Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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martes, 14 de febrero de 2017

GAMBARTES, LEONIDAS – PINTOR ( 1909-1969)

Por Pedro Díaz de Brito



POTENCIA AMERICANA
Construyó una obra de dimensión continental en los ratos libres que le dejaba su trabajo en el Ministerio de Obras Públicas. Pintó la magia de la tierra sin caer en lenguajes anacrónicos ni retóricas grandilocuentes. Entre la austeridad y el hedenismo plasmó telas para la eternidad.

El pintor Leónidas Gambar­tes se lo parangona a Rufi­no Tamayo, a Portinari, al guatemalteco Mérida. La obra que lo pone en ese altísimo catálogo es la que produjo a partir de sus 40 años, cuando coinciden su madurez artística con el descubrimiento de una técnica, el cromo al yeso, que resultará clave en la elaboración de su identidad. Sobre el yeso Gambar­tes extendía el pigmento, que luego rayaba para hacer reaparecer selec­tivamente el blanco.
El esplendor cromático, el hedonismo visual, la fiesta perceptiva así logradas, se combinan con el portentoso expresionis­mo de las figuras tomadas de la mitología americana. El resultado fundamenta la talla y la fama de Gambartes. El artista se dio dos líneas de trabajo en su breve madurez: la primera, formada por figuras esencializadas de mujeres, envueltas en un silencio hondo, como el del campo a la hora de la siesta.
La paleta es aquí limitada y austera, lo que acompaña el gesto grave de la mu­jeres, plenas de "pietas" en su maciza so­lidez. La segunda línea, la más suntuosa y celebrada, es la de los payés, las mito formas, los fósiles. Acá las formas y los colores de la tierra, del agua y del cielo de América, y de los seres que la pueblan, aparecen con toda su potencia y variedad. Mucho se ha escrito sobre el indigenismo americanista de Gambartes, crecido, en contraste con el mexicano Tamayo, en una ciudad de inmigrantes europeos. La modernidad de su arte combina con sa­biduría la recuperación de las formas de la mitología animista. Porque Gambartes quiso ser intérprete de la América escon­dida sin recurrir a lenguajes anacrónicos y folklorizantes, ni caer en la retórica di­dáctica y grandilocuente del arte de Estado que practicaban los muralistas
Probablemente, resultar& tal en este paso la doctrina uruguayo Torres García Gambartes se dio cuenta entonces de que -primitivismo de la imaginería americana "pedía" el lenguaje plástico del siglo XX; que ambos, separados por abismos de tiempo, eran de la misma estirpe “Creo que pinto el sentimiento de la superstición, de lo mágico, de la memoria de la tierra.. .hablo en el lenguaje en la pintura, que es universal, pero hablo como sus mitos hombre de América, de sus m sus mitos: del hombre y de su geográfica de su vegetal y mineral; con la responsabilidad que significan para mí espíritu los signos todavía indescifrables de las viejas culturas nativas y la presencia indudable de la sensibilidad contemporánea", afirmaba el artista, con una prosa precisa y lírica. Porque Gambartes tenía claros su plan de trabajo y su estética. Hizo por todo esto una obra gran respiro, dimensión americana en el Rosario de de los años 50 primeros 60, desde su casa, en el tiempo que le dejaba el trabajo de el Ministerio de Obras Públicas.
Hace unos cuantos años 80, en la galería Krass habían expuesto en la vidriera un superlativo payé. Pasando de noche por la vereda de enfrente, la figura resplandecía como oro bruñido flotando en la atmósfera blanco la luz de mercurio del alumbrado público. Uno cruzaba la calle, inexorablemente atraído por la figura ocre y dorada, que se apoderaba de todo el campo visual. Tal es la potencia de la pintura de Gambartes.
 
