martes, 21 de diciembre de 2010

LA HISTORIA CONTADA POR UN GRUPO DE MATROMAS ROSARINAS


A principios del siglo XX, el diario La Capital entrevistó a un grupo de mujeres de destacada actuación en nuestra ciudad para que compartieran sus recuerdos con todos los rosarinos. Así, nos legaron interesantes testimonios de vida de indudable valor histórico y que hoy volvemos a disfrutar con nuestros lectores.

 

Los siguientes son algunos testimonios de comienzos del siglo XX que dejaron venerables ancianas que asistieron, unas a los comienzos de Rosario y otras, a su laborioso desarrollo.

CRISTINA CARRANZA de DEL  MARMOL: Fue una de las 26 damas fundadoras de la Sociedad de Beneficencia, cuyas bases definitivas se echaron el 25 de mayo de 1854. Asistió al acto de colocación de la piedra fundamental de nuestro Colegio Nacional (1870) en unión de lo más distinguido con que contaba nuestra ciudad. “Esa piedra – nos dijo la amable señora- , fue robada al día siguiente de su colocación y encontrada a los dos días fragmentada en varios puntos de la ciudad. Por cierto que el hecho produjo gran alboroto, dando lugar a fogosos comentarios”.

SALOME MACIEL DE FREYRE: Nació en Buenos Aires en 1825, por lo que al realizarse esta nota contaba con 80 años. A los 18 años contrajo enlace con Marcelino Freyre y pasó a Santa Fe, donde permaneció dos años. En 1845, a los 20 años de edad, se radicó definitivamente en Rosario con su esposo, que era médico del batallón comandado por Santa Coloma, fusilado luego después de la Batalla de Caseros( 1852). Del Rosario de ese entonces nos dice: “Era una pobre aldea que no tenía ni un solo edificio importante. Las calles se hallaban convertidas en barriales y lo que es hoy lo más céntrico de la ciudad eran terrenos cubiertos de abundante vegetación, refugio de de toda clase de pícaros. La sociabilidad apenas se había establecido entre tres o cuatro familias de las principales. Las fiestas que se organizaban entonces, limitadas y de cierto tono, daban un lugar prominente a la guitarra; no había pianos ni organillos. No había ni una tienda que valiese la pena y las mujeres remataban sus prendas públicamente. Ahí están algunas señoras extranjeras ricas que entonces iban a los remates a comprar prendas para revenderlas. En fin, era muy pobre el poblado”.

CARMEN DONCEL de DONCEL: Nació en Mendoza y al momento de la nota tenía 60 años de edad. Se radicó en Rosario en 1875. “ Conservo –dice- una nota cómica de mi entrada al Rosario. Cuando vine, la primera casa que habité se hallaba en medio de grandes terrenos baldíos, frente al que es hoy el edificio del Correo, en la calle Santa Fe. Para llegar a esa casa, el vehiculo que nos con que conducía hizo enormes esfuerzos, pero la cuadra tenía tantos barriales que el coche se volcó. Está de más decir que mi traje nuevo y mis flamantes botines pasaron por debajo del agua y del barro hasta que pude entrar en la vivienda. ¡ La pavimentación moderna no me permite hoy experimentar una emoción tan fuerte como entonces”.
TRINIDAD PAYO de PAZ : Esta anciana conoció a Rosario en sus comienzos, y hablando de la actual urbanización sostuvo; “Las transformaciones que sufrió Rosario siempre me traen melancólicos recuerdos. Por ejemplo, esa plaza Santa Rosa, convertida en un hermoso paseo, era en mis tiempos una profunda laguna en cuyas aguas el transeúnte encontraba un espejo. ¡ Cuántas damas pasaron por allí para mirarse!”.

CELESTINA ECHAGÜE de SALVA: Esta matrona estuvo presente en cuanto acontecimiento social y político hubo de importante en Rosario. Recordó especialmente las grandes fiestas que se organizaron cuando en 1852 se decretó elevar al rango de ciudad a esta modesta villa de Rosario, y a cuyas fiestas acudió con un brillante estado mayor el triunfador de Caseros, Urquiza.

