Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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lunes, 8 de noviembre de 2021

MARIO ESTANISLAO KILLER

 





Por Andrés Bossio


Lo tenemos registrado en nuestra memoria en dos circunstancias distintas, opuestas totalmente eh cuanto a sus motivaciones. Pero la imagen “es la misma: el pelo colorado largo y lacio al viento, la camiseta azul y amarilla empapada de transpiración, el gesto durísimo imponiendo respeto al adversario, infundiendo confianza a sus compañeros, reclamando de cada uno la misma enorme cucta de fervor y pasión que ponía en cada partido, en cada pelota. Las dos imágenes que guardamos de Mario Estanislao Killer correspenden a dos momentos de su fulgurante carrera: la primera es de la noche del 22 de diciembre de 1971 cuando borró de la cancha al temible goleador Scotta y, a despecho de su inexperiencia, se lanzaba una y otra vez hacia el arco de San Lorenzo buscando obsesiva. mente el gcl, el triunfo, el título de campeón. La otra imagen es mucho más fresca, más reciente; corresponde a 1984 cuando el colorado Killer compartió con sus compañeros la amargura del último descenso. El mismo temible. toda la bronca, toda la polenta, las ganas, el fervor, la entrega sin claudicaciones que siempre lo caracterizó. En una y otra circunstancia nadie dudó que Mario Killer era —es— el protatipo del jugador canalla, el que siente v ama esa camiseta que, según recordó alguna vez comenzó a lucir cuando apenas tenía dos años.

Nacido un 15 de agosto de 1951 en el barrio Azcuénaga, era famoso ya a los doce años cuando recibió su bautismo internacional al integrar un combinado argentino de la Liga Infantil que jugó en Montevideo. Junto a su hermano mayor —Daniel Pedro— se fue un día a probar en Central. Francisco Erausquin los fichó a los dos. Allí comenzó la rutilante carrera de este leonino leal, franco, ““metedor” en la cancha como en la vida. de una personalidad avasallante y sin dobleces, Pese a la diferencia de edad se entreveró en Casi todas las divisiones con la generación de su hermano, que se componía entre otros de Carril, Toro, Aricó, Arce, Fogel. Recuerda siempre el colorado Killer que fue Sívori quien lo dejó como marcador de punta derecha como puesto definitivo, en el que jugó todo el año '69 en la reserva, alternando también con partidos en la ter- cera división que comenzaban a dirigir Griguol y Erausquin.

Y llegó el Nacional de 1971. Mario Killer es llamado por La- bruna para integrar el primer equipo. Ocurría eso el 24 de octubre y Central recibía a Huracán de Bahía Blanca. Los dos marcadores de punta de la primera no estaban en condiciones de jugar. Fue así como Bustos salió marcando una punta y Mario la otra, reemplazando a González y Carrascosa. El compromiso fue mucho más duro de lo que se preveía y recién en el segundo tiempo dos goles del Chango Gramajo le dieron el triunfo a Central. Pero la actuación del coloradito fue consagratoria, su puntero no la tocó y todavía le quedó resto como para man.darse una y otra vez al ataque, inaugurando una modalidad táctica que Labruna primero, Zof y Griguol después, supieren aprovechar muy bien, Los demoledores piques en diagonal de Gramajo dejaban el sector izquierdo del ataque vacío y hacia allí se lanzaba una y otra vez Mario, con un espíritu de sacrificio que no todos sabían ver pero que le repor- taba extraordinarios beneficios al equipo. El partido siguiente volvió Carrascosa pero debió ser reemplazado otra vez por Mario. Después vino la huelga de los profesionales Y, Como el coloradito no tenía contrato, jugó v ganó los tres partidos decisivos .ante Rácing, Vélez y Boca ¡unto a los pibes de la tercera. El retorno de los profesionales no alteró para nada la decisión de Labruna, que lo confirmó definitivamente como titular. No faltó un solo partido de allí hasta el final. inclusive la épica noche del Monumental de Núñez (cuando borró a Santamaría, el puntero rojinegro) y la ya recordada noche del campeonato en cancha le Newell's Old Boys.

