martes, 7 de febrero de 2017

Creciendo en la crisis

Sería a partir del cierre de los mercados externos y luego del estallido de la Segunda Guerra Mundial cuando se hace imprescindible la producción local de los productos manufacturados que hasta entonces se importaban. Es a partir de ese momento que, con lo que se define como la industrialización sustitutiva de importaciones, la actividad industrial se convierte —junto con un aumento notable del comercio— en protagonista decisiva del crecimiento económico rosarino. El crecimiento de una ciudad que estaba dotada de una infraestructura de servicios que la conectaba con el resto del país (redes ferroviarias, rutas y caminos, navegación fluvial) posibilitó asimismo el incremento de las migraciones internas que iban a acrecentar la población. Los trenes de pasajeros, hoy añorados como un cómodo y eficaz medio de transporte, y los de carga, así como la creciente flota de transporte vial y el crecimiento demográfico, fueron entre 1930 y 1960 valiosos aliados del desarrollo.
Ese aumento poblacional y las demandas que el mismo exigía ¡bar a provocar algo más: el surgimiento de empresas manufactureras ', de la industria liviana, en especial la metalmecánica, así como deIa medianas y pequeñas empresas rosarinas, a la que debe sumarse l de construcción de máquinas-herramienta. Algunas de esas empre sas estrechamente asociadas en muchos casos a los nombres de su fundadores o impulsores iniciales forman parte ya de la historia de desarrollo industrial de Rosario como Cindelmet Emara, Bianchi, Ma neta, Establecimiento Litoral, Acindar, Chaina, Cura Hnos., Forja, Mi gra, Cipar, entre otras; lo mismo ocurre con las que se vinculaban coi la industria automotor en la producción de elementos para la misma Daneri y Cía., Fric-Rot, Cametal, Montenegro Hnos, Decaroli Hnos. La producción de la industria textil en el país tendría en Rosario aportes relevantes, sobre todo a partir del inicicde la década del 40, con la instalación de Estexa SA, que alcanzaría proyección regional, y de otras comoTextil Rosario, Piacenza e Hijos, mientras que la mecanización en la confección de indumentaria en pequeños talleres posibilité en la ciudad la instalación de fábricas de máquinas de coser como Lander y Gardini. Industrias vinculadas al rubro de la alimentación, que en algún caso habían iniciado su actividad antes de 1930, formarían parte de la fuerte actividad económica de la ciudad entre ese año y la década de 1960, lapso que incluiría el advenimiento del peronismo al poder. En esa nómina pueden incluirse empresas como La Virginia, Martín y Cía., Cervecería Schlau, Aceitera Santa Clara, La Cabaña, Upar, Cotar, Minetti y Cía., entre otras.
Los gobiernos del fraude patriótico del período 1930-1943 contribuyeron asimismo a que Rosario fuera favorecida con obras públicas importantes como las conexiones viales: la ruta Rosario-Santa Fe (1933), la conexión Rosario-Buenos Aires por Pergamino (1935); el camino a Córdoba (1936) y las inauguración de la Ruta 9 a la Capital Federal el mismo año y a Casilda en 1939. La habilitación de los nuevos edificios de la Aduana de Rosario y del Correo Central en 1938, durante la presidencia de Roberto M. Ortiz, fueron asimismo concretadas en ese período y lo mismo ocurrió con el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino y la Maternidad Martin, construidos a partir de dos donaciones privadas. La intendencia de Miguel Culaciati (1935-38), luego ministro de Obras Públicas del presidente Justo, se destacó asimismo por su impulso a ese tipo de tareas en la ciudad: pavimentación de calles, habilitación del Parque Norte, por ejemplo, siendo importante su apoyo -ya ejerciendo el cargo nacional mencionado- en el proceso que culminaría, en 1957, con la inauguración del Monumento Nacional a la Bandera.

Fuente: Extraído de la Revista del “Diario La Capital Rosario La ciudad que amamos” . 145 aniversarios en 2012