lunes, 31 de julio de 2017

Educación: tres censos en apenas diez años



En esta época la enseñanza primaria se halla a cargo de escue­las provinciales estatales y particu­lares, estas últimas generalmente católicas. Por otra parte, la precupación por los problemas escola­res motiva tres censos en el trans­curso de 10 años: el censo infantil de 19.34, dispuesto por el Comité de Coordinación de los Consejos Escolares Electivos de Rosario; el IV Censo General de la Población Escolar, organizado por el Minis­terio de Instrucción Pública de la provincia, en 1937, y el Censo Escolar de la Nación, en 1943. El último de estos trabajos arroja un 1,35 % de analfabetismo en la ciudad.

La enseñanza secundaria está repartida entre institutos naciona­les y particulares. Hasta prome­diar la década del '30 la falta de asientos en los colegios nacionales —particularmente en el N" 1, que goza de gran prestigio— genera más de un conflicto. Con el correr de los años, al incrementarse la actividad industrial de la zona, la preocupación se extiende a las escuelas industriales.

La enseñanza universitaria se encuentra limitada a tres faculta­des: la de Ciencias Médicas, Far­macia y Ramos Menores; de Inge­niería y Ciencias Matemáticas, y de Ciencias Económicas, Comer­ciales y Políticas, todas depen­dientes de la Universidad Nacio­nal del Litoral (UNL). En particu­lar, la de Medicina goza de un gran prestigio por su alto nivel académico, en tanto que la de Ciencias Económicas es la única facultad del país en la cual se cursa la carrera de Diplomacia. En 1944 ciudad se crea el Instituto Libre de Hu­manidades, que cumple una gran tarea, incluso después de 1948, año en que se inaugura la Facultad de Filosofía y Letras.

Los estudiantes universitarios están divididos en numerosos par­tidos, que tienen como común denominador la adhesión a los postulados de la Reforma Univer­sitaria de 1918. Entre los más importantes pueden enumerarse el Partido Reformista de Izquierda, Unión Libre Universitaria, Parti­do Reformista, Vanguardias Re­formistas, Ateneo Libre y la Aso­ciación Estudiantil Insurrexit. Va­rios de estos grupos, en 1943, se enfrentan a las autoridades univer­sitarias, debido a disposiciones del rector de la UNL, Jordán Bruno Genta. El detonante, generalmen­te, es algún problema académico, pero el verdadero conflicto es la profunda diferencia ideológica que existe entre los distintos compo­nentes de la familia universitaria y las autoridades de la misma. En 1945 los estudiantes vuelven a ocupar las facultades por un corto tiempo, en previsión de una inter­vención. Para esta época la comu­nidad universitaria en su inmensa mayoría —tanto profesores como alumnos— se vuelca contra el gobierno militar y el naciente peronismo. Por eso no es de extra­ñar que el 18 de octubre del ‘45 los manifestantes —en su marcha por las calles— destinen algunos de sus estribillos contra los estu­diantes universitarios.
Fuente: Extraído de la Revista del “Diario La Capital de 125 aniversario”. Noviembre del 1997

viernes, 28 de julio de 2017

PALACIO DE CORREO

Ubicado originalmente funcionaba en a Jefatura de Policía, este palacio fue inaugurado en 1938. El edificio tiene dos grandes cuerpos: uno destinado al público y el otro de funcionamiento interno. Sus dimensiones impactan desde hall de ingreso, con escalinata de mármol y enormes aberturas. Fue declarado monumento histórico nacional en 1967
Fuente; Extraído de Guías Visuales de la Argentina del diario “Clarín” Nº 13 de 2009

jueves, 27 de julio de 2017

MIKIELIEVICH, WLADIMIR – HISTORIADOR ( 1904- 1999)

Por. Marcelo Castaño
EL MEMORIOSO
Fue un archivo viviente. Gran recopilador de datos, su legado es de crucial importancia para la reconstrucción del pasado de la ciudad. Tuvo otra gran virtud: la generosidad para compartir la descomunal información que


Tenía una memoria tan prodigiosa que podía recordar la historia de Rosario en cada etapa y así lo evocan quienes lo frecuentaron. Coleccionista minucioso de datos, convocante de historiadores, creador de un valioso archivo iconográfico y del único "prontuario" de publicaciones locales, responsable del diccionario "Rosario, de la A a la Z", Wladimir Mildelievich fue sinónimo de historia e investigación y dejó como legado la mayor colección personal de datos históricos sobre la ciudad.

Nació en Rosario el 28 de marzo de 1904. Descendía de montenegrinos y era hijo de un técnico de la cervecería Quilmes.

Estudioso autodidacta, desde chico mostró dos grandes intereses: la escritura y el coleccionismo, que con el tiempo se volvieron metódicos y lo moldearon como investigador y escritor. Aunque siempre se declaró anarquista, alguna vez confesó que en su juventud militó en la campaña que llevaría a la segunda presidencia de Yrigoyen.

En 1924 obtuvo el Premio del Círculo de la Prensa de Montevideo por su estudio "El periodismo en la Revolución del Río de la Plata". Un año después publicó su primer trabajo sobre historia en este diario, del que fue colaborador. Además escribió en los diarios La Tribuna y Rosario. En este último editó una sección titulada "Estampas del viejo Rosario, emoción del pasado inolvidable".

En 1935 ingresó a trabajar en la Municipalidad y se retiró en 1958 como jefe de la Dirección de Estadística. En 1957 reorganizó la Junta Municipal de Nomenclatura, desde donde intervino en la denominación de más de 300 calles, plazas y espacios.

Su reconocimiento como historiador le abrió las puertas, en 1961, del Archivo General de Indias. De esa investigación surgió uno de sus mayores logros: reinstaurar a Pedro Tuella como el verdadero primer historiógrafo de Rosario.

Un año después motorizó la creación de la Sociedad dp Historia de Rosario, que también presidió y que subsiste hasta hoy, aunque como "Junta" en vez de "Sociedad". Desde allí publicó la "Revista de Historia de Rosario", que también sigue saliendo.

El 22 de octubre de 1985 fue declarado ciudadano ilustre de Rosario.

Su biblioteca era una plétora de libros y apuntes inabarcables. Durante años, las reuniones de la Sociedad de Historia se cían en su propia casa, en jornadas com, tas alrededor de una gran mesa que te en esa biblioteca.

Las puertas de ese universo se abrieron a los investigadores. Tal cual lo recuerda Marta Frutos, estrecha colaboradora, Wikielievich "tenía la gran capacidad de detectar cuando alguien tenía real interés la investigación y no dudaba en ofrecer] saber y su material".

Tenía como especialidad coleccionar hasta la última publicación periódica se editaba en Rosario, las que clasificó cuidadosamente. De allí surgió el "prontuario de publicaciones", que tuvo un frustrado intento de edición municipal.

Pero su gran obsesión fue la confección de la obra de su vida: el "Diccionario de Rosario", un trabajo para consultar todo acerca de la historia de la ciudad. Era una colección de apuntes que él mismo ido tomando a lo largo de su extensa y mecanografiando incluso en el reverso de páginas ya impresas. Murió antes de terminarlo, aunque el diccionario, conocido también como "Rosario de la A a la Z” llevaba ya 54 tomos y fue cosido a mano por él mismo.

Y entre sus sueños estuvo el de crear un museo de historia de Rosario, algo concretó con el Museo de la Ciudad

Cuando murió, el 29 de diciembre de 1999, comenzó una ardua disputa entre su viuda, Rosa Murúa Ramos, y la Municipalidad, por la tenencia de su legao incluye, se calcula, la friolera de más de 30 mil documentos.
Fuente: Extraído de la Revista del “Diario La Capital de 140 aniversario”. Noviembre del 2007

miércoles, 26 de julio de 2017

El Club Impulso La Florida



En el año 1937 se funda el Club La Florida, cuya principal actividad era el fútbol. La pequeña sede estaba ubicada en la calle Mont Genis entre Ugarte y Maestro Massa. La cancha de fútbol se encontraba en bulevar Rondeau y Martín Fierro. Luego otro club es fundado, se llamaba "Impulso" y su inicio es el 25 de mayo de 1945. Por entonces se consigue la fusión de las dos entidades que en adelante se llamará "Club Social y Deportivo Impulso La Florida", en los terrenos cedidos por el Superior Gobierno de la Provincia de Santa Fe, que está ubicados en la calle Ingeniero Laporte 3959


Fuente: Extraído de la Revista” Rosario y su Historia”. Fascículo N.º 61 de marzo de 2008

martes, 25 de julio de 2017

TODO SEA POR LA PAZ

Por Héctor Nicolás Zinni



Cuando el país vive aún conmocionado por el recuerdo del Congreso Eucarístico, surgen otros sucesos que renuevan los comentarios. Apenas llegamos a 1935 y en Buenos Aires se produce, el 2 de febrero, el deceso del jurisconsulto y político rosarino de destacada actuación, Francisco S. Correa, a q1ien se le llamara el esgrimista de la palabra. Pero otros 500 "esgrimistas de la palabra" irrumpen el día 7 en la Casa de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, reclamando la renuncia del mandatario bonaerense Federico Martínez de Hoz. Los descontentos, a través de su insólita pero organizada actitud, logran su propósito, y, aunque el gobernador es repuesto al día siguiente, su permanencia durará hasta el mes próximo

cuando la Legislatura decidirá, por fin, suspenderlo en su mandato. Marti'nez de Hoz fallecerá el 19 de agosto.

El 15 de febrero presta juramento el primer obispo de la diócesis de Rosario, monseñor doctor Antonio Caggiano, hasta entonces vicario general del ejército, siendo acogido con gran regocijo por los feligreses.

El escudo que adopta de inmediato muestra, en feliz combinación, además de los atributos del cargo, los colores de la bandera argentina, el rosario, la antorcha de la Santa Fe y un símbolo representativo de la paz bajo el reinado de Cristo.1 Hay otra conmoción, esta vez en los círculos

artísticos del país: es que el 28 de febrero muere el celebrado paisajista Fernando Fader.