Mario Killer se instaló definitivamente en el extremo izquierdo de la línea de cuatro con "la camiseta Nº 3, Desde ese sector -—bien pegadito a la fila de los exigentes plateístas auriazules— levantó en vilo de sus asientos a los enfervorizados hinchas canallas que vieron en él la esencia misma del amor por la azul y amarilla, Fueron 150 partidos hasta 1975 —nada más que por el campeonato superior de la AFA— cuando llegó su fama a despertar la codicia de los clubes europeos, Varias veces Ri. ver, Independiente y San Lorenzo habían tentado su incorporación, Pero los dólares —o las pesetas— del Sporting de Gijón (donde fue a encontrar- se con su amigo y ex compañero Landucci) se lo llevaron a España en 1975. Lo demás es historia conocida, Su retor. no al país, su paso por otros clubes y el retorno esperado en 1984 a Rosario Central. Su fibra, su enorme amor propio y su pasión centralista no fue. ron suficientes para evitar el descenso,

Para el buen hincha canalla, sin embargo, quedó flotando esa imagen de su pelo colora- do y su camiseta empapados de sudor en procura del triunfo, de los triunfos necesarios para zafar del último puesto. No pudo ser, Y el día aque la hinchada centralista despedía a sus jugadores de ja primera división, las lágrimas de la tribuna eran las mismas lágrimas del colorado Killer, identificadas unas y otras por la profunda pasión centralista, — da jugada, durante todo el par. —dor— es un recuerdo impere- esa pasión que lo llevó al leotido v en todos los partidos.

Mario Estanislao Killer —todavía activo y brillante jugador— es un recuerdo imperecedero agradecida hinchada centralista.

Fuente: Extraído de la colección Andrés Bossio

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Mario Estanislao Killer

 




Nació: 15/8/1951 en Rosario.

Jugó: 160 partidos-entre 1971-1975 y 1984.

Goles. 4.

Títulos: 2 (Nacional 71 y Nacional 73).



Dos veces campeón del Nacional, con entrega generosa firmeza para la marca se metió en el corazón de todos los hinchas de Rosario Central.





El Colorado subió desde las Inferiores hasta aparecer en Primera en 1971, cuando ya se destacó en el equipo que ganó el Nacional. Marcador de punta izquierda de notable dureza para el quite, con un gran despliegue físico y velocidad para proyectarse al ataque. “Le comía las patas a todo el mundo. Yo transpiraba la camiseta. No jugaría bien... pero ponía muchas ganas, y eso la gente te lo valora más que tirar un cañito”, recordó en una entrevista.

Entre 1972 y 75 jugó 5 partidos con la Selección. En el Nacional 73 volvió a dar la vuelta con la camiseta canalla. Siguió dos años más y en 1975 pasó al Sporting Gijón donde vivió un descenso , un ascenso y una clasificación a la Copa UEFA. En 1978 pasó al Betis y e 1979 volvió al país se sumó a Newell's, donde jugó 10 partidos.

Entre 1980 y 1983 militó en Independiente y volvió Central en 1984, cuando vivió el desafortunado descenso. De todos modos, su desplegue le valió el aprecio de los hinchas. En 1985 se retiró en Belgrano de Córdoba. Trabaja como taxista en Rosario.

