jueves, 28 de abril de 2011

COMUNA DE CORONEL BOGADO

Fundación 17 de junio de 1907 (por Eleuterio Varela)
Coronel Bogado (ex Pueblo Navarro) es una localidad del Departamento Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. Se encuentra ubicada al sudoeste de la ciudad capital departamental de Rosario, a 49 km; a 195 km de la ciudad capital provincial, 1º por RP hasta, 2º la Autopista RN 9 siguiendo, y 3º por la Autopista RN 11
  • Historia
En 1907 el señor Eleuterio Varela, argentino nacido en 1850, solicitó ante el Ministerio de Agricultura, Justicia e Instrucción Pública de la provincia de Santa Fe la aprobación del trazado del pueblo, que posteriormente sería renombrado Comuna de Coronel Bogado.
El pueblo, ubicado al oeste de la Estación Ferrocarril Central Córdoba y siguiendo las normativas de catastro ordenadas en la ley del 6 de diciembre de 1887, constaba de 84 manzanas y 22 calles que lo surcaban, distribuidas en damero y subdivididas a su vez en 8 lotes de aproximadamente 25 metros por 50 metros.
Con el correr del tiempo, pasó de ser una población semirural a convertirse en una población urbana. En este proceso ocupó un lugar destacado la llegada del Ferrocarril, inaugurándose la "Estación Coronel Félix Bogado", que rebautizaría al pueblo con el nombre de Pueblo Navarro-Estación Coronel Bogado. Finalmente en 1970 el gobierno provincial establece el nombre definitivo de Coronel Bogado.

Toponimia

Lleva el nombre del héroe paraguayo "José Félix Bogado", de las Campañas Libertadoras del General José de San Martín. En la plaza principal se encuentra un busto de Bogado, obra del escultor rosarino (1892-1976) Erminio Blotta, inaugurado en ocasión de la colocación del nuevo nombre a la localidad. En Paraguay también posee una localidad en su honor en el departamento de Itapua, y su busto, como también en la ciudad capital de Asunción

 Creación de la Comuna 17 de enero de 1910

Paraje

  • Colonia Escribano

 Medios de comunicación

  • Cablevisión Cnel. Bogado, TV Cable
  • F.M. Tierra Comunitaria Centro Ecologista "Amigos de la Tierra", Radio FM

Bogado Spirulina

  • Importante emprendimiento Pymes; comienza en 1995 y en 2001 avanza la comercialización masiva. Desde entonces se han incorporado distribuidores y clientes
Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/coronelbogado
  •  

miércoles, 27 de abril de 2011

SE CREA LA PRIMERA DIVISIÓN. CENTRAL CON DOS EQUIPOS.


En 1907 la Liga Rosarina dispone la realización de un campeonato de primera división, poniéndose en juego una copa donada por Nicasio Vila, Es tal la cantidad de jugadores que quieren vestir la casaca auriazul que sus dirigentes piden autorización – que les fue concedida – para presentar dos equipos. Newell`s Old Boys, Provincial, Los otros participantes, no opusieron reparo alguno, atendiendo al creciente prestigio centralista, que así participó con un segundo equipo denominado “Central Extra”.
En aquel Central Extra se alineó el chuiquilín que dos años antes había logrado su pase previo pago de cinco pesos: Harry Hayes. Tenía apenas 16 años y éstos eran sus compañeros “de segunda”: Pisso; Stoalker y Cantón; Faggiani, Juan Díaz y Santucho; Hopper, Recanzone, Harry Hayes, Leonard y Ramos.
Los primera, mientras tanto, eran Cornejo; Zeñón Díaz y Grant; Woods, Postal y Tompset; Percy Jones, Daniel Green, Paling, Vázquez y Worley.

Fuente: Bibliografía de la colección Rosario Central Autor : Andrés Bossio

martes, 19 de abril de 2011

La Calle Córdoba Rosarina nuevamente en la Prosa de un Escritor Local: Juan José Godeol

Calle Córdoba sigue siendo un gran escaparate en donde se refleja, con coquetería, ese Rosario nuestro, magnífico y arrogante como sus mujeres, las que desfilan por esta arteria con su encanto sugestivo, arrancándonos un suspiro o un madrigal sin palabras, de ésos que asoman a los ojos y se traducen por una mirada. La Calle Córdoba no se parece a ninguna otra. Ni de las nuestras, ni las de otras ciudades. Alguien la ha llamado alguna vez, hace tiempo, Florida. No es exacto más que en lo externo. Pero esa calle en que nos identificamos no solamente en nuestra prestancia dominguera, de traje planchado, sino de muchas otras cosas que nos pertenecen en calidad de rosarinos, esa calle es un poema. Su poesía prende en el alma de los muchachos de buen palmito como una poesía de Carriego o de Darío. Sí, está llena de sugestión y de tentaciones. Varía y diversa como un film se ilumina de día con ese espectáculo de juventud alborozada que le infunde savia nueva y de noche con un resplandor de arco iris, el de los letreros luminosos y el de las vidrieras. A cada hora es ella misma y es otra. Posee un atractivo indefinible, que no es fácil analizar, que sorprende agradablemente al forastero y nos encanta a nosotros mismos. Porque esa nuestra Calle Córdoba es como si naciera de nuevo todos los días...
Juan José Godeol.

BIOGRAFÍA DE  JUAN JOSÉ GODEOL - ESCRITOR ROSARINO.- LA CALLE CÓRDOBA ROSARINA            

Por Julio Zalazar    

Este destacado literato y periodista rosarino vio la luz por vez primera el 10 de junio de 1899 en la localidad española de Tarrasa, Barcelona.
    Posteriormente, de la mano de sus padres, llegó a tierras argentinas en 1911, radicándose todos en Bolívar, Pcia. de Bs. As. Será en la Escuela Normal de esta ciudad donde se recibirá de Maestro Normal, profesión esta que fue sólo momentánea en su vida ya que no mucho después se volcará al periodismo.
    Fue en Rosario, en octubre de 1928, más precisamente en el vespertino "Crónica", donde se inició, formando parte del cuerpo de redacción. Poco después pasó a la naciente competencia, el diario "Tribuna" (antecesor del famoso "La Tribuna", que marcara todo un hito en el periodismo rosarino), cuya línea editorial seguía el pensamiento de Lisandro De La Torre. Será desde estas páginas, con el seudónimo de R.I.P., donde destilará todo su talento a través de originales sonetos, en los cuales abordó temas de actualidad con agudeza, ingenio y fino humor. Eran sus "Ripiadas", como gustaba llamarles. 
    Apenas un año después, fundó junto a Luis S. Bitetti un semanario llamado "Cinema". Con formato de revista, esta publicación tuvo una trayectoria aceptable ya que duró 8 años, durante los cuales se llegaron a editar 415 números en los que se reflejaron la vida social, cultural y deportiva del Rosario de la época, y en donde la historia y la literatura ocuparon un sitial importante.
    El talento de su pluma se extendió allende las fronteras rosarinas. El popular diario porteño "Crítica" lo contará como colaborador destacado. Poco después el matutino "Acción" lo contrató como editorialista. En este medio periodístico no duró mucho por incompatibilidades ideológicas con su director.
   Con varios años de permanencia en Bs. As., llegó a ser jefe de publicidad de la empresa Estudios Filmadores Argentinos. Si bien por cuestiones de salud se alejó momentáneamente de allí (estuvo en Pueblo Yrigoyen -Pcia. de Santa Fe- junto a su esposa, Luisa Torres), en 1962 volvió para ejercer su pasión por el periodismo durante 5 años más.
    Jubilados tanto él como su mujer -era farmacéutica-, regresaron a Rosario a disfrutar merecidamente de la paz y la tranquilidad que brinda la ausencia de obligaciones laborales. Aun así, pese a su condición de pasivo, J. J. Godeol no abandonó jamás su gusto por escribir, lo que lo llevó a meterse de lleno en la elaboración de un libro de fábulas. Lamentablemente no alcanzó a publicarlo ya que la muerte lo sorprendió el 5 de febrero de 1974, a los 74 años de edad.

