ha mandado a nuestra ciudad a un enviado especial, Héctor 011er, quiendespués de haber andado por todas partes y hablado con medio mundo, publica un interesante informe ilustrado con fotografias del Puerto, la calle Córdoba, el parque Independencia, un tramo de Bv. Oroño, un esquema con la zona de influencia del Puerto Rosario -que abarca mitad de la provincia de Santa Fe, de Norte a Sur, y todas las provincias cordilleranas, desde Jujuy hasta el centro de Mendoza- y, entre otras notas gráficas, una donde se puede apreciar como en los grandes días del fútbol rosarino las canchas cuentan con la presencia de una cantidad de mujeres "en número y calidad insospechable".
Bien vale la pena transcribir el trabajo de 011er, porque de su atenta lectura se desprenden las alturas del progreso a que había arribado Rosario, sesenta años antes de escribirse este libro:
Rosario, nervio y musculo de la República
"Si hubiéramos de recurrir a una imagen plástica para representar a Rosario, utilizaríamos la del título: un bíceps contraído en el esfuerzo vigoroso, inteligente y fecundo del trabajo, en que nervios y músculos se aúnan para la acción.
El alma de Rosario fluye de su propia imagen, como a través de un retrato se transparenta el alma de los hombres.
Los pueblos, como los organismos humanos, tienen un centro nervioso de sensibilidad aguda y vigilante. Rosario, centro vital, es el plexo solar de la República Argentina que va dando, como un barómetro, los pronósticos precisos del estado económico-político del país.
Las grandes asociaciones nacionales e internacionales lo saben; tanto que todas ellas han desplazado hacia la gran ciudad santafecina, sus sedes directrices. Y esto es así... aunque nos moleste un poco a los porteños, pagados de ser, por metrópoli, el centro de gravitación de la República...
Hasta la Maffia había situado allá su capital delictiva. Su calidad de centro económico, de que hablaremos más adelante, lo han transformado, por un complejo fenómeno de polarización social, en centro político.
Puede afirmarse que, más de una -quizás la mayoría- de las combinaciones políticas nacionales han nacido allí. Ello hace que sus hombres políticos sean los mejores informados del país. Un dato curioso y sugestivo lo confirma elocuentemente: a poco de resultar electo el actual presidente, llegaba a un gran diario metropolitano enviada desde su sucursal Rosario, en parte secreto, la nómina completa y detallada del futuro gabinete del General Justo... ¡que nadie conocía aún en la Capital Federal!.
Y no es esto un caso único: con extraordinaria frecuencia las más sensacionales noticias de la vida nacional aunque tengan su origen en la propia capital, por curiosa paradoja llegan al conocimiento público retransmitidas desde la ciudad de Rosario.
Confluencia de riquezas
Como si siguiera el mismo plan hidrográfico de nuestra patria, la corriente argentina de producción nace en las cumbres cordilleranas, desciende por los valles como una avalancha, y cruza nuestras feraces llanuras, aumentando más y más su volumen fantástico para, siempre buscando su más bajo nivel, llegar a los puertos de embarque que son, simultáneamente, plazas de consumo.
Si esas corrientes tienen un cauce, puede decirse sin hipérbole, que su desembocadura económica es Rosario de Santa Fe.
Esto es algo que muy pocos argentinos ignoran, aunque quizás no ha sido este fenómeno interpretado en toda su trascendencia, pues, aparte de lo que significa en el orden económico configura toda el alma de Rosario y se proyecta en el porvenir con prolongaciones cuyo alcance nadie podría prever. Unas pocas premisas aclaran el concepto: Rosario es la confluencia indiscutible de las más vastas y ricas zonas de producción, en especial de la agrícola. Basta dar un vistazo al mapa general de la república para llegar a la convicción. Situado en las riberas del Paraná, con un magnífico puerto de aguas de gran calado, es un verdadero eje de entronque al que convergen, desde todos los ángulos, las líneas ferroviarias.
