Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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lunes, 11 de junio de 2018

LA ESCUELA NORMAL Nº 2

Por Patricia Tica*

 
 




Enclavada en el centro de la ciudad de Rosario, en la esquina de Córdoba y Bal-carce se alza el edificio de la Escue­la Normal N° 2, a pocos metros de la plaza San Martín y del señorial Boulevard Oroño. La piedra fun­damental fue colocada el 8 de mayo de 1904 por el Gobernador Rodol­fo Freyre y funcionó en sus insta­laciones, desde el 20 de marzo de 1905, la "Casa central de las escuelas de Rosario"
La génesis, como institución educativa dedicada a la formación de maestras, está directamente enlazada a la conmemoración de los cien años de la Revolución de Mayo, porque esa generación pro­gresista que jerarquizó la educa­ción como vía para la construcción del "ciudadano argentino", ins­truido en los conocimientos de la lengua castellana, la matemática, la historia y la geografía nacional, decidió la apertura en distintos puntos del país, de veinte escuelas de maestras.
La ciudad de Rosario contaba por entonces con una única institución normal, frente a la plaza Sarmien­to, la escuela "Nicolás Avellane­da", y el aumento de la población, por la llegada de gran cantidad de inmigrantes, así como su progreso económico y edilicio, hacían necesaria la creación de nuevas escuelas.
Por decreto del Poder Ejecutivo del 14 de enero de 1910, que lleva la firma de los doctores José Figueroa Alcorta como presidente y Rómulo Naón como Ministro de Justicia e Instrucción Pública, se creó la Escuela Normal N° 2 de Rosario. El mismo decreto nombró director al señor don Martín Herrera.
De manera inmediata, el Gobierno Nacional, realizó las gestiones para que el edificio conocido como "Escuela Freyre", construido por el Gobierno Provincial fuera adquirido. El contrato de venta se firmó el 20 de mayo de 1910 y el 1o de junio del mismo año empezó a funcionar la Escuela Normal N° 2. Con este acto se nacionalizaba una Escuela Provincial. Desde los primeros tiempos, la institución se proyectó hacia la comunidad con la realización de conferencias, conciertos y jornadas destinadas a la difusión de temáticas de interés. Destacadas personalidades nacionales e internacionales tuvieron en su seno la posibilidad de difundir sus ideas, porque desde la época de don Pedro Arias, Inspector General de Escuelas de Rosario, se bregó porque la "Escuela Normal sea una institución abierta a la vida..."
En la década del 20, el aumento del número de alumnas hizo necesario pensar en una serie de ampliaciones. La escuela poseía un terreno que lindaba con la calle Santa Fe; hacia esa dirección se proyectaron las obras. El progreso edilicio en el año 1931 se hizo a costa de la desaparición de la huerta que existía en ese terreno, en la que crecían un Jacaranda, una higuera, un palo borracho, una palmera y un pino, y del pequeño zoológico, en el que convivían un guanaco, un oso hormiguero, un ñandú, un zorro y un coatí, que entretenían a las alumnas.
El año 1934 fue de vital importancia para la institución: se creó el Jardín de Infantes, gracias al proyecto que contó con la iniciativa del Centro Estudiantil y de la entonces directora Dolores Dabat y el aval de la Asociación Pro-Cultura Popular y la inauguración de "La Querencia", un amplio recreo de deportes que había sido el mayor anhelo de las autoridades: contar con un lugar de esparcimiento para la comunidad educativa y para que el alumnado pudiera disfrutar y vivenciar la naturaleza.
Camino al centenario
A dos años del centenario de la escuela y tras gestiones realizadas por la Rectora Profesora Adriana Bertolotti, el Gobierno Provincial autorizó un importante aporte y nombró a un equipo dirigido por el arquitecto Zammito para llevar adelante la restauración completa del edificio en vistas al gran evento.
Junto a esta tarea, en el seno de la comunidad educativa, una serie de proyectos institucionales, organi­zados por docentes, directores, alumnos de los cuatro niveles edu­cativos que tiene la escuela, junto a los padres, la Asociación de ex­-alumnos y la Cooperadora, se están realizando para rescatar su historia, para poner palabras a la memoria, para procurar una revalorización de la trayectoria institucional que permita recrear el pasado para ser guía en el presente, y proyectarse hacia el futuro. Entre las propues­tas de trabajo se cuentan la reali­zación de entrevistas a protagonis­tas esenciales para rescatar la histo­ria oral, un relevamiento fotográfi­co que recupere "lo visible y o oculto " del edificio y el tradicional certamen para la elaboración de la quinta estrofa de la Canción del estudiante de la Escuela Normal Nº 2, que cada 25 años, se propone seleccionar.
El "palacio-escuela'' El edificio orgullo de la arquitectu­ra de su tiempo- conserva aún las características de "palacio-es­cuela" con un imponente portón de ingreso desde calle Córdoba que permite el acceso a un distinguido hall, con tres vitró, con majestuo­sos paisajes argentinos, donde se encuentra el busto del estadista, filósofo y político argentino Juan María Gutiérrez, que da nombre a la escuela. En el interior, se re­corren dos galerías con columnas monumentales, arcadas y capitales, que enmarcan el moderno salón de actos y un patio central de impor­tantes dimensiones. El edificio alberga también, la sala de las pin­turas, donde luce restaurado el óleo que Alfredo Guido realizara para la feria Internacional de Sevilla, donde obtuvo el gran premio de Sevilla en 1929. Pero, como sostiene la Asociación de ex -alumnos "Ana María Benito": "por sobre todas esas posesiones físicas, aún conserva inmutable su espíritu", guiado por la antorcha de formar profesionales docentes capaces de Saber pensar. Saber hacer. Saber ser.
Patrimonio Histórico Nacional