"La Calle Céntrica" -Poema de Marcos Lenzoni, Poeta Rosarino, Dedicado a LaCalle Córdoba de su ciudad -

Por  Marcos Lenzoni  
 He aquí la calle céntrica, he aquí la calle inquieta de mi ciudad sonora. Es amplia y es lujosa; férica de noche, de día bulliciosa y siempre algo coqueta.
    Es un recto tentáculo, una arteria apoplética que palpita en el ritmo de la gran muchedumbre; es uniforme, limpia, también tiene su estética. Y cada acera ofrece un cuadro de costumbre. Aquí ya existe un poco de gracia y de belleza. ¿Que no tiene carácter? ¿Que no existe el estilo en las fachadas? Que no tiene pureza de gusto el edificio? ¡Qué importa! El Rosario es caprichoso y nuevo, no tiene idiosincracia; multiforme, cambiante, interesante y vario y enemigo de cánones. Tiene su fuerte gracia el gusto de lo áspero. Mi calle predilecta de ésta de edificios enormes, desiguales: junto a una casa baja hay otra que proyecta hacia el cielo infinito. Su contextura sólida de líneas colosales, de hierro y de paredes que imitan el granito en la rubia mañana. Esta calle se llama de muchedumbre espesa, gesticulante, briosa. Mi ciudad tiene esa fiebre de movimiento: la fiebre americana. 
    Gusto andar por sus anchas y límpidas aceras flanqueadas de comercios, de tiendas y de bares, de vastos almacenes, de lujosas vidrieras, de espléndidos hoteles y nutridos bazares. 
    Camino a pasos lentos, pues en la acera inquieta sólo yo rompo el ritmo. Sólo yo voy cansado, con mi pena secreta, envidiando a los hombres que pasan por mi lado, todos activos, rientes, con la alegría pura que no tienen aquellos que sólo han caminado por las calles dolientes de la literatura...

lunes, 18 de abril de 2011

ALFONSINA STORNI

Entre los aportes que he recibido para la elaboración de mi trabajos, que pertenece a olga Nelly Barberio, hija del conocido empresario que fuera dueño, entre otros locales, del Varieté Avenida. Cuya trayectoria nos roza muy de cerca de los habitantes de esta ciudad insertaré los datos que la señorita Barberio en su investigación personal obtuviera de Alejandro Alfonso Storni, hijo de quien dio brillo a la literatura argentina con repercusión internacional.
Alfonsina Storni *
“La celebre poetisa había nacido en Suiza donde encontraba su familia debido a la enfermedad nerviosa de su padre, en 1892. A poco viaja con sus familiares a la Argentina, radicándose primeramente en San Juan y luego en la ciudad de Rosario.
Viviendo en la ciudad cuyana un día robó un libro que necesitaba para la escuela, porque sus padres no se lo compraban. Al ser descubierta, se disculpó llorando. Sobre aquellos primeros años, escribirá “Crezco como un animalito, sin vigilancia, banándome en los canales sanjuaninos, trepándome a los membrillares durmiendo con la cabeza entre los pámpanos…”
Rosario resulta la otra cara de la moneda. A comienzo del siglo, su familia instala un cafetín que da en llamar Café Suizo en las inmediaciones de la estación Rosario Norte, en el barrio Sunchales, cuando faltaban veinte años para que se instalara el de Pichincha en zona aledaña… Para inventarse un mundo mejor, Alfonsina empieza a mentir. Invita a sus maestras a una quinta inexistente. Otra vez desparece un día entero volviendo acompañada por la niñera de su amiguita…
Los cuatro hermanos – ella es la tercera – atienden a los clientes en el bar, ocupándose de todos los menesteres, entre ellos: limpieza general y lavado de tazas, copas, pocillos, cuchillos, cuhcaras, platos y varos. Nos obstante el esfuerzo de los Storni, la estrechez cada vez mayor por que la que atreviesa aquella familia hace que la futura gran poetisa argentina no pueda terminar la escuela primaria.
La puerta de la madurez
“La lucha continúa, fallece el padre y dejan el cafetín. Entonces, las mujeres empiezan a cose “ para afuera”. La Madre, además, abre una escuela para atender alumnos particulares. De esta luchadora incansable, Alfonsina ha heredado el tempramento y su gusto por el teatro y la  música.
Cumple quince primaveras en 1907. Es un año decisivo para su vida, llega a Rosario la compañía Teatral y a la madre le ofrecen un papel en la Pasión de Jesucristo. Justo antes de estrenar se enferna la actriz que  debe interpretar el rol de San Juan Bautista. Alfonsina, que ha seguido fascinada de cerca los ensayos, informa que se sabe de memoria todos los prsonajes, suplicando que la dejen actuar. El empresario acepta y cuando ella pisa el esecenario, sabe que ha llegado el momento más importante de vida.
Con aquella compañía, que dirige don José Tallene, abandona Alfosina la ciudad de Rosario para salir de gira por el interior del país. Vida muy dura le esperan a sus quince años. Al recordar el episodio, dirá más tarde: “ Era casi una niña y parecía ya una mujer, la via se me hacía insoportable. Aquel ambiente me ahogaba…”
Ya de regreso, se radica en la localidad santafesina de Bustinza, donde su madres vivía casada con un modesto vendedor de libros llamados Juan Perelló. No corforme con la rutina de la casa, Alfonsina toma otro rumbo, resolviendo estudiar en la escuela Normal Mixta de Maestros Rurales, funciona en otra localidad de la provincia de Santa fe: Coronda.