En Europa, el fascismo sigue reclutando adeptos y moviendo las muchedumbres.
"En el fascismo, la divinización del jefe es una necesidad mecánica. No hay duda que la divinización de un hombre es siempe un hecho ridículo y repugnante; la inteligencia aún del más inteligeute de los dictadores, léase Mussolini, resulta siempre de calidad bastante dudosa. Pero no es cuestión de inteligencia: lo importante es que allá se encontró a un hombre personificando la situación de marasmo, prometiendo a todos la salvación. El hombre providencial. He ahí la mística del jefe: no es una abstrusa invención, sino un hecho elemental”2




Referente al nazismo "contentémonos con decir que en el orden económico Alemania no ha dejado de empeorar su situación desde 1933, y en el orden político internacional, ese país, que hasta el año referido había conseguido polarizar en su derredor las simpatías casi unánimes del

mundo no directamente interesado en la vigencia del Tratado de Paz de Versalles, se encuentra hoy aislado diplomáticamente y espiritualmente repudiado en oriente y occidente. El carnavalesco Hitler de las grandes paradas puede estar enteramente satisfecho de la obra del Hitler de la Wilhemstrasse",3

Así las cosas, llega el mes de marzo en que se habilita' la ruta Rosario-Buenos Aires y; el 29 se inaugura en la primera ciudad de las nombradas el Club Sportivo Cultural Fénix Argentinó, donde ejerce la presidencia el doctor Leopoldo Arias Rodríguez. Destácanse entre los fines de la entidad: ". . .desarrollar deportes y obras culturales de carácter científico y artístico, auspiciar reuniones infantiles y propender al mejoramiento de la clase obrera. . ." El 4 de mayo en el teatro Colón, ubicado en la esquina de las-calles Urquiza y Corrientes, de la ciudad de Rosario, ofrece su primer concierto público la Cultural Lírica, entidad fundada a comienzos del año. El maestro Metelli, que organiza y dirige el espectáculo, es elogiado por la crítica.

Dós acontecimientos renuevan la euforia porteña: la visita del presidente de los Estados Unidos del Brasil, Getulio Dornelles Vargas, y la inauguración del ensanche de la avenida Corrientes, desde Callao hasta Cerrito. Vargas llega el 22 de mayo en el acorazado Sao Paulo. Igual que al arribo del cardenal Eugenio Pacelli, ocho meses, antes, el puerto estalla en un concierto de sirenas y de pitos. Nuevamente Justo en carroza —esta vez con Vargas—, y después, en la casa de Gobierno, presentación al gabinete y a los más altos dirigentes de la Iglesia.

En la plaza de Mayo, el público reclama su presencia: —¡Queremos verlo!" —¡Que salga, que se de/e ver!", es el pedido. Cuando aparece en el balcón, un manto de pañuelos lo saluda, respondiendo él de la misma manera con el suyo. "iViva la Argentina!", exclama, dirigiéndose a Justo, y finaliza con un —¡Viva este país de paz y de concordia!"

La paz y la concordia son nominales en la Argentina de este momento. Fatigado de luchar contras las conspiraciones radicales, a su vez frustradas unas tras otras, el gobierno enfrenta las conjuras de los sectores nacionalistas que han crecido al lado del general Uriburu y se sienten traicionados. "Desde Campo de Mayo nos llegaban noticias que no podían ser más halagüeñas para nosotros —apuntará Federico barguren en sus Orígenes del nacionalismo argentino—. Los trabajos del coronel Molina progresaban con una velocidad insospechada: no sólo entre los oficiales de mar y tierra, sino también entre la policía y el cuerpo de bomberos de la Capital".

El programa nacionalista de esta época tiene raíces opuestas a las de los radicales. Desde la disolución total de los partidos políticos, control de la prensa y la organización corporativa de los sindicatos, con delegados del Ejército, la Iglesia y la Universidad, la teoría deriva hacia la implavitación de una "dictadura revolucionaria .a largo plazo" para barrer con las "artimañas del liberalismo". Huérfana de apoyo militar, la revolución que habían soñado los nacionalistas se ha esfumado y Justo consolida su poder a costa de la pretensiones opositoras.

Ajeno a estas maquinaciones, Vargas asiste el día 23 a un almuerzo en la Bolsa de Comercio, con siete mil invitados, banderas, escudos, y la presencia del pope de la economía argentina: Federico Pinedo. Vargas y Justo se ubican sobre una tarima, al pie de la pizarra en la que durante los días de juego de bolsa se anotan las operaciones, para escuchar el discurso de Ernesto Aguirre, titular de la Bolsa. Y como después del banquete viene bien un poco de footing, se van a pie hasta el edifico de Correos y Telecomunicaciones para transmitir un saludo por la cadena oficial de radiotelefonía. -

Al anochecer, Vargas es testigo de la inauguración del ensanche de la calle Corrientes. Por ella y por Vargas, el centro de la ciudad es inundado con cientos de miles de lamparitas eléctricas que colorean la noche de Buenos Aires. Catorce orquestas amenizan los primeros bailes en "Corrientes ancha". Más tarde hay baile en la Casa de Gobierno. Es la primera vez en treinta.y cinco años —desde que Julio A. Roca agasajara también a un presidente brasileño, Manoel Ferraz de Campos Salles, en 1900—, que los salones de la presidencia se abren para semejante sarao. A las dos de la mañana los invitados son reconfortados con una cena fría, y a las cuatro renuncian los últimos bailarines.

Poco es el tiempo que Justo puede dedicar al descanso. A las siete de la mañana del 24 la diana de la banda brasileña lo saca de la cama. Las obligaciones del protocolo no le van a dar tregua ni a él ni a Vargas. A la mañana desfile de 25 estudiantes secundarios. Al mediodía, en la basílica del Socorro, Vargas se convierte en padrino de Miguel Luis Gonzálvez, hijo de un conciudadano suyo. Luego, firma de dos convenios y otros tantos protocolos. Por ahí Vargas se zafa y junto con su edecán y dos funcionarios brasileños se interna por la calle Florida y toma un café en el Paulista. Después de cenar, Justo lo lleva a presenciar los bailes a realizarse en la calle Corrientes. Pero es tan impresionante la multitud que apenas puede llegar al palco. Por otra parte, el baile no se llevá a cabo por el apretujamiento que impide a las pare-rejas su desplazamiento, aunque las orquestas, pese a todo, desgranan su repertorio. "Corrientes tuvo el único bautismo posible para ella: la música cadenciosa del tango"', acotan los cronistas.

El 25 de mayo es un día agitado para el viajero que debe asistir al Tedéum frente a la Catedral, revistar las tropas que participarán en el desfile, alzar la cabeza para ver el paso de cien aviones y asistir, por la noche, al teatro Colón para ver y oir la representación de Carmen, de Bizet. "...Habría que remontarse a las grandes fiestas del Centenario

- recuerda La Nación— y a la visita de los príncipes Humberto y de Gales, para poder establecer un parangón con los contornos que alcanzó la fiesta". Pero Justo y Vargas se retiran antes de comenzar el último acto, sobre el filo de las dos de la mañana, para asistir a una cena ofrecida por el Jockey Club.

A la mañana siguiente, sobreponiéndose al cansancio, los mandatarios inauguran en el Concejo Deliberante la Conferencia Comercial Panamericana, que cuenta con la asistencia de los delegados enviados por veintiún repúblicas del continente. "Digamos que el nacionalismo económico —filosofa Saavedra Lamas—, con todas sus penosas consecuencias, tiene siempre la suprema disculpa de ser un nacionalismo". El ritmo impuesto a las ceremonias despierta la curiosidad de los observadores que apuestan hasta dónde llegará la resistencia de ambos jefes de Estado. Las recepciones, las comidas, las visitas y los discursos, no tienen solución de continuidad y a las horas más insólitas comienza una velada que, por lo general, se prolonga hasta el amanecer, hasta que, por fin, el 29 de mayo a las ocho de la noche el Sao Paulo suelta amarras llevándose al visitante quien, a diez kilómetros de la costa recibe el último saludo: por disposición del intendente de Vedia y Mitre, son accionados los cien faroles del Balneario que en clave telegráfica transmiten el mensaje.

El muelle de la dársena queda desierto a las diez de la noche; sólo un grupo reducido parece demorar el regreso. A esa hora el personal de servicio enrolla la alfombra roja que ha recorrido el viajero para ascender al buque.4

Al boato oficial descripto, se opone la sencillez de los adherentes al caudillaje político del partido violentamente desplazado del gobierno el 6 de setiembre de 1930 y afrentado en los comicios del 5 de abril de 1931. Testigos que sobrevivirán a la época, recordarán más tarde lejanos sucesos ocurridos, por ejemplo, en el Rosario de extramuros.
"—¿Usted vivía en Sunchales?
--No, acá cerca, en el barrio Refinería. En los alios 30 había tres caudillos del radicalismo en el barrio. Estaba el Picado Guerrero, Cornelio Mansilla y también Corizzo. ¿Usted se acuerda cuando se abrió el radicalismo? Porque el radicalismo era uno solo y después salieron los radicales de Santa Fe, Bonde,estaban el doctor Ricardo Caballero y Juan Cepeda. Bueno, Mansilla y Corizzo se fueron con Caballero y Cepeda, y Rafael Guerrero, 'El Picado', se quedó con los irigoyenistas, o sea la Unión Cívica Radical Comité Nacional, ¿se acuerda? 'El Picado' Guerrero tenía un sobrino, Lorenzo Guerrero, que estaba con el caballerismo. Era caudillo también el sobrino éste.
--Pero la Sección lOa,, o sea Refinería, era dominada.,
.Por Corizzo y Mansilla. Ellos eran los que hacían y deshacían. Corizzo, me acuerdo, tomaba mucho. Pero fue famoso. Fíjese que actualmente todavía se corre un clásico ciclista que se llama "Roque Corizzo", bueno, es en nombre de aquel caudillo de Refinería que murió en el bar de Gorriti y Avellaneda.
-. ¿Lo mataron allí?
--Sí. Era un bar famoso de los hermanos Rodríguez que tenía parrilla, dados, taba, cualquier cosa. Todavía está el bar, pero diferente. - . El asunto es que se arma una discusión tomando ahí, y justo Corizzo se levanta a pagar. . - y este Lorenzo Guerrero desde la silla nomás le metió un tiro en el pulmón. Vuelta a vuelta se armaban los líos en aquel bar. Me acuerdo una noche en que 'El Tuerto' Méndez, un portuario grandote, se agarró con 'EI Petiso' Beltrán,
A tiros...?
No A cuchillo. Salieron afuera a pelear y estaban dele y dele. 'El Tuerto' Méndez hacía poco que había salido del hospital y se cansó
primero. Entonces dijo: . .Está bien. ...me ganaste, clavame", y se
tiró contra la pared. No daba más el tipo, tiró el facón. Fue cuando 'El Petiso' Beltrán dijo: "No. Yo no mato a hombre peleando". Agarró, guardó el cuchillo y se fue".5




Con todo, la crónica policial se va atemperando. Es cuando aparecen lisonjas como ésta, dedicada al comisario de órdenes de la Jefatura de Policía de Rosario, Ernesto Carreras, bajo un dibujo a toda página, original de Roberto Pepió: —Caballero bien apuesto/de conducta incorrompible/ es a todos accesible / por su bondad, don Ernesto"6. O como esta otra: " ¡Hay que ver los pistoleros/ mafiosos y ocho cuarenta/ cuando cerca se comenta/ el nombre 'Martínez Bayo'.. .11/ ¡No afirmamos que un desmayo/ les venga en el atracón/ pero bien que su jabón/ se pegan sin más tardanza/ cuando piensan que hay en danza/ trabucos, perros y avión..!", en la que se alude al comisario inspector José R. Martínez Bayo.7





Lograr la paz en otros lugares también ha tenido sus bemoles. —Caballeros, todo está listo, vamos" dice Saavedra Lamas al mediodía del 12 de junio iniciando su marcha —flanqueado por el representante paraguayo Luis Riart y el boliviano Tomás Elio—, hacia el Salón Blanco donde se firmará el documento que asegurará el fin de la guerra del Chaco.