TERESA LUJAN de CARRERAS:  Había nacido en Córdoba y al momento de la nota tenía 72 años. Vino a Rosario en 1852, para lo cual tuvo que hacer un largo y penoso viaje en carreta, el medio de locomoción por entonces en boga. Rosario era en esos años un pueblo de escasa importancia, con edificación limitada y pobre. Contó que en la casa en que vivía, Maipú casi esquina San Luis, antes había una inmensa laguna, y que el primer paseo que tuvo la ciudad perteneció al señor Graso y estaba situado en la intersección de las actuales calles Mitre y Catamarca. Se llamaba Jardín Recreos y era el sitio en el que todos los domingos se reunían las principales familias para participar de los variados juegos que allí había.

MARGARITA MAZA de CARLÉS: Asistió a la colocación de la piedra fundamental de la primera pirámide levantada en la plaza de Mayo y recuerda que entonces muchas damas depositaron junto con las actas algunas joyas de valor. “ No se me olvide – dijo- que la señora Felisa de Zeballos, en un arranque de sentimiento patrióticos, se despendió dos magníficos aros de brillantes y los depositó también allí. También me acuerdo de la venida de Sarmiento a Rosario cuando era presidente. Lo primero que hizo fue danos un gran susto: quiso probar la resistencia de las paredes del Colegio Nacional ¡ y comenzó a los cañonazos!”.

MANUELA MONTES DE OCA de MONSALVO: Santafesina de origen, al momento de la entrevista tiene 85 años. Vino a niña a Rosario (c1825) en la carretilla de cincha: “El Rosario era entonces una pobre aldea. La edificación se concentraban en la Plaza de Mayo y era entonces terrenos llanos y montuosos convertido en pajonales y bosques. Francamente, me parece un sueño contemplar en estos últimos días de mi vida el asombroso desarrollo de aquella miserable aldea rosarina. Con decirle que en la esquina de las actuales calle Libertad ( luego Sarmiento) y Rioja, donde hoy existe una ferretería, mi esposo cazaba patos y cholitos pues el lugar estaba convertido en cicutales y lagunas”.

VICTORIA LOPEZ CARABALLO: Esta decana de las matronas rosarinas nació en esta ciudad en el año 1807. Al momento de la entrevista contaba con 98 años de edad y todavía no pensaba en casarse. Fue propietaria de varios terrenos pero se encontraba reducida a la pobreza. Vivía en un rancho pulcro y limpio ubicado sobre el resto de la barranca que existían en la bajada de la calle Rioja entre 1º de Mayo y Belgrano, y hablaba del pasado con el tono vacilante a que la obligaba el peso de casi un siglo: “Recuerdo que era niña cuando asistí desde el lugar que hoy llaman “Basuras viejas” al combate librado en el orilla del río entre las tropas de guarnición en los fuerte situados entonces donde hoy esta la estación del Central y la plaza Brown, y los barcos a vela que me rodeaban por Paraná. Fue un combate empeñoso que ocasionó muchas bajas a los que estaban en los barcos. Recuerdo muy bien que los soldados del fuerte del Central, que estaba asentado sobre una barranca inmediata al río, enlazaban los palos de los barcos que combatían. ¡tumbándolos!
- ¿ Donde clavó Belgrano la bandera argentina?
 -Yo tenía en ese tiempo apenas 4 años, pero mis padres, que habían asistido al acontecimiento, decían que la bandera fue atada en un algarrobito inmediato al fuerte sustituido hoy por la plaza Brown. He visto fotografías( debe querer decir pinturas o vitrales) en que aparece esa bandera dentro del fuerte, pero el caso no fue así.
- ¿Recuerda algo del tiempo de Lavalle?
 -¡ Como no ¡ El general unitario Juan Lavalle entró al Rosario con una mozada de oficiales ( 26 de abril de 1829). Era un tipo simpático. Yo era joven y no mal parecida, de manera que con otras muchachas andábamos por la plaza retrúcándoles al general con los cantos que estaban en boga:
       “ Con lo que a Borrego hiciste,/ de esta ciudad ¿qué será?/ A voces se
          quejará/pidiendo al cielo venganza, /y si este favor no alcanza, /unitarios
          llorarán”
También se cantaba:
      “ Ofrecieron los porteños/ varias veces el papel/ recibirlo no quisieron/ Córdoba
         ni Santa Fe/ ¿ Donde están las 20.000 onzas/ que trajo el inglés?/ Todas se las
         han gastado/ y va corriendo el papel”.

