martes, 30 de junio de 2015

EL REY MOMO



El Rey Momo de los carnavales Rosario, el "poeta" Alfonso Alonso Aragón, en una de las carrozas que lo paseara por el corso, como monarca ilusorio. La canción popular ha rescatado su figura menuda y su inocencia: "Quien iba a decirte, rey de fantasía, /que tu reino vive, libre todavía,/ sin esa carroza de flores de trapo/ en la que reinabas sólo por un rato?/ Un Rey escondido dentro de un poeta/ de larga melena, menguada chaqueta y ese don hermoso de dar alegría / al que sólo tiene penas en la vida..." 
Eramos muy tunos -yo por los siete y mi hermana Zulema casi en los cinco- y la magia del carnaval era esperada con la ex­citación propia de la edad. Ser­pentinas, pomos de agua (he­chos de plomo, para ser más cla­ros), y los infinitos colores del papel picado. Ya días antes la murgas habían incursionado por el barrio -27 de Febrero entre Santiago y Alvear-, como dando el anticipo del porvernir. Para nosotros el carnaval no era lo importante. Lo importante eran las carrozas y los disfraces y, además, una carroza que sí era especial. La del "Momo" y peque­ño hombrecito que era Rey, el co­nocido Rey Aragón.
El misterio era grande porque ni siquiera mi hermosa tía Car­men -la de los ojos grandes y azu­les- nos sabía explicar por qué al Rey le decían poeta. Siempre en todos esos años mi tía tenía la paciencia de llevarnos a ver esa majestuosa carroza en la que el pequeño Rey saludaba íntima­mente convencido de lo que fin­gía.
Los años, claro, suelen pasar, y en ese inexorable camino fui­mos creciendo y entendiendo el juego, pero para siempre el Rey 'Momo", el Rey Alfonso Aragón, o el poeta, nunca dejó de estar pre­sente en esas fechas.
Los recuerdos de la infancia tienen la majestuosa hidalguía de convertirse en verdaderos. El pequeño hombrecito nacido en España, en un pueblo de labra­dores, poseía la magia de con­vertir una humilde ficción en una verdad para los sueños de los niños.
Ahora lo vuelvo a recordar por los bares de calle Riccheri y Ovi­dio Lagos, traje de brocato, cor­bata y algo parecido a una cami­sa. Una de esas noches lo invité a tomar un café y aceptó, como si la sociedad le estuviera de­biendo eso desde siempre. Escri­bió sobre un pedazo de papel de panadería, me lo hizo leer; poco le importaba rimar "brillo" con "cepillo", o "rata" con "pata".
Luego me extendió la mano y debí devolvérselo. Y él muy tran­quilo se fue a otra mesa.
Hoy es difícil convencerá aquel niño que una vez fue de que el po­eta Aragón no era otra cosa que un esplendoroso y mágico Rey del carnaval.
HUGO DIZ
Fuente Extraído de la Revista Historia de aquí a la vuelta.  Fascilulo N•  10 -Autor Raquel García Ortúzar de Marzo 1991