Fuente: Extraído de la Revista del diario “La Capital” 140 aniversario - 2007

lunes, 13 de febrero de 2017

RETORNA FLYNN A LA PRESIDENCIA. EL ESTADIO Nº 2. PROBLEMAS CON LA MUNICIPALIDAD

Los comicios del 28 de ene­ro de 1934 llevaron otra vez a la presidencia a don Federi­co J. Flynn, permaneciendo el doctor Babbini como síndico titular. Se produce un se­rio entredicho por aquellos días entre las autoridades mu­nicipales y las de Rosario Central. Aquellas reclaman una franja del terreno que ocupaba en concesión el club auriazul. Inclusive, inspectores comunales llegan a derribar el alambrado que circunda el predio. Central recurre a la Justicia que ordena a la Muni­cipalidad no innovar. Después de numerosas y fatigosas tratativas el comando auriazul se compromete a realizar una serie de obras mientras permanece usufructuando la te­nencia precaria que se le ha­bía concedido, por 20 años, en 1927.
Esas instalaciones no eran suficientes para un club que, pese a todos los inconvenien­tes, seguía creciendo. Los asociados exigen facilidades para otras prácticas deportivas, tales como basquetbol y tenis. Para ello deciden arren­dar un predio más céntrico y después de algunos estudios se resuelve alquilar —por 5 años y en $ 200.— mensua­les— un terreno de 60 x 62 metros, ubicada en la esquina noreste de Ovidio Lagos y San Lorenzo. Al tenis y básquet se le agregaría luego un frontón de pelota y canchas de bo­chas. Ese complejo deportivo céntrico fue, desde entonces, conocido por todos los rosarinos, como el "Estadio Nº 2".
En orden a las grandes reali­zaciones también ese año se firma un contrato para ilumi­nar el estadio de Genova y Cordiviola, lo que demandó una inversión de $ 22.000.—, amortizables en 5 años, además de la instalación de un equipo sonoro para publicidad comercial y divulgación de in­formación deportiva. Como puede advertirse, Central era ya un club de avanzada.
La faz deportiva mejoró muchísimo, aún cuando no se alcanzó el máximo título en disputa. La extraordinaria ca­pacidad de la línea delantera integrada por los ya antológicos Cagnotti, Gómez, Guzmán, Potro y García no encontraba correspondencia en el resto del conjunto cuyo punto flojo parecía ser la ausencia de un "centro-half" de jerarquía. En el campeonato Preparación, llegaron primeros Central y Central Córdoba, venciendo los "charrúas" en el desem­pata por des a cero. En el campeonato oficial "Goberna­dor Molinas", al perder bs encuentros ante Newell's (3-2 y 4-1), llegó segundo, a 3 puntos del campeón rojinegro..
Fuente: extraído del libro de la historia de Rosario Central . Autor Andrés Bossio

domingo, 12 de febrero de 2017

1934-1945 Siguen las obras

Por Fabián Bazán

El 28 de enero de 1934 Federico J. Flynn retorna la presidencia de Rosario Central por un nuevo período, esta vez el tercero. Se produce un serio entredicho por aquellos días entre las autoridades municipales y las de Rosario Central. Aquellas reclaman una franja del terreno que ocupaba en concesión el club auriazul. (Recordemos que la cancha se levantaba sobre terrenos cedidos en 1927 por la Municipalidad por espacio de 20 años.) Incluso inspectores comunales llegan a derribar el alambrado que circundaba el predio. Central recurre a la Justicia, que ordena a la Municipalidad no innovar. Después de numerosas y fatigosas tratativas, el comando auriazul se compromete a realizar una serie de obras mientras permanece usufructuando la tenencia precaria de que gozaba.
También por aquella época se coloca la primera iluminación al estadio La inversión fue de $22.000 (amortizables en 5 años) que incluía la instalación de un equipo sonoro para publicidad comercial y divulgación de información deportiva. Gracias a aquel notable avance tecnológico, el 4 de enero de 1936 se jugó en Arroyito el primer partido nocturno, en el cual Central derrotó a Nacional de Montevideo por 2 a 1, inaugurando el primer nocturno del país, del que tomaron parte Boca, River,
Racing, Independiente, San Lorenzo, Central, Newell's y Peñarol y Nacional de Uruguay, yen el cual Central terminó tercero.
El 31 de diciembre de 1939 se coloca la piedra fundamental de la nueva tribuna oficial de la cancha, yen 1940 se adquiere la sede de calle Mitre en $ 70.000, cerrando un período fecundo en obras, en crecimiento patrimonial del Club y en una notable cantidad de socios nuevos que ya habían colocado a la institución entre las más importantes del país y, lejos, la más grande del interior.

