Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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sábado, 30 de octubre de 2021

La Botica del 5






Tuvo varios nombres: “La Botica del 5”, “Los boticarios”, “El Clan”. El programa se extendió -con interrupciones- durante más de dos décadas a partir de 1968 en los mediodías televisivos de la ciudad de Rosario. Su conductor y alma mater fue Raul Granados, un popular locutor y animador radial en los años 50 y 60. En esta imagen tomada en Canal 5 a finales de la década del 80 lo vemos sentado a la izquierda y a continuación Luis Yorlano, Mario Sánchez, Jorge Corona y semioculto por la cámara, Alfredo Muñoz. De pie Ignacio Suriani, Jorge Brisaboa, Ignacio Aparicio, Jorge Cánepa, Silvio Valli, Orlando Davó y Alberto Gonzalo, entre otros. Colección Jorge Cánepa.  (Fuente: @rosariorecuerdo - twitter)

lunes, 25 de octubre de 2021

DEMIDDI, Alberto.Remero( 1944-2000)

 





Por Rodolfo Parody

Todo a pulmón

Sinónimo de esfuerzo sin límites en pos de las metas, fue el mejor remero que haya dado a luz la Argentina. Su enorme autoexigencia podía convertirse en intransigencia, pero no sólo se lo recordará por sus triunfos, sino por su ejemplo de deportista

El verano rosarino es impiadoso en aquellos años de principios de los 70. El vecino de barrio Alberdi maldice el momento en que decidió cortar el césped. De pronto, por la calle José Hernández, la última asfaltada más próxima hacia el río Paraná, aparece una figura de aspecto extraño.

Llama la atención su vestimenta, impropia de un día infernal. El buzo cerrado hasta el cuello y la capucha que le tapa la cabeza. Se acerca al trote y de a poco, el vecino parece reconocer ese rostro sudoroso. Hasta que distingue a Alberto Demiddi. Concentrado, el mejor remero que surgió en estas tierras sigue su paso, indiferente a lo que ocurre a su alrededor.

El calor es extenuante, pero no piensa en detener su marcha. Obsesivo y esforzado, sabe que debe sacrificarse al máximo para llegar más lejos. Ningún resultado lo conforma. Siempre existe otra meta por alcanzar. Ni medallas, ni podios son suficientes. Tampoco le bastan los elogios.

Al ocasional observador le cuesta entender cómo puede llegar un hombre a entregarse tanto. Se pregunta si vale la pena. No es capaz de comprender cuáles son las ambiciones que movilizan a Demiddi. No entiende que el remo es su vida. Vive por él y para él. Lo respira, lo imagina. Lo piensa. Demiddi persigue un objetivo con tanta ambición que a veces es intransigente. Tampoco lo ayuda mucho su forma de ser. Es huraño, pero sabe reconocer los errores.

En el Mundial de Saint Catherine quiso usar un bote que le regalaron y terminó cediendo a los consejos de su entrenador Mario Robert de correr con la embarcación que utilizaba habitualmente.

Apenas conquistó el título mundial, y en reconocimiento al acierto de su maestro, le arrojó la medalla dorada y con humildad le dijo: "Es suya".

Los pies no se detienen. El sol no perdona. Su historia continuará, conquistando todo, menos los Juegos Olímpicos, la gran frustración que, propio de su personalidad, nunca terminará de asimilar. 'Pero nadie discutirá jamás su inolvidable entereza.

Fuente: extraído de la Revista del diario “ La Capital” en 140 aniversarios. Año 2007.

miércoles, 20 de octubre de 2021

José Orlando BERTA




Nombre y Apellido: José Orlando Berta

Nació 19/4/1952 en Montes Caseros ( Corrientes)

Jugó: 302 partidos entre 1970 y 1978

Goles 9 ( 1 a Central)

Título: Metropolitano 1974



Uno de los grandes mediocampista centrales surgidos de Inferiores. Recio, guapo y temperamental, es el quinto con más partidos en el club.