Fuente: Extraído de la Revista de Colección “El Grafico”. Edición N.º 36 de Febrero de 2012.

sábado, 30 de octubre de 2021

La Botica del 5






Tuvo varios nombres: “La Botica del 5”, “Los boticarios”, “El Clan”. El programa se extendió -con interrupciones- durante más de dos décadas a partir de 1968 en los mediodías televisivos de la ciudad de Rosario. Su conductor y alma mater fue Raul Granados, un popular locutor y animador radial en los años 50 y 60. En esta imagen tomada en Canal 5 a finales de la década del 80 lo vemos sentado a la izquierda y a continuación Luis Yorlano, Mario Sánchez, Jorge Corona y semioculto por la cámara, Alfredo Muñoz. De pie Ignacio Suriani, Jorge Brisaboa, Ignacio Aparicio, Jorge Cánepa, Silvio Valli, Orlando Davó y Alberto Gonzalo, entre otros. Colección Jorge Cánepa.  (Fuente: @rosariorecuerdo - twitter)

lunes, 25 de octubre de 2021

DEMIDDI, Alberto.Remero( 1944-2000)

 





Por Rodolfo Parody

Todo a pulmón

Sinónimo de esfuerzo sin límites en pos de las metas, fue el mejor remero que haya dado a luz la Argentina. Su enorme autoexigencia podía convertirse en intransigencia, pero no sólo se lo recordará por sus triunfos, sino por su ejemplo de deportista

El verano rosarino es impiadoso en aquellos años de principios de los 70. El vecino de barrio Alberdi maldice el momento en que decidió cortar el césped. De pronto, por la calle José Hernández, la última asfaltada más próxima hacia el río Paraná, aparece una figura de aspecto extraño.

Llama la atención su vestimenta, impropia de un día infernal. El buzo cerrado hasta el cuello y la capucha que le tapa la cabeza. Se acerca al trote y de a poco, el vecino parece reconocer ese rostro sudoroso. Hasta que distingue a Alberto Demiddi. Concentrado, el mejor remero que surgió en estas tierras sigue su paso, indiferente a lo que ocurre a su alrededor.

El calor es extenuante, pero no piensa en detener su marcha. Obsesivo y esforzado, sabe que debe sacrificarse al máximo para llegar más lejos. Ningún resultado lo conforma. Siempre existe otra meta por alcanzar. Ni medallas, ni podios son suficientes. Tampoco le bastan los elogios.

Al ocasional observador le cuesta entender cómo puede llegar un hombre a entregarse tanto. Se pregunta si vale la pena. No es capaz de comprender cuáles son las ambiciones que movilizan a Demiddi. No entiende que el remo es su vida. Vive por él y para él. Lo respira, lo imagina. Lo piensa. Demiddi persigue un objetivo con tanta ambición que a veces es intransigente. Tampoco lo ayuda mucho su forma de ser. Es huraño, pero sabe reconocer los errores.

En el Mundial de Saint Catherine quiso usar un bote que le regalaron y terminó cediendo a los consejos de su entrenador Mario Robert de correr con la embarcación que utilizaba habitualmente.

Apenas conquistó el título mundial, y en reconocimiento al acierto de su maestro, le arrojó la medalla dorada y con humildad le dijo: "Es suya".

Los pies no se detienen. El sol no perdona. Su historia continuará, conquistando todo, menos los Juegos Olímpicos, la gran frustración que, propio de su personalidad, nunca terminará de asimilar. 'Pero nadie discutirá jamás su inolvidable entereza.

Fuente: extraído de la Revista del diario “ La Capital” en 140 aniversarios. Año 2007.

miércoles, 20 de octubre de 2021

José Orlando BERTA




Nombre y Apellido: José Orlando Berta

Nació 19/4/1952 en Montes Caseros ( Corrientes)

Jugó: 302 partidos entre 1970 y 1978

Goles 9 ( 1 a Central)

Título: Metropolitano 1974



Uno de los grandes mediocampista centrales surgidos de Inferiores. Recio, guapo y temperamental, es el quinto con más partidos en el club.