lunes, 29 de junio de 2015

CARLOS GARDEL



      El nombre de La Bolsa, encuéntrase muy ligado al de Carlos Gardel, en Rosario. Es que 'Gardel fracasó en La Bolsa y triunfó en La Bolsa, dos salas rosarinas distintas. El hoy cine San Martín, ubicado en la calle San Martín entre Santa Fe y San Lorenzo, fue el primitivo Café de La Bolsa que, frecuentado por elementos portuarios, compadres, y hasta atildados corredores de Bolsa, estaba constituido hacia junio de 1906 por
". .. un salón de 14 metros de ancho por 27 rn. de largo, con pisos de ma­dera y mosaicos, techo de bovedilla, tres puertas cancel y dos ventanas sin reja. Su propietario, Antonio Lluch, es también dueño del Café Puerto y hermano de Juan Lluch, el pionero de los espectáculos cinematográficos del interior del país y fundador, además, de lá Empresa Cinematográfica Rosarina, establecimiento que, en la segunda década de este siglo, surtiría de películas a la mayor parte de las salas de Rosario, ciudades del interior e, incluso, algunas de Buenos Aires . . ." ". . . Juan y Antonio Lluch, vi­ven, por ahora, en los altos del Café La Bolsa, lugar donde bajo una ilumi­nación eléctrica y a gas, cien mesas y quinientas sillas dan cabida a un nú­mero no despreciable de espectadores que apestan el aire con sus cigarros y cigarrillos de fuerte tabaco negro.
Cloacas, dos letrinas grandes y seis mingitorios en un galpón con grandes respiraderos, completan el cuadro ofrecido a la vista de Heuser, quien considera como buena la higiene apuntando la existencia de "nuevas me­joras".!
Esta referencia, elaborada en base al informe que un inspector munici­pal rosarino llamado Luis Heuser escribiera a principios de siglo, caracte­riza con verosimilitud la conformación de aquel famoso café con cinema­tógrafo, instalado en la calle San Martín 681 y que debió su nombre a la cercanía con la Bolsa de Comercio, ubicada entonces en la esquina de las calles San Lorenzo y Sarmiento y que en el mes de agosto de ese año, precisamente, se trasladaría a un local provisorio en calle San Martín 522 hasta que, un año y medio mas tarde —el 4 de enero de 1908— se ubica­ría en un edificio especialmente construido en la calle San Lorenzo, entre las de San Martín y Sarmiento, con salida a Santa Fe. Este edificio, re­cientemente demolido, habría de servir largo tiempo como asiento del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, delegación Rosario.
En el año centenario de la Revolución de Mayo, el Café de la Bolsa, se denominaba Concierto Gran Café La Bolsa. La fecha de presentación de Carlos Gardel en compañía de José Razzano en este sitio, es aún incierta -presumiblemente ha sido entre 1915 y 1918—, pero existen dos testi­monios de indudable valor historiográfico. Uno pertenece a Horacio Co­rreas.
"El ex cine—teatro La Bolsa daba espectáculos f fílmicos, las secciones diarias que ofrecía -café a las 13; matinée, 14 a 17; familiar , a la 18 y noche, s las 21- presentaba únicamente como cierre                                                    de las dos números vivos, de) género del "music-hall', qua antas habían actuado el teatro Casino de la Capital Federal, sala dedicada a reunir las : clones que fulgían en el cielo escénico da Europa, preferentemente París, entonces centro de Interés para las grandes atracciones mundiales -por las excelente* retribuciones que otorgaba.
Un día, el empresario de la sala obtuvo el concurso da un binomio cantores que iniciaba su vinculación con los públicos del interior: a) dúo, Gardel—Razzano. Ellos mismos se acompañaban en guitarra. El público presentación se mostró circunspecto para los debutantes, ajenos al siasmo que luego, afirmados en su arte, despertarían por la via de las grabaciones y de sus presentaciones sobre los escenarios de la metrópoli.
Tan poco gustaron a juicio de la empresa los cantores, que el empresario  llamó al hombre de su total confianza, Mariano, muy popular en el Rosario de entonces, que además de desarrollar diversas tareas en el local - sobre todo la de vigilar y hacer guardar la debida compostura a los espectadores—, había cultivado la lucha greco—romana y que, al dejar este rudo deporte, alternó como arbitro local con el dibujante Milo Zavattaro certámenes de esa clase que se realizaban en el ex cine—teatro San ' con la participación de notables ases de la lucha, como Constant Le Marin, Trabaglini y otros, y le dijo: "Mirá, cuando terminen esos cantores, dale estos pesos y que se vayan . “.  (Oh! , tiempos donde no  firmaban contratos .. .!)2