En casi una década como jugador de Newell's, este temperamental correntino surgido de las Inferiores dejó su estampa como un mediocampista aguerrido y temible. Debutó en 1970 y desde entonces no paró de cosechar elogios por su capacidad de liderazgo y por brindar equilibrio al equipo. En esos tiempos, técnicos como César Luis Menotti y Juan Carlos Montes impartían su sello ofensivo en los esquemas de Newell's, pero Berta fue siempre la válvula de seguridad. Toda una garantía. Fue uno de los protagonistas de la inolvidable vuelta olímpica del 74 en el Gigante de Arroyito. Dueño de un gran despliegue, desconocía el miedo y se arrojaba al césped para realizar quites extraordinarios. Luego trataba de jugarla limpita para los compañeros. Equilibrado y organizado, voz de mando entre figuras del porte de Santamaría, Obberti y Zanabria. En 1978 se fue del club siendo el quinto jugador con más presencias. Pasó por Boca, donde le fue bien. También jugó en Racing y Talleres. Pero será siempre recordado como un patrón del Parque Independencia

Fuente: Extraído de la Revista de Colección “El Grafico”. Edición N.º 36 de Febrero de 2012.

lunes, 18 de octubre de 2021

Víctor Rogelio RAMOS




Nombre y Apellido: Victor Rogelio Ramos

Nació 4/9/1958 en Rosario

Jugó: 253 partidos entre 1978-1984 y 1987-1989

Goles:104 ( 5 a Central)

Título: 1 (1987-/88)


Una máquina de hacer goles. Delantero veloz y picante que fue el máximo artillero en el Metropolitano 83 y en la historia del club.

No muchos lo saben, pero el ojo clínico del ya legendario Jorge Griffa le dio a Newell's, a mediados de los años 70, un capítulo más de su rica historia como escuela de cracks. En esos tiempos había llegado a las Inferiores un jovencito llamado Víctor Rogelio Ramos, que se desempeñaba como volante ofensivo. También le tocaba ocasionalmente el ida y vuelta por las bandas. Sin embargo, el coordinador de juveniles le vio talento para generar espacios y definir situaciones, por lo que lo probó como delantero. Comenzó así la leyenda del hombre que más veces gritó con la casaca rojinegra. Condorito debutó a los 20 años, el 14 de septiembre de 1978, frente a Huracán en Parque Patricios. En su etapa como DT, Yudica lo alternó como centroatacante o puntero derecho, formando sociedades junto a Yazalde y Santamaría, a quien Víctor había admirado como hincha cuando era adolescente. Jugador de baja estatura y gran explosión como(acompañada de potentes piernas para el remate), Ramos sorprendía con gambetas cortas y seguras. Comenzó a rendir casi de inmediato, pero su irrupción figura se dio en el Torneo Metropolitano de 1983, cuando finalizó al frente de la tabla de artilleros con 30 tantos y se ganó un lugar entre los grandes nombres del fútbol nacional. Bilardo lo premió citándolo para participar de la Copa América con la Selección Argentina, en la que jugó 10 partidos e hizo un gol. Un año más tarde decidió probar suerte en Europa y viajó a Francia. Jugó en Nantes y SC Toulon, pero muy pocas veces como titular. Retornó a Newell's en 1987, cuando coincidió con la vuelta del Piojo Yudica a la dirección técnica. Al final de la temporada siguiente dio la vuelta olímpica por única vez como leproso, armando un tridente letal con Almirón y Alfaro. Ese equipo quedó en la memoria por ser el primer campeón constituido íntegramente por jugadores de la cantera. Pese a su gran capacidad goleadora, nunca se había podido destapar en los clásicos. Pero la tarde del 13 de junio de 1989 cumplió con creces. Central empezó ganando 2-0 el partido que definía quién clasificaba a la Libertadores; Newell's lo emparejó por la aparición de un tal Gabriel Batistuta. Hasta que a los 38' del complemento, Ramos puso el 4-2 -luego terminaría 5 a 3-, estampando así su grito número 100 con la camiseta rojinegra y el quinto frente al rival de toda la vida.

Siempre me gustó llegar al gol. Representa lo más lindo del futbol. Es la Alegría del jugador y también de la gente.

Fuente: Extraído de la Revista de Colección “El Grafico”. Edición N.º 36 de Febrero de 2012.

sábado, 16 de octubre de 2021

Los monólogos del "Chango" Gramajo

 



Por Jorge Brisaboa

El monólogo del "Chango" Roberto Artemio Gramajo.

Sobre la raya izquierda, recibiendo de espalda a cuarenta metros del arco, amagando girar a la derecha y arrancando hacia el otro lado para sacarse de encima al volante. Poniendo primera, y enseguida Ja segunda para aparearse a su marcador, el 4 rival, quebrar levemente la cintura y pasarlo de largo mientras pone la tercera, y la cuarta para engañar al zaguero que sale a buscarlo, mostrándole la pelota por una fracción de segundo, tocándola con el pie derecho hacia afuera, protegiéndola con el culo, y definiendo de izquierda con el arquero a mitad de camino. Al primer palo, o al segundo. O la asistencia para Poy o Bóveda que entran solos. Pero la escena final se repetirá una y otra vez: gol de Central.

