martes, 30 de mayo de 2023

TALLERES DE PEREZ




En los talleres de Pérez del Ferrocarril Mitre vemos en los años 60 las locomotoras diésel modelo "Montreal" que en ese momento tiraban de los servicios de pasajeros que unían Rosario con Mendoza vía Rufino. Detrás va un automóvil húngaro "Ganz", un veterano de los tiempos del Centro Argentino o del Pacífico.

Publicado en Facebook por Rosario en el recuerdo. Colaboración Fausto Brindisi.

domingo, 28 de mayo de 2023

PARECE UN FAROL . PERO NO LO ES





En la esquina Monteagudo y pasaje Vértiz (en pleno Barrio Refinería – hoy Las Malvinas), hay un elemento metálico confundido como el "último" farol a gas. En realidad, cumple la función de columna de ventilación del acueducto que une las cañerías de Aguas Santafesinas con el tanque que se ubica en la esquina de Italia y Ocampo. Al pie hay una tapa con las iniciales de Obras Sanitarias de la Nación (OSN), por donde se baja al acueducto. Lleva el vital elemento para su distribución. El tanque, ya no es utilizado como hace años. Este acueducto es el más largo y que recorre en forma de túnel subterráneo, la avenida Ovidio Lagos. 
En 1847 el herrero italiano Bartolo Botto, de paso por Rosario, construyó los brazos de hierro forjado para los primeros faroles colocados en las esquinas de la Villa. Para ello utilizó las cadenas del buque norteamericano “Caledonia”, varado frente a la ciudad San Lorenzo, este hecho ocurrió el 14 de julio de 1846. Don Bartolo fue el encargado de fundir el “respiradero” con la forma de farol. 
Hasta hace unos años en la base de la columna estaban sus iniciales que siempre colocaba en sus trabajos (BB).

Esta publicación comprende textos y fotos de producción propia e imágenes de otros autores. 
Prof. Eduardo D. Guida Bria.

martes, 23 de mayo de 2023

¡Central campeón!






Por Jorge Brisaboa





"Chupe... chupe... chupe... no deje de chupar.. Central es lo más grande del fútbol nacional... ".

Por fin, el histórico canto que domingo a domingo brotaba desde la popular se abraza con la realidad. Hay tiesta arriba y hay fiesta abajo. ¡Central campeón! Y en cancha de Newell's. Treinta mil "canallas" arriba, en las tribunas, con las banderas. Vaya a saber cuantos miles abajo, llevando en andas a los jugadores, girando en pretendida vuelta olímpica. La camiseta de Poy ya es trofeo para la hinchada. Y la de Colman. Y la del "Colorado" Kifier. Y la de Aimar. El "Chango" Gramajo no despega sus manos de la pelota, y de la gente. Nadie se quiere ir, ni arriba ni abajo. Paren el mundo...

Lo que hace un año no pudo ser contra Boca en River, ahora lo es. Dos a uno a San Lorenzo en el Parque Independencia. Huele a revancha. Casi con los mismos jugadores. Pero con otro técnico. Es que el desgaste en compartir las demandas de la Copa Libertadores y del Metropolitano 71 con un plantel reducido, desembocó —como el fútbol manda— en cambio de técnico. Llegó Angel Labruna, se fue Angel Zof con la bronca de no haber podido clasificar en la Copa pese ajugar tan bien con los peruanos del Sporting y de Universitario. Central se retiró aplaudido del Estadio Nacional de Lima.

Labruna fue buscando mayor equilibrio, mayor fortaleza en el medio para apretar, marcar y recuperar cuanto antes la pelota. Esa fue la mayor diferencia con el equipo de Zof.

El arco se lo fueron turnando Quiroga y Menutti, hasta que finalmente este flaco desgarbado pero seguro para ir abajo se hizo dueño. En el fondo González, Pascuttini, Fanesi, y la aparición sobre el final de un "colorado" de 20 años, Mario Killer, para reemplazar a Carrascosa. En el medio Landucci, de 5, que pudo pasar al ataque con más tranquilidad para aprovechar su fuerte pegada pues, a otro pibe, Aimar, Labruna le dio la número 8 para correr, marcar, ahogar la salida del creador rival, y hacer los relevos. La viveza de Colman para ver toda la cancha la trasladó a la izquierda. Y al "Pato" se le agrandó la cancha, para juntarse con Poy o Gramajo, o intentar la larga para los piques de Bóveda. El "Chango" no fue el avasallador del 70, pero siguió siendo el "Chango". Y Aldo Poy fue el gran conductor, el símbolo, el hábil y generoso para crearle espacios al "Flaco" Landucci, o el gambeteador del potrero para inventar en una maraña de piernas contrarias. Central buscaba siempre, pero si había que especular y aguantar, no tenía vergüenza. Así marchó hacia el título.

Tuvo la contribución de los chicos de la tercera durante la huelga de los profesionales en noviembre. Como en el 48, los futbolistas argentinos se enfrentaron al poder de la AFA reclamando el respeto a la figura de trabajadores amparada por la legislación laboral. José Omar Pastoriza, nacido y crecido en el contexto social del barrio obrero de Refinería en Rosario —ahí donde se gestó Central—, jugador de Independiente, fue uno de los líderes del movimiento.