El Juego de la vida
“Lo hace con entusiasmo y aplicación. Hasta qye un acto escolar entona La Cavatina de la ópera El Barbero de Sevilla. No solamente es muy aplaudida, sino que resulta blanco de un comentario que, insidioso, echa a rodar la envidia:” …Esa chica de 18 años, los fines de semana cantaba en un peringundin de Rosario…”.
Cunde el escándalo de un comenetario doloroso y gratuito para la joven quien vuelve a Coronda, escribe una nota y desaparece. “Después de lo ocurrido, no tengo ánimos para seguir viviendo”, dice en el escrito.
El mensaje es hallado a la hora de comer y todos salen buscarla, La descubren en las barrancas. Ya repuesta, simula que todo ha sido una broma, pero este juego con la vida y con la muerte marcaría su destino. En un alma anidaba ya el dolor. El asunto queda olvidado, Alfonsina recibe su diploma de maestra y vuelve a trabajar a la ciudad de Rosario. Aquí conocerá al padre de su hijo Alejandro Alfonso, un hombre de familia renombrada entre la sociedad rosarina que nunca reconocerá su paternidad.
Entonces nuestra joven – apunta Olga Nelly Barberio – decide probar suerte en Buenos Aires. En 1912, a los 20 años, madre soltera, no le resulta tan fácil sobrevivir. Habita en pensiones y desepeña tareas menores. Primero, es cajera de una farmacia, luego atiende la máquina registradora de una célebre tienda de la época, más tarde conseguirá un puesto de relaciones públicas en una empresa, lo que le permitirá mudarse y dedicar sus horas libres a su pasión es escribir.

*Fue feminista, participó en Rosario de mitines socialistas y vivió con la misma intensidad que uso en sus escritos. Victima de un mal incurable, puso fin a su vida en Mar del Plata arrojándose al mar el 25 de octubre de 1938.-

Fuente: Fragmento extraído de Libro “Barrios de Tango y otras Yerbas de Héctor Nicolás Zinni . Ediciones Del Viejo Almacén . Año 1997

jueves, 14 de abril de 2011

EL CENTRE CATALÁ DE ROSARIO

Por Bill Ruesch
 
Esta asociación, que hace cuatro años cumplió su centésimo aniversario, fue fundada el 2 de marzo de 1902 en una asamblea celebrada en el Teatro Olimpo bajo la presidencia provisional de Jaime Maristany. Poco tiempo después tuvo lugar una asamblea general para organizar definitivamente al Centre. Su primer presidente fue Juan B. Quintana y su primera sede estaba ubicada en la calle Santa Fe 1286. Posteriormente la misma se trasladó a la calle Libertad (hoy Sarmiento) 867.
     El crecimiento de las actividades y de los socios motivó la búsqueda de un inmueble más amplio y propio. De esa manera, las autoridades del Centre resolvieron emitir un empréstito de $ 35.000 en títulos de $ 100 cada uno (con 6% de interés y 3% de amortización anual), el cual se cubrió en el acto. Con el dinero obtenido se adquirió el edificio actual de la calle Entre Ríos 761, enfrente de la Facultad de Humanidades y Artes, cuyo propietario (Jaime Soler, de origen catalán) dio al Centre toda clase de facilidades para que la operación tuviera feliz término.
     El 29 de junio de 1906 la Junta Directiva del Centre, con la autorización de la Asamblea de Socios, lanzó un nuevo empréstito de $ 10.000 para construir en el inmueble recientemente adquirido un gran salón de actos públicos y teatro. Integraban por aquel entonces la Junta o Comisión Directiva del Centre las siguientes personas: José Valenzuela (Presidente); Cristóbal Orti (Vicepresidente); José Saumell (Secretario); José Figuerola (Tesorero); Juan Llubes (Vocal); Francisco Saénz (Vocal), y Jaime Budó (Vocal).
     Hacia 1916 la institución contaba con 450 asociados. Entre sus actividades se destacaban las de índole educativa, como ser: clases gratuitas de dibujo, de música, de idiomas, de contabilidad, y de primeras letras.
     También se había organizado un orfeón integrado por 120 personas, dirigido por el Maestro J. Zopetti, y un cuadro filodramático dirigido por Pedro Saladrigues.
Todos los meses se celebraba una fiesta o concierto donde actuaban el orfeón y el cuadro filodramático. En ocasiones, incluso, se organizaban celebraciones en sitios más amplios. Por ejemplo, el 7 de mayo de 1915 el Centre celebró un concierto en el Teatro Colón de nuestra ciudad.
     El 19 de septiembre de 1915 el Centre Catalá se fusionó con la Agrupación Artística Catalana, a través de una asamblea general que reunió a los asociados de ambas instituciones. Ingresaron de esa forma al Centre 250 nuevos socios.



miércoles, 13 de abril de 2011

EL DR. JUAN BIALET MASSÉ EN ROSARIO


Por Artemio L. Pescador

     Este destacado abogado y médico de origen catalán de ideas progresistas no sólo trataba de promover el progreso de su país de adopción, Argentina, a través de sus libros (como el notable Informe Sobre la Situación de las Clases Obreras en Nuestro País a principios de este siglo) sino también mediante conferencias. En los primeros años de esta centuria brindó varias en Rosario.
     El Día de Reyes de 1904 habló en el Teatro "La Comedia" en un acto organizado por la "Unión Dependientes de Comercio" acerca del descanso dominical. Bialet Massé efectuó como introducción una particular definición del socialismo contemporáneo y concluyó negando la validez de la teoría que plantea la relación irreconciliable entre el Capital y el Trabajo. Para Bialet Massé los patrones y los dependientes u obreros eran componentes necesarios para dar forma tangible a una obra  común.
     En los tramos finales de su disertación, refiriéndose al descanso dominical y dirigiéndose a los trabajadores Bialet expresó lo siguiente:

   "Tenéis el deber del descanso dominical, sancionado por la ciencia, por las leyes divinas y humanas. Pedid a vuestros patrones muy respetuosamente que os lo den, golpeando las puertas de la Municipalidad para que cumpla su deber de cerrar todos los talleres y todas las puertas los domingos, castigando al patrón y al dependiente, su coautor y cómplice".
      En este acto habló también el Dr. Ricardo Caballero, masón al igual que Bialet Massé, abogando en pro de mejores condiciones morales e higiénicas para los trabajadores, apelando a valores tales como Justicia y Humanidad.

martes, 12 de abril de 2011

CENTRAL CORDOBA: UN CLUB QUE NO TIENE “CONTRA”

