Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

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miércoles, 14 de marzo de 2018

PONTONI, René. Futbolista ( 1920-1983)

Por Miguel Pisano

GLORIA  DE ANTAÑO





Fue para muchos el mejor jugador que vistió en el pasado la camiseta de Newell's. Formó una delantera inolvidable con la Bruja Belén, Canteli, Morosano y Ferreyra. Después triunfó en San Lorenzo y brilló en la selección nacional.

Con la camiseta del Ciclón, dónde formó una gran dupla con Rínaldo Martino. Jugó en la Lepra hasta noviembre del 44 y dejó un recuerdo que será imborrable.




En el parque Independencia apareció un bailarín", tituló con maestría un periodista del diario porteño "Noticias Gráficas" la lejana tarde de 1941 cuando René Alejandro Pontoni fue la figura de la milonga que Newell's le pegó a Huracán en el viejo y coqueto estadio rojinegro, que apenas tenía 11 años.

Si me dieran a elegir a tres jugadores de Newell's que me hubiera gustado ver actuar, el primero sería seguramente la Chancha Pontoni, junto a su compañero, la Bruja Belén, y al Polaco Sacchi. Unívocamente influido por la fuerza conmovedora de la tradición oral, firmemente apoyada en la letra de las sepiadas hojas de LA CAPITAL y de "El Gráfico", uno arma su equipo ideal de viejas glorias como si fueran aquellas figuritas redondas de cartón del tren de la infancia.

La Chancha Pontoni fue quizá el mejor jugador que vistió la gloriosa camiseta del Newell's de antaño, según los apasionantes relatos de los hinchas rojinegros que hace rato peinan canas, en aquella delantera que recitamos de memoria hasta quienes no tuvimos la fortuna de verlo jugar ni siquiera en una borroneada cinta en blanco y negro: Belén, Canteli, Pontoni, Morosano y Ferreyra. Nacido el 18 de mayo de 1920 en el barrio La Facultad, de la ciudad de Santa Fe René debutó con apenas 14 años como centrodelantero de la primera de Gimnasia y Esgrima de Santa Fe, que jugaba en la liga local.

Un nueve lujoso, hábil y cerebral. Un definidor exquisito y gran goleador, al punto de que los viejos hinchas comparan a Pontoni con jugadores de la talla de Adolfo Pedernera, Jaime Sarlanga y Arsenio Erico.

El Alemán Celli, aquel recordado técnico de Newell's que vivía en una casa ename de la esquina de Italia y Pellegrini, lo trajo su equipo en el 40, cuando hacía apenas un año que los rosarinos jugaban en campeonatos de APA, pero ese año hizo colimba y recién debuto en el 41.

En la primera práctica la Chancha le metió tres goles a Heredia, el arquero titular, y debutó el domingo 30 de marzo de 1941, en una memorable goleada por 51 sobre San Lorenzo.

Con semejantes condiciones no tardó debutar en la selección nacional en apa un año, en mayo del 42, cuando jugó a tra Uruguay en la cancha de River, en una lujosa delantera que formaba con Muñoz, Moreno, Pontoni, Rinaldo Martino y Chueco García.

Jugó en Newell's hasta el 5 de noviembre del 44 y fue vendido a San Lorena 40 mil pesos más los pases de Mario Fernández y de Arnaldo, tasados insólitamente en 60 mil pesos.

"El mejor partido que jugué fue contra Huracán. Les ganamos 5 a 1. Les dimos un baile bárbaro. No me conocían mucho en Buenos Aires por entonces", confió la Chancha a "Noticias Gráficas", antes de emigrar a San Lorenzo.

Y en el Ciclón formó una brillante delantera junto a Farro y Martino, a que bautizaron con el inapelable Manucho desde la inolvidable tarde en que declaró con honestidad brutal: "Pontoni juega má'mucho mejor que yo".
Fuente: Extraído de la Revista del diario “ La Capital 140 años” de 2007.

martes, 13 de marzo de 2018

RENE PONTONI FUtBOLISTA



Nació:18/5/1920

Jugó 118 partido entre 1941y 1944

Goles: 72 ( 5 a Central)

Titulo: 0



Delantero tenaz de los 40, de pegada firme, cerebral y veloz. Priorizó jugar en Newells sobre Central y Boca.



