sábado, 30 de octubre de 2021

La Botica del 5






Tuvo varios nombres: “La Botica del 5”, “Los boticarios”, “El Clan”. El programa se extendió -con interrupciones- durante más de dos décadas a partir de 1968 en los mediodías televisivos de la ciudad de Rosario. Su conductor y alma mater fue Raul Granados, un popular locutor y animador radial en los años 50 y 60. En esta imagen tomada en Canal 5 a finales de la década del 80 lo vemos sentado a la izquierda y a continuación Luis Yorlano, Mario Sánchez, Jorge Corona y semioculto por la cámara, Alfredo Muñoz. De pie Ignacio Suriani, Jorge Brisaboa, Ignacio Aparicio, Jorge Cánepa, Silvio Valli, Orlando Davó y Alberto Gonzalo, entre otros. Colección Jorge Cánepa.  (Fuente: @rosariorecuerdo - twitter)

lunes, 25 de octubre de 2021

DEMIDDI, Alberto.Remero( 1944-2000)

 





Por Rodolfo Parody

Todo a pulmón

Sinónimo de esfuerzo sin límites en pos de las metas, fue el mejor remero que haya dado a luz la Argentina. Su enorme autoexigencia podía convertirse en intransigencia, pero no sólo se lo recordará por sus triunfos, sino por su ejemplo de deportista

El verano rosarino es impiadoso en aquellos años de principios de los 70. El vecino de barrio Alberdi maldice el momento en que decidió cortar el césped. De pronto, por la calle José Hernández, la última asfaltada más próxima hacia el río Paraná, aparece una figura de aspecto extraño.

Llama la atención su vestimenta, impropia de un día infernal. El buzo cerrado hasta el cuello y la capucha que le tapa la cabeza. Se acerca al trote y de a poco, el vecino parece reconocer ese rostro sudoroso. Hasta que distingue a Alberto Demiddi. Concentrado, el mejor remero que surgió en estas tierras sigue su paso, indiferente a lo que ocurre a su alrededor.

El calor es extenuante, pero no piensa en detener su marcha. Obsesivo y esforzado, sabe que debe sacrificarse al máximo para llegar más lejos. Ningún resultado lo conforma. Siempre existe otra meta por alcanzar. Ni medallas, ni podios son suficientes. Tampoco le bastan los elogios.

Al ocasional observador le cuesta entender cómo puede llegar un hombre a entregarse tanto. Se pregunta si vale la pena. No es capaz de comprender cuáles son las ambiciones que movilizan a Demiddi. No entiende que el remo es su vida. Vive por él y para él. Lo respira, lo imagina. Lo piensa. Demiddi persigue un objetivo con tanta ambición que a veces es intransigente. Tampoco lo ayuda mucho su forma de ser. Es huraño, pero sabe reconocer los errores.

En el Mundial de Saint Catherine quiso usar un bote que le regalaron y terminó cediendo a los consejos de su entrenador Mario Robert de correr con la embarcación que utilizaba habitualmente.

Apenas conquistó el título mundial, y en reconocimiento al acierto de su maestro, le arrojó la medalla dorada y con humildad le dijo: "Es suya".

Los pies no se detienen. El sol no perdona. Su historia continuará, conquistando todo, menos los Juegos Olímpicos, la gran frustración que, propio de su personalidad, nunca terminará de asimilar. 'Pero nadie discutirá jamás su inolvidable entereza.

Fuente: extraído de la Revista del diario “ La Capital” en 140 aniversarios. Año 2007.

miércoles, 20 de octubre de 2021

José Orlando BERTA




Nombre y Apellido: José Orlando Berta

Nació 19/4/1952 en Montes Caseros ( Corrientes)

Jugó: 302 partidos entre 1970 y 1978

Goles 9 ( 1 a Central)

Título: Metropolitano 1974



Uno de los grandes mediocampista centrales surgidos de Inferiores. Recio, guapo y temperamental, es el quinto con más partidos en el club.

En casi una década como jugador de Newell's, este temperamental correntino surgido de las Inferiores dejó su estampa como un mediocampista aguerrido y temible. Debutó en 1970 y desde entonces no paró de cosechar elogios por su capacidad de liderazgo y por brindar equilibrio al equipo. En esos tiempos, técnicos como César Luis Menotti y Juan Carlos Montes impartían su sello ofensivo en los esquemas de Newell's, pero Berta fue siempre la válvula de seguridad. Toda una garantía. Fue uno de los protagonistas de la inolvidable vuelta olímpica del 74 en el Gigante de Arroyito. Dueño de un gran despliegue, desconocía el miedo y se arrojaba al césped para realizar quites extraordinarios. Luego trataba de jugarla limpita para los compañeros. Equilibrado y organizado, voz de mando entre figuras del porte de Santamaría, Obberti y Zanabria. En 1978 se fue del club siendo el quinto jugador con más presencias. Pasó por Boca, donde le fue bien. También jugó en Racing y Talleres. Pero será siempre recordado como un patrón del Parque Independencia

Fuente: Extraído de la Revista de Colección “El Grafico”. Edición N.º 36 de Febrero de 2012.

lunes, 18 de octubre de 2021

Víctor Rogelio RAMOS




Nombre y Apellido: Victor Rogelio Ramos

Nació 4/9/1958 en Rosario

Jugó: 253 partidos entre 1978-1984 y 1987-1989

Goles:104 ( 5 a Central)

Título: 1 (1987-/88)


Una máquina de hacer goles. Delantero veloz y picante que fue el máximo artillero en el Metropolitano 83 y en la historia del club.

No muchos lo saben, pero el ojo clínico del ya legendario Jorge Griffa le dio a Newell's, a mediados de los años 70, un capítulo más de su rica historia como escuela de cracks. En esos tiempos había llegado a las Inferiores un jovencito llamado Víctor Rogelio Ramos, que se desempeñaba como volante ofensivo. También le tocaba ocasionalmente el ida y vuelta por las bandas. Sin embargo, el coordinador de juveniles le vio talento para generar espacios y definir situaciones, por lo que lo probó como delantero. Comenzó así la leyenda del hombre que más veces gritó con la casaca rojinegra. Condorito debutó a los 20 años, el 14 de septiembre de 1978, frente a Huracán en Parque Patricios. En su etapa como DT, Yudica lo alternó como centroatacante o puntero derecho, formando sociedades junto a Yazalde y Santamaría, a quien Víctor había admirado como hincha cuando era adolescente. Jugador de baja estatura y gran explosión como(acompañada de potentes piernas para el remate), Ramos sorprendía con gambetas cortas y seguras. Comenzó a rendir casi de inmediato, pero su irrupción figura se dio en el Torneo Metropolitano de 1983, cuando finalizó al frente de la tabla de artilleros con 30 tantos y se ganó un lugar entre los grandes nombres del fútbol nacional. Bilardo lo premió citándolo para participar de la Copa América con la Selección Argentina, en la que jugó 10 partidos e hizo un gol. Un año más tarde decidió probar suerte en Europa y viajó a Francia. Jugó en Nantes y SC Toulon, pero muy pocas veces como titular. Retornó a Newell's en 1987, cuando coincidió con la vuelta del Piojo Yudica a la dirección técnica. Al final de la temporada siguiente dio la vuelta olímpica por única vez como leproso, armando un tridente letal con Almirón y Alfaro. Ese equipo quedó en la memoria por ser el primer campeón constituido íntegramente por jugadores de la cantera. Pese a su gran capacidad goleadora, nunca se había podido destapar en los clásicos. Pero la tarde del 13 de junio de 1989 cumplió con creces. Central empezó ganando 2-0 el partido que definía quién clasificaba a la Libertadores; Newell's lo emparejó por la aparición de un tal Gabriel Batistuta. Hasta que a los 38' del complemento, Ramos puso el 4-2 -luego terminaría 5 a 3-, estampando así su grito número 100 con la camiseta rojinegra y el quinto frente al rival de toda la vida.

Siempre me gustó llegar al gol. Representa lo más lindo del futbol. Es la Alegría del jugador y también de la gente.

Fuente: Extraído de la Revista de Colección “El Grafico”. Edición N.º 36 de Febrero de 2012.

sábado, 16 de octubre de 2021

Los monólogos del "Chango" Gramajo

 



Por Jorge Brisaboa

El monólogo del "Chango" Roberto Artemio Gramajo.

Sobre la raya izquierda, recibiendo de espalda a cuarenta metros del arco, amagando girar a la derecha y arrancando hacia el otro lado para sacarse de encima al volante. Poniendo primera, y enseguida Ja segunda para aparearse a su marcador, el 4 rival, quebrar levemente la cintura y pasarlo de largo mientras pone la tercera, y la cuarta para engañar al zaguero que sale a buscarlo, mostrándole la pelota por una fracción de segundo, tocándola con el pie derecho hacia afuera, protegiéndola con el culo, y definiendo de izquierda con el arquero a mitad de camino. Al primer palo, o al segundo. O la asistencia para Poy o Bóveda que entran solos. Pero la escena final se repetirá una y otra vez: gol de Central.