El monólogo del "Chango" Roberto Artemio Gramajo.

Sus historias, sus relatos, su orgullo, su vanidad de sentirse ídolo de Central, querido, recordado, aunque haya pasado un cuarto de siglo. Con la misma tonada y la "ese" santiagueña de siempre. Si solamente le falta su bombo legüero. Y además, si es santiagueño, bien dice la copla que no puede decir que no.

Un monólogo para cada tema: Boerio.

—Yo jugaba en Central Argentino de La Banda donde debuté los 15 años. Los 16 ya estaba en el seleccionado santiagueño, jugaba de 10 punta de lanza. Iba a comprarme Central pero se corrió el rumor que Newell's me estaba por robar, me estaba por "tucumanear", esto pongaló entre comillas, entonces Adolfo Boerio agarró su Valiant, se puso los guantes y rajó a Santiago. Llegó en siete horas, volaba en la ruta porque son setecientos kilómetros y en ese tiempo había un tramo de tierra. Me compró en 4 millones 750 mil pesos. Por eso desde ese día don Adolfo es mi segundo padre. ¿Sabe qué hacía don Adolfo? "Chango, cuánto querés ganar", me preguntaba. Veinte decía yo. Entonces me daba cuarenta.

Un monólogo para cada tema: el debut amistoso.

—Vinimos con mis compañeros de Central Argentino en un colectivo, esos de línea, y demoramos como diecisiete horas en llegar, paraba en todas las estaciones... entonces yo jugué para Central contra mis compañeros de Santiago y ahí empecé a hacer goles: hice dos esa noche. Yo tenía 19 años.., entonces iba poca gente a la cancha, pero decían "vino un santiagueño"...

Un monólogo para cada tema: el debut oficial.

—Llego de Santiago en el 67 y tenía edad de tercera... entonces un partido lo jugué en la tercera, volaba, y la gente decía "¿quién es?". Al otro partido el "Cabezón" Ignomiriello me pone en la reserva, donde había jugadores de primera, y también rendí el examen. ..y la gente empezó a yerme. Para colmo la primera empezó a aflojar. Después, en abril se produce la expulsión de Gennoni en un partido, y don Miguel Ignomiriello me dice: "Chango, venga para acá, a usted lo voy a hacer jugar dos partidos, contra Platense en cancha de Ñuls (la de Central estaba suspendida) y contra River allá, o sea que usted juega tranquilo su primer partido porque tiene la oportunidad de dos partidos". Y así debe ser. Entonces jugamos contra Platense aquí, no anduve tan bien pero yo tenía el otro partido. ¿Qué pasó? En aquel tiempo no había cambios. Arriba jugaban siempre Gennoni, Poy y Giribet. Pero Gennoni no sabía que no iba a jugar. Don Miguel empezó a nombrar... Ancjrada, González, Pascuttini. .. y cuando llega a los de arriba dice Poy, Gramajo y Giribet. El "Loco" Gennoni empezó a romper mesas, sillas, se lo quería comer a don Miguel. "Va Gramajo, yo soy el técnico", dijo. Y jugué. Gennoni lloró, se tiró al suelo y todo... pero yo digo la verdad. Usted sabe, un santiagueño ir a jugar a la cancha de River, y lo que me pasó ese día. Qué nenes que jugaban en River, Gatti, Sainz, el "Lagarto" Guzmán, Ermindo Onega, Cubilla, Más. ¡Ay Dios! ¡Sabe qué hice! Entro a la cancha y le digo: señor Ermindo Onega —él se sorprendió, yo tenía 19 años y él 29— usted sabe que soy santiagueño y cómo es la vida.., el año pasado sentía por radio sus gambetas porque yo soy bincha de River... pero hoy le voy a hacer un gol, voy a hacer un gol porque siento que voy a hacer un gol ... anoche soñé que voy a hacer un gol... Empieza el partido y como Timoteo Griguol me había dicho "Chango, al arquero yo lo conozco desde hace tiempo y se adelanta, vos la primera pelota que agarrés tirale por arriba", apenas sacamos le tiré. Iba la pelota y Gatti empezó a retroceder, y la pelota pegó en el travesaño y se fue afuera. Fue un toque de atención. ¿Y si hago ese gol? La gente dijo ¡uh..! ¿quién es éste?, porque hay muchos jugadores pero inteligentes hay pocos. Enseguida, pum, gol de Cubilla, buen jugador el gordito. ..Y los aviones que pasaban... yo digo ¿qué es esto?, se va a caer un avión. ..y dicen que cuando pasa un avión bajo es porque el piloto es hincha de River, y entonces el contrario se achica... Dicen... dicen, ¡bah...!, cómo no van a decir eso si está la pista de Aeroparque ahí, si va por otro lado se cae al río... Entonces, pum, Timoteo con la cabeza 1 a 1. A los cinco minutos le digo a Ricardo Palma, que era un fenómeno, tirámela... paro la pelota, lo tengo a Matosas. adelante, le hago un amague por izquierda, otro a la derecha, Matosas se cae, hago otro a la izquierda y la agarré con la zurda y a Gatti casi le corto la cabeza: 2 a 1. Después nos empatan, nos hacen el tercero, y sobre el final penal para Central. Don Miguel lo tenía designado a Bielli, la agarró mordida y la tiró afuera. Si la agarro yo le saco la cabeza, aparte-el penal lo hubiera tirado con zurda. Yo con zurda tiro más fuerte, con la derecha tengo más dirección. La ventaja mía es que pateo con las dos, en cambio Maradona patea con la izquierda, la derecha sólo la tiene para frenar el auto.