Cuando era solo un adolescente, en Gimnasia y Esgrima de Santa Fe lo llamaban la Mula por su potencia a la hora de rematar. Nunca había jugado profesionalmente, pese a que muchos equipos quisieron llevárselo. Llegó a Newell's en 1941, tras haber rechazado ofertas de Boca, Peñarol de Uruguay y Central. Integró una de las delanteras más recordadas junto a Morosano, Belén, Ferreyra y su compinche el Chengo Canteli. Apenas cuatro días después de haber llegado, marcó su primér tanto con la casaca rojinegra en la goleada 5-1 frente a San Lorenzo. Ese día la rompió y comenzó a escribir su leyenda. Un delantero certero y veloz, inteligente e impredecible. Siempre afirmó que jugaba para divertirse y que le gustaba gambetear. En su primer clásico, el 12 de octubre de 1941, convirtió el gol que le dio el triunfo a Newell's. Y en la vuelta, anotó dos en aquel 5-0 que sentenció al Canalla a jugar en la B. En 1945, pasó a San Lorenzo para hacerse más famoso aún. Es el jugador con mejor promedio de gol en la historia leprosa: convirtió 72 tantos en 118 partidos

Extraído de la Revista “ El grafico” Libro de colección /Edición N.º 36 de Febrero de 2012

lunes, 12 de marzo de 2018

¡ MOZO UN CARLITO!


Por Oreste Francisco Cirimele y María Cecilia Civilotti
Fotografías María Andrea Babsia



Rosario, fue la cuna del famoso Carlitos

degustado por propios y extraños. Este

famoso sándwich trascendió las fronteras de

la ciudad para adueñarse del paladar de

otros lugares argentinos. Nacido en el bar

Cachito, su creador cuenta aquí la historia.



Un bar es el escenario adecuado para conversar con Rubén Luis Ramírez (Cachito), este rosarino de 70 años de edad quien cincuenta años atrás creó el tan famoso y rico sándwich caliente. Ramírez nació en la cortada Palermo del barrio Bella Vista. Después su familia se mudó a Necochea y Paseo y luego a Pellegrini y Maipú. Allí, su padre, don Jacinto, abrió un bar al que denominó Cachito, en su honor. Fue su segunda casa, iniciándose en la atención del local en 1941. Quienes recuerdan la esquina sabrán de la atención en la vereda en aquellos días de primavera y verano, cuando sentarse a tomar algo era motivo refrescante para charlas con amigos, encuentros familiares y días de noviazgo. El bar siempre resulta mágico, entre sus mesas se cuentan historias y se respira una atmósfera de bullicio a charlas y tazas de café con el paso acelerado de los mozos y la destreza de manos en la cocina para cumplir con los pedidos.

Ahora, otro escenario similar descubre las palabras de Rubén, el creador del Carlitos, el que se originó, según reconoce, a partir de su propio gusto, de su forma preferida de preparar el sándwich, poniéndole como aderezo ketchup. Cuando le preguntamos el motivo del nombre, la respuesta fue tan simple como la clave de su preparado: "se me ocurrió".

¿Cómo se popularizó el Carlitos? ¿Cómo fue ganando adeptos?
- La gente lo fue conociendo y su fama corrió sola: Si es buen producto te imaginas que no necesitás publicidad. Se da a conocer de boca en boca. A parte al negocio iba mucha gente. En verano nosotros sacamos permiso

por 80 mesas en la vereda y mi papá los sábados y los domingos sacaba 20 mesas más. Teníamos hasta la mitad de cuadra ocupada con mesas por Pellegrini y por Maipú también.

¿Cuántos mozos trabajaban en el lugar?
En verano había 15. En una época poníamos mesas en la vereda de enfrente, y el mozo tenía que cruzar la calle...

¿Tenés algún recuerdo de los orígenes del Carlitos? ¿Por ejemplo la primera carta en que se presentó al cliente?

Eran clientes tradicionales, fijos. No era gente que venía de paso. La clientela era de todo el año, ya conocía qué se comía: Carlitos; cazuelas; picadas; la picada especial. Eso era lo más común. Después con el tiempo se hacían minutas: pastas; entrecot; tenía la rotisería, se vendía lechón. Inclusive el Carlitos se hacía mucho para llevar.