El monólogo del "Chango" Roberto Artemio Gramajo.

Sus historias, sus relatos, su orgullo, su vanidad de sentirse ídolo de Central, querido, recordado, aunque haya pasado un cuarto de siglo. Con la misma tonada y la "ese" santiagueña de siempre. Si solamente le falta su bombo legüero. Y además, si es santiagueño, bien dice la copla que no puede decir que no.

Un monólogo para cada tema: Boerio.

—Yo jugaba en Central Argentino de La Banda donde debuté los 15 años. Los 16 ya estaba en el seleccionado santiagueño, jugaba de 10 punta de lanza. Iba a comprarme Central pero se corrió el rumor que Newell's me estaba por robar, me estaba por "tucumanear", esto pongaló entre comillas, entonces Adolfo Boerio agarró su Valiant, se puso los guantes y rajó a Santiago. Llegó en siete horas, volaba en la ruta porque son setecientos kilómetros y en ese tiempo había un tramo de tierra. Me compró en 4 millones 750 mil pesos. Por eso desde ese día don Adolfo es mi segundo padre. ¿Sabe qué hacía don Adolfo? "Chango, cuánto querés ganar", me preguntaba. Veinte decía yo. Entonces me daba cuarenta.

Un monólogo para cada tema: el debut amistoso.

—Vinimos con mis compañeros de Central Argentino en un colectivo, esos de línea, y demoramos como diecisiete horas en llegar, paraba en todas las estaciones... entonces yo jugué para Central contra mis compañeros de Santiago y ahí empecé a hacer goles: hice dos esa noche. Yo tenía 19 años.., entonces iba poca gente a la cancha, pero decían "vino un santiagueño"...

Un monólogo para cada tema: el debut oficial.

—Llego de Santiago en el 67 y tenía edad de tercera... entonces un partido lo jugué en la tercera, volaba, y la gente decía "¿quién es?". Al otro partido el "Cabezón" Ignomiriello me pone en la reserva, donde había jugadores de primera, y también rendí el examen. ..y la gente empezó a yerme. Para colmo la primera empezó a aflojar. Después, en abril se produce la expulsión de Gennoni en un partido, y don Miguel Ignomiriello me dice: "Chango, venga para acá, a usted lo voy a hacer jugar dos partidos, contra Platense en cancha de Ñuls (la de Central estaba suspendida) y contra River allá, o sea que usted juega tranquilo su primer partido porque tiene la oportunidad de dos partidos". Y así debe ser. Entonces jugamos contra Platense aquí, no anduve tan bien pero yo tenía el otro partido. ¿Qué pasó? En aquel tiempo no había cambios. Arriba jugaban siempre Gennoni, Poy y Giribet. Pero Gennoni no sabía que no iba a jugar. Don Miguel empezó a nombrar... Ancjrada, González, Pascuttini. .. y cuando llega a los de arriba dice Poy, Gramajo y Giribet. El "Loco" Gennoni empezó a romper mesas, sillas, se lo quería comer a don Miguel. "Va Gramajo, yo soy el técnico", dijo. Y jugué. Gennoni lloró, se tiró al suelo y todo... pero yo digo la verdad. Usted sabe, un santiagueño ir a jugar a la cancha de River, y lo que me pasó ese día. Qué nenes que jugaban en River, Gatti, Sainz, el "Lagarto" Guzmán, Ermindo Onega, Cubilla, Más. ¡Ay Dios! ¡Sabe qué hice! Entro a la cancha y le digo: señor Ermindo Onega —él se sorprendió, yo tenía 19 años y él 29— usted sabe que soy santiagueño y cómo es la vida.., el año pasado sentía por radio sus gambetas porque yo soy bincha de River... pero hoy le voy a hacer un gol, voy a hacer un gol porque siento que voy a hacer un gol ... anoche soñé que voy a hacer un gol... Empieza el partido y como Timoteo Griguol me había dicho "Chango, al arquero yo lo conozco desde hace tiempo y se adelanta, vos la primera pelota que agarrés tirale por arriba", apenas sacamos le tiré. Iba la pelota y Gatti empezó a retroceder, y la pelota pegó en el travesaño y se fue afuera. Fue un toque de atención. ¿Y si hago ese gol? La gente dijo ¡uh..! ¿quién es éste?, porque hay muchos jugadores pero inteligentes hay pocos. Enseguida, pum, gol de Cubilla, buen jugador el gordito. ..Y los aviones que pasaban... yo digo ¿qué es esto?, se va a caer un avión. ..y dicen que cuando pasa un avión bajo es porque el piloto es hincha de River, y entonces el contrario se achica... Dicen... dicen, ¡bah...!, cómo no van a decir eso si está la pista de Aeroparque ahí, si va por otro lado se cae al río... Entonces, pum, Timoteo con la cabeza 1 a 1. A los cinco minutos le digo a Ricardo Palma, que era un fenómeno, tirámela... paro la pelota, lo tengo a Matosas. adelante, le hago un amague por izquierda, otro a la derecha, Matosas se cae, hago otro a la izquierda y la agarré con la zurda y a Gatti casi le corto la cabeza: 2 a 1. Después nos empatan, nos hacen el tercero, y sobre el final penal para Central. Don Miguel lo tenía designado a Bielli, la agarró mordida y la tiró afuera. Si la agarro yo le saco la cabeza, aparte-el penal lo hubiera tirado con zurda. Yo con zurda tiro más fuerte, con la derecha tengo más dirección. La ventaja mía es que pateo con las dos, en cambio Maradona patea con la izquierda, la derecha sólo la tiene para frenar el auto.

Un monólogo para cada tema: los goles.


—El 70 fue mi mejor año, hice 23 goles. En el 67 jugué tres partidos e hice un gol, en el 68 hice 21 pero estaba en la colimba, en el 69 hice 3 pero me lesioné, y en el 71 hice 11. Contando todos los partidos que jugué en Central, incluidos los de la Copa Libertadores, 152, convertí 65 goles, es decir que tuve una efectividad del 36 por ciento... La noche del 2 de octubre de 1970 fue la de los cuatro a Independiente, un récord para mí, además un club chico le hizo cinco a un club grande, otro récord, yo tenía un tirón en el muslo izquierdo y no iba a jugar, me infiltraron. Esa noche el periodista Juan Gerardo Mármora dijo "el látigo del Chango". ..Porque hice cuatro pero pegué dos tiros en el palo.. .Bueno, en el último Pastoriza se la quiso dar a Santoro, piqué, llegué antes, se la toqué por arriba y entré con la pelota adentro del arco, la agarré con las manos y me la llevé hasta el centro de la cancha.. .tenía ganas de llevármela para casa. Ahí volví a sentir el tirón y no pude seguir, pero fue la noche más grande de mi vida.. .Después con Newell's hice lo mismo en el arco del Palomar. Ganamos 4 a 1, fue el cuarto y el tercero mío, le hago una gambeta a Musante, lo eludo a Fenoy.. .gol.. .entro al arco, me llevo la pelota, se la muestro a la hinchada, el árbitro Ducatelli me dice 'señor Gramajo, tiene que largar la pelota si no lo expulso", y la dejé.. .Uh. . .esa tarde, cómo lloré de alegría en la cancha, qué emoción, tiré la camiseta a la tribuna. Después me tuvieron que sacar escondido, tipo Menem cuando lo sacaron de Rosario para que no lo detuvieran en la época de los militares. Me fui en un Renault 4 de mi amigo José Guidetti, y nos fuimos a tomar cerveza al Wembley.

Un monólogo para cada tema: los técnicos.

—Ignomiriello hizo una revolución, hizo los vestuarios nuevos, los jugadores hablábamos con los periodistas por una ventanita. Eso lo admiré siempre. Un día salimos a la cancha con un saco y la gente se reía.. .nunca había pasado. El hizo hacer los unifotmes, todos correctos, pantalón y saco, uniformes para todos. Enrique Omar Sívori me dijo un día algo que no me olvidé jamás: "Levante la cabeza, Chango...". Don Agel Zof no es un técnico, es un padre con once hijos, qué tipo simple. Angel Labruna, otro tipo simple ... y mire que era famoso... él les daba indicaciones a todos, al 2, al 3, al 4, cuando llegaba a mí que era el 11 me decía: "Usted Chango haga lo que quiera, haga taquitos..". Y siempre me daba un consejo: "En la primera jugada, chóquelo a su marcador y hágale sentir el rigor". Entonces yo alargaba la pelota e iba al choque, fuerte, así se daba cuenta a quién tenía que marcar.

Un monólogo para cada tema: la plata.