La AFA dispuso que el torneo siguiera con los jugadores amateurs. Y Central sacó ventajas. Dirigidos por Carlos Griguol asomaron los pibes de la tercera: Barrio, Astudillo, Arias, Toro y Mario Kilier; Aimar, Solari y Mancinelli; Astegiano, Zavagno y Conta. Y Rubén Rodríguez, y Aricó. De local, le ganaron a Racing 4 a 2 y a Boca 6 a 2. De visitante triunfaron ante Vélez 2 a 1. Fueron tres resultados clave para que, después, cuando la huelga terminó, el plantel profesional se adjudicara la zona y clasificara para la semifinal.

El campeonato estaba cerca. Pero había que ganarle a Newell's, segundo en la otra zona. No era un clásico más. En verdad, ninguno es un clásico más. Pero éste podía valer un campeonato, el primer campeonato. Para uno o para otro. Era demasiado lo que se podía ganar. Y lo que se podía perder.

Además, hubo que sacarlo de la ciudad para que el escenario fuera neutral. Y allá fueron, todos a River. "Borombon bon... borombon bon ... desde Rosario saldrá el campeón". Las dos hinchadas se prestaban el cantito por las calles de Buenos Aires, entre Retiro y el Monumental, ante los atónitos porteños. Los que no habían viajado lo podrían ver por Canal 5 en directo. O escucharlo por radio.

Angel Labruna, caballero, eligió el vestuario visitante de su casa propia, la cancha de River. "El de local tiene una mufa que viene desde 1957", diría, en alusión a los años en que los "millonarios" no habían podido festejar un campeonato.

Pero Labruna llevaba calma y ya había adelantado cómo iba a plantear el partido. "La Capital" lo publicó ese domingo 19: "No duden los simpatizantes de Rosario Central que los jugadores nuestros solamente admiten el triunfo, porque confían en sus propias fuerzas y conocen todos los secretos del rival... No temo a lo que llaman mejor estilo del adversario porque tenemos todo diagramado para anular a sus elementos clave. Pero la misión no se circunscribirá a anular al rival, pues aparte de nuestros atacantes netos, los volantes llegarán con claridad. Por otro lado, si las circunstancias así lo exigen, haré los cambios que tengo en mente para enfriar el partido si así Angel Labruna no se equivocó. Intuitivo, pícaro, como cuando acomodaba la joroba para darle al arco, había transmitido el clásico antes de que se jugara.

Porque Central se paró en la cancha, fue patrón en el primer tiempo, marcando, quitando y jugando. Aimar sobre Zanabria, Colman sobre Silva, Fanesi sobre Oberti. Y Pascuttini barriendo. Cuando tenía la pelota comenzaba la circulación. Con Colman, con Poy que iba y venía, se tiraba a los laterales, con las subidas de González y Mario Kilier, con las corridas de Bóveda por derecha para que Gramajo, o el que llegara, fuera a buscarla al segundo palo. Hasta que a los diez del segundo tiempo Aldo Poy levantó vuelo con su palomita. Y con el 1-0 apareció el otro Central, retrocedió unos metros, achicó más la cancha. Y Labruna metió los cambios que tenía en mente. Un volante, Bustos, por un delantero, Bóveda. Daniel Kilier, el hermano de Mario, con todo el hambre de triunfo, por González. Había que seguir ahogando a Newell's en su salida. Pudo empatar Martínez, o Silva. Pero Menutti, el arquero extrafío de pantalones largos y rodilleras, sacó todo.

Casi a pedido de Labruna. Fue como lo había anticipado: "Este es el triunfo de un grupo de gente que ha sabido jugarse, el partido salió como lo planificamos, después de mucho trabajo les pude inculcar a los muchachos eso que siempre me gustó: cuando tenemos la pelota nos vamos todos arriba, bien armados; pero cuando la perdernos, nadie se debe quedar mirando qué hace el compañero", decía en el vestuario antimufa.

En el otro, seguía la mufa. Descorazonado, Santiago Santamaría aceptaba: "Es inútil, no se puede con Central". Desconsolado, De Rienzo se preguntaba: "Yo no sé qué nos pasa con Central".

Pascuttini tenía la respuesta: "Contra Newell 's hacemos siempre el mismo juego y nos da resultado, los marcamos en todas partes y los desconcertamos".

Delirio en las tribunas y a celebrar, acorrer hacia Retiro para tomar "El Rosarino", o volver en cientos de ómnibus y autos. Y la fiesta continuará en Rosario, en el Monumento a la Bandera, en avenida Pellegrini, en calle Córdoba, frente a la sede de calle Mitre. Los que volvían y los que no habían viajado. Miles de "canallas" juntos en las calles de la ciudad, hasta las primeras horas del lunes, como ocurría desde principios de siglo cada vez que se le ganaba un partido importante a Newell's.

"Chupe... chupe... chupe... no deje de chupar.. Central es lo más grande del fútbol nacional ".

La hinchada va. Ya es miércoles, aún resuenan los ecos de la palomita de Poy, pero hay que pensar en el San Lorenzo de Scotta, Fischer, Telch, el "Ratón" Ayala. La hinchada va. No se televisará en directo para Rosario. La hinchada va. Y copa la cancha de Newell's

Las entradas generales cuestan 7,10 pesos pero están agotadas. Los traficantes del fútbol las revenden á 12, a 15, a 20. Hasta agotarlas. Igualmente la recaudación será un récord: casi 400 mil pesos. La dictadura militar deja su sello: "Se impedirá con toda energía cualquier tipo de alteración del orden, procediéndose a la detención de los responsables para todo lo cual se cuenta con el mayor y más adecuado número de efectivos policiales", dice el comunicado oficial. Es que los militares creen que de la buena conducta de los rosarinos dependerá que Rosario sea subsede del Mundial 78 Y si de reprimir se trata, ellos están en su salsa. Son los años setenta.