En Economía Política se designa con el nombre de "zona de influencia" la que por diversas y complejas razones, especialmente de orden geográfico, hacen tributaría de un puerto o estación determinada a toda la producción de una región. A veces es simplemente un centro de absorción -plaza de consumo- Otras, terminal de exportación; con frecuencia, como en el caso de Rosario, ambas cosas a la vez.
La zona de influencia de Rosario es, de acuerdo con nuestro sistema de zonas -condicionado por las actuales líneas navieras y ferroviarias y por las que, es fácil preverlo, funcionarán ene! futuro- la más rica y vasta, pues abarca todas las provincias céntricas, del Norte y cuyanas, parte de Formosa y Chaco y Noreste de La Pampa, con frecuentes interferencias en Bahía Blanca y capital Federal a las que, paulatinamente, irá sustrayendo volumen.
Verdad deslumbrante
Una simple cuestión de fletes y transbordos explica el sencillo proceso.
Puede predecirse a plazo fijo la fecha en que, asentada la zona de influencia de Rosario, la "gran capital del sud" irá perdiendo embarques para quedar replegada a -segundo término, como ocurriera con Wáshington y Nueva York. Entonces Rosario será capital económica de nuestro país.
Todo lo indica, y la profecía resulta hasta un poco infantil, a poco que se haya meditado en el crecimiento demográfico y comercial de la laboriosa y rica ciudad.
Sarmiento, con su visión de los problemas argentinos, entonces embrionarios, habíalos ya previsto con respecto a Buenos Aires cuando, hablando de federalismo expresaba que la necesidad forzosa de importar y exportar por el Puerto de la Capital hacían a toda la inmensa república, tributaria de la metrópoli... Entonces los transatlánticos no remontaban el Paraná ni las líneas ferroviarias tenían su entronque en Rosario.
Lo que era entonces exacto, respecto a la capital, es ahora verdad deslumbrante respecto de Rosario. Más de media república es, yio será cada vez más, tributaria de su puerto.
Espíritu de empresa
Surge sin duda de esta característica, visible y casi excluyente, el espíritu comercial que anima a la ciudad toda. Aunque, con más propiedad, en lugar de "espíritu comercial", debía llamársele "espíritu de empresa".
Tal es, antes que lo primero. Pocas ciudades argentinas podrían jactarse de tener más desarrollado el sentido utilitario que la tipifica inconfundiblemente pero, es el suyo un utilitarismo de buena ley, que nada tiene que ver con la sordidez ni adquiere la forma obsesiva que se percibe en los Estados Unidos, donde llega a subrayarse con caracteres morbosos.
Puede jactarse también de poseer el comercio más solido del país. es verdad: su porcentaje de quiebras es insignificante. Y esto, dicho en estos momentos de incertidumbre económica, adquiere rara elocuencia.
Se explica: su comercio ha ido construyéndose sobre la base efectiva e inconmovible del desarrollo paralelo de la misma ciudad. Extranjeros laboriosos que llegaron allí, pobres de dinero pero inteligentes y con voluntad, fueron labrándose una posición con el solo progreso vegetativo de la misma ciudad. La adversidad no puede incidir sobre fortunas cimentadas así. La ciudad debería destruirse a sí misma para destruir su comercio, que ha nacido y crecido con ella y a la que está adherido con raigambres profundas.
De ahí que Rosario tenga el mayor número de grandes fortunas y que su comercio haya partido silenciosamente a la conquista de la metrópoli en la que, cada día, es mayor el número de "sucursales" de casas rosarinas.
Es que, como hemos dicho, hay allí espíritu de empresa; de "empresa", no de "aventura", entendamos bien. Espíritu que ha analizado posibilidades, calculado certeramente e invertido capitales sobre la sólida base de la realidad.