—,Sabe qué hacía yo después de los partidos en el 70 o 71? A mí la plata nunca me importó, por eso me quedé sin plata.. .estoy tranquilo con mi conciencia porque hacía obras de bien. Iba a una villa de emergencia, hablaba con el jefe, con el capo, llevaba.. .no sé... 17 kilos de asado. Entonces, hablaba con el jefe. Yo me llamo Roberto Artemio Gramajo. "Sí, ya sé, ayer hiciste dos goles", me dijo el capo un día que le había hechos dos goles a Boca. Vamos a hacer un asadito, vamos a comprar el carbón, a juntar las parrillas, y que coman todos los chicos porque los grandes aguantamos. Entonces, esos chicos deben tener a esta altura 27 a 30 años, y se deben acordar. Y eso lo hacía no porque soy demagogo, sino porque lo siento así. A mí la plata nunca me mil importó.

Un monólogo para cada tema: el ídolo.

—Carrascosa y Fanesi, que cuando jugaban estudiaban en la Universidad y después se recibieron de doctores, decían que el "Chango" es el más ídolo de todos. Y decían: "Es muy simple, el Chango tiene contacto con la gente". Tengo un carné que me identifica y dice: Roberto Artemio Gramajo, el ídolo más grande de la historia de Rosario Central. Porque no es cuestión de ser ídolo de una sola década, esto es de toda la vida, como Bochini en Independiente, Alonso en River.

Un monólogo para cada tema: Casares y Carlovich.

—Voy a hablar un poco del "Negro" Casares, el mejor 2 que vi en mi vida. Una estampa, una elegancia, una vez le salí de golpe y me hizo un sombrero en su área. Le pusieron "Chocha" por la chochera, corría como un caballito pituco ... qué Perfumo ni nada, no llegó a grande porque no podía dar patadas.. .Aparte, hablando de jugadores, aquí hubo un tipo que se llamó "Trinche" Carlovich, jugó conmigo en la reserva de Central ... en una baldosa movía los pies. No tuvo suerte, además su manera de ser... era más vago que yo. Pero el talento qué tenía, ése tenía una mano en la zurda. Después le fue bien en Central Córdoba.

Un monólogo para cada tema: la final con Boca.

—Decían que yo me había vendido en la final con Boca. ¡Cómo iba a venderme! Lo que pasó es que en la entrega de los Olimpia, se me acercó a saludarme Armando, el presidente de Boca, y se corrió esa bola, o que Armando prometió comprarme. Pero eran todas mentiras. Si a mí la plata nunca me importó. Entonces a los 25 minutos del segundo tiempo Zof me saca, me dolió mucho, yo creo que me sacaron los dirigentes. Llegué al vestuario, pateé dos cajones, y después le dije a don Angel varias cosas fuertes. Yo quería jugar. Al otro día, en Rosario, fui a su casa con mi señora y le pedí perdón. Pero lo grave es que nos habían robado el campeonato. Yo le dije a don Angel que tendríamos que haber retirado el equipo por invasión de cancha.

Un monólogo para cada tema: ida sin vuelta.


—En el 72 me vendieron al Panatinhaikos de Grecia. Me mandaron solo, en un país que no sabía el idioma un santiagueño de 23 años. Ahora es diferente: primero va el representante y el producto va en otra carga. Además, a mí me jodieron en 40.000 dólares que me correspondían, era un platal. Con esa plata me compraba, no una casa de fin de semana, una mansión. Yo sé quiénes me jodieron pero nunca lo voy a decir. En Grecia no enganchaba, me llevaba mal con el técnico Puskas, el húngaro, y quise volver. Vine, hablé en el hotel "Savoy" con el señor Timoteo Griguol que ya era el técnico, y que era padrino de mi casamiento, y me dijo: "Chango, tengo todo el plantel cubierto". Y no era así, lo que pasa es que lo iban a contratar a Kempes, pero yo tenía 24 años, lo que hubiera sido Kempes y yo juntos. Creo que me incendié cuando vine y canté lo de los 40.000 dólares. Entonces, el "Flaco" Menotti, que me quería tanto, me llevó a Huracán.

Un monólogo para cada tema: su vida al filo de los 50.


—Yo nací en La Banda el 28 de julio de 1947, mi padre era portero de escuela y hacía bombos legüeros, Artemio de Jesús Gramajo. Mi madre. ..Blanca Ascensión Gómez. Cuando me fui me puse una meta: jugar en un club grande, ser famoso, comprarme un Peugeot 404, y ganarme la lotería. Lo único que me falta es ganarme la lotería. Ando un poco por todos lados, voy a Orense, cerca de Bahía Blanca, y hago de silero, cocinero y tractorista en la cosecha de girasol. Hago también hornos de barro y empanadas santiagueñas ... Peso 83 kilos como cuando jugaba.. .ayudé a toda mi familia, a mis hermanos, pero yo ando sin un peso. Tengo tres hijos, Roberto Carlos de 28 años, Jorge Gabriel de 26, y Bárbara de 11, y un nieto de 10, Carlos Sebastián. Y tengo, como dice Roberto Carlos, un millón de amigos: Fernando Montoya, Cacho Sirseg, la familia Pecetto, Queco Fernández, Quito Pichetto, y por favor, debo nombrar a los utileros de Central, el Negro Giménez, Fermín, Pedrito, la lavandera, doña Carmen, los masajistas Aspiazú y Bulino, y los muchachos del bar Mayo, y el Chino Messiano, el tipo más bueno del mundo, Indalecio López, qué jugador, y...

Un monólogo para nombrar los amigos. 

Y a Teresita. Perdón "Chango", no hay más espacio. Amigos del "Chango", tengan la seguridad de que los ha mencionado a todos.

El "Chango" se va con su bombo, su ese, su tonada, su vanidad, su orgullo. Se va a sentir los olores del monte santiagueño. Deja sus goles. Y sus monólogos.

Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.

martes, 12 de octubre de 2021

Subcampeón y la Copa Libertadores

 



Por Jorge Brisaboa

Se viene Central.

Está a un partido del campeonato. Contra Boca, al todo o nada, en cancha de River. La campaña de 1970 es la mejor de todo su historial. Con picos, como el de aquella noche en Avellaneda contra Independiente, ganándole 5 a 3 con cuatro goles del "Chango" Gramajo, casualmente tres noches después de otro contundente triunfo ante Newell's por 3 a 1, con un golazo del "Chango" y dos de Poy.

Raro año el 70. Lo empezó como técnico Enrique Omar Sívori, intentando imponerun sistema táctico a la italiana, disciplinado en la marca, con un líbero, Pascuttini, y tres marcadores con persecución individual sobre el atacante rival en turno: González, Fanesi o Mesiano y Carrascosa. Habían traído a tres jugadores de Colón, dos volantes —Colman y "Palito" Correa— y un puntero: Balbuena. También estaban en el medio, para turnarse, Landucci y Bustos. Y arriba, Gramajo, Castronovo, Zavagno. Poy debía conformarse con el banco, "Hijitus" Gómez era descartado, y a Griguol le hacían pensar en el retiro.

Central jugaba contenido, cada uno tenía una función para cumplir y no le resultaba fácil.

Llegó el Mundial de México, en junio, y Sívori viajó al país azteca para ver en vivo lo que fue un paseo del "jogo bonito" del Brasil de Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelinho. Al regresar ya no era más el técnico de Central. Los dirigentes habían decidido reemplazarlo por Angel Tulio Zof, aquel half izquierdo de los años cincuenta.

Zof paró el equipo de otra forma: 4-3-3. Desaparecieron las persecuciones y el equipo se mostró más suelto, atrevido, y con un objetivo: atacar. Poy volvió a ser el 9, no de punta sino eje del equipo, estratega; y Gómez, con su zurda delicada, el 10. Ambos cruzaban pelotas, una y otra vez. Para la derecha, donde un chiquito veloz - Ramoncito Bóveda— llegaba al fondo y sacaba el centro por más que su cuerpo estuviera de frente a la raya de arco. Y para la izquierda, donde Gramajo se hacía cada vez más incontrolable e incontenible.

Entonces Central fue un festival de fútbol ofensivo. En Rosario ganó los once partidos que disputó. De visitante dividió empates, derrotas y victorias, pero esa noche de viernes contra Independiente y para la televisión fue espectacular.

"El Gráfico" escribió: "Rosario Central hizo saber el viernes que ha vuelto a la mentalidad positiva, vivaz, creadora de la vieja escuela rosarina". Y en negritas y mayúsculas subrayó: "LO QUE IMPORTA ES LA FORMA EN QUE EL EQUIPO SE PLANTO EN LA CANCHA Y COPO LA SITUACION, DISPUESTO A DEVOLVER ATAQUE POR ATAQUE Y GOL POR GOL".

Ese partido fue el símbolo del Central del 70 de Angel Zof. Y el de Roberto Gramajo, que convirtió cuatro goles y en el último se metió caminando con la pelota hasta la red después de levantarla sobre la cabeza de Santoro.