Un monólogo para cada tema: los goles.


—El 70 fue mi mejor año, hice 23 goles. En el 67 jugué tres partidos e hice un gol, en el 68 hice 21 pero estaba en la colimba, en el 69 hice 3 pero me lesioné, y en el 71 hice 11. Contando todos los partidos que jugué en Central, incluidos los de la Copa Libertadores, 152, convertí 65 goles, es decir que tuve una efectividad del 36 por ciento... La noche del 2 de octubre de 1970 fue la de los cuatro a Independiente, un récord para mí, además un club chico le hizo cinco a un club grande, otro récord, yo tenía un tirón en el muslo izquierdo y no iba a jugar, me infiltraron. Esa noche el periodista Juan Gerardo Mármora dijo "el látigo del Chango". ..Porque hice cuatro pero pegué dos tiros en el palo.. .Bueno, en el último Pastoriza se la quiso dar a Santoro, piqué, llegué antes, se la toqué por arriba y entré con la pelota adentro del arco, la agarré con las manos y me la llevé hasta el centro de la cancha.. .tenía ganas de llevármela para casa. Ahí volví a sentir el tirón y no pude seguir, pero fue la noche más grande de mi vida.. .Después con Newell's hice lo mismo en el arco del Palomar. Ganamos 4 a 1, fue el cuarto y el tercero mío, le hago una gambeta a Musante, lo eludo a Fenoy.. .gol.. .entro al arco, me llevo la pelota, se la muestro a la hinchada, el árbitro Ducatelli me dice 'señor Gramajo, tiene que largar la pelota si no lo expulso", y la dejé.. .Uh. . .esa tarde, cómo lloré de alegría en la cancha, qué emoción, tiré la camiseta a la tribuna. Después me tuvieron que sacar escondido, tipo Menem cuando lo sacaron de Rosario para que no lo detuvieran en la época de los militares. Me fui en un Renault 4 de mi amigo José Guidetti, y nos fuimos a tomar cerveza al Wembley.

Un monólogo para cada tema: los técnicos.

—Ignomiriello hizo una revolución, hizo los vestuarios nuevos, los jugadores hablábamos con los periodistas por una ventanita. Eso lo admiré siempre. Un día salimos a la cancha con un saco y la gente se reía.. .nunca había pasado. El hizo hacer los unifotmes, todos correctos, pantalón y saco, uniformes para todos. Enrique Omar Sívori me dijo un día algo que no me olvidé jamás: "Levante la cabeza, Chango...". Don Agel Zof no es un técnico, es un padre con once hijos, qué tipo simple. Angel Labruna, otro tipo simple ... y mire que era famoso... él les daba indicaciones a todos, al 2, al 3, al 4, cuando llegaba a mí que era el 11 me decía: "Usted Chango haga lo que quiera, haga taquitos..". Y siempre me daba un consejo: "En la primera jugada, chóquelo a su marcador y hágale sentir el rigor". Entonces yo alargaba la pelota e iba al choque, fuerte, así se daba cuenta a quién tenía que marcar.

Un monólogo para cada tema: la plata.