Fuente: Bibliografia del Libro “ El Gigante de Arroyito – La Verdadera historia Autor Fabián Bazán Editorial Cultura Canaya – Año 2009.

martes, 7 de febrero de 2017

Creciendo en la crisis

Sería a partir del cierre de los mercados externos y luego del estallido de la Segunda Guerra Mundial cuando se hace imprescindible la producción local de los productos manufacturados que hasta entonces se importaban. Es a partir de ese momento que, con lo que se define como la industrialización sustitutiva de importaciones, la actividad industrial se convierte —junto con un aumento notable del comercio— en protagonista decisiva del crecimiento económico rosarino. El crecimiento de una ciudad que estaba dotada de una infraestructura de servicios que la conectaba con el resto del país (redes ferroviarias, rutas y caminos, navegación fluvial) posibilitó asimismo el incremento de las migraciones internas que iban a acrecentar la población. Los trenes de pasajeros, hoy añorados como un cómodo y eficaz medio de transporte, y los de carga, así como la creciente flota de transporte vial y el crecimiento demográfico, fueron entre 1930 y 1960 valiosos aliados del desarrollo.
Ese aumento poblacional y las demandas que el mismo exigía ¡bar a provocar algo más: el surgimiento de empresas manufactureras ', de la industria liviana, en especial la metalmecánica, así como deIa medianas y pequeñas empresas rosarinas, a la que debe sumarse l de construcción de máquinas-herramienta. Algunas de esas empre sas estrechamente asociadas en muchos casos a los nombres de su fundadores o impulsores iniciales forman parte ya de la historia de desarrollo industrial de Rosario como Cindelmet Emara, Bianchi, Ma neta, Establecimiento Litoral, Acindar, Chaina, Cura Hnos., Forja, Mi gra, Cipar, entre otras; lo mismo ocurre con las que se vinculaban coi la industria automotor en la producción de elementos para la misma Daneri y Cía., Fric-Rot, Cametal, Montenegro Hnos, Decaroli Hnos. La producción de la industria textil en el país tendría en Rosario aportes relevantes, sobre todo a partir del inicicde la década del 40, con la instalación de Estexa SA, que alcanzaría proyección regional, y de otras comoTextil Rosario, Piacenza e Hijos, mientras que la mecanización en la confección de indumentaria en pequeños talleres posibilité en la ciudad la instalación de fábricas de máquinas de coser como Lander y Gardini. Industrias vinculadas al rubro de la alimentación, que en algún caso habían iniciado su actividad antes de 1930, formarían parte de la fuerte actividad económica de la ciudad entre ese año y la década de 1960, lapso que incluiría el advenimiento del peronismo al poder. En esa nómina pueden incluirse empresas como La Virginia, Martín y Cía., Cervecería Schlau, Aceitera Santa Clara, La Cabaña, Upar, Cotar, Minetti y Cía., entre otras.
Los gobiernos del fraude patriótico del período 1930-1943 contribuyeron asimismo a que Rosario fuera favorecida con obras públicas importantes como las conexiones viales: la ruta Rosario-Santa Fe (1933), la conexión Rosario-Buenos Aires por Pergamino (1935); el camino a Córdoba (1936) y las inauguración de la Ruta 9 a la Capital Federal el mismo año y a Casilda en 1939. La habilitación de los nuevos edificios de la Aduana de Rosario y del Correo Central en 1938, durante la presidencia de Roberto M. Ortiz, fueron asimismo concretadas en ese período y lo mismo ocurrió con el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino y la Maternidad Martin, construidos a partir de dos donaciones privadas. La intendencia de Miguel Culaciati (1935-38), luego ministro de Obras Públicas del presidente Justo, se destacó asimismo por su impulso a ese tipo de tareas en la ciudad: pavimentación de calles, habilitación del Parque Norte, por ejemplo, siendo importante su apoyo -ya ejerciendo el cargo nacional mencionado- en el proceso que culminaría, en 1957, con la inauguración del Monumento Nacional a la Bandera.