Durante tres años, desde 1932 hasta 1935, Paraguay y Bolivia se han estado desangrando en una guerra por la posesión del Chaco Boreal, territorio selvático que sirve de antesala a la jungla del Mato Grosso. La promesa de un subsuelo grávido de petróleo había tejido las más sutiles teorías geopolíticas y en sus reclamos territoriales ambos países dedicaron se a exhumar las capitulaciones desde Pedro de Mendoza y Juan de Sanabria, hasta las de Domingo Centeno y Jaime Rasquín. Las cédulas reales de los siglos XVII yXVlII constituyéronse en las armas esgrimidas sobre las mesas de negociaciones, en las que revoleteaba cuanta Ordenanza fuera emitida doscientos años antes, con el fin de apoyar o negar a través de dicha documentación las teorías del dominio territorial .8

Lo cierto es que el fracaso de cincuenta años de tratativas, desembocadas el 15 de junio de 1932 con la agresión boliviana, terminaban, por fin. En el Salón Blanco de la Casa de Gobierno de Buenos Aires, la mediación del canciller argentino —que en 1936 recibirá el premio Nobel de la Paz por su gestión conciliadora— está en su momento culminante. Con una pluma de oro se estampan las firmas del protocolo. A cientos de kilómetros de Buenos Aires el "ruido de armas" cesa para siempre en el Chaco, dos días después de firmado el acuerdo. Poco más tarde, se echarán a rodar comentarios como éste:
"Estamos en una carpa de campaña, en lo que fue el frente de la últi ma batalla. El piso de tierra ha sido mejorado con aserrín. Se trata del aserrín que viene en las cajas de municiones. (El frote de las municiones puede hacerlas explotar; esta experiencia ha hecho volar a muchos estibadores). Removemos este curioso y salvador aserrín: surgen municiones. Tenemos un cargador de máuser en la mano con cinco proyectiles. Tres de los proyectiles son SS tipo RA. 1934; los Otros dos tienen la marca 7165-K-34.
Recordamos: centenares de veces hemos oído hablar de las municiones SS, tipo RA. Y las que tenemos en las manos son municiones SS tipo RA. Es curioso. Porque cuando oímos hablar de estas municiones estábamos en un palco de periodistas del Senado argentino. El senador Mario Bravo interpelaba al ministro de la Guerra, general Rodríguez, sobre adquisición de armamentos, y ambos hablaban mucho de estas municiones SS, tipo RA".9
La guerra, como todo conflicto armado, ha tenido sus complicaciones y el ensañamiento ha sido una de las características más sobresalientes. Miles de cadáveres pudriéndose en los esteros así lo atestiguan.
...Resulta que después de la guerra, quedaron mucho tiempo los cadáveres de los soldados bolivianos y paraguayos tirados por ahí, en la selva. En un árbol de horqueta quedó un soldado con un máuser en las manos. . . y no faltó, mucho tiempo después, que un gilastro fuera a tirar del máuser para sacárselo. Como el muerto tenía el dedo en el gatillo, lzácatel salió un tiro que le voló la cabeza. Nosotros vimos allí un obelisco hecho de calaveras y la primera era la del soldado del máuser. . . Después, en las casamatas, había esqueletos abrazados. hasta balas traje de allá. . . IMirá que aventura vivimos. . . ¿Vos sabés que habían envenenado la laguna y murieron como trescientos paraguayos?. . . Vimos muchas cosas impresionantes de lo que había pasado la gente en esa guerra. Fijate que dejamos los pasajes de avión para ir a visitar aquello. ....10
NOTAS
1 Juan Alvarez. Op. Cit. Pág. 647.
2 La muerte se llama fascismo, por Sincero, en revista radical Hechos e Ideas, pág. 27. Año 1. No 5. Bs. Aires, noviembre 1935.
3 Manuel Goldstraj. Reflexiones sobre economía y democracia, en revista radical Hechos e Ideas, pág. 53. Año 1. NO 1. Bs. Aires, junio 1935/! "En Alemania se comprimió el consumo y se favoreció la inversión de armamentos. Se recurrió a una inflación reprimida. Estados Unidos, en cambio, trató de aplicar una política de corre keynesiano, con resultados muy poco alentadores. Durante toda la década padeció un desempleo altísimo y sólo la ocupación creada por la guerra pu4o solucionar el problema del desempleo". V. Rogelio Tomás Pontón. Paro e inflación, en Revista de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario. Págs. 72/73. N° 2. Diciembre 1980.
4 Carlos Russo. La Argentina de los años 30. En revista Panorama. Págs. 46/50. Bs. Aires. 29.12.1970.
5 Testimonio de Alfredo Franchi, tomado por el autor el 5.1.1976.
6 Revista de la Caja de Socorros de Policía. Rosario. Año 1. NO 10, Mayo 1935.
7 Revista de la Caja de Socorros de Policía. Rosario. Año 1. NO 2. Julio 1935.
8 Carlos Russo. La Argentina de los años 30. En revista Panorama. Págs. 38/4 1. Bs. Mies. 2.2.1971.
9 Ricardo M. Setaro. Imágenes secretas de la Guerra del Chaco (Documentos). Ed. Fegrabo. Bs. Aires 1935. Págs. 72/73.
10 Testimonio de Julio Schiavone, tomado por el autor el 6.1.1976.


Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II - . Editorial Fundación Ross.

lunes, 24 de julio de 2017

DEL TANGO AL PASO DE GANSO

Por HECTOR NICOLAS ZINNI




El panorama institucional rosarino acusa en el mes de mayo dos sucesos que importan a la evolución de la ciudad y sus habitantes. El 19, se coloca la piedra fundamental para el nuevo edificio del Colegio Nacional Nº 1 —cuyos planos han sido ejecutados por la Dirección General de Arquitectura de la Nación—, en una ceremonia que preside el vicegobernador de la provincia, doctor Rafael Araya. La piedra es bendecida por el obispo Caggiano y son oradores Emilio F. Solar¡, rector del establecimiento, y Calixto Lassaga, quien recuerda a los alumnos que se distinguieron. El 28 Juan Carlos Cepeda es designado jefe de Policía de la ciudad y departamento Rosario.1 Reemplaza a su padre, Juan Cepeda, quien había sido nombrado para el cargo en setiembre de 1936.

Como las academias donde se enseña a bailar el tango y otros ritmos resultan buen negocio en Rosario, Agustín Romano Gaeta decide ponerse al frente de una creada por su tío doce años antes. Primero, en Corrientes 869, luego en Mitre y San Lorenzo, más tarde, en Mendoza 1046.
"—La mantuvimos hasta el 52. Por ella pasaron más de 70.000 personas. En verano, para los carnavales, la demanda llegaba a su apogeo: atendíamos alrededor de 115 alumnos diarios. Con mi señora impartíamos las clases teóricas, y 12 ayudantes completaban —con la práctica— el aprendizaje. No se trataba de enseñar simplemente los pasos de los ritmos de moda. Lo importante era inculcar el arte de bailar cada uno de ellos con movimientos adecuados, con elegancia, con distinción, con gra-
cia.
,,Así nació el "Método Romano"?
Sí, señor. El método que subtitulé "El profesor de baile en su casa", constaba de 10 tratados que me llevaron siete años de paciente labor y estudios técnicos sobre tangos, pasodobles, foxtrots, valses criollos y vienés, milongas y el samba. Todo con su respectiva coreografía, marcando la técnica correcta, ilustrando con figuras y diseños apropiados".2


Son los últimos años en que El Cachafaz y Carmencita Calderón —que también tienen academia, pero en Buenos Aires— se lucirán juntos bailando en los salones. Los zapatos negros de charol, con taco alto y orlados por un moño de seda roja que calza El Cacha, recrean mil veces las fintas con compás exacto en exhibiciones que también aplauden los rosarinos. Carmencita viste casi siempre de largo, estilo paisana, con un moño "que me hacía más alta. La primera vez que usé pollera corta Y blusa fue en 1937 en El Nacional. El conjunto me lo regaló Azucena Maizani".3