En casi una década como jugador de Newell's, este temperamental correntino surgido de las Inferiores dejó su estampa como un mediocampista aguerrido y temible. Debutó en 1970 y desde entonces no paró de cosechar elogios por su capacidad de liderazgo y por brindar equilibrio al equipo. En esos tiempos, técnicos como César Luis Menotti y Juan Carlos Montes impartían su sello ofensivo en los esquemas de Newell's, pero Berta fue siempre la válvula de seguridad. Toda una garantía. Fue uno de los protagonistas de la inolvidable vuelta olímpica del 74 en el Gigante de Arroyito. Dueño de un gran despliegue, desconocía el miedo y se arrojaba al césped para realizar quites extraordinarios. Luego trataba de jugarla limpita para los compañeros. Equilibrado y organizado, voz de mando entre figuras del porte de Santamaría, Obberti y Zanabria. En 1978 se fue del club siendo el quinto jugador con más presencias. Pasó por Boca, donde le fue bien. También jugó en Racing y Talleres. Pero será siempre recordado como un patrón del Parque Independencia

Fuente: Extraído de la Revista de Colección “El Grafico”. Edición N.º 36 de Febrero de 2012.

lunes, 18 de octubre de 2021

Víctor Rogelio RAMOS




Nombre y Apellido: Victor Rogelio Ramos

Nació 4/9/1958 en Rosario

Jugó: 253 partidos entre 1978-1984 y 1987-1989

Goles:104 ( 5 a Central)

Título: 1 (1987-/88)


Una máquina de hacer goles. Delantero veloz y picante que fue el máximo artillero en el Metropolitano 83 y en la historia del club.

No muchos lo saben, pero el ojo clínico del ya legendario Jorge Griffa le dio a Newell's, a mediados de los años 70, un capítulo más de su rica historia como escuela de cracks. En esos tiempos había llegado a las Inferiores un jovencito llamado Víctor Rogelio Ramos, que se desempeñaba como volante ofensivo. También le tocaba ocasionalmente el ida y vuelta por las bandas. Sin embargo, el coordinador de juveniles le vio talento para generar espacios y definir situaciones, por lo que lo probó como delantero. Comenzó así la leyenda del hombre que más veces gritó con la casaca rojinegra. Condorito debutó a los 20 años, el 14 de septiembre de 1978, frente a Huracán en Parque Patricios. En su etapa como DT, Yudica lo alternó como centroatacante o puntero derecho, formando sociedades junto a Yazalde y Santamaría, a quien Víctor había admirado como hincha cuando era adolescente. Jugador de baja estatura y gran explosión como(acompañada de potentes piernas para el remate), Ramos sorprendía con gambetas cortas y seguras. Comenzó a rendir casi de inmediato, pero su irrupción figura se dio en el Torneo Metropolitano de 1983, cuando finalizó al frente de la tabla de artilleros con 30 tantos y se ganó un lugar entre los grandes nombres del fútbol nacional. Bilardo lo premió citándolo para participar de la Copa América con la Selección Argentina, en la que jugó 10 partidos e hizo un gol. Un año más tarde decidió probar suerte en Europa y viajó a Francia. Jugó en Nantes y SC Toulon, pero muy pocas veces como titular. Retornó a Newell's en 1987, cuando coincidió con la vuelta del Piojo Yudica a la dirección técnica. Al final de la temporada siguiente dio la vuelta olímpica por única vez como leproso, armando un tridente letal con Almirón y Alfaro. Ese equipo quedó en la memoria por ser el primer campeón constituido íntegramente por jugadores de la cantera. Pese a su gran capacidad goleadora, nunca se había podido destapar en los clásicos. Pero la tarde del 13 de junio de 1989 cumplió con creces. Central empezó ganando 2-0 el partido que definía quién clasificaba a la Libertadores; Newell's lo emparejó por la aparición de un tal Gabriel Batistuta. Hasta que a los 38' del complemento, Ramos puso el 4-2 -luego terminaría 5 a 3-, estampando así su grito número 100 con la camiseta rojinegra y el quinto frente al rival de toda la vida.

Siempre me gustó llegar al gol. Representa lo más lindo del futbol. Es la Alegría del jugador y también de la gente.