Aprender y progresar
Un simple detalle de la medida exacta: Buenos Aires "inventó" el colectivo; Rosario lo industrializó, con tan vastas proyecciones y miras tan amplias, que no le bastaron los breves circuitos urbanos. Hoy, un vasto y complejo servicio, amenaza seriamente con desplazar los servicios ferroviarios a los que lleva la ventaja de una mayor comodidad, baratura y frecuencia.
De la Plaza Sarmiento, por ejemplo - que es un nudo de tráfico análogo al de nuestra Plaza Constitución- parten líneas en todas direcciones con recorridos que, con frecuencia, superan los 400 kilómetros. Casilda, San Urbano, San Nicolás, Santa Fe, etc., poseen una linea regular de colectivos que parten cada hora y que resultan una tercera parte más económicos que los ferroviarios, hasta en las cargas, que también las transportan.
Buenos Aires, a siete horas de colectivo de Rosario, tendría ya su línea si no se hubiera debido cesar en el recorrido a causa del inexplicable retardo en terminar el tramo pavimentado de Arrecifes a Pergamino.
El singular desarrollo de la industria del transporte colectivo obedece allí a una causa, aparentemente lejana, pero, de hecho, decisiva.
Los gremios en general están allí constituidos por los obreros más conscientes de la república y, probablemente, más cultos. El obrero no se recluta exclusivamente entre las clases menesterosas: los hay que llegan desde capas superiores de la sociedad e ingresan a las filas proletarias con un alto sentido democrático.
Un caso típico: Un ex empleado bancario, de gran porvenir, abandonó los libros de contabilidad y, resuelto a labrarse un porvenir independiente, aprendió de chauffeur. Hoy posee dos colectivos y es uno de los más entusiastas propulsores de ese medio de transporte. claro que no todos han llegado desde allí, abandonando posiciones ya conquistadas; pero, puede afirmarse que, aún entre los más modestos obreros rosarinos hay un vivo e inquebrantable sentido de solidaridad y un intenso deseo de aprender. Quizá sea la ciudad de la república en que esa característica asuma un más amplio sentido de la democracia.
La mujer rosarina
Un sabio aficionado a estadísiticas calculaba el grado de civilización de los pueblos tomando como base la cantidad de jabón que gastaban. Una verdad para los aspectos materiales. Nosotros, más humanos o más sutiles, no nos conformamos con ellos y vamos a buscar ese índice en las características del alma femenina de cada pueblo.
De ella extraemos el coeficiente que nos permite establecer con precisión matemática, el grado de cultura de la sociedad a que pertenece.
Un análisis, -forzosamente superficial-, del espíritu de la mujer rosarina, nos lleva a la convicción de éstas frente a un pueblo de extraordinaria ilustración, de aguda sensibilidad y de varoniles atributos. Inquietudes de una intensidad inconcebible, si no se palparan, mueven a la mujer rosarina, silenciosa pero activamente, hacia una constante superación.
"Leen mucho", me decía Emilia Bertolé en una oportunidad, y esto ya bastaría para definirla, si, además, por razones profesionales no estuviéramos al tanto de que Rosario es la mejor "plaza" de la república para el papel impreso. Toneladas de libros, diarios y revistas llegan y son absorbidos con rara avidez por el público femenino.
Sabernos que la mujer culta y espiritual no podría tolerar al hombre ignorante y materializado por la avidez del lucro. La deducción que fluye fácil y espontánea, es que el hombre, para no estar en inferioridad frente a la mujer y tener probabilidades en la lucha por la perpetuación de la especie, ha debido cultivarse y afinar su espíritu, siguiendo por reflejo el ritmo que le imprimían las inquietudes de la mujer.
Es lo que ha ocurrido en Rosario, donde fuera de las horas de negocio no se oirá a los hombres hablar de otra cosa que del último libro, del más bello cuadro o de una partitura... Al cerrar el libro de Caja han olvidado que viven ellos y la ciudad, del activo comercio de granos.