Por Ley 26.113 -presentada por los senadores santafesinos Roxana Latorre y Carlos Reuteman- y promulgada el 10 de julio de 2006, el Congreso de la Nación Argenti­na, declaró monumento histórico nacional al edificio de la Escuela Normal Superior N° 2 Juan María Gutiérrez, quedando éste bien amparado por las disposiciones de las Leyes 12.665 (modificada por la Ley N° 24.252) y 25.197 sobre patrimonio nacional. El buen estado de conservación del edificio, a lo largo de los años, habla del celo, del cuidado, de la dedicación tanto de las rectoras, como de cada una de las direccio­nes de los distintos niveles; quienes con el esfuerzo mancomunado de padres, alumnos y ex alumnos continúan trabajando muchos sábados -mañana y tarde- para mantener en excelentes condicio­nes las diferentes dependencias de la institución. Nervios vitales del funcionamiento de la escuela son: la Asociación de ex alumnos "Ana María Benito" y la Asociación Cooperadora. El cuidado material y el acrecentamiento del acervo cultural son los pilares de sus acciones.

Niveles de educación
En la actualidad se cursan en la Escuela Normal Superior N° 2 Provincial N° 35 los niveles de educación: Inicial, Primario y Secundario y Educación Técnico-Profesional en Tiempo Libre, Recreación y Turismo. Desde el año 1990, la formación de maestras se centró en el nivel terciario a través de los profesorados de Educación Inicial y de Educación Primaria. En el año 2003 la institución creció con la apertura del Profesorado para el Tercer Ciclo de la EGB y Educación Polimodal en Filosofía, el primero en la provincia de carácter laico, público y gratuito.
La Pérgola de la Escuela Normal N° 2 Ayer y hoy