La otra narración corresponde a Francisco García Jiménez y al p José Razzano, quienes unieran sus nombres para dar a conocer una casi inhallable biografía de Carlos Gardel.
"En salas del interior donde Gardel—Razzano cantaron por veinte diarios, cinco años después ganaban ochocientos. Ahí está, como pío, el local de espectáculos La Bolsa, de Rosario. En el primitivo ma—concierto—varíeté de ese nombre, trabajaron a comienzos da carrera por los susodichos veinte pesos . . . y el empresario manifesté les pagaba demasiado por lo poco que hacían", mostrando tal despego la presentación y restringiendo a tal extremo la propaganda, que los cantores no lograron la menor atracción en el público. Tiene la palabra Razzano:
—De la noche a la mañana, la empresa del cine retiró nuestros no los programas y nos encontramos en Rosario a la ventura, en lamentable situación, con unos pocos centavitos que no alcanzaban ni para cuarto del mas modesto hospedaje. Nuestro salvador fue Carlos Morganti el buen actor y amigo, que en esos momentos también comenzaba des artísticas juveniles en una compañía de mala muerte. El nos llevó al altillo que ocupaba en los fondos de una casa de vecindad rosarina su pequeña cama de hierro dormimos los tres, con los cuerpos atravesados, colgándonos las piernas, que tapábamos con nuestras prendas de vestir. . .".3
Este fracaso en Rosario, se convertirá en triunfo rotundo años después. Y sería paradójicamente —muchas cosas resultaron ser parad' en la vida de Carlos Gardel—, primero, en el viejo cine La Bolsa do dúo sería contratado a razón de mil quinientos pesos diarios, y luego del solo, en una sala del mismo nombre de cuya existencia damos cuenta seguidamente.
Entrada ya segunda quincena del mes de agosto  en 1927, la ciudad asiste  un verdadero acontecimiento: la Inauguración del  Cine Varíeté La Bolsa hoy cine Broadway, ubicado en la calle San Lorenzo 1239 y cons­truido en le superficie que fuera cancha de pelota vasca de los hermanos Celli. Dice una publicación de la época, refiriéndose a este hecho:
"Cine Varieteé "La Bolsa"
"El jueves 18 del corriente fue inaugurado el local del Cine Varieteé La Bolsa el que sin duda alguna es en el actual momento uno de los salones que ofrece más amplias comodidades al público espectador, (la nueva sala que, como decimos, se halla dotada de todas clases de co­modidades y que tiene capacidad par» 2.000 personas cómodamente ubi­cadas ha sido construida con todos tos adelantos de la época. Tiene la característica de un teatro de estilo moderno, que aparte de una espaciosa platee donde se hallan diseminadas 1.000 butacas, consta a sus lados de dos hileras de palcos altos, como así de un amplio hall en el pri­mer piso destinado para la colocación de dos hileras de butacas y mesitas para el servicio de confitería.
En eI segundo piso van, convenientemente dispuestas, mesitas que llegan hasta la baranda para mejor comodidad del público, terminando en un tercer piso en forma de "tertulias" con capacidad para 300 persones. En el segundo piso se halla habilitado un amplio y elegante salón para confitería y buffet cuyo servicio esmerado está a cargo de un personal muy competente.
El Cine Varieteé "La Bolsa", sito en la calle San Lorenzo entre las de En­tre Ríos y General Mitre, posee una situación especial y digna de mencio­narse en lo que respecta a confort, ventilación, etc., pues reúne todas las condiciones indispensables para dejar complacido al espectador más exi­gente.
En una palabra: su conjunto presenta un aspecto señorial y somos noso­tros los que gustosos hacemos resaltar la obra llevada a cabo por un gesto emprendedor del señor Emilio Quarantelli a quien deseamos un completo éxito.
Su debut fue todo un acontecimiento, además del programa cinematográ­fico se presentó el atrayente número "Focas y Ninfas" del Capitán Winston, conjunto novedoso que desde su primera función que viene actuan­do, va conquistando del público rosarino los mejores elogios. Interesante también resultan las presentaciones de Natal, célebre fantasista francés; y Biagis Frescojas, miscelánea sobre el trapecio".4
En setiembre de 1925 se ha disuelto el dúo Gardel—Razzano; el 17 de octubre parte Gardel a España en el Príncipessa Mafalda. Con Gardel va el guitarrista José Ricardo. Actúa en Barcelona y Madrid con un éxito sin precedentes. Tanto, que vuelve en 1928.
"—Estábamos en Madrid actuando para la misma empresa en distintos teatros. Después del cabaret nos reuníamos todas les noches en un ca­fé .. . Primeramente nos encontrábamos en el cabaret porque a el le gus­taba mucho bailar. Finalmente, Gardel tenía que volverse a la Argentina y en aquella ocasión le dije: "Miré, Carlos, a ver si te gusta esto...". Le re­cité, "Dandy, ahora te llaman los que no te conocieron . . .". "¿Y de quién es?". "Mió y de Fugazot, la música es de Demare". "¿Por que no me lo das?. ¿Por que no me lo diste antes?". "Ehh . . . por no jorobatee . . .". "No, vamos. Mañana lo ensayamos". Al otro día agarró a los negros, los ensayó, se lo aprendió, lo grabó en ese año 28 en España y lo treno en el cine Paramount de la calle Lavalle cuando vino de vuelta Buenos Aires. Yo tengo varias anécdotas con Gardel y  nunca las he… . ¿sabe por que?. Porque murió Gardel y todo el mundo sacó a relucir anécdotas de cuando le dieron plata para que se comprara el primer ~ brero y cosas por el estilo. Dijeron tanto, inventaron tanto, que ni cuatro "gardeles" podrían haber protagonizado todos los sucedidos que atribuyeron". 5