El periodista Juvenal, en "Sport", el suplemento mensual de "El Gráfico", tituló: "Fuimos para ver a Yazalde y vimos a Gramajo". Y lo describió: "Sucedió que lo de Gramajo no fue muy bueno. Ni siquiera podemos calificarlo de sobresaliente. Simplemente fue UNA BARBARIDAD. Junte usted el desborde del Lobo Fischer, la sutileza de Verón, la potencia de Pinino Más, agréguele una pizca de extracto de Pelé, súmele cuatro goles, una apilada sensacional culminada con un tiro en el palo y otras dos, tapadas angustiosamente por Santoro, agítelo bien y tendrá un cocktail de todo lo que fue Gramajo el viernes por la noche. Beba un trago y se emborrachará como nos emborrachamos todos —defensa de Independiente incluida— en Avellaneda".

En verdad la borrachera, para los centralistas, duraba desde hacía tres días. Porque había vencido a Newell's en Arroyito por 3 a 1. Y Gramajo, que ya estaba de liga, le había servido un gol a Poy luego de una apilada, y con un toque de izquierda culminaba un desborde por derecha de Bóveda. La revista rosarina "Deporte 70" titulaba: "Una máquina auriazul arrollando al rojinegro". Y puntualizaba: "¡ Sensacional triunfo de Rosario Central. Hacía mucho tiempo que no veíamos a un equipo jugar con tal vocación ofensiva!". Y sobre Gramajo decía: "Su labor frente a Newell's debe calificarse con los más elogiosos adjetivos, una tarea impecable, estupenda, formidable, extraordinaria, nunca vista...". Claro, la noche del 29 de setiembre en Rosario era el anticipo de lo que ocurriría en Avellaneda la noche del 2 de octubre.

Y la borrachera se repetiría en la segunda rueda, ganándole otra vez a Newell's, pero esta vez en el Parque Independencia, por 4 a 1. El "Pato" Colman sería la figura, pero Gramajo sacaría el carbónico del gol a Santoro, eludiría a Fenoy, se metería adentro del arco con la pelota, la tomaría en sus manos, y se iría en busca de la gloria. Tres goles logró esa tarde el "Chango". Y el restante, el 'Porra" Bustos. Después de ese triunfo, no quedaban dudas: Central iba en camino del campeonato.

Siguieron las victorias, pero las tres últimas fueron decisivas. Y en las tres el desnivel lo marcó Aldo Poy: "Me acuerdo que hice goles que definieron esos partidos". Contra Boca "íbamos 1 a 1, quedaban cinco minutos e hice dos en el arco de Regatas, en el último el alambrado se vino abajo". Después, miles de "canallas" viajaron a San Juan para asistir, en la ciudad del sol y del vino, a un agónico triunfo de 2 a 1 con goles de Poy. Y en la última fecha, tras ir ganando tres a cero se debió soportar un increíble empate en tres de los jujefios de Gimnasia hasta que Aldo puso el 4-3 ("Pensar que cuando Jujuy hizo el primer gol la hinchada de Central aplaudió", recuerda). El gol de Poy valió ganar la zona y quedar a dos partidos del primer título grande en la AFA.

La semifinal fue en cancha de Newell's contra la tercera de Gimnasia y Esgrima de La Plata, pues los profesionales vivían un conflicto. El pase a la final fue cómodo: 3 a 0. Y sirvió de pasaporte, por primera vez, a la Copa Libertadores.

Hasta que llegó el día: 23 de diciembre. Cancha de River contra Boca.

Ahí van los de Central. Quiroga al arco, en el fondo González, Fanesi, Mesiano y Carrascosa; en el medio Bustos, Landucci y Gómez; y adelante Bóveda, Poy y Gramajo. Ahí van los de Boca. Es el Boca presidido por Alberto J. Armando, con su poder y sus influencias afuera de la cancha, y adentro es el de Roma; Suñé, Meléndez, Nicolau y Marzolini; Palacios, Madurga y Rojas —sí, Rojitas—; Coch, Curioni y Pianetti.

Boca mete miedo. Marzolini que lo levanta a Bóveda, Nicolau que va fuerte contra Poy, Suñé que se olvida de la pelota y le apunta a las piernas de Gramajo. Y Rojitas que le habla al árbitro Angel Coerezza. Y Landucci que recibe un rechazo de Roma, derechazo y gol. 1 a O, y al entretiempo.

En el apriete de la segunda etapa vale todo. Boca va, busca, pero Central está bien parado, achica espacios, pelea cada pelota, cuando la recupera la pone contra el piso, toca corto en el medio y apuesta a las corridas de Bóveda y Gramajo. Hasta que Zof los cambia: Colman por Bóveda, Balbuena por Gramajo.

El "Chango", que se había perdido un gol ante Roma y no había jugado bien, desaparece por el túnel. Justamente en la final de su mejor año. No lo puede creer, se vuelve loco. Llega al vestuario, descalzo le mete un zurdazo a una mesa llena de botellas, se lastima: "Lo que más me desesperaba era que si Central salía campeón no iba a poder dar la vuelta olímpica, era el partido más esperado de mi vida y me sacan de la cancha".

Y Boca no puede. Pero la presión crece desde afuera. Sus hinchas comienzan a ingresar al campo de juego, el linesman se lo advierte a Coerezza. Son cientos, Coerezza intenta echarlos pero fracasa, y decide que el partido siga así. Empata Rojitas faltando diez minutos y se va al alargue. Los hinchas de Boca siguen entrando, bordean la cancha, Ya son miles. Es un aluvión. Coerezza hace seguir. Miles de boquenses sobre el césped buscan el gol. Los jugadores con la pelota, los hinchas pegados a la raya de cal con su presión. Los once de Central piensan ya si podrán salir vivos. Gol de Coch. Boca 2, Central 1. Coerezza pita, final.

¡Coerezza...!

Fuente: Artículo Publicado en el libro “ De Rosario y de Central , Autor: Jorge Brisaboa Impreso en Noviembre 1996 por la Editorial Homo Sapiens.

lunes, 11 de octubre de 2021

KRASS, GILBERTO GALERISTA( 1924- 2014)







Por Luis Etcheverry




Autodidacta, librero y productor teatral, además de editor, es el fundador de Krass Artes Plásticas, una galería emblemática en Rosario. A los 83 años, sigue siendo fiel amante de la cultura





Malraux decía que “ el hombre es lo que hace” con lo cual yo tengo para mí Que ignorar la obra de cualquiera es como negar su persona”. La idea que encierra esta frase con la que Gilberto Krass (Krasniansky para las fruslerías legales) inició una de sus notas de la serié “Libro de visitas”, Publicada durante 2001 en unas “hojas de arte € ciencia” de efímera existencia, lo pinta de cuerpo entero. Es que si hay algo que lo caracteriza es la brega inteligente, y sin pausa por que la obra de los creadores (plásticos, escritores, músicos) se difunda, no caiga en el olvido. Es decir, por que no se ignore a la persona que, con el empuje de su vocación y talento, contra viento y marea, otorga su irreemplazable hálito vital al artista.

A los 13 años, siendo el tercero de ocho hermanos y junto con sus progenitores, desde su pueblo natal, Estación Seguí (Entre Ríos), donde su padre, un inmigrante ruso judío que había combatido en la guerra ruso-japonesa, era recibidor de granos, Gilberto partió hacia Paraná, para terminar en un conventillo en Buenos Aires, Detrás había dejado una vida que, “desde el último escalón de la pobreza”, en un pueblo sin electricidad ni asfalto, lo había colmado de enormes riquezas desde su nacimiento, en 1924. Riquezas que le prodigó el monte con sy desbordante na- turaleza; esa que hace años remeda toda las veces que puede en su quinta de Tim- búes, junto al Carcarañá. Autodidacta (dejó la escuela en tercer grado) y empujado por su militancia en la izquierda, se formó leyendo novelas y poesía. Radicado en Rosario en los años 50, trabajó en la librería Ciencia, de San Lonenzo 1284, a la que anexó galería de arte y convirtió en un importante centro de irradiación cultural, En los 60 abrió, en San Martín al 600, Krass Artes Plásticas, hoy a cargo de sus dos hijos: Sergio, que es músico; y Berta, actriz, además de arquitecta. Se trata de un bello y acogedor espacio, con dos salas para la plástica (una para artis-tas jóvenes; otra para consagrados) por las cuales pasaron, calcula, más de 500 expositores, y un sector con piano para : Música de cámara y recitales poéticos.