"¡... Central y el Ciclón... un sólo corazón..!". Lós referentes de las dos hinchadas recorren la cancha proclamando su amistad que viene de lejos, quizá desde la Reconquista del 51 cuando la bandera de San Lorenzo apareció Junto a la de Central en la tribuna donde se festejaba .el ascenso. Y ahí están el "Turco", el que salvó el gol contra los mendocinos en el 67, el "Alemán", el "Oso". Y está el "Tuia", golpeando el bombo. Se juntan con los del Ciclón con' Poli", "Milanesa" Hermandad futbolística que le llaman. "... central y el Ciclón.,. un sólo corazón..!".

Están por salir los equipos. Ingresa un pelotón policial, se ubica debajo de la popular con sus pistolas lanzagases. Desde arriba bajan petardos, piedras. Los policías contestan con el lenguaje que mejor entienden: "¡Fuego!", ordena el jefe. Varias granadas de gases explotan en la popular. Humareda, miedo, desbande, avalancha. heridos. Bajan más piedras y un coro: "Asesinos ... asesinos!". Entra el secretario de Central, Antonio Rodenas, increpa al jefe policial: "Le exijo que deponga su actitud", le grita. "Asesinos... asesinos!", se suma todo el estadio. Son los años setenta.

Retorna la calma. Se despliegan las banderas nuevamente en la popular. Entra Central, se estremece el Parque Independencia. Entra San Lorenzo, vuelan sus históricos papelitos. Puntapié inicial. Y los nervios adentro y afuera. Los dientes apretados y las imprecisiones pueden más que las ideas.

5 minutos. Pascuttini pone el pecho a un pelotazo de Telch, la quiere parar cerca del área, se la roba Scotta, entra en diagonal hacia la izquierda, sale Menutti, zurdazo, gol de San Lorenzo. Central, ya por necesidad, debe salir a buscar el partido.

17 minutos. Mario Kilier toca para Poy que se saca de encima a Heredia, va a cubrirlo Rezza, Gramajo pica como 9 de derecha a izquierda, Aldo lo ve, casi desde la medialuna engancha con su pie derecho hacia afuera, Je queda al "Chango", de reojo mira si el linesman cobra offside, Rosl que sale a cruzarlo también mira el linesman. Gramajo está habilitado, se perfila, Irusta sale a taparlo, se la toca de izquierda por debajo del cuerpo. Empate... y a seguir buscando el partido.

23 minutos. Poy la pide por izquierda, a dos metros del banderín del córner. Se le pega Heredia. La pisa, la corre unos centímetros, la muestra, la esconde, quiebra su cintura, y se le va a Heredia por la raya de fondo. Un freno, Heredia pasa de largo, Aldo sigue por el fondo, entra al área, sale Rezza, levanta la cabeza y el "Pato" Colman que está entrando. Toque atrás y el "Pato" que le pega con el empeine del pie derecho en el mismo instante en que Irusta da el paso adelante y ve pasar —resignado—la pelota sobre su izquierda. ¡ Golazo ... ! Por su gestación, por su definición. Y porque vale el primer campeonato. Todo Central festeja, Irusta, en su desconsuelo, sigue en el piso, Colman se abraza con Bóveda y levanta sus brazos. Grita Aldo, y grita el "Chango". Y Angel Labruna, en el banco, toca una vez más su anillo de oro.

Central tiene fe de campeón. Sigue marcando en el medio, cortando el circuito Telch—García Amaijenda, el "Lobo" Fischer molesta, nunca dela de ser peligroso, con su fuerza, con su cabeza. Hasta que en un cruce con el "Negro" González, que tenía la pelota, se le afloja la rodilla y debe irse. González había ido fuerte, como Labruna se lo había sugerido, y San Lorenzo se queda sin su principal recurso: centro para la cabeza de Fischer.

Labruna decide tener más la pelota en vez de salir rápido en contragolpe. Como contra Newell's cambia a Bóveda por Bustos. Central insiste en hacer correr la pelota por el piso, San Lorenzo continúa en tratar de llegar por arriba, pero no está Fischer. Y están Pascuttini, Fanesi, Landucci... y treinta mil "canallas" para devolver cada pelota, y esconderla. ..y esperar que Veiro sentencie el final. El partido se está ganando con el corazón.

Córner desde la izquierda, tira Scotta. Se eleva Landucci, rechaza y... ahora sí, la gloria... El festejo, la invasión, Labruna que acaricia por última vez el anillo de oro de Danielito, como agradeciéndole el título—y dedicándoselo en silencio— a su hijo muerto.

Landucci que alcanza a intercambiar una camiseta y se pone sobre su cuerpo largo y fino una azulgrana. Son cientos... y ahora son miles. Los hinchas se funden en una sola masa con los jugadores, los llevan en andas, las camisetas, pantalones, botines y medias ya son trofeos en manos "canallas". Dan una imaginaria vuelta olímpica. Aldo Poy elige la frontera del alambrado, ahí arriba, para estar más cerca de los que siguen en la tribuna.

¡Central campeón!

Y la alegría que se prolonga en los vestuarios. El presidente Víctor Vesco que parece el hincha número uno. Y Angel Zof, el técnico del subcampeonato del 70, que también se junta con sus muchachos para festejar. Y todos los micrófonos para decir lo poco -o lo mucho— que se puede decir en estas circunstancias. "Esto es fabuloso" (Poy). "Un sueño como nunca hemos vivido" (Menutti). "Estoy muy feliz" (Bóveda). Qué más se puede decir. O alguien pretenderá un análisis técnico y táctico en el climax de la euforia. Es más, a los "canallas" ¿les importa en este momento una explicación racional del triunfo?