Tranquila, serena y segura
La cultura singular de la mujer le ha dado naturalidad perfecta; esa naturalidad que es la suprema elegancia y es la forma más bella de la coquetería espiritual es el producto de una sensibilidad afinada en grado imponderable, proceso complejo de desasimilación de prejuicios y de lastres protocolares; control de los nervios creando la serenidad y con ella el dominio de las situaciones, las cosas y las personas.
Es preciso verlas a la hora del té en las grandes confiterías céntricas, para tener la sensación precisa de lo que decimos. En primer lugar, en Rosario, no son minorías las que concurren a ellas. los grandes bares se llenan de elegantes mujeres, solas o acompañadas, mostrando que allí actúa la masa de la población y no pequeños grupos independizados, como ocurre en otras partes.
El aldeano "Salón de Familias", que aún en Buenos Aires perdura como un resabio, ha desaparecido virtualmente allí. En el peor de los casos, una pequeña baranda, apenas visible, es lo único que establece la división que, por cierto, bien pronto
desaparece ante la afluencia de público femenino que no vacila en invadir todo el bar tranquilo, sereno y seguro de si mismo.
Estamos persuadidos de que la mujer de Rosario lleva en su corazón con intensidad y profundidad desusadas, el culto al amor. Creo que poseen, como pocas mujeres, la clave del secreto de la vida.., que no es sino, amor. Pero esa religión del amor tiene una frontera: el respeto de sí misma, por el que, es visible, siente también verdadera devoción.
De todo esto; de la cultura, de la serenidad, de las inquietudes y de la capacidad de amar de la mujer rosarina se extrae fácilmente el índice de que hablábamos para poder juzgar a los hombres y a la ciudad, aplicándole el mismo razonamiento que para la cultura.
Centros de irradiación
No es pues, Rosario, de acuerdo a estas premisas, la "chacra empedrada", como se la llamó despectiva e injustamente, intentando proyectar sobre su vida espiritual las modalidades de su vida económica, de su 'modus vivendi', diremos así. Y lo que aparecería inexplicable para los jueces superficiales; esa convivencia de un agudo sentido utilitario junto a altas manifestaciones espirituales, no tiene nada de paradójico.
Es hasta una regla general para los individuos y para las sociedades que las antinomias, aparentemente más irreconciliables, obedeciendo a la ley de contrastes, fraternicen en una misma alma. Un ejemplo aclara el concepto: la ciudad de reputación más conservadora y católica, alimenta en su seno los núcleos sociales más avanzados, numerosos y activos.
El espíritu comercial rosarino, siguiendo la misma ley, ha dado lugar a la existencia de grupos de fina espirituosidad y alta cultura que, constituídos en centros de irradiaciones siembran inquietudes con una intensidad que ya quisiéramos para nuestra metrópoli.
Un caso, entre muchos otros que hemos conocido: la asociación de Ex Alumnas de la Escuela Normal N° 2, bajo su humilde y poco expresiva designación oculta una de las más vigorosas fuerzas culturales del país... Está constituida por 360 mujeres jóvenes, entusiastas. Y ese entusiasmo ha dado lugar, entre otras muchas manifestaciones valiosas, a la creación de la revista "Quid Novi? ", de tan alto mérito, que honra no sólo a la ciudad sino a la República. Es el más alto exponente que conocemos en su género.
Independencia espiritual
Los rosarinos tienen fama de guapos... y la merecen. Esa guapeza que quizás no sea otra cosa que "respeto a sí mismos", ha sido evidentemente bebida en las inspiraciones de la mujer-novia y de la mujer-madre.
Los hombres no solemos ser sino reflejos de estas etapas de la vida de la mujer, sobre todo de la madre. Con la guapeza se ha formado paralelamente la independencia espiritual que, cuando se va a la otra alfoija, es la rebeldía..., y los rosarinos son rebeldes, por instinto. Sin recurrir a la historia, nos bastará examinar los recuerdos, bien frescos aún, de los movimientos huelguísticos, en que la más leal solidaridad gremial, las más enérgicas y violentas actitudes y la más inflexible rebeldía se aunaban para dejar clara y neta esa sensación.