—,Sabe qué hacía yo después de los partidos en el 70 o 71? A mí la plata nunca me importó, por eso me quedé sin plata.. .estoy tranquilo con mi conciencia porque hacía obras de bien. Iba a una villa de emergencia, hablaba con el jefe, con el capo, llevaba.. .no sé... 17 kilos de asado. Entonces, hablaba con el jefe. Yo me llamo Roberto Artemio Gramajo. "Sí, ya sé, ayer hiciste dos goles", me dijo el capo un día que le había hechos dos goles a Boca. Vamos a hacer un asadito, vamos a comprar el carbón, a juntar las parrillas, y que coman todos los chicos porque los grandes aguantamos. Entonces, esos chicos deben tener a esta altura 27 a 30 años, y se deben acordar. Y eso lo hacía no porque soy demagogo, sino porque lo siento así. A mí la plata nunca me mil importó.

Un monólogo para cada tema: el ídolo.

—Carrascosa y Fanesi, que cuando jugaban estudiaban en la Universidad y después se recibieron de doctores, decían que el "Chango" es el más ídolo de todos. Y decían: "Es muy simple, el Chango tiene contacto con la gente". Tengo un carné que me identifica y dice: Roberto Artemio Gramajo, el ídolo más grande de la historia de Rosario Central. Porque no es cuestión de ser ídolo de una sola década, esto es de toda la vida, como Bochini en Independiente, Alonso en River.

Un monólogo para cada tema: Casares y Carlovich.

—Voy a hablar un poco del "Negro" Casares, el mejor 2 que vi en mi vida. Una estampa, una elegancia, una vez le salí de golpe y me hizo un sombrero en su área. Le pusieron "Chocha" por la chochera, corría como un caballito pituco ... qué Perfumo ni nada, no llegó a grande porque no podía dar patadas.. .Aparte, hablando de jugadores, aquí hubo un tipo que se llamó "Trinche" Carlovich, jugó conmigo en la reserva de Central ... en una baldosa movía los pies. No tuvo suerte, además su manera de ser... era más vago que yo. Pero el talento qué tenía, ése tenía una mano en la zurda. Después le fue bien en Central Córdoba.

Un monólogo para cada tema: la final con Boca.

—Decían que yo me había vendido en la final con Boca. ¡Cómo iba a venderme! Lo que pasó es que en la entrega de los Olimpia, se me acercó a saludarme Armando, el presidente de Boca, y se corrió esa bola, o que Armando prometió comprarme. Pero eran todas mentiras. Si a mí la plata nunca me importó. Entonces a los 25 minutos del segundo tiempo Zof me saca, me dolió mucho, yo creo que me sacaron los dirigentes. Llegué al vestuario, pateé dos cajones, y después le dije a don Angel varias cosas fuertes. Yo quería jugar. Al otro día, en Rosario, fui a su casa con mi señora y le pedí perdón. Pero lo grave es que nos habían robado el campeonato. Yo le dije a don Angel que tendríamos que haber retirado el equipo por invasión de cancha.

Un monólogo para cada tema: ida sin vuelta.


—En el 72 me vendieron al Panatinhaikos de Grecia. Me mandaron solo, en un país que no sabía el idioma un santiagueño de 23 años. Ahora es diferente: primero va el representante y el producto va en otra carga. Además, a mí me jodieron en 40.000 dólares que me correspondían, era un platal. Con esa plata me compraba, no una casa de fin de semana, una mansión. Yo sé quiénes me jodieron pero nunca lo voy a decir. En Grecia no enganchaba, me llevaba mal con el técnico Puskas, el húngaro, y quise volver. Vine, hablé en el hotel "Savoy" con el señor Timoteo Griguol que ya era el técnico, y que era padrino de mi casamiento, y me dijo: "Chango, tengo todo el plantel cubierto". Y no era así, lo que pasa es que lo iban a contratar a Kempes, pero yo tenía 24 años, lo que hubiera sido Kempes y yo juntos. Creo que me incendié cuando vine y canté lo de los 40.000 dólares. Entonces, el "Flaco" Menotti, que me quería tanto, me llevó a Huracán.

Un monólogo para cada tema: su vida al filo de los 50.