Salvo el cine criollo, el otro, venido de afuera, apenas si rescata alguna que otra imagen estereotipada del tango:
"Se me hace imposible la localización de algún primitivo corto francés
con el tango llevado en la acrobacia a un sesgo caricaturesco de apaches prefabricados. En cambio, me surge, nítido, el recuerdo de un George Raft bastante parecido al morocho y atildado compadre porteño, entreverado en desplantes de gigoló a los compases de El Choclo, de Angel Villoldo, en Bolero (l,sley Ruggles, 1934). 0 el de la pareja que integraban Jean Arthur y Charles Boyer en La historia se hace de noche (Frank Borzage, 1937), sumida también en el baile, pero amorosa, desganada y sensual en La Cumparsita, de Gerardo Mattos Rodríguez, entre otros tangos propicios a las confidencias de medianoche"4
A la cantidad de proyecciones de estas películas en los cines de todo el mundo, Agustín Romano Gaeta opone cifras más modestas:
"Realizamos 2.069 exhibiciones de baile por clubes de todo Santa Fe y otras ciudades del interior. También nos presentamos en Chile. La base del programa era la evolución del tango en tres etapas. Al finalizar, hacía una demostración personal del Bolero de Ravel. Después organizábamos entre los concurrentes, campeonatos relámpagos. Elegíamos las diez mejores parejas y, de ellas, las tres vencedoras recibían medallas de plata y bronce donadas por una conocida marca de aperitivo"5
Otro de los cultores del tango que ha comenzado a dibujar sus firuletes en el piso es el rosarino Mario (Tito Espinosa).
"Me inicié como tantos Otros en nuestra ciudad con carácter de aficionado, participando de 1936 a 1939 en concursos y exhibiciones. Dado el éxito que en aquellos primeros momentos me acompañó, pasé luego a las filas profesionales, instalando mi propio estudio de baile. Recuerdo que en esa época me llamó la Municipalidad para actuar durante la Semana de Rosario. En esa oportunidad llevé a cabo un espectáculo con la orquesta de Abel Bedrune, presentando la parejita de tangos Los Petit Espinosa. También actué en varias oportunidades con la orquesta de Luis Chera para la Asociación General de Músicos de Rosario. Debo señalar que este conjunto tenía en esa época más de treinta ejecutantes".6
No solamente Rosario y Buenos Aires provee buenos bailarines. En la ciudad de Santa Fe, los nombres de Esteban Saravia, Mario Díaz, Carlos García, Lasave y otros, son comunes en los barrios por su bien ganada fama de danzarines y coreógrafos a través de figuras inventadas sobre la marcha del compás musical. En la capital de la provincia, hacia 1937, es bien conocida la personalidad de Luis Manzoli quien tiene instalada la primera academia de tango en la esquina de las calles 10 de Mayo y ira. Junta, desde 1923. Allí, con sus partenaires Dorita Torry y Nelly Collados, enseña, además del tango, el bolero, la rumba, la ranchera, la maxixa, el vals y hasta el minué.
"Me contrataban para exhibiciones en los bailes locales y de Esperanza, Laguna Paiva, Reconquista, Gálvez, Paraná, etc., lo que me permitía vivir en actividad", señala Manzoli, mientras muestra amarillentos proramas de la época recopilados por su hermano Roberto que rememoran sus actuaciones junto a las orquestas de Ricardo Klein, los Diablos Rojos, Raymundo Grasso, los Santafesinos, Duilio Berardi y los vocalistas Roberto Torres, Nilo Fuentes, Roberto Posee y Antonio PiStan, entre otros".7
Como es de imaginar, en Rosario hay bailes y milongas. Los primeros, atildados. En cuanto a las segundas.
¡Ahi!, las milongas bárbaras de mi tiempo, allá por el treinta y pico. En bulevar 27 de Febrero entre 25 de Diciembre y Buenos Aires, había una especie de cantina y bar con un amplio salón de baile —piso de mosaicos— denominado La Campana. Con la atención de los contertulios (gente de pelo en pecho los masculinos y de uñas largas y vocabulario soez las féminas), tenían constante trabajo los funcionarios policiales de la Sección 6a.
Lo original eran las prevenciones a la concurrencia. Un cartel, hecho a brocha gorda, decía: "Se prohibe bailar con zapatillas ye/sombrero o la gorra puesta": Y como complemento que daba la idea de la catadura de los concurrentes y prevención, este otro: "Respecte y será respectado": Como la ortografía no quitaba ni ponía rey, y los bailarines no se fijaban en esas menudencias, los de los barrios céntricos se iban a hacer e! plato. Por ahí desaparecían parejas de bailarines. Pared por medio había una posada. . . Están bien puestos los puntos suspensivos. . - ¡Ah!, si esto no pasara por la censura del Jefe de la Sección. . . Matan la inspiración. la matan! ¡No hay cosa peor que los puritanos.!" .8


En estos bailetines de las orillas, que proliferan de norte a sur en la empingorotada ciudad de Rosario, se hace cierto el poema de Etchebarne: "La cabellera le brilla / a la mujer en la espalda / y se recorta su falda / abierta hasta la rodilla; / el brazo del hombre engrilla / la pulpa de la cintura / y la yacente blandura / de la mano femenina, / el saco negro ilumina / con transparente blancura. Sobre la tierra rociada / que baña de oro un farol, / los botines de charol / empinan la capellada, / y con el ala quebrada / junto al mirar altanero, / encierra en seda el sombrero / sobre la melena lacia, / la redondez de su gracia len el ribete orillero.

"Arpa, flauta y acordeón / con su ritmo saltarín ¡ consiguen en el violín / la fuga de la emoción, / y en el doble corazón / de la pareja obediente / amanece una inocente / ansia de limpia belleza / que les nubla de tristeza / la palidez de la frente. Pronto, desde su zozobra ¡alzándose hasta su rango ¡ entre los cortes del tango ¡ el bailarín se recobra. ¡ El largo brazo le sobra / para la cintura estrecha, / y con la entraña deshecha / pero con la vista dura, / desenvaina la postura / de su silueta derecha.

"La mujer es rosa yerta ¡ que desgajada se mustia ¡ y desvanece su angustia ¡ en el vigor que la injerta. ¡ Con palideces de muerta / la lánguida luz la baña / y apaciguando la huraña / desolación del perfil / le enturbia el ojo febril / la sombra de la pestaña. Así están, desdibujados, ¡ al borde de la ciudad / y aunque muertos de verdad / eternamente en!azuuu. / Ya para siempre callados / los destemplados violines / y en los azules confines ¡ de los suburbios porteños ¡ hoy no son más que dos sueño' rus sombras de bailarines. .....9 Para demostrarlo no hay que ir lejos. En el Buenos Aires de 1937 ya hace un año que ha irrumpido, victorioso, el músico Juan D'Arienzo, "Acaba de cumplir 35 años —dirá Gobello—, uno menos que Julio De Caro. Pero De Caro, estilísticamente ubicado en el otro extremo del tango, era estrella desde 1924 y D'Arienzo comenzó a serlo cuando Pablo Osvaldo Valle lo llevó a la flamante Radio El Mundo. Lo cual no quiere decir, de ninguna manera, que D'Arienzo fuera un tanguista tardío. .....10

En Rosario, no falta el periodista bohemio que, como Gabriel Siga[, recorra los bajos fondos viviendo intensamente la época.
"—Gabriel Siga! era conocedor y buscador de la nota. Era una rata de imprenta y tenía la habilidad de pasar desapercibido casi siempre. Podía comparársele con otro rengo famoso, Dante Linyera, que en Buenos Aires era linotipista y poeta.
Siga¡ escribió un largo poema titulado La Vida del Canflinflero, que supo editar Longo y se vendía a 20 centavos. . . Yo lo tengo en mi archivo.
En La Vida del Car,flinflero, Siga¡ exalta al rufián porque en aquel entonces, cuando la prostitución estaba oficializada, el cafiolo no despertaba la resistencia que despertó después. El cafishio era un hombre que había alcanzado la mete: tener una mujer que trabajara para él. Siga¡ era un buen tipo y siempre andaba detrás de lo típico. Fue autor del tango Mamíferos de lujo, cuya música es de Juan Rezzano a quien le decían El campanero, por ser oriundo de la ciudad de Campana, Rezzano, excelente bandoneonista, es el que compone el tango Duelo criollo con Lito Bayardo, y también El favorito, dedicado este último al gran salón de baile de la Avenida Alberdi".11
"—Gabriel Siga! era periodista. Trabajó en el diario Crónica, de Rosario, cuando estaba bajo la dirección de Angel Saggese, en la década del 20 al 30. Era naturalmente afable, atento y ceremonioso. Estuvo a cargo durante esos años de escribir comentarios sobre teatro, aunque también redactó la sección policial y fue notero especialista y sagaz. Distinguíalo al caminar un defecto físico, por cuya causa fue apodado En rengo Sigal. Sé que fue empleado público y autor de la letra del tango Juan Rezzano Mamíferos de lujo, en el que trataba a las mujeres en forma agresiva."12
"—¿Siga¡? ¡Era terrible!... Andaba siempre bien vestido, con pantalón fantasía y un faso que no se le despegaba de los labios. Era. . . ¿parecido sabes a quien? A Tito Lusiardo. Nada más que calzaba un zapato más alto que el otro porque era gorren. Laburaba en la Aduana y como era bastante chamuyeta, lo habían puesto en una pieza a trabajar solo.
¿Lo veías seguido?
Sigal iba siempre al Victoria, el boliche aquel. - Una noche en que aparecí con Fragueyro y estaba también Siga!, lo encontramos a Trincheta. Cuando le presenté a Fragueyro, Trinchete dijo: —¿Ustedes Braguero?":
'No —dijo el Otro—, yo me llamo Fragueyro" Y Trinchete, muy tranquilo: " . .Braguero...... "No. Fra.guey-ro" Era como paro morirse de la risa, porque Trincheta de entrada lo agarró para la jode. El asunto es que nos sentamos a una mesa y, al rato, empezaron a hablar de costurones. Siga¡ se desprendió el saco y se alzó la camisa, Trinchete también y Fragueyro hizo lo mismo. Todos se la daban de guapos y de que habían tenido entreveros a cuchillo. ¡Puras macanas!......13


En otro plano y por iniciativa de los pintores Eugenio Fornells, Nicolás Melfi y Pedro José Cravero, se funda en Rosario, el 2 de junio, la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, que funciona como filial de la entidad que, con el mismo nombre, existe en Buenos Aires. Esta sociedad viene a colmar las aspiraciones de algunos mientras otros sectores de la ciudadanía, ajenos a este quehacer, orientan sus preferencia hacia manifestaciones más contundentes. Como la que practica el negro Joseph Louis Barrow (Joe Louis) en los Estados Unidos, donde el día 22 de este mes obtiene el título mundial de campeón de todos los pesos al noquear


a James J. Braddock —La cenicienta— en el octavo round de una pelea disputada en Chicago.


Se está yendo junio. El 29, dentro del subsuelo del café El Cantábrico, ubicado en el centro de la Capital Federal —Corrientes 1778—, nace la Fuerza de Orientación Radical de la Juventud Argentina (FORJA), como fragmento disidente de la Unión Cívica Radical. Entre sus fundadores eatán Arturo Jauretche, Homero Manzi —su apellido es Manzione—, Luis Dellepiane, Miguel Ortiz Pereyra, Juan Luis Alvareado y otros.


Tres son las consignas que se lanzan: "Por el radicalismo a Ja soberanía popular. Por la soberanía popular a la soberanía nacional. Por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino".15 -


Al otro lado del océano, desde el 25 de setiembre hasta el 29 del mismo mes, Benito Mussoliníy su yerno, el ministro del Exterior conde Galeazzo Ciano, se encuentran en Berlín como invitados de honor de Adolfo Hitler, quien está exultante desde el 4 de julio, fecha en que la piloto Hanna Reitsch ha conseguido volar en el primer helicóptero práctico que se haya construido.16 La acogida que reservan los alemanes al dictador fascista adquiere una grandiosidad tan impresionante como para hacer perder el sentido de las proporciones a cualquiera, y de modo muy especial a Mussolini, particularmente sensible a la apoteosis de una multitud inmensa.


Maestro de ceremonias es el propio ministro nazi de propaganda, Joseph Goebbels, quien, cuando otro funcionario le pide explicaciones acerca de la alucinante espectacularidad de aquella puesta en escena, declara confidencialmente que tanto a Mussolini como a Ciano se los debe hacer sentir como lo que no son, o sea grandes hombres. Ciano, de regreso a Italia, escribirá en su diario que Hitler es, sin duda, un insensato puro: un nuevo Parsifal.