Desde hace más de cuarenta años punto de referencia insoslayable cultura rosarina. Actor y productor apogeo del teatro independiente designado ciudadano ilustre por el Concejo Municipal, Gilberto también es editor de libros y promotor y amigo de innumerables artistas plásticos, coleccionistas, escritores y todo amante de la cultura

Con el andar pausado de siempre aunque más precavido; con esa hermosa y recia cabeza que parece escupida por Rodín, las líneas del imponente rostro bien mar- cadas y los largos cabellos con a los 83 años Gilberto campante las calles de la ciudad. Su territorio es el centro, pero cómo tiene amigos en toda la comarca, no asombra verlo a veces por Pichincha, especialmente en días de feria. Siempre inquietos e inteligentes, los ojos siguen tan ávidos de riqueza como allá , en el monte entrerriano.

Fuente: Extraído de la Revista del diario “ La Capital” 140 aniversario- año 2007

viernes, 8 de octubre de 2021

La capital del concert -Una económica propuesta

 



Por Rafael Ielpi

El del café-concert sería otro de los fenómenos propios de finales de la  década del 60 y buena parte de la del 70, aun cuando algunos de estos reducidos espacios seguirían generándose en una ciudad que, en el apogeo del género, se contaba entre las más importantes del país en cantidad de salas de este tipo.

En realidad, la moda del café-concert se iniciaría en Rosario como consecuencia del éxito de los mismos en Buenos Aires, de la manó de algunos artistas que, como Gasalla, Perciavalle y Edda Díaz, sobre todo, darían un impulso notable a ese tipo de espectáculos mucho más económicos en su producción que el teatro convencional, ya que se trataba por lo general de espectáculos unipersonales o con un elenco reducido y por lo que se vería, también de mucho mayor impacto en una franja muy divina y más heterogénea de público.

Dos símbolos rosarinos

En realidad, los café-concert como tales iban a tener una proliferación casi asombrosa en la ciudad de los años finales de los 60 hasta fin de la década siguiente y aun en parte la del 80, al punto de ocupar buena p te de la cartelera de espectáculos de diarios de la época, con una prograr ción en la que se mezclaban, sobre do, el humor, la música popular, la re ta y el teatro.

Una de los recordables en período es, sin duda, La semifusa, en esquina N.O. de Laprida y San Lorenzo que asoció de alguna manera su nombre con el de uno de los café-concert más notorios de Buenos Aires: "La Fusa", y consiguió mantener entre 1968 y 1971, una programación importante. Del mismo período sería El Fantasma Enamorado, en 3 de Febrero entre Sarmiento y San Martín, en el que actuarían cuatro nombres estrechamente vinculados al furor del café-concert en la Argentina: Nacha Guevara y el pianista Alberto Favero, el hoy consagrado Enrique Pinti, y la menuda cantante Marikena Monti.

Dos locales vecinos, en Mitre al 700, serían ejemplos perdurables de los años iniciales de la década del 70 y en ambos -paralelamente a la presencia de invitados notables en muchos casos- se generarían algunas de las experiencias creativas valiosas protagonizadas por artistas rosarinos: el Café de la Luna y Corchos & Corcheas, dos símbolos de los 70.

El primero, instalado en los altos de un antiguo inmueble frente al Auditorio de la Fundación Astengo, tendría a Daniel Tenembaum -propietario junto a Mossera y Rossin- como programador y coordinador. En su escenario desfilaría, entre 1968 y 1972, un vasto espectro que incluía desde la legendaria figura de Edmundo Rivero, con sus tangos clásicos y sus incursiones por el lunfardo, a la de Vinicius de Moraes, a quien más de uno recuerda caminando hacia el local para comenzar su actuación, a la medianoche, con un vaso de whisky en la mano y una corte de acompañantes que incluía inevitablemente -junto al guitarrista de turno- a algunas bellas garotas, sin que el scotch ni las últimas le impidiesen ser uno de los grandes poetas de la segunda mitad del siglo XX.

Tenembaum sería uno de los entonces jóvenes empresarios interesados en traer a Rosario a artistas que, si no eran muchas veces del gusto del público masivo, obtenían igualmente una respuesta importante en sectores universitarios, por ejemplo, como el valenciano Paco Ibáñez, que llegara por primera vez a Rosario acompañado por un músico notable: el contrabajista argelino François Rabbat.

Corchos & Corcheas, en Mitre 739, tendría como propietarios a Oscar Costa, Susy Grey (su hija, que utilizaba el nombre artístico que la hiciera conocida como cantante) y Juan Piccolini. En el amplio sótano que constituía el local, con paredes de ladrillo visto y una escenografía mutante, actuarían prácticamente todos los artistas rosarinos del movimiento Canto Popular Rosario y buena parte de los grandes nombres de la música popular argentina de esos años: Los Trovadores, el Dúo Salteño, o el pianista Enrique "El Mono" Villegas, cuyo innegable talento como músico se unía casi siempre, en sus actuaciones, a una ácida calidad de charlista de los más diversos tópicos.

"Corchos & Corcheas" sería escenario de estrenos recordables, como el del Trío + Tango, una experiencia sin duda perdurable, que tendría al cantor Néstor "Pirucho" Gabetta y a los músicos Alfredo Llusá, Carlos Padula, Mario Travesaro y Justino Distéfano como integrantes. La breve, pero calificada trayectoria del trío, que grabaría incluso en el sello Qualiton un excelente repertorio, estuvo ligada estrechamente a "Corchos & Corcheas", que sería uno de sus escenario permanentes.

También en el café-concert de los Costa y Piccolini se estrenaría, en 1972, la Crónica cantada sobre la Forestal, con textos de lelpi y música de José Luis Bollea, con el grupo Canto Libre (Bollea, Mito Sparn y Horacio Sturam) y el actor Carlos Jorge como intérpretes.

"Corchos & Corcheas" simbolizaría, como ningún otro, ese espíritu "setentista", aun cuando muchas veces el bandoneón del prodigioso Antonio Ríos, que encontrara allí refugio y afecto para superar sus problemas con el alcohol, pusiera una nota melancólica y desgarrada en medio de las consignas y fervores de esos años...

Fuente: de la Colección “Vida Cotidiana de 1960-2000 del Autor Rafael Ielpi

jueves, 7 de octubre de 2021

La mano de dos Angeles

 



Por Rafael Ielpi

Con Zof, aquel año 70 iba a transformarse en premonitorio: Central "araña" el título de campeón, pero debe jugar contra Boca en la "Bombonera". Se había convertido ya en un equipo temible por su vocación ofensiva y por el nivel de algunos jugadores que, como el "Chango" Gramajo, Poy, "Hijitus" Gómez, Bóveda, Landucci, Carrascosa, el "Chino" Messiano, o el "Pato" Colman ostentan un alto rendimiento, con picos como el triunfo en la totalidad de partidos jugados en Arroyito y tres victoria resonantes: dos contra el rival histórico (3 a 1 como local y 4 a 1 como visitante) y una contra Independiente por 4 a 0, en Avellaneda, con el "Chango" cuatro veces goleador, en una actuación elogiada por la crítica deportiva.

El 23 de diciembre de 1970, el partido contra Boca, que Central ganaba hasta diez minutos antes del final, termina 2 a 1 a favor de los primeros, con la cancha invadida por cientos de hinchas que se convirtieron en más de mil a medida que transcurrían los minutos. Al costado del césped, los intrusos alentaban, gritaban e insultaban, presionando a los jugadores y al árbitro Angel Coerezza, cuya permisividad se convertiría en abierto favoritismo.

Dos goles -el de Angel Rojas, que permitió un alargue y el de Coch, ya en el mismo- transformaron la esperanza legítima de Central en una dolorosa frustración. Tan dolorosa que ni siquiera se veía como un logro haber quedado subcampeones en esas anómalas condiciones. De todos modos, aquel equipo integrado por Quiroga, Fanessi, Carrascosa, González, Landucci, Correa, Messiano, Bóveda, Colman, Bustos, Poy, Gómez, Gramajo, iba a ser la base del .primer título centralista.

Tres técnicos sucesivos demostraron en el Metropolitano del 71 lo irregular de la campaña: primero Zof, que sin embargo llevó al equipo a protagonizar un honroso papel en la Copa Libertadores, que disputara en su condición de subcampeón del año anterior; después Griguol, en forma interina, y finalmente, quien había sido un notable jugador y goleador y sería después un exitoso técnico: Angel Labruna. "Angelito", como se lo llamara cariñosamente -un fervoroso amante de las carreras de caballos- iba a insuflar a sus equipos una mentalidad ganadora que le daría, en su carrera, no pocas gratificaciones. Es con éste, y ya en el Nacional del mismo año, cuando los "canallas" saborean dos instancias igualmente festejadas.

La primera, eliminar a los "leprosos", en la semifinal, con la neutral imponencia del Estadio Monumental riverplatense como escenario, el 19 de diciembre, por 1 a O. El gol, una "palomita" de Aldo Pedro Poy que entraría en la mitología "canalla", sigue siendo hasta hoy, ya en el siglo XXI, parte de un festejo anual convocado por una insólita, pero no por ello menos apasionada institución: la OCAL, nacida originariamente como "Organización Canalla Anti Lepra", todo un símbolo de esa rivalidad que viene de tan lejos...