Pero, nos hemos adelantado, porque entre uno y otro viaje es cua Gardel es contratado para actuar en la flamante sala rosarina.
"—La última vez que vino a Rosario cantó en La Comedia, pero antes lo hizo en el Cine Teatro La Bolsa, o sea el cine Broadway ahora, que en la calle San Lorenzo y que antes era de Max Gtucksman.
—Antes de cantar en esos lugares, ¿dónde lo hizo? —Bueno, antes cantó en el cine La Bolsa, el otro mas viejo que e la calle San Martín entre Santa Fe y San Lorenzo, donde hoy está San Martín. Yo lo vi allí y cantó sin micrófono. Cobraban un peso la entrada. Debe haber sido por el año 27 ... En otras oportunidades que aquí recuerdo haberle oído escuchar La cieguita. El ciruja. Siga el Insomnio, Rosas de Otoño, Talán, talán . . . mis padres lo admiraban yo, por supuesto, salí á ellos en eso de ser hincha de Gardel".6
"En la (presentación) que allí (Rosario) efectuara Gardel en 1928, llevar de su mano a la popularidad a dos autores locales, Juan Raazzano y Lito Bayardo, estrenando el melodioso tango Duelo criollo. Su-rosarinos fueron legión; entre ellos: Caffaro Rossi, Robertaccio, Bravo, Berruti, Raúl Franklin, Nicolás Viola, Marianito de la Torre .. ."7-
El antiguo Café de La Bolsa, recién cedería su nombre en 192 do a llamarse cine Rosario desde 1929 a 1935 y luego cine San W_ Cine Varieteé "La Bolsa", también cambiaría su nombre por z: denominándose como en la actualidad, Broadway. ¿Las razo" 1929 la Bolsa de Comercio volvió a mudarse, esta vez al emplazamiento actual, esquina de las calles Córdoba y Corrientes. Fuera de su primitiva, el sugestivo nombre ya no tenía razón de ser...
En cuanto a las otras oportunidades en que Carlos Gardel vista Rosario, dice Horacio Correas: "Ya solo, secundado por un conjunto de guitarras, en el que se contaban Aguilar, Pettorossi y otros eficaces ejecutantes. Gardel viajó varias veces hasta Rosario para actuar como número final en varias temporadas a cargo de compañías teatrales porti teatro La Comedia. Era viejo amigo de los empresarios de esa sala – Luis Bravo y Alberto Robertaccio—, y nunca, al producirse el llamado de estos, cuando la penosa marcha de la temporada así lo aconseja” la solicitud amistosa.
"Su incorporación al espectáculo conducía a la empresa a precio de cada localidad en la cantidad, hoy irrisoria como incomprensible para el vivir contemporáneo, de treinta centavos. Esos treinta centa­vos estaban destinados a pagar al cantor y a sus músicos, exclusivamente. Así, muchas actuaciones que se habían iniciado con una decepcionante frialdad por parte del público, se caldearon finalmente y salvaron los inte­reses comprometidos por obra del zorzal criollo".8
"-Yo tenía berretines de cantor y fu! a verlo a Gardel en su camarín de La Comedia pare que me escuchare. Entonces Guillermo Desiderio Bar-bien me dijo: "No lo va a escuchar porque está ocupado con la Maizani. Pero, venga, amigo, yo puedo oírlo...". Entonces yo le canté Añoranzas. Fue en el año 29 cuando conoció y trató al Zorzal en la confitería Los Dos Chinos, elevada en la calle San Martín, en diálogo con Rioja. Carlitos, que nunca sufrió el vértigo del fatuo le contó en la esplendidez de ese me­dio día sus proyectos. Hasta la comisión de los discos que grababa, unos ocho mil mensuales (patacones gordos). —¿Y que le dijo Barbieri?
- Tiene buena voz, edúquela y andaré bien", me aconsejó. Lico se des­vió de ese berretín. Otras tareas le hicieron cambiar de rumbo pero se si­guió viendo con Carlitos, no se extranguló el afecto por el hombre que si­gue estando en el templo gardeliano que Lico tiene en su casa. Allí La Tribuna pudo escuchar las más variadas grabaciones del cantor abatido en Medellín*'.9
"¿ Y vos sos aquel pibe?"
"En Talcahuano y Corrientes vi por primera vez a Carlos Gardel. Estaba con Tito Lusiardo ... el Negro Seré,..
- Marino Seré?, ¿el actor que trabajó en la película Mandinga en la sierra, y el que encarnó a Gabino Ezeiza en El último payador?
- Si, Marino Seré, y este . . . muchas veces también Alippi. Y se juntaban en ese café alli. Yo no salía de ahí. Después me iba dos cuadras hasta Sarmiento y Paraná da había otro bodegón lindo para pasar la noche.
-¿ A Que hora llegaba Gardel?
- A la tardecita. Ellos llegaban ahí de tarde y tomaban ... al pie de la vaca. Ese bar Conocido por El Estaño, porque tañía el mostrador todo de estaño. Decían ...  “¿Vamos al estaño, che?". Hará un par de meses estuve allí, ya no existe mas. tn El Tropezón que pasaba?