  - ¿ Y qué no cuenta de los tiempos de Rosas?
   - En Rosario, Rosas no hacía picardías. Solamente había ordenado que nos pusiéramos moños rojos. Todas los días se ponían en la puerta de la iglesia los milicos con tarros de alquitrán y a la fuerza pegaban en la cabeza los moños a los que no lo tenían. Muchas de nosotras no queríamos llevar por la calle el moño y lo prendíamos oculto en la mantilla, de manera que al entrar a la iglesia nos la colocábamos y aparecía entonces gallardo y desvergonzado el lazo rojo evitando que nos emblecaran. También había en esa época un tuerto, Bácena, un federal muy organizador de bailes y parrandas. Cuando hacía bailes nos invitaba a todas las muchachas y una vez adentro cerraba la puerta y se guardaba la llave para que la fiesta siguiese hasta que a él se le antojase. Cuando terminaba, al son de la música nos iba dejando en nuestras casas. Mas tarde, el señor Pablo López, que era autoridad, le prohibió estas cosas.

Gentileza Fuente: Se extrajo este publicación del Suplemento del diario La capital en Homenaje al Bicentenario de Mayo publicado el Martes 25 de Mayo de 2010.-

miércoles, 15 de diciembre de 2010

ROSARIO, PAGO, VILLA Y CIUDAD

por Daniel Abba  Jefe de Redacción


El rápido crecimiento de Rosario asombró a propios y extraños. Como sostienen algunos
testimonios, de principios del siglo, en apenas unas décadas, de ser una pobre aldea que no tenía ni un solo edificio importante y cuya parte más céntrica estaba cubierta de barriales, lagunas y terrenos baldío, pasó a convertirse en una urbe moderna, pujante y floreciente gracias a las fuerza mancomunadas de los rosarinos y su amor por el progreso. Este fenómeno, impulsado por el vigor de su industria y su comercio, hizo que mucho antes de llegar al año del Centenario de la Revolución de Mayo, Rosario ya fuera
conocida como "La Chicago Argentina”, debido a que al igual que aquella ciudad
norteamericana ganó pronto renombre por su revolucionaria evolución.
Sin embargo y a pesar de disputar el lugar de "segunda ciudad de la Republica”, la historia "patricia', de nuestro país, de nuestras guerras de independencia, siempre le resultó ajena, leída desde las ciudades  de Buenos Aires o de Santa Fe. Es que en gran parte, y como afirmó el historiador Félix Luna, desde las mismas históricas jornadas de mayo de 1810 muchas veces se trató de, revoluciones, burguesas", decididas por unos pocos, situados en lugares clave de poder.

Es por esto que, en homenaje(1) el Bicentenario de Mayo, este suplemento se propone rescatar, por un lado, los nombre de algunos de los rosarinos que con su invalorable aporte ayudaron a hacer la patria grande y, por otro, recordar en rápidas pinceladas la historia menuda nuestra ciudad y de su constante desarrollo. En este punto, es oportuno dar lugar  a la palabra  algunos testigos(*)que en su juventudes conocieron a la villa del Rosario como un “reducido” e informe montón de viviendas mezquinas,' que tenían como marco el anchuroso Paraná, y los que luego no podrían dar crédito a sus ojos al ver las grandes transformaciones que con
experimentado la ciudad.
De este modo celebrar el Bicentenario de Mayo es para La Capital una oportunidad más de homenajear a este pueblo que con su esfuerzo y sacrificio cotidiano aporta a la
historia grande del país. Una forma más rescatar nuestras raíces, las que aun que no
hayan abrevado en aguas patricias, no por eso son menos nobles ni menos dignas de
recordar.