E idéntico espíritu de rebeldía hace de Rosario el baluarte infranqueable de todo avance reaccionario.
En ninguna otra parte del país hemos visto más decidida campaña y un espíritu 112 más franco y violentamente adverso a toda tentativa de ese género. Rosario está llena de comités de acción democrática y las paredes plagadas de letreros, enérgicos como latigazos, incitando a combatir esas tendencias. Es la medida de un estado de ánimo colectivo y permanente... es el alma de Rosario que no tolera cadenas.
Su situación geográfica hace de esta disposición un verdadero tapón estratégico que amortigua, neutraliza y destruye el enlace de los dos centros de irradiación reacionaria del país, el interno y el de la capital.
Pasión por el deporte
Esos elementos reunidos: rebeldía, guapeza e independencia que no son otra cosa que formas de ebullición espiritual, aplicados a otro campo constituyen la pasión por el deporte que en Rosario es una religión. Sus cuadros, en especial Rosario Central y NewelIs Oid Boys, monopolizan su devoción.
Festejan ruidosamente sus triunfos y lloran en silencio sus derrotas, se enorgullecen de ellos y con justicia.
Rosario Central, incubadora gloriosa de campeones, como Zenón y Octavio Díaz; el viejo Newell's, cien veces líder provincial y algunas campeón argentino... ¿Cómo no habían de amarlos?
Y es por eso que sus canchas, repletas de fervorosos hinchas, se estremecen bajo los aplausos en las tardes magníficas del football local, alentando a sus parciales, y es por eso que la ciudad permanece despierta, cuando se baten en el exterior, defendiendo su prestigio.
Rosario tiene su magnetismo
Los que parten de nuestras provincias a la conquista de Buenos Aires, por un curioso fenómeno de atracción se detienen, invariablemente en Rosario, a veces unos días, a veces mucho tiempo, a veces para siempre. Rosario tiene su magnetismo que acciona sobre las almas y polanza las voluntades.
Es, con relación a nuestra patria, lo que el puerto de la capital con relación al universo: un punto de enlace, un eslabón; antesala de la capital y aduana espiritual del país.
De ahí su raro cosmopolitismo provinciano -si se me permite la analogía- que es una de las más típicas facetas de la ciudad.
Pero, cosmopolitismo que se ha mezclado sin combinarse íntimamente al modo que se diferencian las mezclas físicas de las combinaciones químicas. La estructura espiritual de Rosario no ha sido influenciada para nada por esta característica de su población.
Está como era y seguirá siendo: utilitaria y espiritual, a un tiempo; alegre y reflexiva, apasionada y rebelde, trabajadora y estudiosa.... ciudad del músculo y del nervio. (1)
Notas:
1. Revista Leoplán. Año 2 N°4, Pag. 91, Bs. As. Febrero 1935.
Fuente: Extraído del Libro “Rosario era un espectáculo”- vida teatral, cotidiana. Prostibularia y Radiofonica. Tomo I. Editorial Homo Sapiens. Año 1995.

viernes, 3 de marzo de 2017

LA NUEVA AVENIDA BELGRANO

Dentro de los actos festivos del Día de la Independencia del  Día de la Independencia del 9 de Julio de  de 1935, se inaguró el primer tramo de la avenida Belgrano, comprendido entre bulevar 27 de Febrero y avenida Pellegini.
Fuente: Extraído de la Revista “Rosario, su Historia y Región “ . Fascículo N.º 151 . de Mayo de 2016.-

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Dónde y cuándo nació el Che?

Por Roque A. Sangüinetti

El edificio de departamentos de estilo parisino se alza señorial en la esquina de Entre Ríos y Urquiza. Imagen de una época de esplendor, es la única obra en Rosario de quien probablemente haya sido el mayor ar­quitecto argentino, Alejandro Bustillo, autor del conjunto del Casino y el hotel Provincial de Mar del Plata, del hotel Llao-Llao de Bariloche, del Banco Na­ción en la Plaza de Mayo de Buenos Aires y de muchas otras obras desta­cadas, y coautor con Angel Guido de nuestro Monumento a la Bandera. Es un edificio famoso. Pero esa fama no se debe a su prosapia arquitectó­nica, sino a que habitualmente se lo sindica como lugar del nacimiento del Che Guevara.