- Bueno, yo iba porque sabía que ahí estaban ellos. Yo en ese entonces andaba a los y me corría la liebre . . . Entonces me llamaban: "Che, vení. .. ¿comiste?. , . .". "Bueno, sentate, veni, come algo". Y todas las noches Gardel me tenía lente en El Estaño y en El Tropezón. Después de muchos años, tuve la satisfac­es saludarlo a Gardel. Yo era hombre ya . . . grande. El fue a Bahía Blanca a cantar en un cine que estaba en la calle Chiclana. Yo y unos amigos estábamos tomando unas copas en El Nacional, que si mal no recuerdo estaba en la esquina de las callesi O'Higgins y Brown, cuando uno dice: "Che... está cantando Gardel en el .. .". "¿Ahsi?,¡mirá!    .. . . ¿Quiere jugar una apuesta alguno de ustedes?, quieren jugar, que cuando termine la función viene Gardel a tomarse unas copas aquí7". Y jugamos la apuesta ... "Si no viene pago yo, y si viene pagan ustedes” A la  hora de eso, se aparece . . . ¡Carlos Gardel ¡. . ., con la comitiva serían seis. Se sentaron en una mesa y . . .¡ que me va a conocer, un hombre grande era levanto yo de la mesa y voy y lo saludo, le digo: "¿Que dice don Carlitos, va?. Dice . . . "Bien, ¿y usted?. . .", dice, "¿pero sabe una cosa?, no me *, Digo: "Ya lo voy a hacer acordar. ¿Se acuerda de un pibe que en Talcahuano y Comentes usted lo convidaba a tomar alguna cosa y yo pedía un semillón? ¿Y que después me iba para El Tropezón y usted lo llamaba por la vidriera preguntándole si había comido . . .?". "¿Y vos sos aquel pibe?. ¡Pero, ven i.. .1". Me un abrazo. Dice: "Bueno, sentate", digo "Perdóneme porque estoy con unos amigos  y les he ganado una apuesta". "¿Que les has jugado?".Y le conté todo el asunto, sabía que Gardel iba a ir a El Nacional porque el iba siempre donde paraban los calaveras . . . Era un tipo macanudo, derecho, conocedor, vivo, se había criado ambiente este ... de nosotros, y a el le gustaba, nunca tuvo orgullo para ayudar cualquiera. Tenía alma .. ."10
Alguien mas tiene una inquietud que manifestar respecto a Gardel. trata de Julio Schiavone, a quien he tenido la oportunidad de citar muchas veces en el transcurso de esta larga relación sobre la historia ocult popular de Rosario. Con su sinceridad característica Mantequita confiesa:
"-Yo a Gardel lo vi en Montevideo. Lo vi en el Teatro Florida, una que fui a hacer un cambio en la orquesta de Caravelli...
—¿Siempre como baterista, no?.
—Si. Y ... lo vi acá en Rosario con Cayetano Lico que tiene la di-de Gardel mas completa. Es un gran amigo, un gran amigo, un gentleman. Después con Angelini cuando una vez pasé por la calle San Martín donde' está el negocio ese de ropas; después lo vi en la puerta del cine La Bolsa.. y nunca lo hablé ... Y cuando murió, tuve un arrepentimiento…¡ uuuhhhl!... No se porque no lo hablé. No me simpatizaba porque que se pintaba mucho, se daba .... no me gustó. En el Florida fue donde lo vi mas de cerca. Tenía la jeta así..., toda llena de pintura. Petiso do, panzón era.
—Después, cuando fue a los Estados Unidos lo pusieron en linea. Ya había adelgazado ...
—Era muy fotogénico. Yo sabía que era Carlos Gardel, porque lo visto en el cine Ideal, cuando cobraban diez centavos la entrada, aquella película Flor de durazno."
Por último, y para cerrar este capítulo donde he querido evocar el paso de Gardel por Rosario, cederé a Horacio Correas las palabras "La última vez que Carlos Gardel actuó en ésta, casi a dos años de trágica muerte en Medellín, lo hizo en el actual cinematógrafo Broadway,  dirigido por el empresario Florentino". Fue el 21 de abril de 1933. El  22, en la sección "Ecos de Sociedad", firmada por Lady T, decía  la rosarina Cinema Para Todos:
Las últimas funciones de Carlitos Gardel en el Broadway
"Tal como estaba anunciado, se presentó ayer ante nuestro público sala del Broadway el celebrado intérprete de la canción popular Gardel. Acompañado por los excelentes guitarristas Pettorosl, Riverol y Vivas, Gardel actuará por última vez en esta sala hoy y' La justa expectativa que ha despertado el solo anuncio del de del, se confirmará, a no dudarlo, en esos tres espectáculos en el Broadway".12
"Nunca se vio —continua Correas—, como en aquellos dias/ tan febrilmente la taquilla del Broadway, lo que hacía que el localidades desapareciera como por encanto apenas puesto al alcance del pedido de los interesados ...". "... Su voz había adquirido todas las to­nalidades que la caracterizaron entre sus émulos y que le conquistó el pri­mado de que gozó en vida y sigue conservando muerto ...". "Aquí estre­nó Silencio, cuya música compuso y que lleva letra de Le Pera. Tenía una preocupación que siempre lo acompañó: la propensión a engordar. Mu­chas mañanas, a temprana hora, los transeúntes de las veredas del parque Independencia habrán vuelto la cabeza para contemplar a quien corría por la calzada enfundado en una gruesa tricota deportiva, con la aplica­ción de un boxeador entregado a la exigencia del "footing". Aquel pre­sunto deportista no era otro que el creador de Mano a mano tratando de lograr la rebaja de algunos kilos".13
NOTA
 1 Héctor Nicolás Zinni. Vida y Pasión del Cinematógrafo Rosarino, en Revista de Historia de Rosario. Año XI. No 25. Págs. 69/70. Rosario. 1973. 
2 Horacio Correas. Un famoso dúo: Gardel-Razzano. La Capital. Rosario. 8.4.1965.
3   Francisco García Jiménez. Vida de Carlos Gardel, contada por José Razzano.  4ta. Edic. de los autores. Págs. 183/184. Bs. Aires. 1951.
4   Revista Comercial Rosarina. Publicación mensual ilustrada. Sociales—Teatros y Foot-Ball. 
   Año 1. No 5.   
Pág. 36. Rosario, 28 de agosto de 1927.
5 Agustín Irusta, id.id. |
 6 Cayetano Lico, id.id.
7   Francisco García Jiménez, op.cit.
8   Horacio Correas, art.cit.
9 Justo Palacios. Lico, la voz de la gran fiesta. La Tribuna, 19.8.1975.
 10  Plinio Montenegro, id.id. 
11 Julio Schiavone, id.id.
12 Cinema Para Todos. Año  IV. No 191. Pág. 33. Rosario, 22.4.1933.
13 Horacio Correas, art. Cit
Fuente; Extraído de Libro “El Rosario de Satanas” Autor Héctor Nicolás Zinni. Tomo I Editorial Fundación Ross. 3ra. Edición 2000.