(*) Estos testimonios fueron publicados a principios de siglo por la Capital
(1) Suplemento Homenaje al Bicentenario de Mayo


Fuente: Se extrajo esta pubicación  del Suplemento del diario La capital en Homenaje al Bicentenario de Mayo publicado el Martes 25 de Mayo de 2010.-

lunes, 13 de diciembre de 2010

¡¡ QUERIAN COBRAR ENTRADA!! ( Anécdota)


El jueves 30 de marzo de 1905. tras no pocas alternativas, quedó formalizada la creación de la Liga Rosarina de Fútbol ( ya con su nuevo y definitivo nombre). Se fijó el comienzo del campeonato para el 21 de mayo de mayo de 1905, día en que los auriazules debían enfrentar a otro de los clubes “viejos” : el rosario Atlético, ya por entonces- como ahora- Atlético del Rosario. Días antes, el ambiente se convulsionó con una noticia increíble: para ese partido tan esperado, a jugarse en Plaza Jewell, Atlético y Central ¡ querían cobrar entrada! La reacción de la naciente liga fue instantánea; en un tono muy cortés, pero tajante, el secretario honorario: J. H. Hudson, remite una cartal al Club Atlético del Rosario donde, entre otras cosas, señala: “ En el primer año de organización es menester hacer cuantas concesiones sean posibles para asegurarnos que la liga prospere y el fútbol se popularice aquí”.Lo real es que no se cobró entrada y una muchedumbre presenció – gratis- aquel 21 de mayo de 1905 el triunfo de Central en Plaza Jewell, por 3 a 1 frente a Atlético del Rosario.-

Fuente: Bibliografía de la colección Rosario Central        Autor : Andrés Bossio

martes, 7 de diciembre de 2010

DIFERENCIAS CON NEWELL’S

Futbolísticamente, desde la cuna, Rosario Central y Newell's Old Boys fueron
distintos.
Los estilos tuvieron que ver con 1a idiosincrasia de sus jugadores, de su gente.
Central fue transgresor, Newell's fue rígido y disciplinado. Central le puse al futbol la impronta de sus hombres criollos. Newell's respetó el molde tradicional del fútbol inglés simple y sobrio. Los futbolistas de Central vieron en el .juego una diversión, sintieron placer por hacerse de la pelota. tenerla. moverla, de un lado a otro sin pensar mucho en el arco contrario. Los muchachos de Newell's se aferraron a la efectividad, buscando llegar al gol sin muchas vueltas y ensayando el remate de lejos.
El símbolo de Central fue el preciosismo de Harry Hayes. El de Newell's  la potencia de José Viale. Los de Central trasplantaron al futbol sus vivencias cotidianas en la casi marginalidad que marcaban los límites entre la ciudad y el campo en “ los suburbios del norte". Los de Newell's volcaron 1o aprendido en el patio  y en las aulas del Colegio Comercial Anglo Argentino.
Para interpretar la realidad de esos tiempos futbolísticos, en lo  técnico y en lo
táctico, debemos acudir -imprescindiblemente- a la pluma del periodista Cipriano
Roldán, quien escribió en el diario “La Tribuna".
“…Esas disímiles realizaciones pueden observarse cuando se enfrentan Rosario
Central y Newell's Old Boys. Aquellos primeros triunfos de los rojinegros parecieron darle la razón a un juego práctico y de indudable visión de gol. Sin embargo comenzado los centralistas a imponer su sel1o particular. Tardarán ellos en 1a concreción de sus esfuerzos, pero su accionar llenará de alegría el espíritu, pese a su demora en someter a la valla enemiga. Para ello habrán necesitado recorrer lodos los rincones de la cancha en un ir y venir zigzagueante. tras imponerles a los contrarios la agotadora faena de tener que soportar un  “ballet” endiablado.
"Lo cierto es que ambas tendencias, de una u otra manera, forjan en aquellos años
1a personalidad del fútbol rosarino. Se va modelando una fisonomía propia. Toma
cuerpo una estructura que en 1908 luce vencedor a Rosario Central con la obtención de su primer título de campeón. Al imponer en el terreno de la lucha tal modalidad, le empieza a dar al juego rosarino brochazos artísticos que perduraron  través del tiempo…”

Central y Newell's. Dos estilos de fútbol  Dos estilos de vida.