Retrocedamos un poco en el tiempo para ubicarnos en la zona sur de la ciudad, más precosamente en el barrio de Tablada, allá por 1904. La vieja estación ferroviaria de la línea Córdoba y Rosario estaba rodeada por viviendas humildes de gente muy modesta, que a fuerza de trabajo y sacrificio iba dando lentamente su propia fisonomía a sese suburbio rosarino. Las precarias casitas se iban levantando dificultosamente y grandes espacios vacios circundaban la imponente estación, que aún hoy conserva su encanto si se mira con ojos atentos.
En uno de esos terrenos aparecieron un día plantados cuatro palos en forma de sendos arcos sin travesaño, y eso fue suficiente para que la psión futbolera de los muchachos de la Tablada se concentrara en el lugar. El “viejo” Carman – afirma Roldán – fue el propulsor incasable que núcleo voluntades en gente allegada a la empresa ferroviaria, decidiéndose finalemente la creación de un club con “ todas las de la ley”. El acta Nº 1 data del 6 de setiembre de 1906, recibiendo la institución el británico nombre “the Córdoba and Rosario Railway Athletic Club “, castellanizado, en el hala popular por “Códoba y Rosario” con que se lo conoció hasta 1914; para esta última fecha cambió su denominación para adquirir la defitiva de Central Córdoba.
Central Córoba, además de sus propios hinchas, es el “cuadro de la ciudad”. Todo simpatizante de fútbol - cualquiera sea su divisa- se interesa por la suerte charrúa y “ hace fuerza” para verlo ganador. Sus mejores campañas en los torneos del ascenso de la AFA se vieron siempre enmarcadas por su numerosa y seguidora hinchada “ propia”, engrosada notablemente por el resto de la ciudad, sin distinción de banderías.
Es probable que ese consenso generalizado que reciben los charrúas haya operado con el tiempo como mecanismo inconsciente del hicha de fútbol de la ciudad, aconstumbrado al deleite de los grandes jugadores nacidos en esta urbe. Central Córdoba fue una usina proveedora de cracks que terminaron de plasmar sus notables condiciones en los dos clubs más importantes de la ciudad. Con la lujosa excepción de Gabino Sosa, los nombres de Vicente de la Mata, Waldino Aguirre, Juan Eduardo Hobherg, Dante Alvarez, Indalecio López, Ricardo Ráccaro y tantos más pasearon su fútbol de excelsa calidad – tras sus comienzos charrúas – en las otras institucuines rosarinas antes de trascender en el concierto futbolítico nacional.

Fuente: fragmento extraído de la revista “Rosario Historia de aquí a la vuelta” Autor Andrés Bossio Fascículo Nº 9 de Ediciones de Aquí a la Vuelta del año 1991.-

lunes, 11 de abril de 2011

CENTRAL CORDOBA – La historia de Club


Por Leonardo Volpe

Se fomó en 1905 gracias a los trabajadores del ferrocarril Córdoba y Rosario, pero sy fundación oficial fue el 20 de octubre de 1906 con la denominación The Córdoba and Rosario Railway Atlhetic Club. Ascendió a la primera división de la Liga Rosarina en 1913, al año siguiente cambio en su nombre al Club Atlético Central córodoba.
La primera cancha que tuvo se levantó en Br. Argentino ( hoy Avda. Pellegrini) y 25 de Diciembre ( J.M. Rosas), posteriormente se trasladó a Viamonte y Ocampo. En la actualidad es estadio charrúa, que lleva como nombre Gabino Sosa, se erige entre las calles Virasoro, Gávez, Juan Manuel de Rosas y 11 de Mayo.
El mote de charrúa nació en 1911, por una discusión que mantuvieron Arturo Charras( Jugador de Central Córdoba y miembro del consejo de la liga) y Alejandro Berrutti, reconocido periodista de la época, que escribía en el diario la Nota, donde al día siguiente apareció un comentario en el cual se lo llamó charrúa a Charras en forma irónica.

Fuente: Publicado en  revista “Rosario y su Historia”  Fascículo Nº 45 de octubre de 2006.-

viernes, 8 de abril de 2011

SANTIAGO PINASCO- Político – ( 1860-1937) EL PODER Y LA GLORIA

Por Rafael Ielpi

Hijo de inmigración y destacado miembro de la burguesía que se desarrollo a la par del comercio y la industria locales, su fructífero paso por la función pública dejó huellas ivalorables en la historia de la ciudad.


Su genealogía lo vinculaba a una de las tantas familias italianas integrantes de la avanlancha inmigrantes que contribuyó a modificar la identidad social y cultural de Rosario. Los Pinasco provenían de la Liguria y se afincaron en la ciudad para dedicarse al entonces llamado comercio de ultramarinos, que no era otra cosa que al importación desde Italia y España pero también de Francia, Alemania, Holanda e Inglaterra, de una vasta nómina de productos vinculados sobre todo a la alimentación.
Instalada en la actual bajada Sargento Cabral( en construcción que sobrevive aún a la piqueta y la especulación inmobiliaria), la firma se contó entre las principales del rubro, consolidando la fortuna familiar que los destacó entre los apellidos principales de la sociedad rosarina del período finisecular. Las residencias, sobre Córdoba y bulevar Oroño una y en Córdoba 2170 la de Santiago, fueron hasta su demolición ejemplo de las mansiones que la burguesía local levantaba como símbolo de su status y poderío económico.
Para él, sin embargo, la activiad comercial quedó subordinada, desde el inicio del siglo XX, a la actuación públicva y el desempeño de responsabilidades que lo ubican entre los funcionarios que contribuyeron al progreso de la ciudad. Su primera responsabilidad la asumió siendo concejal en 1900, cuando el intendente Luis Lamas le confió la difícil tratativa en Londres con los tenedores de acciones del municipio, buscando solución a la enorme deuda generada por el atraso en los pagos de dos empréstitos. La experiencia comercial y de negociación de Pinasco permitió restaurar el crédito de la Municipalidad y “ enderezar el barco” de la finanzas públicas.
No extranó que al finalizar su mandato Lamas –elegido diputado nacional -, Pinasco fuera designado intendente. El breve período de su mandato ( 1904-1906) le alcanzó para concretar tres grandes proyectos: la finalización de las obras del Mercado Central, el inicio de las obras de la actual avenida Belgrano y la concesión del servicio de tranvías eléctricos, progreso enorme sobre el vetusto sistema de tracción a sangre y posibilidad de desarrollo y conexión con barrios suburbanos entonces como Arroyito, Alberdi, Saladillo, y Eloy palacios ( luego barrio Vila). La inauguración del servicio a fines de octubre de 1906, sin embargo, le tocó en suerte a Nicasio Vila, que lo había sucedido cuatro meses antes, al asumir Pinasco como diputado nacional. Confiando una vez más en su habilidad para negociar situaciones difíciles, fue designado temporiamente intendente ( marzo-junio de 1909) para aquietar las violentas protestas impulsadas por la Liga del Sur anter el arbitrario aumento de los impuestos decretado por el intendente Vila; otra vez el éxito coronó su tarea.
Laborioso y hábil, de acuerdo con Juan älvarez, Pinasco tuvo a su cargo otra tratativa que dejó huella en la ciudad: la de concretar la realización en Italia de la estatua ecuestre del Libertador, emplazada hasta nuestros días en la plaza San Martín. Esos hechos – más que su actuación como presiedente durante casi 20 años del Banco de Italia y Río de la Plata en Rosario y que los ofrecimientos para disputar la gobernación provincial- le otorgaron el lugar que ocupa en la historia de Rosario.