viernes, 26 de junio de 2015

GARDEL ENTRE PINTORES, INDIOS Y CARNAVALES



1916. En febrero aparece El Alma Que Canta, revista de canciones populares que en Buenos Aires dirigen Blas y Vicente Bucchieri, dos ex canillitas. A no asombrarse que don Alfonso Longo, también lo fue en Rosario, y de vender libros, diarios y revistas en los trenes pasó a establecerse con imprenta y librería asociándose con el padre de quien, con los años sería un gran cirujano argentino: Raúl Matera. De idénticos comienzos humildes fue el librero Amoldo Ross —fundador de un imperio en la Chicago Argentina— y el gallego Benítez de Castro, quien llegó a tener tres librerías y habiendo comenzado en España trayéndole los libros al cura del pueblo a lomo de burro...

Este año muere Gabino Ezeiza, Gardel filma Flor de Durazno, Luis Teisseire escribe el tango Entrada Prohibida y Francisco Canaro dota a su conjunto de un nuevo y misterioso instrumento: el contrabajo, que por primera vez se integra a la orquesta típica en forma permanente. Y así como Gardel, Teisseire y Canaro pintan musicalmente el alma de porteños y rosarinos, entre los que nacen un par de años después dentro de la bohemia pictórica de las paletas, los pinceles y las telas vienen al mundo dos pintores que tendrán larga trayectoria en Rosario: Ambrosio Gatti y Raúl Domínguez. - Gatti, que ha nacido en San Nicolás (Bs. Aires) en 1918, se rosariniza muy pronto, realizando sus estudios artísticos con el maestro Enrique Munné. Resulta ser un pintor con vocación marinista, apuntando su técnica a la temática del río, el mar, las embarcaciones. Entre otros cargos, será Director de la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto y Presidente de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos de Rosario'. El segundo de los nombrados, Raúl Domínguez, llamado El Pintor del Paraná y las Islas por rosarinos, santafesinos e innumerables admiradores del Litoral Argentino ha nacido en Rosario y es profeta en su tierra, donde ha nacido un 5 de diciembre de 1918, curiosamente el mismo día, mes y año que su inseparable esposa doña Clemencia Teixeira. Alumno del gran artista catalán Eugenio Fornells, realizará su primera exposición en 1938 y será dibujante y docente de la Fabrica Militar Fray Luis Bertrán durante 25 años.2

Hacia esta época, la vida empieza a ser un poco más larga para los que nacen. Es que en la segunda mitad del siglo XIX, el genio de Pasteur ha inaugurado la Era Microbiana. Las consecuencias prácticas de sus descubrimientos —pasteurización, asepsia, antisepsia, vacunas, obras sanitarias, etc.— imprimen una nueva aceleración al aumento de la población mundial por descenso de la mortalidad. En las primeras décadas del siglo XX la tendencia se ha afirmado por la difusión y paulatino perfeccionamiento de la higiene pública y privada. Crecerá el promedio de vida, que si orilló los cuarenta años en el siglo XIX, rondará los cincuenta en vísperas de la Segunda Guerra.3

La visión genocida del malón oficial contra el indio que encabezara Julio Argentino Roca, tornase con los años en velada acusación, vergüenza y remordimiento de muchos argentinos, muchos de los cuales —los poetas especialmente— no dejan pasar oportunidad de recordar para las nuevas generaciones, la personalidad valiente, vibrante y altiva del aborigen de nuestro suelo, como sucede en este bello poema escrito y publicado en 1923.

EL CADAVER DEL SALVAJE

Llevadle, sí, dadle a la llanura

Y sepultad allí su cuerpo yerto,

Que la grama del campo y su verdura

Deben ser la modesta sepultura

Del hijo valeroso del desierto.

Al despojo del hombre y a la muerte

Debe el hombre respeto y sentimiento,

porque es siempre sagrado el polvo inerte

Que fue templo de noble pensamiento

Yanimó Dios con su inmortal aliento.

En su robusto pecho palpitaba

Un corazón magnánimo y altivo

Yen su mirada ardiente reflejaba

El alma que sin mancha conservaba

 La grandeza del hombre primitivo.

Del más grandioso ser que ha Dios formado,

Su bella imagen, la criatura humana,

Sólo queda ese resto inanimado,

De cuya yerta sien será borrado

El sello de su mano soberana.

Ese hombre nunca conoció ciudades

Ni admiró de sus artes el portento,

Porque lejos del mundo y sus maldades,

Vivió errante en las vastas soledades

Bajo el palio turquí del firmamento.

De tierra virgen hízolo la mano

Que formó nuestra raza, y siempre unido

A su montaña y al florido llano,

Vivió de sus florestas soberano

En él silencio de su aduar querido.

El amaba las brisas rumorosas

Yde los montes la apacible sombra,

El cielo azul, las noches silenciosas,

Ylas fuentes que ruedan bulliciosas

YDe la llanura por la verde alfombra.

Hijos de las florestas, las quería

Como a su patria y a su hogar nativo.

Yen medio de la intemperie allí vivía

Sin resguardarse de la lluvia fría

Ni de los rayos del calor estivo.