La pérgola de la Escuela Normal Superior N° 2 se erige desde 1928 en un espacio de encuentro, de diálogo, de risas, de secretos compartidos, de juegos animados por alumnos de todas las edades.
Reconoce su origen en una de las siempre activas reuniones de la comisión organizadora de la Fiesta del árbol, presidida en agosto de 1926- por el señor Leopoldo Uranga. Allí se vislumbró la idea de transformar la antigua cortada en un jardín.
En el año 1928, la entonces direc­tora de la escuela, profesora Dolo­res Dabat solicitó al intendente municipal señor Solari, la cons­trucción de una pérgola, en la antigua cortada que desde años atrás fuera anexada a la escuela. Ante la aceptación de la solicitud por parte del intendente, la Di­rección de Paseos Públicos se puso al frente de la construcción de la misma con una extensión de 83 metros de largo y engalanada con enredaderas y rosales fue inaugura­da el 7 de mayo de 1928- como consta en el artículo del diario La Capital que por gentileza del doctor Miguel Ángel De Marco hijo, pudimos consultar.
El Ministro de Instrucción Pública de la Nación, doctor Antonio Sagarna, junto al embajador de México, en nuestro país, asistieron a la inauguración de la glorieta. En esa ocasión la directora en un encendido discurso agradeció la entrega de la pérgola e hizo luego alusión a las obras de ampliación que iban a iniciarse en la escuela.
La pérgola se construyó, en parte de la cortada que -con el nombre de pasaje Juan María Gutiérrez- ya había sido cedida por la Municipalidad a la escuela.
La dirección de la institución, llevó adelante la tarea de sustitución de las paredes que cerraban dicha cortada por verjas artísticas, que permiten en el presente compartir los tiempos de juegos de los alumnos de Nivel Inicial.
Dolores Dabat y la Escuela Nueva
Una personalidad clave en la historia del Normal N° 2 es la de Dolores Dabat; la entrerriana que egresada de la Escuela Normal de Paraná, en 1909, empezó a ejercer la docencia en la institución en el año 1912, a los 23 años, desempeñándose como vice regente y desde el 20 de marzo de 1924 como directora nombrada por el Ministro de Educación de la Presidencia de Alvear: Antonio Sagarna.
Profesora de Ciencias y Letras, se dedicó desde los inicios de su carrera al estudio de las Ciencias Natura­les y trabajó activamente para dar a la institución un protagonismo esencial. Formada en la filosofía de la Escuela Nueva orientó la enseñanza y la dirección de la escuela, procurando dejar de lado el verbalismo y bregó por una nueva educación que fuera activa, que preparara para la vida real y que partiera de los intere­ses reales que tenía el niño. Por eso dio gran importan­cia a la afectividad, al protagonismo, al hacer. El interés del niño, es el punto de partida del aprendizaje, sostiene la Escuela Nueva. Es imprescindible tener en cuenta el desarrollo del niño. Es necesario que la escuela se impregne de la vida misma. La escuela es activa si incluye todas las formas de actividad humana: tanto la intelectual como la manual y la social. La valoración positiva que realiza de la energía del niño en educa­ción, apuntala su libertad y el trabajo colectivo, en conjunto, porque -sostiene- es en la situación de enseñanza social, donde se cimentan los conocimien­tos. El lema de esa escuela era Amar, Pensar y Obrar. Esta es la filosofía que impregnó Dolores Dabat a la escuela y a su dirección. Como se expresa en la publicación "90 Años Escuela Normal Superior N" 2 " como mujer activa, laboriosa y entusiasta "sostuvo a la escuela como referente cultural y espacio ideal para inculcar valores democráticos, y promovió la belleza como dimensión inseparable del acto de educar ".
A su impulso e iniciativa se debió la creación en el año 1936 del Profesorado en Artes Plásticas. Se ocupó de la organización y orientación del Museo de la escuela; dirigió la publicación Quid Novi y apuntaló la incorpo­ración de un grupo de artistas que se unieron al personal de la institución. Su gestión estuvo acompa­ñada de un gran dinamismo y de una entrega cabal a la tarea de enseñar.

*Doctora en Historia Regente de Nivel Superior de la Escuela Normal N"º 2
 
Fuente: Extraída de la Revista “Rosario, su Historia y Región” . Fascículo Nº 66 de Agosto de 2008.-

viernes, 8 de junio de 2018

PELELE



La revista Gráfica del Domingo del diario porteño La Prensa incluyó, en la primera página de la edición del 12 de julio de 1981, la nota ilustrada Talento y humor de "Pelele", firmada por Rolando Dorcas Berro (h), que incluye reproducciones de diez caricaturas originales del celebrado artista que, llamándose Pedro A. Zavalla. firmaba sus trabajos con el seudónimo de Pelele.

Anotó el citado autor que Zavalla fue ciudadano uruguayo pero omite recordar haberse educado en Rosario y que aquí siendo niño, se reveló como hábil caricaturista. En enero de 1898 con su condiscípulo Emiliano Ferreyra (h.), posteriormente considerado como sagaz periodista con el apodo de Batitú, comenzaron a editar en forma manuscrita la revista semanal ilustrada El Eco, publicación de la que en Estampas del pasado de esta revista (Año VIII, N9 20, 20 semestre de 1970) se reproduce la tapa del N° 21, edición extraordinaria del 25 de Mayo de 1898.

Comenzó Pelele poco después a colaborar con ilustraciones en periódicos de Rosario y, en 1904, lo hizo en Martín Fierro, revista de Buenos Aires dirigida por Alberto Ghiraldo. Ya era reconocido como original caricaturista de gobernantes y. políticos cuando se trasladó a París, ciudad donde durante catorce años hizo vida bohemia en compañía de notables artistas y literatos. En 1906, en esa ciudad publicó el álbum Les Sud-Americains en Europe, prolongado por Ruben Darío, valiosa colección de caricaturas que el ilustre escritor nicaragüeño juzgó complacido por seguir Pelele un rumbo distinto a los caricaturistas de fama en esa época, haciendo sonreir sin degradar. Sus agudezas —dice Darío—, encierran el lado cómico de los sujetos--lado cómico que como el trágico es inseparable de nuestra condición de hombres— sin que haya el flagrante rebajamiento estético que señala a otros humoristas. Tiene dignidad y conciencia mentales, lo cual es la mayor alabanza. No quiero creer que aspire a ser en Lutecia el Sem de Rastilandia; antes bien un joven filosófico que con sus ricos dones gráficos cultiva una de las variadas formas de la divina alegría.