Estas y otras impresiones de viaje serán sólo consideraciones marginales. De hecho, entre los dictadores continúa desarrollándose el entendimiento sobre el endeble andamiaje de un total acuerdo, de una correspondencia de intenciones destinada a hacer temblar al mundo entero, o, por lo menos, a esa parte del mundo que aún cree en la paz.


Los diarios publican numerosas fotografías donde se puede ver el paso triunfal por las calles de Berlín de los dos dictadores con su séquito, en medio de una multitud inmensa. El conjunto, trasunta a primera vista una idea de colosal potencia y de gloria, como sólo podríase evocar reconstruyendo con la fantasía la vuelta triunfal de las legiones victoriosas de la antigua Roma imperial. Un análisis más atento de la situación y de los personajes refleja cuanto de lúgubre existe en esta arada monumental, no exenta de determinados efectos cómicos seguramente involuntarios, pero no por eso menos dignos de atención.


No tan desenvuelto en su actitud como Mussolini, Hitler pone de manifiesto en su manera de presentarse ante las multitudes enardecidas, esa mezcla de lúgubre fanatismo y de suprema indiferencia que caracteriza su comportamiento. Mussolini, al lado de semejante personaje


de tragedia wagneriana, siente renacer en él ese espíritu guerrero y belicoso que animara a los mejores hombres del Renacimiento italiano, y que pugna por inculcar en la mentalidad de un pueblo sin motivos para ser agresivo.


Las fotos muestran al mundo, además, a grupos de altos oficiales nazis en rígida posición militar, y muy cerca de ellos a soldados cuyos semblantes no se acierta a verles. Todos imbuidos en la solemnidad del momento y portando estandartes y emblemas.


En tanto formaciones aéreas surcan, rugiendo, el cielo, fuerzas de tierra y mar se agrupan a todo lo largo del recorrido para rendir homenaje al dictador italiano. Con cuatro divisiones concentradas en las calles de Berlín, más que un homenaje, se trata de una manifestación destinada a deslumbrar a Mussolini.17 El Duce quedará tan impresionado por todo este aparato, que en unos pocos días más acabara por destruir con declaraciones y actitudes las escasas esperanzas que aún se alientan, en el sentido de que Italia ponga en resguardo cierta autonomía con respecto a Alemania. Nada pues, puede modificar esa fatal política que empuja a la patria del Dante hacia la catástrofe.


NOTAS
1 Juan Carlos Cepeda, rs. en Rosario el 9.9.1896. Hijo del célebre caudillo radical Juan Cepeda, transitó —al igual que su padre— por distintas instancias cívicas en el quehacer político al que se brindó enteramente durante toda su vida. Dirigente de la Unión Cívica Radical "Antipersonalista" de la zona sur de la provincia de Santa Fe, gobernador del Chaco y vicepresidente del Banco Hipotecario Nacional, falleció en Rosario, luego de sufrir las alternativas de una larga dolencia, a los 85 años, el 24.9. 1981. La crónica necrológica publicada en el diario La Capital al día siguiente de su desaparición señaló que "fue un caballero y a lo largo de su existencia supo de la amistad de quienes lo rodearon, quienes vieron en él a un hombre probo y con profundos principios de bien "
2 Agustín Romano Gaeta. Perfil de un empresario rosarino, en El País desde Rosario. 3ra. Secc. 23.7.1977. N.B. Este diario cesó en julio de 1978, luego de imprimir 234 números. .
3 EI tango de ahora se baila a las patadas. Clarín. 1.7.1976.
4 Jorge Miguel Couselo. El tango en el cine, en La Historia del Tango. Pág, 1292. Ed. Corregidor. Bs. Aires. 1977.
5 Agustín Romano Gaeta, id. id.
6 Mario Espinosa se dirigió a la Capital Federal para presentarse en concursos danzantes que se llevaban a cabo a finales de la década del 30 en las instalaciones de La Rural bajo el nombre de "La misa del tango". En uno de los certámenes, bajo la batuta de Julio De Caro y en competencia con El Cachafaz, Los Méndez, Los Lentos, Anselmo Casares, Panchito Bosco y otros, resultó ganador Espinosa a quien bautizó en esa hora de triunfo como El aristócrata tropas soviéticas. Terminada la guerra, trató de explicar en varios libros su compromiso con la Alemania nazi. Había sido detenida por los norteamericanos y, del rango, Carlos de la Púa. En 1940 se clasificó campeón sudamericano de la especialidad. Angel Domínguez, revista Para Vos. Año 1 Nº 7. Rosario, julio 1979.
7 Luis Manzoli contrajo enlace en 1942 y se trasladó a Buenos Aires alejándose de su profesión como maestro de tango. Un año antes, por una gentileza de la Empresa Samper, se le realizó un gran festival de despedida en el viejo cine Colon, oportunidad en que hizo sus últimas exhibiciones de bolero, rumba y tango, este último en sus facetas de can yengue y de salón. Y. El Litoral. SantaFe. 11.12.1978.
8 La Tribuna. 31.7.1976.
9 Miguel D. Etchebarne. Los bailarines, en La Prensa s/f.
10 José Gobello. Crónica general del tango. Pág. 202. Ed. Fraterna. Bs. Aires. 1980.
11 Testimonio de Justo Palacios, tomado por el autor el 15.2.1976.
12 Testimonio de Enrique Dreyfus, tomado por el autor el 21.2.1977.
13 Testimonio de Hugo Ibarra, tomado por el autor el 17.11.1978 // Es de señalar que el cantor Ignacio Corsini, entre 1921 y 1922, le grabó a Gabriel Siga] en discos Nacional Oóeón —Serie Acústica— y con acompañamiento en guitarra de José María Aguilar, los siguientes tangos: 216A. Monigote (Sigal-Iribarne). 21613. Sin amor (Sjgal-Lomuto), y 220A. Cachonguita (Sigal-Cana.ro). El 27. 8.1928, Corsini grabó para el mismo sello, pero en sistema eléctrico y con acompañamiento en guitarras de Aguilar, Pesoa y Maciel, el disco NO 18.559B. con un tango de los rosarinos Gabriel Sigal y Santiago París: Abuelita. V. Héctor Nicolás Zinni. Ignacio Corsini, voz, presencia y emoción de una época. Centro Editorial S.R.L. Rosario. 1976. Rubén Pesca. Ignacio Corsini, en La Historia del Tango. Vol. 10. Pág. 1722. Ed. Corregidor. Bs. Aires 1978. Dr. Ignacio Corsini (h). Ignacio Corsini, mi padre. Tango III. Colecc. Todo es Historia. Págs. 73 y 83. Bs. Aires. 1979. Ibarra falleció en Rosario el 5.3.86 a los 71 años.
14 Joe Louis, n. en 13.5.19 14 en Lexington, Alabama (EE.UU.). Hijo de un agricultor, llegó a ser uno de los púgiles más temidos en la historia del boxeo. Sostuvo su primera pelea profesional ci 4.7.1934 en Chicago frente a Jack Kraken a quien derrotó por nocaut. En 1936 experimentó su primera derrota frente al alemán Max Schmelling, quien llevaba un impresionante récord de 28 peleas ganadas por YO. y era considerado esperanza de la Alemania nazi Peto Louis se tomó una revancha en 1938 que fue categórica. En el primer round Schmelling fue despachado por nocaut e ingresó al hospital con fractura de maxilar y una lesión en la columna. loe Louis mantuvo el titulo mundial de la categoría durante más tiempo que cualquier otro hombre en la historia, defendiéndolo 25 veces antes de retirarse en 1949. Padeciendo dificultades financieras, - volvió al boxeo y pretendió reconquistar el título en 1950. Pero lo derrotó el campeón Ezzard Charles. El segundo intento fue ante Rocky Marciano, el 26. 10.1951. Fue la última derrota de Louis que nunca más volvió al ring para boxear. Quien fuera llamado El bombardero de Detroit, viejo y vencido, podía ostentar en el lustre de los recuerdos 71 peleas como rentado, con 68 victorias. Murió el 12.4.1981 a los 66 años a raíz de un ataque cardíaco y postrado en una silla de ruedas. V. La Tribuna. 25.11.1978. La Capital y La Razón. 13.4.1981, y Carlos Calligari Marelli. ¿Louiso Clay?, en La 71ibuna. 14.4.1981.
15 Carlos Russo. La Argentina de los años 30, en revista Panorama 16.3.1971.
16 Hanne Reirsch. Fue quizás, una de las pilotos más célebres del mundo. Sus fotografías de juventud la muestran rubia, sonriente, de estilizado cuerpo, muy femenina. Alcanzó cuarenta récords en todas las categorías y sobre todos los tipos de avión. Fue la primera comandante de a bordo en 1937, la primera mujer que piotéo un helicóptero —el que diseñara el doctor Heinrich Focke—, la primera piloto de pruebas y la primera mujer piloto de aviones a reacción.
Más temeraria que muchos de sus colegas masculinos, Hanne Reitsch había comenzado a estudiar medicina, pero bien pronto se apasiono por la actividad a la que había de dedicar toda su via. Ensayó casi todos los modelos, inclusive los cazas 262 en la década del 30 y, durante la Segunda Guerra, sufrió serios accidentes. Unica mujer condecorada con la cruz de hierro de primera y segunda clase, en 1945 piloteó el último avión que abandonó Berlín bajo el fuego de las tropas soviéticas. Terminada la guerra, trató de explicar en varios libros su compromiso con la Alemania nazi. Había sido detenida por los norteamericanos y, al ser liberada, recibió ofertas de los Estados Unidos, de cuya Asociación de Pilotos era miembro honorario. Fundó escuelas de aviación en la India y en Mrica. En abril de 1979 logró un récord en una competición de vuelo a vela para mujeres en los Estados Unidos. Murió en Francfort el 29.8.1979, a los 67 años, tras una breve enfermedad. Según sus deseos, los funerales se realizaron en Salzburgo (Alemania). La Nación. 30.8.1979.
17 "Nunca el pueblo —e/conjunto de personas de un lugar, región o país— se mostró tan clamoroso como en la Italia de Mussolini y en la Alemania de Hitler. Todo poder absoluto necesita de la muchedumbre como el pez necesita del agua: inclusive, el poder absoluto del Papa parece sentirse más firme, más seguro y humanamente razonable cuando lo avalan los aplausos y los vítores de las multitudes abrazadas por la columnata de Bernini. Nadie puede gobernar sin consenso: En las repúblicas importa el consenso de la razón; en las dictaduras, el de la emoción- Precisiones. Bs. Aires. Año ¡II. NO 98. Pág. 4. 30.4.1981.
Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II - . Editorial Fundación Ross.

viernes, 21 de julio de 2017

ESTAMPAS DE ROSARIO

NUESTRA INFANCIA

Nuestra infancia, nuestro deambular por calles y avenidas fragantes de plátanos, de nuestro Parque Independencia. Los días domingos, por la mañana, nos deleitábamos subiendo y bajando "la montañita", dar vueltas en bote y remar para "hacer musculatura"; alquilar bicicletas a 20 centavos la hora.

