Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

MONUMENTO A BELGRANO

MONUMENTO A BELGRANO
Inagurado el 27 de Febrero de 2020 - en la Zona del Monumento

Vistas de página en total

martes, 20 de septiembre de 2011

CURAR Y ENSEÑAR – Clemente Álvarez


Por Marcelo Castaños

Su nombre está unido al desarrollo de salud pública en la ciudad. Fue un gran protagonista de la vida científica de su tiempo


Lúcido, metódico, modesto, a veces parco para la palabra, muy estudioso pero sobre todo generoso en la entrega de conocimientos.
Así se recuerda a Clemente Álvarez,  cuyo nombre está asociado definitivamente a la salud pública tanto para quienes conocen su historia como para los que no, porque lo perpetúa el centro de asistencia médica más emblemático de la ciudad.

Clemente Álvarez fue médico, formador de profesionales, fundador de instituciones
y publicaciones, miembro de asociaciones y academias médicas, y protagonista excluyente de la vida científica de su tiempo.
Llegó al país de España con sus padres Serafín y Felipa. En ese momento era el
único hijo del matrimonio, que después tuvo seis más: Luis, Domingo, Juan (presente en este libro), Estela, Julio y Eva.
La casa de Serafín, un abogado amante del periodismo y Ia enseñanza, fue un lugar de discusiones y proyectos, tal cual lo relata Susana (hija de Clemente) en una nota publicada por La Capital en 1997.
Clemente estudió medicina en Buenos Aires y se recibió a los 21 años, Se perfec-
cionó en Alemania y vino a Rosario, donde inició una canera memorable, En 1901
fundó la Liga Argentina contra la Tuberculosis, después fue cofundador del Círculo Médico de Rosario, fundador de la Revista Médica, titular de las cátedras de Patología y Clínica Médica, y miembro de los órganos de gobierno de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Universidad Nacional delLitoral. Entre el 30 y el 44, ya consolidado entre los más prestigiosos, cosechó cargos que le dieron todavía más jerarquía, como el de miembro honorario de la Academía
Nacional de Medicina y de la Asociación Médica Argentina,
Se casó con Josefa Fontanarrosa y tuvo ocho hijos: Olga, Adela, Clotilde, Susana,
Celia, Elena, Josefa y Clemente.
Sus hijos siempre Io recordarían como un hombre muy abocado a su carrera, que
todas las mañanas dejaba la casa para ir al hospital, atender pacientes y dar clases,
que solía llegar tarde a almorzar pero al que siempre se esperaba porque era el momento del encuentro familiar, Se recostaba a dormir, atendía el consultorio tras la siesta y después del té (que tomaba con su madre)  hacía sus visitas a domicilio. Era metódico en su vida profesional y familiar.
Preocupado y dedicado a la investigación científica, intervino en debates filosóficos
epistemológicos y académicos, como los que protagonizó con aquellos que ensalzaban la formación universal en detrimento de la especialización o en su cerrada oposición  a que se eliminaran las tesis doctorales.
En 1945 dejó las cátedras en Ciencias Médicas, en desacuerdo con las tendencias
políticas que se imponían. Tres años después, murió.
Tras su partida vinieron uno tras otro los reconocimientos, que probablemente hubiese rechazado en vida. En 1949 se formó una comisión popular para homenajearlo y se dispuso que el Hospital Rosario llevara su nombre. Hoy, cuando está por inaugurarse el Nuevo Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, la figura del médico maestro se vuelve más actual que nunca.

Fuente:  Publicado el artículo en la Revista de diario “La Capital de 140 años.

lunes, 19 de septiembre de 2011

LA CIUDAD VISTA A TRAVÉS DE LA CÁMARA DE GASPARY


Richard Rodolphe Nicolás Gaspary, fue uno de los fotógrafos que, junto a los hermanos Pusso y otros aficionados de la época, se encargó de registrar los hechos mus sobresalientes del primer Centenario, como asimismo, los cambios a nivel urbano y arquitectónico que se fueron dando durante las primeras décadas del siglo XX
Por Lorena Ratner*