De regreso al país con motivo de la primera guerra mundial, se integró a los cenáculos porteños de las bellas artes. Fue tanta la popularidad alcanzada que su seudónimo figuraba en la guia telefónica. En 1917, con la colaboración de Ramón Columba, editó el álbum Los neutralistas con caricaturas de conocidas personalidades argentinas, partidarias de la neutralidad de nuestro país durante aquel conflicto bélico. Publicó también el álbum Gente conocida y otro más, en 1937, con el título Figuras del 119 Congreso Internacional de Historia de América, colección de cincuenta y cinco caricaturas de autoridades y participantes de aquel memorable encuentro.

El 25 de mayo de 1919 inauguró en Rosario, ciudad a la que nunca olvidó, el Primer Salón de Caricaturistas; con su compañero Ramón Columba expuso 120 lienzos de consagrados caricaturistas. En Buenos Aires hizo exposiciones en 1917, 1929 y 1937; en la misma ciudad publicó en 1934 La llave de Buenos Aires, anuario—guia y con el ilustrador rosarino Arístides Rechain atendió, a comienzos de la década del treinta, una cátedra de dibujo publicitario en una academia de exitosa trayectoria.

W.E.M.
 
Fuente: Extraído de la “ Revista de Historia de Rosario”. Año XIX N.º 33. Año 1981

jueves, 7 de junio de 2018

RECUERDO DE UN CLUB BARRIO




Andarían entre los 25 y los 30 años. Se pensó en hacer un club de básquet, eran todos aficionados.

Alquilaron un terreno que había en la calle La Paz y Laprida y allí hicieron una cancha de básquet. Empezaron jugando ellos mismos y se animaron algunos otros muchachos del barrio y jugaban.

A los dos años, alquilaron un terreno en calle Viamonte al 500 y allí empecé yo. Se hizo una cancha linda. El barrio se fue animando .Se participó de campeonatos.

( En los 40) Se gestionó este terreno, aquí el actual 25 de diciembre 2555 y se compró. Esto era quinta. Se le decía “la quinta de Don Chicho”… En ese entoncés el club Huracán vendió la cancha instalada, con tribunas, todo… Nosotros se la levantamos toda, levantamos hasta el piso, las cañerías, el tablero de luz, las tribunas, todo, casilla, vestuarios…

“( Hicimos) Todo a pulmón.

Con dos camiones de socios traíamos las cosas. Y así fuimos y vinimos cantidad de veces hasta que terminamos el trabajo.

Cargábamos y descargamos .

Lo Puedo asegurar que cuando se llamaba a trabajar no alcanzaban las herramientas. Era toda la gente. Mucho entusiasmo...”

Sobre la fundación del Club “Atalaya”, entrevistas realizadas por Gustavo Bollea, Mayo de 1997.
 
Fuente: Historia de Rosario

miércoles, 6 de junio de 2018

Ciudad e identidad e barrial



Rosario fue cambiando de fisonomía. Si bien muchos de los barrios rosarinos tuvieron su origen a comienzo de siglo, ellos debieron reacomodarse a las nuevas posibilidades que planteaba una economía que va no miraba exclusivamente al puerto. Hemos visto que, desde la década anterior se manifestaba un proceso de urbanización caracterizado por la expansión hacia los suburbios y, en otro sentido, la edificación de casas de ms de dos pisos. La ciudad parecía avanzar hacia una mayor integración espacial a la vez que se elevaba sobre sí misma.

Al iniciarse el año 30 predominaban las viviendas de tipo “ chorizos” con fachadas italianizantes o de art noveau, aunque también los petit-hotel reminiscencias francesas o inglesas. Así misma las casas tipo yacht con forma de barco de un aire particular a la ciudad que se expandió. Las nuevas construcciones la remodelaciones se destacaría por sus balcones redondeados y las aberturas ojo de buey y los ventanales corridos en forma de banda, según estudios del arquitecto José Junilla. Mientras en ciertas zonas escogidas se extendía la modernización edilicia, en los barrios apartados, los vecino se quejaban por la falta de pavimentación, de obras de desagües, de alumbrado o por las deficiencias que presentaba, ya por entonces, el servicio de transporte.

