lunes, 16 de marzo de 2015

UN CORTAZAR INEDITO



Julio Cortázar, entonces es­critor inédito, envió a Olga una carta, con motivo de la lectura de "El niño y su expre­sión". Aquel viejo testimonio del autor de Rayuela adquiere, con el tiempo, un valor y una calidez que retratan la perso­nalidad generosa y la sensibi­lidad de quien, después, se convertiría en un nombre im­prescindible de la literatura, argentina. Cortázar, profesor entonces en la Escuela Normal de Chivilcoy decía a su colega de Rosario: "He leído El niño y su expresión y sentí de inme­diato la necesidad de escribir­le, para que supiera Ud. de mi admirado reconocimien to an­te la obra que se lleva a cabo en la escuela de su dirección. Obra que —y es triste tener que afirmarlo en esta tierra joven donde todo parece vie­jo— se alza como una excep­ción, como un ejemplo solita­rio que ignoro si será escucha­do. Su libro, señorita Cossetti­ni, donde junto a sus palabras llanas y claras se nos muestra la pura poesía de esos poemas y esos cuadros, duerme acaso ya en anaqueles olvidados. Yo no puedo olvidar a sus chicos y a Ud. Leí y vi esos milagrosos frutos de la espontaneidad bien encaminada, y creí com­prender la viva lección que de todo ello surge.
"No sé si esta carta, alejada de cánones retóricos, le expre­sará a Ud. mi aprecio y mi admiración. Pero pienso que sí, porque Ud. vive plenamente y busca que sus alumnos lo­gren esa total expresión del ser virgen de postulados y pre-conceptos. Por eso, que total expresión del ser virgen de postulados y preconceptos. Por eso, que queden-claro testimonio de amistad i comprensión.
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario Historias de aquí a la vuelta. Fascículo Nº 19. Autora. Amanda Paccotti de marzo 1992