—Yo nací en La Banda el 28 de julio de 1947, mi padre era portero de escuela y hacía bombos legüeros, Artemio de Jesús Gramajo. Mi madre. ..Blanca Ascensión Gómez. Cuando me fui me puse una meta: jugar en un club grande, ser famoso, comprarme un Peugeot 404, y ganarme la lotería. Lo único que me falta es ganarme la lotería. Ando un poco por todos lados, voy a Orense, cerca de Bahía Blanca, y hago de silero, cocinero y tractorista en la cosecha de girasol. Hago también hornos de barro y empanadas santiagueñas ... Peso 83 kilos como cuando jugaba.. .ayudé a toda mi familia, a mis hermanos, pero yo ando sin un peso. Tengo tres hijos, Roberto Carlos de 28 años, Jorge Gabriel de 26, y Bárbara de 11, y un nieto de 10, Carlos Sebastián. Y tengo, como dice Roberto Carlos, un millón de amigos: Fernando Montoya, Cacho Sirseg, la familia Pecetto, Queco Fernández, Quito Pichetto, y por favor, debo nombrar a los utileros de Central, el Negro Giménez, Fermín, Pedrito, la lavandera, doña Carmen, los masajistas Aspiazú y Bulino, y los muchachos del bar Mayo, y el Chino Messiano, el tipo más bueno del mundo, Indalecio López, qué jugador, y...

Un monólogo para nombrar los amigos. 

Y a Teresita. Perdón "Chango", no hay más espacio. Amigos del "Chango", tengan la seguridad de que los ha mencionado a todos.

El "Chango" se va con su bombo, su ese, su tonada, su vanidad, su orgullo. Se va a sentir los olores del monte santiagueño. Deja sus goles. Y sus monólogos.

Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.

martes, 12 de octubre de 2021

Subcampeón y la Copa Libertadores

 



Por Jorge Brisaboa

Se viene Central.

Está a un partido del campeonato. Contra Boca, al todo o nada, en cancha de River. La campaña de 1970 es la mejor de todo su historial. Con picos, como el de aquella noche en Avellaneda contra Independiente, ganándole 5 a 3 con cuatro goles del "Chango" Gramajo, casualmente tres noches después de otro contundente triunfo ante Newell's por 3 a 1, con un golazo del "Chango" y dos de Poy.

Raro año el 70. Lo empezó como técnico Enrique Omar Sívori, intentando imponerun sistema táctico a la italiana, disciplinado en la marca, con un líbero, Pascuttini, y tres marcadores con persecución individual sobre el atacante rival en turno: González, Fanesi o Mesiano y Carrascosa. Habían traído a tres jugadores de Colón, dos volantes —Colman y "Palito" Correa— y un puntero: Balbuena. También estaban en el medio, para turnarse, Landucci y Bustos. Y arriba, Gramajo, Castronovo, Zavagno. Poy debía conformarse con el banco, "Hijitus" Gómez era descartado, y a Griguol le hacían pensar en el retiro.

Central jugaba contenido, cada uno tenía una función para cumplir y no le resultaba fácil.

Llegó el Mundial de México, en junio, y Sívori viajó al país azteca para ver en vivo lo que fue un paseo del "jogo bonito" del Brasil de Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelinho. Al regresar ya no era más el técnico de Central. Los dirigentes habían decidido reemplazarlo por Angel Tulio Zof, aquel half izquierdo de los años cincuenta.

Zof paró el equipo de otra forma: 4-3-3. Desaparecieron las persecuciones y el equipo se mostró más suelto, atrevido, y con un objetivo: atacar. Poy volvió a ser el 9, no de punta sino eje del equipo, estratega; y Gómez, con su zurda delicada, el 10. Ambos cruzaban pelotas, una y otra vez. Para la derecha, donde un chiquito veloz - Ramoncito Bóveda— llegaba al fondo y sacaba el centro por más que su cuerpo estuviera de frente a la raya de arco. Y para la izquierda, donde Gramajo se hacía cada vez más incontrolable e incontenible.

Entonces Central fue un festival de fútbol ofensivo. En Rosario ganó los once partidos que disputó. De visitante dividió empates, derrotas y victorias, pero esa noche de viernes contra Independiente y para la televisión fue espectacular.

"El Gráfico" escribió: "Rosario Central hizo saber el viernes que ha vuelto a la mentalidad positiva, vivaz, creadora de la vieja escuela rosarina". Y en negritas y mayúsculas subrayó: "LO QUE IMPORTA ES LA FORMA EN QUE EL EQUIPO SE PLANTO EN LA CANCHA Y COPO LA SITUACION, DISPUESTO A DEVOLVER ATAQUE POR ATAQUE Y GOL POR GOL".

Ese partido fue el símbolo del Central del 70 de Angel Zof. Y el de Roberto Gramajo, que convirtió cuatro goles y en el último se metió caminando con la pelota hasta la red después de levantarla sobre la cabeza de Santoro.