¿Recordás cuánto costó el primer Carlitos?
Ni idea porque ha cambiado todo tan rápido. Yo sé que una vez en el año 73 cuando pusieron los precios máximos de nuevo, no sé si valía $1,50, había cambiado la moneda. Me acuerdo de una anécdota con uno de los habituales clientes, porque al principio se jugaban a las cartas, era como un café de barrio antes de que se hiciera tan popular. Dijo: "Ah! Tuvieron que bajar el Carlitos porque vi que lo cobraban $2 y ahora $1,50". Nosotros le respondimos: "Si, pero vale $1,50 la mitad".

¿Cómo la mitad?

El Carlitos como se conoce es la mitad del pan no el pan entero que hacíamos nosotros. En otros bares, nos empezaron a copiar pero hacían la mitad. En cambio nosotros hacíamos el pan entero y lo partíamos en cuatro.

¿Por qué pensaste que el Carlitos tendría éxito?

Porque me gustó a mí.

¿Te imaginaste la repercusión que el mismo iba a tener?
No, no. Ni remotamente. Después pasaron los años, y una vez, cuando aún era muy joven, fui a Buenos Aires para comprar un televisor a mi papá. Entro al negocié y me pongo a charlar con el vendedor. Le cuento que soy de Rosario y el señor me dice que iba a Rosario a comer Carlitos pero que en Buenos Aires no se conocía, estaba el tostado, nadie conocía el Carlitos en Buenos Aires. Así me fui dando cuenta de cómo se había ganado su propio lugar.

A partir del Carlitos, ¿ideaste otra receta con tanta popularidad?

Sí, al sándwich que le puse el nombre de "Frankfurt" pero que se lo conoció luego como Fantasía.

¿Entonces el "Frankfurt" también debería ser una marca registrada rosarina?

El "Fantasía" lo comenzamos elaborar nosotros. No llegó a ten el éxito del Carlitos pero se vendí muchísimo.

¿Cuál es la mejor bebida par; acompañar un Carlitos?

La cerveza.

¿Qué opinás de las distinta variedades que se fuero¡ incorporando, como por ejemplo el Carlitos especial, de pollo, cm espárragos, etc.?

Son inventos que no son e verdadero Carlitos.

¿Tampoco "el especial"?
Nosotros hacíamos un Carlito especial con mucha más mercadería: más queso y más jamón. Era una pequeña diferencia. Se preparaba si el cliente lo pedía. Eran muy pocos los que pedían ese "especial".

¿Entonces hay un solo Carlitos?
Claro.

¿El verdadero lleva mayonesa?
No...!!! Ahora por lo general le ponen mayonesa cuando debe llevar manteca, entonces sale húmedo. Vos te sentás y pedís un Carlitos y al rato está húmedo. ¿Cuándo abrió sus puertas el bar Cachito?

En el año 41 y lo vendimos en el 74. Los que vinieron lo fundieron en 3 o 4años.

¿Cómo se explica?

Desatención. Nosotros estábamos toda la familia. Nunca el negocio quedaba sin alguien de la familia. Así finalizamos la entrevista regresando de las postales de otro tiempo y otro bar pero con la misma esencia rosarina del encuentro y sintiéndonos orgullosos de ostentar en las páginas de tantas y tantas cartas que aguardan en las mesas anónimas de otras cafeterías el nombre de una creación rosarina, el Carlitos.  
 
"El Carlitos como conoce es la mitad del pan no el pan entero que hacíamos nosotros."

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia”. Fascículo N.º 41 de Mayo de 2006

viernes, 9 de marzo de 2018

JUAN CAGNOTTI- FUTBOLISTA



Nació 7/3/1911 en Rosario

Jugó 75 partidos entre 1933 y 1936

Goles: 20( 3 a Newell´s)

Título: 0







El wing cordobés Cagnotti llegó desde su provincia a Central en 1933, junto al centreforward Sebastián Guzmán. El primero, por la derecha de la línea de cinco delanteros, era todo velocidad; su compañero, todo lo contrario, pero desparramaba rivales y metía goles y goles. Entre ese 1933 y 1935 los equipos grandes de Buenos Aires codiciaban aquella delantera canalla conformada por Cagnotti, Julio Gómez, Guzmán, Cayetano Potro y el chueco Enrique García. En 1936 dejó Rosario Central y al año siguiente jugó tres partidos en el fútbol de AFA con la camiseta de Independiente. En 1938 también tuvo un paso por Newell's OId Boys

Extraído de la Revista “ El grafico” Libro de colección /Edición N.º 35 de Febrero de 2012

miércoles, 7 de marzo de 2018

FEDERICO VAIRO.- Jugador de Futbol



Nació: 23/2/1930 en Rosario.