Fuente: Extraído de la Revista de Colección “El Grafico”. Edición N.º 36 de Febrero de 2012.

sábado, 16 de octubre de 2021

Los monólogos del "Chango" Gramajo

 



Por Jorge Brisaboa

El monólogo del "Chango" Roberto Artemio Gramajo.

Sobre la raya izquierda, recibiendo de espalda a cuarenta metros del arco, amagando girar a la derecha y arrancando hacia el otro lado para sacarse de encima al volante. Poniendo primera, y enseguida Ja segunda para aparearse a su marcador, el 4 rival, quebrar levemente la cintura y pasarlo de largo mientras pone la tercera, y la cuarta para engañar al zaguero que sale a buscarlo, mostrándole la pelota por una fracción de segundo, tocándola con el pie derecho hacia afuera, protegiéndola con el culo, y definiendo de izquierda con el arquero a mitad de camino. Al primer palo, o al segundo. O la asistencia para Poy o Bóveda que entran solos. Pero la escena final se repetirá una y otra vez: gol de Central.

El monólogo del "Chango" Roberto Artemio Gramajo.

Sus historias, sus relatos, su orgullo, su vanidad de sentirse ídolo de Central, querido, recordado, aunque haya pasado un cuarto de siglo. Con la misma tonada y la "ese" santiagueña de siempre. Si solamente le falta su bombo legüero. Y además, si es santiagueño, bien dice la copla que no puede decir que no.

Un monólogo para cada tema: Boerio.

—Yo jugaba en Central Argentino de La Banda donde debuté los 15 años. Los 16 ya estaba en el seleccionado santiagueño, jugaba de 10 punta de lanza. Iba a comprarme Central pero se corrió el rumor que Newell's me estaba por robar, me estaba por "tucumanear", esto pongaló entre comillas, entonces Adolfo Boerio agarró su Valiant, se puso los guantes y rajó a Santiago. Llegó en siete horas, volaba en la ruta porque son setecientos kilómetros y en ese tiempo había un tramo de tierra. Me compró en 4 millones 750 mil pesos. Por eso desde ese día don Adolfo es mi segundo padre. ¿Sabe qué hacía don Adolfo? "Chango, cuánto querés ganar", me preguntaba. Veinte decía yo. Entonces me daba cuarenta.

Un monólogo para cada tema: el debut amistoso.

—Vinimos con mis compañeros de Central Argentino en un colectivo, esos de línea, y demoramos como diecisiete horas en llegar, paraba en todas las estaciones... entonces yo jugué para Central contra mis compañeros de Santiago y ahí empecé a hacer goles: hice dos esa noche. Yo tenía 19 años.., entonces iba poca gente a la cancha, pero decían "vino un santiagueño"...

Un monólogo para cada tema: el debut oficial.