Fuente: Extraido de la Publicación del libro De Rosario de Central de Jorge Brisaboa Editorial Homo Sapiens año 1996

lunes, 6 de diciembre de 2010

Escuela Normal Superior Nº 2 “ Juan María Gutiérrez

Fue el primer edificio construido para convertirse en una escuela primaria por el gobierno provincial en 1905. Proyectado por el arq. Augusto Plou presenta tres fachadas con distintas resoluciones. La que da sobre Córdoba es de composición simetría  con un gran arco de medio punto. El frontis que mira hacia Santa Fe se organiza a partir de un cuerpo central, jeraquizando el ingreso con columnas que sostiene un balcón de balaustradas.

Dirección: Córdoba y Balcarce.

Fuente: Bibliografía  Güias Visuales de la Argentina N• 13 Colección de Clarin

Ex JEFATURA DE POLICIA

Ex JEFATURA DE POLICIA

Ex alcaldía y sede de policía local, el palacio – de comienzos del siglo XX – fue un proyecto de los arquitectos Roberto Peró y Manuel Torres Amengol en estilo neoclásico alemán voluminoso
e imponente en las esquinas, la fachada sobre Santa fe está coronada por una escultura de Gianuzzi que representa el poder benefactor de la justicia. Dolorosa paradoja en el palacio funcionó uno de los centros clandestinos de detección durante la última dictadura militar ( conocido como el Pozo ). Hoy es la sede de la Delegación Rosario de la Gobernación de la Provincia. También funciona allí el museo de Ciencias Naturales “Ángel Gallargo” que se trasladó a este edificio tras el incendio sufrido en 2003 en el sector del ex Palacio de Justicia, donde funcionaba. Esta integrado por muestras  de zoología, botánicas, minerología, paleontología y antropología.

 Dirección: sede :  Santa Fe 1950
                  Museo San Lorenzo 1949 TE 472-1449