¡Central campeón!

Hay fiesta en Rosario. Todo es azul y amarillo. Banderas, disfraces, camisetas, sombreros, autos, camiones, árboles y paredes pintadas. La caravana va por avenida Pellegrini. Todos, al Monumento. Son treinta, cincuenta, cien mil. ¿Cuántos miles son? El centro se torna intransitable. Cada barrio se inunda de pasión centralista. Los que lo siguieron por radio, escuchando a Oscar Marino, Carlos Fechembach, Edel Lovera, Juan Gerardo Mármora, Héctor Hugo Cardozó, o al "Gordo" Muñoz por Rivadavia, también están en la calle.

¡Central campeón!

Hay fiesta en Rosario. Los jugadores, Labruna, el profesor Torrecillas, el médico "Paco" Aparicio, los dirigentes, brindan en la parrilla "El Churrasco", en Pellegrini y 25 de Diciembre.

Se descorchan las botellas...

"Chupe... chupe... chupe... no deje de chupar.. Central es lo más grande del fútbol nacional".

Fuente: Extraído del Libro “ de Rosario y de Central”. Autor Jorge Brisaboa. HomoSapiens.Ediciones. Año1996

lunes, 22 de mayo de 2023

BAÑISTAS DISFRUTANDO DEL ARROYO SALADILLO

 





Bañistas de las zonas meridionales rosarinas disfrutan del arroyo Saladillo en el verano de 1957 en cercanías del “puentecito a Pueblo Nuevo”. Omnipresente, dominando y restando bucolismo a la escena, corta el horizonte la alta y humeante chimenea del frigorífico Swift. Col. Gregorio Covalchuch y Barrio Saladillo.

(Fuente: Twitter-@rosarioenelrecuerdo)

sábado, 20 de mayo de 2023

RECORDANDO LA LEGENDARIA “LECHE UPAR”


 




"Usina Pasteurizadora de Rosario". “Upar es la pura”. 


Las botellas eran de vidrio y retornables y tenían una leyenda: “Lave Ud. la botella”. La tapa era de papel de aluminio. El establecimiento rosarino se ubicaba en calle 3 de febrero 1753. La fachada era de estilo neocolonial, con tejas y ventanales que rememoraban casas andaluzas, así como el portal de acceso empedrado. La leche, la crema y el yogur venía en botellas de vidrio, mientras que el dulce de leche en envases de cartón o de lata según el tamaño. Con el tiempo incorporaron quesos del tipo cuartirolo recubierto de maicena. El queso para rallar estaba pintado de color negro y también disponían de uno pintado de rojo (el famoso, cáscara colorada). UPAR fue la primera empresa láctea en producir yogur saborizado primero de vainilla y luego de frutilla. Los primeros tenían tapa de color azul y el otro de color rojo en el cierre. Los dueños de UPAR eran los hermanos Carballo, destacándose Luis Cándido que fue intendente de Rosario entre 1958-1962. En 1963 se prohíbe el reparto de leche suelta por razones de mayor higiene. Antes de UPAR, en 1932 se habilita un playón de lecheros en la calle Vera Mujica y Santa Fe. Era un sector paralelo a la vía del FCCA Mitre y llegaba hasta la calle San Lorenzo. Allí se hacía el traspaso de leche de los tamberos a los lecheros que distribuían el producto en carros tirados por caballos y más tarde en otros medios de locomoción. La mayoría de estos comerciantes eran de origen español, especialmente vascos. Cargaban tarros de 30 litros y así partían a su recorrido habitual. Hoy, el playón desapareció y en su lugar varios edificios se levantan sobre calle Vera Mujica.


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Prof. Eduardo D. Guida Bria.

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miércoles, 17 de mayo de 2023

Tres canalladas presidenciales



Por Javier Armentano y Roberto Caferra

Los presidentes de la pasión

1-Abel Montes

EL PRESIDENTE GUERRERO


*¿Compraste el purgante, Abel?

'Por supuesto muchachos, mañana es el día.

El 11 de junio de 1950 Central enfrentaba a Ñuls en el parque. Durante la semana previa los ánimos contagiaban su ansiedad. Algunos días antes, el técnico Fermín Lecea había recibido una fuerte presión del presidente del club Abel Montes. Si bien tenían una relación afectiva y de respeto, los antecedentes no servían de nada.

•Si no ganamos, te cuelgo de las bolas

*No se preocupe don Abel, hasta el empate le doy. Si no ganamos usted me cuelga de donde quiera...

El presidente valoraba la confianza de L.ecea pero no alcanzaba. Por eso reunió a Alejandro Mur, Eduardo L'Epíscopo, Alfredo Pérez y el Torito Aguirre para darles una arenga victoriosa. Don Abel, además de presidente de Central, era diputado nacional. Un militante peronista amigo de Hugo del Carril, Cámpora y hasta del General y Eva Perón. Y esa condición, «peronista y de Central» permitía imprimirle al discurso un aire de combate y resistencia contra la oligarquía de la ciudad encarnada en Ñuls.

•Ustedes van a permitir que esos leprosos nos digan a cómo se juega al fútbol. ¿Mur, a usted le van a enseñar cómo llevar el balón hacia el área y darle servido el gol a un peronista del pueblo y argentino como Waidino Aguirre?

La mirada de los jugadores canallas flaqueaba ante las duras y tensas pupilas de don Abel. Allí el discurso sobre la valentía popular, la identificación de Central y Perón en tiempos donde el General intentaba luchar contra las desigualdades.