Fuente: Extraído de la Revista del “Diario La Capital Rosario La ciudad que amamos” . 145 aniversarios en 2012

domingo, 5 de febrero de 2017

El Centro de Estudios Internacionales "Estanislao Zeballos"

Por Miguel Ángel De Marco (h)

El propósito de intensificar y perfeccionar los conocimientos universitarios adquiridos en los cursos de las carreras diplomática y consular hizo sentir en la facultad la necesidad de congregar a profesores, egresados y estudiantes para realizar investigaciones especializadas en el campo del derecho y la política internacional. En el año 1930, autoridades de la Facultad, con la colaboración de algunos universitarios, habían preparado la realización de un Instituto de tal carácter, el que por la coyuntura de ese año no se pudo concretar. Un nuevo proyecto tuvo entrada en el Consejo Directivo en el año 1932. Se semejaba al anterior en cuanto ambos constituían el Instituto como órgano "oficial" dependiente de la Facultad. El 4 de octubre de 1933 se efectuó la asamblea constitutiva del Centro, eligiendo sus primeras autoridades y aprobándose los estatutos. Es importante subrayar que el mismo gozó desde un primer momento de completa independencia en su organización, investigaciones y conclusiones a las que arribara con respecto a la facultad, que le otorgó su apoyo y un espacio para su sede. Sin embargo no tuvo imputación presupuestaria ni figuró dentro de la estructura formal de la facultad como lo serían los distintos Institutos creados en adelante. Fue designado director, Raúl Rodríguez Araya, y secretario, Ricardo J. Siri. Lo integraron como miembros Carlos Alberto Alcorta, Mario Antelo, Alberto Baldrich, Rodolfo E. Barrios, Emilio Cardarelli, Diógenes Hernández, Julio la Riestra, María Elena Sambruno, Roberto Tixi Masa, Carlos Vittone y Guillermo J. Watson .28
A todo esto el panorama político nacional estaba lejos de apaciguarse y las ciudades de Santa Fe y Rosario fueron testigos, el 29 de diciembre de 1933, del estallido de un alzamiento de la Unión Cívica Radical, el que fue sofocado por las armas y sus líderes detenidos. Entre ellos, los profesores y dirigentes universitarios José Benjamín Abalos y Roque F. Caulin, este último decano de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario. El presidente Justo, decidió intervenir la UNL.29
Bielsa, ante esta situación, la segunda intervención, en menos de cinco años (la primera se realizó entre 1928-1930) escribió en el diario La Capital: "Si puede hablarse de una verdadera autonomía universitaria ellas la de orden docente y científico; y por eso mismo implica la de un substratum u orden moral. En lo demás la actividad de la Universidad es materia de control de legitimidad por parte del Poder Central... Bastará que la Universidad se libre de las contingencias políticas, de la coacción electoral, de las promesas de favor oficial (de nombramientos, de aumento de recursos financieros, etc.), para que se recobre o se mantenga el concepto de autonomía, esto es, el de decoro e independencia, dentro y fuera de la Universidad".30
La experiencia del nuevo decano Carderelli fue muy breve a causa de haberse decretado una nueva intervención, encabezada por Fermín Lejarza y Po Olcese como su delegado en la FACECYP quien para normalizar la vida de la facultad convocó a elecciones según los Estatutos vigentes. El 10 de julio de 1934 se eligieron como consejeros titulares por los profesores titulares: Alejandro Bugnone, Juan Luis Ferrarotti, Julio Marc, Juan Álvarez, Mario Antelo, Ricardo Foster, Pedro Jiménez Melo y Emilio Cardarelli. Consejeros titulares por los profesores suplentes: Carlos Dieulefait, Diógenes Hernández, Alberto Arévalo, y Alberto Baldrich; delegados estudiantiles titulares, José Blanco, Agustín Zurbriggen y Pablo Gueler; consejeros sustitutos por los profesores titulares, Alfredo Rotta y Manuel Núñez Regueiro.31
Al día siguiente los flamantes consejeros se reunieron para elegir el decano. Juan Álvarez presidió la sesión en su carácter de consejero de mayor edad. En la oportunidad se pusieron de manifiesto dos tendencias marcadas en la conducción de la Facultad, una representada por Bielsa, opositor a la gestión Cardarelli y otra que sostenía a Foster, más próxima al decano anterior.