BAR AUTOMATICO

El Bar automático ubicado en la calle San Martín entre Rioja y San Luis; servían detrás de una pared de tres metros de alto, atrás estaba la cocina y un mozo; en la pared, cada cincuenta centímetros había un molinete de vidrio en posición horizontal indicando en el mismo la especialidad que tenían para su consumo: empanadas, pastelitos, sandwiches, masas, etc... Al poner el cliente la moneda en la ranura, el mozo giraba el molinete y ponían sobre un platito lo que aquél pedía.

LOS MATEOS
Los mateos, con sus coches nuevos tirados por pingos rabones de color negro, eran el orgullo de la ciudad. Los cocheros tenían sus paradas en la Plaza Santa Rosa, Plaza 25 de Mayo, estaciones del ferrocarril; preferentemente lo hacían en la estación Sunchales, a la espera de la llegada de un tren para transportar a pasajeros. El trotar de los caballos daba vida a la ciudad de calles sin tránsito apresurado.

TRANVIAS Y TAXIS
Los pesados tranvías eléctricos anunciaban su paso con sus insistentes campanadas al cruzar las calles; el motorman, para dar vuelta en las esquinas apoyaba un pie en el estribo y con una barra de hierro daba en el centro de las dos vías, mientras que un seco ruido anunciaba el cambio. El tranvía que arrastraba a otro tranvía como si fuera un acoplado, llamado 'la cucaracha", con asientos de madera y costaba la mitad del pasaje; era exclusivamente para obreros.
La compañía "Faja Amarilla", una sociedad de taxis con autos Ford "T" formada por veinte coches. Se destacaban en su paso por la ciudad por tener centro tenía una banderita argentina) invitaba a los parientes. El padre del novio lo seguía con una botella de anís, procedimiento que se repetía cada hora; no había mesas, solamente sillas ubicadas alrededor de la pared. Algunos pibes hacían la corrida cambiando de silla para comer otra masita, esperando el paso del padrino (yo lo hacía). A medianoche se apagaban todas las luces para que se fueran los novios, lo único que se veía era el fuego de los cigarros y toscanos encendidos, aprovechando algunos novios a robar un beso en la oscuridad. En la pieza quedaba sentada en la cama la madre de la novia, llorando, después de los clásicos consejos de la época. (¡igual que ahora!...).

LOS VIGILANTES
Los vigilantes vestían con chaquetilla azul y casco del mismo color con una pequeña lanza plateada sobre el casco, cinturón negro y machete. Tenían la parada en las esquinas cada dos cuadras; a medianoche tocaban pito, el que estaba en la otra esquina debía contestar para demostrar que estaba alerta. A cada hora pasaba la ronda para verificar si se encontraba en la parada. Algunos dormían parados.

FUTBOLL
Recuerdo a Harry Hayes, Indaco, Sarasíbar, Ramón y Nazareno Luna, Juárez. Cuando Rosario Central le ganaba a Tiro Federal, los hinchas mandaban un burrito disfrazado con los colores de Central y lo paseaban por la Avenida Alberdi. El burrito salía de la esquina del café Fuyini, de San Nicolás y Salta. Cuando jugaban con Newell's OId Boys y le ganaban, jugadores e hinchas lo festejaban sobre autos Ford "T" por las calles de la ciudad. Yo sentado en la capota baja del coche, tocaba en el bandoneón la marcha de Central, que en ese tiempo era. el Himno inglés "El Tiperari" con la letra adaptada a esa melodía.

LEY SECA Y ALPISTEROS
(Nombre de los equipos)
Eran partidos de fútbol que hacían los centralistas una vez por año, jugaban todos con disfraces, y partidos de dos tiempos de 30 minutos cada uno. Lo integraban profesionales y aficionados. Al finalizar el encuentro se agrupabañ en el centro de la cancha, sacaban fotos y se cantaba la marcha del Club. Yo con mi bandoneón. Estos encuentros sejugaban entre los años 1927 al 1929. Por el asado que pagaban los que perdían.

CONCURSO
El concurso de música popular en el cine "La Bolsa" (hoy Cine Broadwav), organizado por la Editorial Julio Korn. En él fui galardonado con el segundo premio, con la Ranchera "La Forastera". Grabado el disco por Edgardo Donato, autor del tango "A Media Luz" y cantando el estribillo Carlito3 Vivan, autor del tango "Cómo se pianta la vida!". Unos días antes había actuado en el mismo cine Carlos Gardel, con los guitarristas Barbieri, Riverol y Aguilar.

LOS BAILES DE ANTES
SALONES Y PISTAS DE BAILE -
Echesortu F. C. - Central Córdoba - El Luchador-Social Zona Sud - Sportivo América - Servando Bayo - La Carpita - Centro Asturiano - Instituto Tráfico - Sportsman Unidos - Cifré - Castel Rojo - y los Picnic del Centro Unión Almaceneros.


Bibliografía: Güía de Rosario de Francisco Planos

martes, 18 de julio de 2017

TRIBUNALES DE ROSARIO

Por Miguel A. De Marco (h)*

Reflejo de la historia institucional, política, social y económica de la provincia de Santa Fe. En los próximos días se inaugurará la primera etapa de su reconstrucción y se podrá comprobar la magnitud de las obras que lo posesionaran como uno de los centros culturales más importantes del interior del país.
El nuevo espacio urbano

El 22 de septiembre de 1857 la legislatura de la provincia aceptó la donación de un terreno ofrecido por Marcos Paz para ser utilizado como plaza de las carretas y arríos que llegaban del interior del país transportando pasajeros y todo tipo de mercancías, para volver luego cargados de los productos importados que arriba­ban al puerto rosarino. El mismo estaba ubicado entre las actuales calles Córdoba, Dorrego, Santa Fe y Moreno, una zona que por entonces se encontraba en los suburbios de la zona oeste de la ciudad.
Recién en 1868 se creó por orde­nanza municipal  el bulevar Santafesino (actual Oroño), y la Plaza  San Martín fue reconocida oficialmente como tal por primera vez en la memoria municipal de 1884, cambiando su rol de mercado público por el de paseo público. La ciudad había crecido en todos los órdenes y los saltos demográficos explican en gran parte su evolución y necesidades. En 1858, cuando recién se reconoció a la Plaza de las Carretas como espacio público, tenía 9.785 habitantes y para el primer censo provincial, en 1887, su población llegó a las 50 mil almas.

De allí que al momento de gestarse el proyecto de construir un gran palacio de justicia en Rosario, la zona se encontraba en una etapa inicial de urbanización y la densidad poblacional era incipiente (ver mapa de Carrasco).
La sesión del terreno


La euforia progresista que imperó en tiempos de la presidencia de Miguel Juárez Celman alentó la presentación de propuestas de obras públicas de envergadura inusual para la Argentina. En la provincia de Santa Fe, la gobernación de José Gálvez (1886-1890), no fue ajena a esta tendencia, y los empresarios como el catalán Juan Canals, que por entonces había obtenido del gobierno nacional la concesión para la construcción del puerto de Rosario, entre otros negocios, tuvieron un trato preferencial. El galvismo, (el círculo que rodeaba al gobernador), que proclamaba la llegada de una "Nueva era" de transformaciones de toda índole para Santa Fe, incluida la moderni­zación del Estado y la realización de obras de infraestructura que permitieran sentar las bases de una provincia pujante en el siglo XX, también tenía el control político en la ciudad de Rosario, y por eso logró que el Concejo Deliberante Municipal acompañara el proyecto asignado a Canals de construir un Palacio de Justicia y el 11 de septiembre de 1888 decretó: "Dónase al Poder Ejecutivo de la Provincia una fracción de terreno en la Plaza San Martín, compuesta de 139 metros 55 centímetros con frente a la calle de Moreno, por 55 metros 37 centímetros de fondo, lo que hace un total de metros cuadrados 6.331.38 centímetros con destino a la construcción del Palacio de Justicia contratado con el señor Juan Canals". El empresario había elevado al gobierno provincial, un mes antes, su propuesta de construir "un edificio titulado Palacio de Justicia", destinado a la instalación de los tribunales y dependencias. En la misma nota le solicitaba que adquiriera el terreno necesario en "un paraje conveniente". En el artículo 3 dejaba expresamente establecido que todas las obras serían hechas por cuenta exclusiva suya, las que deberían estar completamente terminadas en 1889, y que si bien el gobierno tendría derecho a ocupar los locales que fueran necesarios para la instalación de la Cámara de Apelación, juzgados, secretarías, fiscalías y archivos, a cambio éste debía "obligar a todos los agentes judiciales como escribanos y otros, a que instalaran sus respectivos despachos u oficinas en el Palacio de Justicia, único en el cual podrían autorizar los respectivos documen­tos que de dichos funcionarios emanaran". Como compensación de los locales ocupados por la Justicia provincial, él tendría derecho a cobrar "un alquiler que no excediera un peso y medio por metro cuadrado de superficie ocupada, inclusive la galería", garantizándole la provincia un total de cinco mil doscientos pesos nacionales en el caso de que los alquileres no pasaran ese producido mensual. A los treinta años de instalados los Tribunales el Palacio pasaría a ser propiedad exclusiva de la provincia.
El gobernador Gálvez aceptó la propuesta en todos sus términos. Los planos adjuntados por Canals prometían la construcción del palacio público más imponente y elegante de la provincia. En 1890, por iniciativa del activo intendente Gabriel Carrasco, quien durante su administración puso la piedra basal del actual Palacio Mu­nicipal, la plaza San Martín adqui­rió características modernas, acom­pañando de esa manera la construc­ción del Palacio de Tribunales.
El contexto político de la moder­nización del poder judicial


La modernización del Poder Judicial en tiempos de los gobiernos provinciales de José Gálvez (1886-1890) y su sucesor partidario Juan M. Cafferata (1890-1893), fue in­fluenciada en gran parte por los reclamos de la sociedad, la prédica de la prensa, y de los partidos opositores y oficialista. Es decir, la opinión provincial en su conjunto participó en el deseo de mejorar la administración judicial. Esta admirable movilización social difícilmente se hubiera producido con tanto vigor sin la presencia d nuevos actores: "el civismo", que daría origen a la Unión Cívica Radical, a la Unión Cívica Nacional y a organizaciones independientes 3 el despertar de la conciencia ciudadana a partir de la crisis financiera y moral de 1890, que condujo a una revolución que precipitó la renuncia del presidente de la Nación Juárez Celman 

Se cuestionaba la dependencia del Poder Judicial al poder político, antigua rémora que no era patrimo­nio excluyente del Estado santafesino. A medida que transcurrió el año de 1891, se incrementaron los rumores y el descontento hacia los magistrados y empleados de los Tribunales de Rosario, a quienes se acusaba de una larga serie de irregularidades.