Hacia 1934 se inició la Costanera, un año más tarde el parque Ludueña, Belgrano y se adquirió el balneario del Saladillo, y en 1937 fue inaugurado el puente Ortiz Grognet, se instaló el Palomar del Parque Independencia y el Jardín Zoológico. Por esos años también se municipalizó el servicio de tranvías y se concluyeron los edificios de la Aduana y del Correo Central. Álvarez señala que el objetivo de las obras públicas realizadas era mitigarla desocupación que afectaba a la ciudad.

Paralelamente, se fueron redefiniendo espacios barriales donde residían obrero, empleado, comerciantes y profesionales, confundidos en una masa diversa que mucho veces no decidía su radicación por la proximidad al lugar de trabajo, sino por la posibilidad de acceder a la vivienda propia.

En un proceso semejante al estudiado por Gutiérrez y Romero para Buenos Aires, durante el período de entreguerras las construcción de la identidad barrial se articuló en torno a sociedades vecinales, clubes, bibliotecas populares y parroquias. La primera sociedad vecinal de Rosario fue creada en Empalme Graneros, en 1923, con el fin de lograr una solución efectiva para mejoramiento de la zona, siendo la principal preocupación … hacer desaparecer los elementos de mal vivir asentados en la zona y los numerosos y peligrosos pantanos donde iban a parar toda la clase de residuos y animales muertos(sic), según recordaba La Capital en su número especial del 15 de noviembre. Estas vecinalesse multiplicaron notablemente entre los años 30 y 50, en barrios de trabajadores como Bella Vista, San Francisquito, Ludueña, Belgrano, Saladillo, abarcando puntos de la ciudad hasta el momento descuidados.

Este natural, entonces, que sus habitantes pronto descubrieron objetivos comunes para mejorar las condiciones de vida del lugar y que se organizaran para conseguir alumbrado, abrir calles y pavimentarlas, construir cloacas y desagües pluviales. En los años 30, algunas anexaron bibliotecas, revelando una accesidad complementaria que se planteaba a los vecinos de la zona.

Al mismo tiempo, muchos barrios tuvieron su club. Estos clubes fueron construidos “ a pulmón” con el objeto de practicar sobre todo fútbol y basquetball. Más adelante fueron incorporado patín, yudo, ping pong, lucia, gimnasia plástica, ajedrez y excepcionalmente box. Aunque la práctica del deporte era predominante masculina, sin embargo, se las ingeniaron para acercar a la familia, constituyéndose en centros de sociabilidad fundamentales en la infancia. Los pic nic familiares las “ reuniones danzantes”, la proyección de películas y los espectáculos con la presencia de orquestas típicas constituyeron, a medida que el club se consolidaba, instrumentos para construir una vida social afincada en el barrio.

Ellos fuero, por tanto, espacios apropiados para hacer nuevas relaciones de amistad o concretar noviazgos. Los grandes bailes con orquestas con contemplaban ciertos ritos corno el “ cabeceo” masculino para invitar a danzar a una joven —los más osados se dirigían directamente a las mesas en que estaban apostadas las interesadas, son pena de ver frustrados sus deseos--, la instalación de mesitas con manteles blancos --que a veces se alquilaban junto con las sillas--, y la figura de la madre de alguna de las presentes —“ la chaperona”— recortándose en el horizonte. Se creaba así un clima donde predominaba el romanticismo, al compás del bolero, el vals, el tango, el jazz, el foxtrot, el pasodoble .

Por las tardes, en cambio, las jóvenes de clase media bebían refrescos, que podían ser acompañados «con ingredientes», las confiterías de moda.

Las bibliotecas populares —Amor a la Verdad, Libertad, Estimulo al Estudio, Homero, Juan B. Alberdi, entre otras— cumplieron una función análoga ya que, si bien su creación habla de la necesidad de la lectura que tenían los vecinos, por razones escolares o como un pasatiempo más, ellas gestaron también festivales, bailes, competencias deportivas y de ajedrez, que favorecían el intercambio con otras instituciones afines, extendiendo la sociabilidad más allá del ámbito barrial y afirmando, por eso mismo, la propia identidad.

Por otro lado, la biblioteca ofrecía una actividad cultural específica al realizar conferencias que respondían a los intereses de sus asociados o, corno en el caso che la Biblioteca Homero del barrio Refinería, donde se dictaban cursos de apoyo escolar, en el período de vacaciones, para «sacar a los chicos de la calle».

Durante este período también se amplió la presencia de ¡a Iglesia Católica en la ciudad, gracias a insertar la parroquia y al desarrollo Acción Católica Argentina.

En realidad, desde comienzos de siglo, Rosario se caracterizó por su laicismo, la escasez de sacerdotes y las dificultades de la. Iglesia para insertarse en los sectores populares, tanto como para llegar a ciertos grupos de la élite.