Fuente:Bibliografía extraída de la Revista de los 140 años del Diario La Capital

jueves, 7 de abril de 2011

Los Clubes de Barrio Belgrano


Por Julio Salas


Sin lugar a dudas, el Barrio Belgrano es, dentro del radio urbano rosarino, uno de los más importantes. Y a diferencia de otros, su importancia no se cimentó tanto en su desarrollo industrial y/o comercial -pese a contar con ambos- sino en su intensa vida social. Y este hecho no es casual: la mayoría italiana de  sus habitantes la marcaron a fuego ya que los oriundos de aquella península europea traían en sus mochilas toda una serie de costumbres, nacidas de una profunda interacción con sus semejantes.
     Se podría decir que los balies, las fiestas y los encuentros deportivos vinieron muy arraigados en los venidos de Italia. Junto a ellos, también comenzaron a desenvolverse las discusiones políticas (anarquistas, socialistas y, en menor medida, comunistas); perseguidos en su Tierra Natal, creían haber encontrado terreno fértil para  sembrar sus ideas. Pero el paso del tiempo terminó relegando a aquellas duras disputas ideológicas al olvido, quedando el resto.
     Precisamente, de la mano de esa tradición, florecieron los clubes. Y si bien se esparcieron por todo el ejido urbano y sus adyacencias, los de Barrio Belgrano resaltaron por sus méritos deportivos (en todos los órdenes geográficos) o por los de muchos de los deportistas surgidos de allí, y por sus destacadas iniciativas en el medio social. Repasemos algunos de ellos.
     El que quizás brilló más sea el llamado Sociedad Cosmopolita Filantrópica y Recreativa. Siendo uno de los primeros, nació a partir de una necesidad concreta. Como las casas de familia no alcanzaron para darle cabida a la cada vez mayor cantidad de vecinos que acudían a las reuniones sociales, se hizo imperioso construir un espacio para tal fin con todas las comodidades. Así nació el Cosmopolita, como se lo conoce popularmente, cuya constitución fue aprobada el 16 de abril de 1905. Cabe agregar que la mayoría de su núcleo directivo pertenecía a la reconocida banda musical 20 de Septiembre, al sector de los comerciantes y a quinteros de la zona.  Fue punto obligatorio para las reuniones sociales de casi todo el naciente oeste rosarino; tan fue así que en sus instalaciones las tertulias bailables, las fiestas de casamiento y de bautismo eran una constante infalible.
    Otro club con mucho prestigio en el barrio, pero ya más que nada desde lo deportivo, fue el Belgrano, Si bien al nacer, en 1911, se lo conocía como Centro Recreativo Mercado Central, al incorporarse a la Liga Rosarina de Fútbol en 1912 tomó la denominación antes citada. De la mano de los Paperos (mote que se le asignó por la relación estrecha de sus integrantes con el Mercado Central), este club alcanzó en 1915 la máxima divisional del fútbol local.
     Ya más tarde en el tiempo, aparecen el Nueva Era (1933), Río Negro (1939), y el Estrella Azul (1947) entre otros, para darle a la barriada una identidad dentro de lo social y lo deportivo, de lo que hoy lamentablemente ya poco y anda queda.
      Cabe agregar un par de apostillas:
     <> En 1907 se destaca en el fútbol rosarino un club llamado Barrio Vila (antigua denominación del  barrio), cuya fundación se cree aconteció en 1902 bajo otro nombre: Club Atlético Eloy Palacios. Hoy es uno de los tantos que ya no existe.
     <> Uno de los más populares, el Newell’s Old Boys, supo tener en terrenos ubicados en la intersección de la Avenida Provincias Unidas (quizás la más emblemática del barrio) con la calle Santa Fe una de sus primeras canchas. Cabe agregar que los mismos eran propiedad del intendente de aquel momento, Nicasio Vila, también fundador del barrio. La importancia con la cual ya contaba este club está demostrada en la implementación de un servicio especial de trenes del Central Argentino al servicio de los socios.

miércoles, 6 de abril de 2011

LA PLAZA 25 DE MAYO

Rosario, de aquí, de alláy de todas partes


El casco histórico de la ciudad

Sí, ya sabemos, la ciudad de Rosario no tiene acta de fundación; Pero su origen se
remonta a una pequeña colonia, junto al río Paraná,  que fue creciendo lentamente
-sin prisa pero sin pausa- en torno a una caPilla donde se veneraba la imagen de
Nuestra Señora del Rosario,  allí donde hoy está la Basílica Catedral de nuestra ciudad.
Pasaron muchos años hasta la declaración de Rosario como ciudad, en el año 1852.
Esta vez, en el recorrido habitual que hacemos por Rosario desde esta sección de
la revista, vamos a detenernos un poco en el casco más histórico de la ciudad, que se
centraliza en la Plaza 25 deMayo; ubicad a et la manzana limitada por las calles Buenos
Aires, Córdoba, Laprida y Santa Fe.
La plaza es la más importante de Rosario; tiene un trazadotrapezoidal y doble hilera de
arboles que la convierten en un agradable paseo en pleno centro de la ciudad. Es
considerada como centro histórico de Rosario. Si vamos girando sobre nuestro propio
eje y dirigiendo la vista hacia los edificios que rodean a la plaza 25 de MaYo, tendremos
un buen fragmento de nuestrahistoria al alcance de nuestros ojos. Allí están algunos de los
edificios más sobresalientes de la ciudad; entre ellos la Basílica Nuestra Señora del
Rosario (en la cripta se conserva una imagen de la Virgen del Rosario traída desde Cádiz en 1773); el Palacio Municipal o Palacio de los Leones, llamado así por
las dos esculruras que escoltan su entrada; el Edificio del Correo, en la esquina de
Buenos Aires y Córdoba, inaugurado en 1938; "La Bola de Nieve", emblemático
edificio de viviendasi Y el Museo Municipal de Arte Decorativo Firma Y Odilo
Estévez, que tiene su origen en la donación hecha por testamento de Doña Firma
Mayor de Estévez a la ciudad de Rosario en memoria de su
esposo Don Odilo Estévez,  legado que fue aceptado por el gobietno municipal en el
año 1964.
Todos ellos integran un conjunto de edificios de innegable valor histórico y
artístico.
Están ubicados en solates que constituyen la primera partición que dio carácter
urbano a Rosario.
Allí a mano está el Pasaje Juramento, que plasma la histórica idea de vincular la
plaza 25 de Mayo con el Monumento Nacional a la Bandera a ttavés de los
edificios más significativos de la ciudad, como lo son el Palacio Municipal y la Iglesia
Catedral.
Este enlace peatonal, a su vez constituye una apertuta visual hacia el Monumento Y el río'
La zona de la Plaza 25 de Mayo fue declarada "Conjunto Urbano Arquitectónico de Interés
Nacional" en el año 1997.

El arte siempre estuvo cerca

Los estudiosos de los orígenes del arte en Rosario aseguran que el primer
escultor de la ciudad se llamaba Juan Monci y que tenía su taller justo en frente
de la plaza 25 de Mayo. A otro maestro escultor, José Nardi,  pertenecen algunas de las
obras de Ia plaza. Otro gran escultor que se radicó en Rosario y tuvo su taller frente
a la plaza  25 de mayo fue Santiago Caccia, de origen italiano. Se estableció en Rosario en 1861, y es considerado el primer grabador de nuestra ciudad. Instaló su negocio en calle
Córdoba frente  ala Plaza 25 de Mayo y realizó varias medallas conmemorativas, la
primera en 1862 para la Municipalidad.
Otra escultura realizada para la plaza 25 de Mayo fue encargada al escultor Aleiandro Biggi, también italiano, pero radicado en Buenos Aires.