De origen francés, nació en Longway, departamento de La Moselle, Francia, en 1865. En París estudió dibujo, pintura, grabado y fotografía. Aplicó sus conocimientos al campo científico por lo cual fue designado fotógrafo oficial de la Facultad de Medicina de París. En 1888 se trasladó a Argentina, asociándose en La Plata con el fotógrafo Isidro Mohín.
Al comenzar el proyecto para las obras de construcción del Puerto Rosario, la empresa Hersent, Schneider y Cía. lo contrató para realizar tanto el relevamiento de las instalaciones preexistentes en la costa de Rosario, como la documentación completa de la ejecución de las obras, material que era enviado periódicamente a Francia para las sucesivas asignaciones de partidas para la consecución de los trabajos. Ya instalado en Rosario abrió su estudio en el año 1906, en la calle 3 de Febrero 237, trasladándose posteriormente a Ayacucho 1431. Gaspary trabajó sobretodo con grandes empresas y con los ingenieros y arquitectos que lo contrataban para fotografiar sus obras.
Si bien este fotógrafo se dedicó a registrar el
desarrollo de la obra
pública y privada en nuestra ciudad, algunas
de sus tomas también reflejan la vida cotidiana de los rosarinos
Entre ellas, la construcción del Hospital Centenario y la Facultad de Medicina anexa, siendo nombrado fotógrafo de la Cátedra de Fisiología. También se desempeñó como fotógrafo oficial del Jockey Club y del Ferrocarril Rosario a Puerto Belgrano. La imagen retrata el momento del viaje inaugural de este ferrocarril en diciembre de 1910. La línea tenía por punto de arranque a la ciudad de Rosario terminando en Puerto Militar o Puerto Belgrano, con un recorrido de 800 kilómetros. Para el cruzamiento a alto nivel de las otras líneas ferroviarias que esta línea cortaba transversalmente, se alzaron 36 puentes metálicos. Para el cruzamiento de los arroyos fueron construidos 44 puentes, además de obras como alcantarillas, desagües y terraplenes. Toda la construcción de esta magnífica infraestructura fue registrada por Richard Gaspary.
Gran parte de la familia Gaspary estaba ligada a las artes. Su hermano Fernando dirigía una reconocida acádemia de dibujo y pintura. Su otro hermano tenía a su cargo un taller de litografía. Asimismo, los hijos de Richard Gaspary se han destacado como expertos fotógrafos, continuando su hijo político, Prado Nessi la tradición familiar (Raggi, C. 1992). Si bien este fotógrafo se dedicó a re­gistrar el desarrollo de la obra pública y privada en nuestra ciudad, algunas de sus tomas también reflejan la vida cotidiana de los rosarinos, como por ejemplo esta toma de un grupo de niñas disfrazadas que se dirige en el carruaje rumbo al corso, a principios del siglo XX. Era común durante los días de carnaval ver en nuestra ciudad, el tránsito de carrozas adornadas con flores y llevando niñas disfrazadas para la ocasión. También participaban del carnaval los diferentes gremios llevan­do sus estandartes y banderas al frente, y visitaban los domicilios, recibien­do ofrendas florales.
Las imágenes tomadas por Gaspary constituyen un legado inigualable a la hora de reconstruir el pasado de nuestra ciudad, ya que no sólo describen los detalles
de una urbe en pleno desarrollo, sino que también rescatan para la memoria colectiva de todos los rosarinos, aquellos lugares que hoy ya han desparecido.



Grandes acontecimientos políticos lo tuvieron a Gaspary como testigo. En el año 1913 se conmemoraron una serie de festejos en honor a la visita del entonces Presidente de la Nación, Roque Sáenz Peña. Para esa oportunidad, se cons­truyó un arco triunfal en la zona en que desembarcaría el primer mandatario. Entre las actividades realizadas durante esos días, se llevó a cabo una visita a la Usina Sorrento, al Hospital de Cari­dad, y tuvieron lugar bailes y diversos banquetes, pero el acto más relevante, sin dudas fue la colocación de la piedra fundamental del edificio de la Aduana. Para ello, el Presidente, el Gobernador y luego el Ministro de Relaciones Exte­riores, echaron las primeras paladas de cal y arena, utilizando una artística pala de plata con mango de oro, especial­mente confeccionada para ese evento. Las imágenes tomadas por Gaspary constituyen un legado inigualable a la hora de reconstruir el pasado de nues-tra ciudad, ya que no sólo describen los detalles de una urbe en pleno desarro­llo, sino que también rescatan para la memoria colectiva de todos los rosari­nos, aquellos lugares que hoy ya han desparecido.
Este fotógrafo francés, rosarino por adopción, falleció en nuestra ciudad el 19 de febrero del año 1935. Parte de su patrimonio fotográfico integra hoy las colecciones pertenecientes al Archivo de Fotografía de la Escuela Superior de Museología.

Bibliografía:

Diario La Reacción. Martes 2 de septiem­bre de 1913.
 Imágenes pertenecientes al Archivo de Fotografía de la Escuela Superior de Museología.
Información recogida por Carmen Delgado. Raggi, Carlos. Fotógrafos que registraron el fin del siglo XIX y principio del siglo XX en Rosario. En: 1er. Congreso de his­toria de la Fotografía. Vicente López. 23 -24 de mayo de 1992. Revista Gestos y Muecas. Año 1. N° 1. Rosario. Agosto de 1913

Este fotógrafo francés, rosarino por adopción, falleció en nuestra ciudad el 19 de febrero del año 1935.
  • Lic. en Antropología. Escuela Superior de Museología. Secretaría de Cultura y Educación. Municipalidad de Rosario




Fuente: Artículo publicado en la Revista “Rosario, su Historia y Región.  Fascículo Nº 86 de junio 2010

jueves, 15 de septiembre de 2011

El Centenario *


Otro proyecto que comienza a en el marco de la celebración del primer siglo de vida libre es la fundación del Hospital del Centenario. Cometió Casablanca manifiesta a un grupo de vecinos notables, el 18 de julio de 1910. la necesidad de que Rosario cuente con un centro sanitario que sirva de base a una escuela libre de enseñanza médica, idea que también se relaciona con la expresada intención de crear una futura casa de altos estudios.