Jugó: 118 partidos entre 1950 y 1954.

Goles: 12.

Títulos: O.




Un back de lujo. Marcaba como los dioses y aportaba salida clara desde el fondo.
Formó una gran dupla con Alfredo Pérez, con quien pasó a River.




Elijo de italianos, creció en el barrio La Tablada e hizo las Inferiores en Central en los 40, con jugadores que alternaron la Primera en la década siguiente: el Mono Hidalgo, Alejandro Mur, Angel Zof y Miguel La Rosa, entre otros. Debutó en 1950, pero el equipo descendió y jugó la campaña siguiente en Segunda. El ascenso fue inmediato. Vairo ya se había impuesto como un gran back izquierdo. A su buen manejo le sumó dinámica para la proyección; era una salida siempre segura por su sector. Con Alfredo Pérez integró una zaga de lujo que en 1955 pasó a River. En Núñez logró el tricampeonato de 1955/56/57. Y fue en 1957 cuando formó parte de la Selección campeona sudamericana, la que en Lima fue bautizada como Los Carasucias. Pero en el 58 fue parte del fracaso argentino en el Mundial de Suecia. Su carrera continuó en O'Higgins de Rancagua, Chile, entre 1960 y 1966, y se retiró al año siguiente jugando para Deportivo Cali, en Colombia. Luego, fue técnico de las Inferiores de River. Apadrinó la filial de Central en Buenos Aires, donde murió en diciembre de 2010.
Extraído de la Revista “ El grafico” Libro de colección /Edición N.º 35 de Febrero de 2012

martes, 6 de marzo de 2018

Club Policial Rosario



Junto a lo familia policial y a toda lo comunidad en el Bicentenario de lo Patria



El CLUB POLICIAL DE ROSARIO es fundado en 1941 por un grupo de funcionarios policiales, pensado para brindar servicios a la comunidad. Hoy, siempre en constante crecimiento, con las puertas abiertas no sólo para la familia policial sino para la comunidad toda, pone a su servicio un lugar especial, en pleno centro de la ciudad. Dispone de amplios parrilleros y espacio al aire libre para el esparcimiento. Para los niños se ha ambientado un salón infantil, equipado con inflable, títeres, juegos, cocina y coordinadores que hacen las delicias de los más chicos. Un gran salón de fiestas para casamientos, cumpleaños, conferencias y conciertos con lo necesario para una velada inolvidable. Cuenta, además, con cancha de padle y futbol 5, un frontón de pelota paleta y una flamante cancha de bochas, con vestuarios y duchas para la utilización posterior a cualquier evento. Posee un gimnasio donde se practican distintas disciplinas de artes marciales y gimnasia, y un gimnasio con aparatos, con asesoramiento adecuado. En el ámbito cultural, dispone de la Biblioteca Popular "Sgto Juan B. Cabral," con una colección general de más de cinco mil volúmenes, talleres y cursos de idiomas, arte, artesanías, capacitación, computación, piano, Orquesta de Cámara "Instrumentalia" y el Coro de Cámara del Rosario. En la localidad de Ricardone, un Camping con espacio verde, cancha de fútbol, bochas, pileta, parrilleros, quincho cubierto y vestuarios totalmente equipados. En al ámbito policial, alberga desde hace varios años a la Asociación Internacional de Policía (IPA). Por todo esto, se puede afirmar con orgullo que, el CLUB POLICIAL DE ROSARIO, pensando siempre en la comunidad, sigue realizando las obras necesarias para que todos puedan disfrutar de sus instalaciones. Por todos estos años y aquellos que vendrán, junto a la comunidad policial y rosarina, se une jubiloso a los festejos por el Bicentenario.

Historia
Fundado el 26 de diciembre de 1941 por el entonces Jefe de Policía Don Nicolás Vallaro, junto a un grupo de funcionarios policiales. Se hacen famosos sus bailes y participación en diversas competencias deportivas.
A partir de la Presidencia del Crio Mayor (RE) Felipe Rito Miranda (F), en 1987, se implementa un plan de recuperación y un diagrama de importantes obras que continúa hasta el día de hoy. Restauración y mantenimiento, canchas, gimnasios, biblioteca, salones, camping, apertura a la comunidad, han sido el resultado de esta iniciativa.
Actualmente, bajo la presidencia del Crio. Gral. (RE) Dr. José Luis Giacometti, la Comisión Directiva de la Institución continúa en su proyecto para satisfacción de la familia policial y la comunidad toda.