Fuente: Bibliografía  Güias Visuales de la Argentina N• 13 Colección de Clarin

miércoles, 1 de diciembre de 2010

EN 1905: transformación y transgresión

En 1905 se transforma el fútbol rosarino.
La ciudad, continúa con sus problemas ya tradicionales. Aunque los informes oficiales dan cuenta de que los trabajos de extinción de la langosta son satisfactorios.
Para mediados  de año, la creciente del río Paraná produce una nueva inundación, se derrumban las barrancas, y las autoridades prohíben el tráfico sobre la ribera y deben interrumpir el  alumbrado eléctrico.
En los diarios se publicita una motocicleta Peugeot. "¡La mejor  del mundo, la más ligera en velocidad, la más linda de vista, el hablar de todos los ciclistas, la más economía en combustible de gasolina!”.
La carne cuesta 70 centavos el kilogramo. Es cara. Y las culpas recaen sobre: los abastecedores que han armado un monopolio.
En el Concejo Deliberante muchos días transcurren sin que los concejales sesionen:” Unas veces por falta de quórum y otras porque después de un par de horas de alegre animada charla en antesalas, no les queda tiempo para cumplir los deberes que  se ha impuesto  ante el vecindario al aceptar el cargo que invisten ", se escribe en "El Municipio", diario propiedad de Deolindo Muñoz.
Pero el regocijo de la ciudad se centra en 1os empleados ferroviarios. Tras una  serie de conflictos laborales, el directorio en Londres del Central Argentino y del Buenos Aires resuelve que el administrador  en Rosario. H. H. Loveday, regrese a su país. En "El Municipio" se lee: "Sobran motivos a los empleados para regocijarse por la ausencia de Mr. Loveday, porque ahora concluirán las agitaciones, las protestas, los escándalos y las paralizaciones".
Para muchos de los obreros ferroviarios. al entusiasmo por tal medida se agrega la puesta
En marcha del primer campeonato rosarino de fútbol con la participación de Rosario Central.
La transformación comenzó con la organización de la Liga Rosarina de Fútbol “ con el objeto interesar a los principiantes y dar mayor incremento aquí a este noble sport”, según
consta en acta. La sugerencia, como en tantos órdenes ya ocurría, había partido desde Buenos Aires. Y los dirigentes rosarinos, reunidos en el Hotel Britania, resolvieron nucleares  tal cual lo creía conveniente la dirigencia de la Asociación Argentina.
Además  de Rosario Central. Newell's Old Boys y Atlético del Rosario, se inscribieron
otros clubs que se habían conformado en distintos barrios de la ciudad. Provincial, Argentino ( actualmente Gimnasia y Esgrima), Córdoba y Rosario ( ahora Central Córdoba)
Cada uno debía abonar diez pesos.
El intendente rosarino Santiago Pinasco donó una copa que se adjudicaría el club vencedor. Quedó .establecido que el primer torneo, por la Copa Pinasco, fuese de segunda división.
El debut de Central, al inaugurarse el campeonato el 21 de mayo, término con un triunfo sobre
Atlético del Rosario por 3 a 1. Antes del encuentro, en el que los directivos de Atlético  pensaban cobrar entrada a los no socios, la Liga – alarmada – pidió que no se cobre
para “ asegurarnos que el fútbol se popularice”.El torneo avanzó, y a la vez  en una tarde lluviosa, ventosa y del  16 de junio, dos mil afiliados se dieron cita en Plaza Jewell  para ver al combinado rosarino con el primer elenco inglés que visitaba la ciudad: el Nottingham Forest. El partido a beneficio de los inundados.
Ganaron los ingleses 5 a 0, pero una de las figuras había sido; el criollo centralista Zenón Díaz.
Con la euforia aún latente por la presencia y el juego de los británicos, dos días después se
Disputo el primer clásico rosarino. Plaza Jewell volvió colmarse de público, y el contraste
quedó en evidencia: los hinchas obreros de los barrios del norte y los “antiguos muchachos
de Newell” formados a escuela de don Isaac. "El bullicio fue extraordinario” de acuerdo a las crónicas periodísticas. Zenón Díaz no pudo jugar. Venció Newell¨s 1 a 0.
El campeonato también se lo adjudicaron los rojinegros (1a camiseta roja y negra)
Newell¨s Old Boys. Rosario Central que desde 1904 había empezado a usar azul y amarilla fue  subcampeón.
El arranque cuantitativamente, no había sido el mejor par a Central porque  los subcampeonatos -en el fútbol- poco se festejan. Pero había servido para instalar un sello
Futbolístico.  El periodista Cipriano Roldán lo tradujó) así:
“ …Se trata de jugadores que al fútbo1 “gringo” le están adosando su  genio innato, su viveza y . Toma  así relieve la creación  del <.juego rosarino'>  que algún día sería famoso por su particularísima desenvoltura, el sutil encanto de su artística coherenciay la aptitud múltiple que asombrará por la belleza de su movimiento posible de los ingleses, para transformarse substancialmente. Un tono brillante de modelo criollo está  plasmando su maravillosa contextura. La tendencia a la gambeta, que demora el avance pero que lo va tejiendo tenuemente, aparece como una modalidad que adquiere relieve, de manera particular, entre los hombres que visten la casaca de Rosario Central...”
En ese 1905, año de las transformaciones institucional, los jugadores de Central- con el apoyo de sus seguidores hinchas obreros- se convirtieron en los abanderados  de la transgresión técnica del fútbol, de la creación de un estilo llamado, simplemente fúltbol rosarino

Fuente: de la publicación del libro "De Rosario de Central "de Jorge Brisaboa Editorial HomoSapins