Sin embargo tanto protocolo se quebró sobre el final.

En fin muchachos, éste es un partido importante, si pierden los cago a patadas yo mismo...

Después de hablar con el técnico y con los referentes del plantel, Montes llamó a sus amigos de toda la vida y les dijo.

Muchachos, el sábalo a la noche nos vemos en el hipódromo...

Y allí se encontraron a las 22 horas del 10 de junio, cuando el frío del otoño se ha cía sentir. Eran cinco canallas juntos a don Abel, quienes bebían de parados unas ginebritas. En la noche poca gente daba vueltas por allí pero como eran amigos de los cuidadores, no había ningún problema.

Don Abel repartió purgantes para todos y a los pocos minutos, sin poder detener el efecto intestinal, defecaron sobre unos diarios.

•Vamos muchachos, vamos ahora- ordenó el presidente Montes.

Y fueron en la medianoche.

Caminando entre los árboles del parque Independencia se acercaron a las ventanillas, donde se expendían boletos y desparramaron-entre los barrotes el producto de la evacuación de los intestinos.

•Vamos muchachos bien desparramada, para este chiquero- arengaba don Abel.

-Mierda pura de canallas...- gritaban sus amigos- Sin embargo algo faltaba y no se conformaron con eso. Volvieron al hipódromo, se metieron en algunas caballerizas y juntaron unos buenos kilos de bosta de caballos. Volvieron a la cancha de Ñuls, distribuyeron con generosidad la bosta y al final los muchachos le mearon las paredes.

•Central gana. Mañana ganamos- pronosticó satisfecho el diputado.

Al día siguiente y cuando faltaban 12 minutos para terminar el partido L'Epíscopo pone el 4 a 3 a favor de Central. El torito había hecho dos goles. La fiesta fue completa. En la platea los directivos de Central sonreían. Entre ellos don Abel, quien se acarició el estómago agradeciendole sus efectos.

El fin de una historia que, si bien uno intuye cierta, no ha encontrado testigos directos que la corroboren.


2 -Víctor José Vesco

UN FESTEJO CON CHAMPAGNE


Sin duda Víctor Vesco es el presidente de los campeonatos. Entre otros motes que pueda recibir. Algunos más galantes que otros. Sin embargo el episodio que lo convirtió en un provocador canalla se recuerda en la primavera de 1988.

•Vamos, escribano, vamos- le dijeron a Vesco una noche donde se intuía fiesta y carnaval.

•Esperá, que saco el champagne de la heladera, así lo llevamos- contestó.

Estaban alegres. Borrachos por una victoria anhelada.

Minutos antes de la medianoche del miércoles 26 de octubre de 1988, el directivo canalla fue llevado por sus amigos hacia la esquina de Corrientes y Córdoba para festejar la derrota de Ñuls frente a Nacional en Montevideo por la final de la Copa Libertadores de América.

Vesco apareció por allí y la multitud gozó vio en él un reflejo.

Lo pusieron de andas y con una copa llena de champagne Duc de Saint Remy se brindó por la derrota leprosa.

La imagen de Vesco festejando la caída rojinegra dio vuelta por todo el país y hasta cruzó a Montevideo.

«Inusual festejo del triunfo de Nacional. El presidente del club argentino Rosario Central, festejó con champagne la derrota de sus clásicos rivales Ñuls oíd Boys», dijo el locutor del noticiero de un canal montevideano mientras se veían imágenes de Vesco rodeado de una multitud.

Tiempos lejanos donde algunos estaban a la altura de las necesidades canallas. La provocación, la ambición deportiva y la cultura canalla.


3 -Antonio Rodenas

EL HEROE DEL GIGANTE


En los primeros años de la década del 70 el gigante de Arroyito estaba en su etapa final de construcción. Aun faltaban el 30 por ciento de las obras y las alicaídas arcas canallas no permitían terminarlo.

Sin embargo la estrategia de don Tito Rodenas era el alimento de las fantasías centralistas.

Por justicia, historia, identidad y sesgo popular el estadio de Central debía ser declarado subsede del Mundial 1978. Y de esta manera Central podía acceder a un crédito blando para remodelar sus instalaciones.

La misión era convertir al Gigante en un estadio acorde a las exigencias internacionales.

Y desde sus plateas poder gozar los partidos del Mundial. Pero fundamentalmente lograr el marco adecuado para el gozar los colores auriazules.

El encargado de la misión era don Rodenas, gallardo espadachín del concepto canalla.

El contingente de alemanes y otros extranjeros, directivos de la Fifa, llegó a Rosario acompañado del presidente de la AFA y otras autoridades.

En la municipalidad hubo un agasajo donde se iba a debatir la importancia institucional de ser subsede.

La opinión del intendente ser imparcial. La presión canalla estaba dispuesta a cualquier obstáculo.

En la intendencia rosarina había una maqueta que las autoridades de Ñuls había llevado para que las autoridades de Fifa vea cómo iba a quedar el estadio y que comodidades tenían sus adyacencias. En medio del agapé los platitos de sadwinch, los vasos de vino y gaseosa apoyados entre las tribuna de cartón de la maqueta hicieron que a lo pocos minutos poco quedara del proyecto presentado.

La recorrida por los estadios fue organizada con muchos detalles.

Primero ir a la cancha de Ñuls después para Arroyito. Los choferes que conducían los vehículos eran canallas y tenían órdenes precisas. Desde Santa Fe y Buenos Aires, ir por Santa Fe hasta Oroño y de Oroño derecho hasta el Parque.