Con desdén impasible desafiaba

La tempestad y el pavoroso trueno,

Las ondas con su brazo dominaba

Ycon audaz arrojo se lanzaba

De las cascadas al hirviente seno.

Las vírgenes florestas que al salvaje

Dan amparo, solaz, dicha y sustento,

El árbol de magnífico follaje

Cuyos frutos doblegan su manejo,

Fueron su anhelo y todo su contento.

Eran sus marchas en la selva umbría

Por los astros hermosos orientadas,

Ycon rumor, que el solo conocía,

YEl suelo silencioso le advertía

YDel distante enemigo las pisadas.

¡Valiente raza que ha desaparecido

Con su historia y sus selvas seculares!

Una raza rival le ha sucedido

Que altivos monumentos ha erigido

Sobre el polvo infeliz de sus aduares.

Su tierra es nuestra; el agua de sus fuentes

Apaga nuestra sed y nos recrea,

Mieses nos dan sus campos florecientes

Ya nuestras bellas de nevada frente

Y De su selva el ramaje las sombrea.

¡Pobres indios! Sus bosques y el collado

Donde al sol adoraban, son ya ajenos;

Su suelo entero ha sido conquistado

Ynada ¡nada! se les ha dejado

¡Que les queden sus tumbas a lo menos!

 Son los años que en los corsos rosarinos y también en los porteños aparecen comparsas de muchachos con el cuero al aire, pintarrajeados y remedando, no ya a los indios, sino a los negros. ¡Los Negros Escoberos!, moviéndose al son de sus tambores en danzas tribales copiadas de vaya a saberse dónde. Con sus escobas enjaezadas de espejitos y colgajos que agitan blandiendo el palo como lanzas guerreras, y que en realidad lo son, porque muchas de ellas esconden entre la paja de guinea un afilado cuchillo para herir o dar muerte...! Los Negros Escoberos!... fantasmagórica visión de un Carnaval que está llegando a su apogeo con el coro de voces graves que dicen: "Tumba, que tumba, que tumba que lá... que este neglo quiete peliá!...".

"—Los otros días hablaron de los corsos por radio y nadie se acordó de mencionar los que se hacían en Alberdi, patrocinados por don Roque Cassini. —¿En qué lugar del barrio tenían lugar?

—Bien frente a la Plaza Alberdi, porque hasta los anos treinta y pico, bulevar Rondeau tuvo un tramo pavimentado y el otro de tierra. Mi tío, que era carpintero. hacía los palcos y mi tía compraba percalina para hacernos los vestidos de paisanas a las chicas. Ellas eran todas morochitas y yo chocaba un poco porque era pelirroja, colorada, digamos... Fíjese: ¡una paisana colorada!... —Y bueno... vendría a ser como.la hija del pulpero o algo así, verdad?. —Sí, me causaba gracia. Ahora que en aquellos años, yo nací en 1918, todo era muy romántico. Nosotras llevábamos varas de nardos y cuando algún muchacho nos gustaba arrancábamos una flor de la vara y se la obsequiábamos. —¿Recuerda los corsos de Avenida Pellegrini?

—Claro que sí, por ahí pasaban las comparsas de Los Negros Escoberos, Los

Desocupados y Los Desesperados. Era todo muy lindo, se jugaba con el agua de

los pomos de plomo marca "Bella Porteña" que contenían líquido perfumado, se

jugaba con papel picado, con serpentinas, había carrozas...

—Y andaba el hermano de Libertad Lamarque vendiendo globos...

—Sí, era globero, muy conocido. Las comparsas traían un gran número de músicos

ue iban marchando a pie y tocando sus instrumentos. Detrás de ellos venían los isfrazados de la comparsa, bailando, saltando y haciendo cabriolas. Había muchas máscaras sueltas y, por sobre todo, mucha alegría. Después nos íbamos a bailar a Newell's que era uno de los únicos clubs donde se permitía jugar con agua.5
   Ahora debemos retroceder un poquito en el tiempo. Porque en el escenario de la historia contemporánea de las universidades argentinas se nos presenta la Facultad de Medicina de Rosario ocupando un puesto de honor. Ha iniciado sus actividades el 29 de mayo de 1920.

"Por ese entonces en esta ciudad laboriosa, abierta en calles largas y avenidas amplias, con su parque que contrasta con sus campos de deportes y su lago artificial abierta al cielo, abierta al río, se vio más claro el edificio de la Facultad de Medicina' aquel día 29 de mayo de 1920,. día de la iniciación de las clases, un día gris en una mañana lluviosa y fría.

Todo lo representativo de la ciudad se había reunido allí, frente a la puerta central de esta casa de estudios, para escuchar las palabras de los oradores. Era el día que se abría una salida al porvenir.