Casablanca cosecha rápidamente a una selecta cantidad de colaboradores, entre los que se cuenta el incansable doctor Juan Alvarez. Se trata de dejar para la ciudad una obra que perdure en el tiempo.

La idea ya ha sido expuesta por Lisandro de la Torre, quien. junto con Enrique Corbclli. ha dado forma al primer proyecto de creación de una facultad de medicina para Rosario.

Posteriormente, en 1912, Luis Laporre también trabaja en un plan para dotar a Rosario de dos facultades (medicina c ingeniería), al que se suma el alternativo de Luis V. González, quien propone al Senado santafesino un esquema de facultad de medicina provincial.

Cada vez se expresa con mayor fuerza la intención de dar vida a la universidad, integrándola con el Colegio Nacional, la Biblioteca Argentina, las escuelas de comercio c industriales, el Hospital del Centenario y la Escuela de Agricultura de Casilda. A éstas agregarían las facultades de Ciencias Medicas c Ingeniería, y un instituto superior de ciencias comerciales.

Fuente: Articulo publicado en la revista del diario la Capital 125 años  de 1992.-

miércoles, 14 de septiembre de 2011

PRIMER CENTENARIO


Por suscripción pública, en 1910 la población rosarina dona el hospital del Centenario en homenaje al primer  centenario de la Revolución de Mayo.

Bibliografía: Guía de Rosario de Francisco Planos

martes, 13 de septiembre de 2011

El Censo Municipal de 1910

por Bill Ruesch.

En abril de 1910 el Dr. Juan Alvarez (célebre autor de una valiosa historia de Rosario y fundador de la Biblioteca Argentina que lleva su nombre) siendo secretario de la Municipalidad dirigió el Tercer Censo Municipal. El mismo arrojó una cantidad de 192.278 habitantes. De ellos 102.676 eran argentinos y 89.602 extranjeros (la inmnsa mayoría europeos).
     El tipo de vivienda más común por entonces era el conventillo. El censo reveló que había en aquel momento 2.006 conventillos habitados por casi 50.000 personas. Es decir, la cuarta parte de la población rosarina se hacinaba en esos edificios que rendían pingües beneficios a sus propietarios. El médico y abogado catalán Juan Bialet Massé estudió seriamente la cuestión de estos edificios en su "Informe sobre la Situación de las Clases Obreras en el Interior del País a principios de Siglo", señalando lo insano de los conventillos y proponiendo otro tipo de viviendas baratas más aptas para el adecuado desarrollo físico y moral de las personas.
Fuente: www.abarcusrosario.com.ar/hist_ros.htm

Tercer Censo Municipal de la ciudad de Rosario, 1910


. Este Tercer Censo Municipal de la ciudad de Rosario, se levantó el 26 de abril de 1910 bajo la dirección del secretario de la Intendencia Dr. Juan Alvarez e Intendencia del Dr. Isidoro Quiroga. El mismo arrojó una población de 192.278 habitantes, de los cuales 87.895 eran ar­gentinos y 85.883 extranjeros. La proporción a favor de los nativos estaba en 53,4% contra 46,6%.
Hasta ese momento y desde la llegada de los primeros inmigran­tes, éste es el mayor porcentaje de extranjeros que se da en la ciudad de Rosario. "Si se descuenta, la población menor de seis años de edad, cuya influencia es nula por ahora, aparecen ya en la ciudad más extranjeros que argentinos. Y si se toma en cuenta sólo los mayores de 22 años, la desproporción es tal, que sobre 16.000 propietarios, más de 10.000 son extranjeros".
La ciudad de Rosario aumentaba vegetativamente muy poco, en los últimos diez años, "de 2 a 3.000 habitantes por año, en los mejo­res tiempos". Quiere decir que de los 150.686 habitantes que tenía en 1906 no se podía llegar a 1910 con 192.278. Por simple creci­miento vegetativo se daba en este período, un aumento de —aproxi­madamente— 12.000 habitantes en lugar de los 40.000 que se produ­jeron12.