Eran horas del mediodía.

El lento tránsito de los automóviles dieron la impresión a los alemanes de estar en una zona de alta congestión.

Cuando pasaron por la zona de los colegios apostados por Oroño la alarma se incrementó.

Autos en doble fila y una multitud en las inmediaciones lograron que la comitiva demore más de 30 minutos en recorrer sólo 25 cuadras. «Esto no es habitual», se esforzaron en argumentar los leprosos.

De allí velozmente para Arroyito, los choferes tomaron Avenida Godoy, Pellegrini, Avellaneda y de allí derecho al Gigante. Menos de diez minutos para recorrer casi 5 kilómetros.

«El aire del lugar, las grandes avenidas, el río litoraleño, este es una zona privilegiada», decía Rodenas en su castellano. Y mediante la traducción era asentida por los alemanes.

Mientras caminaban por Avellaneda don Tito se detuvo, tomó del brazo a la máxima autoridad de la comitiva y dijo.

•Mire usted el río Paraná, he aquí el canal más perfecto para la llegada al país de nuestros hermanos brasileños.

Desde Río de Janeiro vendrán en sus hoteles flotantes y apostarse justo enfrente del estadio. Que mayor comodidad para nuestros rivales, adversarios, amigos y hermanos.

El alemán lo miró y después de la traducción se llevó la mano al mentón y asintió con un leve meneo de su cabeza..

Semanas después el Estadio de Rosario Central fue declarado sub sede del Mundial 78.

Fuente. Extraído del Libro “ Canalladas” “ Historias de la pasión” - HomoSapiens ediciones. Año 2000

lunes, 15 de mayo de 2023

TELETEATRO ROSARINO -"CRISTINA DE MI CIUDAD"





"Cristina de mi Ciudad" fue la primera telenovela, filmada en Rosario, teniendo como principal escenario la recordada Tienda La Favorita. La protagonista representaba a una empleada del comercio.  La telenovela se realizó en 1972. 

Fue dirigida por Carlos Luis Serrano. Las imágenes en exteriores fueron filmadas por el camarógrafo Enrique Fenizzi, en 16 mm mudo y también participó Antonio Di Gregorio. La producción fue de Omar Cuadros Publicidad. También se editó un disco (LP) con los temas musicales de la tira televisiva y en su tapa tenía la cara de Nora Covalcid. 

El protagónico masculino estuvo a cargo del recordado Lelio Incrocci, que luego se radicó en Buenos Aires siguiendo con su carrera. Como dato anecdótico Lelio brindó su voz (doblaje) para el personaje del sacerdote Ladislao Gutiérrez (Imanol Arias) en la película “Camila” de María Luisa Bemberg. 

También tuvieron una participación especial el modelo Ante Garmaz y también un joven que años más tarde se dedicó a la política y tiempo después fue concejal, el Dr. Jorge Rosario Boasso. 

El slogan de la telenovela era: “Mi ciudad es La Favorita”. Aquí un autógrafo subido a las redes por Ali Pizarro.

El guión original se titula "Las fantasías de Cristina y el elefante".


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viernes, 12 de mayo de 2023

PLAYON DE LOS LECHEROS

 



Playón de los lecheros ubicado en calle Vera Mujica desde Santa Fe a San Lorenzo, en esta imagen tomada un brumoso día de mayo de 1960 por Joaquín Chiavazza. A la derecha se observa la vía de trocha ancha del Ferrocarril Mitre por donde circularon hasta 1978 los trenes de pasajeros que hacían el trayecto Rosario Norte-Retiro. (Fuente: J.Chiavazza-@rosariorecuerdo)

jueves, 11 de mayo de 2023

REPRESION ESTUDIANTIL




El 6 de Mayo de 1971 serios incidentes se produjeron en la zona céntrica cuando una columna de estudiantes, que por calle Córdoba reiteraban su reclamo al ingreso masivo a la Universidad mediante la derogación de los cursos preuniversitarios, fue interceptada a la altura de calle Paraguay por carros de asalto y un camión Neptuno. Al lanzamiento de gases lacrimógenos siguieron las corridas y heridas. Los estudiantes levantaron barricadas en las esquinas de San Juan y San Martin; San Juan y Mitre y San Luis y Mitre para impedir el paso de la policía. Luego se desconcentraron.


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miércoles, 10 de mayo de 2023

MERCADO DE PRODUCTORES







9 de Mayo de 1965


Entrega del Mercado Cooperativo: Las incipientes obras del proyectado nuevo mercado de abasto, levantadas en el predio de San Nicolás y 27 de Febrero, fueron entregadas oficialmente a la Cooperativa Argentina de Productores Agrarios Limitada y a la de Agricultura de Rosario. Presidió la ceremonia el vicepresidente de la Nación, Carlos Perette. Unos días antes, el Concejo Municipal había autorizado a las instituciones mencionadas para proceder a la terminación y puesta en funcionamiento por medio de la explotación y administración de aquellas obras, aún inconclusas, emplazadas entre las calles bulevar 27 de Febrero, Castellanos, San Nicolás y vías del Ferrocarril Belgrano, sobre una superficie de 40.209 metros cuadrados, propiedad de la Municipalidad. 

Asimismo, se resolvió que una vez terminada la construcción se otorgaría a las cooperativas la explotación del mercado por el término de 25 años. El intendente era Rodolfo Bercovich.