En la década del 90 el Concejo Munici­pal dispuso colocar una placa indicati­va en el frente, lo que no se pudo llevar a cabo por la oposición de los habitan­tes del propio edificio. Por último en la década del 2000 la Intendencia colocó una columna en la vereda, sobre el ac­ceso, con un letrero que dice: "CASA NATAL 'CHE' GUEVARA".
¿Pero es realmente así?
El acta de nacimiento del Che consig­na que "el quince de junio de 1928, a las diez y siete horas comparece Don Eduardo Rafael Guevara, de 28 años de edad, de estado casado, de nacio­nalidad argentino, de profesión hacen­dado, domiciliado en calle Entre Ríos cuatrocientos ochenta, vecino de esta ciudad, declarando que en su domici­lio el día 14 del corriente mes de junio a las tres y cinco horas nació un niño, que es hijo legítimo suyo y de Doña Celia de la Serna Llosa, etc., al que se le ha puesto el nombre de Ernesto". Firman como testigos Raúl Lynch, de 22 años, argentino, marino y José Beltrán, de 30, brasileño, chofer, ambos con domicilio en esta ciudad.
En base a este documento se ha con­siderado oficialmente el domicilio de Entre Ríos 480 y el 14 de junio de 1928 como lugar y fecha de nacimiento. Pero veremos que esas supuestas certe­zas no lo son tanto...
Es sabido que el padre del Che se casó a fines de 1927 con Celia de la Serna, integrante como él de la clase alta ar­gentina, vulgarmente conocida como "oligarquía" y que se fueron a vivir a un paraje llamado Caraguatay, en la provincia de Misiones, donde Guevara tenía un contrato de explotación de se­tenta mil hectáreas, (Ernesto Guevara Lynch, "Mi hijo el Che", Plaza y Janes, 2000, páginas 125 y siguientes) y que vivieron allí durante más de dos años. Vale decir, al momento del nacimien­to del niño, contra lo que dice el acta, no se domiciliaban en Rosario ni eran vecinos de esta ciudad, con la que tampoco consta de ninguna manera que hubieran tenido antes ni tuvieran posteriormente la menor relación. Y además debe destacarse que el padre del Che no se llamaba Eduardo como dice el acta sino Ernesto, nombre que transmitió a su hijo. El testigo Lynch puede haber tenido algún parentesco, ya que su apellido es igual al segundo apellido del padre, pero también llama la atención que el otro testigo de una pareja de la "clase alta" fuera un chofer de Rosario. Las firmas del acta resul­tan ilegibles.
Se ha dicho que encontrándose emba­razada la señora, la pareja se habría dirigido en barco desde Misiones a Buenos Aires, que el parto se habría adelantado y que por eso habrían de­bido bajar en Rosario, donde nació el niño y donde tuvieron que permanecer un corto tiempo en un departamento alquilado o prestado.
Pero la historiadora Julia Constenla, amiga personal de Celia de la Serna y autora del libro "Celia, la madre del Che", relata que precisamente ésta le confesó que se encontraba embarazada al momento de casarse, que la verdade­ra fecha de nacimiento de su hijo fue el 14 de mayo y que la partida de na­cimiento fue falsificada a un mes más tarde para evitar el escándalo familiar y social (entrevista a Julia Constenla realiz por Luciana Peker, Página 12, 3 de marzo de 2005).