El Paseo de los Orígenes

La Plaza25 de Mayo integra el llamado "Paseo de los Orígenes", por la Municipalidad de Rosario,  está dentro de los paseos turísticos publicitados en Rosario, sobre todo entre esos paseos reconocidos como "turismo histórico". Además de los edificios que rodean la plaza, y la plaza misma, el Paseo de los Orígenes está conformado por el Palacio Vasallo, el Liceo Avellaneda,  la sede delJockey Club, el ex -edificio de Gath Y Chaves  (hoy galería Victoria Mail); el Pasaje Pam; ei edificio anexo del Banco de la Nación Argentina, el Hotel Maiestic,  el edificio Aduana y la bajada Sargento Cabral.

Fuente:     “ Parte de su Vida” Revista de Unión Provincial- Asociación Mutual Año II Nº 19 Setiembre 2005 


EL MONUMENTO DE LA INDEPENDENCIA

Por Julio Gerónimo San Miguel

El 9 de Julio de 1883, con asistencia del entonces Presidente de la República, general Julio Argentino Roca, que fue padrino de la ceremonia; del presidente de la Municipalidad de Rosario, Elías Alvarado; el jefe Político, Deolindo Muñoz; miembros del Concejo Deliberante Municipal y del Consejo Ejecutor y gran cantidad de vecino, se inauguro en la plaza 25 de may, situada en la manzana que circundan las calles Buenos Aires, Santa Fe, Laprida y Córdoba, el Monumento de la Independencia, también llamada Columna de la Libertad, concepción artítica del escultor italiano Alejandro Biggi.
Don Alejandro Biggi se obliga a construir o hacer en Italia una columna o monumento todo de mármol con dismensiones y detalles que se expreasan cpmforme al plano y dibujo que tiene entregados a la Municipalidad y que en este acto de firma y rubrica el señor Biggi, los señores de la Comisión y  el autorizante y que quedará depositado en la Secretaría Municipal a los fines de este contrato.
El momunento tendra por lo menos doce metros de altura desde su base al gtorro frigio de la Estatua de la Libertad que lo termina.
Las gradas serán tres por cada costado, en forma ochavada según el plano y no comprondrán de mas de veinticuatro pezas de mármol.
La base del monumento donde descansa la columna con su pedestal y las cuatro estatuas, se compondrán de mas de quince piezas de mármol, y con sujeción a las reglas del arte.
El pedestal de la columna no se compondrá de mas de tres piezas de mármol que serán base, fuste y chapitel.
El agüila de la bse de la columna y las piezas que adornan la parte alta serán agregadas de mármol.
La estatua de la columna será de una sola pieza, a excepción de la flecha de la lanza que será agregada, y no tendra de alto menos de dos metros desde los pies hasta el gorro frigio, las cuatro estatuas serán también de una sola pieza cada una, y no tendrán de alto menos de un metro setenta y cinco centímetros.
Los escudos que van en los cuatros frentes del pedestal serán de relieve  esculpidos en la misma peza de mármol; pero no serán; pero np serán de relieve y sí gravados en el mármol y doradas, las inscripciones que van en los ocho frentes de la base del momunento.
El mármol que ha de emplearse en todo el momuneto y anexo será de Carrara, blanco claro y de primera calidad.
La Municipalidad remitirá a la brevedad posible al Sr. Biggi, las biografías y retratos de San Martín, Belgrano, Rivadavia y Moreno para construcción de las cuatro estatuas; y le remitirá las incrpciones y dibujos de los escudos que deben ir en la base y demás del momento.
El monumento se eleva desde una peana de tres gradas, forma ochavada por cada lado; del cnetro de estos peldaños se levantan cuastro pedestales sobre lo que descansan, del tamaño algo mayor al del natural, las figuras de los próceres, generales José de San Martín y Manuel Belgrano, del doctor Mariano Moreno y del estadista Bernardino Rivadavia.
Del medio de estas cuastro estutauas emerge un pedestal de ocho caras cuyos constados, esculpidos tambiñen en mármol, ostentan el escudo Nacional al escudo de la Municipalidad de Rosario, la inscripción de 1883 y el escudo de la Provincia de Santa Fe. Sobre el pedestal se ha colocado un agüila, símbolo de la fuerza, concepto alusivo al valor de San Martín, que con sus garras y pico, rompe las cadenas de la esclavitud. Encima de esta parte arquitectónica, surge una grandiosa columna formada por un haz, con gorro frigio, representando la Independencia con la bandera argentina en su mano izquierda y la otra en acción de llamar al pueblo a la Libertad. La estatua de la Idependencia apoya sus pies desnudos en un yugo, síbolo de la esclavitud y un trozo de cadena, roto, detalles que expresan la  Libertad ¡La Independencia!

Fuente: Fragmentos extraídos de la “Revista de Historia de Rosario Año XIXNº 33 Año 2000


martes, 5 de abril de 2011

ORIGENES DE LA AVIACION EN ROSARIO

En realidad quizás nunca podrá llegar a saberse a quién le pertenece el priviligio de ser el que, por primera vez, surcara el cielo de nuestra ciudad a bordo de un aparato de vuelo.
Si nos atenemos a lo manifestado por el Dr. Juan Álvarez en su inigulada Histoia de Rosario, Jorge Newbery, el 30/4/1906, a bordo del goblo “Huracán”, fue el primero que cruzó nuestro cielo, recorriendo la distancia que media entre ésta y la localidad de Zavalla en 1 hora y 7 minutos, mientras un automóvil procuraba seguirlo, y en el río una lancha montaba guardia por si el viento cambiaba a dirección.
No obstante, sería exagerado afirmar que en éste entonces ya otros entuasistas pioneros se habían anticipado a aquél recordado acontecimiento. Prueba de ello es la información que el diario La Capital publica en su edición del 21/8/1888, que dice:

“EL GLOBO ALBATROS” El día 25 del corriente es el señalado para ascensión del globo “Albatros”. Esta tendrá lugar en el mismo paraje donde tuvieron lugar las primeras ascensiones. El local ha sido arreglado de manera que puedan entrar los carruajes y juinetes, habiéndosele hecho las divisiones necesarias. El Capitán Sanz nos dará en dicho día una muestra de su serenidad y arrojo”.