La segunda, retornar eufóricos a Rosario y derrotar a San Lorenzo de Almagro (¡y por si fuera poco en la cancha de Ñuls!), llevándose a Arroyito, por primera vez, el título de campeón del fútbol argentino. Los goles de Gramajo y Colman convirtieron en ajustado 2 a 1 lo que había comenzado siendo una derrota parcial y abrieron las compuertas a un festejo popular que no tenía precedentes en la ciudad. Los "canallas" no se olvidaron, en sus cánticos, de los viejos enemigos del Parque, e incluso de sus familiares: era la hora de las recordaciones tanto como de las dedicatorias...

Fuente: de la Colección “Vida Cotidiana de 1960-2000 del Autor Rafael Ielpi

martes, 5 de octubre de 2021

EL HIJO DE MAGALDI





Por Héctor N. Zinni

Fue un caso curioso. Lo prepararon para cantar desde muy pequeño. Cultivó el repertorio de su padre y como él congregó multitudes. Pero más que en la ciudad, en el campo. Artista desinteresado, había heredado la clave para acercarse al pueblo, al desposeído, al ser sufriente. Le tocó vivir una época distinta que a su progenitor. No de tanta miseria, no de tantas angustias y privaciones. Es que la experiencia obrerista alentada por los planes del gobierno peronista, proseguidos por los gobiernos que siguieron hasta el de Raúl Alfonsín, habían calado muy hondo en la población y la cultura del trabajo, que hoy no existe, había hecho escuela en el espíritu de los argentinos.

Los años de triunfo de Agustín Magaldi hijo, fueron signados por el romanticismo que agotaba las revistas de fotonovelas y que, posteriormente, capitalizó la televisión. Su padre llegó a manejar el atractivo de audiciones radiales, grabaciones de discos y presentaciones en vivo, cuando la radio era el único vehículo de solaz, esparcimiento y cultura que, más barata y más doméstica que el cinematógrafo, estaba al alcance de todos los públicos. Al hijo le quedaría la tarea ingrata de imponer un repertorio paterno ante una Argentina que había cambiado bastante, pero cuyas tradiciones seguían refugiadas en las poblaciones apartadas de las grandes ciudades.

Por todo eso, el mensaje de Agustín Magaldi hijo, llegó a ocasionar una avalancha de público rural congregado en torno a su nombre y a su figura de artista. De aquí en adelante, el testimonio de Eduardo Buratti ha de ser de capital importancia para descorrer el velo que oculta los misterios de la herencia artística de La Voz Sentimental de América.

"Yo de tangos, no entiendo nada"

- Yo me rompí todo para que Agustín Magaldi, hijo, entrara en Grandes Valores. En 1967, cuando era Romay el capo de Canal 9, le traen una novela con la vida de Magaldi padre, y la hacen por televisión, pero desfigurándolo a Magaldi. Entonces la señora de Magaldi y el pibe, o sea la mamá y el pibe, le quieren hacer un juicio a Romay. Y yo les digo: "No les conviene hacer un juicio porque éste es un tipo que tiene las llaves de todas las puertas". Se empeñaron, se empeñaron, se empeñaron y lo perdieron como en la guerra.

-Ah, si?

- Usted Zinni puede creer lo que dice la sentencia de ese juicio? Dice que el único que se puede defender es el muerto y el muerto no existe. Apelaron un par de veces y lo perdieron como en la guerra.

- Claro, hay abogados muy hábiles.

- Es que siempre hay algo podrido, no solamente en Dinamarca.

- Y después, qué pasó?

- Entonces el pibe no solamente no entraba en ningún canal, tampoco en ninguna radio entraba. Les cerraron las puertas aquí, iba a aburar al Uruguay donde se ganaba un manguito y después vivía también de los derechos, no? y también lo afanaban. Bueno, un día, cuando viene el gobierno procesista, a Romay lo rajan y lo ponen de interventor a un teniente coronel, un tipo cuarentón con una pinta que parecía artista. Entonces yo le digo a Gago, que era el productor de Grandes Valores que quería hablar con el interventor: ",Para qué?" "Por el asunto de Magaldi" "No te va a dar pelota" "Pero yo quiero hablar, yo quiero hablar..." Me costó mucho, pero llegué. - Lo atendió.

- Si. Me dijo: "Yo de tangos no entiendo nada, yo estoy de interventor aquí pero no entiendo nada. Ahora usted me habla de Magaldi y, bueno, yo sé quién fue… ahora del hijo, sé poco." Yo le saqué grabaciones del sello Magenta y de otras empresas, también fotos y algunas cosas más. Me dice: "Bueno, véngase el miércoles que viene" ",Y usted me va a poder atender?, porque yo soy de Rosario y vengo de allá", le dije. Aparecí el miércoles entrante y me dijo: "Ya di la orden para que entre a cantar".

La otra versión

- La sacó bien.

Sí, pero a Gago le di una patada en los huevos, se enojó conmigo. Yo le dije: "Vos enojate Alfredo, pero esto te va a venir bien a vos, porque las felicitaciones van a ser para vos". El tano Alberto Marino me preguntó: ",Vos qué sos de Magaldi?" "Soy amigo, soy apoderado...", contesté. "Cuidalo porque tenés oro en las manos - respondió - es un pibe extraordinario como cantante y como valor humano" "No me digás a mí si canta bien - le dije - porque yo sé el éxito que tiene por ahí..."

- Y empezó a cantar en Grandes Valores.

- Sí, empezó a cantar, empezó a cantar... Cartas llegaban, nadie recibía cartas. Cuando llegábamos al canal, en la portería nos decían: "Magaldi, esto es para usted" y le daban un paquete de cartas, cada vez más grande. Un día le digo a Gago: ",Recibís esto, vos?", porque, algunos recibían cuatro o cinco cartas. "Ahí tenés", le dije: "Ganaste vos". Ganamos nosotros también, pero a raíz de ello Grandes Valores iba por todos lados y donde se presentaba Magaldi ponía el número. Yo fui dieciocho veces en la embajada artística con ellos, con todo el paquete de Grandes Valores. Y todo eso sirve como expriencia.

- Qué le parece Buratti? A veces del que menos se espera uno recibe una mano, y el que está en el candelero se hace el zonzo.

  • "- Yo tengo otra versión. A mi Magaldi me dijo que entré a Grandes Valores por Massera.

  • - ¿El Almirante?

  • - Sí. El había ido a cantar a una fiesta de la Armada e hizo Fragata Sarmiento... - ¿Se acuerda que también la cantaba el padre?

  • - Sí. Bueno, ahí Massera se enteré que no podía trabajar en televisión y lo hizo entrar. "Yo estuve en Grandes Valores, ¿sabe gracias a quien  "No" "Al Almirante Massera", me lo dijo a mí Agustín. Un día me viene a buscar con el Torino que tenía y me lleva a un café de Buenos Aires. Allí me presentó al secretario de Massera, así que algo tendrá de verdad todo esto.

  • - ,Y el testimonio de Buratti?

  • Tiene que ser cierto, lo que pasa es que no ha querido nombrarlo a Massera, porque hoy este personaje es palabra prohibida en el país"1.

Bergara y su Angel

- Mire cómo son las cosas, Zinni. Se lo comento a usted porque veo que hay mucho acá, por lo que leí en El Rosario de Satanás, perdone mi franqueza. Un día entramos con Magaldi al hotel y nos dicen: "Estuvo Bergara Leumann y dejó acá una tarjeta porque quiere hablar con usted". Entonces, al día siguiente, Magaldi lo llamó y Bergara Leumann le dice: "Sí, Agustincito mirá, voy a hacer La Botica del - Angel y quisiera contar con vos' y que esto y lo otro. "Mire - dijo Agustín - va a tener que hablar con mi apoderado porque él es el que maneja las fechas, los contratos..." Bueno, sí, cuando quiera venir yo estoy en tal lado, pero avisame antes hermano". Y viene Agustín y me cuenta todo. El no quería ir. "No te hagás problemas, voy yo, yo soy caradura para esto. Vos sabés que yo tengo un concepto: Golpeo la puerta, me la van a abrir o me la van a cerrar".

- ¿Y, cómo le fue?

-Ahora va a ver. Voy allá y ¡Mamma mía!, espejos por acá, espejos por allá, una caída de agua. Parecía que estaba en las sierras de Córdoba. Era una decoración que ni en película la había visto. Yo casi me llevo un coso por delante y era vidrio. Bueno, el asunto es que entro y estaba Romay con el gordo y yo ahí. Romay, como buen empresario, ya se había olvidado del asunto con el pibe y ahora veía los mangos que traía Magaldi.

- Como pasó con Yankelevich y el padre.