A Foster correspondió organizar de festejos por el 25 aniversario de la Biblioteca Pública "Estanislao Zeballos", dependiente de la Facultad. En el acto expresó que la misma había venido a prestar un servicio sentido, por ser eminefl temente una urbe comercial, y que ella era uno de los tantos exponentes "del dinamismo y tesonera constancia que siempre ha animado a los habitantes de Rosario y que son la única causa de su engrandecimiento, ya que nunca contó con los favores oficiales y se debe al esfuerzo de sus propios hijos"33
En la revista de la facultad publicada durante la gestión de Foster, Bielsa publicó una nota sobre "Los servicios públicos. Sistema de prestación". La investigación apuntaba a la organización jurídica de las concesiones en procura de la transparencia del Estado y el bienestar social 34
Los más valorados trabajos monográficos presentados por los aspirantes a cubrir cargos de profesores suplentes en la década del 30 fueron publicados en la Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y en la Revista del Colegio de Abogados. Merece destacarse el escrito por Nicolás Cifarelli, director de esta última publicación, sobre el tema "Conflictos jurisdiccionales entre las atribuciones del gobierno nacional y de los gobiernos locales en materia de vías de comunicación", presentada para optar a la suplencia de la cátedra de Derecho Público Provincial y Municipal de la FACECYP. Comenzaba afirmando que el grado de progreso de una nación se podía medir por el desarrollo de las vías de comunicación, y luego analizaba la doctrina y antecedentes legislativos en la Argentina en la materia, citando entre los ejemplos los proyectos presentados en el Congreso por el doctor Julio Borda en 1928, para la construcción del camino carretero Buenos Aires, Rosario, Córdoba, financiado por la Nación y las provincias intervinientes. El nudo central de la investigación transitaba por las diferencias de interpretación de los preceptos constitucionales en materia de caminos, y lo que definía como "teoría avasalladora" de los derechos provinciales.` Uno de los casos más ilustrativos fue el conflicto planteado cuando la empresa del Ferrocarril Central Argentino obtuvo del gobierno nacional, en 1925, permiso para establecer una estación en un punto que cerraba numerosas calles de la ciudad de Rosario y se limitó a notificar a la Municipalidad de la mencionada autorización. El intendente no puso reparos pero sí el Concejo Municipal, a través del edil Lisandro de la Torre, quien sostuvo el punto de vista de la inviolabilidad de los derechos de la comuna en lo relativo al gobierno de las comunicaciones urbanas, practicabilidad del trazado, apertura o clausura de calles." Los reparos puestos por ese cuerpo obligaron un decreto desaprobando el contrato ad referéndum, encargando al Departamento Ejecutivo Municipal que gestionara al de la Nación la modificación del proyecto, previendo se consultara las exigencias de tráfico y edilicias de la ciudad. Esta postura dio lugar para que el Primer Congreso de Municipalidades de 1926 sancionara una declaración determinando que la jurisdicción nacional en materia de ferrocarriles otorgada al poder federal por la Constitución Nacional, no era eliminatoria del régimen municipal." El mismo Ciafarelli ya había disertado en el auditorio de Ciencias Económicas sobre las implicancias que traerían las comunicaciones aéreas. En su monografía, presentada en 1930, concluía que en materia de vías de comunicaciones las facultades de los gobiernos nacionales y locales eran concurrentes aun mismo fin: promover el bienestar general, y que por tanto su acción debía ser armónica.38
Nota
28 Ibídem, p. 291.
29 Raimundo Bosh, ob. Cit. P. 148.
30 La Capital, 10 de octubre de 1934.
31 RFCECP correspondiente a 1934, ob. Cit. p. 477.
32 Ibídem,p.480.
33 Ibídem, tomo IV, primera parte, tercera serie, correspondiente a 1935, p. 253.
34 Ibídem, correspondiente a 1936, p. 64.
35 Revista del Colegio deAbogados de Rosario, Tomo IV, enero-diciembre de 1933, Rosario, p. 11.
36 Ibídem,p.28.
37 Ibídem,p.30.