12.             En 1900 la natalidad en Rosario daba una taza del 34,1 por mil y en 1910, 38 por mil. La mortalidad era del 23 por mil y 22,6 respectivamente

"Los tres grandes elementos de la población están constituidos por argentinos, italianos y españoles, siendo de notar que los últimos han aumentado notablemente, al par que el crecimiento de la pobla­ción italiana deja de operarse con la rapidez de antes".
Dos nacionalidades unidas exceden en mucho a los varones ar­gentinos de 15 a 50 años de edad:

Varones italianos          9,3% 152^
Varones españoles 5,9% Varones argentinos 10,0%
La "gran inmigración" producía gran influencia en lo atinente a la instrucción pública. Veamos el comentario del Censo. "Esas masas de trabajadores que la Europa vuelca sobre Rosario, incorporan su ig­norancia y su atraso a la ciudad, al par que con su trabajo personal cooperan a enriquecerla. Y como no puede esperarse que una mayo­ría de analfabetos dedique parte importante de sus rentas a mejorar la instrucción pública, resulta que la ciudad no se siente vivamente incli­nada a invertir dinero en el mantenimiento de escuelas". El analfabe­tismo en Rosario era del 23,6% correspondiéndole a los extranjeros 13,8% y a los argentinos 9,8%.
También la influencia de la inmigración se daba en el rubro vi­vienda. El Censo señala, "los 3.800 ranchos y casillas que se han alza­do desde octubre de 1906 a abril de 1910, demuestran que muchos de los recién llegados han tenido que alojarse provisoriamente de cual­quier modo y cualquier parte, armando con barro o cajones o latas viejas un reparo contra la intemperie" (pág. 125).
"Actualmente viven 45.926 personas en 2.006 conventillos con un promedio de 1,4 pieza por familia". Este Censo demuestra que mientras cada casa de familia alberga término medio 6,9 personas, en cada conventillo se aloja 22,8 con el hacinamiento consiguiente. El promedio de costo es de 15 pesos por pieza13

13. En 1910 los salarios oscilaban de 3 a 6 pesos diarios (imprenta); 3 a 4 pesos (colchone­ro); 100 a 110 pesos mensuales los oficiales sastres, 60 a 70 pesos los oficiales peluque­ros, 4 a 7 pesos por día los oficiales fundidores, maestros panaderos 100 por mes, y los peones de 2 a 3 pesos por día.

Fuente: Artículo Publicado en el libro de Historia Económica de la Provincia de Santa Fe. Autor Oscar Luis Ensinck. Editorial UNR año 1985.

viernes, 9 de septiembre de 2011

LA CIUDAD VISTA A TRAVÉS DE LA CÁMARA DE DESIDERIO AGUIAR



Por Lorena Ratner*

En algunas ocasiones, las imágenes nos dicen más de lo que muestran. La fotografía resulta así, un recurso valioso a la hora de contar historias. Consideramos que los medios visuales son excepcionales a la hora de preservar el patrimonio intangible, el cual día a día va cambiando y renovándose, y en este marco, el análisis exhaustivo de las imágenes nos puede dar cuenta de los procesos de cambio ocurridos muchos años atrás. Si bien existe una opinión generalizada acerca de que el valor de una imagen fotográfica se encuentra solamente en su valor como documento, antropológicamente consideramos a la imagen como una representación, que por supuesto tiene un valor documental, pero no es el único. Así una imagen puede convertirse en un mensaje articulado en el pasado, cuyo lenguaje polisémico es necesario descifrar.
En este contexto, pretendemos abordar la imagen como una construcción que expresa y comunica. En la misma intervienen procesos de percepción, selección, registro, interpretación y resignificación. A pesar de lo que a menudo se cree, la fotografía no es siempre una copia fiel de la realidad, sino que es una representación ¿cónica que se encuentra codificada y que sirve como vestigio y testimonio de la práctica social. Para aproximarnos a un estudio meticuloso sobre la imagen, resulta básico estudiar la relación entre imagen y cultura, sobre todo, los códigos sociales y culturales de la sociedad que produjo la imagen, por eso es preciso acudir a la iconografía. La misma nos permite acceder a las formas, al detalle. La descripción iconográfica, se centra sobre todo en los objetos, donde encontramos los significados convencionales, hasta llegar a la interpretación iconológica, que se ocupa de buscar significados intrínsecos. Sólo con este último nivel de interpretación podemos llegar a construir la documentación necesaria en función de rescatar los procesos socio-culturales pasados que conforman la particular identidad de nuestra región
Los primeros antecedentes de la realización de fotografías se remontan al año 1826, cuando el francés Nicéphore Niepce comenzó a experimentar con diversos materiales logrando fijar una imagen sobre una plancha pulimentada de plata, requiriendo ocho horas de exposición para obtener los resultados. Esta imagen titulada "La mesa puesta" es considerada como la primera fotografía de la historia. Ante la dificultad técnica de esperar tantas horas para obtener la imagen, el socio de Niepce, Daguerre, decidió cambiar el elemento sensible y utilizar yoduro de plata. El proceso se fue perfeccionan­do a través de los años, dando lugar al daguerrotipo, abriendo el camino así, a la fotografía comercial. Mientras tanto, paralelamente en Inglaterra, y sin conocimiento de los avances pro­ducidos por Niepce y Daguerre, Hen-ry William Fox Talbot, inventaba otro sistema de fotografía. Este inglés es considerado como el iniciador del re­velador alcalino, que luego aplicó a otro descubrimiento propio: el papel fotográfico al cloruro de plata, el cual usó como negativo intermedio para llegar a un positivo final. Este proceso se denominó luego "Calotipo" (Gómez, J. 1986).
En nuestro país la técnica del daguerrotipo arribó a Buenos Aires en la década del 40. Sin embargo, los registros más tempranos sobre estas actividades en Rosario se fechan en los años 50, hacia fines del período del daguerrotipo, que sería desplazado luego por el procedimiento inventado por Frederick Scott Archer, el negativo de vidrio al colodión húmedo y su copia positiva en papel albuminado (Ferrari R., 2000).
A partir de ese momento se instalan en Rosario varios fotógrafos, de los cuales lamentablemente no quedan vestigios de su trabajo en la ciudad. Ya para la década del 60 comienzan a aparecer los álbumes de vistas que conforman el primer período de registro fotográfico con el que cuenta Rosario. La aparición de la fotografía en nuestra ciudad coincide con un período a partir del cual comienzan a definirse cuestiones fundamentales tanto para el futuro del país como para el futuro de Rosario. Según el censo levantado en el año 1858, del total de la provincia de Santa Fe, el 47% (19.239) de habitantes se concentraba en las ciudades de Santa Fe y Rosario y en los pueblos de San Jerónimo, San Lorenzo, San José y Villa Constitución. El 51% restante se hallaba esparcido en los establecimientos de campo representando a la población rural. De los cuatro departamentos en que se dividía la provincia, el de Rosario era el que concentraba la mayor cantidad de población: el 55%. Las memorias y crónicas de la época dejan ver la evolución provincial, pero sobretodo haciendo especial hincapié, en la ciudad de Rosario:

En nuestro país la técnica del daguerrotipo arribó a Buenos Aires en la década del 40, Sin embargo, los registros más tempranos sobre estas actividades en Rosario se fechan en los años 50.


"El Rosario, que hace dos años era una miserable ranchería, es hoy un pueblo de importancia en que todo reluce con un aire de frescura como si hubiera sido hecho ayer, y tiene en efecto, un próximo y vasto porvenir desde que por la segregación de Buenos Aires ha venido a ser el principal puerto de la Confederación. El Rosario es como uno de esos lozanos retoños que brotan por entre la corteza podrida de un viejo tronco cuando el vigor de la savia ha tocado sus yertas raíces; es una ciudad que el soplo de libertad ha improvisado en unas cuantas horas, y en todas direcciones se veían muestras de una creciente prosperidad" . (Vicuña Mac-kenna, 1856).
Recordemos, asimismo, que en el año 1852 Rosario pasa a ser ciudad y deja atrás su pasado de "ilustre y fiel villa". En 1853 se dicta la Constitución Nacional. En 1863 comienzan en Rosario las primeras obras del FFCA, lo cual cambiaría para siempre la forma de transporte de las personas y las mercancías, lo que provocara otros cambios derivados de este avance, mientras que la apertura a la libre navegación de los ríos posicionara al Puerto de Rosario como uno de los más importantes del país. Tampoco debemos dejar de resaltar la participación de Rosario como sitio estratégico durante la Guerra con el Paraguay.
Estos y otros acontecimientos aparecen reflejados en las primeras imágenes de Rosario. Por eso creemos imprescindible un abordaje analítico de las mismas el cual aportará más información y nuevas perspectivas para futuros investigadores interesados en el tema.
Del conjunto de imágenes que existen dentro del periodo referido, se destaca una de ellas por reflejar un espacio sumamente representativo para la ciudad. Se trata de, hasta el momento, la foto más antigua de Rosario, la cual hace referencia a la plaza 25 de Mayo, y está fechada en el año 1862. Esta imagen, además de ser la primera imagen con una vista de la ciudad, es riquísima en su contenido, tanto por sus elementos descriptivos como conmutativos y simbólicos.
El autor de esta fotografía, Desiderio Aguiar, nació en San Juan en 1832 y murió en 1896. Estudió pintura en Es­tados Unidos e hizo daguerrotipos en New York con Mathew Brady (1823-1896). Tenía un estudio llamado "La Galería argentina", tanto en Rosario como en San Juan, el cual llevaba como logotipo el escudo nacional argentino.
Según los diarios de la época, estaba establecido en Rosario en calle Puerto n° 91 y 93. En 1859 recorre con su cámara la campaña bonaerense. En Chascomús y Dolores aún se conservan algunos de sus ambrotipos. En marzo de 1861, fecha del terremoto de Mendoza, se traslada al lugar y documenta todo el acontecimiento con su cámara.