Esa información, a no dudar por elo serio de su origen, ratifica plenamente que, antes de Newbery, otros surcaron – o intentaron hacerlo – el cielo de Rosario.
En lo que respecta al vuelo mecánico, es decir que las primeras experiencias realizadas en nuestra ciudad lo fueron alrededor de 1907 cuando, desde un pequeño y precario aeródromo situado en la zona de lo que hoy es Fisherton, levantó vuelo, o intento hacerlo, una máquina tripulada por un ignorado piloto, acaso el llamando Alfredo Vallenton que, con fecha 12/03/1910 a bordo de un frágil biplano de su propiedad, marca “Farmán Gnorme”, de 50 caballos de fuerza, en forma complemente privada, conseguió elevarse durante breves minutos, hasta una altura de 35 mts., y al día siguiente, ante un público entonces calculado en 3000 personas asistentes al acto, ávidas de conocer esos experimentos, el aprato no consigue ascender más de 6 mts.  Y termina aterrizando en un maizal cercano.
Vuelto a las pruebas, el 16 de mencionados mes Vallenton realiza un nuevo ensayo, otra vez con tan mala fortuna que su máquina cae a tierra, se rompe la hélice y él sufre diversas lesiones de consideración. Pero ello no arredra al intrépido piloto. Medianamente repuesto de sus heridas, el 24 de junio volverá a intentarlo, esta vez con mas suerte, pués dará tres vueltas felices sobre el campo, la más larga de 15 minutos pero sin sobrepasar los 45 mts.   de altura.
A medidados de 1911el “Aero Club Argetino” organiza un raid entre las ciudades de Rosario y Buenos Aires, ofreciendo, el muy tentador premio de 15.000Francos donado por el Diario La Nación, para quén “ se atreva” a salvar, en máquina voladora, la enorme distancia de ¡ 300kilómetros!.
El reto es aceptado por el aviador Bartolomé Cattaneo, quién inicia su raid el día 21 partiendo desde nuestra ciudad en su monopolio Bleriot XI. Casi desfallecido por el cansancio y el frío, desciende en Baradero; al día siguiente llega a Zárate; se elva otra vez, pero pierde el rumbo y debe aterrizar a tan sólo 11 leguas escasas de la Capital federal. Prácticamente el próposito fijado estaba conseguido, pero Cattáneo no lo interpreta así, de ninguna manera puede aceptar un triunfo sin haber llegado a destino prefijado. ¿Y que hace?, pués, procede a desarmar su aparato, lo despacha por tren nuevamente a Rosario, lo arma aquí, y …. ¡ otra vez a empezar!. Este nuevo intento con un éxito total, pués el día 25 del mismo mes, por momento ascendiendo hasta 1000 mts. del suelo, luego de un breve descenso, y de volar durante 3 horas y 7 minutos, aterriza en Buenos Aires y en el mismo lugar que se había fijado.
Así eran los pilotos de entonces. Berdaderos caballeros del aire. En el primer intento el propósito enunciado prácticamente estaba cumplido. Pero ello de ninguna manera podía ser aceptado por Cattáneo, pues si bien la distancia faltante era muy exigua el fiel cumplimiento de lo prefijado, aún a costa de los grandes sacrificios que ello demandaba. El honor, primero, la parte pecuniaria, después.
El mismo aviador Bartolomé Cattáneo conseguría dos años después con fecha 21/12/1913, y en un solo vuelo, unir las ciudades de Concepción del Uruguay y con la Paysandú en la República Oriental de Ururguay.
A fines de noviembre de 1919 queda inaugurada una línea aérea comercial entre las ciudades de Buenos Aires y Rosario, que estuvo a cargo de una misión francesa compuesta por el Comandate Precardín y de los Tenientes Prieur y Pithois.
Finalmente, casi en la misma fecha, es fundado el Club que es decir primitivo “ AERO CLUB ROSARIO”.
Evidentemente, además de los hechos relatados precedentemente, es decir desde el vuelo en globo del Capitán Sanz o el de Jorge Newbery, como los realizados por Valllenton, hasta la fundación del primer Aero Club Rosario, debieron, incuestionablemente, haber mediado otros vuelos de indudable importancia, pero lo cierto es que nuestra ciudad, desde el mismo moemento del incio de las actividades aéreas en nuestro país, siempre estuvo íntimamente ligada con las mismas.

Fuente: Publicado en el Libro “Acercamiento a la Historia del Aero Club de Rosario”. Ensayo Nicolás E. de Vita. “impreso en Impresiones Modulo S.R.L.”

lunes, 4 de abril de 2011

EDIFICIO BOLA DE NIEVE

Construido en 1906 por ql arquitecto francés Eduardo Le Monnier, fue el primer edificio más alto de la ciudad. Se destaca sobre todo por su gran estuctura cilíndrica que corona la cúpula en una esfera con guarda de cerámica que forman el nombre de la empresa de ahorro y seguros para la que se construyó  este edificio, Bola de Nieve. Su ubicación en una esquina frente la plaza 25 de Mayo, ofrece una importante perpestica visual, que permite apreciar casa detalle del marcada estilo academicista.
 








Fuente: Bibliografía  Güias Visuales de la Argentina N• 13 Colección de Clarin


EL TRABAJO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX EN ROSARIO

Por Lorena Ratner (*)