—Llego de Santiago en el 67 y tenía edad de tercera... entonces un partido lo jugué en la tercera, volaba, y la gente decía "¿quién es?". Al otro partido el "Cabezón" Ignomiriello me pone en la reserva, donde había jugadores de primera, y también rendí el examen. ..y la gente empezó a yerme. Para colmo la primera empezó a aflojar. Después, en abril se produce la expulsión de Gennoni en un partido, y don Miguel Ignomiriello me dice: "Chango, venga para acá, a usted lo voy a hacer jugar dos partidos, contra Platense en cancha de Ñuls (la de Central estaba suspendida) y contra River allá, o sea que usted juega tranquilo su primer partido porque tiene la oportunidad de dos partidos". Y así debe ser. Entonces jugamos contra Platense aquí, no anduve tan bien pero yo tenía el otro partido. ¿Qué pasó? En aquel tiempo no había cambios. Arriba jugaban siempre Gennoni, Poy y Giribet. Pero Gennoni no sabía que no iba a jugar. Don Miguel empezó a nombrar... Ancjrada, González, Pascuttini. .. y cuando llega a los de arriba dice Poy, Gramajo y Giribet. El "Loco" Gennoni empezó a romper mesas, sillas, se lo quería comer a don Miguel. "Va Gramajo, yo soy el técnico", dijo. Y jugué. Gennoni lloró, se tiró al suelo y todo... pero yo digo la verdad. Usted sabe, un santiagueño ir a jugar a la cancha de River, y lo que me pasó ese día. Qué nenes que jugaban en River, Gatti, Sainz, el "Lagarto" Guzmán, Ermindo Onega, Cubilla, Más. ¡Ay Dios! ¡Sabe qué hice! Entro a la cancha y le digo: señor Ermindo Onega —él se sorprendió, yo tenía 19 años y él 29— usted sabe que soy santiagueño y cómo es la vida.., el año pasado sentía por radio sus gambetas porque yo soy bincha de River... pero hoy le voy a hacer un gol, voy a hacer un gol porque siento que voy a hacer un gol ... anoche soñé que voy a hacer un gol... Empieza el partido y como Timoteo Griguol me había dicho "Chango, al arquero yo lo conozco desde hace tiempo y se adelanta, vos la primera pelota que agarrés tirale por arriba", apenas sacamos le tiré. Iba la pelota y Gatti empezó a retroceder, y la pelota pegó en el travesaño y se fue afuera. Fue un toque de atención. ¿Y si hago ese gol? La gente dijo ¡uh..! ¿quién es éste?, porque hay muchos jugadores pero inteligentes hay pocos. Enseguida, pum, gol de Cubilla, buen jugador el gordito. ..Y los aviones que pasaban... yo digo ¿qué es esto?, se va a caer un avión. ..y dicen que cuando pasa un avión bajo es porque el piloto es hincha de River, y entonces el contrario se achica... Dicen... dicen, ¡bah...!, cómo no van a decir eso si está la pista de Aeroparque ahí, si va por otro lado se cae al río... Entonces, pum, Timoteo con la cabeza 1 a 1. A los cinco minutos le digo a Ricardo Palma, que era un fenómeno, tirámela... paro la pelota, lo tengo a Matosas. adelante, le hago un amague por izquierda, otro a la derecha, Matosas se cae, hago otro a la izquierda y la agarré con la zurda y a Gatti casi le corto la cabeza: 2 a 1. Después nos empatan, nos hacen el tercero, y sobre el final penal para Central. Don Miguel lo tenía designado a Bielli, la agarró mordida y la tiró afuera. Si la agarro yo le saco la cabeza, aparte-el penal lo hubiera tirado con zurda. Yo con zurda tiro más fuerte, con la derecha tengo más dirección. La ventaja mía es que pateo con las dos, en cambio Maradona patea con la izquierda, la derecha sólo la tiene para frenar el auto.

Un monólogo para cada tema: los goles.


—El 70 fue mi mejor año, hice 23 goles. En el 67 jugué tres partidos e hice un gol, en el 68 hice 21 pero estaba en la colimba, en el 69 hice 3 pero me lesioné, y en el 71 hice 11. Contando todos los partidos que jugué en Central, incluidos los de la Copa Libertadores, 152, convertí 65 goles, es decir que tuve una efectividad del 36 por ciento... La noche del 2 de octubre de 1970 fue la de los cuatro a Independiente, un récord para mí, además un club chico le hizo cinco a un club grande, otro récord, yo tenía un tirón en el muslo izquierdo y no iba a jugar, me infiltraron. Esa noche el periodista Juan Gerardo Mármora dijo "el látigo del Chango". ..Porque hice cuatro pero pegué dos tiros en el palo.. .Bueno, en el último Pastoriza se la quiso dar a Santoro, piqué, llegué antes, se la toqué por arriba y entré con la pelota adentro del arco, la agarré con las manos y me la llevé hasta el centro de la cancha.. .tenía ganas de llevármela para casa. Ahí volví a sentir el tirón y no pude seguir, pero fue la noche más grande de mi vida.. .Después con Newell's hice lo mismo en el arco del Palomar. Ganamos 4 a 1, fue el cuarto y el tercero mío, le hago una gambeta a Musante, lo eludo a Fenoy.. .gol.. .entro al arco, me llevo la pelota, se la muestro a la hinchada, el árbitro Ducatelli me dice 'señor Gramajo, tiene que largar la pelota si no lo expulso", y la dejé.. .Uh. . .esa tarde, cómo lloré de alegría en la cancha, qué emoción, tiré la camiseta a la tribuna. Después me tuvieron que sacar escondido, tipo Menem cuando lo sacaron de Rosario para que no lo detuvieran en la época de los militares. Me fui en un Renault 4 de mi amigo José Guidetti, y nos fuimos a tomar cerveza al Wembley.