También fotografió los hechos de Rinconada, como a jefes y oficiales de la guardia nacional constituida por la tropa de Mitre. Su muestra "Panorama del terremoto de Mendoza" es exhibida en el Café Republicano de la calle Vic­toria 08 en Buenos Aires, y también la lleva a París, Montevideo, Río de Janeiro y Londres. Hay un "mosaico" compuesto por él. en 1860. con más de doscientas personalidades de la sociedad sanjuanina. entre las cuales se encuentran las hermanas de Sarmiento. Desiderio Aginares considerado como uno de los pioneros en la fotografía ar­gentina.
El primer elemento de análisis en esta imagen es la plaza en su conjunto. Tanto La plaza 25 de Mayo como la mayo­ría de las plazas fueron en un principio simplemente extensiones dejadas libre por el irregular crecimiento de la propiedad. A estas extensiones se las llamaba "huecos". Los primeros documentos hacen referencia al lugar como "plazoleta", es decir, como recinto publico. Recién en 1814, Gervasio Posadas fijó los límites y la forma de la plaza en su plan de urbanización de Rosario. En cuanto a su denominación, hasta 1854 la plaza era llamada "plaza principal", "plaza mayor" o "plaza publica". A partir de junio de ese año el diario "La Confederación" se refiere a la plaza llamándola "Plaza 25 de Mayo". Se presume que a raíz de los festejos rendidos por los vecinos el 25 de mayo en la plaza, la misma pasó a denominarse "Plaza 25 de Mayo".
El aspecto de la plaza durante el siglo XIX era muy diferente al que vemos hoy en día. Por ejemplo, en 1847 se iluminaba el predio con aceite de potro. A partir del año 1864 se obligó al concesionario que aumentara su número y utilizara kerosén, además de adicionar reflectores a las farolas. La iluminación de la plaza pasó por las velas, por las lámparas de reverbero, y finalmente por las farolas de gas, hasta el año 1889 en el cual se comienzan a utilizar los focos eléctricos. (Nardie-11o. V. 2002).
Hacia el fondo de la imagen resalta la imponente Catedral Basílica Nuestra Señora del Rosario, levantada como una humilde capilla en 1730 por el Capitán Domingo Gómez Recio. En 1741, por venta fraccionada de una parte del área de los Gómez Recio, el Capitán Santiago Montenegro adquiere una lonja donde se encontraba la capilla y comienza la reedificación de la capilla parroquial. Las obras se concluyen en 1752 año en que la misma es inaugura-Desde esos años el paraje es conocido como "Capilla del Rosario de los Arroyos". Ya entrado el siglo XIX, en 1819. el poblado de Rosario es incendiado por las tropas de Buenos Aires mandadas por Juan Ramón Balcarce, salvándose del incendio la capilla. En 1834 se comienza a edificar el primer templo, en el mismo lugar de la capilla, proyectado y construido por el arquitecto norteamericano Timoteo Guillón. Unos años mas tarde se construye el crucero y la cúpula y se le colocan las columnas interiores. Además de ser el sitio de reunión para los fieles, la iglesia funcionaba como el recinto del último descanso. Durante los primeros tiempos de la villa, el terreno que rodeaba la iglesia hacía de camposanto. En ocasiones la inhumación se reali­zaba dentro de la misma iglesia, como puede inferirse de algunas partidas de defunción y de las lápidas que existían en el antiguo templo, como también por los restos humanos descubiertos en 1882 durante las obras de ensanche (Cignoli, E, 1956). Esto fue así hasu que se utilizaron como cementerio los terrenos que más tarde se dedicarían a las obras del FCCA, y ya en el año 1856 en el que se inauguró el actual cementerio El Salvador, dejándose de usar la iglesia como el lugar de entierro. En esta vista de la plaza, es posible observar el reloj, ubicado en una de la torres. Para construirlo, en el año 1855 se contrató al herrero Juan Barbagela ta. El artesano se comprometió en entregar en el plazo de nueve meses "un reloj que con 32 horas de cuerda tocara las horas y medias" con 45 pulgada de ancho y 54 de alto. Tras el pedido de una prórroga, en enero de 1858, fue instalado el reloj en la torre sur de Iglesia Catedral, pero el mismo no funcionaba nunca de forma correcta. Pese motivo, se reunió un grupo de vecinos para resolver el problema. Pese al solícito control del joyero Struzzi que lo cuidaba a cambio de un sueldo la población tuvo que sufrir todas las variantes, por lo que, en vez de unificar sus relojes con el colocado en Iglesia, había momentos en que nadie sabia cuál era la hora exacta. Cansados de controlar una máquina sin resultados, la misma quedó sin funcionar hasta que en 1880 el señor Lázaro Costa solicitud del vecindario que decide repararlo, compra una máquina en Italia para tal fin. El resultado fue desastroso, ya que el reloj marcaba horas insólitas. Se decidió no tocarlo más  y el párroco Idelfonso García resolvió bajarlo. En 1891 la Municipalidad adopta como hora oficial la del Meridiano de Córdoba lo cual es avalado en 1892 con fuerza de ley, por la legislatura de Santa Fe.