38 Ibídem,p.35.
Fuente:  extraído del  “Libro Ciudad Puerto Universidad y Desarrollo Regional  De Marco, Miguel Angel  De Marco ( h)  – Rosario 1919-1968 “ Editado diciembre 2013.

jueves, 2 de febrero de 2017

1934: La ciudad de Rosario se transforma

Por Miguel ängel De Marco ( h)

En los comicios de 1934, resultó electo intendente de Rosario don Hugo Roselli. La "Ciudad del Rosario de Santa Fe", pasó a denominarse Rosario, sin otros aditamentos. A pocos días del asesinato del legislador santafesino Enzo Bordabehere en el senado de la Nación, mientras se discutía el debate sobre el comercio de carnes, y que conmovió a los rosarinos, el presidente Agustín P. Justo intervino la provincia y reimplantó la constitución de 1907 por la cual los intendentes volvieron a ser designados por el gobernador de la provincia, situación que continuó hasta la Constitución Provincial de 1962, que restableció le elección directa por el vecindario. Los testimonios orales concuerdan que en la década de 1930 el edificio de la Bola de Nieve aún conservaba su preeminencia entre las construcciones de mayores alturas. En 1938 se inauguró el edificio de la Aduana y el Palacio de Correos. La concentración urbana era cada vez mayor.
En la década del 30 se inició el proceso de la pavimentación de los caminos carreteros, y Rosario quedó unida por este medio a Santa Fe en 1933, a Buenos Aires, vía Pergamino-Arrecife en 1935, y a Córdoba en 1936.
Al servicio de transporte urbano de Tranvías Eléctricos se sumó en 1923 el de ómnibus, con colectivos y microómnibus que pronto cubrieron los distintos sectores de la ciudad. Otros servicios, como el de aguas corrientes y el de cloacas llegaron a cada vez más domicilios, sin que esto implicara la extensión de la red alejados del radio céntrico.
El intendente más notable del periodo fue Miguel Culaciati, un nuevo Luis Lamas, que realizó una gestión dinámica. En 1937 se inauguró el edificio del Museo Municipal de Bellas Artes, en memoria de Juan B. Castagnino, según el proyecto arquitectónico de Hernández Larguía y Newton. Dos años más tarde se habilitó el Museo Histórico Provincial de Rosario, en el Parque Independencia.
El hecho religioso más destacado del período, coincidente con la realización en Buenos Aires del imponente Congreso Eucarístico Internacional de 1934, fue la creación del obispado de Rosario. El primer prelado de la diócesis fue monseñor Antonio Caggiano.
Luego del 17 de octubre de 1945, el flamante Partido Peronista pasó a tener en Rosario un baluarte político, tal como lo reflejaron los comicios de 1946, 1948,yenlade 1949, por la cual el peronismo llegó al poder provincial, desde donde se seguían designando los intendentes de Rosario.
En las elecciones generales de 1951, en la que por primera vez votaron obligatoriamente las mujeres, se consagró al peronismo como la agrupación política más popular.
Para estimular la urbanización de los flamantes barrios de la ciudad, el peronismo lanzó el plan denominado Aglomerado Gran Rosario, para la construcción de un sistema de agua corriente, que se detuvo a los dos años. En 1948 se procedió a la nacionalización de las Compañías de Aguas Corrientes y Obras de Salubridad de Rosario, que no había cumplido con las expectativas previstas, de 17.173 hectáreas del municipio, sólo 4.400 disponían agua potable.
En 1946, fue municipalizada la Sociedad de Electricidad de Rosario (SER), y esta situación no mejoró el servicio. Para ese entonces el transporte urbano de pasajero dejaba mucho que desear. La Empresa Municipal de Transporte, tenía 250 tranvías, 25 colectivos y 18 ómnibus, y por falta de repuesto y mantenimientos tenía en los galpones 175 coches, y para 1949 se habían adquirido 145 ómnibus Mack. Su continuo déficit motivó reiteradas intervenciones municipales y provinciales.
En lo que se refiere al transporte aéreo, en 1948 comenzó a funcionar un servicio de hidroaviones diario regular que unía a Rosario con Buenos Aires, proyecto que sucumbió al primer accidente ocurrido a los pocos meses. Rosario seguía excluida de todas las líneas que cruzaban el cielo nacional.