INFORMACION UTIL:
Entre Ríos 251
Tel. (0341) 4243949
Fax (0341) 4488794
Biblioteca: 4477030
clubpolicialderosario@yahoo.com.ar
www.clubpolicialrosario.com.ar
Extraido de la Revista del diario "La Capital" del Bicentenario "2010

miércoles, 28 de febrero de 2018

Los grandes de "la novela"

Por Rafael Ielpi

La condición de plaza importante que ostentaba Rosario en lo referente a- escenarios de todo tipo, entre ellos los auditorios radiales, que ya congregaban audiencias importantes, -como la de LT 1 con 400 butacas- hizo que en la década del 40 muchos artistas llegaran desde Buenos Aires para actuar en las emisoras locales o en los teatros. Una compañía radioteatral -"Metrópolis'- dirigida por Rodolfo Padilla, también libretista de ciclos en Buenos Aires, posibilitó el arribo de actores y actrices porteños, algunos de trayectoria posterior reconocida como Mercedes Carné, que se integrarían aun eventualmente al medio y a los elencos rosarinos. En esa cofradía ingresa un joven aspirante a actor y locutor que bajo el seudónimo de Tito Torres ocultaba entonces al que sería luego prestigioso nombre del radioteatro rosarino: Norberto Blesio.




La influencia de Radio Argentina o Radio del Pueblo -dedicadas especialmente al género- y la fuerte impronta que Yankelevich impondría a LT8, como lo haría con Radio Belgrano y luego en su paso pionero por la televisión argentina, hicieron que casi sin notarlo las radios de la ciudad se encontraran albergando radioteatros mucho más decantados, con mayor profesionalización en lo actoral, profusión de compañías que daban cabida a numerosos elencos y superación en lo técnico.




Blesio y Nancy Valdéz como su permanente compañera de rubro iban a ser sin duda hasta la desaparición del actor tal vez el binomio más popular del radio teatro rosarino, con el nivel también cada vez más calificado dentro de las peculiares características del género. Hombre de radio desde su juventud —locutor y ejecutivo de LT3 y dirigente gremial en 1945/46- iniciaría su larga trayectoria un poco antes, cuando en 1944, en esa radio, encabeza el elenco de La canción del pueblo aunque los años de gran popularidad llegarían a partir de 1947 con Su primera novia, Honraras a tu madre y El forastero que llegó una tarde, el clásico de Chiappe.

Las presentaciones en cines y teatros de Rosario y de los pueblos y localidades del interior de la provincia serían complementos imprescindibles para reforzar la popularidad de los elencos, y también en ese aspecto Blesio mostraría una profesionalidad precursora, aun en condiciones muchas veces precarias como las que se encontraban en algunos lugares en los que el entusiasmo del auditorio disimulaba cualquier carencia.




Nora Peña, superviviente del esplendor del radioteatro recuerda: Con "El forastero que llegó una tarde” donde yo hacía un papel característico, el de la madre, salíamos de gira por los pueblos. Esta obra se hizo por cinco meses, cuando normalmente un radio-teatro duraba un mes más o menos. Blesio dejó la obra porque se cansó. En todas las obras que hice siempre hacía las madres y yo preguntaba por qué tenía que hacer esos papeles. Pero era mi temperamento, muy sensible, que me hacía llorar mucho y hacía llorar a mis compañeros. No quería hacerlos porque era muy jovencita, pero me decían: "Es por radio "y claro, lo único que se escuchaba era la voz. Las obras eran melodramáticas: una madre sufriente con un hijo bueno y un hijo malo... Blesio tuvo siempre la delicadeza de tener muy buenos elencos, con buena gente».

Entre 1950 y 1960, en especial con obras de Roberto Valenti, uno de los autores más prolíficos y populares, la compañía Blesio Valdéz cautivaría literalmente a buena parte de los rosarinos con obras como Chaicolé, el indomable, Yo también soy todo un hombre, Sombras en el Riachuelo, El árabe -que se convertiría en otro clásico tan recordado como "El león de Francia"- y otras como El capitán Coraje, Furia, Luz del alma, La estrella se hizo pedazos o Ventarrón.