Otro elemento que se destaca hacia frente es el Monumento a la Constitución de 1853. En 1855 cuando la plaza era aún una simple extensión rodead; de palos verdes, se coloca en su centro la piedra fundamental del que luego sería el único monumento a la Constitución del 53 que se levantaría en el país. En aquel momento era intendenta Nicasio Oroño, autor de la iniciativa ,siendo autor y director técnico de la obra el arquitecto Demetrio Isola. un periódico de la época, "La Confederación" de 18 de septiembre de 1855, si lo describe de la siguiente manera: "El una sencilla columna cuyas proporciones elegantes hacen su mayor belleza Sobre ella están de pie el genio de q justicia y su base rodeada de 4 colum- natas sustentando unos vasos de mármol. La rodea una verja de fierro". Un- merosos viajeros y cronistas, al visitar Rosario, plasmaban en sus escritos su visión de la plaza principal. Acerca del monumento Hutchinson comenta en su libro: "La plaza que tenemos delante es espaciosa, plantada con dobles calles de árboles de paraíso, y en su centro una columna de la Libertad, en cuya base tiene inscripciones pintadas. En el lado que mira a la Matriz, y mirando aguas abajo, está la figura de una media cara, como un sol naciente, inscrita por "El 25 de Mayo de 1810". Al lado opuesto mirando al norte, tiene la inscripción "9 de Julio de 1816". el día en que la declaración de la independencia fue firmada por los Representantes de las provincias, reunidos en solemne Congreso en Tucumán; y en cada uno de los otros lados las inscripciones "30 de agosto de 1856. jura de la Constitución Provincial" y "12 de febrero de 1860, instalación de la Municipalidad". La columna está cercada por barandas de fierro, en cada esquina de la cual, hay una estatua de yeso sobre un pe­queño pilar que se levanta como ocho pies del suelo. El aspecto del cuadro de esta plaza es muy agradable en un brillante día de sol, o una noche clara de luna - y muy especialmente en la última, cuando una de las bandas militares tocan la música". (Hutchinson, T. 1866).
La columna fue inaugurada el 25 de mayo de 1856. Poco tiempo después fueron sustituidos los vasos por estatuas hechas en tierra romana revestidas de yeso y representando las estaciones. Se le rodeó con una verja y bancos adosados a ella. Lo blando del material empleado hizo que no resistiera mucho tiempo la acción destructiva de la atmósfera. El monumento fue destruyéndose poco a poco y ya derruida la pirámide, estando en pe­ligro su estabilidad, por decreto del
1  de abril de 1879 la Municipalidad dispone: "que se proceda a demoler los restos de la pirámide de la plaza 25 de Mayo". Luego se pide al escultor Alejandro Biggi que presente un proyecto para la construcción de un nuevo monumento. El mismo fue aceptado en 1881 y el monumento se inauguró en 1883. Consistía en una columna de mármol de Carrara sobre una base escalonada, sosteniendo la estatua de la libertad con el águila rompiendo las cadenas a sus pies, en el pedestal, ha­cia los cuatro costados se alzarían las estatuas de San Martín, Belgrano, Moreno y Rivadavia.
*
Hacia la derecha puede verse el primer edificio que tuvo la Jefatura Política o Comandancia, el cual data aproximadamente del año 1842, y ya tenía en aquella época una pieza de altos en la esquina de Córdoba y Buenos Aires, convirtiéndose por aquel entonces la segunda casa de altos que existía en Rosario. Su constructor fue Mateo Fernández.
A la izquierda de la Iglesia, se encuentra el que fuera el primer edificio de la Municipalidad que funcionó en una casa ubicada en el lugar del actual Palacio Municipal. Este último se comenzó a construir recién en 1891 y se terminó en 1896, siendo su constructor Gaetano Rezzara. Con respecto al perímetro de la plaza, las crónicas se refieren a la existencia de un primer cerco constituido por una fila de pa­los verdes que fueron sustituidos por paraísos en el año 1857. Estos paraísos son los que observamos en la fotografía. Entre 1901 y 1902 se cambiaron por ejemplares de plátanos blancos. Este retrato de la plaza 25 de Mayo la define como núcleo fundamental a partir del cual se constituye la villa y luego se va expandiendo la construcción de la ciudad hacia los distintos márgenes. Desde un principio se perfiló como centro único de diversas actividades y de todos los sectores sociales. Como podemos observar en la imagen, la plaza aparece colmada de personas. Así, la plaza, aún sin serlo, es decir, cuando sólo era un "hueco" vacío, ya funcionaba como punto de reunión a la salida de la capilla para las familias que acudían a la misa. Asimismo fue el centro de las actividades comerciales de la zona. Caracterizaban a la plaza, las kermeses que se realizaban comúnmente durante el mes de diciembre, durante los días cálidos. Otra actividad común era la de las retretas militares, acompañadas por la banda militar primero, y la de la policía después. No debemos olvidar que la plaza fue también desde sus inicios, escenario de actos patrióticos y de revoluciones ideológicas y políticas.
Podemos concluir entonces, que la Plaza 25 de Mayo de mediados del siglo XIX se encuentra definida como un centro aglutinador, encerrando un entramado de relaciones entre los distintos actores sociales, en donde convivían y aún conviven, tanto las cuestiones religiosas, económicas y sociales como también las cuestiones políticas. Esta descripción profunda y detallada de esta paradigmática imagen, nos demuestra que es posible realizar una reconstrucción de la historia social a partir de la fotografía. Si bien el campo del análisis de la imagen de encuentra bastante desarrollado en otros países, en el nuestro aún se encuentra reservado a aquellos que se encargan exclusivamente del estudio de la historia de la fotografía. Sin embargo creemos que este recurso puede resultar una fuente inagotable de información tanto para historiadores como para otros profesionales dedicados a las ciencias sociales.