A partir de 1890, todo procedimien­to judicial fue observado atenta­mente por dos o tres periódicos, en busca de alguna falta, para dar inicio, una vez detectada, a la etapa de la difusión de la irregularidad, prédica que permitía explayarse sobre los vicios estructurales y puntuales de la administración judicial. Se culpaba abiertamente al galvismo (los seguidores de Gálvez y Cafferata), quien, según la oposición, se beneficiaba al amparar a funcionarios incondicio­nales.

La gran batalla comenzó en julio de 1891, cuando El Municipio, cuestionó en términos agresivos, la capacidad y moralidad de los jueces de primera instancia de la ciudad de Rosario.


El gran mitin rosarino de 1891

En octubre del mismo año la ciudad protagonizó un espectáculo novedoso y original, aún para las prácticas cívicas nacionales: la realización de un imponente mitin público, apolítico y con el único fin de reclamar por "la moralización de la institución judicial" y exigir a la Cámara de Diputados que acusara ante la de Senadores, a los funcio­narios de la administración de justicia de Rosario, a quien la opinión adjudicaba cargos de inha­bilidad e incompetencia. La con­centración se efectuó en la Plaza San Martín y luego los manifestan­tes encolumnados se dirigieron por calle Córdoba, hasta la plaza Santa Rosa. Allí se dejó sentado que no podía haber un progreso real sin seguridad jurídica. Uno de los oradores exclamó que el pueblo tenía "hambre y sed de justicia", y el pueblo no la podía saciar por no tener confianza en sus magistrados. Por encima del tema convocante es importante resaltar el grado de participación de la sociedad rosari­na que ponía en evidencia la poten­cialidad de una comunidad, dis­puesta a superar también la crisis moral. La moralización de la justi­cia fue el tema que monopolizó la atención de la prensa, las conversa­ciones y los debates, coincidiendo todos, más allá de las respectivas ideologías políticas, en la necesidad de reformar la administración de justicia, dándole transparencia y separando a los jueces más cuestio­nados.
La permanencia en la función pública de jueces rectos y probos era "transitoria", porque las más elementales necesidades económi­cas lo ahuyentaban de su puesto. El diario galvista de Santa Fe, Nueva Época, efectuó para ese entonces, una serie de artículos titulados, "la reforma judicial". En uno de ellos se afirmó: "los magistrados que no tienen fortuna propia, están en una condición de mendigos", porque si es que llegaban a cobrar su salario, recibían los despreciados vales de tesorería.
A todo esto, se conoció un informe final de la inspección del ministro del Superior Tribunal, Juan F. Seguí, y las resoluciones del mismo, consistentes en desplazar de las funciones a los jueces de primera instancia de Rosario.
El imponente palacio de los Tribunales de Rosario

El año de 1892, fue decisivo para la justicia provincial. En una coyuntura política y financiera tan crítica, impensada por el galvismo años antes, se terminó de construir el imponente Palacio de Justicia de los Tribuna­les de Rosario.

La construcción, que se realizó en el predio de la calle Moreno, entre Córdoba y Santa Fe, fue única en su tipo en la Argentina de fines de siglos XIX, por el estilo arquitectó­nico y sus dimensiones que comprendían media manzana, planta superior y torre. La crisis económica que afectó a empresa­rios como Canals le impidió cumplir con los plazos de entrega y recién el 5 de febrero de 1892 la Cámara de Apelaciones de Rosario dictó la acordada que autorizó oficialmente la traslación del personal, muebles y archivos, abandonando los vetustos, inapro-piados y precarios salones del Departamento Central de Policía. Los muebles de la nueva residencia eran lujosos, los ambientes tenían cortinas negras y alfombras de granate. A cada juez se le asignó un salón, con un gran escritorio tipo ministro, y sillones de cedro tapizados. La Sala de Audiencias, llamaba la atención por su majes­tuosidad y severidad. De esta manera, se convertía en el edificio más "suntuoso" de aquel Estado pobre, superando sus salones en calidad a los de la propia casa de gobierno, en el secular Cabildo de Santa Fe.

En mayo del mismo año, el gobernador Cafferata llamó a ocupar el ministerio de Agricultura, Justicia e Instrucción Pública a Gabriel Carrasco, el rosarino que desde la intendencia tanto había contribuido a la realización del Palacio de Tribunales. Su presencia en este cargo fue revolucionaria e innovadora.
Una instancia clave para la justicia santafesina

El ministro Gabriel Carrasco tuvo la valentía de reconocer ante la prensa local y nacional que la justicia en Santa Fe era "tardía, cara y dudosa". El revuelo que origina­ron sus conceptos ocasionó un movimiento general en la prensa y en la gente. Carrasco opinó que hasta el más insignificante pleito que debiera terminarse en un mes, duraba cuatro años, y que si bien se sabía cuándo empezaba, no podía saberse cuándo culminaría. De la misma manera afirmó que la justicia era "casi inabordable para el rico y totalmente imposible para el pobre", no sólo las costas del juicio, sino también la tarifa de los abogados. Otro de los aspectos, que consideraba como vicio introduci­do en la práctica de la justicia, era el de "considerar al gobierno como res nullius, en cuyas arcas se puede honradamente meter las manos!", en alusión a que los abogados, regulaban sus honorarios frente al Estado como si fuera un ente privado de riqueza inacabable. El tercer aspecto que definió el ministro Carrasco, coincidiendo con los reclamos de la prensa y opinión pública en 1891, fue que la justicia era también dudosa. Frente al ciudadano, el comercio, y la sociedad en su conjunto, la administración judicial, se erguía como un edificio débil, ineficaz, peligroso y sospechoso. Es decir, existía un divorcio entre la sociedad y la confianza hacia el sistema judicial vigente, a lo que contribuía la falta de idoneidad y moralidad de funcionarios, y la ausencia de los más capaces y honestos desalenta­dos por un sueldo lastimoso. 

Estas consideraciones le valieron al ex intendente Carrasco una interpelación legislativa de la que salió airoso. En el mes de septiem­bre dio comienzo el debate legislativo de mayor profundidad de la gobernación de Cafferata: "la reforma a la Ley Orgánica de Tribunales"; merced a un proyecto elaborado por el ministro Carrasco. 

Hasta el senador nacional Gálvez, "descendió" de los niveles de la alta política en donde lo situaba el hecho de ser el líder de la bancada roquista, y escribió sobre la necesidad de crear la función de "los jueces de sentencia", con el fin de lograr la celeridad en la rápida conclusión de los litigios. 

La presión política opositora, la opinión pública, y la decidida acción de Carrasco, posibilitaron que la legislatura, en un mes, sancionara la Ley Orgánica de Tribunales. El título primero se refirió a los jueces y demás funcionarios de la administración de justicia. De acuerdo con la nueva ley se ponía en funciones la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe, como órgano máximo. Por debajo de ella se formaron dos Cámaras de Apelaciones. Luego jueces letrados en lo Criminal Civil y Mercantil y de jueces letrados en lo Correccional, y por último de jueces de paz. También intervenían en la administración, el procurador general de la Corte, los fiscales de Cámara, los defensores de pobres y menores, los médicos de tribunales, los abogados, los procuradores, los escribanos y partidores. La Corte Suprema de la Provincia de Santa Fe se compuso de cinco ministros, un procurador general, un secretario y un pro secretario. Ejercería la superintendencia de la administración de justicia. Su presidente sería electo anualmente, dentro de la misma. También se detallaron los deberes de las Cámaras de Apelaciones, y los restantes jueces. En cuanto a los fiscales se especificó que eran los guardianes de la moralidad y rectitud de la administración de justicia en los Tribunales. Títulos especiales fueron dedicados a las formalidades que debían seguir las escrituras públicas; el archivo de los tribunales; el registro de anotación, de hipotecas, embargos e inhibiciones; el régimen carcela­rio y de alcaidías, etcétera. 

Una de las rémoras tradicionales que seguían atentando contra la "renovación" y "transformación" del sistema judicial santafesino fue la escasez de letrados en condición de ejercer la magistratura. El galvismo, siguiendo la práctica de gobiernos anteriores, "importó" jueces de provincias vecinas, especialmente de la docta ciudad de Córdoba. También fue tolerante en cuanto la admisión como jueces, de extranjeros no naturalizados, tal es el caso del mencionado Serafín Alvarez, padre del prestigioso historiador rosarino. 

Lo cierto es que esta "tolerancia" también creaba una relación de compromiso entre el mandatario que concedía el puesto y que se comprometía al mismo tiempo a garantizarle subsistencia social y económica, y el juez que no podía olvidar la gratitud del gobernador que le dio un puesto de relevancia y posibilidades de progreso para él su familia e hijos.

Tal era el estado de la justicia para 1893, una flamante estructura pero con pocos magistrados, con empleados judiciales sin adecuada preparación, y gran cantidad de pleitos sin resolver.
Los agravios al secular Palacio

El Palacio de los Tribunales fue víctima de sucesivos agravios, los que comenzaron en el momento mismo de la inauguración de sus oficinas, en 1892, cuando no se preveían las partidas necesarias para su mantenimiento. Dos años más tarde, convertido el gobierno provincial en una delegación política del régimen instaurado por Julio A. Roca, sus instalaciones fue­ron transformadas en cuartel para las tropas del Ejército nacional en­viadas por el entonces presidente Luis Sáenz Peña para garantizar "la normalidad" institucional, luego de las revoluciones radicales de 1893. El Estado provincial, que en su pre­caria estructura administrativa aún no contaba con instalaciones de cierta relevancia en la segunda ciu­dad del país no dudó "para garanti­zar el sistema republicano" en auto­rizar la ocupación militar del pala­cio, comprometiéndose a no inter­ferir en el funcionamiento judicial. La decisión adoptada desde Santa Fe implicó que toda su estructura quedara desbordada y se destroza­ran, por ejemplo, sus baños, y durante el brote colérico de 1895 tuvo que evacuarse totalmente para su desinfección.

Este primero y gran agravio al Palacio, de una provincia moderna convertida en poco tiempo en la octava región del globo que más había crecido en una década, fue un augurio de lo que sucedió en ade­lante. Según informes oficiales ela­borados en la década del 10, el edi­ficio ya se encontraba en una situa­ción de dejadez. Canals, lejos de in­vertir en su mantenimiento se pre­sentó en quiebra en 1912 y el edi­ficio pasó a manos de la provincia.