Después de las crisis financieras sufridas hacia fines del siglo XIX, podría pensarse que el porvenir económico de la ciudad de Rosario sería un tanto sombrío. Sin embargo, ni las dificultades políticas, económicas, ni las epidemias, pudieron diezmar el crecimiento y desarrollo comercial, tanto en la zona urbana como en la rural.
Si bien desde hacía un tiempo existía gran cantidad fábricas y empresas, todas ellas permanecían en un nivel estacionario, utilizando procedimiento primitivos, sin lograr adelantos en sus maquinarias y en las condiciones de trabajo. Pero, producida la corriente inmigratoria, afluyeron los capitales extranjeros, que veían en Rosario condiciones más que ventajosas para operar. Así, se instalaron más de treinta industrias nuevas, que explotaron los productos naturales del país. Surgieron las fábricas de aceites, de velas, de confites, fideos, arpilleras, carruajes y carros, la refinería de azúcar, fábricas de cigarros y cigarrillos, de municiones y caños de plomo, harinas, balanzas, las graserías, las alpargaterías, alfarerías, aserraderos a vapor, destilerías, broncerías, talabarterías, fábricas de calzados, etc.
De todas estas industrias y comercios se desprendió una gama de trabajadores especializados que se desepeñaban en el mercado laboral del Rosario del principios del siglo XX.
Las casas de comercio de cigarros representaban uno de los ramos más importantes de la industria local. En Rosario se fumaba tabaco de todos los países, en espcecial tabaco habano, en cigarros y mezclado con tabao del país, en cigarrillos. Para el año 1902 existían 26 casas de dedicadas al comercio de este rubro. Las cigarreras y cigarreros trabajaban una jornada de seis a seis con hora y media de descanso para comer, y el domingo trabajaban medio día. Había en las cigarrerías niños y niñas de 8 a 12 años, quienes, al igual que los adultos, absorbían el polvillo del tabaco, mucho mismo del tabaco. A los niños se les contaminaban con el polvo del tabaco sino con cuantas materias estaban en el suelo pulverizadas.
El fluido intercambio de productos que se comercializaba en nuestra ciudad por esa época, hizo necesaria la implementación de grandes depósitos llamados “ barracas”, dentro de las cuales, los comerciantes acumulaban y acodicionaban todo tipo de bienes, ya fuesen para el mercado interior o exterior. Junto con las casas introductoras fueron uno de las primeras especializaciones del mercado rosarino. (Falcón y Stanley, 2001). El barraquero, se encargaba de hacer los fardos y realizar el embarque de la mercadería. Bialet Massé en su informe sobre el clara descripción de lso obreros de las barracas: “ Los barranqueros trabajan de seis a seis con media hora para el mate y una para comer en el invierno, y dos y media en elverano, de manera que salen siempre a sol puesto. La barraca da en verano una porción compuesta de caña y limón para mitigar la sed y el calor. Tiene baños de lluvia para los obreros, y se trata siempre que los tomen al salir del trabajo. Existe una prensa especial para evitar grandes esfuerzos y todos los fardos se manejan sobre rodillos con el mismo objeto. En caso de enfermedad de los obreros la barraca les da médico, botica y medio jornal, y médico, botica para los miembros de la familia. En caso de accidente de trabajo, les da la asistencia médica y jornal entero” ( Bialet Massé, Juan 1986).
La venta de carbón y leña concentraba una parte considerable del comercio rosarino. Para el año 1902 existían 84 casas dedicadas a este rubro. La leña y el carbón eran recibidos generalmente de los montes del norte de la Provincia de Córdoba y del Chaco. La leña venía en grandes trozos, que los encargados de la venta reducían en los aserraderos, al tamaño conveniente de uso en plaza.
Sin dudas, el gran impulso económico que se dio en nuestra zona estuvo relacionado directamente con el desarrollo del tendido ferroviario, comenzando a mediados del siglo XIX, que ligaba la ciudad con los demás centros activos del país y con la construcción del nuevo puerto, inaugurado en 1902. En la zona portuaria, desempeñaban su trabajo los estibadores, hombres ágiles y fuertes, estado necesario para desarrollar las tareas dentro de los buques.En un cincuenta por ciento eran anafabetos. Un 70 por ciento eran rosarinos, y el resto extranjeros, casi todos italianos.
En carga y descarga de los buques sucedían con frecuencia accidentes de trabajo, ya que las planchadas no tenía las barandillas de seguridad que evitasen la caída de lso obreros; eran tan estrechas que apenas tenían el espacio suficiente para que pudiesen cruzarse los trabajadores entre sí. En otros casos, las cuerdas, cadenas, útiles y aparatos de lso guinches se empleaban hasta que se rompían, sin revisión previa ni reparación conveniente.
La construcción y ampliación de las redes ferroviarias tuvo como consecuencia el empleo de obreros que fueron incorporándose al mercado laboral tanto en la construcción misma del tendido ferroviario y de las estaciones, como asimismo como empleados propios del ferrocarril.
Antes de iniciarse la construcción del ferrocarril. Allan Campbell expresaba la conveniencia de contratar trabajadores criollos: “Se ha creído por muchos, que sería necesario introducir un gran número de trabajadores extranjeros para construir este camino. Sin embargo, no hay tal. (…) El trabajo común se hará mucho más económicamente con los hijos del país. Como el número que se necesita es pequeño, no hay duda de que el país lo pueda proporcionar. De 600 a 800 hombres constituirían una fuerza respetable para este camino… La peonada de este país, además de exigir jornales más bajos, se mantiene con sencillez y economía. Su principal, casi único alimento, es la carne, con que abunda el país en todas partes.(…). En cuanto he tenido ocasión de observar, estos peones son moderados, humildes y fuertes. Es cierto que muchos de estos hasta aquí han sido adictos a la vida nómada, incidental en un país naturalmente de pastoreo, pero no cabe duda de que con buena dirección  y buen trato pueden hacerse muy eficientes en cuerpos concentrados”.
Aquí también, como en el puerto, ocuparían accidentes, descarrilamientos, algunos tan graves que demostraron la necesidad de tomar medidas al respecto. Así en algunas empresas surgieron los movimientos de huelga, en los que además de reclamar medidas para la seguridad de los obrero, también se luchaba por la mejora en los salarios.
En cuanto a la mujeres, a diferencia de los hombres, no se desempeñaban en una variada gama de oficios. La profesioneso trabajos femeninos más comunes, se acotaban a trbajar dentro de alguna cigarrería, a orillas del río, como lavandera, o como planchadora o costurera.
El trabajo de las lavanderas comenzaba bien temprano en la mañana cuando salían a recoger todos los pedidos del día por los diferentes domicilios. La tarea del lavado podía desarrollarse en el convetillo, en los fondos de sus casas, o bien en el río. Luego, secaban la ropa al sol, para después plancharla. La jornada laboral terminaba cuando devolvían la ropa limpia a la familias que vivían en el centro de la ciudad. Las lavaderas en su mayoría trabajaban y vivían en el bajo, en precarios ranchos agrupados. Allí padecían las insalubres condiciones de vida, sufriendo además, las consecuencia de las constantes inundaciones.
Según Bialet Massé (1986), la costura de registro fuen en Rosario, como en todas partes, el dogal de la mujer. La pacotilla, trabajando duro, alcanza al peso diario, generalmente no pasa de los 80 a 90 centavos; la hábil que tiene mejor costura va hasta 1.20 y 1.40 trabajando día y parte de la noche, y la costurera a domicilio es siempre una conocida; y gana un peso y la comida. Es la hija de la sirvienta que fue de la casa o de la planchadora. Trabaja desde las 7 a.m., tiene una hora para comer o dos en el verano. Esta costurera sabe dar un golpe de plancha, colocar un adorno y hasta acomodar el sombrero a la señora. Pero tiene que vestir decente y presentarse bien”. Otro de lso rubros más explotados por el género femenino era el de planchado, que transcurría en los talleres. En Rosario había varios muy amplios, de buenos pisos y altos. Allí trabajaban muchas niñas de 14 a 16 años, aunque la mayoría de entre 18 y 22 años. También había talleres donde trabajaban hombres y mujeres juntos.
El 23 % de la planchadoras eran extranjeras, el resto eran cordobesas, santafecinas y de otras provincias. Las más jóvenes eran puestas por las madres para aprendiesen el oficio, al mismo tiempo que ayudaban al sostén de la familia que era en general muy numerosa.
El desarrollo económico de la ciudad de Rosario fue impulsado a través de su privilegiado nexo entre la producción agraria y la posibilidad de poder exportar e importar mercaderías gracias a su puerto de ultramar. Sin embargo, un aporte fundamental, fue el incremento demográfico suscitado a partir de fines del siglo XIX convertido en mano de obra, lo que posibilitó en el crecimiento ulterior que caraterizó a todfa nuestra zona.

(*) Lic. En Antopología. Escuela Superior de Museología. Secretería de Cultura y Educación. Municipalidad de Rosario

Bibliografía
Aldo de Díaz, Elvia. Recuerdo de antaño. Peuser. 1931
Bialet Massé, Juan. Los obreros a principios de siglo. Centro editor de Ämerica Latina. Buenos Aires .1971
Bialet Massé, Juan. Informe sobre el estado de la clase social. Tomo I
Censo Municipal de Rosario, 1902
Falcón y Stanley. La historia de Rosario. Económia y sociedad. Tomo I Ediciones HomoSapiens. Bs.As. 2001.
Imágenes pertenecienteal Archivo de Fotografía de la Escuela Superior de Museología.
Mac Cann, William. Viaje a caballos por las provincias argentinas. Hyspamerica. Buenos Aires .1985

Fuente: Bibliografía publicada en la Revista “Rosario y su Historia y Región. Fascículo Nº 92. Diciembre de 2010.