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martes, 9 de mayo de 2023

Fragmento del Libro " Paraiso Canalla" ( Aldo Pedro Poy)



Si el 19 de diciembre de1971 el gol de palomita de Aldo Pedro Poy hubiera sido contra River Plate o Boca Juniors, sería hoy un bonito recuerdo, un gol hermoso que figuraría en las estadísticas del club. Pero el fermento de esta historia, la levadura y la sal, es que Poy anotó el único gol de aquella semifinal, y días después su equipo se coronó campeón por primera vez en el propio estadio de Ñulsolboys, para hacer aún más intensa la experiencia de humillar y ser humillado.

Pudo ser Gramajo o el Negro González o Pascuttini el que convirtiera el gol de la victoria en el arco de Fenoy, pero fue Aldo Pedro Poy, delantero de Rosario Central que en toda su vida solo defendió esa camiseta, y este es otro inmenso detalle para tomar en cuenta, porque además de ganarle a Ñulsolboys, aquel gol de palomita lo hizo un delantero identificado hasta los huesos con los canallas.

El arquero de Ñulsolboys se llamaba Carlos Alberto Fenoy, el Loco Fenoy. En estos cincuenta años de palomitas conmemorativas, cualquiera se ofrece de detalle para tomar en cuenta, porque además de ganarle a Ñulsolboys, aquel gol de palomita lo hizo un delantero identificado hasta los huesos con los canallas.

El arquero de Ñulsolboys se llamaba Carlos Alberto Fenoy, el Loco Fenoy. En estos cincuenta años de palomitas conmemorativas, cualquiera se ofrece de de la mesa sacó un teléfono satelital y lo puso en altavoz y se contactÓ con Poy, que estaba haciendo la paloma en Miami, en la playa, junto a un grupo de la Organización Canalla Anti Lepra (OCAL), el Colorado en la primera línea tomando fotos del evento y la filial canalla del estado de Florida gritando iAldo Poy, Aldo Poy, el papá de Ñulsolboys! Poy agradeció el llamado, nos dio su bendición, chau amigos, chau Aldo, y a lo que vinimos: armamos un arco de babyfútbol, de esos de plástico que uno les regala a los chicos pequeños para patear en el patio de la casa, y alguien tenía que hacer de Fenoy y dejarse meter el gol, y como todos querían ser Poy y nadie quería ser Fenoy, me puse en el arco y viví esa noche la experiencia de ser el arquero de la lepra vencido por la imaginación de un puñado de canallas, en un boliche del que solo recuerdo a esta docena de locos saltando y gritando lo mismo que habíamos escuchado desde Miami en el teléfono, iAldo Poy, Aldo Poy, el papá de Ñulsolboys!, mientras yo los miraba desde el piso y me reía solo.



Fuente: Extraido del Libro “Paraiso Canalla” Autor: Francisco Mourat. Homo Sapiens Ediciones.Año 2021



lunes, 8 de mayo de 2023

Fragmento del Libro " Paraiso Canalla" ( Aldo Pedro Poy)

 



Lo que más me impresionó del Colorado Vázquez fue el brillo y la expresión de sus ojos cuando le explicaba a la cámara, alargando las sílabas, por qué se llamaban «canallas» los hinchas de Rosario Central y «leprosos» los de Ñulsolboys. Acá en Rosario, decía él, o se es de Ñulsolboys o se es de Rosario Central: «Nos llaman canallas porque hace muchísimos años se organizó un partido para recaudar fondos para ayudar a los enfermos de lepra, y Rosario Central negó la participación de su equipo, cosa que no hizo Ñulsolboys».

El brillo y la expresión de sus ojos detonaron en mí una atracción inmediata hacia ese mundo habitado por canallas y leprosos.

Quiero conocer a Aldo Pedro Poy y al Colorado Vázquez, pensé, quiero ser parte de la fiesta del 19 de diciembre Hacerme canalla y acompañar a Poy en su vuelo en palomita a tocar el cielo, igual que cuando éramos pendejos y el mejor lugar del mundo era el que inventábamos con los amigos para vivir en él. Nos gustaba pasar todo el día con nuestros amigos, y nunca ibamos a permitir que uno de ellos quedara a la deriva, abandonado a suerte.

Casi no nos dimos cuenta, y esos amigos indestructibles perdieron su nombre, se esfumaron de nuestros días y muchas noches, salieron disparados como ráfagas de metralleta hacia. Otra galaxia.



Fuente: Extraido del Libro “Paraiso Canalla” Autor: Francisco Mourat. Homo Sapiens Ediciones.Año 2021

 

martes, 2 de mayo de 2023

Aldo Pedro Poy

 



Por Javier Armentano y Roberto Caferra

«El dueño del gol inmortal»

Aldo Pedro Poy Canalla, Uno de los mayores ídolos de la hinchada auriazul. Autor del gol más festejado del fútbol mundial. Prócer de OCAL• Todos los años se lleva consigo el cariño de los guerreros que lo llevan en andas reviviendo su gesta interminable. Gracias a ese gol Central accede a la final, descalifica a NOB y sale Campeón por primera vez en la historia. Algo más?

Una isla, un refugio,un sueño canalla

Las manos no soportan el dolor provocado por las llagas. Y esa red que baja para saciar la sed de alimento. Pescados grandes, gordos, deliciosos, que puedan comerse y si el buche está lleno venderlo al mejor precio del mercado.

Aldo cree que sus manos pueden reventar en cualquier momento. La belleza del amanecer amortigua el malestar. La brisa es suave. Y mientras suda con su amigo Pancho, pescador desde siempre, intenta detener la ansiedad y la angustia de estar escapando.

«Guarda, Pancho, mira que está por pasar un barco», grita Aldo." el pescador que maneja la canoa con la misma clase con la que Poy sacudía redes ajenas.