Por ese entonces, nuestra ciudad pertenecía a la diócesis de Santa Fe, aunque ya en 1908 algunos católicos de la zona hicieron las primeras gestiones para crear un obispado con sede en ella.

La idea no obtuvo el apoyo necesario e, incluso, provocó la reacción de núcleos anticlericales, en especial de liberales, masones y anarquistas que se organizaron para manifestar en su contra.

Por tanto, a pesar de ser populosa, Rosario recién pudo tener obispado propio en 1934, asumiendo un año después su titular, monseñor Antonio Caggiano, quien luego sería elevado al rango cardenalicio. A consecuencia de la política implementada por los gobiernos de la época y también debido a la múltiple acción desplegada por la misma iglesia desde los años precedentes, la acción parroquial creció en forma notable, contribuyendo con su presentación definirla identidad. Barrios como el Belgrano o Arroyito crecían en el lazo con el templo del lugar.
En el primer caso, el párroco Domingo Pettinari reveló su preocupación por las necedades de gente y se unió al centro vecinal para demandar a las autoridades obras saneamiento, zanjeo, adoquinado, agua corriente, luz eléctrica y teléfono; se integró a los vecinos compartiendo sus entretenimientos, jugando a bis bochas con los adultos, al fútbol Con los chicos, recorriendo las quintas de la zona en su petiso.

En La Capital del 20 de octubre de 1996, el padre Tomás Santidrián lo definió Corno un «cura--caudillo», un hombre de personalidad fuerte y con capacidad de iniciativa que activó la vida parroquial y logró acercarse a la gente, volviéndose parte del paisaje barrial.


En Arroyito, la Parroquia del Perpetuo Socorro, luego de un duro comienzo a pri- ncipios siglo pasó a integrarse al perfil del lugar. Además del papel central desempeñaba en ella la catequesis, se crearon numerosas asociaciones, muchas veces apuntaladas desde la Acción Católica, donde se combina-bao los actos de piedad, con la recreación y el tiempo libre compartidos.

Así, la misa y la comunión como-podían continuarse en un «Festival Artístico», donde se presentaban obras de teatro y cine, o podía organizarse « Festival Bazar» con juegos y premios, para recaudar fondos.

Se editaba un boletín semanal, se proyectaba cine los domingos y se creó un es- pacio radial para «las madres cristianas», que completaba la reflexión religiosa con expresiones literarias y musicales de interés. También se organizaban cursos de corte y confección, tejido, lencería y enseñanza primaria destinados a las jóvenes obreras de la zona. Todo un programa que procuraba articular la vida parroquial con la vida barrial.


Por sobre las diferencias discursivas, exaltadas más de una vez en el boletín editado cada semana, se imponía una práctica cuyas redes excedían a la Iglesia misma, creando entre los vecinos una identidad —no necesariamente católica— donde resultaba difícil deslindar los límites entre la parroquia la biblioteca, la escuela o el club.

A fines de la década, esta expansión de la actividad parroquial sería canalizada por la Acción Católica para realizar manifestaciones públicas masivas, no sólo en las celebraciones religiosas, sino en ocasiones de índole distinta en reclamo de mejoras sociales Por ejemplo, en 1939 llevó cabo un importante acto realizado en el centro de la ciudad convocando la concurrencia desde los barrios, para conmemorar el 1.°de Mayo, en forma paralela y procurando emular el evento que, el mismo día y a horas semejantes, habían organizado los sindicatos y los partidos de de la ciudad.

Tanto la acción micro, generada desde la parroquia, ¿orno las manifestaciones coordinadas por la Acción Católica revelaban el interés es de la Iglesia local por afirmar su presencia en todos tos espacios, ganar la calle y llegar a los lugares más remotos del entramado urbano.

Pero, a la vez, ello mostraba una capacidad de movilización inédita para la ciudad que, treinta años, se hacia caracterizado por la neutralidad o laicismo declarado frente a las cuestiones de fe. Sin embargo, a fines de los años 30, «ganar la caIle» no fue una consigna exclusiva de la Iglesia Católica. Por el contrario, existió. un proceso de activación que, al promediar la década siguiente, ofrecería una sociedad rnoviIizada en su conjunto. La gente saldría a la calle en las coyunturas electorales, frente al fin de la guerra, contra la «dictadura fascista» o reclaman do la libertad de, Perón. Clases pudientes, profesionales y comerciantes. Trabajadores, partidos y sindicatos, nacionalistas, comunistas, católicos o liberales, en momentos distintos, por motivos diversos, en forma organizada o espontánea, se apropiarán alternativamente de las calles céntricas procurando expresar su alegría o su descontento.
 