El periodista Juvenal, en "Sport", el suplemento mensual de "El Gráfico", tituló: "Fuimos para ver a Yazalde y vimos a Gramajo". Y lo describió: "Sucedió que lo de Gramajo no fue muy bueno. Ni siquiera podemos calificarlo de sobresaliente. Simplemente fue UNA BARBARIDAD. Junte usted el desborde del Lobo Fischer, la sutileza de Verón, la potencia de Pinino Más, agréguele una pizca de extracto de Pelé, súmele cuatro goles, una apilada sensacional culminada con un tiro en el palo y otras dos, tapadas angustiosamente por Santoro, agítelo bien y tendrá un cocktail de todo lo que fue Gramajo el viernes por la noche. Beba un trago y se emborrachará como nos emborrachamos todos —defensa de Independiente incluida— en Avellaneda".

En verdad la borrachera, para los centralistas, duraba desde hacía tres días. Porque había vencido a Newell's en Arroyito por 3 a 1. Y Gramajo, que ya estaba de liga, le había servido un gol a Poy luego de una apilada, y con un toque de izquierda culminaba un desborde por derecha de Bóveda. La revista rosarina "Deporte 70" titulaba: "Una máquina auriazul arrollando al rojinegro". Y puntualizaba: "¡ Sensacional triunfo de Rosario Central. Hacía mucho tiempo que no veíamos a un equipo jugar con tal vocación ofensiva!". Y sobre Gramajo decía: "Su labor frente a Newell's debe calificarse con los más elogiosos adjetivos, una tarea impecable, estupenda, formidable, extraordinaria, nunca vista...". Claro, la noche del 29 de setiembre en Rosario era el anticipo de lo que ocurriría en Avellaneda la noche del 2 de octubre.

Y la borrachera se repetiría en la segunda rueda, ganándole otra vez a Newell's, pero esta vez en el Parque Independencia, por 4 a 1. El "Pato" Colman sería la figura, pero Gramajo sacaría el carbónico del gol a Santoro, eludiría a Fenoy, se metería adentro del arco con la pelota, la tomaría en sus manos, y se iría en busca de la gloria. Tres goles logró esa tarde el "Chango". Y el restante, el 'Porra" Bustos. Después de ese triunfo, no quedaban dudas: Central iba en camino del campeonato.

Siguieron las victorias, pero las tres últimas fueron decisivas. Y en las tres el desnivel lo marcó Aldo Poy: "Me acuerdo que hice goles que definieron esos partidos". Contra Boca "íbamos 1 a 1, quedaban cinco minutos e hice dos en el arco de Regatas, en el último el alambrado se vino abajo". Después, miles de "canallas" viajaron a San Juan para asistir, en la ciudad del sol y del vino, a un agónico triunfo de 2 a 1 con goles de Poy. Y en la última fecha, tras ir ganando tres a cero se debió soportar un increíble empate en tres de los jujefios de Gimnasia hasta que Aldo puso el 4-3 ("Pensar que cuando Jujuy hizo el primer gol la hinchada de Central aplaudió", recuerda). El gol de Poy valió ganar la zona y quedar a dos partidos del primer título grande en la AFA.

La semifinal fue en cancha de Newell's contra la tercera de Gimnasia y Esgrima de La Plata, pues los profesionales vivían un conflicto. El pase a la final fue cómodo: 3 a 0. Y sirvió de pasaporte, por primera vez, a la Copa Libertadores.

Hasta que llegó el día: 23 de diciembre. Cancha de River contra Boca.

Ahí van los de Central. Quiroga al arco, en el fondo González, Fanesi, Mesiano y Carrascosa; en el medio Bustos, Landucci y Gómez; y adelante Bóveda, Poy y Gramajo. Ahí van los de Boca. Es el Boca presidido por Alberto J. Armando, con su poder y sus influencias afuera de la cancha, y adentro es el de Roma; Suñé, Meléndez, Nicolau y Marzolini; Palacios, Madurga y Rojas —sí, Rojitas—; Coch, Curioni y Pianetti.

Boca mete miedo. Marzolini que lo levanta a Bóveda, Nicolau que va fuerte contra Poy, Suñé que se olvida de la pelota y le apunta a las piernas de Gramajo. Y Rojitas que le habla al árbitro Angel Coerezza. Y Landucci que recibe un rechazo de Roma, derechazo y gol. 1 a O, y al entretiempo.

En el apriete de la segunda etapa vale todo. Boca va, busca, pero Central está bien parado, achica espacios, pelea cada pelota, cuando la recupera la pone contra el piso, toca corto en el medio y apuesta a las corridas de Bóveda y Gramajo. Hasta que Zof los cambia: Colman por Bóveda, Balbuena por Gramajo.