Un monólogo para cada tema: los técnicos.

—Ignomiriello hizo una revolución, hizo los vestuarios nuevos, los jugadores hablábamos con los periodistas por una ventanita. Eso lo admiré siempre. Un día salimos a la cancha con un saco y la gente se reía.. .nunca había pasado. El hizo hacer los unifotmes, todos correctos, pantalón y saco, uniformes para todos. Enrique Omar Sívori me dijo un día algo que no me olvidé jamás: "Levante la cabeza, Chango...". Don Agel Zof no es un técnico, es un padre con once hijos, qué tipo simple. Angel Labruna, otro tipo simple ... y mire que era famoso... él les daba indicaciones a todos, al 2, al 3, al 4, cuando llegaba a mí que era el 11 me decía: "Usted Chango haga lo que quiera, haga taquitos..". Y siempre me daba un consejo: "En la primera jugada, chóquelo a su marcador y hágale sentir el rigor". Entonces yo alargaba la pelota e iba al choque, fuerte, así se daba cuenta a quién tenía que marcar.

Un monólogo para cada tema: la plata.

—,Sabe qué hacía yo después de los partidos en el 70 o 71? A mí la plata nunca me importó, por eso me quedé sin plata.. .estoy tranquilo con mi conciencia porque hacía obras de bien. Iba a una villa de emergencia, hablaba con el jefe, con el capo, llevaba.. .no sé... 17 kilos de asado. Entonces, hablaba con el jefe. Yo me llamo Roberto Artemio Gramajo. "Sí, ya sé, ayer hiciste dos goles", me dijo el capo un día que le había hechos dos goles a Boca. Vamos a hacer un asadito, vamos a comprar el carbón, a juntar las parrillas, y que coman todos los chicos porque los grandes aguantamos. Entonces, esos chicos deben tener a esta altura 27 a 30 años, y se deben acordar. Y eso lo hacía no porque soy demagogo, sino porque lo siento así. A mí la plata nunca me mil importó.

Un monólogo para cada tema: el ídolo.

—Carrascosa y Fanesi, que cuando jugaban estudiaban en la Universidad y después se recibieron de doctores, decían que el "Chango" es el más ídolo de todos. Y decían: "Es muy simple, el Chango tiene contacto con la gente". Tengo un carné que me identifica y dice: Roberto Artemio Gramajo, el ídolo más grande de la historia de Rosario Central. Porque no es cuestión de ser ídolo de una sola década, esto es de toda la vida, como Bochini en Independiente, Alonso en River.

Un monólogo para cada tema: Casares y Carlovich.

—Voy a hablar un poco del "Negro" Casares, el mejor 2 que vi en mi vida. Una estampa, una elegancia, una vez le salí de golpe y me hizo un sombrero en su área. Le pusieron "Chocha" por la chochera, corría como un caballito pituco ... qué Perfumo ni nada, no llegó a grande porque no podía dar patadas.. .Aparte, hablando de jugadores, aquí hubo un tipo que se llamó "Trinche" Carlovich, jugó conmigo en la reserva de Central ... en una baldosa movía los pies. No tuvo suerte, además su manera de ser... era más vago que yo. Pero el talento qué tenía, ése tenía una mano en la zurda. Después le fue bien en Central Córdoba.