El necesario relevo edificio


Fue en la gobernación de Manuel María de Iriondo, en 1938, que se decidió construir un nuevo edificio para los tribunales rosarinos, y el 8 de julio de 1945 fue colocada la piedra fundamental. El nuevo palacio se levantaría en la manzana comprendida por Balcarce, Moreno, Montevideo y avenida Pellegrini. El interventor federal presidió la ceremonia, y el ministro de Hacienda y Obras Públicas de la provincia, Juan H. Caesar recono­ció la necesidad de no dilatar por más tiempo la construcción de un edificio porque era una necesidad imperiosa. Sin embargo, el mismo pudo ser recién inaugurado el 30 de abril de 1962, durante la intervención nacional del general Víctor Cordés, quien públicamente admitió que la conclusión de la obra se debía a las intensas gestiones del mandatario desarrollista, doctor Carlos Sylvestre Begnis, derrocado junto al presidente Arturo Frondizi, semanas antes.

Fue también durante la gestión del mencionado mandatario desarro­llista, en 1960, que las Escuela de Derecho, Ciencias Agrarias y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional del Litoral, junto al Museo Angel Gallardo se instalan en el Viejo Palacio. 

Por entonces también prosperó una iniciativa de Julio Marc de trasladar el Museo Histórico Provincial desde el Parque Independencia al Palacio de los Tribunales, que si bien logró el acuerdo de la legislatu­ra provincial no se concretó. En la década siguiente se apoderó de la torre y techos una colonia de murciélagos, una de las más grande de Sudamérica, que desplazó a sus anteriores dueñas: las palomas.
Hacia la conformación de un Centro Cívico

La plaza San Martín, escoltada por dos de los palacios institucionales más importantes de Sudamérica, el Palacio de Tribunales y el Palacio de la Gobernación, remozados en la actual gestión del gobernador Jorge Obeid, podría constituirse en un espacio único en su tipo en la República Argentina. Los palacios contribuyeron a la jerarquización urbanística de la zona, que rápidamente se pobló a principios del siglo XX. Por entonces, se concluyó el adoquina­do frente al flamante edificio de la Escuela Freyre de Rosario, en calle Córdoba, entre Balcarce y Moreno, y de las calles que rodeaban a la plaza San Martín.

De esta manera, aquel espacio pasó a ser el ámbito público más significativo de la provincia, porque recién en 1917 se habilitó en la ciudad de Santa Fe la actual Casa de Gobierno, la "Casa Gris". Hasta poco tiempo antes, el Poder Ejecutivo y el Legislativo habían sesionado en los estrechos salones del viejo Cabildo.

Frente a la Casa Gris de Santa Fe y al Palacio de la Jefatura de Rosario, se emplazaron las estatuas ecuestres de San Martín, en 1902 y 1913, respectivamente, y esto no es una simple coincidencia. Señala el rango oficial otorgado a ambos espacios públicos. 

El gobierno provincial ha tomado cartas en el asunto, revirtiendo una inercia de décadas, y que oportuna­mente señalamos como preocupan­te. Todo hace prever que se marcará un punto de inflexión y que el Complejo o Centro Cívico Provin­cial, con la remozada Sede de Gobierno, contribuirá a acercar a los rosarinos con los gobiernos de Santa Fe.

Sin embargo, la sorpresa la dará, en muy poco tiempo, la inauguración del remodelado edificio de los viejos Tribunales, hoy Facultad de Derecho
La reconstrucción

En 1994 se conformó el Plan de Rehabilitación del Antiguo Palacio de Justicia de la Ciudad de Rosario, con la coordinación de la Universi­dad Nacional de Rosario (UNR). 

Los sucesivos rectores de la UNR y los decanos de la Facultad de Derecho mostraron un firme compromiso en el sentido de que la restauración del viejo Palacio de Tribunales concluyera en un plazo no mayor de diez años de haber sido declarado Monumento Histórico Nacional en 1997. 

La Provincia llamó a un concurso de Propuesta de Trabajo y Precios para el Proyecto de Restauración de Fachadas por parte de la DIPCES, siendo adjudicado el trabajo a un grupo de profesionales rosarinos, bajo el contralor de instituciones representativas de la ciudad. 

Desde septiembre del 2000 el gobierno provincial de Carlos Reutemann comenzó a refaccionar los techos, a través de la empresa Construcciones Industriales y Civiles (CIC), estimándose su terminación en un año, para luego seguir con la remodelación de la fachada.

La regularización de la situación del inmueble -recién en diciembre de 1999 la UNR firmó un contrato de uso- posibilitó que la Universidad también comenzara a invertir en el histórico edificio. De esa manera se remodelaron las 19 aulas de la planta y se amplió la biblioteca, con fondos universitarios y la coopera­dora de la Facultad de Derecho (Cofade). Se concluyó el anfiteatro Rodolfo Fontanarrosa. 

En el mes de diciembre de 2001 la Legislatura santafesina aprobó la donación del edificio a la UNR. 

El 1 de julio del año 2003, fue un día negro para la ciudad. Los medios de comunicación daban cuenta que el viejo edificio se encontraba en llamas siendo el más triste pero anunciado corolario de ese agravio secular que anteriormente se mencionó. El fuego se inició después de que se arrojaran bombas de estruendo en una marcha de empleados estatales. Fue un duro golpe para el ánimo de los rosarinos y en especial para la comunidad de la Facultad de Derecho y todos aquellos que desde hacía diez años habían luchado denodadamente por la recuperación del edificio. 

La reacción de las autoridades fue inmediata en el sentido de poner un punto final a la situación planteada. 

El 19 de febrero de 2005 renació la esperanza cuando una grúa gigante inició los trabajos de reconstrucción de los techos sobre calle Moreno, con fondos donados por el gobierno provincial. Asimismo el gobernador Obeid entregó una suma que rondó los 70 mil pesos con la finalidad de restaurar los murales originales de artistas italianos de la cúpula del hall de ingreso también por calle Moreno.

Una semana antes tuvo lugar en la Casa Rosada otra señal alentadora. 

El presidente de la Nación, Néstor Kirchner, entregó al rector de la UNR, Ricardo Suárez, y al decano de la facultad, Ricardo Silberstein, 1.300.000 pesos, de un total de 3 millones. "Este es el primer aporte realizado por el gobierno nacional a un año y siete meses del incendio que destruyó el 40 por ciento de la sede de Derecho y más de 13 mil piezas del museo Angel Gallardo", destacó La Capital.
Renacer de las cenizas

Según el decano Ricardo Silbers­tein, luego del incendio del año 2003, la inversión en la remodela­ción puede resumirse de la siguien­te manera: Con el millón y medio de pesos aportado horas después del siniestro por Reutemann se reconstruyeron todos los techos que dan a calle Santa Fe a Moreno. Con el millón y medio de pesos enviado por el presidente Kirschner se concluyeron la refacción de las aulas de la Planta Baja y Planta Alta que dan a las mencionadas arterias. Por su parte, la UNR destinó un millón de pesos más que permitió concluir la remodelación de la fachada por calle Córdoba. Con cincuenta mil pesos aportados por la Cámara de Diputados de la Provincia y recursos de la UNR se apuntaló la torre para evitar su desmoronamiento. La Embajada de Suiza también contribuyó con más de 70 mil pesos que fueron inverti­dos en la construcción de nuevas aulas. Por último, el gobernador Obeid donó a la Facultad un millón de pesos para la refacción de la fachada por calle Moreno, y luego otra cantidad para restaurar los murales ya señalados. 

Por todo esto Silbestein confía que en muy poco tiempo se podrá inaugurar una primera etapa de la reconstrucción.
Los murales y el vitraux

La restauración de la pintura de murales que desde principios del siglo XX engalanan el ingreso al edificio  calle Moreno está a cargo de la profesora Cristina Lancelotti, quién ya tuvo a su cargo la misma tarea en Villa Hortensia y El Círculo. El coordinadores Mario Godoy y el equipo de trabajo está compuesto por Jorgelina Toya, Javier Carricajo, Candela Nardelli, Alejandra Rubinich, Carlos Torres y Mario de Lugo.

La recuperación de los vitraux de la torre está bajo la responsabilidad de Héctor Riboldi


*El presente artículo es una adaptación de las investigaciones realizadas por el autor para el CONICET, editadas en revistas especializadas e integrante del capítulo "Justicia ", del libro inédito "La ejecución de políticas públicas para la modernización del Estado santafesino ".
MIGUEL ANGEL DE MARCO (H), Santa Fe en la transformación argentina. Museo Marc, Rosario. 2001.
Digesto Municipal, de la Municipalidad del Rosario de Santa Fe, publicación oficial. Compañía Sudamericana de Billetes de Banco. 1890. p. 307. Recopilación de Leyes. Decretos y Resoluciones vigentes en la Provincia, compiladas y anotadas por Honorato Villalón. Miguel Pomponio y Cía. Rosario. 1997. p. 572.
El Municipio. 16 de octubre de 1891. Ibidem. 20 de octubre de 1891. La Opinión. 8 de noviembre de 1891. Ibidem.
La Razón. 12 de enero de 1892.
La Opinión. 6 y 14 de enero de 1892.
La Razón. 6 de febrero de 1892.
El Economista Argentino. 30 de abril de 1892. En este
número hay un extenso articulo sobre la justicia en
Santa Fe. y la incidencia de la llegada del ministro
Carrasco al ministerio.
GABRIEL CARRASCO. Intereses Sacionales de la República Argentina. Talleres de Jacobo Peuser. Buenos Aires. 1895. p. 657.
Discusión parlamentaria sobre el proyecto de reformas a la ley orgánica de los tribunales, cámara de senadores. XXI periodo legislativo. Santa Fe. Nueva Época, 1892.
Decía Gálvez: "El mejor medio para la brevedad del litigio es la existencia de un juez de sentencia y un juez que trasmite los oficio. Yo pienso que jamás llegaremos a tener justicia pronta, rápida, eficaz, mientras no asignemos a cada juzgado un número dado de causas de la que no se debe pasar". Registro Oficial de la Provincia de Santa Fe. tomo XX. año 1892, Imprenta y Encuademación de Nueva Época, Santa Fe. 1897. p. 481.
JUAN ÁLVAREZ. Vida de Serafín Álvarez. Talleres Gráficos Argentinos. Buenos Aires. 1935. p. 34. Archivo Particular de la Familia de Juan M. Cafferata. Carpeta de 1892.
MIGUEL ANGEL DE MARCO (H). La ejecución de políticas públicas para la modernización del Estado santafesino. capítulo relacionado a la salud pública, obra inédita.
MIGUEL ANGEL DE MARCO (H), Carlos Sylvestre Begnis. liderazgo y gobierno en el desarrollo del litoral argentino. Editorial Dunkcn. Buenos Aires, 2005.P.416.
La Capital, 11 de febrero de 2005.

Fuente: Extraído de la Revista “Rosario y su Historia”. Fascículo Nº 39 de Marzo de 2006.-