Contemporáneo y competidor cotidiano de Blesio sería Federico Fábregas, otro de los reales ídolos del radioteatro local que, al igual que el anterior, lograría incluso

una popularidad notable en la extensa región cercana a Ro-sano. La misma le permitiría, ya muy avanzada la década del 60 y también en los inicios de la siguiente, mantener e aún una cierta vigencia popular en algunas radios del interior, cuando la televisión había confinado al género a esos ámbitos hasta condenarlo al olvido reemplazándolo por una versión más sofisticada pero no demasiado diferente: el teleteatro. Fábregas había llegado desde Buenos Aires sobre los inicios de la década del 40, con una experiencia radial porteña en Radio Belgrano, y sería —pese a su poca estatura y cierta tendencia a engrosar el físico que más de una vez frustraron sobre el escenario la imagen que el público tenía de él- admirado y aplaudido por una legión de seguidores, a quienes su voz bastaba para hacerlos partícipes emocionados de las peripecias de la novela de turno.

Su época de esplendor, como la del género, se produciría entre 1950 y primeros años de la del 60 y algunas de las obras que su compañía afrontara en las radios rosannas, se convertirían en clásicos cuyos nombres siguen conservándose en el imaginario colectivo -como Genoveva de Brabante, de Héctor Bates-, que salían de la recurrida impronta campera para incursionar en temáticas distintas. Fábregas —que tenía además de una voz personal y de aptitud para lo dramático, una gran facilidad para encarar la necesaria dosis de comicidad que requerían algunas obras-contribuyó asimismo a difundir el género y sus autores con títulos como Ella era una santa, de Antonio Méndez; Luz para mis ojos o Mi madre es inocente y dos creaciones de Bates que son arquetípicas del género: La danza de la gitana y Fachenzo, el maldito.

Esta última, como ocurría con 'Honrarás a tu madre' y otras, incluía la presencia de un villano de tal perversión que los actores que encarnaban al personaje pasaban a ser odiados por la audiencia e incluso agredidos o insultados cuando las compañías llegaban de gira a los teatros y cines de pueblo. Deolindo Lamagna, Emilio Págero, José Caruso, Tito Spip, entre otros, pasarían algunos de esos malos momentos, que no hacían otra cosa que reiterar en todo caso el encono popular contra aquel traidor sargento Chirino que asesinaba por la espalda al gaucho Juan Moreira en otro género también hondamente popular: el primitivo teatro nacional en los picaderos del circo.

A aquella gesta esforzada de los radioteatros rosarinos debe agregarse otra magia, además de la ya implícita en las voces incorpóreas: la de los imprescindibles sonidos que iban ambientando la trama, reflejando el entorno, dando entidad al viento, a la lluvia, al lento o furioso galope de los caballos, al canto de los pájaros o al rechinar de una puerta. Aquellos sonidos -que con la evolución del género estarían a cargo exclusivo del sonidista o técnico de sonidos, personaje protagónico también y a cuya habilidad e inventiva se debía buena parte del encanto de aquellas historias- eran en los comienzos generados por los propios actores capaces de producir la ilusión de una granizada o de unos pasos subiendo una escalera mientras sus voces iban dando vida a la historia de turno.

Paleo testimonia, como contemporáneo y partícipe de la historia del radioteatro en la ciudad, parte de aquella etapa pionera: «Los efectos especiales? En realidad eran muy especiales porque todo estaba hecho con los elementos más precarios, con lo que se pudiera; entonces, un galope de caballo se hacía golpeando las palmas de la mano sobre las piernas, como si fuera un ritmo de malambo. Eso era parte de la cosa precaria de ese momento. Después empezaron a llegar de Estados Unidos —donde también se comenzaron a hacer radio teatros- las llamadas "grabaciones en surco". divididas en sectores: el galope de un caballo, un relincho, un tren, un auto, la frenada de uno de ellos, la lluvia, una tormenta con truenos. Eso era ya cerca de 1935 a 1940»..

En la misma escala estaría el relator, encargado de ir hilvanando las instancias de la trama y de resumir, al comienzo de cada episodio, lo ocurrido en el anterior. Sus voces eran también identificadas con la compañía y algunos lograrían incluso popularidad también como locutores en las radios rosarinas, como Roberto Peía, Osvaldo Raúl Maliandi y Osvaldo Copes, entre otros, los dos últimos también cabezas de elenco en el período.
Extraido de la Revista la Vida Cotidiana Rosario 1930-1960