* Lic. en Antropología. Escuela Su­perior de Museología. Secretaría de Cultura y Educación. Municipalidad de Rosario

Bibliografía
- Barthes, Roland. Lo obvio y lo obtuso. Imá­genes, gestos, voees. Paidós. Barcelona. 1986.
- Bergnia de Córdoba Lutges. Maria Amanda. Plazas de Rosario. En: La Capital 7/9/1961 y 24/9/1961. - BialetMassé, Juan. Informe sobre el estado de la clase obrera. Tomo I. Hyspame-rica. Buenos Aires. 1986. - Brisset. Demetrio. Antropología visual y análisis fotográfico. En: http://www.ugr.es/pwlac/G20 01 DemetrioE Brisset Martin.html
- Burmeister. Hermán. Viajes por los estados del Plata. 1857-1860. Tomo I. Unión Germáni­ca en la Argentina. Buenos Aires. 1860.
- Carrasco. Eudoro y Gabriel. Anales de la ciudad del Rosario de Santa Fe. Peuser. Bue­nos Aires. 1897. - Censo Nacional 1869.
- Censo Municipal de Rosario 1902. - CignolL Francisco. Centenario del cementerio del Sal­vador. Rosario. 1956.
- Chueco. Manuel. Guía del comercio y forasteros de Rosario. 1870. - Cragnolino. Silvia. Rosario: Del poblado a la ciudad. En: Rosario Historias de Aquí a la Vuelta. Ediciones De aquí a la Vuelta. Buenos Aires. 1990.
- Diario "La Confederación" Años 1854. 1855. 1856 y 1860.
- Diario "El Ferrocarril". Años 1864 y 1865.
- Diario "La Capital". Años 1868, 1870 y 1965.
- Diccionario Mickielevich (inédito).
Falcón. R. y Stanley, M. La historia de Rosario. Economía y sociedad. Tomo I. Homo Sapiens. Rosario. 2001. - Ferrari. Rober Tempranas imágenes de Rosario (Argentina 1868). En: www.fotohistoria.net/ROSARI htm
- Gómez. Juan. La fotografía en la Argentina Su historia y evolución en el siglo XIX 18 1899. Abadía Editora. Buenos Aires. 1986.
- González Day, Héctor. El primer cemente de Rosario. En La Capital 22/02/1957.
-Gutiérrez, Ramón y Viñuales, Gracie Evolución de la arquitectura en Rosario 185 1930. Dpto. de la Historia de la Arquitec ra. Resistencia. 1969. - Hutchinson, Tom Buenos Aires y otras provincias argentiir Imprenta del Siglo. Buenos Aires. 1866. -Municipalidad de Rosario. Antecedentes y organización política. Editorial Municipal de Rosario. 1994.
- Mac Cann. Viaje a caballo por las provincias argentinas. Ediciones Soler. Buenos Aires 1969. - Marzal Felici. Javier. Propuesta de mo­delo de análisis de la imagen fotográfica. En Ihttp://www.analisisfotografia.uji.es"
- Municipalidad de Rosario. Rosario, su origen, sus progresos. Publicación oficial. Talleres La República. Rosario. 1910.
Nardiello, Víctor. Cosas de nuestra Plaza 2; de Mayo. Trabajo presentado en las "Jornadas de Historia de Rosario". 2002. -Palliere. Leo; Diario de viajes por la América del Sud. Peuser. Buenos Aires. 1945. -Vicuña Mackenna Benjamín. Paginas de mi diario durante tres-años de viajes. 1853-1854-1855. Imprenta d Ferrocarril. Santiago. 1856

Fuente: Artículo publicado en la Revista “Rosario, su Historia y Región.  Fascículo Nº 90 de octubre 2010