Fuente: Historia de Rosario

martes, 5 de junio de 2018

BENJAMIN SANTOS

Por Andrés Bossio



Explicamos en nuestra crónica centralista que el primer éxodo de futbolistas argentinos al exterior se produjo hacia 1944 cuando José Manuel Moreno abrió el camino hacia México. Rosario Central sufrió en aquella ocasión una baja de gran importancia: un jugador de rendimiento parejo, de gran eficacia, se fue al país azteca: Antonio Funes. Pero también dijimos que esa circunstancia negativa otorgó la oportunidad a un jovencito que Central tenía en sus divisiones interiores: el muchacho, llamado a cumplir un camino es. plendorose en la entidad de Arroyito, se encontró con una gratísima sorpresa cuando el 18 de junio de 1944 fue convocado para integrar el elenco que debía enfrentar nada menos que a Independiente en Avellaneda.

Allá fue Benjamín César Santos. Se trataba de reemplazar nada menos que al "Torito" Aguirre, que estaba lesionado; tampoco estaba ya Funes Y al lado de Rubén Bravo y de Marracino, con Fogel, Casal!ni y Enrique Maffei apuntalándolo y el "Negro" Ricardo en el arco, salió Santos a enfrentar al Independiente de Fernando Bello, Erico, Maril, Sastre, Leguizamón, Batagliero. Central logró la hazaña de ganar por dos a cero. Para Benjamín Santos fue su bautismo de fuego. De allí en más se convirtió en figura durante los quince partidos que jugó ese año y los once en que actuó como titular (sufrió varias lesiones ese año) en 1945.

Asentado definitivamente en la temporada siguiente va plasmando un estilo de juego que suscita .a adhesión incondicional de su hinchada. Alejado el "Torito" Aguirre de la primera centralista, su capacidad goleadora —junto a las relevantes condiciones de Osvaldo Pérez, el Tato Mur, Luisito Bravo, Juan Eduardo Hohberg y el rusito Vilariño— logra atemperar el impacto provocado por la ausencia de tan notable jugador. La campaña sobresaliente de Santos se anota en la alocada temporada del '48, cuando Rácing pierde un campeonato que tenía ganado, se suspenden los descensos por decreto y por decreto también se asciende a un par de clubes; cuando los jugadores decretan una huelga y Newell's no encuentra mejor ocurrencia que importar a tres ridículos escoceses. Fue ese año el año de Benjamín Santos. Al lado de esos excelentes jugadores que se han mencionado, se convierte en el máximo goleador en el torneo superior al lograr 21 tantos en sólo 20 partidos, ya que una seria lesión sufrida ante Tigre lo deja fuera del equipo por casi dos me. ses. Precede en esa tabla a goleadores notables como Ricardc Infante, Angel Labruna, Llamil Simes, Mario Fernández, Rubén Bravo, Alfredo Di Stéfano y Norberto Méndez.

Recurrimos aquí a la siempre invalorable colección de la revista "Central", del 23 de julio de 1949, en la que su director Alfredo O'Shea, define a Benjamín Santos de esta manera: fue escalando posiciones paso a paso hasta constituirse en uno de los elementos más codiciados de nuestro fútbol. No lo habrá sido seguramente porque Santos fuese lo que comúnmente se tiene como un crack indiscutido por la habilidad de su juego, por su dribling o por otras virtudes que configuran la estampa del ¡dolo popular. Santos no tenía en abundancia esas cualidades, pero en cambio poseía una, la más fundamental para la era profesional en que vivimos: la de su mortífero shot, que lo constituyera en verdugo implacable de cuanto guardavallas se colocara al alcance de la arrasa-dora potencia de su tiro al arco,,.

Tal la semblanza del destacado colega y centralista de ley, que todavía recuerda a sus lectores que "él solo (Santos) ganó con sus goles espectaculares muchos encuentros que no podríamos decir que Central los podía inclinar a su favor. Por eso en 1949, cuando llegó la fabulosa oferta del Torno ($a 275.000 m/n) para lograr el pase del formidable goleador, muchos dudaron. Dirigentes y simpatizantes. Una vez más la masa auriazul se movilizó. Ante el deseo de no perder a tan estupendo jugador estaba la necesidad imperiosa del club de hacerse de semejante dinero; y la posibilidad que se le abría a Santos de ganar sumas que jamás había imaginado. Y la hinchada centralista, el socio auriazul, dejó que primara el reconocimiento, la gratitud —que es patrimonio de la gente bien nacida— y permitió que Santos se fuera. Había pasado antes con Enrique García, ocurriría más tarde con Oscar Alberto Massei y con Mario Alberto Kempes.

