Escudo de la ciudad

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El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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lunes, 23 de septiembre de 2019

La Reconquista del 51



Por Jorge Brisaboa.



Cada vez falta menos. El retorno está a la vuelta de estos 31 minutos que restan jugar con Dock Sur en Arroyito, y de los noventa con Excursionistas.

Ya quedó en la memoria de los miles de hinchas que viajaron a Buenos Aires aquel partido de tres fechas atrás casi definitorio con el puntero Almagro. Una obra de suspenso. Faltaban cuatro minutos, Central perdía dos a cero, los locales acariciaban el título, y Di Loreto descontó. Sobre los 45, la salvadora zurda del pibe Intini ponía el empate. Era un punto para seguir soñando. Y Central soñaba.

El diluvio del domingo había hecho que se suspendiera el partido con el "Doque" a los 14 del segundo tiempo. Venía peleado, los goles de Humberto "Coco" Rosa por ahora servían para empatar dos a dos. Han pasado cuatro días, y, como este jueves 1º de noviembre es feriado —día de todos los santos—laAFAha dispuesto que se jueguen los 31 minutos.

Central debe ganar porque Almagro y Colón aún cuentan con posibilidades. Y además, el sábado tiene que disputar la última fecha. "Pese a que lalógica indica cuidar el físico de los jugadores, por los tres encuentros seguidos en una semana, en instancias decisivas, los dirigentes priorizan la cuestión económica. Increíblemente resuelven —para justificar el cobro de la entrada— que al finalizar los 31 minutos Central y Dock Sur completarán amistosamente los 90 minutos. Las finanzas interesan más que las especulaciones deportivas.

Arroyito está que arde. Euforia y nerviosismo. Alegría y preocupación. Todo se conjuga.

Di Loreto produce la primera explosión, llega la calma. Juan Vairo termina de instalar la tranquilidad. Cuatro a dos. Basta de nerviosismo y preocupación. Para los "canallas" sólo se trata de euforia y alegría. Central está a una fecha del retomo.

De repente, la cancha se paraliza. Afuera y adentro. Un bincha, Juan Marotta, no ha podido resistir tanta emoción y elige morir como muchos hinchas de fútbol lo desearían: gozando el gol de la victoria. El dolor reemplaza al júbilo, y el alargue amistoso queda en suspenso. Juan Marotta ha dado la vida por Central.

Cada vez falta menos. El retorno, ahora, está a la vuelta de los 90 minutos con Excursionistas en Buenos Aires.

Del jueves al sábado, en Rosario, no se habla más que de Central. Y como siempre, todos confluyen hacia Rosario Norte para asegurarse un asiento en el tren a Reti-

ro. Y como siempre, el ferrocarril —que ya es estatal porque el gobierno de Perón lo ha nacionalizado, se lo ha comprado a los ingleses— tendrá que agregar servicios y vagones.

El destino es la cancha de San Lorenzo. Habrá que ganarle a Excursionistas y estar atento alo que ocurra en Santa Fe donde Colón —que está a dos puntos—juega el

clásico con Unión. Y allá van los "canallas". En las tribunas se mezclan banderas azul y amarilla con las de San Lorenzo, River, Central Córdoba, y hasta con una de Newell's.

Un fuerte viento cruza la cancha, pero favorece más a los porteños que —como no tienen nada que perder— se mueven con tranquilidad. Central es demasiado nervio. A los 16 minutos salva Botazzi. Y a los 24, Di Loreto con un tiro fuerte y cruzado convierte: uno a cero. El regocijo dura poco, falta un minuto para finalizar la primera etapa, mano de Blanco, penal, tira Iglesias: uno a uno.

Segundo tiempo. Central avisa. Centro de Di Loreto, cabezazo de Juancito Vairo. La pelota pega en el poste derecho. Hasta que a los 21 Di Loreto recibe un pase atrás de Intini. El gol de la Reconquista.

Pitada final. Los hinchas, chicos, grandes, saltan el alambrado y entran a la cancha, buscan las camisetas de sus jugadores, saltan, se revuelcan por el césped, cantan, lloran.. .y dan la vuelta olímpica junto a los once campeones. Del 1 al 11 ahí están: Bottazzi, Virginio, Blanco, Inveninato, Federico Vairo, Fogel, Tisera, Rosa, Di Loreto, Juan Vairo e Intini. Una gran bandera auriazul flamea entre los campeones. Alfredo Fógel, el gran capitán, es llevado en andas con una bandera de los hermanos de San Lorenzo en sus manos...

Después el regreso por avenida La Plata hacia Retiro.

Ahí vuelven. Son miles. Están contentos, eufóricos.

Al verlos pasar, en una esquina de Boedo, un porteño desprevenido pregunta sobre lo que está ocurriendo:

—Somos de Rosario.., de Central—contesta un jovencito de bigotes, y sigue deslizando sus alpargatas al grito de ¡Central... Central!

A las dos de la madrugada del domingo llega a Rosario Norte uno de los trenes. Es el del plantel, y por supuesto vienen cientos de hinchas. Unas diez mil personas esperan para iniciar otra marcha victoriosa. Fogel, Bottazi, los hermanos Vairo, Di Loreto, la encabezan. Y hasta participa Federico Flynn, que este alío ha retornado a la presidencia del club.

El recorrido es el tradicional. Comienza en calle Wheelwright y finaliza en la sede de calle Mitre. Aquí no basta explicar nada: ni que son de Rosario y de Central.

Rosario es una fiesta. De nuevo. Hasta que despunte el sol del domingo 4. Los canillitas vocean el diario "La Capital" con el anzuelo del triunfo "canalla". El título dice: "Rosario Central batió a Excursionistas, y se clasificó campeón de la Primera B".

Y la crónica cuenta: "... Se ha constituido así en el único caso de un club que retorna por segunda vez a primera división a la temporada siguiente de haber descendido...".

Es noviembre de 1951.

Es el año de la Reconquista.

Fuente: Extraído del Libro “ de Rosario y de Central”. Autor Jorge Brisaboa. HomoSapiens.Ediciones. Año1996-