- Exactamente. Y entonces me pregunta: "Y Agustín?" "No pudo venir porque anda con un poco de catarro - respondí - ¿Cómo es este asunto?" "El asunto que yo voy a hacer La Botica del Angel, una especie de Grandes Valores que va a recorrer el país, que va a ir al Uruguay, que va a ir acá y allá..." "Usted quiere contar con nosotros?" "Sr 'Tenemos que arreglar el cachet" "Ah, no me hable de eso. Yo le pago con la pantalla que él hace en televisión. Yo lo voy a hacer popular a Magaldi" "Vea, le dije, Magaldi ya es popular. Yo lo vendo en mi país a Magaldi. Voy a un club o donde sea y la gente sabe quién es Magaldi. Si yo fuera a vender a Juan Pérez, me preguntarían: ¿Qué hace Juan Pérez?, pero este no es el caso. El padre es popular y el hijo es popular" "No, pero yo no le pago a nadie, no le voy a pagar a él" "Vea, lo que usted hace con los demás no sé, pero a Magaldi hay que pagarlo".

- Si la empresa es comercial, hay que pagar, hay que poner los pesos. El asunto ese de la pantalla todavía se usa como una excusa para los que tienen poco o ningún cartel...

- Si usted me dice o me pide que vayamos a una escuelita donde nadie cobra, o a una obra de beneficencia donde no hay un mango más que para la obra, encantado. Pero si ellos cobran el espacio en televisión, nada más justo que todos ganemos un poco. Vea Zinni, en Grandes Valores de diez tipos cobraban dos y ocho no cobraban, ocho ponían. Esa mafia la conozco, era divina... Entonces no hice contrato, ni nada. Era como darle una patada en el culo a Magaldi.

Hasta los floristas

- Claro, ¿cómo iba a hacer una cosa así?

- Pero lo que yo quería contar era otra cosa. A Magaldi hijo no le regalaron nada, le hicieron justicia incorporándolo a Grandes Valores. Y no solamente a él, entró Oscar Alonso, entró Nelly Omar, Libertad Lamarque no entraba porque salía un vagón de guita y Romay no podía pagar tanto. Pero el vagón de guita los tipos lo sacan, me entiende? Porque usted es auspiciante de ellos y por ahí van a jugar al tenis y ahí se arregla todo, arreglan para llevar a Libertad Lamarque pagando un poco más y ganan. Gana usted y ganan ellos, esa es la historia. Los miércoles a la noche se grababan las actuaciones de Grandes Valores que después se pasaban los sábados acá. Bueno, yo le conseguí durante diez años trabajo a Agustín para hacer los jueves, viernes y sábados...

- Eran buenas épocas.

- Sí, los jueves a la mañana nos íbamos al cementerio a llevarle unas flores al padre y otras a la madre. Una mañana... ¿Usted conduce el panteón de S.A.D.A.l.C. allá?

- Sí, lo conozco. Bueno una vez fui y había que bajar una escalera tipo caracol, pero de mármol, allí vi el nicho donde estaban depositados los restos de Magaldi que tenía solamente la clásica foto de perfil con el sombrero, además del nombre y apellido.

-Ahora no está más allí porque le hicimos un monumento grande en el lugar donde sus restos fueron trasladados, en la Chacarita. El sitio se llama Plaza de las Celebridades. Bueno, le quería comentar que al lado del panteón hay una explanada grande, vio?, que es como para reunir gente cuando se hacen homenajes. Un día llegamos y como siempre cuando nos bajábamos del subte o ibamos en el auto de Agustín, ahí, en la Chacarita estaban los vendedores de flores. Nadie le cobraba las flores a él. Le decían "Para tu papá", "para tu papá"... y se las ponían en la mano: "Tomé, para tu papá...

- Si este no es el pueblo... .

Fuente: Extraído del Libro Rosario era un espectáculo ¡ Arriba el telón! . Autor Héctor N. Zinni Edicciones viejo almacén. Año 1997.-

lunes, 4 de octubre de 2021

LLEGARON LAS LLUVIAS

 




Por Héctor N. Zinni


Desde hace unos años, y no pocos precisamente, el Carnaval de Rosario es una verdadera danza de los millones. El 16 de febrero, en un marco de general animación, concentrada en los abigarrados bailes, se inicia el Carnaval de 1969. Reeditando el bullicio y la alegría de años anteriores, el apelado rey Momo se instala en la ciudad, quizás la principal región de su imperio en la Argentina.

Las instalaciones de los clubes más importantes se ven colmadas por quienes a la busca del casi delirio, concurren a entregarse a los movimientos de la danza ya aplaudir a sus ídolos. Mucha gente presencia en Gimnasia y Esgrima el show del triunfante peninsular Salvatore Adamo; en Provincial, mientras tanto The Tremeloes y el brasileño Roberto Carlos son las figuras encargadas de hacer fausta la primera noche del reinado carnavalesco.

El índice más claro del entusiasmo con que la ciudad ha recibido el Carnaval son, empero, las recaudaciones de los cinco clubes locales, que en los primeros días -sábado y domingo- han nucleado mayor cantidad de público. La inestabilidad del tiempo, con constantes amenazas de lluvia y un descenso pronunciado de temperatura, no ha logrado disminuir la adhesión masiva a las reuniones danzantes. Gimnasia y Esgrima, con 9.380.000 pesos, ocupa el segundo lugar en el ranking nacional, encabezado por San Lorenzo de Almagro, de Buenos Aires, con 10.350.000.

El Sábado 15 y el domingo 16, Provincial ha obtenido 7.671.350 pesos; Rosario Central, 7.216.000; Unión y Progreso, 2.036.000 y Central Córdoba, 669.300 pesos. El aporte multitudinario alcanza, no obstante, su desborde mayor, el sábado 22 de febrero en Provincial, donde la actuación conjunta de Palito Ortega, Leonardo Favio y el francés Hervé Vilard ha congregado -según lo detallan las planillas de la poderosa SADAIC- a 31,154 espectadores, que han dejado en las satisfechas arcas de la institución rosarina la cuantiosa suma de 14.991.200 pesos.

La recaudación total de ese día alcanza sumas extraordinarias: 67.542.950 pesos, de los que 25.993.650 han sido de Provincial; 16.802.000, de Gimnasia y Esgrima y el resto dividido entre Rosario Central, Unión y Progreso y Central Córdoba. No obstante, el Carnaval, para los memoriosos, ha muerto. Ni existe ya ni existirá más como tal. ",Te acordás... ?" parece ser la fórmula en la que los recuerdos nacen espontáneamente y nadie olvida descripciones, incluso literarias, de los carnavales de antaño.1

La culminación publicada profusamente por los diarios de todo el  viene soportando la presión de una indubitable división país el 16 de marzo, no es fruto de la casualidad. Hace muchos meses que subterráneamente, en forma sorda -como surgen generalmente los conflictos de jerarquías-, el clero rosarinode pensamiento. A partir de la Conferencia Episcopal Americana celebrada en Medellín y de allí en más, el cerrado clero americano ha visto amenazado su natural espíritu conservador por nuevos vientos gestados a la luz de los urgentes problemas sociales, económicos y políticos que sacuden, desde siempre, a las comunidades latinoamericanas.

Es cuando una gran parte del sacerdocio rosarino, decide, en la persona de veintisiete de sus representantes de diversos puntos de la diócesis, plantear al obispo, Guillermo Bolatti, las inquietudes de la feligresía y de los mismos pastores ante la inexistencia de un diálogo obispo-pastores-pueblo, insistentemente reclamado desde hace mucho tiempo. Los acontecimientos desatados por la renuncia masiva de los 27 sacerdotes, son en determinado momento incontrolables por el obispo Bolatti, un decidido preconciliar que debe apelar al último y al parecer eficiente recurso de viajar a la Santa Sede en busca de mandato y apoyo ante el levantamiento de su grey.

Entre las razones esgrimidas por los renunciantes está la expulsión de dos sacerdotes españoles que ejercían un sacerdocio tan eficaz como inusual en estas latitudes -llegando al papel de curas obreros en el caso del padre García Gómez- además los sacerdotes reclaman por su parte frutos menos tangibles, pero no menos adentrados en el espíritu cristiano: diálogo, integración con la comunidad, pobreza del sacerdocio, humildad de la Iglesia. Las sanciones dispuestas por el obispo Bolatti contra los padres Ferrari y Parenti, por su intervención apaciguadora en los sucesos ocurridos en barrio Godoy -Parroquia de los padres españoles alejados de sus cargos- ha contribuido de modo lamentable a hacer más confuso el. panorama general.