Paseó su capacidad goleadora en el Viejo Mundo con la misma humildad con que lo hiciera mientras jugaba para Central. Desde la lejana y bella Turín mandaba frecuentes cartas a sus amigos de Rosario en las que inevitablemente dedicaba largas parrafadas a su vieja institución. Un día de 1964 llegó un cable que daba cuenta de su muerte. Aquel día los centralistas lloraron. Habían perdido a un ídolo auténtico. Se había ido para siempre Benjamín César Santos. Se quedó para siempre, sin embargo, en el corazón de la hinchada auriazul.

Fuente: Bibliografía de la colección Rosario Central Autor : Andrés Bossio

lunes, 4 de junio de 2018

Benjamín Santos: plebiscito por un goleador

Por Jorge Brisaboa


Benjamín Santos. Oportunista. Atento para definir. Y con un potente remate. Sin la absoluta rebeldía del "Torito" Aguirre a quien reemplazó en su debut del invierno del 44 ante el Independiente de Erico y Sastre, pero con toda la sagacidad para estar ubicado donde correspondía y convertirse en verdugo de los arqueros.

Venía desde Cafferata, casi en el límite de Santa Fe con Córdoba, y fue el socio ideal de Rubén Bravo primero, de Villariño y "Tato" Mur después; goleador en el accidentado campeonato del 48 —huelga de por medio y con una lesión en su pierna que lo mantuvo inactivo dos meses—, a un promedio superior al gol por partido: 21 en 20, y aventajando a Labruna, Simes, el propio Bravo que ya conducía el ataque de Racing, Di Stéfano y "Tucho" Méndez.

Pasó a ser uno de los jugadores argentinos más pretendidos en el exterior. En Europa se hablaba de los goles de Santos y en 1949 se conoció el ofrecimiento del Tormo de Italia: 275.000 pesos.

Nuevamente afloró entre hinchas y dirigentes la disyuntiva: venderlo o retenerlo. Era mucha plata. Y, como ya había ocurrido con el "Chueco" García, los dirigentes decidieron que serían los socios quienes aprobaran o no la venta.

Y el socio, el hincha, fiel al ídolo que se había puesto 107 veces la camiseta azul y amarilla, señalando 65 goles, votó democráticamente: el artillero Benjamín Santos se fue al Tormo de Italia.
Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.

viernes, 1 de junio de 2018

VIEJOS TRIBUNALES

 



Ficha técnica

Viejos Tribunales de Rosario (actual Facultad de Abogacía de la Universidad Nacional de Rosario, Moreno) Dirección: Moreno 750
Habilitado para atender al público: marzo de 1892
Estilo: francés
Autor del proyecto: el arquitecto inglés Herbert Boyd Walker construor: Juan Canals
Terrenos: Pertenecía a la Municipalidad de Rosario hasta que en 1888 lo cedió a la provincia de Santa Fe. Comienzo de las obras: 1889.
Funcionalidad: Sede de los Tribunales provinciales. Alquiler de oficinas para abogados y escribanos.
Características del edificio: El edificio de dos plantas, muestra una combinación de elementos renacentistas italianos, y de elementos de origen francés. Con forma de "E", sus galerías flanquearon dos amplios patios. Sobre los cuerpos de ingreso rematan alegorías a la "justicia", realizadas por el escultor Domingo Fontana. Las decoraciones interiores, con motivos alegóricos a "la paz", "la historia", "la agricultura", y la "la Ley" fueron diseñadas por Luis Levoni.
Propiedad del inmueble: Al presentarse a quiebra Canals en el año 1912 el Palacio pasa ser propiedad de la provincia, quien la cedió en donación a la Universidad Nacional de Rosario el 23 de noviembre de 2001.
Inauguración del nuevo edificio de los Tribunales, en Pellegrini y Balcarce: 1962. Otras instituciones que funcionaron en la segunda mitad del siglo XIX; Facultad de Agronomía y Museo de Ciencias Naturales "Angel Gallardo". Callejón de por medio: La manzana en cuestión estaba dividida en dos por un callejón. El palacio ocupó el solar del este. El oeste fue destinado a la Escuela "Gobernador Freyre” (Normal Nº2), inaugurada en 1905.
Monumento histórico nacional: En 1997 el edificio del ex Palacio de Justicia y Tribunales provinciales fue declarado Monumento Histórico Nacional por sus atributos históricos, arquitectónicos, artísticos y urbanos.
Fuente: Extraído de la Revista “Rosario y su Historia”. Fascículo Nº 39 de Marzo de 2006.-