La misma anécdota la narra Pacho O'Donnell en su biografía de Guevara (Sudamericana, 2003, página 21) y tam­bién coincide con esta versión el libro "Che Guevara, una vida revoluciona­ria", del biógrafo Jon Lee Anderson, (Anagrama, 1997, página 17), explican­do que "la razón habría sido la intención de los padres de ocultar el embarazo de la madre al momento de casarse". Se­gún Anderson los Guevara se alejaron de Buenos Aires durante el embarazo y se dirigieron a Rosario, donde un médi­co conocido aceptó alterar el certificado de nacimiento. Esto explicaría lo de la extraña estadía en Rosario.
En cuanto al lugar del nacimiento algu­na versión señalaba en base a supues­tos relatos familiares la maternidad del Hospital Centenario. Otra indicaba la del Sanatorio Plaza, entonces muy pres­tigiosa y que resultaría más probable en gente de la susodicha "clase alta". Tam­poco resulta muy lógico que un parto apresurado de personas de tal condición tuviera lugar en un domicilio particular y no en un centro médico.
La revista cultural La Maga, una publi­cación de gran predicamento nacional en la década del 90, consultó al respecto en su número del mes mayo de 1997 a los dos hermanos entonces sobrevivien­tes del Che, y ambos negaron que el lu­gar de nacimiento fuera el domicilio de Entre Ríos 480, Roberto Guevara de la Serna dice textualmente en ese reporta­je: "Contó mi madre que Ernesto nació en una clínica de Rosario. La casa que aparece en la inscripción de nacimiento es donde vivió los primeros días pero no donde nació". Y Ercilia Guevara de Serna dice que "Él (el Che) nació en una clínica y después fue a la casa y estuvo tan enfermo que casi se muere".
Entiendo que estos testimonios concluyentes dirimen la cuestión y dejan en claro que el edificio de Entre Ríos 480 no es el lugar de nacimiento del Che sino tan sólo el domicilio al que fue trasladado en sus primeros días. Quedará siempre la duda de cuál fue la clínica, sanatorio u hospital donde verdaderamente vio la luz y que ni sus hermanos sobrevivientes conocían.
Con respecto a la posible adulteración de la fecha de nacimiento, resulta tam­bién muy sugestivo que en la citada biografía del Che Guevara escrita por su padre Ernesto Guevara Lynch don­de se narran minuciosamente el no­viazgo de los padres, su casamiento y su traslado a Caraguatay, y con todo detalle la infancia del futuro guerrille­ro, no se diga una sola palabra acerca del nacimiento ni de sus pormenores. El relato se limita a consignar que "allí (en Caraguatay) mi mujer Celia de la Serna gestó a su hijo Ernesto", agregando más adelante: "Ernesto Guevara de la Serna vivió en el terri­torio de Misiones poco menos de dos años". Después cuenta que la familia se trasladó a vivir a San Isidro y más ade­lante a Alta Gracia. Jamás menciona a Rosario en todo el extenso libro excepto donde da cuenta de "una vieja neumonía que Ernesto había contraído la ciudad de Rosario, a los pocos de nacer" (página 155) y cuando "neumonía que le afectó en la ciudad de Rosario, cuando aún no tenía q días de edad" (página 269), coincidiendo con lo declarado en La Maga hija Ercilia. Tampoco se pudo saber certeza en cuál de los departamentos edificio se alojó la familia Guevara durante su corta estadía en Rosario.
Allí en la esquina de Entre Ríos quiza permanece el señorial edificio insigne Bustillo no es la "Casa Natal Che Guevara", sino testigo de sus primeros días.

LA CIUDAD NATAL
"Entorno Casa Natal de Ernesto "Ché"Guevara", tal es la denominación que la Municipalidad de R ha dado al edificio considerado de Protección Histórica". La ordenanza fue aprobada el 4 de marzo de 2008.
En ese mismo año en que se festejaba el 80 aniversario de su natalicio, la municipalidad inauguró un monumento una plaza en su memoria, la primera  en su tipo en la Argentina. El predio encuentra ubicado en 27 de Febrero y Laprída. Nota de la Dirección.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia, y Región”. Fascículo Nº 98 de Julio de 2011