El "Chango", que se había perdido un gol ante Roma y no había jugado bien, desaparece por el túnel. Justamente en la final de su mejor año. No lo puede creer, se vuelve loco. Llega al vestuario, descalzo le mete un zurdazo a una mesa llena de botellas, se lastima: "Lo que más me desesperaba era que si Central salía campeón no iba a poder dar la vuelta olímpica, era el partido más esperado de mi vida y me sacan de la cancha".

Y Boca no puede. Pero la presión crece desde afuera. Sus hinchas comienzan a ingresar al campo de juego, el linesman se lo advierte a Coerezza. Son cientos, Coerezza intenta echarlos pero fracasa, y decide que el partido siga así. Empata Rojitas faltando diez minutos y se va al alargue. Los hinchas de Boca siguen entrando, bordean la cancha, Ya son miles. Es un aluvión. Coerezza hace seguir. Miles de boquenses sobre el césped buscan el gol. Los jugadores con la pelota, los hinchas pegados a la raya de cal con su presión. Los once de Central piensan ya si podrán salir vivos. Gol de Coch. Boca 2, Central 1. Coerezza pita, final.

¡Coerezza...!

Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.

lunes, 11 de octubre de 2021

KRASS, GILBERTO GALERISTA( 1924- 2014)







Por Luis Etcheverry




Autodidacta, librero y productor teatral, además de editor, es el fundador de Krass Artes Plásticas, una galería emblemática en Rosario. A los 83 años, sigue siendo fiel amante de la cultura





Malraux decía que “ el hombre es lo que hace” con lo cual yo tengo para mí Que ignorar la obra de cualquiera es como negar su persona”. La idea que encierra esta frase con la que Gilberto Krass (Krasniansky para las fruslerías legales) inició una de sus notas de la serié “Libro de visitas”, Publicada durante 2001 en unas “hojas de arte € ciencia” de efímera existencia, lo pinta de cuerpo entero. Es que si hay algo que lo caracteriza es la brega inteligente, y sin pausa por que la obra de los creadores (plásticos, escritores, músicos) se difunda, no caiga en el olvido. Es decir, por que no se ignore a la persona que, con el empuje de su vocación y talento, contra viento y marea, otorga su irreemplazable hálito vital al artista.

A los 13 años, siendo el tercero de ocho hermanos y junto con sus progenitores, desde su pueblo natal, Estación Seguí (Entre Ríos), donde su padre, un inmigrante ruso judío que había combatido en la guerra ruso-japonesa, era recibidor de granos, Gilberto partió hacia Paraná, para terminar en un conventillo en Buenos Aires, Detrás había dejado una vida que, “desde el último escalón de la pobreza”, en un pueblo sin electricidad ni asfalto, lo había colmado de enormes riquezas desde su nacimiento, en 1924. Riquezas que le prodigó el monte con sy desbordante na- turaleza; esa que hace años remeda toda las veces que puede en su quinta de Tim- búes, junto al Carcarañá. Autodidacta (dejó la escuela en tercer grado) y empujado por su militancia en la izquierda, se formó leyendo novelas y poesía. Radicado en Rosario en los años 50, trabajó en la librería Ciencia, de San Lonenzo 1284, a la que anexó galería de arte y convirtió en un importante centro de irradiación cultural, En los 60 abrió, en San Martín al 600, Krass Artes Plásticas, hoy a cargo de sus dos hijos: Sergio, que es músico; y Berta, actriz, además de arquitecta. Se trata de un bello y acogedor espacio, con dos salas para la plástica (una para artis-tas jóvenes; otra para consagrados) por las cuales pasaron, calcula, más de 500 expositores, y un sector con piano para : Música de cámara y recitales poéticos.

Desde hace más de cuarenta años punto de referencia insoslayable cultura rosarina. Actor y productor apogeo del teatro independiente designado ciudadano ilustre por el Concejo Municipal, Gilberto también es editor de libros y promotor y amigo de innumerables artistas plásticos, coleccionistas, escritores y todo amante de la cultura

Con el andar pausado de siempre aunque más precavido; con esa hermosa y recia cabeza que parece escupida por Rodín, las líneas del imponente rostro bien mar- cadas y los largos cabellos con a los 83 años Gilberto campante las calles de la ciudad. Su territorio es el centro, pero cómo tiene amigos en toda la comarca, no asombra verlo a veces por Pichincha, especialmente en días de feria. Siempre inquietos e inteligentes, los ojos siguen tan ávidos de riqueza como allá , en el monte entrerriano.

Fuente: Extraído de la Revista del diario “ La Capital” 140 aniversario- año 2007