Mientras la posterior revisión de la medida obispal, en todo caso no hace más que confirmar lo apresurado, sino arbitrario de la misma, ni la partida de monseñor Bolatti, ni su regreso con instrucciones y apoyo papal a su gestión hacen mas claro el conflicto que termina desbarrancándose en un status quo. Bolatti hace intervenir a la policía en Cañada de Gómez mostrando a las claras que Sil posición no es lo suficientemente sólida como se piensa: el apoyo de las armas, de la violencia y de la mentira, nunca han sido buen fundamento para hacer valer razón alguna. Mucho menos en el campo de la fe.2

Entre otros problemas que se agitan en este Rosario en los fines de la década de los 60, esta el juego prohibido, cuya represión es, quizá, una de las empresas más difíciles para los integrantes de la sección Leyes Especiales: pocas actividades responden a mecanismos tan depurados hasta el punto de burlar a la propia policía. Pero eso no es todo, si se tiene en cuenta otro dato no menos apabullante: la quiniela y las carreras de caballos clandestinas, en Rosario, arrojan un movimiento anual de dos mil millones de pesos. Para que esta cifra no decaiga, la provincia de Santa Fe cuenta con 150 capitalistas conocidos, de los cuales 75 actúan en Rosario, 39 en la ciudad de Santa Fe, 12 en el Departamento General López y el resto repartidos en otros departamentos.

Los capitalistas, por otra parte, están secundados por 800 planilleros identificados: 539 actúan en Rosario, 132 en Santa Fe, 42 en el Departamento Caseros, 27 en el Departamento Castellanos. Los 60 restantes están estratégicamente ubicados en ciudades menores. "La policía cree que va a eliminarla quiniela y/as carreras clandestinas -ironiza un quinielero en un café de la calle Córdoba-, desde que se implantaron hace sesenta años, viene diciendo lo mismo. El día en que rechacen las suculentas coimas que perciben, las cosas podrán cambiar".

En realidad, desde que germinara la quiniela en Rosario hacia 1910-la importó un célebre aristócrata que de esta manera triplicó su fortuna-las tentativas policiales para combatir el juego clandestino se han visto algo frustradas: las influencias y las coimas que se desataron sobre los funcionarios se encargaron de disminuir la represión. La guerra contra la quiniela ha tenido su punto de partida en 1949, cuando José María Cámara persiguiera a capitalistas y planilleros -curiosamente, en 1958, al ser nombrado Jefe de Investigaciones, la represión disminuyó notablemente- continuó con Lozón, uno de los responsables de la muerte de Ingalinella, y culminó, en 1966, con el implacable Sacomano quien hizo retirar las líneas telefónicas de los capitalistas y de las agencias de lotería que infringían la ley 4444, que reprime los juegos prohibidos. La revancha de los capitalistas, en aquella oportunidad no se hizo esperar: lograron removerlo del puesto.3

En 1969, como no podía ser de otra manera, la inundación cumple su cita anual con puntualidad y fatalmente en muchos casos. Luego de tres o cuatro días de intempestivo calor infernal, mientras los rosarinos protestaban del verano tardío que los agobiaba profetizándose un invierno muy crudo, los grifos celestiales se abrieron en la noche del 14 al 15 de abril. Los casi inexistentes trasnochadores vieron como hacia el sur, el cielo se cubría de negros nubarrones, y como las descargas eléctricas cruzaban el torturado firmamento: después, un viento más o menos fuerte; en seguida, la lluvia. La lluvia que caía como si fuera la última vez.

El miércoles 16 la precipitación alcanzaba topes de 200 milímetros. Ya en la tarde anterior, los arroyos Ludueña y Saladillo habían comenzado a crecer en forma alarmante, especialmente el primero de ellos. En pocas horas volvieron a desbordar sus cauces y, antes de la medianoche, el agua sucia y marrón empezaba a penetrar, lenta e inexorablemente, en las últimas viviendas de Empalme Graneros. El aguacero siguió al otro día. Y al otro. No tanto como el primer día, pero lo suficiente como para remachar el clavo. Y entonces, empezaron a llegar las noticias.

Los empleados hablaban por teléfono a sus patrones: "No puedo salir, está todo inundado. El transporte no corre". Desde San Lorenzo es posible llegar a Rosario. Toda la línea hasta Cañada de Gómez estaba ,negada e intransitable, aún para los trenes. La situación iba in- crescendo. co después la noticia mortífera, antes de que amaneciera el nuevo día Ludueña, Nuevo Alberdi, San Francisquito, Villa Gobernador Gálvez, Empalme Graneros, Puente Gallegos, Barrio Industrial, Coronel Aguirre, Barrio Gráfico, Fisherton, presentaban un aspecto entre la desolación y la impotencia con más de un metro ' medio de agua en algunos barrios. Evacuados. Muertos. Llamados a la solidaridad.

Para los refugiados, para los vecinos que nuevamente lo han perdido todo por la acción del agua, hay consuelos. Siempre están a mano -viva la previsión!- los galpones de la Rural; siempre hay vagones de ferrocarril abandonados, dispuestos pasivamente a recibir inusitados inquilinos; siempre hay cuadras en un regimiento militar para albergar a la gente sin exigirles la compensación de las guardias, de las imanginarias y de los saltos rana; siempre hay parroquias dispuestas a recibir impensados feligreses sin ganas de escuchar sermones; siempre hay gente de buen corazón que puede donar frazadas, colchones y latas de conserva para sostener a los evacuados.

Y, por sobre todo, está el consuelo mayor: el Gobernador de la Provincia, contraalmirante Eladio Modesto Vázquez, ha sobrevolado la zona de la inundación. Con el raro privilegio de ser espectador panorámico, seguramente se ha hecho cargo de la gravísima situación replanteada. Lamentablemente, las hélices del helicóptero que lo transportaba no alcanzaron a fabricar las corrientes de aire necesarias para hacer bajar el nivel del agua.

Luego del vuelo, el Gobernador ha vistolo mismo que cuando sobrevolaba los barrios anegados. Pero sobre un mapa (para mayor precisión), en el Palacio Municipal. El mapa es incompleto y no veraz: los arroyos Ludueña y Saladillo están representados por un trazo muy tenue, no hay aguas sobre el mapa. Tampoco están representadas las casas destruídas, los bienes perdidos, los nervios tensos, la paciencia agotada.

Como todo el mundo sabe, incluso los gobernantes, el problema de las Inundaciones en Rosario es de vieja data, y se repite casi todos los años. El mismo periplo aéreo del contraalmirante Vázquez lo realizaron anteriormente los gobernadores Aldo Tesio, Sylvestre Begnis, el almirante Garzoni y los peronistas más antiguos, el doctor Waldino Suárez y el ingeniero Caesar. A estos se le suman muchos otros, cuyos nombres se han perdido en la noche de la confusión institucional, o tal vez arrastrados al olvido por la correntada que una vez inspeccionaron desde arriba.

Las inundaciones siguen repitiéndose periódicamente. Es que las lluvias no saben de las buenas intenciones de los gobernantes, ni de promesas electorales. Las lluvias caen porque sí, porque no hay más remedio. Porque de haberlo, queremos creer, seguramente los muy bien intencionado aéreos gobernantes ya lo hubieran encontrado.4

Notas:

1/2. Boom. Año 1 N2 12. Rosario, agosto 1969.

3. Boom. Año 1 N2. Rosario, marzo 1969.

4. Revista de FATA Soc. Seguros Mutuos. Rosario. Año 1 N2 3, mayo 1969

Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanás” Tomo III. Editorial Fundación Ross. Año 2000.

viernes, 1 de octubre de 2021

LAS INUNDACIONES

 




Una cronología de las inundaciones en Rosario, desde principios de siglo hasta nuestros días, señala que el arroyo Saladillo (como el Ludueña) ha sido protagonista de desbordes que, en algunas ocasiones, alcanzaron contornos dramáticos para la comunidad circundante.

Desbordes significativos del Saladillo se produjeron en unas quince oportunidades, siendo las más recordadas las de 1910; abril de 1914, cuando llovieron 403 mm. en un mes y la crecida impactaba, según testimonios periodsticosde la época ya que "la gran fuerza de agua arrastró dos puentes poniendo en peligro a otros"; la de 1919; la de enero de 1931, con un total de 318 mm. caídos en un mes; la de 1938; la de diciembre de 1940, con 463 mm. de precipitación pluvial en el mes; la de 1947; la de diciembre de 1961, la de marzo de 1966, con inundaciones importantes en el Bajo Saladillo y Pueblo Nuevo; la de febrero de 1971; la de febrero de 1977; las de marzo de 1984 y abril de 1986, esta última la más grave de todas las registradas, ya que afectó a más de 6.000 familias de la zona sur de Rosario.

La crónica periodística consignó, en este último caso, que "el agua alcanzó los 90 centímetros de altura,, siendo clausurado por precaución el puente que separa Rosario de Villa Gobernador Gálvez".

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, Historia de aquí a la vuelta”. Fascículo Nº15. Autoras: Sandra A. Bembo- Nelly I. Sander de Foster- Marisa Rocha. Julio 1991.