Huidizo, temeroso y esencialmente convencido, Aldo Pedro, en ese entonces con 24 años, decidió pasar algunos días lejos de su casa para enfriar el interés de Los Andes que, con Ángel Zof como técnico, intentaba negociar la compra de su pase.

Y se refugió en al isla. En una precaria choza de pescadores. Rodeados de amigos que lo hicieron laburar de lo lindo.

«No aflojés goleador, no aflojés, tiró la red dale que se escapan los peces», pedía Pancho.

La amistad entre ambos llevaba ya varios años. El padre de Aldo, un coleccionista de aves vivas, solía cazar en el Parque Alem, en la entonces agreste costa rosarina y con la ayuda de Pancho se cruzaban a la isla y pasaba tardes enteras detrás de esos ansiados cardenales de copete rojo y el plumaje blanco, con manchas negras.

Y allí el jovencito Poy, sin los bigotes tan característicos, conoció un mundo escondido. Aquel que lindaba junto al cauce del Paraná. Pura estirpe de un litoral lleno de misterios.

«Pancho nos llevaba a la isla. Nos hicimos amigos. Era un tipo bárbaro, muy laburante», recuerda hoy Poy.

-Señora ¿está Aldo?-preguntó un hombre circunspecto a la madre del jugador canalla.

.De parte de quién?-respondió la mujer. .Digalé de parte de Palacios, presidente del club Los Andes. Dígale también que está Ángel Tulio Zof, el técnico del club. -un momentito, ya vengo.

-No, señor, mi hijo no está- sacudió la señora, ocultando a su hijo detrás de la mesa de la cocina.

«No me quería ir de Central. En 1970 había un interés de Los Andes en comprar mi pase. El técnico de ellos era don Ángel (Zof) y estaba armando un equipo muy bueno. Estaban Oberti, Gin arte, Va-paca... Yo sabía de ese interés. El presidente del club vino varias veces a mi casa con don Ángel y yo no los atendía. No quería ni sentarme o charlar con ellos. Yo no me quería ir de Central. Y menos a Los Andes.

Los directivos del club me querían vender y eso era dificil de manejar. Así que me escondí en la isla», dice Aldo.

En el amanecer del miércoles 18 de marzo de 1970, el joven Poy optó por alejarse de ámbitos conocidos. Se levantó temprano y le golpeó la puerta al ranchito de su amigo Pancho, ahí pegado a la orilla del río frente al Parque Alem.

No quería jugar en Los Andes.

No quería irse de Central. «Ni por toda la plata del mundo», le dijo al capitán del equipo canalla Aurelio José Pascuttini.

«Pancho, llevame con vos a la isla. Por favor, aguantame ahí un par de días», pidió Poy.

Y Pancho ni siquiera preguntó por qué.

«Me acuerdo que la presión de Los Andes para llevarme era cada vez más fuerte. El campeonato estaba apunto de empezar y don Ángel estaba obsesionado conmigo.

Así que yo decidí irme de casa.

No aguantaba más.

Me fui solo, con popuesto, sin un mango porque sabía que con 24 años todavía tenía qué hacer por Central», afirma el goleador canalla.

En la isla, Aldo ayudaba a pescar a sus amigos. Los apoyaba a para tirar la red y recogerla después. Salían sábalos, bogas, dorados. «Y o la noche nos hacíamos una panzada», ruer- da. «Descansé mucho. Y allá estaba incomunicado, los únicos que sabían donde estaba eran mis viejos.

Falté c los entrenamientos durante un por de día..

Los directivos no me dijeron nada. No estaba;, muy preocupados porque no era una transferencia importante», agrega Poy.

Pancho lo cruzó el sábado a la mañana. Aldo volvió a su casa, armó el bolso, hizo sr de llamados y viajó junto al plantel canalla a Buenos Aires.

Se hospedó en una habitación del Holtel Continental junto a Hijitus Gómez y esperó el paso de las horas.

-¿Dónde mierda te metiste?, le espetó Ángel Landucci.

Suda, ame fui a la isla, para que no me rernpan las pelotas con la transferencia, Poy.

-Aldo, abajo lo esperan el presidente deLos Andes y don Ángel- le dijo Sívori, en ese entonces técnico de Central.

-Uff, ahí bajo...

Durante esa charla le pedí un montan de plata para espantarlos y el directivo, que era un chanto y no le pagaba a nadie, me decía todo que sí.

Hasta que en un momento de la discusión aparecen Vesco con Rodenas y me preguntan si quería o no irme a Los Andes, Yo le dije que no. Y ahí nomás desarmaron el encuentro», dice Poy a la distan-Imaginemos que hubiese pasado si Al-se hubiera ido. «La historia de Central ole muchos de nosotros hubiese sido» dijo el goleador. y mirada de lejos, la historia de Al refugio en la isla, logró potenciaron los años. Aunque fueron sólo tres días y dos noches el mito popular habla de semanas enteras, casi un mes.

Los Andes terminó último ese campeonato. Don Ángel dejó el equipo enojado con el presidente Palacios a mitad del torneo y asumió en Central en la fecha decimoquinta reemplazando a Sívori.

Poy se estaba preparando para volar. Hizo en total 63 goles.

Se inmortalizó un 19 de diciembre de 1971. Cuando dejó el nido y voló festivo. Inmaculado y potente.

- Hacia un gol que no parará nunca de gritarse.

Fuente. Extraído del Libro “ Canalladas” “ Historias de la pasión” - HomoSapiens ediciones. Año 2000