El cierre de la estación de pasajeros del Ferrocarril Provincial de Santa Fe permitió la adaptación del edificio, construido en los ferrocarriles franceses en 1928, para atender las necesidades del servicio urbano de ómnibus. Se habilitó así la Estación "Coronel Perón" de Caiferata y Santa Fe, eliminando las, dos pequeñas estaciones situadas en 3 de Febrero y Entre Ríos y otra frente aplaza Sarmiento.
En 1950 se habilitó la Estación Fluvial de Pasajeros, con la presencia del ministro de Obras Pública de la Nación, general Juan Pistarini; y en 1952 la sucursal Rosario del Banco Provincial de Santa Fe.
Si desde el punto de vista comercial el puerto se hallaba paralizado por la disminución de las actividades vinculadas con la importación y exportación; Rosario creció en su desarrollo fabril e industrial, y gracias a ella el tráfico mercantil mantuvo su ritmo.
En 1954 Rosario recibió calurosamente al primer, contingente de inmigrantes arribados al país gracias a los convenios firmados por Perón con Italia y otras naciones, y que procuraba completar la radicación de familias italianas.
La popularización y extensión de la enseñanza oficial, en especial la secundaria, y la cultura en Rosario fue una nota destacada de la etapa peronista.
En 1953 inicia sus cursos la Universidad Tecnológica Regional, y en la Escuela Normal 1, el Instituto Superior del Profesorado Secundario.
Proliferaron numerosos grupos teatrales independientes, como Teatro Nuevo XX, El Faro, Teatro Experimental, Centro Dramático del Litoral, Meridiano 61, La Ribera, entre tantos otros, al igual que los grupos literarios. Las bibliotecas populares tuvieron un importante papel en los barrios de la ciudad. En 1945 se había creado la Escuela Municipal de Artes Plásticas para Artesanos y Obreros "Manuel Musto", y en 1947 la Academia Superior de Bellas Artes de orientación social para Rosario.
Ese periodo marcó el auge de los creativos plásticos egresados de las academias rosarinas: Emilia Bertolé, Augusto Schiavone, Ambrosio Gatti y Carlos Uriarte, entre otros.
Hacia 1950 también nació el denominado grupo "Litoral", integrado por Leónidas Gambartes, Juan Grela, y Santiago Minturn Zerva, entre otros. Descollaban en el escenario nacional Gustavo Cochet, Julio Vanzo y Antonio Berni.
Esa década brillante también consolidó a los conservatorios musicales, como los de Pedro Vidal, Alfredo Serafino, Luis Milici, Héctor Rivera, José y Humberto de Nito, Domingo Scarafia, Juan B. Caggero, entre tantos otros. En 1946 surge el Coro Estable de Rosario, bajo la dirección del maestro Cristián Hernández Larguía; en 1949, la Asociación de Guitarristas de Rosario, yArtistas Rosarinos de Arte Lírico.
Rosario también lucía su jerarquía deportiva. El pugilismo rosarino tuvo en el Estadio Norte, el Luna Park local inaugurado en 1950, su templo, donde desfilaron campeones de la talle de Amelio Piceda, Oscar Pita y  Alfredo Brunetta.
En turf el rosarino Angel Oscar Barattucci lideró desde 1951 la estadística en forma continua y en 1957 conquistó el récord mundial al conducir a 8 caballos ganadores en el Parque Independencia.
Desde 1947 la ciudad fue escenario de pruebas internacionales de automovilismo contando con la presencia de los afamados Villoresi, Varzi, Fama, Parnel, y los consagrados exponentes nacionales Oscar y Juan Gálvez, y Froilán González. La Asociación de Automovilistas fundada en 1949 se dedicó a la organización de carreras en el Parque Independencia
Cuando en 1955 estalló la llamada Revolución Libertadora que derrocó a Perón, en Rosario se registraron incidentes que reflejaron hasta qué punto había llegado la rivalidad entre oficialistas y opositores. En 1956 la visita del presidente provisional general Pedro Eugenio Aramburu congregó a miles de adherentes en la Plaza San Martín, mientras que días después la resistencia peronista inició una revolución que fue frustrada, y culminó con el fusilamiento de su líder, el general Valle. En Rosario, un grupo de civiles y peronistas intentaron en vano tomar los cuarteles del entonces Regimiento 11 de Infantería, y una emisora local.