Un monólogo para cada tema: la final con Boca.

—Decían que yo me había vendido en la final con Boca. ¡Cómo iba a venderme! Lo que pasó es que en la entrega de los Olimpia, se me acercó a saludarme Armando, el presidente de Boca, y se corrió esa bola, o que Armando prometió comprarme. Pero eran todas mentiras. Si a mí la plata nunca me importó. Entonces a los 25 minutos del segundo tiempo Zof me saca, me dolió mucho, yo creo que me sacaron los dirigentes. Llegué al vestuario, pateé dos cajones, y después le dije a don Angel varias cosas fuertes. Yo quería jugar. Al otro día, en Rosario, fui a su casa con mi señora y le pedí perdón. Pero lo grave es que nos habían robado el campeonato. Yo le dije a don Angel que tendríamos que haber retirado el equipo por invasión de cancha.

Un monólogo para cada tema: ida sin vuelta.


—En el 72 me vendieron al Panatinhaikos de Grecia. Me mandaron solo, en un país que no sabía el idioma un santiagueño de 23 años. Ahora es diferente: primero va el representante y el producto va en otra carga. Además, a mí me jodieron en 40.000 dólares que me correspondían, era un platal. Con esa plata me compraba, no una casa de fin de semana, una mansión. Yo sé quiénes me jodieron pero nunca lo voy a decir. En Grecia no enganchaba, me llevaba mal con el técnico Puskas, el húngaro, y quise volver. Vine, hablé en el hotel "Savoy" con el señor Timoteo Griguol que ya era el técnico, y que era padrino de mi casamiento, y me dijo: "Chango, tengo todo el plantel cubierto". Y no era así, lo que pasa es que lo iban a contratar a Kempes, pero yo tenía 24 años, lo que hubiera sido Kempes y yo juntos. Creo que me incendié cuando vine y canté lo de los 40.000 dólares. Entonces, el "Flaco" Menotti, que me quería tanto, me llevó a Huracán.

Un monólogo para cada tema: su vida al filo de los 50.


—Yo nací en La Banda el 28 de julio de 1947, mi padre era portero de escuela y hacía bombos legüeros, Artemio de Jesús Gramajo. Mi madre. ..Blanca Ascensión Gómez. Cuando me fui me puse una meta: jugar en un club grande, ser famoso, comprarme un Peugeot 404, y ganarme la lotería. Lo único que me falta es ganarme la lotería. Ando un poco por todos lados, voy a Orense, cerca de Bahía Blanca, y hago de silero, cocinero y tractorista en la cosecha de girasol. Hago también hornos de barro y empanadas santiagueñas ... Peso 83 kilos como cuando jugaba.. .ayudé a toda mi familia, a mis hermanos, pero yo ando sin un peso. Tengo tres hijos, Roberto Carlos de 28 años, Jorge Gabriel de 26, y Bárbara de 11, y un nieto de 10, Carlos Sebastián. Y tengo, como dice Roberto Carlos, un millón de amigos: Fernando Montoya, Cacho Sirseg, la familia Pecetto, Queco Fernández, Quito Pichetto, y por favor, debo nombrar a los utileros de Central, el Negro Giménez, Fermín, Pedrito, la lavandera, doña Carmen, los masajistas Aspiazú y Bulino, y los muchachos del bar Mayo, y el Chino Messiano, el tipo más bueno del mundo, Indalecio López, qué jugador, y...

Un monólogo para nombrar los amigos. 

Y a Teresita. Perdón "Chango", no hay más espacio. Amigos del "Chango", tengan la seguridad de que los ha mencionado a todos.

El "Chango" se va con su bombo, su ese, su tonada, su vanidad, su orgullo. Se va a sentir los olores del monte santiagueño. Deja sus goles. Y sus monólogos.

Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.