   El delegado organizador, doctor Antonio Agudo Avila, rodeado por los profesores y estudiantes, los miembros de 

la Comisión Constructiva del Hospital Centenario, las autoridades locales, el vicegobernador de la provincia, señor Juan Cepeda, y el ministro de instrucción pública, doctor Araya, caracterizados vecinos y una multitud numerosa, abrió*el acto con palabras alusivas para mejor destacar el hecho de que la nueva Facultad de Medicina que en esa fecha se inauguraba no era una facultad más, sino que había sido determinada por un noble sentimiento de un pueblo laborioso y pujante y por el imperioso deber de incorporar al acervo universitario una institución que abarcara las mayores zonas de la medicina..."6.
Desde 1916 en que un Gardel bajo, gordo y vestido de marinero protagonizara Flor de Durazno a un 1933 en que el mismo personaje sonriente, elegante, estilizado hace furor desde la pantalla, en el disco y en los escenarios han pasado solamente diecisiete años. Su carrera ha sido meteórica y brillante y todavía le falta realizar sus mejores películas que habrá de rodar en tos Estados Unidos. No en Hollywood, como muchos han dicho, sino en Long Island, Nueva York.

Es este mismo Gardel que se despide del público rosarino con sus presentaciones en radio y en el Cine Broadway, temas de los que he hablado ya en algunos de mis libros, aunque siempre queda algo por contar sobre el paso del Zorzal Criollo por Rosario:
"_Mi viejo fue director artístico de LT3, no se si cuando vino Gardel. Pero me

contaba que él fue el encargado de pagarle a Carlitos, quien no cobró.
—¿No cofcró? *
—No. "Lo mío se lo dan a aquel muchacho", dijo. ¿Qué había pasado?. En la
radio trabajaba un empleado que era un gran burrero y que lo había mangado a Gardel apenas lo vio. Este tipo lo tenía a maltratar a mi papá. Un día le dieron plata para que sacara unos pasajes a Buenos Aires y desapareció. Tomó el tren y se tue a jugar et resto en San Isidro. Hubo que rescatarlo de allá. Terminó suicidándose..."?
"—En 1933 yo Jugaba al básket para el Club Universitario de Rosario, que tenía la secretaría en Córdoba 940. Al lado estaba el Café Richmond, que era de Giménez Morales.
El café estaba a la altura del 956 y Giménez vivía en el 954. Lo cierto es que cuando terminábamos de jugar nos íbamos una barra de muchachos de mi edad al café de Giménez, que nos hacía precio en la consumisión. Un día, vemos que atraviesa la puerta giratoria del Richmond, nada menos que Carlitos Gardel seguido de una rubia despampanante y de otro tipo. ' —¿Cómo iba vestido, te acordes?
—Sí, con una pinta bárbara y tenía puesto un sombrero de esos, tipo Orion Bah era un Orion Stephson... —¿Y después, que pasó?
—Bueno, cuando entró, los muchachos de la mesa le gritaron "¡Carlitos! ¿Qué tal Carlitos?! . El saludó a todos, sonriendo y con un ademán, pero no se sentó a ninguna mesa sino que con la rubia y el otro se acodaron en la barra. Al rato salió. Otra vez, los muchachos lo saludaron: "¡Carlitos, Carlitos!...". El volvió a saludar y salieron de nuevo por aquella puerta giratoria. Cuando fuimos a pagar el mozo nos dijo: "Ya está todo pago, pagó Gardel". Fue la única vez que lo vi personalmente." 8
Notas
1    La primera exposición que realizó Ambrosio Gatti, tuvo lugar en 1937. Desde entonces siguió exponiendo ininterrumpidamente sus obras en los salones oficiales de Rosario, Santa Fe, Córdoba, La Plata, La Rioja, Pergamino. Marcos Juárez, Concordia, Rafaela, Curuzú Cuatiá, etc. En 1980 fue invitado especialmente por la embajada de nuestro país en Roma para realizar una exitosa muestra. Desde 1939 ha sido distinguido y premiado en las principales
* salas del país. Su capacidad docente lo llevó a crear su propia escuela de pintura, por donde desfilaron numerosos alumnos que, a su vez han expuesto en salas locales. V. La Rural. Año XXIX. 2da. Época Nro. 6. Rosario, enero/ febrero 1997.
2        La Estación Fluvial de Rosario se engalana con los enormes murales ejecutados por Raúl Domínguez quien muestra allí la vida cotidiana del isleño y su folklore en forma minuciosa y atractiva. Profesor y maestro director de su Escuela Regional infantil de Alfarería y pintura que, en forma gratuita, forma a alumnos de9 a 12 años, ha visitado importantes centros culturales de Europa y América, donde se ha presentado como artista plástico, escritor y disertante. V. La Rural. Año XXIX. id., id.
3        Antonio Bellora. La Salud Pública, en La Historia Popular Nro. 82. Centro Editor de América Latina. Bs. As. 1972.
4        Colibrí. Páginas para los Niños. Editado por la fábrica de chocolate Águila Saint. Año II Nro. 4. Buenos Aires, abril 1923.
5        Testimonio de María Deferraris obtenido en Librería Argentina, Maipú 1455. Rosario, el 21.2.1997.
6        Raimundo Bosch. Los Cincuenta Años de la Facultad de Medicina. La Capital. Rosario 30.5.1970.


Fuente: Fragmento extraído de Libro “Barrios de Tango y otras Yerbas de Héctor Nicolás Zinni . Ediciones Del Viejo Almacén . Año 1997