Fuente: Extraído de la Revista “Rosario  su Historia” Fascículo N.º 57 – de Octubre de 2007.-

miércoles, 1 de febrero de 2017

1925- Los grandes festejos de Rosario

Por Miguel ängel De Marco ( h)

En octubre de 1925 Rosario celebró su "segundo centenario", convencida de la autenticidad del relato de Pedro Tuella sobre los orígenes de la ciudad. Los actos contaron con la presencia del presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear, y arribaron al puerto las naves de guerra Almirante Brown, Jujuy, Paraná y La Plata. 
Nuevos grupos políticos vinieron a romper el exclusivismo del oficialista Partido Nacional y la opositora Unión Cívica Radical. En noviembre de 1908, se concretó la constitución definitiva de la Liga del Sur como partido, en las instalaciones del Teatro de la Opera. La flamante fuerza, sustento del Partido Demócrata Progresista que nació en 1914, estuvo liderada por don Lisandro de la Torre, y una de sus banderas fue el traslado de la capital provincial a Rosario, y la reforma del régimen municipal.
Los imponentes festejos que se extendieron por todos los barrios, y la colocación de una docena de piedras fundamentales promesa de futuros emprendimientos, reflejaban el orgullo de una ciudad progresista que ya contaba con 400.000 habitantes. Entre 1914 y 1926, apenas 12 años, "había duplicado su población".   
Por entonces los habitantes comenzaron a establecer lazos a través de las primeras broadcasting. En marzo de 1924 inició su transmisión la primera radio del interior del país, LT3; en 1927, la radio Colón, hoy LT8; y en 1932 Radio del Litoral, hoy Radio Nacional.       
El movimiento artístico que vivieron sus principales salas teatrales la convirtieron en el primer centro cultural del interior, con espectáculos de calidad. José Gómez, Camila Quiroga, Blanca Podestá, Lola Membrives, Beniamino Gigli, Ana Pavlowa, fueron sólo algunas de las estrellas que pasaron por los escenarios de Rosario en la tres primeras décadas de este siglo.
En 1925 Ernesto de Larrechea creó el Teatro Infantil Municipal después Escuela Municipal de Arte Escénico Infantil, con una fecunda trayectoria como cantera de vocaciones artísticas.
Para 1912 existían quince salas cinematógrafas, con servicio de bar, y en las década del 10 y el 20 se habilitaron salas construidas especialmente para la exhibición de películas: Palace Theatre, El Pampero, Smart, Astral, Casino, Eden Park, Moderno, Sol de Mayo, Alvear, Mundial, Marconi, Nacional, Gran Rex, Astor, Real, Rivadavia, Urquiza, Empire, entre otros.
El puerto de Rosario continuaba batiendo récord de exportación, y a partir de 1 a década del 20 y hasta la del 40 salió por el la mitad de la producción nacional de lino.
Sin embargo la ciudad no fue inmune a la depresión económica internacional de 1929. El país estaba vinculado directamente al mercado mundial como uno de los principales proveedores de cereal, y sujeto a las variables del mismo. La depresión influyó en la caída de la cotización de los cereales, y en la restricción del crédito agropecuario.
Un censo relevado en esos meses destacó que en Rosario existían más de 14.000 desocupados, un 7% de la población, cifra considerada una afrenta para el sueño argentino.
La depresión económica mundial también ejerció su efecto sobre una ciudad que aún seguía sin resolver el problema habitacional de miles de habitantes hacinados en conventillos y en casas de inquilinato, tendencia que comenzó a revertirse a comienzos de la década del 40.
El mundo marginal cobró dimensiones nunca vistas. Prostitución, rufianismo, y grupos mafiosos tuvieron a maltraer a la policía.
Unido el malestar económico con el político aceleraron en 1930 el derrocamiento del presidente de la Nación, don Hipólito Yrigoyen. Por primera vez desde la sanción de la Constitución de 1853 se produjo la ruptura del orden constitucional a través de un golpe de Estado, sentando un nefasto precedente.
Rosario se mantuvo ajena al movimiento, y según Juan Alvarez, testigo de los hechos, recibió la noticia sin agitarse, admitiendo en seguida y con sensación de alivio al nuevo orden de cosas, que también implicaba la caída del gobierno local. El presidente de facto, José F. Uriburu para congraciarse con la ciudad designó dos personas de reconocida honestidad en la intendencia, Fermín Lejarza y Alejandro Carrasco.

Fuente: Extraído de la Revista “Rosario  su Historia” Fascículo N.º 57 – de Octubre de 2007.-